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Escenas de matrimonio

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-No me puedo creer que me estés haciendo ver esto- le dijo el canario cruzado de brazos

-Deja de quejarte, que tu me hiciste ver todo sense8 en un fin de semana

-Me compararás sense8 con Kuzco, un emperador en el cole.

-No te lo comparo porque KuZco está a otro nivel- le contestó recalcando el sonido de la Z ganándose un capón.



El mayor error del canario había sido darle a su novio el mando de la tele para que pusiera lo que quisiera. Había estado un buen rato bajando canales, volviendo a los anteriores, cambiando al siguiente... hasta que había dado con Disney Channel y, adivinad que estaban echando.

Sí, Kuzco un emperador en el cole, su serie favorita de la infancia.

Así que ahí estaban los dos, sentados en el sofá gris de su piso compartido, viendo al hombre llama liarla en su nuevo instituto.



-Te juro que te pienso obligar a ver High School Musical con Nerea la próxima vez que venga a cenar.

-No serias capaz- le dijo subiendo una mano al pecho de forma dramática- Eso es cruel hasta para ti.

-No me tientes rubito- le contestó- Y cambia esta mierda ya, anda.

-¡Mira! Ahí estás tú- le dijo señalando a la pantalla sin hacerle ni caso- Malina.

-Calla que por culpa de aquel video ahora no paran con lo de “Me tocó ser el bombón”

-Culpa tuya por contestarles- se encogió de hombros el otro recostándose mejor en el sofá.



Así que le tocó ver el capítulo entero y otros dos más con el penco de su novio resaltandole lo más “interesante” de cada episodio.

A la mitad del tercero decidió que ya estaba bien de tanto Kuzco y tantas llamas peruanas y que buscaría su propia diversión de sábado por la tarde.

Empezó acariciando el suave pelo del catalán, rozando levemente el cuero cabelludo con sus uñas, ganándose varios suspiros de placer. Más tarde bajo las manos hacia el cuello, dándole pequeños masajitos que hicieron que el rubio temblara.

El cuello siempre había sido una zona sensible para el menor, por lo que cualquier roce hacia que se erizara entero. Fue bajando hacia sus hombros, presionando ligeramente los puntos clave que le arrancaron un “Agoney” suspirado que fue directo hasta su entrepierna.

No se aguantó más y dirigió la boca hasta su cuello dejándo pequeños besos por toda la piel caliente. El catalán cerró los ojos, intentando controlarse y movió el cuello para dejarle vía libre a su novio.

No fue hasta que el otro mordió allí donde le latía el pulso que no los abrió, girando la cara para ver al canario mirándole intensamente, sus ojos oscurecidos y sus labios brillantes.



Sus bocas se buscaron rápidas, ya acostumbradas después de tantos besos compartidos. Ambos pares de manos se posicionaron en el pelo contrario, tironeando de este haciendo que la intensidad del beso subiera por momentos.

Poco a poco el canario fue recostando al menor, una pierna a cada lado de su cadera, aprisionando su cuerpo contra la dura tela del sofá. El otro respondió alzando sus caderas, juntando sus miembros, arrancándoles así un gemido ronco a ambos.

La ropa fue sobrando y se la fueron arrancando mutuamente hasta quedar completamente desnudos. La boca del moreno dejando un rastro de marcas desde su cuello hasta el pecho mientras las manos del catalán hacían de las suyas sobre la piel morena.

Fue en el momento en que el mayor levantó la cabeza de uno de sus pezones cuando le cogió la mano y la llevó hasta su entrepierna.



-Agoney estoy empalmado- le dijo mirándole directo a los ojos, la tensión pudiéndose cortar con un cuchillo.

-¿Y que quieres que haga yo?- le preguntó levantándose quedando sentado sobre sus caderas

El rubio se la cogió, con todo su arte y maestría, y dijo:



-¡TIRA DE LA PALANCA KRONK!