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La chica del bastón

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Eran las 2 de la tarde y hacía un día perfecto en la ciudad de Guadalajara, estaba nublado y parecía que no tardaría en llover. Bueno, quizá para algunas personas eso era un mal clima, pero para nuestra protagonista era el clima perfecto.
Valentina Carvajal se encontraba caminando distraídamente por la catedral de Guadalajara, con su teléfono en la mano y en la otra un capuchino de vainilla. Iba ajena a todo lo que pasaba a su alrededor, solo ponía la atención necesaria para no tropezarse.
Era un buen día para ella, le acababan de decir que había aprobado su examen de economía y acababa de retirar el dinero de la semana. A pesar de que sus padres era uno de los hombres más ricos de México, no le daba dinero ilimitadamente. Ya que era una forma de enseñarle a administrarse.
Siguió caminando tranquilamente cuando sintió como alguien chocaba con ella y todo el capuchino se le derramaba encima, al mismo tiempo que se le caía su celular y la bolsa que traía en sus manos.
-¡eh! Fíjate por donde vas, ¡acaso estas ciega o que!- gritó enfurecida, el café seguía caliente y se había quemado, aparte de que era una de sus blusas favoritas.
-Lo siento señorita, discúlpeme.- habló tímidamente una muchacha un poco más baja que ella. Llevaba unas gafas oscuras y un bastón ya desgastado.
-Le ayudó con sus cosas.-se agachó tanteando el piso y agarrando su bolsa.
-No se preocupe, discúlpame. Fue totalmente mi culpa, iba distraída y no me di cuenta.- habló Valentina totalmente apenada, pues le había gritado como una salvaje a la pobre chica y todavía le había dicho ciega, que para su mala suerte si lo era. Se agachó y estiro su brazo para que la chica tomara su bastón.
-¿Me puedes pasar mi bastón?- le cuestionó aún con timidez aquella muchacha.
Se sintió tonta. Ahí estaba ella, empapada de café en medio del parque y esperando a que la chica tomará el bastón. Obviamente la muchacha no podía ver que se lo estaba dando.
"Valentina, así o más tonta".- Se dijo así misma.
-Toma.- agarro su mano, la extendió y le puso el bastón.
-¿podrías devolverme mi bolsa, por favor?.- preguntó amablemente.
-No lo creo chica.- Le contesto rudamente.
-¿Qué?- dijo confundida.
En ese momento la chica "ciega" tomó el bastón con fuerza y empezó a golpear a Valentina.
-¡Pero qué te pasa!¡Estás loca! .- gritó la joven Carvajal tratando de contener las lágrimas del dolor.
Luego un puñetazo en su abdomen la tiro al piso. Sólo alcanzó a divisar como aquella chica salía corriendo como una gacela junto con la bolsa y su bastón.
"Realmente la jodiste esta vez Valentina" se dijo así misma, intentando aguantar el dolor, era inútil seguirla, no se podía parar y la chica ya estaba fuera de su vista.
Y así es como su día perfecto, se reduzco al peor que había pasado desde que se había mudado a esa ciudad.

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Valentina se encontraba en su departamento con su ojo hinchado por los bastonazos, sin dinero y por si fuera poco, su mejor amiga se encontraba llorando de la risa, burlándose de ella la muy maldita.
-Entonces...me estás diciendo que una ciega te asalto.-dijo tratando de contener la risa.
-No creo que realmente sea ciega. Solo fingió ser ciega para asaltarme-le contestó mientras se ponía hielo en el ojo. Ese moretón iba a tardar unos días en desaparecer.
-Ya le comente a mi papá. Me pondrá dinero nuevamente…Me siento bien tonta- se lamentó. Lo único bueno era que su tarjeta se la había guardado en el bolsillo del pantalón.
-No te preocupes, esta vez pagaré yo la comida de la casa.-Sofía le comento. Ella era su mejor amiga, se conocían desde pequeñas. Juntas habían decidido mudar a Guadalajara para estudiar la universidad.
Las dos habían pasado su vida viviendo en la ciudad de México, hasta que decidieron irse a estudiar a Guadalajara. Alquilaban un departamento juntas, no era muy lujoso porque a ninguna de las dos les gustaba lo ostentoso. Prefirieron decorarlo y pintarlo ellas mismas.
-Gracias Sofía.-Le sonrió agradecida.-Mínimo espero que ese dinero le haya ayudado. Y que ya no vuelva a asaltar a alguien más.
-¿Y cómo era ella?-Sofía le pregunto.
-Eso es lo de menos. Es una ladrona, que va por la vida golpeando a las personas con su bastón.- Le contestó Valentina enojada.
-¿Era guapa por lo menos?.- Sofía siguió cuestionando.
-¿Y eso que importa?
-Que por lo menos podrás decir que te sedujo con sus encantos y por eso te pudo asaltar. Es mejor eso que decir que te asaltó una invidente.- Sofía terminó de hablar y volvió a reírse escandalosamente.-Es que es súper gracioso.
-No le veo la gracia. Y ya te dije que estaba fingiendo.- Valentina le contestó molesta, tirándole el cojín de la sala. Fallando miserablemente en el intento de golpearla.
-Y ahí está lo que quedaba de tu dignidad.- Sofía señalo el cojín que se encontraba en el suelo.
-¿No tienes algo más que hacer? A parte de burlarte de mí.- Valentina le hablo sentida.-Es que no sabes lo que me costó convencer a mi papá que no me pusiera guardias, ya sabes lo mucho que lo detesto.
-Me imagino, es bien molesto que te estén siguiendo todo el tiempo…Y realmente no tengo nada que hacer, apenas estamos terminando la primera semana de inicio de semestre. Así que las clases han estado ligeras.-Sofía se tiro en el sofá muy a gusto.
-Qué suerte tienes. Mañana saliendo de clases iré a The corner para realizar un trabajo en equipo.
-Por lo menos es en equipo.
Siguieron conversando hasta entrada la noche sobre lo que harían este último año escolar; hablaron sobre la próxima audición que tenía Sofía la siguiente semana. Una obra de teatro pequeña por algún lugar recóndito de Guadalajara.
Sofía llevaba haciendo diversas audiciones en los tres años y solamente había conseguido 3 papeles secundarios medianamente importantes. Este año esperaba conseguir un papel principal. Si bien su sueño era llegar a broadway con un papel protagonista y ganar un tony. Sabía que los sueños se empezaban a construir poco a poco.
Todo lo contrario de Valentina que soñaba algún día poder continuar con el legado de su padre. Ella era muy diferente a su amiga ya que le gustaba más los números, la lógica y los negocios. Se consideraba una persona con cero creatividad y el arte y todo lo que fuera relacionado a él no le gustaba. Tenían gustos y personalidades diferentes, pero aun así llegaron a entablar una muy buena amistad con el paso de los años.
Al día siguiente Valentina se encontraba sentada en una banca de la universidad de Guadalajara. Ya eran las 3 de la tarde y sus clases habían concluido. Estaba esperando a sus dos compañeros con los que haría el trabajo de economía política.
-¡Valentina!- Gritó un muchacho, trotando un poco para llegar a la banca.
-Llegas tarde Gustavo.- Le riño.
-Discúlpame. Tuve que quedarme en la biblioteca a terminar otra tarea. ¿Dónde está Ally?- Preguntó Gustavo tratando de recuperar un poco el aliento.
Gustavo era un muchacho alto, cabello negro y de ojos con tonalidades cafés. Tenía una sonrisa bonita y se encontraba en buena forma, ya que jugaba basquetbol.
-Llegando tarde también.- Respondió señalando a la pequeña muchacha rubia que caminaba un par de metros alejados de ellos.
-Lo siento, trata de llegar temprano pero no pude, ¿llevan mucho tiempo esperando?- Preguntó con voz de remordimiento.
-Una media hora. Así que realmente espero que la comida sea cortesía de la casa.- Habló Gustavo con seriedad.
-Por supuesto que sí. Ya saben que siempre pueden ir a comer a The corner gratis.- Le contestó Ally con una sonrisa.-¿Pero que tienes en la cara?-Pregunto percatándose del moretón que traía su amiga.
-Ya que lleguemos les cuento y te está timando Ally. Este mentiroso acaba de llegar. En cambio yo, si llegue puntual.- Le contestó la muchacha Carvajal, mientras le daba un golpe a Gustavo en el brazo.
-Me lo imaginaba. Hay que ir de una vez, porque ya tengo algo de hambre.-Ally le respondió juzgando a Gustavo con la mirada.
Los tres emprendieron camino hacia el local llamado The corner que se encontraba a unas cuadras de la universidad. Era un restaurante- bar un poco grande, donde había varias mesas distribuidas en distintos puntos y una barra larga en la parte del bar y unas cuantas televisiones donde pasaban deportes. Tenía un estilo rústico que resultaba acogedor, por eso es que usualmente se encontraba un poco lleno. Era el lugar prefiero para los estudiantes de la UDG.
Los tres entraron y se sentaron en su mesa favorita, que para su buena suerte estaba disponible.
-¿Para qué revisan el menú si siempre piden lo mismo?.- Cuestiono Ally impaciente.
-Porque a lo mejor este día queremos otra cosa.- Le contestó Valentina, dándole vuelta a la página del menú.
-mmm, sí, creo que pediré lo mismo de siempre.- Habló Gustavo, haciéndole señas a la mesera para que se acercara.
-Yo también.-Valentina se decidió.
-¿Ven? Lo mismo de siempre.-Ally los miro molesta, ella solo quería comer ya que moría de hambre.
-Buenas tardes. ¿Están listos para ordenar?- Pregunto una mesera con una gran sonrisa, morena, de cabello negro y largo. Pero después de reconocer a quien estaba sentada en esa mesa, se quedó totalmente petrificada.
Lo mismo le sucedió a Valentina que aunque no tuviera las gafas ni el bastón podría reconocer a esa chica en cualquier lugar. Sin duda, eso había sido inesperado. Uno nunca espera reencontrarse con la persona que te asalta y mucho menos si esta, te da bastonazos.

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Después de que los tres ordenaron su comida, decidieron sacar sus apuntes y una laptop para empezar con su trabajo de economía política. Valentina quién reconoció inmediatamente a "la chica del bastón" cuando llegó a pedir su orden, se quedó igual que ella, totalmente petrificada. Su primer pensamiento fue levantarse y exigirle que le regresará sus pertenencias. Pero no lo hizo porque no quería hacer un escándalo en el Restaurante de la familia de Ally.

-¿Qué opinas de la introducción Val?...Valentina, Valentina!-Gritó Ally mientras le tiraba una servilleta hecha bola en la cara.

-Perdón, estaba distraída. Deja vuelvo a leerla.- Valentina miro de nuevo el escrito, tratando de concentrarse, pero de reojo intentaba no perder de vista a "la chica del bastón" o la "ladrona" como le gustaba llamarla en sus pensamientos.

Valentina le hizo unas modificaciones a la introducción e intento hacer lo mejor que pudo, ya que aquella chica no la dejaba concentrarse. Aquella chica, también le regresaba las miradas a Valentina, solo que las de Valentina eran de recelo y las de "la chica del bastón" era de temor.

Para su buena suerte, fue otra mesera quien les trajo su orden. Después de eso, cada quien apago su laptop, ya que primero querían comer antes de continuar con el trabajo.

-Ya me di cuenta. La nueva mesera esta preciosa ¿Verdad? -comentó Gustavo dándole una mirada no muy discreta a la chica que se encontraba atendiendo a unos clientes cerca de su mesa.

-¿Quién? -preguntó Valentina haciéndose la distraída.

-No finjas demencia Val, que no he podido comer a gusto por estar vigilando para que tu baba no cayera en mi plato.- Gustavo se rio mientras hablaba y comía.

-Eres un asqueroso.- le dijo Ally dándole palmaditas en la espalda, ya que había empezado ahogarse con la comida.

-No me gusta. Solo que me recordó a alguien. Deja de decir estupideces, ni es mi tipo- les dijo totalmente seria.

-¡uy! pero que cortante. No vuelvo a intentar hacerla de cupido.- Hablo Gustavo haciéndose el indignado.-Aparte eres una mentirosa, ella luce como 100% tu tipo. ¿Verdad?-el chico miro a Ally esperando su respuesta, pero solo asintió ya que se encontraba comiendo.

-Juliana termina su turno en media hora.- Ally dijo después de haber terminado su bocado.

-¿Así se llama?-preguntó Valentina interesada.

-Entonces... si estás interesada en ella, eh.-murmuró Gustavo haciéndole señas con las cejas.

-Ya les dije que no. ¿Se acuerdan de lo que les comenté cuando recién llegamos?-Valentina susurro.

-oh si...la ciega que te asalto. Voy a contar eso hasta el final de los tiempos.-Gustavo soltó una sonora carcajada, haciendo que las personas alrededor se le quedaran viendo curiosos.

-Gustavo, no seas malo con Valentina. No ves como esa chica le dejo la cara.- Ally hablo tratando de defender a su amiga.

-Juliana es la chica del bastón.-Valentina exclamo intentando mantener su voz baja.

-¿Que? Es imposible. Te estas equivocando. Apenas y conozco a esa chica pero sé que no mataría a ninguna mosca...mírenla, si es de lo más tierna.- Dijo Ally señalándola discretamente.

Juliana se encontraba atendiendo a una pareja y a su hijo pequeño. Se encontraba haciendo caras y sonriéndole, quien parecía encantado con ella pues no paraba de sonreír y tirarle besos con la mano.

-Pues a lo mejor no materia a ninguna mosca pero al parecer a Valentina sí.- Comento Gustavo.

-Sí, estoy segura Ally. Una persona jamás olvida a su asaltante.- Volvió a insistir.

-Y menos si es alguien ciego.- Le siguió Gustavo con sus bromas.

-¿En serio? Después de cierto tiempo deja de ser divertido.- Le contesto Valentina dándole una mirada amenazadora.

-¿Que vas hacer?- Les interrumpió Ally, previendo su próxima pelea.

Gustavo y Valentina eran buenos amigos. Al principio no se soportaban el uno al otro, pero ambos eran amigos de Ally y con el paso de los días consiguieron hacerse buenos amigos, pero nunca perdieron la costumbre de pelearse entre ellos dos, así que Ally siempre actuaba como mediadora.

 

-Pues ya hemos terminado de comer y de hacer el trabajo, así que esperare a que termine su turno para hablar con ella.

-¿Quieres que te acompañemos? En caso de que intente algo.-El chico le comento sin bromas.

-No, gracias Gustavo. Prefiero hablar a solas con ella. La verdad no creo que intente hacer algo.-Valentina le contesto segura de sí misma.

-Hablaré con mis papás de la situación. Es el primer día de prueba de Juliana, después de que les cuente esto de seguro la van a despedir. Pero es que no podemos tener a una mala persona trabajando para nosotros.-Ally comento con pena, realmente sentía pena, ya que había podido hablar con Juliana en la mañana y le había caído muy bien.

-No lo sé Ally...Déjame hablar con ella. A lo mejor y realmente necesita el trabajo.-Una de las virtudes de Valentina era que siempre intentaba ayudar a los demás y a pesar de que le tenía cierto recelo y rencor a la chica, primero quería hablar con ella. Otra de las cosas que su papá le había enseñado era dar segundas oportunidades.

-Está bien. Esperare a que hables con ella para tomar una decisión.-Ally le respondió. A lo que Valentina le dio una sonrisa en forma de agradecimiento.

El trío siguió comiendo en silencio pero sin dejar de observar a Juliana, atentos a cuando su turno acabara. Y una vez termino, Valentina se levantó de su mesa y salió rápido para no perderla de vista.

-¡hey! Señorita – Le grito. Juliana se detuvo abruptamente, desde que había mirado a la chica, sabía que eso pasaría.

La chica Carvajal se acercó lentamente mientras se tomaba el tiempo para observar a Juliana. Era una muchacha unos centímetros más baja que ella, delgada, con el cabello largo, ojos color café. Valentina se había cuestionado todo el día anterior como una muchacha más delgada y baja que ella la pudo asaltar. La verdad es que cuando la conoció pasó de estar furiosa porque le habían tirado encima su capuchino a estar un poco distraída por la presencia de la chica, ya que aquella muchacha es de ese tipo de persona que cuando miras te sientes atraída, ya sea por su belleza o por su sonrisa o simplemente por su presencia. Aunque claro, todo ese encanto se le fue en el momento en que decidió robarle y darle golpes con su bastón.

-Hola Valentina.- Juliana la saludo en cuanto estuvo frente a ella.

-¿Cómo sabes mi nombre?- Le cuestionó sorprendida y con miedo.

-Tu identificación estaba dentro de tu cartera.- Le dijo agachando un poco la mirada.

-Que descarada eres. ¡Me robaste, me golpeaste y lo dices así nada más!- No pudo evitar gritarle y empujarle un poco.

-¡Lo siento! Mira, no te conozco Valentina, pero sé que nadie merece ser tratado de la forma en que lo hice. Pero no lo hice por diversión, sino porque realmente lo necesitaba. No lo hubiera hecho si no hubiera sido mi última opción. Mira morrita, realmente, realmente lo siento mucho.- Le contestó mirándole fijamente a los ojos.

-Quiero que me regreses mis cosas. Realmente tienes suerte que no vaya a denunciarte, pero no creo que Ally quiera a una ladrona como tú trabajando para su familia.- Le amenazó duramente.

-No, no, no. Mira te regresare tus cosas, el dinero no lo tengo ahorita, pero prometo darte el doble o el triple, pero por favor, te lo suplico. No le digas nada a la familia Montero. Realmente necesito este trabajo.- Le suplicó con los ojos llorosos haciendo que Valentina se sintiera un poco incómoda.

-No soy una mala persona, realmente lamento mucho lo que te hice, prometo regresar todo, hasta el doble. No sabes lo mucho que batalle para encontrar un trabajo decente donde no me pagan una miseria. Por favor Valentina.- Le dijo mirándole directamente a los ojos.

-No me importa el dinero, solo quiero lo que venía dentro de la bolsa. Mi identificación y demás tarjetas. Ahora no pude sacar un libro porque no tenía la credencial- Le respondió intentando sonar dura. Pero la verdad es que se había quebrantado un poco después de observar directamente los ojos de "la chica del bastón". Sus ojos le transmitían sinceridad.

-Te juro que mañana las tienes de vuelta. Te daré una parte del dinero en unos días y el resto después, no tardare mucho. Solo no hagas que pierda mi trabajo.-Juliana le suplico de nuevo.

-Está bien...Pero ¿quién me asegura que me las regresaras?-Le preguntó.

-Mi nombre es Juliana Valdés...ya sabes mi nombres y en donde trabajo. Prometo regresarte todo.- Le dijo solemnemente.

-Confiaré en ti. Aunque la verdad no creo que sea lo más sensato.

-Tienes mi palabra ojos-bonitos.- Le respondió con una sonrisa sorprendiendo a Valentina.

-Regresaré mañana por mis cosas- Le respondió en automático. Aquel cumplido le había sorprendido.

-Nos vemos mañana.- Se despidió con un saludo de mano y con otra sonrisa.

Valentina vio cómo se perdía entre las demás personas que cruzaban la calle. "¿Realmente hice lo correcto?" Se cuestionó a sí misma. No sabía que la llevó a confiar en aquella chica, si fue la sinceridad con la que parecía hablar, sus ojos llorosos suplicándole o las dos cosas. No lo sabía, pero de lo que estaba segura era de que le causaba muchísima curiosidad.

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Era sábado de las 11 de la mañana y muchas personas se encontraban ya levantadas y empezando su día haciendo ejercicio, otras con un buen desayuno. También estaban las que tenían resaca y no podían levantarse y luego, estaba Valentina, quién se había desvelado viendo la nueva temporada de Orange is the new black y seguía completamente dormida. Hasta que Sofía decidió ir a despertarla.
-¡oye!...tú...cosa...despierta!-decía mientras la movía del hombro. -¡Valentina! Despierta.- Le gritó haciendo que se despertara.
-Noo…Déjame, estoy durmiendo.- Le dijo con voz adormilada.
-Te hice el desayuno. Ya levántate.- Hablo Sofía abriendo las cortinas para que entrara el sol, a lo que Valentina respondió con un gruñido.
-¡Ya! no seas floja.- Fue lo último que dijo antes de salir del cuarto.
Valentina siguió dando vueltas en la cama, intentando volver a dormirse, pero el hambre le termino ganando y se levantó para ir a la cocina donde observo con sorpresa que el departamento estaba limpio.
-Wow, esta todo limpio y me hiciste desayuno… ¿Qué quieres?- Fue lo primero que dijo cuando entro a sentarse a la pequeña cocina para empezar a desayunar.
-Nada. ¿A caso no puedo limpiar el departamento, hacerle el desayuno a mi amiga, sin querer nada a cambio?- Le dijo dándole una mirada indignada.
-Ni en mil años.- Fue su respuesta.
-Realmente no quiero nada...No pude dormir mucho, estaba pensando en la prueba que tendré este martes y entre en pánico, así que me puse a limpiar y después hice el desayuno.
-No tienes por qué preocuparte. Eres una artista maravillosa.- le respondió con una cálida sonrisa.
-Eso ya lo sé, pero es inevitable sentir nervios.-Sofía le acerco una taza de café a Valentina antes de tomar asiento frente a ella.
-Estoy segura que todo saldrá bien.-La chica intento convencerla.
-Espero y tengas razón.-Sofía lanzo un suspiro. Esa audición era muy importante para ella. Todas las eran, cada cosa que hacía era un paso más para alcanzar sus sueños.
Después de esa pequeña conversación, siguieron desayunando en silencio. Sofía había preparado omelette con jamón y queso acompañado con frijol. Ella no era de cocinar muy seguido, pero de vez en cuando le gustaba preparar algo.
-¿A qué horas iras a The corner?-Sofía le pregunto rompiendo el silencio.
-Ya que termine de desayunar, me daré una ducha e iré para allá.- Le respondió, para luego darle un trago a su café.
-Iré contigo. No quiero que regreses con el otro ojo golpeado.- Sofía le dijo burlándose, pero Valentina sabía que su amiga realmente lo decía porque se preocupaba por ella.
Siguieron conversando unos minutos más, hasta que Valentina termino de desayunar y se levantó para bañarse y arreglarse para ir a recoger sus cosas. Después de eso tuvo que esperar a Sofía una media hora para que estuviera lista y ambas pudieran ir.
Una vez que llegaron al lugar, ambas decidieron sentar en una mesa en lo que esperaban a la muchacha. Valentina todavía tenía sus dudas de si cumpliría con lo prometido.
-¿Entonces quién es la desgraciada que te asalto?-preguntó Sofía lanzando miradas amenazadoras a las personas del lugar.
-La muchacha que viene hacia nosotras.-Le respondió haciendo una seña discreta con su cabeza.
-Hola Juliana.-saludo Sofía con una sonrisa, haciendo que Valentina la mirara con sorpresa.
-Hola.-le respondió tímidamente. Todavía se sentía muy apenada alrededor de Valentina, no solo porque le resultaba muy atractiva sino por lo ocurrido.
-Solo queremos un café.- Pidió Sofía.
-En unos momentos los traigo...y tu bolsa.- le contestó dándole una última mirada a Valentina antes de irse.
-No hay forma de que esa dulce chica te haya asaltado Val.- Le dijo Sofía.
-¡Oh dios! ¿Porque todos me dicen eso?...Te digo que es ella.- ¿De dónde la conoces?-Cuestiono muy intrigada.
-Estos días he estado viniendo a The corner y a veces ella es la que me toma la orden. Siempre se muestra muy amable y alegre. Tenía la intención de golpear a la delincuente cuando saliera del local, pero la verdad no creo pueda, lo siento Val, tendrás que golpearla tú.
-Vaya, y te dices ser mi amiga.- Le contesto Valentina.-De todas formas no pienso golpearla o algo así, nos tomaremos el café y nos iremos cuando me de mis cosas.
-Que aburrida.- Le dijo Sofía mirándola con fingida molestia.
Después de quince minutos Juliana les llevo su orden, la dejo sin intercambiar palabras, después volvió a la mesa con la bolsa de Valentina.
-Realmente lo siento. Te devolveré el dinero en cuanto pueda. Aquí estaré trabajando y te pagare hasta lo último, gracias por no decir nada a la familia Montero.- Le dijo Juliana con una sonrisa sincera mirándola a los ojos.
-Gracias por cumplir tu palabra.- Fue lo único que Valentina le dijo.
Juliana entendió que Valentina no quería hablar más, así que fue a las otras mesas a continuar con su trabajo.
-¿Qué piensas de ella?-Le pregunto Sofía.
-No lo sé. Tienes razón al decir que parece ser una muchacha muy amable...pero mi primer encuentro con ella fue totalmente desagradable y créeme, no parece que sea la misma persona quien trabaja aquí y la que me asalto.
-Yo pienso que te gusta. La verdad con tremendo culo que se carga, yo también me dejo asaltar.- Le dijo Sofía riéndose de ella y haciendo señas con sus manos, como si estuviera dibujando el trasero de la mesera.
-¿Que? Estás loca, no me gusta la loca del bastón.- Le hablo con falsa indignación.
-Bueno, pues es que no encuentro explicación. Porque te conozco y se me hace raro que no la hayas denunciada o mínimo haberle partido la cara.
-No lo hice simplemente porque es bonita, sino porque me parece que realmente tiene sus motivos para hacer lo que hizo. Aparte me devolvió las cosas y me pagara.
-Yo escuche que si te gustaba.-Sofía insistió.
-Eres desesperante. Simplemente creo que se merece una segunda oportunidad.- Valentina corto la plática.
Sofía se rio de ella, una de las cosas que le gustaba de su amiga era burlarse de ella, siempre se desesperaba muy rápido.
Después de ese día Valentina no volvió a pensar en aquella muchacha, su fin de semana lo ocupo haciendo tareas, viendo series y peleando con Sofía.
La rutina de Valentina seguía siendo la misma de siempre, se levantaba temprano para ir a UDG, a veces se levantaba más temprano para desayunar y en las que no, compraba algo en la cafetería. Saliendo de clases iba a The corner a comer con Ally y Gustavo donde conversaban sobre su día y los trabajos de clases. Valentina siempre observaba a Juliana pero nunca se atrevía a hablarle más allá de pedir su comida o darle las gracias cuando traía las cosas. Gustavo le decía que parecía una acosadora por la forma en la que se le quedaba viendo desde que entraba al lugar hasta cuando salía. Ella siempre se molestaba cuando hacia esos comentarios y decía que no la acosaba con su mirada. Fue así como termino esa semana de clases.
Era viernes por la noche, Valentina se encontraban conversando con Ally y Gustavo. Los tres habían comprado pizza y una botella vodka para festejar en caso de que a Sofía le hubiera ido bien o mal en la audición de la obra.
-Sofía acaba de mandarme un mensaje, dice que llega en 15 min.- Valentina les dijo mientras le respondía el mensaje a su amiga.
-¿No te dijo nada acerca de su audición?- Cuestiono Gustavo.
-No, solo dijo eso.-Valentina tomo otro trago de su vaso. Le encantaba el vodka.
-Chicos, ¿no creen que deberíamos de esperar a Sofía? Ya se tomaron una parte de la botella y se comieron la mitad de la pizza.- Hablo Ally mirándolos de mala forma.
-Lo dices como si fuéramos solo nosotros dos- Le contesto Gustavo, señalándose a él y Valentina.
-Fueron ustedes dos.-Se defendió Ally
-De seguro a la chica broadway no le importara.- La ignora Gustavo agarrando otro pedazo de Pizza.
Gustavo y Ally siguieron discutiendo mientras Valentina solo los miraba tomando el vaso de Vodka con jugo de arándano. Estaba pensando en que ese día no miro a la chica del bastón en el restaurante, supuso que sería su día libre. Le intrigaba, quería conversar un poco más con ella pero no se atrevía hablarle. Quería preguntarle a cerca de su vida, como pasó de asaltar a las personas a trabajar en The córner, preguntarle si estaba sola o si tenía familia. No sabía exactamente qué era lo que esa chica le provocaba.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un ruido de llaves, y alguien intentando abrir la puerta, Sofía siempre batallaba, era cosa de todos los días y ella no se iba a parar para abrirle.
-¿Que le ocurre a la chapa? Sofía no la puede abrir.-preguntó Ally, quién después de ver que Valentina no se pararía abrirle, ella fue hacia la puerta.
-Bitch, espero y no te hayas acabado el alcohol que es momento de festejar.-gritó mirando a Valentina.-Y gracias Ally por abrirme, tú deberías de ser mi roomie.
-¿Cómo te fue?-preguntaron los tres al mismo tiempo.
-Seré la próxima estrella de Broadway...bueno, quizá no tanto, pero algún día lo seré! -hablo entusiasmada.-Me dijeron que lo hice muy bien y que volviera para otra prueba, aunque el director me dio una indirecta de que había sido la mejor.
-¡Wow! Muchas felicidades Sofía, ayer rece por ti para que te fuera muy bien, me alegra qué hay funcionado.-Ally le dijo y se acercó para darle un fuerte abrazo.
-Rubia, te mereces un shot.-Gustavo se paro fue por la botella de tequila que tenían junto con los vasos de shots.
-Estoy muy orgullosa de ti.-Valentina le dio otro abrazo.-Espero entradas gratis para esa obra.
Gustavo regreso con los 4 shots servidos, usualmente Ally no tomaba pero prácticamente la obligaron con el pretexto de que era por Sofía. Los 4 alzaron los brazos y chocaron sus vasos para después beberlos. Ally casi lo escupe pero sí pudo tomárselo y agarro el limón.
-No seas llorona, tómatelo como se debe, sin limón.-le dijo Sofía mirándola de mala forma, ya que había sido la única que agarro el limón con sal.
Después de eso siguieron comiendo y tomando el vodka, el tequila lo había, dejado ya que no acostumbraban a tomarse tantos shots. Dieron las 12 de la noche y todavía seguían tomando, excepto Ally, ella le gustaba tomar pero no emborracharse. A diferencia de sus otros tres amigos quienes ya estaban algo borrachos.
-Estoy borracha pero no tanto...como que todavía estoy medio consciente de lo que hago.-hablo Sofía tirada en el sillón.
-No puedo creer que nos hubiéramos acabado la botella más otra de vino...dios, porque tenemos tanto alcohol en la casa Sofía.-dijo Valentina consternada.
-Las ventajas de rentar un departamento.-le dijo Gustavo.
-Exacto, eso y que puedes coger a gusto.- le completo Sofía.-Corrijo...Yo puedo coger a gusto, Valentina tiene como toda la vida sin hacerlo.-le dijo burlándose de ella.
-No soy virgen.-le respondió Valentina.
-Pues como si lo fueras, que no sé cuándo fue la última vez que lo hiciste.-le contestó la rubia.
-Ya se, por eso estoy intentando que salga con la mesera sexy de The córner.- Gustavo y Sofía chocaron las manos.
-No estoy tan urgida como para salir con una delincuente.- le respondió Valentina.
-Ohh...Entonces... ¿haz utilizado el último regalo que te di? -le preguntó Gustavo a Valentina.
-¿Que le regalaste?-Ally cuestiono curiosa.
-Algo que estoy segura que a ti también te encantará mi querida amiga-Le contesto misteriosamente.
-Un vibrador.-respondió Sofía.
-Podemos dejar de hablar de mi vida sexual-Valentina se quejó, agarro el vaso rojo y se termino el contenido.
-Creí que estaban hablando de la falta de ella.-Ally le respondió.
-¡Boom, bitch! Así se habla Ally-Sofía dijo riéndose.
-Lo siento Val, a veces es divertido.-le dijo Ally y después se volvió a disculpar.
-Los odio tanto.- les dijo Valentina.-No se deberían de meter conmigo porque se van arrepentir.-los amenazo.
-Bueno, pero por lo menos admite que la chica está preciosa.-habló Gustavo.
-¿Si lo hago me van a dejar en paz? -cuestionó Valentina a lo que los tres asintieron,
-Sí, está bonita y si me gustaría saber un poco más de ella pero eso es todo.-terminó aceptando.
-Yo escuche que le encantaba.- se burló Sofía.
-Y yo que si la quiere en su cama.-le siguió Gustavo.
-Supongo que eso lo veremos después.-Ally añadió.
Valentina lanzo un suspiro resignada, a veces era inútil discutir con ellos.Los cuatro siguieron conversando sobre su vida y los trabajos de la universidad, así como el posible hecho de que a Sofía le dieran el papel en la obra, ya no volvieron a molestar a Valentina.
Gustavo y Ally terminaron durmiendo en el sillón ya que era tarde para regresarse a su casa. Sofía termino durmiendo en el baño, aferrada al váter, ya que se las dio de valiente y agarro la botella de tequila y Valentina si alcanzo a llegar a su cama a dormir, lo que no alcanzó fue llegar al baño y termino vomitando en el bote de basura que tenía aun lado de la cama, para después quedarse dormida con la cabeza dándole vueltas y con sus pensamientos en la chica del bastón.

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Valentina abrió lentamente los ojos, pudo ver como la luz se colaba un poco por sus cortinas. Le dolía muchísimo la cabeza y todo le seguía dando vueltas. Tanteo su cama hasta que alcanzo a tomar su teléfono. Lo desbloqueo y se dio cuenta que tenía una llamada perdida de su hermano. Dejo su teléfono nuevamente en el colchón, no sabía si levantarse era una buena idea, pero ya iban hacer las 3 de la tarde y moría de hambre.
Se levantó lentamente y camino despacio, estaba intentando no vomitar. Pero fue inevitable, al final fue corriendo al baño que había en su cuarto para vomitar lo poco que tenía en el estómago.
-No vuelvo a tomar.-dijo para sí misma. Se metió a bañar para sentirse mejor y vestirse para poder ir a comprar algo de comida, ya que sentía que si no comía, se iba a morir en esos momentos.
Cuando salió de su cuarto Ally y Gustavo ya no se encontraban en el sillón pero Sofía si estaba acostada en él, parecía como si estuviera agonizando.
-¿Ya reviviste?-Le pregunto a Valentina cuando la miro cruzar a la cocina por un vaso de agua.
-Algo así, voy a ir a The corner a comer. Muero de hambre.-Valentina le alcanzo un vaso de agua a su amiga, ya que parecía que lo necesitaba.
-¿Por qué hasta allá? Mejor hay que pedir algo a domicilio.-Sofía se tomó el vaso de agua mirando confundida a su amiga.- ¿Por qué dejaste que durmiera en el baño?-Le recrimino.
-Chica, ni se cómo llegue a mi cama. Yo no te obligue a seguir tomando tequila.-Valentina saco el teléfono para pedir un Uber, ya que no quería conducir.- ¿Vas a querer algo?
-No. Voy a pedir comida. Que es lo que deberías de hacer y quedarnos a ver películas.-Sofía saco su celular para buscar algo que pedir.
-Me gusta la comida de ese lugar.
-Claro…la comida.-Su amiga le respondió en voz baja.
-Me voy. Te veo al rato, intenta no morir en mi ausencia.-Fue como se despidió para después bajar y subir al auto que la esperaba.
La muchacha Carvajal estuvo pensativa en todo el camino. Aun recordaba la conversación que tuvo con sus amigos la noche anterior. Sus amigos tenían razón habían pasado dos años desde su última relación. Había terminado con su novio Lucho a los 20 años, estuvieron juntos cuatro años pero después de mudarse a Guadalajara, su relación fue a distancia y eso les causo bastantes problemas. Valentina termino con él porque se había enterado que le había sido infiel con alguien a quien creía su amiga. Lo más curioso de eso, era que esa amiga también quería andar con Valentina.
Ella se identificaba como una persona bisexual, nunca tuvo problemas para admitir su orientación sexual. Su papá tardo un poco en comprenderlo pero sus hermanos, Guillermo y Eva la aceptaron desde el primer momento.
Extrañaba compartir con alguien, acurrucarse para ver películas, salir a pasear y también extrañaba el sexo. Una vez intento estar con alguien solo por una noche, pero después se dio cuenta que eso no era para ella, a diferencia de su amiga Sofía.
No podía simplemente estar con alguien y después despedirse a la mañana siguiente, se sentía súper extraño. Las palabras de su amiga cuando le conto fueron las siguientes “Eso dicen todos la primera vez, pero después te acostumbras”. Pero Valentina no tenía ganas de acostumbrarse, decidió que su mano y a veces el vibrador eran una mejor compañía que la cama de un extraño.
-Señorita…Ya llegamos.-El chofer le aviso sacando a la chica Carvajal de sus pensamientos.
-Gracias.-Le dijo antes de bajarse del auto.
Iba distraída pensando en si quería tener citas con alguien y si debería de buscar a un chico o a una chica. Después recordó a Lucho y decidió que ir a un bar gay sería una mejor idea. Jalo la puerta pero sintió una fuerza del lado opuesto así que decidió empujarla para adentro, escuchando un estrépito del otro lado.
Cuando entro al local se dio cuenta que Juliana se encontraba con su chamarra totalmente mojada y un poco molesta. Hasta que alzo la mirada y se dio cuenta quien se encontraba frente a ella.
-¿Es este momento cuando me robas? Porque no traigo nada en mi mochila más que un cuaderno.-Le dijo sonriendo.
-Lo siento muchísimo. Es que quería abrir la puerta y yo solo la empuje.-Valentina empezó hablar rápidamente.
-Está bien. Supongo que es el karma.-Juliana la tranquilizo con otra sonrisa.-Para mi buena suerte, no estaba caliente.
-Lo siento.-Se disculpó la chica Carvajal nuevamente.
-No pasa nada morrita.-Juliana camino hacia la puerta cuando sintió como la jalaron del brazo.
-¿No quieres que te compre otro jugo?-Le pregunto Valentina intentando no sonar nerviosa.
Juliana la escudriño con la mirada pensando que quizá estaba bromeando. Pero los ojos azules de esa chica y su pequeña sonrisa no parecía que estuviera bromeando.
-¿A mí?-Le pregunto más confusa. Haciendo que Valentina rodara los ojos.
-No veo a nadie más con un jugo tirado y una chamarra empapada.-Le respondió con obviedad.-Solo si quieres, claro.
-Sí, me parece buena idea.-Le respondió aun insegura.-Mi turno acaba de terminar.
-Perfect timing.-Valentina la jalo hacia la mesa más cercana para sentarse enfrente de ella y dejar de estorbar a la persona que se acercaba a limpiar su desastre.
Ambas se quedaron mirando fijamente sin tener idea de cómo iniciar una conversación, por razones desconocidas las dos se encontraban un poco nerviosas.
El silencio fue interrumpido cuando se acercaron a pedir la orden. Ambas decidieron pedir chilaquiles y un jugo de naranja.
-¿Cómo has estado Valentina?-Le pregunto Juliana cuando su compañera se fue.
-Bien…hoy no tanto, ayer tuve una pequeña reunión con mis amigos y termine tomando un poco de alcohol.-Valentina le contesto.
-¿Un poco?-Le pregunto Juliana incrédula.
-Bueno, puede que un poco más que “un poco”.-Admitió la chica apenada.
-Lo supuse.-Le dijo Juliana.
-¿Por qué? ¿Me veo mal?-Valentina saco de su bolsa un pequeño espejo para poder observarse. No quería verse mal estando esa chica frente a ella.
-No, para nada…te ves muy bien.-Valentina se sonrojo después del cumplido de Juliana, volviendo a dejar el espejo en su bolso.-Es solo que…no pareces tener la misma cara que usualmente miro cuando vienes aquí.
-Bueno, era viernes…así que me pase un poco.-Fue la respuesta de Valentina.
-A mí no me gusta tomar…A parte de que prefiero gastar en otras cosas.-Juliana le comento sorprendiendo a Valentina. Ella siempre había pensado que usualmente las personas delincuentes lo hacían para comprar alguna clase de vicio.
-¿Cómo cuales cosas?-Pregunto curiosa la chica Carvajal.
Juliana iba a responder cuando en ese momento se acercaron a traer su comida. Valentina murmuro un “gracias” antes de devorar su comida.
-Pagar la renta de un cuarto, comida, algunas pinturas o cuadernos de dibujo.-Le respondió después que tomo un sorbo de su jugo.
-¿Pintas?-Pregunto impresionada. Tratando de no ahogarse con la comida.
-Puedes comer y después hablar.-Juliana le dijo riendo ligeramente avergonzando a la muchacha de enfrente.
-Moría de hambre. No tenía nada en el estómago…Tengo prioridades en este momento.-Valentina rio junto con ella.
-Claro, comer siempre es primero.-Juliana le respondió quedándose pensativa. Recordaba las veces en las que también se había encontrado sumamente hambrienta.
-No respondiste a mi pregunta.-Valentina la saco de su trance.
-oh si…No soy Klimt pero se puede decir que pinto decentemente.-Juliana miro como Valentina hacia cara de confusión.
-¿Quién es él?-Le respondió confundida intentando recordar ese nombre.
-¿En serio? ¿No sabes quién es?-Juliana dejo caer su tenedor mirándola impresionada.
-Gustav klimt es un pintor muy famoso austriaco…murió en 1918, algunas de sus pinturas famosas son “El beso” o “El Retrato de Adele Bloch-Bauer I” que también se conoce como “La dama dorada o de oro”…Es uno de mis pintores favoritos a parte de Vicent Van goth.-La respuesta de Juliana sorprendió totalmente a Valentina, no esperaba que la chica supiera tanto.
-A ese si lo conozco.-Le dijo sintiéndose de repente un poco ignorante.-No soy muy dada a conocer cosas relacionada al arte. Pero mi amiga Sofía sí.
-¿La chica rubia que viene contigo?
-Sí, ella. Es mi mejor amiga.
-Puedes decirle que hoy aprendiste algo nuevo.-Juliana le dijo sonriendo.
Las dos chicas siguieron comiendo mientras Juliana le platicaba un poco más sobre sus pintores favoritos impresionando cada vez más a la muchacha Carvajal. Valentina sorprendentemente se estaba divirtiendo junto a la chica del bastón. Incluso deseo que no se hubiera acabado su comida tan rápido ya que no se quería ir. Pensó que quizá debería de pedir algún postre y lo iba hacer hasta que Juliana le comento que tenía que irse.
-Me gustaría seguir conversando, pero le dije a la persona que me renta el cuarto que la acompañaría a ir por la despensa. Sabes…tuve suerte de encontrar a esa señora, es una ancianita muy amable, que me está rentando un cuarto de su casa a un precio muy bajo. Creo que es porque le caí bien.
-Al parecer a todos le caes bien.-Valentina le dijo sinceramente.
-¿No tienes el síndrome del Estocolmo?-Juliana le pregunto bromeando.-No es muy normal conversar con la persona quien te asalto.
-Jajaj, no…Y ese síndrome es cuando secuestras a alguien. A menos que me quieras secuestrar.-Valentina entrecerró sus ojos como si la estuviera analizando.
-¿Qué? No, para nada. No pienses eso.-Juliana se sobresaltó.
-Relájate, solo estoy bromeando.-Valentina se carcajeo por el susto de la muchacha.
-No quiero que pienses mal de mí.-Juliana susurro bajando un poco la mirada.
-No pienso mal de ti…Al inicio lo hacía. Pero me he dado cuenta de que pareces ser una persona amable e inteligente.-Valentina la miro directamente a los ojos haciendo sonreír a Juliana con sus palabras.-El desayuno lo pago yo, es lo mínimo que puedo hacer después de mojar tu ropa.
-Entonces deberás aceptar una invitación de mi parte después de salpicarte café días atrás.-Juliana contrarresto esperando que la chica aceptara su invitación.
Valentina lo pensó por un momento. No sabía si debería aceptar pero el hecho de haber pasado una amena comida con ella, y de conocerla un poco más se quedó con más ganas de saber de ella. No era para nada la persona que había pensado que era. Eso hacía que las ganas de seguir conociéndola aumentaran.
-Acepto.-Contesto segundos después que para Juliana fueron una tortura.
-Esta bien. ¿Qué te parece el otro sábado a esta hora?
-Me viene bien. Mañana tengo unos pendientes.-Valentina se lamentó un poco que fuera hasta el otro sábado. Pero después pensó que la estaría viendo a menudo entre semana, ya que usualmente pasaba a comer ahí.
-Nos estamos viendo entonces. Me tengo que ir Valentina. Gracias por la comida y por darte la oportunidad de conocerme.- Juliana se paró, agarro su mochila y se quedó indecisa de como despedirse, al final se acercó para darle un suave beso en la mejilla haciendo que se sonrojara.
-Nos vemos juliana.-Valentina se despidió mirando como la muchacha salía del café. Jamás había imaginado que iba a terminar comiendo con aquella muchacha que la hizo pasar un disgusto y mucho menos pensar que lo había disfrutado bastante. Sin duda la vida estaba lleno de giros inesperados.

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El Lunes a las 2pm Valentina tenía su última clase del día, faltaban 15 minutos para que se acabara. Ya quería salir porque estaba sumamente aburrida y cansada, se encontraba en la universidad desde las 8 de la mañana. Lo único que quería hacer era llegar a su departamento pedir pizza y acostarse en su sillón o en su cama.
-Con esto terminamos la clase. Ya que veo que algunos se están durmiendo.-El profesor de la Barrera miro a todos con desaprobación.
-Genial.-Susurro Gustavo que se encontraba aún lado de ella.
-Por fin.-Ally le secundo.
-¿Quieren ir al departamento a comer y adelantar las tareas?-Valentina le pregunto a ambos.
-No puedo. Tengo una comida con mi papá.-Gustavo torció su boca de disgusto. Sus padres se habían divorciado apenas hace un año y su papá ya se encontraba saliendo con una muchacha que tenía su edad, por lo que Gustavo no se encontraba muy contento con él, pero aun así hacia el esfuerzo de pesar de vez en cuando tiempo con él.
-¿Y tú Ally?-Valentina miro a su amiga esperando por su respuesta.
-Creí que tenía algún pendiente en el restaurant, pero no. Ayer termine con ellos así que puedo acompañarte y hacer las tareas juntas.-Le respondió al rubia después de analizarlo unos minutos.
-Es bueno que ayudes a tus padres. Cuando termine el próximo año también pienso trabajar en el grupo Carvajal.-Valentina tomo su mochila para dirigirse a la salida junto con Ally.
-Nos vemos mañana chicas.-Se despidió Gustavo, ya que se había quedado en el salón conversando con Sergio.
-Adiós.-Ambas le contestaron un poco antes de salir del salón.
-¿Trajiste tu carro?-La rubia le pregunto para saber si pedir un Uber o no.
-Sí, me lo traje. Lo puse por acá.-Ambas se dirigieron hacia donde estaba el Mercedes de Valentina. A veces extrañaba un poco a Alirio y que la llevara a todas partes. Pero había decidido no contratar a nadie para hacer ese tipo de cosas por ella.
Se subieron al auto y se dirigieron hacia su departamento escuchando música. Valentina podía escuchar cualquier tipo de género, excepto el Heavy Metal, realmente no le gustaba para nada.
-El domingo mire que estabas en el restaurant platicando con Juliana.-Su amiga le comento mirándola intrigada por su respuesta.
-¿En serio? No te mire.-Le contesto sin dar más detalles.
-Supongo que estabas demasiado ensimismada en la plática. Creí que no querías saber nada de esa chica.
-Bueno, las personas cambian de opinión Ally.-Le dijo cortantemente esperando a que el semáforo cambiara a verde.
-Solo quería saber cómo estuvo la conversación. No tienes por qué ponerte así.-Ally le dijo un poco molesta.
-Lo siento, es que fueron bastante insistentes el fin de semana. Y la verdad fue un poco molesto.
-Gustavo y Sofía lo fueron.-Ally se defendió.
Valentina cambio su semblante a uno relajado, su amiga tenía razón, quizá está siendo un poco injusta con ella.
-Tienes razón.-Valentina acelero de nuevo una vez que el semáforo cambio.-Fue bastante agradable, no me lo esperaba. Realmente es una persona con la que puedes platicar horas sin aburrirte. Eso fue lo que me sorprendió de ella.
-Sí, las ocasiones en las que he tenido la oportunidad de hablar con ella me he dado cuenta de que es una persona muy agradable para conversar.-Ally concordó.
-Quedamos en salir el fin de semana.-Valentina guardo silencio esperando la respuesta de su amiga.
-¿En serio? Entonces… ¿es como una cita o algo así?-Ally la miro asombrada esperando su respuesta. Definitivamente eso no se lo esperaba.
-¿Qué? No, claro que no. No quiero salir con ella. Ósea, no en ese plan.-Valentina freno de nuevo, aprovechando el semáforo rojo miro a la rubia.-Juliana me cae muy bien y parece ser una persona que podría ser mi amiga. Pero no sé si podría ser algo más…Aparte ni si quiera sé si le gustan las chicas.
-Tú podrías hacer que le gusten las chicas.-Le contesto la chica haciendo reír a Valentina.-Val, Todo puede pasar en esta vida.
Valentina no respondió al comentario de su amiga y solo se dedicó a seguir manejando hasta que llego a su departamento. Después de eso no volvieron a conversar sobre Juliana y solo se dedicaron hacer los pendientes que tenían que entregar al día siguiente. Pasaron toda la tarde haciendo tareas, comiendo y platicando sobre un muchacho que Ally estaba conociendo.
Al día siguiente el trío decidió ir a comer a The corner después de clase, ya que se les habían antojado unas alitas y micheladas. Gustavo había perdido una puesta sobre qué tan tarde llegaría el profesor de su última clase, así que a él le tocaba pagar.
-¿Cómo te fue ayer con tu papá?-Ally miro como Gustavo dejaba caer su comida y ponía cara de molestia.
-Se supone que solo íbamos hacer papá y yo, pero llevo a su novia.-Le respondió.
-¿Tan mal te cae?-Le pregunto Valentina.
-Ella no es mala. Es solo que no me acostumbro verlo con otra persona tan pronto.-Se explicó el chico.
-Te entiendo…Al inicio fue un poco difícil aceptar a Lucía pero después se volvió fácil y ella resulto ser una gran persona.-Valentina soltó un suspiro. A veces extrañaba mucho estar en su casa, con su familia, también extrañaba a Alirio y a silvina. Pero vivir sola le había enseñado varias cosas. La habían hecho más responsable y aprendió hacer cosas que usualmente las personas que trabajaban en su casa hacían por ella. Una de esas cosas era cocinar, no era súper buena pero por lo menos no se moría de hambre. Pero como casi no le gustaba, usualmente compraba comida.
Valentina no quería que la gente pensara que solo era una niña rica que no sabía hacer nada, ni si quiera las cosas más básicas. Esa fue otra motivación para irse a vivir lejos de su casa.
-Val, tu celular está sonando.-Gustavo la saco de su ensimismamiento.
La joven Carvajal miro que le marcaba su hermano Guille, se disculpó con sus amigos y se salió del local para hablar tranquilamente.
-Hola Guille.-Lo saludo felizmente.
“Hola val, te marque hace días pero no me regresaste la llamada”
-Lo siento hermanito, se me olvido totalmente.-Se excusó la chica.
“Está bien, solo quería saber de ti. ¿Cómo has estado?, Papá me conto lo del incidente”-Valentina soltó un suspiro, había olvidado contárselo a su hermano.
-Estoy bien, no me paso nada. De seguro papá exagero todo.
“Solo nos preocupamos por ti. A pesar de que ya son tres años desde que te fuiste, te hemos extrañado mucho”
-Hace semanas estuve en casa por vacaciones.-Le recordó haciendo reír a su hermano.
“Cierto…pero sabes que siempre se te extraña”
-Yo también los extraño mucho.
“Tengo que colgarte, al parecer no pueden hacer algo sin mi”
Escucho como su hermano suspiraba molesto, la chica estaba segura de los gestos que tendría su hermano en esos momentos. Conocía perfectamente cómo se ponía cuando algo le molestaba.
-Guille salvando el mundo.-Se burló de él.
“Ya estoy ansioso para que vengas ayudarnos en el grupo…Nos vemos Val, márcame pronto”
La chica se despidió de su hermano con la promesa de que le marcaria pronto para continuar con la plática. Colgó la llamada y levanto su vista, puedo divisar a Juliana caminando hacia el restaurant. Se quedó insegura sobre si debía esperarse a que llegara para saludarla o ingresar de una vez, pero el gesto de saludo de Juliana la hizo detenerse.
-Hola.-Juliana la saludo un poco insegura sobre si estrecharle la mano o darle un beso a la mejilla. Al final se decidió por lo último, como la última vez que se despidió de ella.-¿Viniste a pasar el rato con tus amigos?
-Sí, decidimos despejarnos un rato… ¿Te toco el segundo turno?-Valentina le pregunto. Nunca conseguía aprenderse su horario. Ese pensamiento en su mente la hizo sentir rara.
La chica le contesto asintiendo con su cabeza y con un gesto la invito a pasar al restaurant, a lo que Valentina le abrió primero la puerta para después pasar ella.
-Quería preguntarte algo sobre el sábado. ¿En dónde nos veremos?-Juliana le pregunto antes de iniciar su turno.
-¿Qué te parece si nos vemos en “media noche”?-Valentina le sugirió. Se quedó esperando una respuesta de la chica, pero al ver su rostro de confusión supuso que no le había entendido.
-Creí que nos habíamos quedado de ver a la misma hora que el fin pasado.-Juliana le respondió confusa.
-No, Juls.-No pudo evitar reírse un poco poniendo más confusa a la otra chica.-Es un café que esta por la zona de Chapultepec.-Tengo tres años viviendo aquí y hasta yo lo conozco, es uno famoso.
-Lo siento, es que no soy de aquí.-Le contesto.
-¿En serio? Vaya, siempre me sorprendes.-Valentina la miro a los ojos y dándole una sonrisa que contagio a Juliana.
-Se dónde queda la zona esa, así que ya tengo una idea, si realmente es famoso, daré con el rápido.
-Puedo pasar por ti.-Se ofreció la joven Carvajal a lo que Juliana se negó.
-No te preocupes, me sirve para conocer más este lugar.-Antes de que Valentina siguiera insistiendo, Juliana la interrumpió diciéndole que ya tenía que iniciar su turno, así que solo se despidió rápidamente huyendo de la chica, ya que no tenía mucho de conocerla pero se había dado cuenta de que era un poco insistente.
Valentina se quedó de nuevo observando como la chica desaparecía, al parecer se le estaba haciendo costumbre ver como se marchaba y dejándola con ganas de que no fuera así.

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Juliana se encontraba en su cuarto, ya había comido y se había bañado. Se encontraba buscando algo que ponerse. Con el pago de la semana pasada había decidido comprarse un pantalón negro, así que decidió ponérselo y eligió una blusa cualquiera y se puso los tenis que tenía desde hace tiempo. Ya estaban bastante desgastados pero estaba ahorrando para poder comprarse unos nuevos.
Se miró al espejo y decidió que se miraba presentable, no se puso maquillaje ya que no tenía porque primero quería comprarse ropa y zapatos. Usualmente no le importaba lo que la gente pensara de ella. Pero con Valentina quería causar una buena impresión, ya que la primera vez que se encontró con ella, no fue nada agradable.
Bajo los escalones y se encontró con la señora Rosa. Era la dueña de la casa donde vivía, realmente esa señora le había cambiado la vida, estaba muy agradecida con ella. Por lo mismo siempre le hacía compañía y la ayudaba en los quehaceres de la casa.
-Rosita voy a salir un rato.-Interrumpió a la señora que se encontraba viendo el capítulo de la novela del viernes.
-¿A dónde vas tan guapa?-Le pregunto la señora haciéndola sonrojar.
-Voy con Valentina a tomar un café.-Le contesto.
-La muchacha de parque.-Le dijo sonriendo.
-Sí, quiero causarle una buena impresión. Después de todo, la primera no fue nada buena.-Juliana ya le había comentado sobre Valentina, así que Rosita ya conocía toda la historia con la chica Carvajal.
-Qué bueno. Me alegra que te estés haciendo su amiga…aunque es una pena, no podrás ver conmigo el capítulo de la novela. Han secuestrado a Macarena y Bárbara ira por ella.-Le conto muy entusiasmada.
Rosita se encontraba viendo el capítulo del viernes de “Amar a muerte”, una novela mexicana muy famosa por la pareja de dos muchachas que había en ella. Juliana siempre la miraba junto a Rosita, ya que también le había gustado la trama.
-¿Neta?...La tendré que ver cuando regrese entonces…Me iré yendo, ya que no quiero que se me haga tarde. Nos vemos Rosita.-Se despidió de ella con un ademán y tomo su mochila que se encontraba en el sillón.
-Que te vaya bien.-Le contesto volteando su vista a la pantalla, para ver de nuevo la novela.
Juliana salió de la casa para tomar el transporte público, había salido con bastante tiempo de anticipación ya que no quería llegar tarde y que Valentina tuviera que esperarla. Cuando llego a la zona de Chapultepec, le pregunto a una persona que iba caminando para que le diera una idea de en qué cuadra se encontraba el café de “Media noche”. El joven amablemente le dijo hacia donde tenía que dirigirse, así que Juliana bajo un par de cuadras para poder llegar.
Lo primero que exclamo Juliana fue “woaw” cuando entro al lugar, sin duda el nombre le quedaba muy bien. Era un lugar pequeño, alumbrado por pequeñas luces led, con sillones que se miraban sumamente acogedores y ambientado con música Jazz que sonaba de fondo. Pero lo más impresionante era el techo, ya que era totalmente obscuro, con estrellas y una luna pintada. Realmente parecía que estabas mirando el cielo a media noche.
Juliana se acercó a un sillón rojo que se encontraba cerca de donde había un pequeño estante con muchos libros. Tomo uno de poemas y se puso a leerlo esperando a que Valentina llegará.
Después de unos minutos una muchacha se acercó a tomar su orden pero se negó diciendo que esperaba a alguien. Estuvo leyendo unos poemas de Neruda y de Bécquer por media hora, hasta que escucho como la puerta se abría de nuevo y una sonriente Valentina la saludaba.
-Hola, espero no haberte hecho esperar mucho tiempo.-Le dijo tomando asiento aun lado de ella.
-No realmente. Llegue un poco temprano.-Le respondió bajando el libro para poder mirarla.
-¿Qué estabas leyendo?.-Valentina le pregunto señalando el libro.
-Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes lluvia.-Juliana leyó una pequeña estrofa y miro a Valentina que se le había quedado observando fijamente.- Te quiero a las diez de la mañana, de Sabines.
-Es realmente...realmente muy bonito.-Le respondió saliendo de su trance.
-Sí, es un poema bonito.-Concordó la chica.-¿Quieres ordenar?
-Si, se me antoja un café Latte y una rebanada de pastel.-Valentina tomo el menú que había en la pequeña mesita enfrente de ellas y se decidio por el pastel de las tres leches. Hizo una seña para que la muchacha se acercará y le tomara el pedido.
-¿Ya están listas para ordenar?-Les pregunto amablemente.
-Sí, va hacer un café Latte y una rebanada de pastel de las tres leches.-Pidió Valentina.
-Yo voy a querer lo mismo que ella.-Juliana le dijo a la chica, quien anoto apresuradamente todo y con una sonrisa les dijo que en unos minutos traían su orden.
-Realmente me ha gustado mucho este lugar.-Juliana le dijo admirando el techo.
-Sí, a mí me encanta. Desde que lo descubrí me gusta venir a menudo.
-¿Tienes mucho tiempo en Guadalajara?-Juliana le pregunto queriendo saber más sobre ella.
-Tres años. Me mude junto con Ally para estudiar, ya que quería algo diferente. Independizarme un poco de mi familia y tener la experiencia de vivir lejos de casa.
Valentina le conto que estaba estudiando administración de empresas al igual que sus dos amigos, Ally y Gustavo. Lo hacía porque quería algún día encargarse de la empresa de su familia, porque realmente le gustaba. Le platico que Ally la conocía desde pequeña y que Gustavo se había hecho su amigo en el tiempo que llevaba viviendo en Guadalajara.
-Gustavo puede ser un poco molesto. Pero realmente lo quiero mucho.
La chica interrumpió su plática hasta que la persona que le fue a dejar su pedido se fue.
-Se ve realmente rico.-Juliana le dijo admirando el pastel frente a ella.
-Sí, ya he probado casi todos los que venden y he amado cada uno de ellos.-La chica Carvajal tomo su plato y tomo un pedazo de pastel con la pequeña cuchara.
-Tienes razón Val, esto está muy bueno.-Juliana tomo un pedazo grande y puso cara de felicidad.- ¿A qué se dedica tu familia?-Le pudo preguntar después de haberse pasado el pastel.
Valentina se rio mirando a Juliana, hasta que se dio cuenta que le estaba preguntando en serio.
-¿No es una broma?-Pregunto para confirmar.
-mmm no, ¿Se supone que debería de saberlo?-Juliana puso cara de confusión.
-Valentina Carvajal…del grupo Carvajal.-Le dijo con obviedad.
Juliana alzo una ceja mirándola contrariada.-Realmente no sé de qué me estás hablando.
-Mi familia es mmm…algo famosa en México, manejamos diversos medios de comunicación.-La muchacha miro como Juliana puso cara de sorprendida.
Cuando la conoció creyó que una de las razones de porque la había asaltado era porque sabía quién era ella. Pero saber que realmente no tenía idea, la hacía feliz. Excepto la parte donde la había asaltado.
-Creí que ese era el motivo por el que me habías asaltado.-Lo último lo susurro, pero Juliana lo pudo escuchar perfectamente, poniéndose incomoda.
-Realmente lo siento…Pero no, no fue por eso. No tenía idea de quien eras o de que tu familia fuera famosa.-Juliana tomo su mochila y de ella saco un cuaderno de dibujo, donde tomo una hoja y se la dio a Valentina.-No es mucho, pero es una disculpa… por lo que paso.
Valentina lo tomo y observo un dibujo de su rostro, todo estaba trazado perfectamente, cada detalle, sus cejas, sus pestañas, era un gran dibujo, no tenía color exceptuando sus ojos azules, que hacían que resaltara más haciéndolo ver realmente hermoso.
-No tengo palabras Juls, esto es hermoso…Realmente dibujas muy bien.-Valentina toco con sus dedos y trazo su rostro perfectamente ilustrado.-No tienes por qué mencionarlo, en lo que a mí respecta, eso ya está completamente olvidado. De hecho, no quiero que lo vuelvas a mencionar, por mí ha quedado todo olvidado.
-Gracias. Me alegro mucho que nos hayamos vuelto a encontrar.
-Dejando eso atrás…Cuéntame más de ti, siento que siempre estoy hablando de mi-Valentina la alentó a que conversará más, ya que realmente quería saber más de ella.
-Bueno, como te dije, no soy de aquí. Vivía en San Antonio, Texas. Por cosas que pasaron me mude a Guadalajara.-Juliana le respondió sin agregar más detalles.
-woa, Realmente eres la persona más explícita que he conocido.-Valentino dijo con sarcasmo haciendo reír a Juliana.
-Realmente no quiero hablar de eso.-Juliana le dijo intentando no sonar cortante.
-Está bien… ¿Qué hay de tu familia?-En cuanto termino de preguntar eso, se dio cuenta que había sido un error, porque Juliana había hecho una mueca de disgusto.
-No tengo. Mis padres fallecieron.-Le respondió sin detalles.
-Lo siento, no tenía idea.-Valentina se quedó callada sin saber que decir. Ella misma sabía que la muerte de tus padres no era algo agradable que contar.-Mi mamá también falleció cuando era muy joven, entiendo que no quieras hablar sobre eso.
-Lo siento, tampoco tienes que hablar de eso si no quieres.- Juliana se quedó callada observando a Valentina, le encantaban sus ojos. Podía verlos mucho tiempo sin aburrirse. Dibujar su rostro había sido bastante fácil, lo recordaba perfectamente, sus labios, sus cejas, su nariz pero sobretodo sus ojos, que le habían llamado la atención desde el primero momento en que los vio.
-Puedes contarme como te ha ido viviendo en Guadalajara.-Valentina rompió el silencio ya que se estaba sintiendo un poco incomoda tener la mirada de Juliana sobre ella.
-Conocí a Rosita, la señora que te conté hace días. Gracias a ella tengo el trabajo en el restaurant ya que me recomendó con los señores Montero. Vivo con ella también, me cobra renta, pero realmente es un precio ridículamente bajo, por eso mismo le ayudo en todo lo que pueda. Es una persona muy amable. Su marido falleció hace dos años y no tiene hijos, así que dice que mi compañía le agrada mucho…De hecho juntas vemos esta novela, la que últimamente se ha hecho muy famosa.
-Oh si, a veces la miro también. Me encanta por la pareja de las chicas.-Valentina pensó que era el momento perfecto para indagar un poco más sobre si juliana era heterosexual.- ¿Qué piensas sobre ellas?
-Realmente me gustan. Disfruto mucho su historia.
Valentina la miro esperando a que dijera más pero fue todo lo que dijo, frustrándola. Así que decidió preguntar otra cosa.
-¿Qué piensas sobre la homosexualidad?-Le pregunto observando como Juliana se reía discretamente.
-Me gustan las chicas. Creo que eso responde tu pregunta.-Juliana miro como valentina sonreía ligeramente.-Me alegra que cada día más personas comprendan que es totalmente normal y que no tiene absolutamente nada de malo.
-Lo mismo pienso. No entiendo porque las personas no entienden que el amor existe en diferentes maneras sin importar el género.
-Ahora sí te creo. Realmente dibujas muy bien. Me gustaría después ver alguna pintura tuya.-La ojiazul observo nuevamente su dibujo sonriendo.-Lo pondré en mi cuarto.
-Me alegra mucho que te haya gustado.
-Aunque no te lo puedo aceptar.-Valentina le regreso el dibujo desorientando a la chica frente a ella.-No tiene dedicatoria.
Juliana sonrió aliviada y de su mochila saco su lápiz y tomo el dibujo para escribir una dedicatoria.-Toma, ya no tienes excusa para rechazarlo.
“Para la chica de bellos ojos,
Juliana”
Fue lo que escribió en la esquina derecha de la hoja. Valentina sonrió enormemente y sonrojándose por el cumplido. Tomo el lápiz de juliana y le agrego “La chica del bastón”. Juliana se rio cuando miro lo que le había puesto y Valentina solo pudo quedarse viendo cómo se reía, lanzo un suspiro observándola, dándose cuenta que esa chica la había hecho suspirar más veces que cualquiera otra persona.

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Capítulo 7

Valentina llego a su departamento casi a media noche, ya que la plática con Juliana parecía no tener fin. Pero esta se tuvo que terminar porque ya iban a cerrar y ya era tarde. Por lo mismo insistió en dejar a Juliana hasta su casa, después de que Juliana se negara un par de veces. La chica Carvajal la tomo de la mano básicamente arrastrándola hasta su carro para que Juliana dejará de resistirse.

Al día siguiente se despertó temprano y de bueno humor, así que se metió a bañar y se puso a limpiar el departamento. Ya que Sofía lo había limpiado anteriormente, ahora le tocaba a ella. Puso su playlist de salsa y bachata para ambientarse y ponerse a limpiar. Barrió, trapeo, limpio el baño y lavo su ropa. Después de dos horas y media, termino cansada y con hambre. Así que en lugar de acostarse se dispuso hacer el desayuno.
Puso la cafetera y empezó a revolver las salchichas con los huevos, hizo bastante para que Sofía también desayunará.

Toc, toc
-Sofiaa. Ya despierta.- No obtuvo ninguna respuesta así que abrió la puerta y empezó a mover a su amiga.
-Vete.-Le susurro y se volteó para darle la espalda.
-Ya es súper tarde, levántate. Ya salió el sol.-Valentina le regaño. Sofía se giró y la miro de mala gana.
-¿Y? ¿Qué quieres que haga? ¿Fotosíntesis?
Valentina se rio por la broma de su amiga, tomo una almohada y se la aventó a la cara.
-Eres una tonta…ya levántate. Te hice el desayuno.
Salió del cuarto para dirigirse a la cocina y desayunar ya que no quería que se le enfriara el café ni la comida. Tomo su celular y se puso a ver The big bang theory.
-¿Cómo te fue en tu cita?-Sofía venia saliendo de su cuarto arrastrando sus pasos hasta la silla frente a su amiga.
-No fue una cita.-Valentina quito la serie para poder poner atención.
-Lo que digas… ¿Cómo fue?-Sofía pregunto e inmediatamente supo que había ido muy bien por la sonrisa de Valentina.
-Muy bien. Conversar con Juliana es bastante fácil y divertido, fuimos a “Media noche”, así que el pastel estaba delicioso. Lo mejor fue que me hizo este dibujo.-No dejo que su amiga le contestará y se levantó para ir a su cuarto a tomar el dibujo.
-Mira. Esta hermoso.-Le presumió.
-Para la chica de bellos ojos.-Lo pronunció de manera dramática comenzando a reírse.-Que linda… ¿y dices que esto no fue una cita?
-Tú también me dices que mis ojos son bonitos. No veo el problema.-Valentina tomo nuevamente el dibujo y lo dejo lejos para que no se manchara.
-Me alegra que Juliana resultará ser una buena persona.-Sofía tomo un sorbo de su taza y dijo seriamente.-Quiero conocerla más si va hacer tu novia. Ya te partió la cara, no quiero que te parta el corazón.
Valentina soltó una carcajada ante la seriedad de su amiga, que sabía que estaba bromeando pero que también había cierta seriedad en sus palabras.
-Ella no va hacer mi novia. Solo es una persona que me agrada mucho y quien sabe, quizá después se puede convertir en una buena amiga.-Valentina le dijo con simpleza.
-¿Por qué siempre te gusta complicarte la vida?....Ella te gusta, y por lo que veo, señorita de bellos ojos. A ella también… ¿Cuál es el problema?-Sofía hizo un ademán como si la respuestas fuera muy obvia.
-Que apenas la conozco y no sé si quiera estar en una relación.
-Pues conócela, sal más con ella y listo. Si te gusta, insinúatele si al final no te gusta, solo se su amiga…y no seas mentirosa, recuerdo perfectamente que hace días me dijiste que extrañabas estar en una relación.
Valentina rodo los ojos, a veces odiaba que su amiga la conociera tanto. Nunca le podía ocultar las cosas y si lo intentaba, igual fracasaba, ya que Sofía siempre se daba cuenta.
-¿Y si yo no le gusto?-Le contesto infantilmente haciendo que Sofía se riera.
-Yo no soy lesbiana. Pero si lo fuera, te daría totalmente.-Le guiño el ojo.
-Jajaja, te amo…nunca te vayas de mi vida.
Ambas se rieron fuertemente pero después de un rato Sofía dejo las bromas de lado y le dijo que realmente era una muchacha muy guapa y que Juliana sería muy tonta o realmente ciega si no le gustará.
-Cómo puedes decir eso, ni si quiera te he dicho si le gustan las chicas.-Valentina le alego.
-No necesito que me lo digas, la he mirado en el restaurant y es salgo obvio.
-Realmente no me había dado cuenta.-Valentina susurro para sí misma.-¿Por qué eres tan insistente?
-Porque soy tu amiga y como lo he dicho mil veces. Te conozco más que a ti misma, es más, solo me falto parirte también. Y sé que esa chica te encanta, olvidaste rápidamente lo que paso con ella, la invitaste a comer y después aceptaste a tomar un café con ella. Y siempre regresas con una gran sonrisa.-Sofía lo como si todo fuera tan fácil y sencillo.-Solo tienes miedo.
-¿De qué?-Le pregunto confusa.
-Bueno, como ya lo dijiste. A penas la conoces y estoy segura que ya te ha hecho sentir muchas cosas y tienes miedo de enamorarte de ella y eventualmente decepcionarte.
La ojiazul lanzo un suspiro de frustración. Realmente odiaba que su amiga la conociera tanto, se quedó observando su comida y lentamente tomo otro bocado.
-Tal vez tengas razón.
-¿Y desde cuándo no?-Sofía le dijo son su típico tono arrogante.-No te estoy diciendo que vayas corriendo y le digas que la amas, solo te digo que la conozcas más y no te cierres a cualquier posibilidad.
-¿Qué haría sin ti?-Valentina le tomo la mano sonriendo.
-Lo mismo me pregunto.
-Ash, te odio.-Le dijo fingiendo molestia y soltando su mano.

Valentina se quedó todo el día con las palabras de su amiga, realmente la hizo pensar. Reconocía que Juliana era una muchacha muy atractiva, se dio cuenta que también era inteligente y que tenía un gran talento con el dibujo. Lo malo era que todavía no le tenía confianza, no porque creyera que le fuera hacer algo sino porque sentía que ocultaba algo. No sabía si podría ser algo malo o quizá Juliana solo fuera una persona demasiada reservada.
Al final del día llego a la conclusión de que todo lo que podía pensar era suposiciones y que su amiga tenía razón, la única forma de sacarse todas esas dudas era conocerla. Invitarla a salir para conversar más y quizá así se podría enterar muchas más cosas sobre aquella chica.

El miércoles en el medio día, Valentina se encontraba en su salón de clases. Estaba escuchando a su profesor de contabilidad hablar sobre el mismo tema de la clase pasada. Así que estaba sumamente aburrida. Lo había estado todo el día, dos horas de negocios, dos horas de mercadotécnica y una hora de contabilidad.
Tenía ganas de estar en su departamento y ponerse a ver la 5ta temporada de Game of thrones.
Soltó un suspiro mirando discretamente su teléfono, faltaban 10 minutos para que la clase se acabara.
En esos 10 minutos restantes, la chica se puso pensar a donde podría invitar a Juliana o como podría invitarla. Quería llevarla algún lugar que le gustara o hacer algo que la chica disfrutara. Pero no tenía idea de que hacer.
Primero porque usualmente era a ella a quien invitaban a salir y no al revés, por lo que no tenía experiencia invitando a las personas a alguna cita. Solo esa palabra hacia que se sonrojara.
La primera experiencia que tuvo con una chica, fue con una compañera de clases y solo fueron salidas ocasionales. Realmente no fue una relación y Alejandra, su compañera. Fue quien había dado el primer paso. Lo mismo paso con Lucho, él dio el primer paso y después de eso, ya no volvió a salir con nadie, ni tener citas ni nada. Excepto la noche que tuvo sexo ocasional con una chica llamada Daniela, y fue ella quien se acercó aquella noche en el bar.

Cuando acabo la clase, Valentina se reunió con ambos amigos en la cafetería y después de hacer una fila y ordenar su comida. Se dispuso a platicar con ellos para que la ayudaran a decidir qué hacer.

-Creo que invitare a salir a Juliana.-La muchacha hablo esperando una reacción de sorpresa de parte de sus amigos. Pero esta, nunca llego.

-Montero…Me debes una cena.-Gustavo le dijo señalando a Ally.

-Solo tenías que esperar dos semanas y yo iba a ganar.-Le reprochó a su amiga.

-¿Neta? ¿Apostaron?-Les pregunto incrédula.

-Si. Y ahora tengo una cena gratis.-Gustavo sonrió.- ¿Por qué dijiste creo?

-Es que no lo sé…Digo, la conozco desde hace poco y no sé si debería invitarla a salir como normalmente lo haría con ustedes o dejarle en claro que quiero que sea una cita.-Explico sus dudas.-No sé qué es lo que debería de hacer.

-Bueno. Puedes hacer cualquiera de las dos cosas.-Ally le dijo. Pero eso no ayudo para nada a Valentina.

-El problema es…si la invitas a salir normalmente, lógicamente ella va a pensar que solo es una salida normal, de amigos. Y cuando quieras algo más, ya no podrás salir de la friendzone.-Gustavo le dijo mirando disimuladamente a Ally y Valentina capto lo que le quería decir.

-En eso tienes razón.-Ally miro a Gustavo sonriendo, como si fuera la primera vez que decía algo con sentido.-Cuando Roman me invito a salir, apenas y lo conocía. Solo lo había mirado por los pasillos de la universidad. Lo que me gusto fue que a pesar de eso, se animó a invitarme a salir. Lo hizo con mucha confianza y sonrisa encantadora, y hasta ahorita todo ha salido bien.-Ally les comento felizmente haciendo que Valentina sintiera pena por su amigo y Gustavo solo se limitó a darle una fingida sonrisa.

-Soy horrible en esto. Nunca lo he hecho.-La chica Carvajal paso su mano por su cara realmente estresada.-No me gustaría que diga que no. Luego va hacer todo raro cuando nos lleguemos a ver.

-La vida es un riesgo carnal.-Le dijo Gustavo cambiando su voz a una diferente haciendo reír a ambas chicas.-Ya te dejo el ojo morado. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

-Tienen razón, le estoy dando demasiadas vueltas. No me gustaría quedarme con la duda sobre qué hubiera pasado si la hubiera invitado, prefiero saberlo.-dijo la chica finalmente decidida.

-La puedes ver mañana. Tiene el turno de la tarde, saliendo de clases la puedes buscar.-Ally le sugirió.

-Perfecto. Ahora solo tengo que pensar a donde la llevare.

Valentina se encontraba nerviosa de solo pensarlo. Pero ya estaba decidida a que se arriesgaría. Nunca fue una persona cobarde y no lo seria ahora. Ya estaba segura sobre lo que quería y eso era conocer a aquella intrigante y hermosa muchacha que le gusto en el instante en que la conoció. Y después detesto, para luego volverle a gustar cuando tuvo la oportunidad de hablar con ella.

La vida estaba llena de oportunidades y siempre hay que aprovecharlas, porque nunca sabes que es lo que puede pasar. Valentina siempre trataba de vivir de esa forma, odiaba quedarse pensando en ¿Qué pasaría si…?
A veces le resultaba mal, como la vez que decidió aprender a surfear y termino con la rodilla fracturada. Pero nadie le quitaba la satisfacción de por lo menos haberlo intentado.

Si Juliana la rechazaba, lo iba a lamentar pero si la aceptaba, estaba segura que todos los nervios y miedos, habrá valido la pena.

Chapter Text

El departamento 28 se encontraba en absoluto silencio esa tarde, usualmente no era así. Porque Sofía Carrillo siempre cantaba, o ponía la televisión en alguna serie que le gustaba. Y si no era Sofía, era Valentina que ponía la música por todo el departamento, ya que siempre le gustaba escuchar música en todo momento y en todas partes. Cuando volvía escuchar alguna canción la relacionaba con algún recuerdo en el que fue feliz y era como volver a vivir ese momento en el instante en el que la escuchaba.

Pero esa tarde, Sofía no se encontraba en el departamento, ya que estaba en su última audición para el papel en la obra que había estado esperando desde hace mucho.
La joven Carvajal se encontraba muy ensimismada con un libro abierto, ya que la siguiente semana tendría un examen muy importante. Parecía que estaba sumamente concentrada en lo que estaba leyendo, la realidad era que tenía 15 minutos en la misma página.
Durante esos quince minutos estuvo pensando a donde sería un buen lugar para llevar a Juliana. Ocupaba tener todo listo ese día si quería invitarla mañana, no podía simplemente llegar y no tener idea de a dónde y a qué horas salir. La chica cerró su libro y se acostó boca arriba mirando el techo de su habitación.
Sus suspiros de frustración fueron interrumpidos por una vibración constante en su cama, miro a la derecha y observo que su celular estaba sonando.
“La reina” le estaba llamando. Su hermana mayor había tomado su teléfono y así se había guardado, a Valentina le había causado gracia y no había cambiado el nombre de su contacto. Tomo su celular y le contesto.

-¿Cuál es el motivo por el que su majestad me está marcando?-Le contesto burlándose.
-Estaba aburrida de esclavizar a mis trabajadores así que decidí marcarte.-Le siguió la broma.
-Es difícil saber si estas bromeando o no Eva.-Valentina rodo sus ojos. Sabía que trabajar con su hermana podía ser difícil.
-Te estoy marcando porque voy a ir a Guadalajara este viernes.-Eva le dijo haciendo que una sonrisa se plasmara en el rostro de la menor.
-¿En serio?-Grito emocionada.-Eso es perfecto, te he extrañado mucho.
-No estaba segura si iba a poder ir. Porque tengo la agenda muy ocupada.-Escucho como suspiraba.-Tengo mucho trabajo.
-¿Por qué no te tomas un descanso? –Le sugirió aunque ya sabía que su hermana no le haría caso.-Mateo y tu deberían de irse de vacaciones y darme un sobrino.-La cara de Valentina se ilusiono de solo pensar en tener a su pequeño sobrino inexistente en sus brazos.
-Estoy muy ocupada con la galería.-Le respondió su hermana cortantemente.
Valentina sabía que Eva no desea tener hijos pronto pero se sorprendió por el tono en el que le respondió.
-Voy a Guadalajara porque en la galería se expondrá el trabajo de un artista al que estamos promocionando.-Le cambio de tema.
El sueño de Eva había sido estudiar artes, siempre le había gustado desde pequeña. Le fascinaba todo lo que implicaba el arte y también era buena para los negocios. Por lo que después de haber estudiado una licenciatura en artes a pesar de que su padre se había opuesto rotundamente, abrió una galería en la ciudad de México, se dedicó a buscar personalmente a los artistas, siempre buscaba descubrir a gente con talento aunque no estuvieran inmersos en el medio. Ya que ella se dedicaba a promocionarlos también. Después de su primera galería, abrió la segunda en Monterrey, la tercera en Guadalajara y después fue creciendo hasta abrir la primera en Nueva York y todavía tenía en mente seguir expandiéndose.
-Y yo que creí que era porque me extrañabas.-Su hermana le dijo decepcionada.
-Tengo la agenda apretada y no sabía si iba a poder estar. Pero hice todo lo posible para ir porque también te extraño.-Eva le aclaro.
-¿Cuántos días te quedaras?-Valentina le pregunto deseando que se quedara el fin de semana completo.- ¿Viene Mateo?
-Viernes y hasta el sábado en la noche. Mi vuelo saldrá a las 8 pm, así que podemos disfrutar del sábado. El viernes estaré ocupada terminando de afinar los detalles de la presentación.
-¿Y Mateo?-Volvió a preguntar Valentina haciendo reír a su hermana. Le encantaba la buena relación que Valentina tenía con su esposo.
-No podrá venir, está muy ocupado con un reportaje. Hizo lo posible pero no pudo, aunque me dijo que cuando te mirara te diera un gran abrazo de su parte.
-Que mal, también lo extraño mucho.-Se lamentó la menor.
-También te quería comentar algo más. Me voy a quedar en tu departamento, no quiero quedarme en un hotel. Te puedo invitar a la presentación a cambio de tu hospitalidad.-Eva le dijo sabiendo que a su hermana no le gustaban esos eventos.
-Solo lo dices porque sabes que no me gustan.-Valentina le reprocho.
-Exacto. Aparte no necesito darte nada a cambio, con mi presencia es más que suficiente.
Valentina sabía que su hermana estaba bromeando pero una parte de lo que decía realmente lo hablaba enserio. El ego de Eva siempre fue más grande que el suyo.
-Tan humilde como siempre.-Le dijo sarcásticamente.
-Siempre…Solo quería avisarte, estoy por subirme al carro y pasar por Mateo para ir a comer.-Escucho como su hermana le decía y el ruido del carro al encender.
-Bueno, maneja con cuidado. ¡Nos vemos el viernes!, te quierooo.-Le grito despidiéndose de su hermana, a lo que ella le respondió con un “te quiero más” para después colgarle.
La menor de los Carvajal dejo caer nuevamente su cabeza sobre el libro sintiéndose feliz de que pronto iba a poder ver a su hermana pero también seguía con el dilema de Juliana en su cabeza.
-¡No mames!-retumbo por el cuarto de la chica. Inmediatamente tomo su teléfono y le marco a su hermana mayor.
-¿Qué paso? Estoy manejando.-Fue su contestación, no le gustaba que le marcaran mientras manejaba.
-¡Que estoy bien tonta! No se cómo no se me ocurrió en el momento.-Con esa respuesta Eva entendía menos del porque la euforia de Valentina.
-Te voy a tomar la palabra. Voy a querer dos entradas para esa presentación.-Le dijo con una gran sonrisa.
-Ok…Después me explicas, pero si las quieres, claro que te las daré.-Le respondió totalmente confusa, pero eso no le importo a Valentina.
-Eres un amor, gracias. Te quiero, adiós.-Y así como le marco intempestivamente así le colgó dejando a su hermana con muchas preguntas en su cabeza. Cuando llegara a la ciudad iba a interrogar a su hermana menor, no entendí el porqué de la euforia por algo que normalmente no le gustaba asistir.
Después de colgarle a su hermana, la chica pudo enfocarse en estudiar aunque a veces se distraía por pensar en que cada vez faltaban menos horas para poder ver a Juliana e invitarla a salir. Cuando se encontraba en el último párrafo de lo que tenía que estudiar, Sofía la interrumpió abriendo la puerta de su cuarto intempestivamente.

-Todavía no tengo los resultados pero me fue excelente. ¡Creo que ese papel es mío!-Le grito y después corrió hacia ella para poder abrazarla.
-Estoy lista para festejar en cuanto te lo confirmen.
-Ya me vi. Siendo la estrella. - Sofía hizo poses como si le estuvieran tomando fotos haciendo reír a Valentina.
-Muy pronto. Estoy segura de que sí Sofía.-Le sonrió dándole otro abrazo.
Ambas se dejaron caer en la cama de la chica Carvajal y se quedaron mirando el techo pensando cada una en cosas diferentes. Sofía volvía a repasar la audición en su mente, pensando en las cosas que hubiera hecho diferente. Valentina estaba pensando en su examen y en Juliana.
-Mañana invitare a Juliana a un evento de la galería de Eva.-Ladeo su cuerpo para mirar a su amiga a lo que ella también se volteo a verla.
-Qué bueno. Yo también quiero ir, ya sabes que a mí me gustan más esas cosas.-Se invitó sola haciendo reír a la chica.
-No me entendiste. La invitara pero como una cita.-Le dijo con una ligera sonrisa.
-Se lo que te dije pero honestamente no creí que me harías caso.-Le susurro sonriendo, feliz de que su amiga se animara.
-Pues ya ves, realmente escuche todo lo que me dijiste.
-Espero y todo salga bien. En cuanto tengas una respuesta, me tienes que llamar contándomelo todo.-Sofía hizo énfasis en “todo”.-Me voy a dormir, estoy cansada.
-Estas invadiendo mi cama.-Valentina le respondió haciendo una seña a la puerta.
-No te pregunte.-Fue la respuesta de Sofía, tomando su cobija y tapándose.-Acaríciame el cabello.
Valentina suspiro de resignación e hizo lo que su amiga le pedía, así estuvo unos minutos, su cabello le recordaba al de Juliana, largo, brilloso, excepto por el color. Se preguntó si en algún futuro podría hacer lo mismo, tener la oportunidad de poder tocarlo y olerlo, porque se había dado cuenta de que el shampoo que usaba olía muy bonito. Eso la hizo sonreír y sentir rara, ella nunca se fijaba en esas cosas. Siguió acariciando el cabello de su amiga hasta que inevitablemente también se quedó dormida.

 

Era jueves y ese día a Juliana le tocaba el turno de la tarde. Por lo que aprovecho y se levantó a las 9 de la mañana. Cuando salió de su cuarto se dio cuenta de que la señora Rosa le había dejado el desayuno hecho. Esa señora era un amor de persona. Aprovecho y puso Netlix en la smartTv, aun no terminaba de ver la segunda temporada de Supergirl. Se encontraba enamorada de la policía Sawyer y básicamente por eso la miraba, aparte de que los capítulos eran entretenidos.
Esa mañana fue normal para la chica, se puso a limpiar y lavar la ropa que tenía, que no era mucha por lo que solo tuvo que usar la lavadora una sola vez. Ese día la señora Rosa no se encontraba, estaba segura que había salido con una de sus amigas. Así que se la paso todo el día viendo televisión hasta que llegó la hora de irse a trabajar.
Le quedaba relativamente cerca así que decidió irse caminando, se había puesto un pantalón que le gustaba porque le hacía ver como si tuviera más nalgas. Que si tenía, pero que con ese pantalón parecían más y la camisa del uniforme que también se le miraba bien. A una cuadra antes de llegar escucho como unos tipos le chiflaban desde la otra calle. Los volteo a ver amenazadoramente y les saco el dedo.

-Pendejo.-Les grito causando que solo se rieran. Lo cual la hizo molestar aún más.
Entro a “The Corner” molesta por aquellos tipos pero intento que no se le notara, estaba en el trabajo y no tenía que estar de mal humor.
Entro a la puerta de atrás para marcar en el checador que ya había llegado y saludo a Valeria, una de las compañeras con las que compartía el turno ese día.
-Hola Vale.-Le dijo saludándola con un beso en la mejilla.
-Te ves molesta.-Detecto la chica de inmediato.
-Unos vatos me hicieron encabronar.-Fue su ofuscada respuesta.
-Odio cuando eso pasa.-Le dijo entendiendo su respuesta.-Por cierto, le quise tomar la orden a una hermosa chica y me dijo que cuando llegaras se la tomaras tú. En la mesa del fondo en la esquina.

Eso confundió a Juliana y la hizo poner en alerta ya que era raro. Todos los días recibía a muchas personas, sobre todo estudiantes y no tenía idea de quien pudiera estarla esperando. Salió y camino hacia donde Valeria le había dicho y sonrió cuando se dio cuenta que “la hermosa chica” era Valentina.
-Eres tú.-Fue su saludo cuando llego con ella.
-¿Esperabas a alguien más?-Le respondió con una de sus esplendidas sonrisas y mirándola fijamente con aquellos fascinantes ojos.
-No realmente. Pero se me hizo un poco extraño.-Juliana tomo el pequeño cuaderno que tenía en su bolsillo trasero y la pluma.- ¿Qué es lo que vas a querer?
-Me gustaría saber si te gustaría ir mañana a una exposición de arte.-Le dijo mirándola intensamente confundiendo a Juliana.
-amm, sí. Nunca he ido a una.-Le respondió no entendiendo la invitación de la chica.
Valentina soltó un suspiro frustrado, no había entendido su pregunta. Cuando un chico invita a salir a una chica usualmente se entendía en que la estaba invitando a una cita, pero cuando una chica invita a una chica lo tienes que aclarar porque se lo toman como una salida entre amigas.
-Me refiero.-trago saliva.-A que te estoy invitado a salir.
Juliana frunció el ceño, no entendiendo el nerviosismo de la chica ni el porqué la seguía viendo de esa forma.
-Bueno, te dije que si.-Le repitió de nuevo.-Solo dime la hora para estar ahí.
Valentina dejo caer su celular en la mesa y volvió a soltar otro suspiro.

-No me entiendes. Te… te estoy pidiendo una cita, no una salida entre amigas. Quiero pasar por ti a tu casa, no sé, quizá abrirte la puerta, no sé si eso te gusta. La verdad nunca lo he hecho, quizá llevarte flores o no, porque no sé si te gusten, a lo mejor piensas que son un desperdicio porque eventualmente se terminaran marchitando entonces podría llevarte chocolates o quizá tampoco te gusten porque podría arruinar tu perfecta figura.-Empezó hablar completamente nerviosa sin parar e hizo énfasis con su mano señalando su cuerpo.-una cita en la que podamos hablar de todo y de nada a la vez y probablemente al final de la noche te termine besando o me termines golpeando por mi atrevimiento. Aunque a eso último ya estoy acostumbrada.-Termino riéndose al final.
Juliana se sintió atacada en esos momentos. No de una mala manera, sino que se quedó en shock. Ella solo iba a pedir la orden y después traérsela, nunca espero que la chica empezara hablar sin parar y muchos menos que le pidiera una cita, nunca nadie le había pedido una y menos con esas bonitas palabras, que solo lo hacía más tierno por el nerviosismo de la chica.
-Di algo porque siento que voy a sufrir un ataque.-La voz de Valentina la saco de sus pensamientos.
-No me lo esperaba.-Le contesto haciendo que Valentina empezara a sentir el rechazo inminente.-No me gusta cuando dan demasiadas rosas o cualquier otro tipo de flor, con una para mi es suficiente. Nunca me han abierto la puerta del carro, así que no sé qué responder a eso. Me gusta la idea de hablar de todo y nada a la vez y tú último punto, supongo que lo tendrás que descubrir mañana.
Su respuesta fueron fuegos artificiales para Valentina, su sonrisa se ensancho más y se perdió en aquellos ojos cafés de la muchacha.
-No puedo esperar a mañana.-Valentina le dijo soñadoramente.
-Duerme y el tiempo se ira volando.-El comentario de la chica la hizo reír.-No quiero arruinar esto, pero estoy en el trabajo y hay gente esperando.-Juliana le comento con pena.
-Cierto, tienes razón. Discúlpame, por un momento lo olvide.-Valentina se paró y tomo su celular.-Paso por ti, ¿mañana a las 7?-Le pregunto de nuevo para confirmar su respuesta.
-Sí, a las 7 está bien.-Juliana le respondió con una sonrisa.
-Mañana te veo entonces.-Valentina se acercó y le dio un beso en la mejilla de despedida, después de eso se fue del local pero antes de salir volteo por última vez para mirar a la chica que la seguía viendo pero se tuvo ir, ya que sabía que no podía seguir robándole más de su tiempo y porque si se quedaba no iba poder dejarla de observarla. Se dirigió a su auto y una vez que estuvo adentro dejo salir un pequeño grito de emoción. Todo había salido bien, mucho mejor de lo esperado, no hizo el ridículo como pensó que lo haría y sobre todo al día siguiente iba a salir con la chica que le estaba quitando el sueño.

Chapter Text

Esa tarde Valentina llegaba a su departamento muy emocionada, abrió la puerta del departamento para encontrar a su amiga abriendo la comida que había pedido a domicilio.
-Compre sushi.-Le saludo señalando la otra bolsa que había en la mesa.
-Weey, ya le pregunte.-Le dijo emocionada mientras entraba a la cocina y se servía jugo de manzana.
-¡Cuéntamelo todo y exagera!-Hizo énfasis golpeando la mesa con la palma de su mano dramáticamente haciendo reír a Valentina.
-¡Dijo que si!-Le dijo sonriendo y tomando los palillos para empezar a comer.
-¿Y los detalles?-Sofía le pregunto con obviedad.
Valentina le conto como fue que llego muerta de miedo al restaurant unos minutos antes de que iniciara su turno. Ally le había proporcionado en la universidad su horario lo cual le facilito todo. También le conto como fue que pensó que le diría que no y cuál fue la gran respuesta de Juliana.
-Me alegra mucho por ti. Solo déjame aclararte una cosa.-Sofía dejo los palillos aun lado y la miro fijamente. Valentina ya sabía que diría una tontería.-No cojas en nuestro sillón.-Le amenazo seriamente haciendo reír a la chica.
-Todavía ni le he besado y ya estás hablando de sexo.-Le dijo sonrojándose.-Además mírame y dime que tu no lo has hecho en nuestro sillón.
-La verdad no. En la mesa si pero en el sillón no.-Le dijo como sin nada.
-No quiero saber mejor.-Le dijo intentando no pensar en que más cosas había hecho su amiga en el departamento que compartían juntas.- Estoy un poco nerviosa, espero no hacer el ridículo.
-Vale, una chica ciega te asalto, no creo que haya algo más que supere eso.-Sofía le dijo como si nada.
-No digas eso, ya superamos esa parte.-Le dijo Valentina riñéndole.-No hagas esos comentarios y menos enfrente de Juliana, sé que le hace sentir incomoda.
-Lo siento, es que a veces me acuerdo y me causa risa.-Se disculpó.-Si te molesta ya no lo vuelvo hacer.
-Lo digo en serio Sofía.-Valentina le hablo seriamente.
-Mañana no iré a la universidad, recogeré a Eva y desayunaremos, como solo estará viernes y sábado, quiero aprovechar el tiempo que este aquí.-Cambio de tema para que no quedara un incómodo silencio.
-También tengo ganas de verla, creí que mañana estaría ocupada arreglando lo de la presentación.-Sofía tomo un sorbo de su jugo.
-Lo estará, es por eso que solo desayunaremos. De ahí no la veré hasta en la noche pero el sábado lo tendremos para estar todo el día, de hecho podemos salir un rato las tres.
-Me parece bien, pero ya más tarde. Sé que también quieres tener un tiempo a solas con tu hermana.
-Sí y no.-Le respondió a lo que Sofía alzo las cejas, con ese gesto Valentina sabía que le estaba preguntando el por qué.
-Porque ya la conozco y estoy segura que me va a interrogar sobre Juliana y no quiero.
-Supongo que no le dirás la verdad.-Sofía lo comento como afirmación.
-No, sé que si se entera que Juliana fue la responsable del asalto, se pondría como loca y papá también. Así que prefiero tratar eso como si nunca hubiera pasado.
-Me parece bien que lo hayas dejado atrás y la hayas perdonado, pero no puedes hacer simplemente como si no hubiera ocurrido. En algún momento le tendrás que preguntar, digo, realmente es algo serio. No quiero saber por lo que paso para haber hecho eso.-Le dijo seriamente. Sofía cuando dejaba las bromas de lado, sus comentarios solían ser muy acertados.
-Lo sé, y créeme que también quiero saber. Pero no sé cómo abordarlo, estoy esperando a que ella me lo diga y la verdad no creo que una primera cita sea la ocasión ideal para preguntar algo como eso.
-Si sigues saliendo con ella y ella no te cuenta, en algún momento tendrás que preguntarle tú.-Valentina no respondió a lo que su amiga dijo y solo se dedicó a comer.

En la mañana siguiente Valentina se despertó temprano, eran las 7 de la mañana y ella ya se encontraba bañada y cambiada. Tenía que recoger a su hermana en el aeropuerto de Guadalajara y sabía que no le gustaba estar esperando, así que para ahorrarse un sermón prefería llegar a tiempo.
Tomo su sudadera y se dirigió al baño para lavarse los dientes y posteriormente subir al elevador para poder descender.
Abrió su coche y puso su playlist relajante y selecciono la canción "dulcito e coco", era la canción con la que se encontraba traumada actualmente.
Una vez llego al aeropuerto y estaciono el carro, se bajó para esperar a Eva, no tenía que esperar mucho ya que le había mandado un mensaje diciendo había aterrizado por lo que no tardaría en verla. En total espero 10 minutos para poder ver a su hermana, quien traía arrastrando su maleta, la menor solo sonrió por lo exagerada que podía ser su hermana, ya que traía una maleta grande cuando solamente se iba a quedar dos días.

-Por que traes una maleta del tamaño de un planeta.-Valentina le dijo exagerando.

-Ya sabes que me gusta estar preparada para todo.-Eva se acercó a su hermana y le dio un fuerte abrazo.-Te he extrañado mucho.

Valentina le correspondió el abrazo y de igual forma le dijo que la había extrañado mucho.
-Muero de hambre. ¿A dónde me llevaras a desayunar?-Eva le pregunto mientras salían del aeropuerto y se dirigían al coche de la chica menor.
-A un lugar que se llama “Pancake Place”.-Abrió la cajuela y ayudo a su hermana a meter la maleta tamaño mundo.-Me encanta, y el persona es muy amable.
Cuando entraron al carro, Eva se adueñó del celular de la chica y decidió cambiar las canciones y Valentina se quejó.
-Es mi carro Eva. Puedo poner la música que yo quiera.
Pero su hermana no le contesto y de igual forma cambio la música, Valentina solo la miro feo. Quería a su hermana muchísimo pero siempre terminaban peleando por cualquier cosa. A diferencia de su hermano Guille, con él las cosas eran mucho más sencillo. Pero no podía negar que la extrañaba, incluso discutir con ella.
Durante los 40 minutos del camino solo intercambiaron un par de palabras, ya que la mayoría del tiempo Eva estuvo hablando por teléfono. Pero una vez que entraron al lugar, le dijo a su hermana menor que dejaría de contestar las llamadas y mensajes para que pudieran tener una amena conversación.
-¿Entonces cómo has estado?-Le pregunto Eva finalmente después de que ambas ordenaron su desayuno.
-Muy bien, en la universidad me ha ido bien.-Valentina le respondió.-He estado saliendo con mis amigos, ya sabes, Gustavo, Ally y Sofía.
-¿No has ido a una de tus locas fiestas?-le pregunto su hermana riéndose.-Sé cómo a veces te llegas a poner en ellas.
Eva se rio recordando el cumpleaños número 18 de su hermana, se había querido tomar 18 shots de tequila, pero solo alcanzo a tomarse 11 y dos horas después de que la fiesta inicio se encontraba totalmente dormida en su cama. Aunque esas dos horas de fiesta le había bastado para hacer el ridículo en su fiesta.
-Pues no. No como acostumbraba, hace semanas tome pero no nos fuimos de fiesta a algún antro o en casa de algún compañero. Fue algo tranquilo.-Le contesto Valentina con una sonrisa recordando como su amiga Sofía se quedó dormida en el baño.
-Qué bueno, porque de tantas Instagram histories que subías bebiendo pensé que ya tendrías un problema.-Eva le respondió para molestarla haciendo que la chica rodara los ojos.
-¿Qué hay de ti Eva? Y no me empieces hablar de trabajo. Me refiero a cómo estás tú y Mateo y como van las cosas en la casa.
-Pues papá le está planeando un viaje sorpresa a Lucía por su aniversario y Guillermo anda muy misterioso, estoy segura que está viendo a alguien pero aun no nos ha dicho nada.-Valentina puso cara de sorpresa con lo último ya que su hermano no le había comentado nada.
-¿En serio? No lo sabía, le voy a marcar después para preguntarle, no me ha dicho nada.-Le contesto indignada.
-Y lo normal, la empresa Carvajal está bien, chivis te manda saludos y dice que te extraña mucho, que espera que pronto puedas ir aunque sea un par de días.-Valentina sonrió ante la mención de la señora. Ella también la extrañaba, sobretodo su comida.
-Me alegra mucho que todos estén bien.-La menor iba a seguir hablando pero la persona quien traía su orden las interrumpió para entregar su desayuno.
-Gracias.-Le dijeron al mismo tiempo al mesero.
-¿Qué me estabas diciendo?-Su hermana mayor le pregunto antes de llevarse la taza de café a sus labios.
-Pues que yo también he conocido a alguien.-Valentina susurro y observo como su hermana arqueaba sus cejas.
-Te ese presentimiento cuando me marcaste de nuevo después de que te colgué.
-En realidad no es como si ya tuviéramos algo formal, de hecho ni si quiera tenemos nada.-Valentina le conto riendo, porque era cierto, y ella en su mente ya se hacía novia de aquella chica.-Pero hoy tendremos nuestra primera cita y espero que no sea la última.
-Me alegra por ti, después de lo de lucho me parece que ya era tiempo de que te volvieras a dar la oportunidad de enamorar.-Eva se quedó callada unos momentos para poder disfrutar de su comida.-Dime, ¿es una chica o un chico?, no es que eso importe pero solo quiero saber.-Aclaro antes de que su hermana pensara algo malo.
-Es una hermosa chica.-contesto Valentina con una sonrisa.
-Bien, me gustaría conocerla.-Eva cambio su tono a un poco más serio.
-Ni empieces Eva, apenas la estoy conociendo.
-Solo quiero conocerla, ¿Qué tiene de malo?-Se intentó defender.
-Pues que ya te conozco Evangelina y no, no te la presentare hasta cuando ya crea que sea necesario.-Se siguió rehusando.
Eva le puso mala cara pero no refuto contra su hermana, solo se dedicó a seguir comiendo su omelette y seguir disfrutando su café.
Valentina también continuo su desayuno en silencio, esperando a que su hermana le comentara algo, la conocía perfectamente y sabía que había algo que no le estaba contando pero decidió darle unos minutos más a esperar a que le dijera pero ese momento nunca llego y ya casi terminaban de desayunar, así que Valentina se decidió a preguntar.
-¿Qué pasa Eva?-Le dijo haciendo que su hermana la mirara fijamente.-Sé que hay algo que no me estás diciendo. Te pregunte por todos, incluida tú y Mateo y no me respondiste nada.
Eva soltó un suspiro, sabía que no podía evadir para siempre a su hermana, y de todos modos eventualmente se enteraría, pero era un tema reciente y todavía le dolía.
-Mateo no se encuentra bien.-Tomo un sorbo de café para hacer pausa.-Estuvo insistiendo por varias semanas que intentáramos tener un hijo. Me negué todas las veces, pero siguió insistiendo, mostrándome como podría ser si tuviéramos uno. Al final accedí.-Eva hizo otra pausa.

Valentina se iba a emocionar por lo último que escucho de su hermana pero los gestos de Eva no se lo permitieron.

-Me fui hacer unos estudios y todo salió bien, así que Mateo se puso muy feliz.-Eva sonrió un segundo al recordar la cara de emoción de su esposo.-El problema fue cuando él se realizó los suyos...No puede tener hijos.-Eva quito una pequeña lagrima que recorría su mejilla porque había recordado la tristeza que invadía a Mateo en esos momentos.

-Eva lo siento mucho.-Valentina le tomo la mano y la apretó fuertemente.- ¿Cómo se encuentra Mateo?

-Ese es el problema, no está bien. Ya sabes que su ilusión siempre ha sido tener un hijo y ahora se encuentra muy triste. He intentado hablar con él y convencerlo de que hay otras opciones, pero ahorita se encuentra muy cerrado. Ya no quiere hablar de eso y se ha encerrado en sí mismo.

Valentina hizo una mueca de tristeza, le tenía mucho aprecio a Mateo y sabia cuanto añoraba un hijo. Siempre le contaba las cosas que haría y lo feliz que sería si su hermana accediera.

-Con el tiempo estoy segura que entenderá. Aparte hay opciones como tú dices, pueden ir a una clínica para buscar un donante de esperma o incluso podrían adoptar.-Le empezó a decir rápidamente.

-Es lo mismo que le he estado diciendo Valentina, pero ahorita no escucha. Lo último que me dijo antes de venirme es que le diera tiempo para poder procesar todo esto.

-Solo dale tiempo para que procese lo que acaba de pasar. Mateo es un hombre razonable, va a entender que el hecho de que no pueda tener hijos biológicamente no significa que no tenga la oportunidad de ser padre. Un padre o una madre es quien educa y quiere a los hijos.

Valentina se acercó a su hermana y le dio un fuerte abrazo para después volver a sentarse en su silla.

-¿Qué hay de ti Eva?-Su hermana le cuestiono. Sabía que su hermana normalmente ocultaba sus sentimientos y podía ver que también le había afectado la noticia.

-Es raro sabes...Nunca quise tener uno, pero Mateo se miraba tan emocionado y por días me estuvo contagiando esa alegría y ya había empezado a visualizar un niño de nosotros dos.-Sonrió melancólicamente.-Ahora me sintió vacía, no lo entiendo. ¿Cómo puedo estar tan triste por algo que nunca tuve?

-Es normal Eva, ya te había ilusionado. Pero como dije, esto no significa que no puedan tener hijos.

-Gracias Vale, no sabía que necesitaba hablar de esto.-Su hermana le acaricio la mano y Valentina la tomo fuertemente.
-Cuando quieras hablar hermanita, te quiero.-Le respondió con una sonrisa.

Eva tomo su teléfono y se dio cuenta que se le estaba haciendo tarde para llegar a la galería y empezar a arreglar los tramites que le faltaban por hacer.

-Voy a pagar la cuenta porque se me hará tarde. ¿Dejamos la plática para después?-Eva le pregunto.

-Claro, por mi está bien.-Valentina le respondió.-Tengo que terminar unas tareas y elegir lo que me pondré esta noche.

La menor espero a que su hermana regresara para las dos salir de aquel local y subirse al coche. Valentina ya sabía la dirección de la galería así que tomo camino hacia allá. Se encontraba triste por la noticia que le había dado su hermana, le tenía que marcar a Mateo para preguntarle como seguía, ya que le tenía mucho cariño y le preocupaba su estado de ánimo. Pero ese día iba a intentar relajarse para poder disfrutar la velada con Juliana, de solo pensarlo la chica sonreía. Se encontraba contando las horas para poder verla. “Diez horas más” se dijo así misma sonriendo, solo Diez y podría ver a la chica del bastón.

Chapter Text

El viernes por la mañana Juliana se levantó temprano para lavar su ropa y limpiar la casa. El viernes era su día de descanso por lo que siempre hacia las cosas de limpieza en la mañana para en la tarde descansar viendo alguna película o serie. Ese día la señora Rosa no se encontraba, ya que iba a pasar el día con uno de sus sobrinos. Así que se encontraba sola y pudo poner la música a todo volumen. No tenía ningún celular, así que solo pudo poner un canal de música en la televisión.

Cuando llego la hora de la comida, ya no tenía ganas de cocinar porque se encontraba muy cansada, por lo que solo se hizo Spaguetti, algo simple y sencillo de preparar. Normalmente no preparaba comida, ya que la señora Rosa cocinaba comida de más y así cuando llegaba de trabajar, solo tenía que calentar la comida.

Después de la comida decidió que lo mejor era dormir una media hora o la hora entera, ya que quería estar descansada para su cita con Valentina.

Nunca se imaginó que la chica la fuera a invitar a una cita. No tenía idea de que le gustaban las chicas y mucho menos que estaría interesada en ella. No tenía mucho que ofrecerle, no tenía dinero, no tenía fama, la verdad es que no tenía nada. Solo sus dibujos y sus pinturas, entonces que una chica como Valentina que lo tenía todo estuviera interesada en ella se le hacía muy extraño y maravilloso.

Es por eso que estaba decidida a no arruinar esa noche.
La primera vez que vio a Valentina le pareció sumamente atractiva, pero no tenía tiempo para apreciar su belleza. Era el objetivo perfecto ya que se encontraba muy distraída y no parecía tener mucha fuerza en caso de que intentara atacarla. Así que ignoro su atracción hacia ella e hizo lo que tenía que hacer.

 

Se arrepentía de eso, Valentina era una buena persona. Muy amable, carismática, humilde y de buen corazón. Pero ella no lo sabía y tenía que hacer lo que sea para sobrevivir. Cerró sus ojos y decidió que lo mejor era dormir.

Cuando despertó lo primero que miro fue el reloj que había en la pared de su cuarto, eran las 5 de la tarde. Todavía estaba a tiempo para estar lista a las 7, que era la hora que Valentina había quedado de pasar por ella.

Se ducho y se dejó su cabello suelto, solo lo peino un poco. El problema era en que no sabía que ropa elegir. Opto por su mejor pantalón y una bonita blusa. No tenía idea de a donde la iba a llevar Valentina, no había hablado de eso con la chica. Solo esperaba que estuviera vestida de acuerdo a la ocasión. Todavía faltaba una hora para las 7, así que decidió bajar a la sala, ya que Rosa había llegado.

-¿No es hoy tu cita con Valentina?-Le cuestiono la señora cuando la miro bajar por las escaleras.

-Si.-Le respondió.

-¿Y así te vas a ir?-Le dijo dejando su taza de café en la mesita del centro.

-Si.-Juliana se miró para ver si había alguna mancha pero no la encontró.-¿Qué tengo de malo?-Le dijo sintiéndose insegura.

-Deberías de ir por ropa de vez en cuando muchacha.-La señora rosa se levantó negando.-Ven.

Juliana la siguió hasta el cuarto de invitados dudosa de pasar, pero la señora con un ademan la incito a entrar.

-Mi sobrina Elena dejo algunas de sus cosas cuando vino de visita en sus vacaciones de verano. Es un poco mayor que tú, tiene 25 años. Pero estoy segura que encontraras algo que te pueda gustar.- La señora salió de la habitación dejando a Juliana sola.

Abrió el armario y se encontró con trajes y camisas de vestir, supuso que sería de algún sobrino también. Recorrió la ropa y se encontró con algunos vestidos y blusas. Los observo y se dio cuenta que eran de su talla. El detalle era cual iba a elegir, no sabía a donde iría. Si iban a ir algún café como la vez pasada o a cenar. La chica soltó un suspiro de frustración. Odiaba eso.

Al final se decidió por un sencillo vestido color café claro, era bonito y sencillo. Si iban algún lugar muy elegante no iba a desentonar y si era algo casual tampoco se encontraba demasiado arreglada. Lo complemente con un abrigo negro, y para su suerte estaban los zapatos que le combinaban. Se sintió mal pero hasta tomo un poco de maquillaje que Elena había dejado. Después de 50 minutos se encontraba nuevamente bajando las escaleras.

-Rosa, usted es mi hada madrina esta noche. ¿Tengo que regresar a las 12 para que el hechizo no se rompa?-Bromeo Juliana dando vueltas para lucir el modelo.

-Te ves encantadora, igual que mi Elena.-Le dijo Rosa sonriendo.-Espero la conozcas, vendrá de nuevo en sus próximas vacaciones.

-Eso espero Rosa. Le agradeceré por haberme salvado esta noche.-Juliana le dijo feliz.

-Y por mí no te preocupes. Puedes regresar a la hora que quieres, incluso hasta el día siguiente.-Le guiño un ojo la señora haciendo carcajear a la chica.

-Usted sí que es todo un caso Rosa.-Juliana se sentó frente a ella para poder conversar a gusto.-Pero no se preocupe, regresare a casa esta noche.

No pudieron conversar más tiempo ya que el timbre de la casa sonó, anunciando que había alguien detrás de la puerta. Valentina había llegado puntual.

-Ve a abrirle.-Rosa le golpeo levemente la pierna a la chica para que reaccionara.

Juliana se levantó como un resorte para abrir la puerta y toparse con la mirada fascinante de la chica Carvajal frente a ella.

-Wow.-Valentina alzo sus cejas en sorpresa.-Te..te ves hermosa Juliana.-Valentina creí que no había mirado mujer más preciosa que Juliana.

-Tú luces hermosa también.-Le respondió Juliana con la misma sonrisa que Valentina tenia.

Valentina al igual que ella traía un vestido pero esté era de color negro y traía su cabello suelto que la hacía lucir encantadora. Juliana cerró los ojos al respirar el perfume de la chica. Después de unos segundos se hizo a un lado para dejarla pasar.

-Hola, soy Valentina.-Se presentó acercándose a la señora que le respondió el saludo con un beso en la mejilla.

-Rosa Domínguez, encantada de conocerte.-Le dijo.-Luces encantadora jovencita.

-Muchas gracias.-Valentina se sonrojo por el cumplido.-Prometo traerla temprano.

-Oh, no se preocupen por mí. Yo me dormiré en unas horas, ya le dije a Juliana que podía llegar hasta mañana.-Rosa se rio entre dientes al ver las caras de las chicas. Le encantaba bromear.

-Mejor nos vamos yendo.-Juliana quería irse de allí antes de que Rosa empezara a decir más cosas.

-Un gusto conocerla, espero verla de nuevo.-Se despidió Valentina con un pequeño abrazo.

Ambas chicas salieron de la casa y Juliana se acercó al carro de Valentina esperando a que le quitara el seguro.

-Espera.-Valentina la detuvo antes de que abriera la puerta una vez le quito el seguro.

Juliana se quedó estática aun lado de la puerta y miro como Valentina le abría la puerta del pasajero para poder sacar una sola rosa de color blanca.

-Toma.-Valentina estiro su mano para que la chica la tomara.-No sabía de qué color la preferirías. Roja se me hizo muy típica, entonces no sabía si blanca o rosa. Pero me decidí por esta, pero si no te gusta puedo ir a comprar otra en este momento.-Empezó a divagar la chica nuevamente.

-Vale.-Le llamo para que se callara.-Esta es perfecta.

Las dos se quedaron mirando fijamente sin saber que decir hasta que Juliana opto por señalar el carro, haciendo que Valentina reaccionara. Termino de abrir completamente la puerta y una vez Juliana se sentó, pudo cerrarla para después subirse al otro lado del asiento.

-¿A dónde me llevaras?-Le pregunto Juliana.

-Primero iremos a cenar porque la verdad me muero de hambre y después iremos a un lugar que espero y te guste.-Valentina detuvo el carro por el semáforo en rojo y le dio su celular a Juliana.-Pon la música que te guste.

-¿Y qué es el otro lugar?-dijo intrigada.

-Ya lo veras después.-Valentina le sonrió. Era divertido tener a la chica con la duda de a donde irían después de cenar.-Por lo pronto te puedo decir a donde iremos a cenar. Se llama “Alta baja”, es un lugar muy bonito, que me encanta. Es una terraza y tiene bonita vista, la comida es deliciosa igual que el vino.

-Nunca he escuchado de ese lugar, pero si dices que es bueno, confiare en ti.-Juliana después de varios minutos por fin se decidió por una canción.

La voz de Camila Cabello empezó a sonar por las bocinas del Mercedes sorprendiendo a Valentina.

-¿Camila Cabello?-Valentina pregunto sorprendida.

-¿Qué? Estoy enamorada de ella.-Le respondió Juliana con obviedad.- ¿No te gusta?-Le pregunto mirándola con ojos reprochadores.

-De hecho sí, me gusta mucho.-Valentina respondió rápidamente, sentía que si no respondía rápido Juliana se iba a indignar.-Es solo que tienes de pinta de tener otros gustos.

Juliana frunció el ceño nada contenta con la respuesta de la chica.

-Me refiero a que pensé que eras del tipo de persona que no le gusta lo que a todo mundo les gusta, solo porque está de moda. Que no digo que eso este mal, ósea a ti te puede gustar lo que quieras pero…

-Valentina no te estoy entendiendo nada.-Juliana le callo empezando a reírse.

-Lo siento, es que me pasa cuando estoy nerviosa. Empiezo a decir muchas cosas que luego no tienen ningún sentido.-Valentina se ruborizo.

-Me gusta todo tipo de música. Me gusta desde Camila hasta algunas canciones de Justin, así como también puedo escuchar Lana del rey, imagine Dragons, The 1975, Aerosmith y JBalvin.-Juliana le respondió.

-Te gusta todo. Eso es interesante.-Valentina le dijo pensativa.- ¿Hay algo que no te guste?

-Casi todo, no me gusta el metal. No tengo nada en contra de él, solo que no me gusta.

-Me alegra. Porque a mi también me gusta probar de todo.-Valentina giro su rostro para poder ver a la chica mientras ponía una sonrisa coqueta.

Juliana sintió la mirada intensa de Valentina y esa sonrisa coqueta la empezó a poner nerviosa, tenía la impresión de que ya no seguían hablando de música.

Después de eso las chicas se quedaron calladas disfrutando de la música hasta que llegaron al lugar. Se bajaron del coche y Juliana alzo la vista observando el lugar que se encontraba arriba, lo que alcanzaba a ver solo eran unas plantas adornando la terraza y muchas luces.

-Se ve bonito.-Juliana le comento.-Pero no creo que más que tú.

-Me siento halagada. Pero si la luna tendría que elegir cual es lo más hermoso de esta noche, estoy segura que te elegiría a ti.-Valentina le dijo solemnemente.

Juliana se empezó a reír a carcajadas contagiando a Valentina también.

-¿De dónde sacaste eso Romeo?-Le pregunto mientras sabían por las escaleras de caracol que las llevaría a la terraza.

-Se me acaba de ocurrir.-Le respondió mirando como la chica se seguía riendo.-Estas arruinando el momento Juls.-Le dijo bromeando.

-¿En dónde te quieres sentar?-Valentina le pregunto una vez terminaron de subir.- ¿Afuera o adentro?

-Me gusta más al aire libre.-Le respondió así que las dos salieron para sentarse donde había una pequeña mesa y unos cómodos sillones al lado.

El lugar le había gustado mucho a Juliana, en la parte de adentro había varias mesas y una barra. Y a fuera había unas mesas con algunos sillones y otras que no, adornadas con pequeñas plantas, luces pero lo mejor era la vista. El cielo se miraba hermoso y las luces de la ciudad también era impresionante.

-Es un lugar bonito, me agrada mucho.-Juliana le dijo haciendo sonreír a Valentina.

-Qué bueno que te guste.

Las dos ordenaron su comida, Juliana quería una hamburguesa, pero también tenía antojo de boneless entonces pidieron una hamburguesa y boneless y dos mojitos. Así que cuando llegaron, partieron la hamburguesa y pusieron los boneless en el medio para las dos junto con unas papas sazonadas que quería Valentina.

-Esto está buenísimo.-Juliana le dijo mordiendo su hamburguesa.

-Dentro de la carne tiene pedazos de tocino y aparte le ponen más tocino pues ya dentro de la hamburguesa.-Valentina le explico.

-Tenemos que venir más seguido.-Juliana le dijo mordiendo de nuevo la hamburguesa.- ¿Ya me dirás a donde me llevaras?

-No, pero puedes intentar adivinar.-Le respondió.

-Mmm, no lo sé. ¿Algún bar? ¿A bailar quizá?-Le dijo pensativa. La verdad es que no tenía idea de que había planeado Valentina.

-Ninguno de los dos.-Le respondió.- ¿Te gusta bailar?

-Sí, me gusta bailar bachata y salsa. Aunque no soy muy buena.-Juliana contesto.

-Yo no sé bailar. Después podríamos ir algún lugar y me enseñas.-Valentina le dijo con emoción.

-No sé si sea buena maestra. Pero podríamos intentarlo.-Le respondió con emoción.

-¿Y cómo estuvo tu día?-Valentina se interesó.

-Bastante tranquilo, fui cenicienta este día. Me la pase limpiando, después dormí un poco y ya de ahí me la pase arreglándome para lo de hoy.-Juliana tomo un sorbo de su mojito. El suyo era sin alcohol y realmente le había gustado.

-Yo me tuve que levantar temprano, tuve que recoger a mi hermana Eva en el aeropuerto y de ahí me la pase igual que tú, limpiando y estudiando.

-¿Cuantos hermanos tienes? ¿No deberías de estar con tu hermana?-Pregunto preocupada Juliana pensando en que le estaba robando tiempo para estar con su hermana.

-Tengo dos, Guillermo y Eva… Y no, Eva vino por cosas del trabajo, solo desayune con ella y de ahí estuvo en su oficina todo el día. Pero no te preocupes mañana estaré todo el día con ella, ya que hoy termina sus cosas.-Le dijo Valentina relajando a la chica, ya que había mirado los gestos de preocupación que había hecho.-De hecho la vas a conocer hoy.

A Juliana se le hizo extraño su último comentario, no pensó que fuera a conocer a la hermana. Que le intrigaba conocerla, pero había pensado que esa noche solo la pasaría con Valentina.

-¿Tu otro hermano también está aquí?

-No, él se quedó en la ciudad de México. Aunque me hubiera gustado también tenerlo aquí, a pesar de que hace un mes estuve en mi casa. Ya extraño estar allá.-Valentina respondió melancólica.

-Es duro estar lejos de casa.-Le dijo Juliana con el mismo tono nostálgico que Valentina.

-¿Por qué estás aquí en Guadalajara?-Le pregunto queriendo saber un poco más de la historia de aquella chica. Aunque no estaba segura si había sido buena idea preguntar, tal vez no conocía su historia pero por la forma en la que la conoció sabía que no iba hacer muy buena.

Juliana se removió un poco incomoda en el sillón ante su pregunta y Valentina lo noto, se arrepintió de haber preguntado.

-No es necesario que me contestes. Entiendo que a veces es difícil hablar de ciertas cosas.-Le dijo para que no se sintiera obligada a responder.

Juliana se quedó pensando por unos segundos sobre si era buena idea contarle a Valentina. No quería seguir causándole una mala impresión, aparte de que ese día era para pasarla bien pero la chica se merecía eso y si se iban a seguir viendo, que era lo que esperaba. Lo mejor era empezar a conocerse un poco más y eso implicaba las cosas buenas y las malas también. La única persona a quien le había contado su historia había sido la señora Rosa y fue muy comprensiva con ella. Por lo poco que conocía a Valentina, pudo notar que no juzgaba a las personas, por lo que se decidió que merecía la oportunidad de que la conociera realmente. Solo esperaba que todo saliera bien y no reaccionara de mala forma.

Tomo una bocanada de aire y empezó a hablar.