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In The Shadows Hides The Dragon

Chapter Text

Jon I  297 AC Winterfell, North of Westeros

"He knew nothing of his mother; Eddard Stark would not talk of her. Yet he dreamed of her at times, so often that he could almost see her face. In his dreams, she was beautiful, and highborn, and her eyes were kind" A GoT-Jon III

The Real Jon Snow


 

Pese a que era el día en qué cumplía cinco y diez días de su nombre, este estaba transcurriendo como otro cualquier otro día de su vida como el Bastardo de Winterfell. Cuando se dirigió a desayunar al Gran Salón de Winterfell, sólo recibió una breve felicitación por parte de su hermana pequeña Arya, aunque desde la lejanía, pues ante la tentativa de levantarse de la mesa para dirigirse hacia él, Lady Catelyn le lanzó una mirada que advertía de las consecuencias que podría tener acercarse a abrazar a su medio-hermano. Mientras que Robb lo saludó con un gesto de su cabeza desde la mesa del lord, que se hallaba encima del estrado del gran Salón. Él por su parte, se sentó en una de las mesas que les correspondían a los sirvientes, dando rápida cuenta del desayuno de esa mañana, tres huevos duros, con pan frito y una rebanada de bacón y un plato de ciruelas arrugadas.

Observando el gran salón se dio cuenta que a excepción de él, apenas si había nadie en las mesas de debajo del estrado, y en este su padre aún no había llegado, sus dos hermanos pequeños, Bran y Rickon aún no habían terminado de despertarse y forzaban el desayuno como podían, mientras Sansa comía su desayuno con la elegancia y presencia de una gran dama, la perfecta hija de Lady Tully. Esta última lo miraba con cara haberse atragantado con un limón.

‘¿Qué le habré hecho yo a esta mujer para que me odie?’, se preguntaba Jon una y otra vez.

Por más vueltas que Jon le diera al odio infinito que sentía la madre de sus hermanos hacia él, sólo encontraba explicación en que Catelyn Tully lo veía como si fuera Daemon Blackfyre renacido, que algún día robaría lo que es de sus hijos. O tal vez era por su fe, ella al ser sureña creía en los Siete, que ven a los bastardos como hijos de la lujuria y el desenfreno.

‘Tal vez no esté tan equivocada’, pensaba a veces. Grandes pasiones debió despertar su madre para que el honorable Eddard Stark manchase su honor y su reputación, para tras ello no volver a hablar nunca sobre ella. Cuando él era pequeño se extendió un rumor sobre su posible madre. Debido al color de sus ojos y a que Lord Eddard tras rescatar a su hermana de la cautividad había ido a devolver la espada de Ser Arthur Dayne, Dawn, a su legítimo hogar, Starfall, su madre debía ser Ashara Dayne. Esto era apoyado a que tras la visita a Starfall, volvió a Winterfell con los restos de su hermana y un hijo bastardo, ‘él, Jon Snow’.

No obstante, tras una conversación entre su padre y Lady Tully-Stark en el solar del lord, el rumor desapareció, dejando claro que Ashara Dayne no era su madre y jamás se volvió a mencionar ese nombre en Winterfell.

 ‘¿Quién sería su madre, cómo sería? ¿Qué acto cometió tan terrible para que Lord Eddard Stark ni si quiera le pudiera decir a él quién era? Estúpido, seguro era una puta y por eso no dice nada. La mancha de Eddard Stark con una puta, eso es lo que soy’.

Como terminó de desayunar antes que nadie –algo que acostumbraba a hacer para evitar la incomodidad de la situación cuando estaban los miembros de la familia y él,  sin su padre en el gran salón- y aún quedaba tiempo hasta el entrenamiento de matutino con Ser Rodrik Cassel- decidió encaminarse hacia la herrería.

Seguro allí podría ayudar a Mikken con algo y así más adelante podría pedirle el favor que quería para Arya. Aunque a él no le regalasen nada por su día del nombre, el de Arya estaba por llegar y quería tener el regalo ideal para ella. Además sabía que este sería el último día del nombre que estaría con Arya. En un año seguramente él estaría en el muro, siendo un ranger de la Nigthswatch, mientras que Sansa y Arya estarían seguro prometidas a algún heredero de un poderoso lord ‘pobre el que tenga que lidiar con Arya’, pensaba a veces.

Otras le daba pena por su hermanita, ‘aunque su padre seguro no haría que alguien de su familia se casara con un hombre sin honor, el no es así’ se convencía a si mismo Jon sobre la seguridad de Arya. Robb seguiría preparándose para sus labores de heredero, que requerían horas interminables con Luwin y para su pena y ciertos celos, aunque nunca los expresara, la compañía y guía de su padre. Y Bran se marcharía para el Valle para ser escudero de su tío, Brynden Rivers ‘Blackfish’, mientras Rickon se quedaría en Winterfell, siendo una pesadilla para el maestre y su madre.

Jon aceptaba su futuro. No era lo que quisiera, pero él era un bastardo, querer cosas no estaba a su alcance. Sin embargo, sobre todo sentía vacío y pena ante el futuro que le aguardaba. Le daba pena saber que nunca tendría lugar con su familia y qué él jamás tendría familia propia. Desde que fue capaz de entender lo que significaba ser bastardo gracias a Sansa, se prometió que jamás engendraría uno. No podía ser tan cruel de hacer pasar a un niño por lo que él había pasado. Y dentro de lo que cabe, él había sido un afortunado. Sin el honor de su padre, seguramente habría acabado abandonado o en una zanja al costado de una carretera al poco de venir al mundo.

Después de ayudar a Mikken en la herrería, fue un rato a los establos, a ayudar a Hodor a cuidar los caballos, para después dirigirse a las perreras donde estaba Winter con los cachorros. Ahí seguro estaría Arya y podrá felicitarme como quiera, sin la mirada censuradora de la perdición de su vida, la madre de su hermanita. Al llegar allí sólo estaba Farlen, el encargado de las perreras, que al verlo le saludó.

“Hola chico, me ha contado una pequeña loba que hoy es un día especial para ti y me ha dejado algo para darte” Farlen le dio una rosa azul de las que sólo crecían en el invernadero de Winterfell. Sabía que si ella pudiera le regalaría un castillo, pero el hecho de que se acordara de su día del nombre ya era bastante para Jon.

“Por cierto, tu pequeño de la camada ha abierto los ojos hoy, Snow. Parece que al final tenías razón y viviría como todos” Ante esta noticia Jon casi podía abrazar a Farlen de la alegría. Saber que su cachorro de Direwolf al fin estaba bien, era el mejor regalo que podían haberle hecho jamás.

”¡Gracias Farlen, gracias! Y si ves a Arya, ¿puedes decirle que me busque luego en el patio de armas?”

“Si” le contesto el maestro de las perreras del norte con una sonrisa

Se dirigió corriendo hacia la mullida bola blanca que se encontraba más lejos de los demás cachorros y su madre. Winter, la enorme Direwolf de pelaje gris y ojos color amarillo parecía el sigilo de la casa Stark personificado en la tierra. Ante la mirada atenta de la enorme loba, Jon cogió su lobo y no pudo evitar soltar un leve jadeo, quedándose boquiabierto ante lo que veía. Su lobo no sólo era albino y el pequeño de la camada. Era distinto a todo animal en el planeta, pues tenía unos ojos rojos que parecían mirar directamente a los fantasmas de su alma.

Ghost, así te llamarás” El lametón en la cara le dio a entender que el cachorro estaba de acuerdo. Jamás había sentido una conexión así con nada ni nadie en su vida.

Sin embargo la su día tenía que seguir, así que dejo a Ghost con sus hermanos y hermanas  de camada, para dirigirse a entrenar con Robb y el siete veces maldito Theon Greyjoy, bajo supervisión de Ser Rodrik Cassel. El Anciano caballero era un profesor paciente, capaz de enseñarles distintas estancias para luchar y siempre tenía un sabio consejo sobre cómo luchar con honor, pero Jon sabía que cuando te estás batiendo con otro hombre por tu vida, el honor no tiene sitio, sólo la supervivencia.

Es por eso que después de cada entrenamiento se ‘perdía’ por horas en el FIrst Keep. Allí, cerca de su cima encontró una gran estancia por siglos abandonada, donde con sólo los cuervos como testigos, practicaba por infinitas horas con una mellada espada de torneo contra una vieja caída columna de sólido roble. Gracias a su entrenamiento y a su avidez por ser el mejor en cualquier cosa que hiciera, aunque nunca pudiera mostrarlo, sabía que era infinitamente superior a cualquier hombre con espada de Winterfell.

“Buenos días chico” Le saludó Ser Rodrik con mueca de desaprobación al llegar con el entrenamiento ya iniciado, mientras observaba como Robb y Theon estaban teniendo el primero de los duelos del día.

”Buenos días Ser” le respondió con un leve movimiento de cabeza en referencia.”¿Por qué has llegado tarde muchacho? Hace casi media hora que tendría que haber llegado” le inquirió el maestro de armas de Winterfell, mientras Robb y su fuerza se empezaban a imponer en el duelo entre su él y el calamar.

“Estuve en las perreras, viendo a mi Direwolf” contestó Jon rápidamente al viejo caballero

“Qué no vuelva a pasar, Snow, si un día te encuentras ante una batalla, esta empezará contigo o sin ti” Le respondió el caballero en tono seco.

“Basta vosotros dos. Ahora que ha venido Snow, Robb que estaba por ganar se enfrentará a él, así le calienta los músculos pronto. Greyjoy, tu puedes practicar con el blanco de prácticas”

“¿Listo para perder, Snow?” le preguntó su hermano. En un momento de su vida le habría molestado que le llamara Snow, pero desde aquél día cuando tenían 7 días del nombre y Robb le dejó claro que el jamás podría heredar Winterfell porque era un bastardo, comenzó a entender que por mucho que Robb se esforzara y él hiciera la vista gorda, su relación nunca pasaría de ser cordial, aunque cada vez más lejana. Con la llegada de Theon y años más tarde, con la afición de este por las mujeres de Wintertown, en especial de su burdel, la distancia entre Jon y su hermano seguía aumentando.

”Trataré de ponértelo difícil, Stark” Pese a sus, en algunos momento, sensaciones contradictorias internas respecto a su él, Robb era su hermano y jamás le haría daño. Jon haría todo lo que estuviera en su mano para proteger a su familia, incluso a lady Tully. Imaginar el dolor que le produciría a su familia que algo le pasara a su madre, hacía que cualquier animadversión  seria que sintiera por la Trucha, se rebajara considerablemente.

Al inspeccionar tanto su espada sin filo, como su entorno, vio que tanto su padre, como Lady Tully y el Maestre Luwin se encontraban en la galería que asomaba al patio, mirando el entrenamiento.

Lord Eddard al sentir los ojos de Jon posados sobre él, le retornó una afectuosa sonrisa, aunque su afecto no terminaba de llegar a los ojos de su padre. Siempre que lo miraba, y especialmente en el día de su nombre, Jon sentía que su padre lo miraba con una mezcla de amor y pena infinita que no terminaba de entender de donde provenía.

'No puede ser porque le recuerde a mi madre, pues todo el mundo dice que si no fuera por mis ojos y mi complexión delgada, soy casi idéntico a mi padre cuando estaba en el Valle.'

Y con esos pensamientos en la cabeza de Jon, comenzó el duelo de entrenamiento entre hermanos .

“No te preocupes si pierdes Jon, es normal que un Stark sea mejor que tú” Le dijo Robb en tono jocoso, pero con cierto orgullo, mientras descargaba un poderoso golpe desde la derecha hacia su cadera, que Jon consiguió bloquear a duras penas con su espada, pero que le hizo retroceder un par de pasos.

La fuerza de Robb, unido a la diferencia de altura entre ambos ‘Robb debe rondar los 2 metros y yo apenas llego al 1’85’ hacía de su hermano un oponente complicado. Especialmente cuando tenía que pelear ni a la mitad de todo su potencial.

Esto provocaba que muchas veces durante los enfrentamientos con su hermano, Jon optara por estar permanente a la defensiva. Hoy no era distinto, evitar los salvajes golpes en arco de la espada a dos manos de Robb sin contraatacar o sin tomar Jon la ofensiva, llevaba a que la única estrategia que tuviera, fuera la de bloquear a la vez que retrocedía un paso hacia atrás y otro hacia la dirección opuesta de la espada de su hermano.

”Como siempre el cobarde del bastardo bailando en círculos en torno a Robb” dijo Theon, que ahora estaba contemplando el duelo. Jon conseguía de esta forma alargar los duelos sin mostrar su verdadero potencial, pero haciendo lo suficiente como para cansar a Robb y parecer que él se encontraba condenado a defender sin opción a nada más.

“Al menos soy capaz que no me toque ni una vez, al contrario que tu calamar” Contestó un agitado Jon a Theon, mientras bloqueaba con su espada un ataque de abajo hacia arriba de Robb, que de haber aterrizado le habría dejado un morado en su muslo izquierdo. Al mirar de reojo a la galería sobre el patio de Armas, no podía evitar observar a Lady Tully y la mirada que se le iluminaba cuando Robb atacaba y estaba a punto de impactar sobre Jon. O las miradas de repulsión y ¿pánico? cuando Jon sucesivamente conseguía bloquear o esquivar los ataques, sin que Robb ni le rozara.

“Vamos Jon, muéstrame lo que sabes hacer aparte de evitar mis ataques” Ese tipo de expresiones eran la señal por parte de su Robb para que él lo atacara, y como buen hermano, Jon siempre lo hacía.

Sin embargo cuando se solía llegar a este punto de los duelos, Jon atacaba de forma que sus movimientos fueran fácilmente leídos por Robb, para que este acabara encontrando una apertura en su ofensiva y así acabar con el combate.

”Luego no te quejes si acabas sobre ese culo de lord por el que suspiran tantas hijas de señores norteños…las nietas de Lord Manderly seguro que estarían encantadas por ofrecerte cuidados después de tan graves heridas ganadas en noble combate” El comentario de Jon fue recibido por una risa sorda de Theon y una cara de cansancio y resignación por parte de ser Rodrik. Jon comenzó a atacar en una serie de patrones que eran exigentes pero que Robb debía ser capaz de bloquear o esquivar, mientras Jon usaba su escudo para parar los contraataques de su hermano. Robb rojo por el esfuerzo y por las referencias a las nietas de Lord Manderly que más de una vez se le habían insinuado, no tardó en aceptar el envite y entre bocanadas para encontrar aire le contestó.

”¡Al menos a mi no me confunden con una dama por mi pelo y por ser bonito! ¡Ahora veras, Snow!” El comentario de Robb hizo las delicias de Theon, que ahora se estaba riendo sonoramente. Al no cambiar Jon su patrón en el ataque o la defensa, Robb acababa encontrando la apertura y de esa forma lo vencía ‘de acuerdo a como la sangre dictaba’. Y si eso cambiaba, ya estaría Catelyn Tully para recordárselo.

Aun lo recordaba como si fuera hoy. A lo mejor porque desde entonces su vida ha sido una repetición de aquel año. Cuando tenían 7 días del nombre y aún usaban espadas de madera Robb y él, y pese a que los bastardos maduran antes, Jon aún tenía una inocencia que no le hacía ser consciente de a los extremos a los que podía llegar Catelyn Tully contra él, sin llegar a incurrir en la violencia física. Pero aprendió. Cuando su padre se fue a guerrear con el Rey Robert en la Rebelión de los Greyjoy, en caso que Jon realizara acciones que la Trucha considerase como una amenaza por parte de él contra su hijo, Jon recibiría su castigo.

Cada vez que Jon en una sesión de entrenamiento le ganaba a Robb, esa noche Jon tenía menos comida en su plato. Cuando Jon aún compartía los estudios del maestre Luwin con Robb y se mostraba más brillante que el heredero de Winterfell, su ropa cada vez era de peor calidad y tenía que pedir a la vieja Nan que se la remendara. Lady Tully-Stark fue en aquel momento la que se encargó de intentar distanciar a los dos hermanos hasta aquél entonces casi inseparables, sin embargo no lo consiguió, o no del todo. Sí que lo consiguió con Sansa, que desde que supo lo que era un bastardo, dejó de llamarlo hermano, para referirse a él como medio-hermano. Los sirvientes de Winterfell no tardaron en seguir ejemplo de su señora, ya que su padre en el manejo de la Casa, poco intervenía.

A excepción de Cage el cocinero, que cuando en ocasiones lady Tully le daba menos comida en las cenas, antes de que Jon se fuera para su cuarto a dormir le dejaba un pastel en las cocinas.

Y por fortuna no era el único. También mostraban cierta preocupación por su bienestar Mikken, Farlen, la vieja Nan, Hodor y ‘Ser’ Andrew ‘Barbalarga’ el guardia nocturno de la puerta del norte que tantas veces lo ha visto escabullirse en First Keep por las noches sin decir palabra a nadie. Pronto las excepciones del año de la Rebelión Geyyjoy  se hicieron la norma y sus últimos 8 años de vida habían sido iguales. Moviéndose en las sombras, tratando de pasar desapercibido y siendo leal a aquellos que lo eran con él.

Cuando acudían los grandes lords del norte, a Jon lo miraban como si fuera un objeto extraordinario, como si fuera un dragón, algo impensable de que estuviera ahí. Pero existía y respiraba, siendo la mancha andante del hombre que apenas le podía mostrar o dar el cariño que a sus hijos nacidos en su matrimonio. Y cuando su padre conseguía encontrar tiempo en su vida para tener momentos a solas con Jon, y lo miraba con esa mirada de amor y pena infinita, eran momentos de un cariño que no llenaba. Un cariño que por lo secreto que a veces tenía que ser demostrado, se sentía mal, no podía ser correcto. Y luego sin embargo, cuando lo ve con Bran, o Robb. O Cuando ve como mira a Arya…Jon jamás ha sentido que su padre sienta eso por él.

Su línea de pensamientos mientras se enfrentaba a Robb lo habían sumido en un completo desorden interno. Jon aceptaba todo lo que la vida le daba y trataba de sobreponerse.

Su hermanita Arya suele decir que su forma de lidiar con la vida era ser melancólico. Pero si lo analizaba bien, más que melancólico lo que Jon trataba de ser era una sombra. Pasar lo más desapercibido posible, sabiendo que su lugar en la vida siempre sería la oscuridad de ser la única mancha en la inmaculada e impoluta vida de Lord Eddard Stark.

Sólo quería que la vida pasara lo más rápido posible, mientras él se mantenía en las sombras.

Pero si era totalmente sincero, en su interior hervía un pozo sin fondo de rabia y frustración. De pena y tristeza. Su alma se encontraba rota por sentir que no pertenecía a ningún sitio. Su familia tenía parte de su corazón y Winterfell era su casa, pero no su hogar. Jamás su hogar. Nunca podría tener lo que un Stark de Winterfell, nunca podría ser uno de ellos. El era no era un Stark. El era Snow.

Y Por ser Snow estaba condenado a ser el Bastardo de Winterfell de por vida. Cargar con una pena en la que él nada tuvo que ver. Jon no tenía culpa de haber nacido. Y encima ahora tenía que dejarse ganar por Robb, o si no lady Tully tomaría represalias contra él.

‘¿Qué será lo siguiente si le gano a Robb? ¿Dejarme sin leña para el hogar? ¿Envenenarme?’Pensaba Jon con ira en su interior. Oficialmente su día del nombre estaba siendo una mierda.

En ese momento su odio por Lady Catelyn, provocó que al ver la misma mirada azul turquesa fría de ella en los ojos de Robb cuando este le iba a atacar en su apertura para derrotarlo, lo único que pase por sus ojos es rojo.

Por primera vez en su vida su pena ha dado paso a una nueva sensación. En su interior se ha abierto un dique que no sabe como cerrar y desborda. Desborda furia. Y esta vez es incapaz de contenerla.

Los siete te maldigan Catelyn Tully-Stark, mira como un bastardo barre el suelo de Winterfell con el culo de tu adorado primogénito’. Su furia es tal que no se da cuenta que todo ha terminado hasta que escucha voces distantes y un quejido.

Ghost!¿Cómo ha salido de la perrera, qué hace aquí?.’ Al volver en sus sentidos se da cuenta que durante su brote de furia, no sólo ha vencido a Robb, sobre el que se encuentra ahora a horcajadas, su espada contra su cuello y este con cara de como si estuviera viendo a Jon por primera vez en su vida. Sino que también, en algún momento el maldito calamar de Theon se metió en el duelo entre él y Robb y ahora se encontraba en el suelo de rodillas con sangre manando profusamente de su nariz. Ser Rodrik que estaba atendiendo al rehén de las Islas del Hierro, lo miraba a Jon con una cara de entre reproche y asombro a partes iguales.

Cuando consiguió volver a sus sentidos y recuperar su frialdad, Jon observó que prácticamente todo el mundo en Winterfell, incluidos sus hermanos y hermanas con todos los direwolfs, estaban contemplando la escena que acababa de suceder en el patio de armas, con una mezcla de expresiones encontradas. Estas variaban entra la incredulidad de Bran, el asombro en el rostro siempre compuesto de Sansa, lo que intuía era miedo en el Septon Chayle y en la Septa Mordane, y la sonrisa de oreja a oreja de orgullo por parte de Arya.

No sólo he vencido a Robb, sino que casi lo he hecho pulpa y en el proceso le he roto la nariz a Theon. Por los dioses Jon!!! Así sólo vas a darle más motivos a lady Tully para que te odie y todos van a querer ver esto la prueba de que eres el bastardo que dicen que eres, porque has sido incapaz de controlar tus impulsos.’

Cuando le da la mano a Robb para levantarle del suelo y pedirle perdón, no puede evitar sentir mirada la fría, odiosa y con ¿miedo? de Catelyn Tully en lo alto de la empalizada y los ojos de ¿Decepción? ¿Pena? en su padre. Si necesitaba más señales de que era su momento para desaparecer por el día de la vista de la gente de Winterfell, esto lo confirmaba.

“Perdona Robb, ya hablaremos, más tarde. Se me debe haber subido a la cabeza que fuera el día de mi nombre” Con eso y un patético intento de sonrisa a modo de disculpa, se dispuso a abandonar el patio de armas y el foco de atención en el que se hallaba. Sin disculparse con Theon, tomó en brazos al recién aparecido Ghost para encaminarse hacia el bosque de los dioses y tratar de encontrar la paz que le había abandonado.

Con Ghost en sus brazos, imbuido en sus pensamientos, es interceptado en el patio, por su padre que ha bajado de la galería sin que él lo registrara.

 “Jon, ¿estás bien?”le pregunto con cierta preocupación en su rostro Eddard Stark.

 “mmm… “ musitó Jon.

“Quiero que sepas que no estoy enfadado contigo, al contrario estoy contento que por fin hayas vencido a Robb, en especial en el día de tu nombre!”Jon dejó salir un suspiro, pero antes de poder contestar, su padre vuelve a hablar.

“Lo que has demostrado es increíble, no sabíamos que tenías esa habilidad con la espada, ¿has estado guardando siempre algo debajo de tu manga? ¿o es que durante todo este tiempo te has estado conteniendo en los entrenamientos porque no querías avergonzar a Robb? Puedes ser sincero conmigo, te puedo entender, no pasa nada porque seas mejor que Robb en algo…” En ese momento lord Stark miró hacia el patio de armas, pero mirando realmente al infinito, para volver a fijarse en su rostro y con una sonrisa en su rostro decirle.

“Mi hermano Brandon siempre me humillaba en nuestros duelos. Se aprovechaba que era mayor y más grande que yo…” En ese momento su padre parecía estar mirando al patio de armas como si volviera estar viendo su pasado, pero tras un suspiro continuó “…uno de los motivos por los que me hice amigo de Robert en el Valle  fue porque me enseñó que podía ganar a cualquier hombre si quería. Y lo probó dejándose ganar. O al menos creó que se dejó. El asunto es que ya me habría gustado a mi poder hacerle a Brandon lo que hoy le has hecho a Robb”

Antes de contestarle, Jon miró a su alrededor para ver si había alguien prestando atención a lo que hablaban, al no haber nadie, Jon le iba a preguntar a su padre lo que más deseaba en el mundo.

“Padre, hoy es mi quinto y decimo día del nombre. Sabes que nunca te he pedido nada, ni me he quejado de los continuos abusos de Lady Catelyn o de…” pero antes de que Jon pudiera terminar la frase, la respiración profunda de Eddard Stark le interrumpió, y con la cara estoica que suele usar con los lords del norte le dijo

“Jon, sabes que tu eres un asunto delicado para Catelyn. Yo puedo pedirle, e incluso exigirle que te acepte viviendo aquí. Pero no puedo pedirle que sea una madre para ti, ni puedo exigir un mejor trato hacia ti, sin incurrir en posibles ramificaciones políticas. Hoster Tully aún me escribe una carta cada 6 lunas amenazando con romper el acuerdo de intercambio de grano con el norte si en algún momento me llego a plantear legitimarte aunque sea poniéndote el último en la lista de herencia” En ese momento su padre hizo una mueca con la cara que demostraba que ya estaba bien entrado en sus 30 días del nombre, más cercano a los 40.

“Jon, la política es muy complicada y tras la rebelión de Robert, Westeros se sostiene en base a una paz muy inestable. El Norte no se puede permitir perder el apoyo de las Riverlands. Para que hubiera algún cambio…tendría que salir de ella…”

Ned se le quedo mirando fijamente a los ojos. Siendo sólo un poco más alto que el propio Jon, los ojos de ambos estaban casi en la misma línea de visión. La cantidad de emociones que pasaban en esos momentos por los ojos de su padre, ojos grises como una tormenta, eran imposibles de enumerar para Jon. Pero si de algo estaba seguro, es que lo siguiente que le iba a decir su padre le iba a doler.

“No sé si habrás visto que mientras entrenabais, Catelyn ha venido a hablar conmigo con el Maestre Luwin” Jon sólo asintió, dándole el pie a su padre para que continuara

“Hoy ha llegado un cuervo de tu tío Benjen, diciendo que hacen falta buenos hombres para el muro y tras lo visto hoy, creo que pocos hombres mejores que tú tiene el Norte para ofrecer” Ned Stark se le quedó mirando fijamente para ver su reacción. Pero en ese momento Jon no sentía nada.

Que él escogiera la salida digna y honorable de marcharse al muro para dejar de ser una molestia cuando cumpliera los seis y diez días de su nombre, era una cosa. Qué su propio padre le estuviera invitando a irse antes si quiera de ser adulto al muro…con todo el maltrato y bilis de Lady Catelyn que había tenido que soportar… en él día de su nombre…tras lo que había pasado con Robb…era demasiado. Así que optó por ser directo y dejar de irse por las ramas.

“Muy bien Lord Stark, debido a que soy una carga política y no queremos que la trucha se enfade, me iré al muro. Me autoexiliaré, pero a cambio me dirá quién es mi madre. Tras eso no tendremos porque tener más contacto su mujer y yo. Ni nosotros dos tampoco, si así lo quiere mi Lord. Sólo le pediré que me permita mantener comunicación vía cuervo con aquellos de mis hermanos y hermanas que así lo quieran” Dijo con Jon de forma desafiante. Muchas veces su padre le había negado el conocimiento de su madre, pero si quería que fuese al muro, antes tenía que saber quién era y si estaba viva.

'Me da igual que fuera una puta, que una hija bastarda del Rey Loco, él la iba a encontrar. Aunque tenga que sumergirme en las profundidades de las 14 llamas de Valyria y atravesar los Siete infiernos ándalos’.