Actions

Work Header

Forget me

Chapter Text

“No puedo, déjame en paz”. Abandona la habitación y se va con un portazo dejándolo estupefacto.

 

Te odio papá. El chico de cabellos negros dejó todo atrás. No aguantaba ni un segundo más en ese sitio con gente frente a la cual no sentía ninguna clase de afecto. Aguanta, te queda alguien. Y con esas esperanzas decidió volver, aunque solo contara con los ahorros que tenía hasta el momento siempre por si acaso algo grave pasaba, aunque últimamente ya había considerado la opción de irse. Se conocía y sabia que pronto o temprano tenía que pasar, no podía pasar más tiempo sufriendo las ataduras de una familia en la cual no era aceptado por su vocación a la música. Suficiente soportó siendo llevado a otra ciudad porque sus padres se habían cansado del barullo y el ajetreo de la ciudad mudándose a una de sus diversas casas de vacaciones en un pueblo apartado de la luz de Dios. Definitivamente bajo ese techo no había nada ni nadie que se pudiera asimilar a un Dios.

 

Una vez hubo subido el tren camino a su verdadero hogar pudo respirar tranquilo. Han pasado 10 años pero eso no es suficiente para separarnos. Si he aguantado todo esto y he seguido adelante es porque sé que nunca volveré a estar solo después de ti.

 

“Próxima estación: Seoul. Por favor, vacíen el tren.” Sintió su corazón palpitar al escuchar el comunicado de megafonía y de un salto se levantó.

 

Sin darse cuenta de cuándo empezó, se vio corriendo dirección al único lugar que le quedaba en el mundo. Aunque le faltara la respiración ahora mismo no tenía tiempo para pararse a tomar aire, nada era más importante que su hogar.

 

Su calle, ya llegaba. Una sonrisa comenzaba a iluminar su cara hasta que terminó de formarse completamente frente a la casa. Tomó una bocanada de aire y, dejando las maletas tras de sí, se dirigió a la puerta llamando.

 

“Buenos días señora P-”

 

“¿Quién eres?, si es publicidad no la quiero.” Acto seguido cerró la puerta. El chico se quedó ahí, quieto, mientras pensaba en lo que había pasado.

 

Al fin y al cabo, resultó que sí que era cuestión de tiempo.

 

Y así el chico se encerró en sí mismo dejando fuera todo porque ya nada merecía la pena, si dejaba entrar a alguien acabaría haciéndole daño otra vez.