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A Watchful Guardian

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·Capítulo 4·

Torbjörn le dio la última granada a Ana con una sonrisa torcida. La francotiradora la cogió y la miró atentamente con una ceja enarcada, escéptica. Luego miró al ingeniero.

—¿Estás seguro de que va a funcionar?

—¿Estás dudando de mis habilidades? –preguntó él a su vez, ligeramente ofendido.

—Torb… hiciste volar en pedazos el vehículo que teníamos que usar para llegar hasta aquí –repuso ella sin alterarse.

—Bah, una nimiedad –Torbjörn agitó la mano para quitarle importancia al asunto–. Ese vehículo estaba mal construido, si hubiera sido sueco, habría aguantado.

—Ahá –se limitó a responder ella con cierta ironía.

Torbjörn refunfuñó algo en su idioma natal y se acercó cojeando hacia uno de los ordenadores que estaba allí para reunirse con Morrison.

—Está todo preparado, Jack.

El aludido asintió sin decir nada, mirando atentamente la enorme bomba que Torbjörn había preparado con prácticamente chatarra que estaba por allí. Estaba calculando el tiempo que les llevaría salir corriendo de allí antes de que la bomba detonase y viendo el estado en el que se encontraban, tenía claro que iban a ir muy pero que  muy justos.

—Oye, no le des tantas vueltas –dijo entonces el ingeniero, haciendo que Jack desviase la mirada hacia él–. Esas heridas no van a estropear esa cara de niño bueno y guapo que tienes, podrás seguir atrayendo a tus fans sin problemas. Además, hay gente a la que le gustan las cicatrices –se encogió de hombros–. Igual así…

Jack se echó a reír al tiempo que sacudía la cabeza. Se volvió hacia su equipo y los miró con atención antes de coger el fusil del suelo y afianzarlo bien en el brazo sano. Les hizo un gesto con la cabeza y todos ellos tomaron posiciones.

Reinhardt se colocó delante de la puerta, con el brazo izquierdo en alto; Ana se posicionó detrás de él, con un par de granadas en la mano. Jack se preparó para soportar el retroceso del disparo de misiles mientras que Torbjörn se quedó un poco más atrás; el ingeniero se sentó en el suelo y sostuvo con fuerza la remachadora.

La puerta se abrió y los ómnicos abrieron fuego sin esperar que se las puertas se desplegaran del todo. Reinhardt activó el escudo de energía, amortiguando los disparos enemigos; Jack miró a Ana y ésta lanzó un par de granadas en medio de los ómnicos. Nada más tocar el suelo, soltaron una descarga que afectó a los robots, dejándolos un instante estáticos.

La modificación que Torbjörn había hecho a las granadas había surtido efecto.

Apenas los ómnicos dejaron de moverse, Reinhardt desactivó el escudo y cogió el enorme martillo con fuerza, lo movió hacia atrás y trazó un giro horizontal con él, golpeando con fuerza. Éstos cayeron al suelo por el impacto pero no se movieron y el hombretón aprovechó para machacarlos aún más mientras Jack lanzaba una andanada de misiles, consiguiendo reventar una de las unidades bastion y parte de otra. Reinhardt remató uno de los OR14 y se centró en el otro mientras recuperaban la movilidad.

El soldado se levantó con dificultad del suelo, había caído de espaldas por culpa del retroceso y la espalda le envió una punzada de dolor, recargó con rapidez mientras Ana y Torbjörn cubrían a Reinhardt, quien se vio obligado a levantar el escudo de energía de nuevo para detener los ataques del bastion y medio que quedaban y del otro OR14 que seguía en pie. Soltó otra andanada y terminó de rematar a la media unidad bastion, destrozando una de las patas del OR14 en el proceso.

Reinhardt afianzó los pies en el suelo y desactivó el escudo para arrollar al OR14, empotrándolo contra la pared de enfrente, y luego comenzó a darle puñetazos hasta que le destrozó la cabeza. Acto seguido lo cogió con fuerza y giró dos veces sobre sí mismo para lanzarlo contra el bastion que quedaba.

El cuerpo inerte del OR14 envió a la unidad tanque varios metros más allá, haciéndole dar un par de vueltas de campana. Reinhardt clavó una rodilla en el suelo y se apoyó en el martillo, jadeando, mientras veía cómo la unidad bastion se recolocaba y se preparaba para atacar. Esbozó media sonrisa y respiró profundamente al tiempo que sujetaba con más fuerza el mango del enorme martillo.

Los años no pasaban en balde, pero a aquel abuelo aún le quedaban un par de trucos más.

A pesar de todo, no llegó a necesitar utilizar el martillo, los cohetes de Jack terminaron con el tanque, convirtiéndolo en chatarra. Ana se acercó a él con rapidez y clavó uno de sus dardos curativos en el ancho cuello del Cruzado.

—Siempre haces igual –masculló ella, clavando otro dardo con más fuerza; Reinhardt se quejó–. ¡Y más tendría que dolerte! ¿Por qué siempre terminas yendo a lo loco contra el enemigo?

—Ana, me entrenaron así –el hombretón se limitó a responder con una amable sonrisa mientras miraba a la francotiradora con aprecio–. Sólo sé manejar el martillo, el escudo… y arrollar a los enemigos. Es lo que hacemos los Cruzados… o hacíamos.

Ella no dijo nada pero relajó un poco su mueca de enfado. Él alzó una ceja.

—¿Y a ti? –preguntó–. ¿Te entrenaron para parecer dura como una piedra pero ser blandita como el algodón en el fondo?

Ana lo miró un instante antes de darle un capón en la cabeza. Reinhardt se echó a reír mientras se rascaba la zona dolorida con una mano.

—Soy yo quien os mantiene sanos –comentó ella mientras miraba a Jack y Torbjörn mirando atentamente el cuerpo del bastion–. Me enseñaron que a la familia hay que cuidarla y protegerla. Y eso es lo que hago. Si hacéis locuras, acabáis heridos. Y luego soy yo quien tiene que curar esas heridas, y no es agradable ver cómo las cicatrices crecen en los miembros de tu familia –se volvió hacia Reinhardt–. No me importa ser quien os ponga parches y remiendos, pero preferiría no hacerlo porque no pensáis antes las cosas –comprobó el rifle–. Vamos, salgamos de este antro.

Reinhardt se levantó con un gruñido y se acercó a sus dos compañeros siguiendo a Ana; cogió a Torbjörn y lo colocó encima de sus hombros y echaron a correr para salir de allí cuanto antes.

Al doblar una esquina un bastion los recibió con un cañonazo que los obligó a dispersarse. Reinhardt cayó al suelo con Torbjörn, a quien cogió por un brazo para arrastrarlo detrás de la pared mientras que Jack y Ana rodaron para ponerse a salvo tras un montón de cajas.

La francotiradora masculló una maldición en árabe y se arrastró hasta el borde para echar un vistazo. Luego miró mejor las cajas detrás de las cuales se estaban escondiendo; una de las superiores estalló en un montón de astillas cuando un proyectil enemigo impactó contra ella. Ana se acercó un poco más al centro de la pequeña y frágil barricada y apostó el rifle.

Lanzó la última granada que Torbjörn le había dado por encima de las cajas y pegó el ojo a la mira. El bastion se quedó paralizado en cuanto la mina impactó contra él y Ana aprovechó para dispararle a la cabeza y al pecho. Su magnífica puntería sumada a la potencia de su rifle hicieron que el ómnico cayera derribado en cuestión de segundos.

Se incorporó y ayudó a Jack a levantarse; acto seguido se giró hacia Reinhardt y Torbjörn, pero ambos ya estaban en pie sacudiéndose el polvo y alzando los pulgares en señal de que todo estaba bien.

El hombretón volvió a cargar con el ingeniero y el pequeño grupo se dirigió de nuevo hacia la salida. Torbjörn accionó el detonador y el suelo tembló cuando la bomba estalló; el ingeniero la había colocado de tal manera que, al estallar, provocase una reacción en cadena con los depósitos de combustible de la fábrica.

—Te dije que íbamos a salir a lo grande –rió Reinhardt, dándole un suave codazo a Jack mientras las explosiones se sucedían en la fábrica.

El soldado no dijo nada, se limitó a reírse con su compañero mientras intentaba no mover demasiado el brazo herido. Habían conseguido liberar la zona de una fábrica de ómnicos, ahora sus habitantes estarían a salvo.

Miró su brazo y suspiró de manera apenas perceptible.

Aquello lo dejaría fuera de combate durante unos meses, más la rehabilitación. No ocurriría aquello de nuevo, no podía permitirse estar fuera de servicio por no haber sido capaz de estar atento a su entorno. Debía proteger a los suyos a cualquier precio.