Actions

Work Header

Tsk… ¡Es inútil resistirse a ti!

Chapter Text

DISFRUTEN DE LA LECTURA

En el caso de no hacerlo, Hibari Kyoya te morderá hasta la muerte.

[UNIVERSO ALTERNATIVO ALTERNATIVA]

 

 

Prólogo

 

Efímero

.

 

.

 

.

 

« No somos más que una burbuja efímera a la deriva en la superficie de un vacío sin fin. Sin embargo, no se me ocurre ninguna burbuja más hermosa »

 

Miyuki Miyabe

 

.

 

.

 

.

 

En las crónicas de la historia nipona se determinó la expresión « almas gemelas », hasta el punto que, en la actual sociedad japonesa, se convirtió en una costumbre jurídica respetar la decisión que escribió el destino. La unión se consideró como una conexión tan fuerte en que ambas partes son capaces de sentir lo que el otro siente, incluso si están separados. Y es la expresión que se mencionó con anterioridad, la que concluyó que esta conexión puede atravesar el tiempo y el espacio. 

 

La antigua leyenda se denominó: « el hilo rojo del destino ». En relación a la cultura japonesa, el apólogo relataba brevemente la unión que realizaban los dioses al atar alrededor del meñique un cordón de color rojo que debía unir a quienes se conocerían en un futuro y las dos personas unidas por aquella conexión están destinadas a ser amantes, independientemente de la hora, el lugar o la circunstancia y, al ser una creación de los dioses, éste se puede estirar o enredar, pero nunca romperse. 

 

En la cúspide de la Era Meiji, exactamente en el año 1894, en la habitación más pequeña de un prostíbulo cualquiera localizado en un repulsivo barrio rojo, se encontraba carcajeándose entre las sucias sábanas un hermosísimo hombre de piel blanquecina similar a la porcelana. La desnudez del japonés no era envidiable entre sus conciudadanos, al contrario, no existía ningún hombre nipón que codiciara su posición social o trabajo. 

 

Frente al prostituto japonés de largos cabellos castaños, se encontraba un atractivo hombre de rasgos europeos. A simple vista, parecía un príncipe de la época medieval, no obstante, a pesar de su analfabetismo, él estaba consciente que alguien de alta alcurnia no acudiría a ese fétido barrio rojo por placer sexual. 

 

— […] La Sirenita, en estado invisible, abrazó a la esposa del Príncipe, envió una sonrisa al esposo, y en seguida subió con las demás hijas del viento envuelta en una nube color de rosa que se elevó hasta el cielo. 

 

Veintisiete, como era conocido por su clientela, envolvió la tela sobria de su viejo kimono oscuro alrededor de su cintura, dejando al descubierto su demacrado abdomen. 

 

—La Sirenita resultó más estúpida de lo que pensé —afirmó el prostituto, él envolvió entre sus manos el pergamino que estaba escrito en una lengua desconocida—. ¿Cuál es este idioma otra vez? 

 

—Italiano —le contestó el europeo, su pronunciación era exuberante, su japonés le resultaba fascinante al prostituto. 

 

Veintisiete observó cómo aquel hombre de facciones occidentales acercó la palma de su mano hasta envolver con dulzura su mejilla, él disfrutó del cálido contacto con una sonrisa dibujada en su rostro. 

 

—¿Por qué dices que fue estúpida? —le preguntó con sumo interés. 

 

—Fue estúpida por preferir el rostro de un bello príncipe a la libertad de ser parte del océano —comentó, acercándose más a él con una sonrisa abatida—. ¿Por qué desperdiciaría la libertad por el amor de un hombre? 

 

—Y tú, ¿no crees en el verdadero amor? 

 

En ese mismísimo momento, la sonrisa del prostituto desapareció. Veintisiete tardó un minuto completo en lograr comprender lo que el europeo le estaba diciendo y, después de captar su verdadera esencia, la carcajada que se escapó de su garganta inundó la repugnante habitación. 

 

—A diferencia de ustedes… —comenzó. 

 

Veintisiete no se estaba refiriendo a él como hombre occidental, sino, como aquel que ostenta de la libertad, un pez en el vasto océano. 

 

» Hemos sido esclavizados desde nuestro nacimiento para enriquecer a nuestras miserables familias, no tenemos permitido amar a nadie más que nuestro señor —envolvió el pergamino y se lo extendió a su dueño—. Y ese sentimiento llamado « amor » no es más que una bonita ilusión para las señoritas. 

 

Veintisiete observó cómo la mano izquierda del hombre europeo no dudó ni un segundo en devolver el pergamino a sus heridas manos. 

 

Sette, éste es mi regalo de esta noche. 

 

El prostituto sonrió conmovido. 

 

—Mi señor, será imposible para mi leerlo. 

 

La declaración del prostituto le tomó por sorpresa, sin embargo, el europeo no fue capaz de retener la carcajada que escapó de su garganta. 

 

—La próxima vez traeré una nueva historia para ti y leeré esa nuevamente. 

 

Veintisiete envolvió el pergamino entre sus manos, acercándolo a su pecho con una alegría obstruida por la realidad. 

 

—¿Y cuándo será la próxima vez, mi señor? —cuestionó con resquemor de no volverlo a ver. 

 

Veintisiete observó al hombre occidental que sonrió enternecido por su pregunta. 

 

—La próxima vez te llevaré conmigo —prometió. 

 

Han transcurrido tres años desde que él lo prometió, sin embargo, a pesar que el prostituto sabía que no eran más que palabras superficiales, no había otra expresión que le hiciese fantasear con escapar de esa cruel realidad. 

 

Fue ese hombre occidental quien le convenció que la muerte no iba a ser el único camino para alcanzar la libertad. 

 

Tsunayoshi deslizó los dedos de su mano derecha por encima de su abdomen demacrado, dejándolos justo en la cicatriz de la incisión quirúrgica. 

 

—Todo ser humano merece ser amado, Sette. 

 

—¿Qué demonios es Sette? —le preguntó.

 

Tsunayoshi levantó su rostro, observando la única figura masculina que se encontraba con él en aquella obscena habitación y, gracias a la luz de la vela que se derretía en el asqueroso plato de cerámica, notó un par de ojos color ónix que le erizó la piel. 

 

—¿Has vuelto a olvidar lo que significa Sette? —le costó asimilar en su interior la profunda y seductora voz de aquel hombre. 

 

—Creo que tenía algo que ver con tú religión —contestó. 

 

Tsunayoshi se sorprendió al escuchar una voz ridículamente más grave que la de él; sin embargo, no dudó ni un segundo que era suya. Tsunayoshi movía sus labios a medida que iba hablando. 

 

—En efecto —le respondió—. Creemos en los siete dones católicos del Espíritu Santo. 

 

La mano derecha del hombre europeo se levantó hasta la altura de su rostro, al mismo tiempo, su dedo índice se deslizó por encima de su labio inferior, obligándole a abrir la boca. Tsunayoshi pensó en romperle la cara por su atrevimiento, no obstante, su cuerpo no se movió. 

 

Tsunayoshi no era capaz de controlar su propio cuerpo y sospechó que, lo único que estaba consciente eran sus pensamientos. 

 

—¿Cuáles son? 

 

Ónix (como decidió bautizarlo) contempló sin vergüenza alguna su cuerpo desnudo. Tsunayoshi no se percató de lo que ocurrió, sin embargo, desde que Ónix posó sus ojos en el abdomen del prostituto, la cicatriz de la incisión quirúrgica desapareció. 

 

—Inteligencia, sabiduría, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios —manifestó.

 

Sette movió su mano derecha con dirección a la contraria, su intención era envolver sus dedos alrededor de la muñeca del europeo y después, con un lento movimiento, la posó encima de su entrepierna. 

 

—Mi señor, ¿usted no teme que su dios lo castigue por estar conmigo? 

 

Ónix sonrió. 

 

—Ha sido él quien te colocó en mi destino, Tsunayoshi. 

 

.

 

.

 

.

 

La radiación electromagnética de la luz solar no era lo único que ingresaba a través de la delgada cortina de su pequeña habitación. Tsunayoshi, enrollado en un par de sábanas con estampado de flores, emitió un quejido al sentir como los músculos de su abdomen se contraían por culpa de un pequeño cuerpo que saltó, no una ni dos, sino varias veces, al compás de una melodía que provenía violentamente de un equipo de sonido que emitía a todo volumen: « Whole Lotta Love » de Led Zeppelin.

 

—¡Papi, despierta! —la aguda vocecita infantil entró por su oído como un zumbido exasperante. 

 

Tsunayoshi estaba sufriendo de un intenso dolor de cabeza, como si hubiese estado despierto toda la noche bebiendo un garrafón de whisky detrás de otro. Las sienes le palpitaban violentamente y descubrió que despertarse de una pesadilla con la música a todo volumen no era agradable. 

 

Infirió, exitosamente, que esa era la razón por la que su amable vecino les dedicaba tantos mensajes de odio directamente. 

 

—¿Papi? —la vocecita de la pequeña niña le recordó que estaba despierto. 

 

—Nozomi, papá tiene dolor de cabeza, ¿quieres dejar de saltar? —le pidió. 

 

Tsunayoshi sintió su garganta áspera y seca, era una extraña sensación, después de todo, no bebió ni una gota de alcohol el día anterior por el tema de la mudanza. 

 

Nozomi obedeció de inmediato. La pequeña no tardó en acariciar las mejillas de su padre con sus pequeñísimas manos y lo observó con una expresión de intranquilidad, semblante que le resultó adorable al joven adulto. 

 

—¿Papá está bien? —le preguntó con preocupación. 

 

—Honestamente, estaré bien sí un encantador angelito detiene de una vez la masacre musical. ¿Quién en su sano juicio coloca Levan Polka después de Whole Lotta Love? 

 

Nozomi observó a su padre con una imperturbabilidad formidable; dándole a entender que ella no tenía nada que ver con la decisión de la persona que estaba colocando la música y hacía una masacre musical. Al contrario, si ella hubiese determinado que canción vendría después, seguramente colocaría « The Lost One's Weeping » cantado por Kagamine Rin. 

 

Tsunayoshi decidió no pesquisar más con respecto a los gustos musicales de su hermano menor; la razón era sencilla: ese pequeño angelito que estaba todavía encima de su abdomen. Nozomi le sonrió con picardía, eso significaba que ella participó parcialmente en la construcción de la lista de reproducción del día. 

 

Principessa, papá quiere levantarse. 

 

Nozomi no tardó en levantarse del abdomen de su padre y de un salto colocó sus desnudos pies en el suelo de la habitación. Tsunayoshi se sentó en el futón al minuto y escuchó como su espalda tronó al erguirse. 

 

—¡Buenos días, papá! —Nozomi besó la mejilla de su padre, Tsunayoshi estaba sentado a la altura de la pequeña—. ¡Rápido, rápido, zio Giotto está esperando por nosotros para desayunar! 

 

—¿Qué es esto? —sonrió divertido—. ¿La principessa decidió ayudar en la cocina? 

 

Nozomi se cruzó de brazos, visiblemente ofendida por el comentario grosero de su progenitor. 

 

—¡Papà es tan malo! —exclamó Nozomi con vergüenza. 

 

Tsunayoshi deslizó los dedos de su mano derecha en la cabellera marrón de su hija, despeinándola. Nozomi lo observó abstraída. 

 

—¿Qué ocurre, principessa? —le preguntó con interés. 

 

—¿Papá está bien? 

 

Nozomi examinó con su mirada un sobre de color gris que se encontraba a un lado del futón delante de un vaso con agua. Tsunayoshi lo tomó con su mano derecha y lo extendió, éste estaba vacío. 

 

—Ha terminado, piccolo diavoletto —la confortó. 

 

.

 

.

 

.

 

Tsunayoshi decidió salir de la habitación media hora después de su abrupto despertar y, a pesar de estar todavía adormilado por el misterioso sueño que tuvo, cargaba entre sus brazos el pequeño cuerpo de su única hija. Nozomi terminó de ajustar el collar de cuero que se encontraba en el cuello de su padre con una sonrisa de satisfacción. 

 

« Thunderstruck » de AC/DC retumbó en la vacía sala del apartamento. 

 

—¿Cómo amaneciste? —la voz que llamó su atención era nada más ni nada menos que la de su hermano mayor. 

 

Giotto se encontraba detrás de la barra de la cocina almacenando los últimos utensilios en una gran caja. Tsunayoshi se acercó hasta él y recibió lo que su hermano le extendió: el único vaso con jugo de naranja que quedaba. 

 

Principessa, ¿lo quieres? 

 

Nozomi declinó la oferta con una sonrisa y le pidió a su padre que la aterrizara en el suelo. 

 

Papà, iré a cooperar con el zio Tosshi. 

 

—Tosshi está en la biblioteca —confirmó Giotto. 

 

Tsunayoshi observó cómo el huracán desapareció en la siguiente habitación. Giotto sonrió encantado al ver lo volátil que era su sobrina. 

 

—¿Cuándo aprendió esa palabra? —le cuestionó. 

 

—Tosshi terminó Hanzawa Naoki ayer —explicó su hermano mayor—.  Nozomi estaba encantada con Hanzawa. 

 

—Lo siento, Giotto —se disculpó. 

 

—¿Por qué? 

 

Giotto dejó a un lado la caja en la que estaba almacenando los utensilios de cocina. 

 

Tsunayoshi se bebió el vaso con jugo de naranja de un trago. 

 

—He abusado un poco de ustedes en estos últimos días —comenzó—. En realidad renuncié antes de tiempo con la intención de pasar mucho más tiempo con Nozomi… 

 

Giotto sonrió fascinando con la vergüenza que sentía su independiente hermano menor. 

 

—¿Y cuál es el problema que quiera dedicarle todo mi tiempo libre a cuidar de mi adorable sobrina? 

 

—¡Nozomi es mi responsabilidad, Giotto! —gritó. 

 

« Come As You Are » de Nirvana convirtió aquel rugido en nada más que un suspiro. 

 

—Y tú eres la mía, Tsunayoshi. 

 

Giotto deslizó su brazo derecho hasta el rostro de su hermano menor y, con su mano, le tomó de la barbilla, obligándole a levantar la cara para verlo directamente a los ojos. 

 

—¿Qué ocurrió? 

 

Tsunayoshi no dudó en contestar. 

 

—He vuelto a soñar con él —sin embargo, Giotto no sabia exactamente a quién se estaba refiriendo. 

 

—¿Quién? —le preguntó. 

 

—Ónix —contestó—. He soñado con Ónix. 

 

—¿Has descubierto algo más de él? 

 

Tsunayoshi sacudió su rostro de un lado a otro en negativa. Ónix era una pesadilla constante, sin embargo, no era peligrosa para su integridad psíquica, en lo absoluto. 

 

—Hemos estado otra vez en esa oscura habitación —le describió lo que soñó—. Y él ha vuelto a explicarme lo que significa: Sette. 

 

Giotto no estaba indiferente con la información que estaba escuchando de la boca de su hermano menor. Francamente, lo pasaría por alto de tratarse de alguien más, sin embargo, Tsunayoshi tenía esa extraña capacidad de tener sueños premonitorios y la situación en la que se encontraban le dejaba un mal sabor de boca. 

 

—¿Ónix te llamó por tú nombre? 

 

Tsunayoshi movió lentamente su cabeza de arriba hacia abajo. Giotto estaba atónito. 

 

—¿Qué crees que signifique? —le preguntó Tsunayoshi. 

 

—¿Crees que por fin Ónix decidió interferir directamente en tú vida? —especuló. 

 

Tsunayoshi no fue capaz de retener una sonrisa que contenía una profunda malicia. 

 

—En definitiva, lo único que obtendrá de mí es una patada en la ingle. 

 

Giotto correspondió la sonrisa de su hermano menor, no obstante, él estaba íntegramente horrorizado por la especulación de la existencia de Ónix. Tsunayoshi no era capaz de soportar una traición más. Francamente, ninguno de los miembros de su familia resistiría una más. 

 

.

 

.

 

.

 

« Fear Garden » de Kagamine Rin estalló media hora después. Nozomi se encontraba cantando a todo pulmón la canción; a ella le encantaba la interpretación de la chica Kagamine. Tsunayoshi estaba obligado a memorizar la letra de cada canción porque su hija disfrutaba de escucharlo cantar cada noche antes de ir a dormir. Giotto no tenía un estilo de música predilecto, por tal razón, no era extraño escucharlo cantar con su sobrina. 

 

La única persona que no estaba participando en el karaoke era el gemelo menor. Toshiyuki se encontraba hablando por teléfono en el pasillo con la empresa de mudanzas. 

 

Fratello.

 

Toshiyuki llamó la atención de Giotto al entrar nuevamente al apartamento con el celular en la mano. 

 

» Llamó un trabajador de « Traslochi Kozato » —le avisó—. Llegará con el último camión en una hora. 

 

Tsunayoshi dejó la última caja llena de enciclopedias médicas en la entrada del apartamento. 

 

—Llegó la hora —expresó con incomodidad. 

 

Giotto miró a los gemelos con inseguridad. Honestamente, lo que él menos quería era volver a ese cruel paraíso que destruyó a su familia y su tierna infancia: Namimori; no obstante, él comprendía que esa decisión le permitiría construir un mejor futuro para los gemelos y su sobrina. 

 

Tsunayoshi no vislumbraba algún futuro en esa pequeña ciudad, es decir, debía de existir alguna razón por la que su madre huyó de allí después que ese imbécil decidiera abandonarla. 

 

Toshiyuki no se ilusionaba demasiado con las palabras amables de su nonno. Timoteo estaba obligado a entender, más temprano que tarde, que ellos eran más que una familia complicada que se dejaba comprar por el dinero y, ese descubrimiento, seguramente lo distanciaría de ellos.

 

Ingenuamente, la única emocionada con mudarse a otra ciudad era la pequeña niña que baila al ritmo de la música. 

 

—¡Iremos a Namimori! —gritó. 

 

.

 

.

 

.

 

—GUÍA OMEGAVERSE—

 

EXPLICACIÓN GENERAL —el omegaverse es un género de novela que inició con la existencia de los hombres lobos (o licántropos). Sin embargo, en la actualidad ningún fandom lo liga necesariamente con ellos.

 

En el mundo omegaverse la sociedad se divide en tres clases: alpha (la clase superior), beta (la clase común), omega (la clase inferior). Es menester aclarar que cada individuo posee un fuerte instinto animal, muchas veces, este instinto es muchísimo más fuerte que su lado racional (sobre todo cuando se trata de alphas).

 

¿QUÉ SON LOS ALPHAS? —la cúspide de la sociedad, en pocas palabras. Un hombre o mujer alpha son generalmente mucho más fuertes, ágiles e incluso inteligentes. La agresividad o no depende de la personalidad de cada individuo. Es normal un instinto de protección hacía su familia o pareja, territoriales como los animales e incluso cada sentido está desarrollado hasta el punto de ser comparados con perros salvajes.

 

Un alpha posee algo llamado « voz de mando », como el líder de una manada, gracias a esto, cualquier omega, beta o alpha de menor poder son dominados de inmediato. También, cuentan con un periodo de celo que ocurre cada seis meses con un periodo de veinticuatro horas aproximadamente (sin embargo, un alpha puede entrar en celo con solo sentir el fuerte aroma hormonal de un omega).

 

ALPHAS EN TEIRAT —es común que un alpha sea capaz de engendrar a un omega (sea este hombre o mujer) no obstante, en mi universo, existe una clase privilegiada de alphas que son capaces de engendrar vida, lo que significa, que este tipo son capaces de dar a luz únicamente a alphas.

 

En conclusión, son bastante escasos.

 

¿QUÉ SON LOS BETAS? —un humano común y corriente. Tienen la capacidad de dar a luz el hijo de un alpha o engendrar a un omega (aunque esto último es extremadamente extraño) por lo que no es raro que un beta únicamente salga con otro beta.

 

¿QUÉ SON LOS OMEGAS? —un hombre o mujer capaz de engendrar vida, su estereotipo es de un humano sumiso que está únicamente para complacer a un alpha, no obstante, no necesariamente tiene porqué ser así. Un individuo omega tiene un celo cada tres meses, dura tres días aproximadamente, en esta circunstancia, su nivel hormonal se dispara hasta el punto de querer (casi obligado por su instinto) de buscar un alpha para aparearse. En conclusión, desprende un olor demasiado intenso que obliga a cualquier alpha a perder el control.

 

Un omega es capaz de segregar su propio lubricante e incluso el mínimo estímulo puede hacerlos reaccionar. En este mundo también existe algo que se llama « supresores » una pastilla especializada que ayuda principalmente al omega a ocultar su aroma hormonal en época de celo o evita que este quede embarazado.

 

Y, al igual que un alpha, un omega también posee una « voz » esta está especializada para despertar una inmensa necesidad de protección con aquel alpha al que está unido.

 

OMEGAS EN TEIRAT —en esta historia se seguirá la costumbre de los nidos. Originalmente, cuando un omega queda embarazado, construye un pequeño nido, esto no es más que una habitación o un pequeño lugar en donde almacena cualquier objeto que tenga impregnado el olor de sus seres queridos (principalmente de su pareja). Un omega lo hace principalmente para sentir tranquilidad cuando llegue el nacimiento de su hijo. E incluso, ellos pueden actuar defensivamente en torno a estos, incluso, si alguien lo profana, podría caer en depresión.

 

También, existirá una clase « especial de omega », este en cuestión, por algún desperfecto (cómo se categorizó) no será capaz de escuchar la « voz de mando » o « desprender algún olor por causa de su celo » muchas veces, este último ni siquiera lo siente. Lo que le permite vivir una vida sin preocupaciones, no obstante, para su pareja (sí es alpha) esto es un problema. Muchos omegas desperfectos suelen morir a causa de depresión.

 

La única forma en que un omega desperfecto funcione « correctamente » es encontrando a su alma gemela (su pareja predestinada), se dice, que es la única manera en la que un alpha sea capaz de sentir el aroma de su omega sin la necesidad que este brote hormonas en pleno celo. No obstante, esto es prácticamente imposible, porque no todo alpha u omega es capaz de encontrar a su pareja predestinada.

 

¿QUÉ SON LAS UNIONES? —en pocas palabras, la acción del alpha al morder el cuello de su omega; hasta el punto de dejar una marca que no desaparecerá jamás. La única persona capaz de romper una unión es un alpha, con la muerte de su pareja o mordiendo a otro omega más. Sin embargo, esta última puede causar un estrés inenarrable al omega herido, después de todo, una unión es una conexión tan fuerte que ambos lados pueden sentir lo que el otro sienta, incluso si están separados.

 

Es fácil que un omega muera después que la unión con su alpha fue cortada.

 

UNIONES EN TEIRAT —el efecto de la unión no cambia, independientemente si existe el amor o no. Por tanto, la conexión entre un beta con un omega o un alpha es imposible, sin embargo, existen registros que esto ha podido pasar únicamente por el concepto de « alma gemela »

 

¿QUÉ SON LAS ALMAS GEMELAS? —en pocas palabras, es la pareja predestinada del individuo. La verdad, es que hasta este punto, no importa si alguno de los dos está unido a alguien más, la relación se volverá indestructible. Un individuo es capaz de negarse a esta unión, no obstante, sufrirá un dolor tanto físico como psicológico. Es un extraño hilo rojo que no ocurre con frecuencia.

 

ALMAS GEMELAS EN TEIRAT —es una unión que ha logrado incluso atravesar los trayectos indescifrables del destino. Tanto en el pasado como en el presente están destinados a estar juntos.

 

.

 

.

 

.

 

—DICCIONARIO—

 

Sette: siete. 

Principessa: princesa. 

Zio: tío. 

Piccolo diavoletto: pequeño diablillo. 

Fratello: hermano. 

Traslochi: mudanzas. 

Nonno: abuelo.