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Come back to me

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Es una noche fría, como cualquier otra en Gotham, cuando su madre le sonríe recordándole que su padre es su alma gemela mientras intenta que se encierre en el baño.   

-Él no me golpeara, si lo hace él también lo sentirá ¿Recuerdas?  - su sonrisa es encantadora pero demacrada, Jason sabe que antes de su padre y las drogas su madre debió ser completamente hermosa. Sin embargo, él no puede recordarla de otra forma, su cuerpo siempre se ha visto demasiado delgado, sus ojos demasiado grandes, pero su sonrisa siempre le ha parecido bonita.  

-Okay- le contesta sin poder decir algo más. Ambos saben que cuando su padre está borracho no le interesa en lo más mínimo sentir dolor, Jason no cree que pueda sentirlo en su estado de embriaguez y después de un día fuera seguro estará hasta atrás cuando llegue a casa.  

-Mantente callado y no abras la puerta hasta que yo te diga, ¿ok? - le sigue diciendo en un tono calmante. - Si él te ve se desquitará contigo. 

Eso es cierto, al menos, eso es algo que no puede desmentir así que simplemente toma la verdad como lo que es, como un hecho que no puede cambiar, aunque quisiera. Se queda mucho tiempo acurrucado adentro de la ducha con solo un poco de luz entrando por la pequeña ventana frente a él escuchando el sonido de la carne chocando, los gritos de su madre mientras los de su padre le hacen eco. Piensa toda la noche en su alma gemela y sigue pensando en ella hasta la mañana siguiente cuando por fin sale de ahí, cuando su madre le habla a través de la puerta.   

Nunca lo aceptara, pero le tiene miedo, tiene tanto miedo que intenta olvidar que tiene una. Se convence a si mismo de que es una persona sin un alma gemela y es muy fácil cuando no viene nada a través de su vínculo. 

Su madre empieza a reír la siguiente vez que ocurre algo similar, en realidad los golpes no son tan comunes en su vida diaria como el hambre y las drogas. Jason está seguro de que es levemente cierto el hecho de que si sus padres no fueran almas gemelas esto pasaría mucho más, además él no es tan bueno tratando heridas, pero hace lo que puede para limpiarlas. Es de madrugada y tienen que entrar ambos al baño para que pueda ver bien la piel de su madre, tiene un feo corte en la mejilla que sube a un lado de su ojo llegando hasta su frente, pero por alguna razón que Jason no entiende ha dejado de llorar y ha empezado a reír, cuando pregunta ella lo mira por un momento muy corto antes de girar hacia su padre quien esta desmayado en el suelo.  

-Creo que le dolió más a él. - y vuelve a mirarlo con una sonrisa que a Jason le causa escalofríos- ¿no crees?  

Jason sabe que su madre perdió su cordura mucho antes que eso, viviendo una vida basada en la venganza hacia el hombre que se suponía debía amarla y al contrario la maltrato día tras día. 

Esta de echo bastante seguro de que su sobredosis fue su último golpe hacia él. Jason no sabe que sintió su padre cuando su madre murió, pero definitivamente fue demasiado pues no tardo en unirse a ella. 

De alguna forma puede culpar a ambos por su temor a su alma gemela, de la misma forma en que puede culpar su cambio de opinión a Alfred.  

Podría agradecerle muchas cosas a Bruce Wayne, pero la que se lleva el primer lugar, sin importar cuanto lo piense, es haber conocido a Alfred.  

La primera impresión del hombre lo deja sintiéndose extraño y algo cohibido pues además de hacerlo bañarse y darle ropa “apropiada” lo llama Maestro como si perteneciera a aquel lugar desde que puso un pie dentro de la mansión.  

Bruce le da un propósito, una liberación y una casa. Pero Alfred le da un hogar y un sentido de pertenencia que nunca tuvo en el destartalado departamento de sus padres.  

Han pasado dos años desde que sus padres murieron, y cuando ve el increíble auto estacionado no duda en quitarle las llantas. Su cerebro siempre ha estado más enfocado en lo que puede ganar que en las consecuencias y cuando Batman lo encuentra no puede evitar pensar que tal vez ha sido estúpido.  

Pero nada de lo que pasa por su mente pasa en la realidad, al contrario. Batman sonríe de una forma en la que nunca pensó que él podría para después llevarlo a su casa, darle de comer y hasta darle una habitación bastante agradable.  

Se va a la cama esa noche pensando que todo es un sueño y cuando despierta al día siguiente casi ataca al mayordomo quien levanta una ceja hacia él.  

-Lo siento – dice cohibido, pero el mayordomo lo deja pasar, como muchas otras veces hará en el futuro.   

Es la única persona a la que Jason pide perdón durante su estadía en la mansión y es el más paciente con él.   

Alfred lo reprende de una forma que lo hace sentir culpable y ganas de ser mejor.  A diferencia de Bruce con quien además de la culpabilidad siente que no es suficiente, en su entrenamiento como Robin siempre está siendo comparado con Dick, el primer Robin, el niño maravilla. El perfecto Robin dulce, brillante y ágil que el nunca será. No importa cuánto se esfuerce siempre hay algo que el otro hará mejor o en menor medida. 

Es tal vez la razón por la que empieza a aprender a cocinar con Alfred, sus clases lo mantienen un poco equilibrado dándole algo en lo que destacar en el día mientras traga polvo en las noches. 

Jason nunca conoció a alguien que lo hiciera sentir tan querido además de su mamá, pero al contrario de esta el hombre no está loco y su cariño no está revuelto con golpes y gritos de dolor. Ese es un buen cambio. 

Es su primer verano en la mansión cuando los libros que empieza a leer se vuelven novelas románticas y las almas gemelas vuelven a su mente. 

El clima es muy cálido y Jason ha pasado las vacaciones tirado en el sillón pasando de un libro a otro desde que despierta. Hace apenas un año no hubiera podido imaginar hacer algo como esto y se sentía como si hubiera muerto he ido al cielo. 

-¿Quisiera ayudarme con la cena de hoy? - le pregunta Alfred cuando le lleva algo de beber. 

Sin pensarlo se estira para ir detrás del hombre a la cocina llevando su bebida con él. Nunca puede decirle que no al viejo y sabe que ha estado holgazaneando demasiado esos últimos días como para decir que está cansado o algo parecido.  

Hoy ayuda a cortar todos lo necesario para lo que el hombre quiere hacer, tarea que le dura realmente muy poco y lo único que hace es ponerlo hiperactivo. Su cuerpo le pide hacer algo y por alguna razón ese día se reduce a hacer preguntas.  

-Alfred- lo llama desde su asiento frente a la mesa y es hasta que este voltea que sigue hablando. - ¿Conociste a tu alma gemela? - espera que no se enoje con él, pero la idea de las almas ha rondado por su cabeza demasiado tiempo ahora y no cree poder hablar con alguien más de eso.  

-Lo hice, era una mujer muy hermosa. -Alfred sonríe y es una sonrisa que Jason lo ha visto hacer cuando habla de la infancia de Bruce. Una sonrisa que Jason tiene catalogada como melancólica y que, aunque antes disfrutaba ver en el hombre mayor se da cuenta de que no quiere volver a verla ahora. Ajeno a sus pensamientos Alfred sigue hablando para finalizar con un- Murió hace un tiempo ¿Por qué la curiosidad?    

-Yo... solo estaba pensando en eso.  

-Has estado leyendo novelas románticas. - le sonríe antes de volver a girar hacia la estufa.  

-Me gusta Austen. 

-Lo he notado, joven Maestro. 

A Jason siempre le han gustado los libros de todo tipo. Puede perderse horas leyendo una novela o descifrar libros de matemáticas, aun cuando su educación era un asco el mismo busco el conocimiento y ¿Que mejor maestro que un libro?. Sin embargo, no es hasta que empezó a vivir en la mansión Wayne que realmente tuvo los recursos y el tiempo libre para meterse de lleno en ellos.  

Los peligros del callejón del crimen están muy lejos ahora y aunque aún lo mantienen despierto algunas noches en otras su mente le recuerda que puede relajarse y se permite leer hasta que el sol vuelve a salir.   

Aun cuando empieza a ir a la escuela y Bruce lo empieza a entrenar como su nuevo Robin encontrado bastante tiempo para leer y leer hasta caer dormido. Su habitación empieza a darle guerra a la biblioteca de tantos libros que tiene y Alfred se ha dado a la tarea de rellenar los huecos que ha dejado en ella con sus pequeños atracos.  

Es lógico entonces que Alfred haya notado el cambio en sus lecturas, a Jason no le sorprende, pero se siente un poco atrapado al darse cuenta de que ahora cualquier cosa que haga alguien lo notará.  

-Entonces, - Alfred profundiza sacándolo de su cabeza – Te preguntas acerca del amor, me parece que es normal a su edad joven maestro, está en plena adolescencia. Puede que incluso conozca a su alma gemela dentro de poco.  

La sonrisa ahora es levemente burlona y Jason sabe que el hombre intenta quitarle el nerviosismo que el siente ante este tema y le agradece con una sonrisa aun cuando el sentimiento sigue ahí.  

-No lo creo, además tengo mucho tiempo para encontrarle.  

-Podría escribirle algo. - le sigue diciendo y Jason no había pensado antes en eso, en realidad se da cuenta de que no ha leído ni buscado verdadera información sobre el tema. En parte porque no quería encontrar a la persona al otro lado de la línea después de ver a sus padres, pero ahora que ha visto hablar a Alfred de su alma gemela, se recuerda que no todas las almas gemelas son iguales. - Cuando estábamos lejos el uno del otro nos escribíamos, normalmente en el brazo es más sencillo y fácil de ver, aunque teníamos que borrarlo para volver a tener espacio. - El hombre da una pequeña risita, la que usa cuando algo le parece un tanto bobo- Déjeme decirle que la tinta no es tan fácil de quitar. 

-Pensé que solo las heridas pasaban el enlace. - dice arrepintiéndose al siguiente momento, no debió mostrar lo poco que sabía del tema. 

- ¡Claro que no! - le dice Alfred con vehemencia y se ve levemente molesto, suelta un bufido y se acomoda el cuello de la camisa antes de continuar – El enlace es tan fuerte que casi cualquier cosa que tu sientas la va a sentir la otra persona. La tinta en tu piel también se marcará en la suya, si tu estas feliz también lo sentirá.  Sería una cosa muy cruel si solo sintiéramos las dolencias del otro, ¿No te parece joven Jason?  - Jason supone que sí y su mente se regocija por la nueva información. - Las almas gemelas están hechas para compartir las desgracias al igual que la alegría.  

-Suena bonito. - suelta sin pensarlo.  

-Puede ser muy bello, pero también difícil. - Alfred concuerda y aleja lo que Jason había picado para echarlo a la olla. - El amor es una cosa extraña joven maestro y aún con tu alma gemela tendrán desacuerdos y problemas. El secreto es nunca darse por vencido.  

Se quedan en silencio hasta que Alfred le pide que llame a Bruce y Jason lo va a buscar a la cueva.  

-Bruce. - el hombre lo mira sentado frente a la computadora, a Jason le sorprende que lo voltee a ver teniendo en cuenta que normalmente solo gruñe, pero supone que no puede quejarse por algo así. - ¿Conoces a tu alma gemela? 

Hay un silencio demasiado largo, pero Jason no se permite dar marcha atrás.  

-Selina – dice y Jason no puede creer que en verdad le esté diciendo su nombre y mucho menos que la persona a la que pertenece ese nombre sea su alma gemela. 

-Eso es...cool ¿Creo? - no sabe exactamente que decir porque nunca espero una respuesta tan directa. 

- Creo que Alfred tiene razón. - la atención del hombre ha vuelto a la pantalla y Jason se siente demasiado consciente de sí mismo ahora que tiene una vista de la cocina en uno de los lados de la gran pantalla, es una cosa pequeñita, pero es suficiente para que se sienta atrapado- Deberías escribirle a la tuya.  

-¡No lo haré! - grita volviendo arriba y cuando llega a la cocina encuentra al pequeño bicho traidor. El pequeño se rompe bajo su zapato, pero no duda que hay más, al final del día esta es la casa de Batman.  

Sus ganas de revelarse contra la opinión de Bruce no evitan que semanas después las palabras de Alfred sigan rondando su cabeza, se pregunta una y otra vez si quiere que su alma gemela reciba algo más que dolor a través de su vínculo cada vez que recibe alguna herida. Sin embargo, hay otra cosa que ha rondado por su cabeza. No importa cuánto lo analice no siente nada del otro lado y sabe que si hubiera muerto lo habría sentido.   

-Alfred – susurra cuando este está tratando una de sus heridas después de un encuentro con Killer Croc. - No siento ninguna cosa de mi alma gemela, ¿Podría estar algo... roto?  

Alfred termina de vendar la herida en su pierna antes de contestarle. 

-No creo que ese sea el caso joven maestro, ¿ha intentado escribirle como le dije? -Jason no encuentra como decirle que su miedo a no obtener respuesta a evitado que lo haga. - Es muy probable que sus temores sean infundados, estoy seguro que al intentarlo encontrara que hay alguien del otro lado tal vez con tanto miedo como usted.  

-¡No tengo miedo! - dice automáticamente cruzando los brazos, porque no importa donde este o con quien hable no le gusta que le digan eso.  

-En ese caso espero que le hable pronto joven maestro. No queremos que solo reciba el dolor- señala su pierna antes de mirarlo con una sonrisa que tranquiliza su ira - ¿Cierto? 

-Cierto.  

De tanto pensarlo Jason sabe lo que quiere escribir mucho antes de hacerlo. La frase no es su favorita, pero le parece la correcta para presentarse junto con sus intenciones.  

Lo escribe unas cuantas veces en papel hasta que está seguro de que no se equivocara.  

Antes de tocar tus labios quiero tocar tu corazón, y antes de conquistar tu cuerpo quiero conquistar tu amor”  

Todo lo que le queda es esperar. Se maldice a si mismo cuando se da cuenta de que son las dos de la mañana y nadie cercano a su edad estaría despierto. 

Se sorprende cuando siente una picazón debajo de las palabras que escribió y se maravilla al ver otras letras aparecer. Son suaves y delicadas, podría decir que son elegantes, nada que haya esperado.