Actions

Work Header

Los colores del mundo cambian cada día

Chapter Text

La primera vez que ve a Geli hay algo que le dice que aunque aquella mujer vaya como un pincel en aquel traje de falda con chaqueta roja,que ella es capaz de barrer el suelo con quien tenga la grandiosa idea de subestimarla. Y no, su instinto no se equivocaba, porque Geli es una luchadora que les da ¿como era la frase? Ah si, “hasta en el carnet de identidad” en la pista de entrenamiento pero eso hace que Lesba acabe con una sonrisa de oreja a oreja, deseosa de levantarse de nuevo, deseosa de aprender de alguien así.

 

Aunque es consciente de que está bastante perdida, porque mujeres orgullosas, tercas y ambiciosas conoce bastantes, pero nunca ha tenido el placer a ninguna con tal sentido del humor, con esa inteligencia y esa lengua tan cortante, ¡y joder, como disfruta cada vez que ambas se enzarzan en una batalla de ingenio!

 

Y luego están esos momentos en los que se queda sin palabras y sin armas, sin saber como procesar que una mujer tan maravillosa como lo es Geli de repente le salga con cosas tales como ponerle una manta cuando ella se ha quedado dormida en la biblioteca mientras se ponía a redactar informes como una posesa de madrugada porque las pesadillas no le dan tregua. Y cuando Lesba se despierta en esa mesa con la manta alrededor de ella se pregunta qué hizo bien en su vida para que los dioses hayan puesto a alguien como Geli en su vida. Geli que no solo le enseña técnicas de espionaje, sino que le dice las cosas a las claras y la regaña cuando decide hacer temeridades, y quien también se muestra salvajemente protectora con ella.

 

Pero si hay algo que hace que su corazón se caliente cuando piensa en Geli son sus abrazos. Esos abrazos que no los ves venir, porque llegan siempre cuando menos se lo espera, cuando más echa polvo está y más los necesita. Como aquel día cuando está sentada fumando en el tejado del Ministerio llorando internamente a su familia asesinada y a su sobrina que está creciendo lejos de ella, y si, también llora porque lo suyo con Ernesto se ha roto porque ella ha decidido saltarse las normas…  Siempre recordará aquel abrazo porque es cuando le dijo que aunque pareciese que el mundo iba a acabarse en aquel momento debía seguir adelante, y sí, es la única persona que le dice que el romper las normas por una buena causa no es tan terrible y que puede entender por qué lo hizo.

 

Cuando piensa en Geli piensa en el color rojo porque es un color que siempre estaba presente en ella: en una flor en el ojal, en una chaqueta, en el pintalabios. Geli es calor, es cariño, es una fuerza inamovible de la naturaleza humana, es lo más parecido a una madre que ha tenido nunca, pero también es su amiga, su mentora, su consejera, quien le para los pies y con quien lo pasa genial en el cine, siempre en la sesión de noche de los jueves. Geli es rojo como el fuego, fascinante y capaz de causar la mayor de las destrucciones por mantener a salvo a su gente.

 

Y ve rojo cuando pierde a Geli por culpa de aquel condenado tren, se pone a gritar como una posesa, pero todo lo que hace es ver rojo porque ha perdido a Geli... 

 

-Se te va a caer el café y te vas a manchar la blusa.

Le advierte Geli quien lleva como no esa chaqueta roja que le queda genial. Lesba sonrié y abraza con fuerza a su amiga, no sabe por qué, pero acaba de tener un presentimiento malísimo ¿o tal vez se ha quedado dormida estando despierta? Quien sabe, lo que si sabe es que los abrazos de Geli son cálidos, son rojo reconfortante, como lo es Geli.