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Gone... ¿Pop Tarts?

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-¡Luces, cámaras…!-

-Salimos al aire en 30 segundos-

-¡Maquillaje! ¡Prompter!-

Un sinfín de voces gritan y corren de un lado a otro dentro del pequeño estudio de TV. Sobre el escenario principal, en un sillón individual, está la conductora dándole un repaso a su guión mientras le retocan el maquillaje y el peinado, oprimiendo con su aura de profesionalismo y seriedad a Jimin y a Taehyung, sentados en el otro sillón.

El estudio es frío y oscuro, pero de alguna manera logró que los dos hombres en el sofá estén sudando en sus trajes.

Comienza la cuenta regresiva, las luces se encienden, la cámara los enfoca y…

-Buenas noches, bienvenidos a “Talentos de campus”. Soy su conductora Cherry Varna y conmigo están Kim Taehyung y Park Jimin, estudiantes del último año de Criminología.-introdujo brevemente la conductora con su tono de voz ceremonioso.

-Buenas noches, gracias por invitarnos-dijeron los invitados a destiempo en una voz apenas audible, sino fuera por los micrófonos.

-Es impresionante su historial. No se han graduado y ya han resuelto diversos casos utilizando sus conocimientos, cuéntenme, ¿cómo iniciaron?-

-Nuestro sueño es iniciar nuestro propio servicio de investigadores privados, así que Tae y yo comenzamos repartiendo y pegando volantes en el campus. Nuestra habitación también es nuestra oficina-dijo Jimin, desbordante de orgullo.

-Al principio fue lento, pero después del primer caso, el chisme se fue regando y nuestros servicios se han hecho más famosos desde entonces-agregó Taehyung, con una sonrisa desplegándose sobre su cara.

-Hablando del primer caso, ¿recuerdan cómo fue?-preguntó curiosa la conductora.

Como si hubiesen visto un fantasma, Jimin y Taehyung se paralizaron. El sudor que antes recorría sus espaldas se detuvo y un frío se caló entre sus huesos y no era el aire acondicionado del estudio. Taehyung abrió sus ojos de par en par y Jimin trató de balbucear una respuesta:

-Bueno, hemos tenido tantos casos q-que no recordamos todos los detalles de, eh… el primero. Sólo recuerdo que fue un amigo nuestro…-

Eso último fue la única verdad dentro de su respuesta.

Fue hace casi un año, de hecho. Estaban por terminar su penúltimo año de Criminología. Ese día estaban en su habitación descansando, Jimin leyendo un manga y Taehyung practicando violín, cuando la puerta se abre de par en par y entra como un rayo un Jungkook notablemente molesto.

-No lo soporto-fue lo único que dijo mientras se dejaba caer sobre la cama de Jimin.

Taehyung y Jimin intercambiaron una mirada antes de hacer la pregunta que debía hacerse:

-¿Ahora qué pasó?-preguntó Jimin, dejando su manga a un lado e incorporándose sobre un codo.

-La caja de Pop Tarts que compré ayer desapareció-

Parece un problema insignificante, pero es algo que se ha tornado reiterativo entre Jungkook y Seokjin, su hermano mayor.

-¡Y sé que es él!-soltando un gruñido exasperado, se cubre la cara con un brazo, su pelo oscuro ondulado formaba un halo alrededor de su cabeza. Por la rapidez con la que salió de su apartamento, sólo usaba una franela negra de algodón, una chaqueta de cuero y sus shorts de pijama azules.

Jimin y Taehyung siguieron enfocándose en sus actividades en silencio, dejando que el menor se calmara.

-Deberían investigarlo-dijo, en un tono de voz apenas audible, casi como si se lo dijera para sí mismo.

Los otros dos no hicieron preguntas ni opinaron al respecto, no debía estarlo diciendo en serio.

 

 

Resulta que sí y lo confirmaron cuando días más tarde Jungkook los abordó saliendo de su última clase del día.

-¿Ya comenzaron a investigar?-preguntó, sus grandes ojos con un brillo expectante.

-¿Qué…? Pensamos que estabas bromeando-dijo Taehyung.

-Jamás bromeo cuando se trata de comida-su expresión seria respaldaba su idea.

El pasillo comenzó a quedar vacío a excepción de ellos tres, intercambiando miradas con mensajes encriptados.

-No necesito mucho sólo saber dónde la oculta y por qué lo hace. Por favor, necesito hacerle justicia a mis Pop Tarts-

Este chico en serio estaba rogando por justicia para sus Pop Tarts y quién sabe qué más.

Jimin y Taehyung sólo pudieron intercambiar miradas,  comunicándose a través de su Soulmate-thooth. Cierto, desde que abrieron su negocio, las cosas han estado muy lentas. Cierto, necesitaban la experiencia y el dinero. Debían comenzar con cualquier cosa. Además, ¿qué podía salir mal?

Cuando le dijeron a Jungkook que lo iban a hacer, éste les agradeció y se retiró, casi saltando y tarareando algo sobre el poder del anime de su lado.

 

Ese fin de semana, fueron hasta el apartamento que comparte Jungkook con Seokjin para reunir toda la información posible. Él les aseguró que haría lo posible para distraer y alejar a Jin lo suficiente del lugar para que el dúo hiciera todo lo que necesitara.

Una vez que tuvieron el visto bueno de Jungkook, Jimin y Taehyung entraron en acción. Subieron hasta el apartamento y utilizaron la copia de la llave que les dejó. Cuando entraron, encontraron un espacio amplio y limpio, decorado con pocos muebles, distribuidos por la estructura del apartamento estilo industrial.

A su lado derecho estaba la pequeña cocina, el espacio donde comenzaron a buscar.  Abrieron cada gabinete y cada gaveta, sin cambiar de posición mucho las cosas para no levantar sospechas. Después de un rato, no encontraron más que utensilios, platos y comida, pero nada de lo que Jungkook estaba buscando.

Fueron hacia el pasillo donde estaban ubicadas las habitaciones. Entraron primero en el que estaba del lado izquierdo, pero al ver que era el de Jungkook (las cámaras fotográficas lo delataron), no le prestaron mayor atención.

La del lado derecho tenía que ser la de Seokjin. A diferencia de la de Jungkook, era mucho más iluminada, más que todo por toda la luz natural que entraba y cómo estaba decorada con colores pasteles. Distribuidos por toda la habitación, había figuras de Mario de distintos tamaños y estilos, una guitarra y una enorme jaula. Pero ningún rastro de los snacks de Jungkook.

Los únicos lugares que quedaban eran el pequeño baño y la sala. En el primero tampoco había mucho espacio para esconder algo. En cambio, en la sala, era muy espaciosa, pero sólo había un sofá, el televisor y la mesita de café.

Rendidos, Jimin y Taehyung se dejaron caer sobre el sofá, exclamando una expresión de dolor.

-Pero, ¿qué...?-casi maldice Jimin.

Para su sorpresa, el sofá era mucho más duro de lo que parecía en su exterior.

-Minnie, el sofá se siente raro-dijo Taehyung, moviéndose en todas las direcciones.

-Pues ya no tenemos tiempo para seguir buscando. Jungkook me había escrito hace 20 minutos que ya venían en camino. Tenemos que salir ya-dijo Jimin, caminando hasta la ventana que daba a las escaleras de emergencia-No nos podemos arriesgar a que nos vean salir-agregó, abriéndola.

-Alto, dejaste la puerta sin seguro-Taehyung atrapó las llaves que le lanzó Jimin y mientras éste salía por la ventana, Taehyung caminaba hasta la puerta.

Estaba terminando de cerrarla cuando un par de voces se acercaban por el pasillo y una de ellas era la de Jungkook. Debían estar a pasos, lo que significaba que los segundos que le quedaban no le alcanzaban a Taehyung para correr hasta la ventana. Intercambió una mirada alarmada con Jimin mientras su corazón amenazaba por salirse de su pecho.

Aquellos escasos segundos que le quedaban parecían hacerse más lentos mientras ideaba dónde esconderse, decidiéndose por hacerlo debajo de la barra de desayuno que separaba la cocina de la sala, esperando que nadie entrara allí. Justo cuando se terminaba de agachar, la puerta se abrió y las voces del pasillo se hicieron aún más fuertes.

-¡En serio! Creí haber visto un Lucario en ese parque-ese definitivamente era Jungkook.

-¿Tanto te cuesta admitir que me hiciste manejar hasta allá para encontrar un Magikarp?-esa voz, ligeramente más grave, debía ser la de Seokjin.

Ambas voces siguieron discutiendo, haciéndose ligeramente más altas cuando se encontraron cruzando el pasillo hacia sus habitaciones y después desaparecieron. Taehyung debía aprovechar este momento para salir, pero una serie de pasos lo detuvieron. Estos pasaban por el pasillo y se alejaban. Unos segundos más tarde, se hizo audible alguien moviendo los cojines del sofá, el tintineo de una llave, el sonido hueco de madera y el hurgar de paquetes. Los sonidos siguieron por unos segundos más hasta que se detuvieron y volvieron a reproducirse en reversa.

En ese momento, y gracias al oído musical de Taehyung, entendió que ese sofá no era como cualquiera.

 

XXX

 

-¡Es un fondo falso dentro del sofá!-gritó Taehyung-¡UN FONDO FALSO DENTRO DEL SOFÁ!-enfatizó cada palabra con sus manos.

Una vez que Taehyung se aseguró de que no había moros en la costa, le pasó un mensaje a Jungkook explicándole su situación y este vino a sacarlo de su escondite. Se encontraron con Jimin sentado en la acera y caminaron hasta la habitación, donde Taehyung se encargó de dar todos los detalles de la investigación.

Jimin y Jungkook estaban sentados en silencio, intercambiando mirada entre ellos tratando de procesar lo que acaban de escuchar.

-Suena algo… Excesivo, ¿no?-cuestionó Jimin.

-Suena algo que haría él-refutó Jungkook.

-Ahora que sabemos dónde está, hay que encontrar la llave-concluyó Taehyung, dejándose caer sobre su silla giratoria.

-Y sabemos que es capaz de cualquier cosa, así que esa llave puede estar en cualquier parte-agregó Jimin.

La habitación se quedó en silencio mientras los tres cerebros maquinaban pensando en las infinitas posibilidades de dónde pudiera estar.

-La mayoría de las veces, ¿dónde están?-pregunta Jungkook.

-En un sitio donde sólo el dueño pueda encontrarla, un lugar especial para esa persona, lo suficiente para recordar siempre su ubicación. También tiene que ser un lugar que pase desapercibido ante cualquier otra persona-enumera Jimin, extendiendo cada dedo cuando nombra cada uno.

-Oh y casi siempre está cerca de esa persona-señala Taehyung.

-Creo que ya sé dónde podría estar-dijo Jungkook, poniéndose en pie y saliendo de la habitación.

 

XXX

 

-¿¡DÓNDE ESTÁ RJ, SEOKJIN?!-gritó Jungkook, azotando la puerta de entrada.

-¿Qué… Qué quieres de él?-preguntó Seokjin desde el sofá, tomando el peluche instintivamente y pegándolo contra su pecho.

Desde el marco de la puerta, Jimin y Taehyung observaban jadeantes la escena. Desde que salieron de la habitación, siguiendo a Jungkook, estaban prácticamente trotando, tratando de mantener el paso de alguien que se toma en serio sus snacks.

-¿Dónde está la maldita llama?-volvió a preguntar Jungkook, en un tono más bajo y amenazador.

-Menos te la voy a dar-Seokjin apretó más el peluche contra su pecho.

-Ya Jungkook sabe dónde están sus snacks-dijo Jimin, introduciéndose en la escena.

Por primera vez, Seokjin se fijó en la presencia de los detectives.

-¿Y ustedes quiénes son?-preguntó.

-Park jimin y Kim Taehyung, detectives-

-Ah, los del anuncio que pusieron en mi parabrisas. ¿Cómo les va?-

-Este es nuestro primer caso. Es un comienzo-respondió Taehyung.

Seokjin tuvo la intención de decir algo más, pero las palabras no llegaron a escapar de su boca por un par de manos que comenzaron a forcejear y una par de piernas a horcajadas de él, tratando de arrebatar el peluche.

-¡Quita tus sucias manos de RJ!-comenzó a gritar Seokjin.

-¡Dame la llave!-gritaba de vuelta Jungkook.

El altercado comenzó a intensificarse con los lepes y los manotazos. No era nada serio, en realidad, era como ver a dos niños peleando. Jimin y Taehyung sólo los observaban desde el umbral de la puerta.

Después de cinco minutos, Jungkook puso fin a la pelea cuando aplicó una llave, atrapando un brazo y el cuello de Seokjin entre los suyos, obligándolo a rendirse. Mientras recuperaba el aire, Jungkook encontró la llave debajo de la bufanda del peluche, apresurándose a abrir su baúl de los tesoros dentro del sofá.

-¿Por qué lo hiciste?-preguntó Jimin, mirando desde arriba.

-Tenía que vengarme de RJ-dijo, todavía con la respiración entrecortada y el rostro rojo.

Resulta que hace unos meses, mientras Seokjin lavaba la ropa blanca, entre ellas su preciado RJ, se coló una media roja de Iron Man de Jungkook y toda la carga terminó blanca y rosada, incluyendo su peluche.

-Y me hubiese salido con la mía si no fuera por estos muchachos entrometidos-

 

XXX

 

-Creo fue un caso de malversación de los fondos universitarios-mintió Jimin, agravando un poco la voz y sentándose con tal propiedad que hizo creíble su acto de grandeza.

-¡Eso es impresionante!-exclamó Cherry.