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Revisa por millonésima vez la hora en tanto que sigue corriendo como alma que lleva el diablo. Va a llegar más de veinte minutos tarde y ¡eso no puede ser! Jamás le pasa, pero vamos que es culpa suya por haberse distraído con la puta hora por ser un empedernido a la práctica. Sea como fuere, debe llegar rápido y en lugar de veinte sean treinta minutos de tardanza.

Dio una larga exclamación de alivio al ver a su novio parado viendo su celular, esperando justo donde acordaron. Se hizo el cabello atrás, inspeccionó que las flores que traía no se hayan dañado en medio de su carrera y más importante se aseguró de que los nervios no fuesen a matarlo. Le da mucha pena retrasarse cuando fue él quien planeó la salida.

Caminó hasta él y le dio un par de toquecitos en el hombro. Cuando se giró le tendió el ramo con una gran sonrisa que le cerró totalmente los ojos. La risita que vino debido a su gesto provocó que se doblara un poco por la ternura que le provocó.

— ¡Felicidades por el ascenso Jungkookie! —celebra emocionado y ladeando un poco la cabeza.

No es un ascenso como tal, pero aun así es una mejoría—ciertamente no sería el nombre común pues no funciona con esa clase de sistemas, pero no se le ocurría otro modo de decirlo—. Gracias, apreciamos mucho el gesto —dice tomando el ramo de flores rojas—. Aunque Jimin-ssi llegó tarde~

—Pu-puedo explicarlo. Me quedé practicando y... y... perdón Kookie, enserio, se supone que iba a llegar antes, pero entre que me quedé distraído y el metro no funcionaba se me hacia imposible llegar. —explica totalmente apenado. Jungkook le sonrió.

Jimin se lo quedó mirando un momento. Hoy está muy pálido, hay veces en las que parece un muerto y hoy está un poco menos, sus ojeras son enormes y quisiera cubrírselas con un poco de maquillaje para que no dé ese aspecto tan enfermizo de no haber dormido en más de dos semanas.

Jungkook se limitó a permanecer sonriente ante la expresión ligeramente pensativa de su lindo novio de cabello rubio. Se le nota aún el sudor y el cansancio que le provocó la carrera de llegar hasta este punto. El salón de baile en el que practica queda a más de hora y media de este lugar. Debió vérselas muy negras para no tardar tanto.

 Debió vérselas muy negras para no tardar tanto

—No tenemos problema en esperarte. Sabemos que siempre vas a llegar y por eso no nos preocupa que te retrases. —afirma metiendo una mano en su bolsillo mientras en la otra sostiene el pequeño ramo que Jimin le regaló.

—Lo siento. Enserio lo siento... Bien~ Podemos-

—Nosotros también te trajimos un regalo. —anuncia sacando la mano de su bolsillo con una pequeña bolsa de tela de gamuza. Jimin lo miró confuso un instante sin entender del todo que es lo que quiere decir eso.

A quién están celebrando es a Jungkook, no a él ¿Por qué el celebrado da regalos?

—Gra... Gracias... ¿sabes que no hace falta porque se supone que yo soy quien debe darte regalos y pagar todo? —pregunta tomando la pequeña bolsita. Jungkook sonrió encogiendo los hombros y arrugando la nariz.

—Nos gusta darle regalos a Jimin-ssi.

Jo, como si eso tuviera sentido. Dejó caer el contenido de la bola en sus manos y le brillaron los ojos. Son un par de anillos plateados—Este es de oro blanco y este de acero inoxidable—. Menciona señalando cada cual. Jimin se sacó los que tenía para ponerse los nuevos y verse como quedan en su mano. Jungkook ya le conoce la medida exacta por la manía que tiene a los anillos.

—Son muy lindos, de verdad no debiste molestarte. —dice dando una palmadita a su brazo.

—Estamos felices de que te gustara. Sabemos cuánto adoras los anillos. —sonrió y Jimin hizo lo mismo con animosidad. Aun así, no pasó de alto eso...

Eso que lleva notando desde la primera vez que hablaron.

Jungkook siempre y sin falta a todo lo que involucra sus acciones lo dice en plural: Hicimosvamosestuvimos, comimos, dormimos... Llegados a este punto de noviazgo llegó a pensar que lo estaba engañando de la manera más descarada posible. No obstante, desde el inicio hablaba de ese modo y se autoconvenció de que era normal en su forma de ser. No es molesto o algo del estilo así que tampoco ha tenido razones para cuestionar al respecto.

La segunda conclusión que tuvo es que Jungkook tiene algún cable suelto y alucina con alguien constantemente a su lado. Una que otra vez lo ha visto hablar solo. Nuevamente no tuvo como probar eso. Su familia aseguraba que no le pasaba nada aparte del distanciamiento que tomaba de todo y de todos... Menos él.

Jungkook es raro, es su novio desde hace seis meses, amigo por ocho y también es Raro.

Quizá aún más raro que él, es su persona por permanecer a su lado sin siquiera pensarlo o forzarse a descubrir más. Sencillamente lo adora, lo ama y puede pasar por alto esos detalles que no suman ni restan puntos a todo. Es... hablar consigo mismo y decir que hay alguien siempre presente. Resultaba escalofriante desde cierta perspectiva y muy suicida de su parte ignorarlo.

Sea como sea, Jungkookie es su lindo novio que le da regalos de vez en cuando y está siempre al pendiente de lo que haga.

—Te ves un poco pálido hoy ¿Te sientes mal? —acota sin poderlo aguantar más, le mide la temperatura. Hace un clima ligeramente caluroso por ahora, pero Jungkook tiene más sudor del que debería. Es un evento recurrente en realidad.

—Sólo calor y un poco de hambre. Ayer no comimos... bien. —culminó tras una pausa muy larga. Jimin ladeó la cabeza.

—Entonces vamos ya. Yo invito hoy. —le da un pequeño beso en los labios y Jungkook le sonríe.

Tuvieron un enorme y largo almuerzo en el que Jimin no se dio cuenta de que Jungkook casi no come. Hablan tanto y hacen tantas bobadas como es la sagrada costumbre junto a besitos de tanto en tanto que ese detalle es totalmente omitido. Cuando acabaron y siendo ya bastante tarde se despidieron; Jimin está totalmente satisfecho de haber logrado su objetivo de celebrar el ascenso de Jungkook en su trabajo y cada uno toma su rumbo a casa. Debido a que no han tenido tiempo lo de vivir juntos no se ha podido aunque ya acordaron mudarse a casa de Jimin.

Quién sabe, Jungkook tiene pensado usar el dinero que ha guardado y su nuevo salario en comprar un departamento más cerca de todo y así Jimin se mude sin pensar en que llegará tarde a práctica o al estudio.

Al momento en que se alejó Jungkook miró al callejón justo al lado izquierdo de él. Entró en este a paso relativamente lento y enfocó su atención en el hombre que aparentemente estaba ahí dentro por contar dinero de un bolso femenino. Un ladrón, no le interesa, se tronó el cuello.

— ¿Tenía buen dinero? Queremos saber si valió la pena que lo tomaras y te metieras aquí.

—Lárgate niñato o-

—Nos dices niñato—murmura—. Quizá uno de nosotros es un niñato, pero ofende que nos llames a así a ambos.

—No voy a perder mi tiempo contigo. Lárgate o despídete de tu cara. —amenaza con una pistola. Jungkook se mostró más enfurruñado.

—Amenazarnos. Patético como tantos otros.

El hombre se paralizó totalmente por el color lechoso que cubrió enteramente los ojos del joven que llegó a molestar. Junto con eso y como si no fuese suficiente su piel se volvía oscura a partir de todas sus venas. Era como una mucosa horrible que lo empezó a recubrir hasta concluir en un rostro de ojos alargados, blancos y colmillos por montón. Gritó por un breve instante hasta que su cabeza ya no estuvo en su sitio sino entre los colmillos ensangrentados.

Cogió el cuerpo antes de cayera y de grandes mordidas siguió devorando hasta que no quedó absolutamente nada del hombre

Cogió el cuerpo antes de cayera y de grandes mordidas siguió devorando hasta que no quedó absolutamente nada del hombre. Se relamió y rugió leve antes de, con la misma parsimonia, cambiar de forma nuevamente. Jungkook se tronó el cuello y tomó el efectivo del piso.

Sí, sus buenos ahorros llegan así, buen método y buena fuente ¿eh?