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El pasado regresa

Work Text:

Disclaimer: Los personajes de Marvel no me pertenecen, sino a Marvel Estudios, Disney y a Stan Lee, los personajes de Harry Potter pertenecen a su autora J.K. Rowling. Este fanfic lo hice solo y únicamente como diversión.
Personajes: Dr. Strange/Tony Stark. Dr. Strange/James Potter (pasado)
Aclaraciones y advertencia: Romance, Crossover, Universo semi alterno, mención de Mpreg y lo que se me vaya ocurriendo, kesesesese.

Beta Reader: Tsuki-Awel

Resumen: Tony se ofrece a casarse para que el reino Místico se una a la alianza conocida como los Vengadores, siendo un omega mayor, sus oportunidades de tener una familia son casi nulas, está podría ser su última oportunidad de ser feliz, aunque viva en un matrimonio sin amor, pero tal vez su nueva vida le dé más libertad de la que soñó jamás.

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El pasado regresa

 

Capítulo 1.- Mundo mágico

Stephen y Tony llevaban, ya, algunos años de casados. Se conocieron por casualidad durante sus días de escuela; al principio, los egos de ambos chocaron y se atrajeron por partes iguales, pero con el tiempo, lograron convertirse en grandes amigos.

Cuando los padres de Tony murieron, Stephen estuvo ahí, al igual que Rhody, para apoyar y ayudar al joven Stark a superar tan difícil situación.

Los años pasaron y la amistad irremediablemente se convirtió en amor; con el correr del tiempo y con una fuerte relación, Strange le confesó su más grande secreto: era un mago de origen inglés, que dejó su patria para convertirse en médico, tanto mágico, como muggle. Como era de suponerse; Tony tardó en aceptar tal revelación, y es que ¡vamos!, ¿quién en su sano juicio aceptaría algo así sin más? Luego de mucho esfuerzo ‹‹y muchas pruebas››, Stark logró aceptar la verdad.

Poco tiempo después sucedió lo de Afganistán y con ello el nacimiento de Ironman. Después de estar tan cerca de perderse; decidieron que ya no podían posponerlo más. Se casaron una tarde de otoño, rodeados de sus seres queridos.

—¡Estoy tan feliz!, tengo un nuevo hijo y muy guapo, además —dijo una hermosa mujer de larga cabellera castaña, tenía un mechón blanco del lado izquierdo. Ella era Beverly Strange, la madre de Stephen.
—Bienvenido a la familia, hijo —habló un hombre alto, quizás un poco más que Stephen. Cabellos negros. Eugene Strenge era una persona bastante seria y rígida, como la mayoría de los magos sangre pura, pero amaba a su familia por sobre todo y no estaba de acuerdo con los usos y costumbres de la mayoría de los suyos.
—Gracias —quizás Tony no tenía a su madre, pero Beverly y Eugene eran tan cálidos con él, que lo hacían sentir querido, amado. No podía pedir más.

 

Todo fue felicidad después de eso, aunque claro, no podía durar, ¿cierto?

Stephen tuvo una pelea con un mago oscuro, por supuesto, ganó, pero el costo fue demasiado grande; su varita y peor aún, sus manos quedaron destrozadas, poniendo fin a su carrera médica. Fue una época muy difícil en donde Tony creía que su matrimonio no podría sobrevivir.

Entonces llegó Ancestral. Kamar-Taj y una nueva promesa. Una esperanza que Stephen tomó sin dudarlo; obtuvo nuevos poderes y se convirtió en el Hechicero Supremo. No pudo curar sus manos, pero consiguió algo más importante.

—Perdóname —Strange regresó a Tony después de su batalla con Dormammu y su esposo lo recibió con los brazos abiertos. Dos almas heridas que se necesitaban.

Un mes después llegaron los Vengadores y la batalla de New York. Gracias a los poderes de Strange fueron pocos los civiles muertos o heridos, pero los hubo y entre los afectados estaba un pequeño de 7 años que perdió a sus tíos, la única familia que le quedaba y hubiese compartido el mismo destino, de no ser por Tony, quien lo rescató de los escombros.

Fue amor a primera vista y la pareja terminó adoptándolo.

 

3 años pasaron. Los vengadores iban y venían de la Torre. Strange dividía su tiempo entre sus responsabilidades como Hechicero Supremo y su familia.

Lejos de lo que cualquiera pudiera pensar, Tony y Stephen eran excelentes padres. No importaba lo cansados u ocupados que pudieran estar, siempre tenían tiempo para Peter, lo llevaban juntos a la escuela, le ayudaban con sus tareas e incluso, pasaban los fines de semana con él; viendo películas o paseando.

 

Tony despertó de su agradable sueño. Como casi todas las mañanas se encontraba entre los brazos de Stephen. Se acomodó mejor, no quería dejar la cama en un futuro inmediato.

—Señor… —era una pena que su IA no compartiera su deseo —. Hay una lechuza en la ventana, parece traer una carta.

Tony gimió. Sólo existía un grupo de personas que utilizaban aves para llevar mensajes (¿no comprendían que existían los teléfonos y correos electrónicos?).

—Stephen, hay una lechuza en la ventana —el hechicero gruñó bajo comenzando a despertarse. Más vale que la carta fuese importante. —J.AR.V.I.S., déjala pasar.
—Enseguida señor —el ave ingresó a la habitación. Se posó en el mueble al lado de la cama y ofreció su carga al hechicero. Stephen tomó la carta. Se enderezó correctamente a medida que iba leyendo la misiva.
—¿Sucede algo? —preguntó Tony abrazando a su pareja por la espalda. Besó el hombro desnudo antes de apoyar su mentón. —¿Malas noticias?
—Es de mi madre se enteró que adoptamos a Peter y quiere que pasemos las fiestas en Inglaterra, con ellos —Tony asintió. Beverly y Eugene eran personas maravillosas, aunque no habían tenido mucho contacto con ellos en los últimos años a causa de problemas en el mundo mágico.
—¿Crees que se enojen mucho cuando se enteren que son abuelos desde hace tres años?

La noticia de la adopción había sido liberada apenas dos meses atrás, pues, ambos querían darle tiempo a Peter de acostumbrarse, incluso sus más cercanos, no supieron de inmediato.

—Es Beverly Strange de la que estamos hablando —Tony se estremeció de solo imaginar lo que su querida suegra haría al saber la verdad sobre su estatus de abuela. —Quizás trate de hechizarnos —Stark lo miró asustado —. No te preocupes, cuando vea a Peter se olvidará de todo y mi padre no tendrá que intervenir.
—Ni dormir en el sofá —ambos rieron.

Tomaron un baño juntos, después bajaron a preparar el desayuno mientras J.A.R.V.I.S. despertaba a Peter. Durante la comida, Stephen le preguntó si quería pasar las vacaciones de invierno (que estaban a un par de semanas), en la Inglaterra mágica, por supuesto que el niño aceptó encantado.

 

La mansión Strange era una de las más grandes, solo comparada con la de los Malfoy. La familia de Stephen la había habitado por cientos de generaciones que se podía rastrear hasta los tiempos de Salazar Slytherin. A diferencia de otras residencias sangre pura, el lugar era cálido, acogedor y lleno de color. Eugene y Beverly se preocupaban mucho por la armonía de su hogar.

Stephen, Tony y Peter habían llegado a la casa familiar a través de un portal y, luego de ser regañado por su madre por no visitarlos tan seguido ‹‹puedes viajar en segundos a cualquier lado, jovencito››, Beverly se distrajo con su nuevo nieto a quien, por supuesto, ya le tenía preparados varios regalos para él.

—Espero te guste tu habitación, cariño —dijo Beverly conduciendo a Peter por uno de los pasillos —… era la habitación de tu padre cuando era niño…

Cuando ambos se perdieron de la vista, Eugene llamó a dos elfos domésticos para que llevarán el equipaje a las respectivas habitaciones.
Tony observó a las criaturas mientras desaparecían con las maletas; eran sin duda curiosas, pequeñas, de grandes orejas y narices, cuerpos delgados, vestían ropas de colores vivos.

—No apruebo el tener elfos como esclavos, ellos están aquí por propia voluntad y ganan lo justo —comentó Eugene al notar la mirada inquisitiva de su hijo. Mas tarde, Tony se enteraría que aquellas criaturas eran prácticamente esclavos de las familias sangre pura, que eran tratados como objetos y vestían harapos, pues la única manera de ser libres era si su amo le regalaba una prenda de ropa, por supuesto, Stark se horrorizó de ello, pero por desgracia, nada podía hacer.

 

 

Peter observó fascinado a las personas que iban y venían. Estaban en el callejón Diagon, pues sus abuelos y padres lo habían llevado a conocer el lugar.
La gente usaba ropas extrañas, como la que su papá Stephen usaba como hechicero. Lo habían llevado a la tienda de dulces Sugarplum.

—Adelante cariño, puedes escoger todos los dulces que quieras —dijo Beverly, a Peter se le iluminaron los ojos, pero negó con la cabeza.
—Gracias señora Strange, pero con unas cuantas barras de chocolate será suficiente —la bruja le miró sonriendo antes de pellizcarle las mejillas.
—Eres una cosita tan linda, mi adorable nieto —habló la mujer. Estaban solos, pues Stephen y Tony habían ido a la Botica Slug y Jingger, pues primero necesitaba comprar algunos ingredientes para pociones, por otro lado, Eugene tuvo que ir al ministerio de magia por asuntos que requerían su inmediata presencia—, y soy abuela o abuelita, si lo prefieres.

Peter lo meditó un poco antes de asentir con la cabeza.

—Esta bien, Nana —Beverly sonrió, encantada con el sobrenombre.
—Anda cariño, escoge todos los dulces que quieras, podrás compartirlos con Winny y Mowy —el niño asintió emocionado, ya que aquellos pequeños elfos le agradaban, aunque no iba a mentir, en un principio les había tenido miedo, sin embargo, ellos fueron muy amables, haciendo trucos de magia para entretenerle. —Después iremos a ver algunos juguetes…

 

Continuará…

 

 

Bueno, espero les gustara. Dedico este fic a mi nueva beta. Gracias por ayudarme.