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Viaje de Verano

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Capítulo VII

 

Temo golpeó suavemente a la puerta, a los pocos segundos le abrieron, sonrió levemente al ver a Cyrus quien no dudo en lanzarse a sus brazos.

 

—Chúpate esa… —dijo Diego en voz baja en dirección a Ari. Estaban viendo la conmovedora escena a unos cuantos metros de distancia.

—Jódete —Diego rió. Ari, en cambio, tuvo un recuerdo de él mismo lanzándose a los brazos de Temo cuando todo en su vida se estaba de cabeza. Él mejor que nadie sabía que los abrazos de Temo daban seguridad y una hermosa sensación de paz.

 

Ari intentó decirse que era ridículo ponerse celoso de Cyrus pero no dejaba de darle vueltas a la idea de que ese chico estaba hasta las manitas por su Temo y eso le ponía los pelos de punta a Ari. Cyrus representaba a todos los que podrían caer rendidos ante la presencia única de Temo.

 

—Conozco tan bien esa mirada ¿No te sientes un poco ridículo queriendo golpear a un chico de trece años? —Diego tenía esa horrible costumbre de  tocar los botones correctos para hacerle arder en furia.

 

Temo escogió ese momento para girar hacia Ari y lanzarle una sonrisa a modo de disculpa. Ari intentó darle una mirada tranquilizadora que mostrara que todo estaba bien aunque realmente estaba sintiendo unos celos incendiarios.

 

—¿Qué haces aquí? —Preguntó Cyrus separándose de los brazos de Temo.

—Buffy me llamó y me contó todo —Cyrus bajó el rostro — ¿Quieres hablar? Tal vez ir al parque… —Cyrus asintió —. Antes, quiero que conozcas a alguien.

 

Temo y Cyrus caminaron hacia Ari y Diego. Temo se acercó a su novio y le rodeó con sus brazos provocando en Ari una sensación de alivio logrando disminuir sus celos.

 

—Él es Ari, mi novio —Ari intentó mostrarse neutral cuando le dio la mano al chico.

—Hola, Temo me ha hablado mucho de ti —Ari volteó hacia Temo y le dio un suave beso en los labios. Sabía que las palabras de Cyrus no eran mero trámite. Estaba seguro que Temo hablaba de él tanto como Ari hablaba de Temo.

—Iremos al parque ¿quieren acompañarnos? —Ari negó para sorpresa de Temo y de Diego.

—Vayan ustedes. Cyrus necesita a su amigo —Temo le regaló a Ari una sonrisa tan hermosa que logro lo imposible: hacer que Aristóteles se enamorara aún más de él. Se despidieron con otro beso que prometía algo que hizo vibrar a Ari.

 

Sin embargo, en cuento los vieron alejarse, regresaron los celos incendiarios. Se aferró a la idea de que estaba siendo ridículo.

 

—¿Te imaginas que Cyrus en vez de ser un chico de trece años fuera un tipo alto, rubio, de ojos azules, de unos veinte años, con una actitud de hijo de puta y que quisiera comerse a Temo? —Diego soltó el veneno.

—¿Por qué me tendría que imaginar algo así? —contestó Ari secamente pensando que tal vez si había sido muy mala idea quedarse a solas con Diego.

—Wey, no tienes qué pero lo estás haciendo ¿cierto? Cyrus representa el miedo que tienes. Sabes que llegando a la Ciudad de México, Temo tendrá muchas oportunidades de conocer a otros tipos pero, sobre todo, muchos tipos tendrán oportunidad de conocer la joyita que es Cuauhtémoc López.

—¿Algún día dejarás de ser tan mierda conmigo? —Diego negó —. Si, cabrón, tengo terror de que él se dé cuenta que hay muchas opciones mejores que yo.

—Temo te ama, lo tienes pendejo, tendrá una fila de cabrones a sus pies y aún así se quedará eternamente contigo escuchando esas ridículas canciones que compones.

—Das unos ánimos…

 

Interrumpieron la conversación cuando vieron llegar a un chavo que primero se acercó a la puerta de casa de Cyrus con una actitud decidida pero antes de llamar se detuvo y se quedó quieto por unos segundos, luego se dio media vuelta para irse, luego regresó a la puerta y se arrepintió de nuevo.

 

—Vaya, ese wey anda más indeciso que tú con tu no puedo corresponderte, yo no soy gay —Ari rodó los ojos. Maldita la hora en la que Temo se hizo amigo de Diego.  

—Ey —Ari se acercó —, ¿estás bien? —el wey pareció confundido por un segundo. Primero negó y luego se quedó de pie viendo hacia la nada — ¿Seguro que no necesitas ayuda?

—¿Saben si Cyrus está?

—¿Eres TJ? —Preguntó Diego y el chico pareció aún más desesperado.

—¿Quién es TJ? —Ari vio al chavo que parecía querer desaparecer de allí.

—El pendejo que le rompió el corazón a Cyrus.

—Yo no le rompí nada a nadie. Viene a aclarar las cosas con Cyrus. Él debe saber que yo… bueno, él debe saber que ese tipo con el que anda no debe ser bueno. Para empezar es mayor que él y…

—Ey, ey, Cyrus no anda con ningún tipo porque el tipo es mi novio —TJ miró a Ari sin entender nada.

—¿Es tu novio y te parece muy bien que ande con Cyrus? —Ari negó.

—Nadie anda con nadie. Cyrus y Temo son amigos. Mi novio sólo ha estado hablando con Cyrus y le ha ayudado a afirmarse ciertas… —Ari no estaba dispuesto a decir algo que sólo era cuestión de Cyrus — cuestiones.

—Vaya… eso explica muchas cosas.

—¿A qué te refieres? —Preguntó Diego sin apartar su mirada acusadora.

—Cyrus me lo dijo, quiero decir, me lo grito —TJ empezaba a preguntarse en qué momento había entrado a una dimensión oscura donde había terminado hablando de cosas importantes con unos desconocidos —. Miren, lo siento, todo esto ha sido un error. Yo sólo quería aclararle a Cyrus que nunca quise hacerle daño y, ciertamente, no reaccione de la mejor manera cuando me lo dijo pero tenía miedo de lo que estaba sintiendo y por un segundo me confundí. Pero nunca he sido un homófobo y menos alguien que pidiera hacerle daño.

—Wow, parece que Cyrus no es único que necesita un amigo —Diego suavizo su mirada.

—¿Quieres ir a tomar algo con nosotros y contarnos más? Digo, no estamos haciendo nada y tenemos toda la mañana —extrañamente, Ari, se sintió reflejado en ese chico.

—Supongo que no tengo nada mejor que hacer que abrirle mi corazón a un par de desconocidos. Vamos, conozco un lugar…

 

****

 

Temo escuchó atentamente la historia. Mentalmente agradeció haber tenido a Diego en sus momentos más oscuros, cuando todo era confuso y doloroso.

 

—¿De verdad crees que TJ pueda ser capaz de hacerte eso? —Cyrus se encogió en hombros.

—Antes te hubiera dicho que no con toda seguridad pero realmente me doy cuenta que nunca lo conocí.

—Creo que deberías de darle la oportunidad de aclararte las cosas. La comunicación es la base de todo.

—No me podía quedar en la escuela después de lo que paso ayer.

—¿Y no piensas ir al baile? —Cyrus negó —. Ni aunque yo te lo pidiera —Cyrus lo miró sorprendido —. No vas a poder esconderte para siempre, Cyrus y tampoco tendrías porqué. No hiciste nada malo, realmente fue todo lo contario. Quiero llevarte a ese baile, quiero verte feliz a lado de tus amigas, verte bailar con tus compañeros. Quiero verte orgulloso de ser quien eres porque antes que cualquier etiqueta estas tú y tu integridad como persona.

—¿A tu novio no le va a molestar que me lleves al baile? —Temo rió.

—Pretendo llevarlo a él también. Digo, después de todo, no tuvimos un baile de graduación —Cyrus asintió con una media sonrisa en los labios —. Cyrus, me encanta ser tu amigo, quiero que lo tengas en claro porque es así como te veo…

—Lo sé, no tienes que aclarármelo —Cyrus vio a Temo y sonrió. Sabía que tarde o temprano tocarían el tema. Lo estaba esperando y agradecía que Temo fuese lo suficientemente maduro como para hablar de eso sin sentir que le estaba atacando —.  Sé que amas a tu novio y son una pareja realmente hermosa. Ciertamente eres mi crush, digo, sólo hay que mirarte y escucharte ¿en qué universo no serías el crush perfecto? —Temo sonrió —. Pero sólo es eso, porque yo también te veo como un gran amigo y adoro lo mucho que me has ayudado. Siempre serás una persona importante en mi vida por todo lo que has traído. 

—Bueno, me alegra haber despejado ese punto. Ahora, contéstame, ¿irás al baile conmigo? —Cyrus asintió.

—Tengo la ropa perfecta para eso.                           

 

****

 

Temo llegó a la habitación de hotel y se tiró en la cama. La conversación con Cyrus había terminado muy bien. Una parte de él agradecía que su amigo hubiera entendido a la perfección cual era el tipo de relación que tenían pues, Temo, consideraba su amistad con Cyrus de una manera muy especial.

 

Temo tomó su móvil y envió dos mensajes, uno para Ari y el otro para Diego, a los pocos minutos recibió la respuesta por parte de ambos, era un escueto: te vemos en un rato. Suspiró pesadamente y cerró los ojos. Su mejor amigo y su novio estaban muy raros.

 

No supo exactamente cuándo se había quedado dormido pero fue despertado por la llegada de Ari y Diego.

 

—Ya era hora. Hasta me dormí esperándoles ¿qué estaban haciendo? —Diego sonrió enigmático.

—Es sorpresa —le respondió Ari.

—Ni siquiera me contestaron lo del baile. Tal vez puede molestarte que quiera…

—No, claro que no —dijo Ari —. Entiendo porque lo haces. Además, ahora, es primordial ir a ese baile.

—¿Qué van a hacer?

—Nada malo —Temo comenzó a asustarse —. Quita esa cara Cuauhtémoc. Nadie saldrá lastimado o, bueno, eso es lo que esperamos —Temo iba a replicar pero Diego le interrumpió —. Deja el drama un ratito, tenemos mucho que hacer. Aristóteles ni siquiera trae ropa decente para el evento. Vamos, tenemos que ir a conseguir nuestros atuendos para el evento.

 

A regañadientes, Temo aceptó ir con Ari y Diego, sin embargo, no dejaba de pensar que su mejor amigo y su novio habían planeado algo.

 

****

 

Un par de horas después, cuando el tiempo para pasar por Cyrus se estaba acercando, Ari vio a Temo salir de la habitación y se quedó impresionado con lo hermoso que estaba. Había escogido una chaqueta blanca para su esmoquin en lugar de la tradicional y el maldito color blanco le sentaba de maravilla. Se veía hermoso y elegante; irradiaba luz, seguridad y un enorme magnetismo.

 

—Wow —dijo cuándo recuperó el habla después de la impresión —. Te ves… perfecto —Temo sonrió.

—Gracias —Temo sonrió coqueto —,  también te ves perfecto —Ari había escogido un traje negro y una camisa blanca sin corbata o moño. Odiaba esas cosas, además, el evento no era suyo.

—Temo, pareces salido de un cuento de hadas. Eres el rey que va a llevar a un súbdito  al baile. Es difícil verte y no caer rendido a tus pies —Temo se había sonrojado para satisfacción de Ari.

—La limu ya llego —Diego entró a la habitación sin tocar, ganándose una mirada asesina por parte de Temo —. ¿Qué? Ah, es porque entre sin tocar. Bueno, no es como si estuvieran haciendo algo interesante. A ustedes les mama darse miraditas cursis y frases que derraman miel pero de acción, nada de nada. Ya, vamos, al rato se declaran su célibe amor eterno.

—Neta ¿no puedo golpearlo ni tantito? —Temo negó sonriendo.

—No, porque lo queremos pero a veces si me hace querer considerar la posibilidad —Ari abrazó a su novio por la cintura para salir de la habitación.

 

****

 

Ari tuvo que tragarse la expresión de apendejamiento total que puso Cyrus en cuento vio a Temo. Claro, lo entendía a la perfección, Temo era un dios caminando entre los mortales. Ari también tuvo que tragarse las miradas suspicaces de los compañeros de Cyrus cuando lo vieron llegar con el tipo de la foto. Diego no ayudaba mucho, estaba que se moría de risa por el calvario que estaba viviendo Ari.

 

Entre toda esa terrible escena llegaron hasta la mesa donde ya esperaban los amigos de Cyrus. Las presentaciones aligeraron el ambiente. Cyrus en todo momento le dio su lugar como novio de Temo, había que admitir que el chico era buena persona. La conversación derivó en cosas más amigables para todos y Diego por fin había dejado las bromas corrosivas contra Ari para hacer bromas corrosivas contra el ambiente escolar. Ari admitía que era divertido estar del otro lado de bromas que se gastaba Diego.

 

El baile avanzó sin complicaciones hasta que empezaron con la canción lenta, Ari miró en dirección a Diego que le dio un leve asentimiento. Era momento de empezar con su plan. Se acercó hacia Temo para poder susurrarle.

 

—Sácalo a bailar —Temo se giró para verle.

—¿Qué? ¿Por qué? Es una canción lenta, los chicos en estos bailes tienen a relacionar esas cosas con…

—Sí, he visto un chingo de películas y series gringas con el clásico baile en el auditorio —Temo rió —. Pero por eso mismo. Todo chico se merece su primer baile con un tipo al que le guste —Temo le lanzó una mirada extrañada —. Será un bonito recuerdo.

—Pero…

—Sé que no pasa nada con él, Temo. Sólo quiero que tenga un bonito recuerdo de este día. Anda, sácalo a bailar.

 

Temo le hizo caso a su novio y le pidió a Cyrus que salieran a bailar y, el chico, extrañado acepto. Se fueron acercando a la pista y se dieron cuenta que los compañeros de Cyrus de cierta forma estaban expectantes y les abrían camino hacia el centro del lugar. Somewhere only we know resonaba en todo el auditorio, Cyrus estaba nervioso, parecía querer salir corriendo. Temo le sonrió tranquilizadoramente y se acercó a él con la intención de empezar a bailar. Vio a Cyrus desviar la mirada hacia un punto detrás de Temo.

 

—¿TJ? —Temo se giró y vio TJ vestido con un esmoquin rosa brillante. Todas las miradas del auditorio estaban en él pero el chico sólo estaba concentrado en ver a Cyrus.

—¿Me permites? —TJ le preguntó a Cyrus que no pudo contestar —. Tomaré tu silencio como un tal vez y espero no equivocarme.

 

Temo se quedó observando como TJ y Cyrus empezaban a bailar lentamente. De pronto sintió unos familiares brazos rodeándole la cintura.

 

—Hola —le dijo Ari mientras empezaba a balacearse al ritmo de la música —, parece que te han robado a tu pareja —Tema rió y se giró para ver a su novio. Pasó sus brazos por el cuello de Ari y se dejó llevar por la música.

—Así que esta era la sorpresa —Ari asintió.

—Espero que funcione para tu amigo. Te he de decir que mi amigo TJ está decidido a que le dé una oportunidad.

—Creo que Cyrus se muere por darle una oportunidad —Temo miró hacia Cyrus y TJ que parecían estar hablando.

—Y yo me muero por irme de aquí contigo… —Temo tenía esa intensa mirada que le hacía temblar. Inconscientemente, Ari se humedeció los labios y de, de alguna manera, supo que no se había equivocado, era el momento.

 

****

 

—¿Qué haces aquí y… de rosa? —Cyrus volvió a mirar el esmoquin de TJ que brillaba con la luz del auditorio.

—No puedes negarme que el rosa es mi color —Cyrus intentó alejarse por TJ reajustó el brazo que tenía sobre la cintura de Cyrus —. Necesitamos hablar y supuse que no lo harías de buena gana a menos que recibieras una impresión y Ari sugirió esta distracción. El baile, quiero decir, el esmoquin tiene otra razón.

—TJ…

—No tuve nada que ver como la imagen. Fue Kira. Yo sé lo dije al director; bueno, sólo le dije que sospechaba de ella y él hizo la investigación. Ella obligó a sus compañeras del equipo a ayudarle y una de las chicas la delató. Le han suspendido y los rumores dicen que probablemente la expulsen.

 

Cyrus bajó el rostro, parecía genuinamente avergonzado y eso hizo latir el corazón de TJ con más fuerza. Por primera vez en semanas sentía algo cercano a la esperanza.

—Lamento haber pensado que tú podías ser capaz de hacer eso —TJ sonrió.

—Supongo que te di algunos motivos para que creyeras que era un imbécil, y lo soy, pero nunca un homofóbico —Cyrus rió.

—Por eso estás vestido de rosa y bailando conmigo. Vaya manera sutil de decir que no tienes problemas con que sea gay.

—Realmente no. Lo del esmoquin rosa me lo sugirió Diego, el amigo de tu amigo, hablé un montón con él y con Ari. Les dije lo mucho que te había fallado como amigo y como te había dejado solo en más de una ocasión. Les dije que te gustaba ser el centro de atención pero no de una manera negativa. Diego sugirió que tomara una cucharada de mi propia actitud. Vestirme de rosa brillante está trayendo muchas miradas y no todas son amables.

—No tienes que hacer esas cosas por mí —TJ se puso serio de pronto y Cyrus se asustó pensando que había dicho algo malo.

—Es que ese es el punto. No lo ha por ti, lo hago por mí —TJ atrajo a Cyrus hacia él cerrado por completo el espacio que les había separado hasta ese momento —. Tengo que aclararte que no estoy bailando contigo para demostrar un punto —Cyrus entreabrió los labios y TJ no pudo evitar desviar su mirada un momento para ver ese movimiento —. Estoy bailando contigo porque realmente me gustas —Cyrus se quedó mudo. No podía creer lo que estaba escuchando —. Estoy aquí, intentando arreglar las cosas contigo  porque cuando te vi abrazando a Temo, lo único en lo que podía pensar era en alejarte de él y rodearte con mi brazos y, puede que sea un idiota la mayor parte del tiempo, y puede que no sepa cómo decir o hacer las cosas, pero estoy descubriendo profundos sentimientos por ti y quiero seguir descubriendo todo lo demás a tu lado.

 

Todo parecía haberse congelado por un momento para Cyrus. Había pensado tanto en esa loca idea de ser algo más que un amigo para TJ pero nunca se había atrevido a imaginar un momento tan perfecto como ese.

 

—Cyrus, creo que voy a besarte —dijo TJ acercando sus labios a los de Cyrus.

—Creo que también voy a besarte…

 

Sus labios se unieron de una manera suave y maravillosa; aun se balanceaban al ritmo de la música que había cambiado sin que ellos se dieran cuenta. Cuando se separaron ambos se dieron cuenta que tenían unas enormes sonrisas.  

 

—¿Crees que este drama superó a los de Andy y Jonah? —Cyrus sonrió por la pregunta, tomó a TJ de la mano y salieron de la pista de baile.

—Creo que no. Pero nos acercamos muchísimo.

—Que lastima. Quería presumírselo a Jonah —llegaron tomados de la mano a la mesa donde sus amigos habían observado toda la escena.

—No quiero resaltar lo obvio pero parece que se arreglaron —TJ sonrió.

—Tuve bastante ayuda —Diego le lanzó un guiño coqueto. Había estado junto a Ari y Diego toda la mañana y apenas se estaba acostumbrado a la efervescente personalidad de Diego. TJ suponía que esa seguridad la daba el tiempo.

 

Temo y Ari salieron de la pista de baile un momento después. TJ tuvo su momento incómodo cuando vio a Cyrus abrazando a Temo y agradeciéndole por haber estado allí.

 

—Dime que tú también te sientes raro —le preguntó a Ari que estaba a su lado contemplando la escena.

—Un poco —dijo Ari con honestidad—. Pero recuerdo que Temo es algo así como un mentor para Cyrus —TJ asintió.

—Supongo que eso debo pensar de Diego y de ti —Ari rió.

—No sé si podemos considerarnos buenos maestros. Digo, Temo tiene esa aura de tipo que quiere cambiar el mundo —TJ vio a Ari contemplando a Temo con una intensa mirada. Los ojos de Ari brillaban. Era realmente impresionante darse cuenta que alguien podía tener ese efecto en otra persona.

—Pues no sé si el mundo pero se nota que cambió tu vida —Ari sonrió.

—Sí, las personas correctas suelen tener ese efecto —TJ miró a Cyrus y asintió.

—Bueno, creo que nosotros nos retiramos —dijo Temo un momento después cuando todos se reunieron.

—Ustedes váyanse, yo me quedo, pueden llevarse la limu —Temo miró a Diego que parecía muy animado con su conversación con Andy y Jonah.

—¿Estás seguro? —Diego asintió. Temo y Ari se despidieron prometiendo que se reunirían para desayunar al día siguiente.

 

Caminaron tomados de la mano hacia el estacionamiento donde los esperaba la limusina. Temo fue el primero en entrar al coche. La tarde había resultado mejor de lo que imaginó. Ver a Cyrus feliz junto a TJ había sido algo inesperado pero muy satisfactorio.

 

—¿En qué piensas? —Le preguntó Ari sentándose a su lado.

—En Cyrus —Temo respondió acurrucándose en el pecho de Ari que de inmediato le rodeó con sus brazos.

—Vaya cabroncete que estás resultado. Mira que decirme que piensas en otro mientras me abrazas —Temo empezó a jugar con los botones de la camisa de Ari quien intentó no presentar demasiada atención a esos dedos.

—TJ y él son novios. Se veían muy felices juntos. No sé, es bonito saber que pueden escribir una historia juntos.

—Cyrus y TJ fueron valientes y se encontraron. Eso es lo mejor, darte la oportunidad de conocer a una persona que puede ser…

—Tu persona —Ari estaba perdido en los hermosos ojos de Temo y en la maravillosa sensación de tenerlo así de cerca. Se estremeció cuando sintió que las manos de Temo serpenteaban por su pecho hasta detenerse en su cuello.

 

Temo se dio un segundo para apreciar la obra de arte que era su novio y luego se lanzó a sus labios para iniciar un beso necesitado. Escuchó un gemido de placer por parte de Ari y eso le ánimo a morderle suavemente el labio inferior, Ari abrió ligeramente la boca y Temo tomó eso como una invitación para introducir su lengua y recorrer lentamente cada espacio de esa cavidad; Temo sintió las manos de Ari tensar el agarre que tenían sobre su cadera, las cosas estaban subiendo de tono, ambos necesitaban bajar un poco las revoluciones, por lo menos en lo que llegaban al hotel. Sin embargo, sólo lograron separarse ligeramente; estaban sonrojados, jadeantes, con el deseo marcado en sus miradas.

 

—Te amo —Dijo Ari sin perder el contacto con los ojos de Temo.

—Te amo —Respondió Temo y reanudaron el beso en una franca lucha por llevarse al límite.

 

La llegada al hotel y el recorrido hacia su habitación fue una tortura para ambos. Los ligeros toques de sus manos, las miradas cargadas de deseo, sus cuerpos queriendo acercarse eran material incendiario para lo que habían iniciado en el trayecto al hotel.

 

Ari abrió ansioso la puerta de la habitación y en cuanto entraron volvieron a besarse mientras hacían el recorrido hacia la cama. Temo se deshizo de la chaqueta de Ari dejándola abandonada en algún punto del lugar; estaba ansioso por sentir la piel que se escondida debajo de toda esa ropa. Chocaron con la cama justo cuando Temo había logrado desabotonar la camisa de su novio. 

 

Temo se separó del beso para mirar Ari, tenía el cabello revuelto, los labios enrojecidos, todo en él era perfecto. Las manos de Temo se movieron por los brazos de Ari y éste cerró los ojos por un momento, el recorrido tortuosamente lento que estaban tomando esas manos hacia su cadera lo estaban volviendo loco. Ari abrió los ojos cuando sintió los labios de Temo moviéndose por su cuello dejando un sendero de besos que le hicieron gemir.

 

Las ropas que aún quedaban en sus cuerpos volaron por la habitación. Por primera vez estaban desnudos uno frente al otro y Ari pensó que ese era el momento más glorioso de su vida. Temo era hermoso y sentir el contacto de su piel junto a la suya le hacía estremecer y desear más; más de sus beso, más de sus caricias, más de él.

 

Cayeron en la cama hechos un lío de brazos y piernas entrelazados. Temo se estaba volviendo adicto a la boca de Ari, al cuerpo de Ari, a los gemidos de Ari. Cada vez que tocaba o besaba una nueva porción de pie su propio cuerpo reaccionaba haciendo más sublime la excitación del momento.

 

Temo recorrió el torso de Ari con sus manos y fue dejando besos suaves sobre la piel que iba tocando; llegó hasta la cadera de su novio, la erección de Ari estaba a pocos centímetros de su rostro, en un impulso la tomó con su mano derecha y cerró los ojos al escuchar el gemido gutural que había soltado su novio. Tomó valor en el calor del momento y pasó su lengua por lo largo de la erección de Ari.

 

—Te… mo… joder… —Ari temblaba y Temo podía sentir como se estremecía ante sus caricias.

 

Siguiendo su instinto cerró su boca sobre la erección de Ari y fue moviéndose al ritmo que marcaban los gemidos de Ari quién se encontraba perdido en entre todas las sensaciones que Temo le estaba generando.

 

La boca de Temo era cálida, húmeda y deliciosa. Ari apretó los puños intentando no dejarse llevar pero era imposible, empezó a mover su cadera para ir más profundo dentro de ese embriagante calor que le proporcionaba la tibia boca de Temo. Escuchó las arcadas cuando fue demasiado profundo e intentó detenerse de nuevo pero Temo tenía otros planes y siguió moviendo su boca sobre la erección de Ari intentando tomar todo cuanto podía.

 

—Temo… yo… —suspiró sintiendo como la excitación se acumulaba —. Voy a… —todo su cuerpo se estremeció cuando empezó a correrse en la boca de su novio. No había nada en la habitación, sólo los latidos de su corazón, Ari se sentía más vivo que nunca —. Lo siento —se sorprendió cuando escuchó su voz enronquecida —, debí decirte antes que…

—Te amo —Temo le beso — ¿Cómo puedes ser tan perfecto? —Ari sonrió.

—Oh, por favor ¿te has visto en un espejo? —Temo rió y se separó de Ari para tirarse en la cama con los ojos cerrados y aún con una sonrisa en el rostro.

 

Ari se tomó un momento para apreciar la belleza de su novio. Por fin, después de tanto tiempo, después de tantos miedos, podía tenerlo así y podía sentirlo de todas las maneras posibles. Sus ojos se desviaron hacia la erección que aún tenía Temo y un rayo de excitación recorrió su cuerpo.

 

Ari se incorporó un poco para abrir el cajón del buró, tomó el paquete de condones y el lubricante que había comprado sin que Diego y TJ se dieran cuenta.

 

—Ari qué —Temo abrió los ojos. Ari tomó la erección de Temo con su mano derecha y empezó a masturbarle —. No… tienes —Temo cerró los ojos de nuevo soltando un suspiró entrecortado ante las caricias de su novio. Ari siguió con su labor manual y lentamente se dirigió hacia el oído de Temo para susurrarle.

—Quiero… —Ari se humedeció los labios —, necesito sentirte —vio como Temo abría los ojos de golpe y lo miraba expectante, como si no creyera lo que había escuchado —. No quiero esperar más, Temo.

 

Unieron sus bocas en un nuevo beso que les dejó sin aliento. Ari se recostó mientras Temo se colocó entre sus piernas. Se miraron a los ojos, Ari sonrió mientras Temo tomaba el bote le lubricante entre sus manos y empezaba a esparcir una generosa cantidad de líquido entre sus dedos. La preparación fue lente y ceremoniosa. Temo fue en extremo cuidadoso, deteniéndose cada vez que Ari mostraba algún signo de molestia. Entre besos, Temo le decía cuando le amaba y Ari respondía con la misma intensidad. En el algún momento, los dedos de Temo no bastaron, Ari quería sentir más.

 

—Te necesito… —le dijo y sonrió cuando Temo apretó sus manos en un claro gesto de querer calmarse ante sus palabras.

 

Vio a Temo colocándose el preservativo y cerró los ojos. Temo fue entrando en él lento pero firme, el escozor inicial le tomó por sorpresa pero intentó calmarse; cuando el miembro de Temo estuvo completamente dentro, ambos se quedaron quietos. Ari necesitaba acostumbrarse a la sensación de esa intromisión, cerró los ojos, suspiró lentamente. Sintió que Temo se esforzaba por no moverse más que para besarle lenta y deliciosamente. Fue un beso profundo y lleno de pasión, cuando separaron sus bocas, Ari se sintió listo, movió su cadera provocando cierta fricción que causo un gemido por parte de Temo.  

—Ari…

 

Temo le tomó por cadera y salió un poco para regresar lentamente empezando con un vaivén cadencioso. Ari se dejó llevar cada vez más seguro y pronto el movimiento se volvió más acelerado buscando el placer de ambos. Ari se empezó a masturbar al ritmo de las embestidas de Temo y podía jurar que cada terminal nerviosa en su cuerpo estaba recibiendo la descarga eléctrica del placer que le estaba provocando ese momento.

 

Temo fue el primero en llegar soltando un gemido agónico que murió justo en el cuello de Ari y a los pocos minutos él le siguió corriéndose por segunda vez en esa noche.

 

Se abrazaron exhaustos y satisfechos. Ambos sabían que podían decirse miles de palabras pero nada era mejor que el silencio y la paz de disfrutarse entre caricias y besos.  

 

 

****

 

Temo fue el primero en despertar a la mañana siguiente. Estaba envuelto entre los brazos de Ari, con la cabeza sobre su pecho y podía escuchar los latidos de su corazón. Por un momento pensó que todo había sido un sueño hasta que vio el pequeño desastre que habían montado en la habitación.

 

Se separó de los brazos de Ari y se sentó en la cama para poder observarle mejor. Ari era realmente hermoso. Aún despertaba en el ese sentimiento que había tenido cuando lo vio por primera vez. En aquel momento pensó que se había encontrado con un jodido dios griego y lo maravilloso era que ese dios estaba acostado a su lado después de haber hecho el amor por primera vez.

 

—Hola —dijo cuando lo vio despertar.

—Hola… —Ari le sonrió y Temo pudo darse cuenta que los recuerdos de la noche habían golpeado la mente adormilada de su novio pues éste se había sonrojado.

—¿Estás bien?

—Si. Aunque he de decir que anoche estuve mucho mejor —Temo rió y también se sintió sonrojar.

—Debo decir que yo también…

Se acercaron para besarse pero el momento fue interrumpido por el móvil de Temo. Era una llamada de Diego.

 

—¿Por qué este tipo de cosas ya no me sorprenden? —Ari colocó sus brazos detrás de su cabeza y espero a que Temo terminara la llamada.

—Dice que está en el lobby junto con Cyrus y TJ. Que recordemos que después del desayuno tenemos que regresar a Washington si no queremos toparnos con el tráfico.

—Supongo que eso quiere decir que tenemos que dejar esto para otro momento —Ari notó una mirada nueva en su novio y su cuerpo pareció despertar ante esa chispa de perversión que había en esos bonitos ojos color marrón.

—O podemos trasladar lo que sea que tengamos en mente a la ducha para ahorrar tiempo... —Ari tomó a Temo por la nunca y lo beso. Diego podía esperar.

 

****

 

Diego le sonrió a TJ y Cyrus. Tenían media hora esperando en el jodido lobby del hotel y había intentado llamar a Temo unas tres veces sin éxito. Estaba a nada de ir a buscarlos a su habitación cuando los vio salir del elevador. Iba a soltar un comentario venenoso pero de inmediato notó las sonrisas de idiotas y el infinito contacto que estaban teniendo cuando normalmente eran cuidadosos con las muestras públicas de afecto. Esos dos ya habían follado, no tenía ninguna duda.  

 

—Vaya, ya era hora —sonrió cuando notó el sonrojo de los dos —. Quiero decir, ya era hora de que bajaran ¿qué estuvieron haciendo? —Preguntó inocente.

—Bueno, arreglando un poco y haciendo las maletas.

—Y haciendo otras cosas, seguro —Diego soltó una carcajada cuando Temo lo fulminó con la mirada.

—Bueno, creo que debemos irnos a desayunar —TJ intervino sin entender muy bien que estaba pasando.

 

La mañana trascurrió sin incidentes más que las bromas de Diego, las que Temo y Ari sortearon bastante bien. TJ y Cyrus se habían divertido todo el tiempo con esas interacciones, sin embargo, la mañana estaba acabando y ellos tendrían que partir pronto, así que era momento de despedirse.

 

—Bueno, supongo que tenemos que irnos —dijo Temo viendo la hora en su móvil.

—Antes de que se vayan, TJ y yo tenemos algo para ustedes —Cyrus sacó una pequeña caja de madera y la dejó sobre la mesa —. Es para que recuerden esta pequeña aventura y que sepan que ayudaron a dos personas a encontrar un camino que recorrer —TJ le sonrió a Cyrus.

 

Temo abrió la caja y se encontró con tres pulseras hechas con hilos de diferente tonalidad de verde.

 

—Mi mamá tenía un enorme libro que decía el significado de los colores junto con un montón de historias sobre ellos. Es cierto, el verde es el color de la esperanza, esa que ustedes nos dieron a nosotros para estar juntos. Pero también es el color que simboliza el crecimiento, el de ustedes, el nuestro y la renovación constante. Los tres se ganaron un lugar en nuestro corazón. Gracias por todo lo que hicieron por nosotros.

—O sea, lo de ustedes es hacerme llorar —Diego intentó aligerar el ambiente pero también estaba francamente conmovido por las palabras de TJ.

—Gracias, de verdad, muchísimas gracias por esto —Temo tomó las manos de TJ y Cyrus.

 

Se despidieron con un abrazo. TJ y Cyrus se marcharon tomados de la mano mientras Diego, Temo y Ari los observaban.

 

—Ha sido un viaje interesante —Ari pasó su brazo por los hombros de Temo —. Conocer a TJ fue como encontrarme conmigo mismo cuando estaba confundido. No sé, me sentí bien de poder ayudarle en algo.

—TJ se ganó un gran amigo —Temo le dio un beso en la mejilla.

—Y ustedes se llevaron la mejor parte —Diego rompió el abrazo de Temo y Ari para abrazarles él —. Por ser buenas personitas, el destino les premio como el tiempo suficiente para que por fin y después de tanta frustración, follaran. Eso sí que es un logro desbloqueado.

—¿Por qué te aguantamos?

—Porque sin mí la vida de ambos sería sumamente aburrida y recatada —Temo y Ari rieron pero Diego tenía razón —. Ahora, basta de hablar. Tenemos que irnos.

 

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Temo se removió entre los brazos de Ari. No dejaba de pensar en la mueca de disgusto que había tenido una mujer que había viajado al otro lado del pasillo. Era odio nada disimulado. Dos chicos con rasgos latinos, abrazados, era un bonito caldo de cultivo para personas como esa mujer. Temo seguía creyendo que la gente criticaba igual en todos lados cuando se encontraba con algo distinto a lo que se consideraba normal.

 

El odio y el rechazo seguían allí, escondidos detrás de declaraciones políticamente correctas, detrás de comentarios velados abrigados con los pretextos de críticas constructivas, detrás del uso constante de eufemismos cobardes. Temo observo la muñeca de Ari, traía puesta la pulsera que TJ y Cyrus les habían regalado; esperanza, Temo quería pensar que existía la esperanza de un futuro mejor.

 

—¿Estás bien? —Le preguntó Ari. Temo observó a Ari, joder, era hermoso. ¿Cuánto tendrían que pasar en la ciudad? ¿Cuántas miradas reprobatorias? ¿Cómo cambiaría su vida y su historia juntos?

—Sólo estaba pensando en el viaje a la ciudad —Dijo por fin intentando poner en palabras algunos de sus dudas —. Una parte de mi tiene miedo, ¿sabes? Conocerás otras personas y pueden robarte de mi lado… —Ari rió por lo irónico que resultaba todo pues ese había sido su pensamiento todo el fin de semana.

—¿Crees que no tengo miedo de lo mismo? Vas a regresar a tu elemento. Una escuela fresa, con tus amigos fresas, que van a encontrarse con un tipo maravilloso. Pero vale la pena el riesgo. El mundo necesita a alguien como tú, con tus ideas, con tu tenacidad y con tus ganas inmensas de hacer un cambio real y positivo para todos.

—El mundo también necesita a alguien como tú. Tu música inspira, eres un ejemplo de alguien trabajador, de una persona con una maravillosa capacidad para trasmitir sentimientos y emociones a través de tu música. No sabes cuánto te admiro…

 

Se miraron a los ojos de una manera tan intensa que ambos sintieron despertar en sus cuerpos esa necesidad de estar juntos.

 

—Creo que estamos por llegar —Ari se estremeció al escuchar la voz de Temo ligeramente enronquecida.

—Es la mejor noticia que me has dado en mucho tiempo —intentó bromear pero lo cierto era que empezaba a estar ansioso por quitarle toda esa ropa a Temo y hacerlo vibrar.

—Tengo otra noticia —Temo se acercó lentamente hasta que pudo susurrarle al oído —, muero por sentirte —Ari cerró los ojos.

 

Temo sonrió cálidamente ante la reacción de su novio. Su relación estaba dando un nuevo giro, se estaban conociendo en un nuevo terreno, uno íntimo y excitante. Aún no estaba seguro que les depararía el futuro, de lo que estaba seguro, era que quería recorrer todo el camino tomando de la mano a Ari.