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Durante el día en Ciudad Yaman no hay nada fuera de lo común, desde las personas que van y vienen de sus empleos o los grupos de estudiantes que ríen a carcajadas antes de subirse al transporte público, hasta los comerciantes que abrían sus locales por la mañana esperando sus clientes eran comunes.

Sin embargo, cuando el sol caía y teñía el cielo de azul oscuro se podía ver en todo su esplendor la verdadera forma de la ciudad, con los bares y clubes atiborrados de adultos y jóvenes bebiendo y bailando, o los tonos pasteles que desaparecían para dejar paso a cientos de carteles fosforescentes.

Pero ninguno de esos colores podía compararse con el llamativo cabello rosado de una chica que corría a toda prisa entre la calle 14 y la plaza central.

Kuroko nunca fue de esas personas que llegaban tarde a los sitios, y mucho menos a su trabajo; pero últimamente con los nuevos vecinos discutiendo a todo pulmón, las llamadas recurrentes de su madre para saber cómo le iba en su nueva casa y practicar nuevas canciones le costaba mantenerse despierta después de que sonaba su despertador.

Llegó a su destino en poco tiempo y con una última revisión de su bolsa con su cambio de ropa, abrió las puertas y entró al bar. Sin embargo, apenas puso un pie dentro del local, fue abordada por sus compañeros de trabajo.

Primero se le acercó Skeytso, un chico de cabello castaño y ojos color avellana "¿Enserio Kuro?, esta es la tercera vez que haces esto en la semana. Si sigues llegando tarde, el viejo te va a sacar"

"Relájate Skey, el jefe nunca sería capaz de hacer eso; aparte, no es como que realmente se diera cuenta de a qué hora llegamos." Debatió Milo, ganándose un zape por parte de su amigo. "¡Ouch!. Hey, eso no era necesario" Sus palabras solo lograron que le sacasen la lengua "De todos modos, ¿qué te hace tardarte tanto?, por lo general no hacías este tipo de cosas antes" La vio con curiosidad y una pizca de preocupación.

"Es lo mismo de siempre, no hay nada de qué alarmarse chicos" Les dedicó una mirada tranquilizadora, no queriendo seguirle dando vueltas al asunto. Incluso por detalles tan simples como estos, le alegraba internamente que se preocuparan tanto por ella.

De entre la conversación de los tres empleados se alzó otra voz.

"Hey ustedes tres, dejen de cotillear en medio de la entrada, esta noche tendremos clientes importantes y no necesitamos que suceda ningún contratiempo" Les habló con firmeza el barman. Andrew, con su chaleco negro y camisa blanca de botones que combinaba adecuadamente con su corbata pulcra y bien ajustada. "Y tú Kuroko, deberías ir a cambiarte ahora, antes de que el jefe te vea así"

Kuroko soltó una risita "Si señor". Su mirada se dirigió a los otros dos "Bueno chicos, vuelvo en un momento, no causen un desastre sin mí, por favor". Se movió hasta la parte trasera del bar, hacia lo más parecido a un vestuario que podían tener. Tenía suerte de que al menos les consiguieran un lugar decente para vestirse. Se cambió rápidamente a un vestido corto magenta y zapatos de tacón alto. Una ligera sombra de ojos y un poco de pintalabios hicieron verla lo más presentable posible, a comparación del desastre que tenía al llegar. "Perfecto", murmuró para sí misma.

Salió del "vestuario" y lo primero que se encontró fue a Skeytso con un traje muy parecido al de Andrew, revisando el piano del escenario, en busca de algún problema con las teclas.

"¿Hay algo mal?" preguntó Kuroko, notando la expresión concentrada de su compañero.

"No es nada, solo me aseguro que este pequeño esté listo para el show". Se detuvo luego de unos minutos y se ajustó su corbata azul por lo que parecía ser la sexta vez en el día.

"Entonces no deberíamos tener ningún problema, cuidas ese piano más que a ti mismo" dijo con un tono burlesco.

"Hey, solo me aseguro de mantener mi instrumento en buenas condiciones." Guiñándole un ojo, añadió "¿Preparada?".

"Siempre lo estoy, querido. De hecho, tengo una nueva canción que me gustaría que tocáramos hoy, es algo antigua, pero al gerente le dió el visto bueno" Sacó de su bolsa una carpeta amarilla, debidamente sellada y se la entregó. Esperó pacientemente a que Skeytso terminará de revisar las partituras.

"…Si, creo que podemos hacerlo, no parece muy difícil de hacer; aunque siendo sincero prefiriría que me avisarás con poco más de anticipación" colocó las hojas en el atril y volvió a releerlas.

Discutieron los arreglos para las siguientes canciones antes de que uno de los meseros les dijera que ya era hora. Solo había una delgada tela que los separaba de su público. Por lo que recordó de una charla con Andrew, esta noche se presentaban ante algunos empresarios que habían reservado personalmente todas las mesas cercanas al escenario y la barra. El jefe aceptó complacido la solicitud mientras se evitara cualquier improperio hacia los empleados. Se escuchó al mismo mesero realizando la presentación a través del micrófono, seguido de unos cuantos aplausos. Cerrando los ojos y tomando tres respiraciones lentas, se recordó a si misma mantener la calma y enfocarse en su trabajo.

A partir de ese momento, un nuevo brillo se posó en sus ojos y la expresión de Kuroko cambió a su semblante profesional.

Salieron de las sombras al mismo tiempo, Skey sentándose con su ímpetu y decisión característico, y Kuroko colocándose en frente al micrófono, de cara al público. Una última mirada entre ambos dió su confirmación final: Darían el mejor espectáculo que pudieran presenciar estas personas.

Las luces se atenuaron y de pronto todas las miradas en el bar estaban sobre ellos. El silencio fue abrumador, pero fue detenido por el sonido de las teclas siendo presionadas actuaron como una base. Y poco después, el piano fue acompañado de una voz, su voz.

Should I try to hide the way I feel inside my heart for you?

Would you say that you would try to love me too?

Fue un ritmo suave, lento, casi como ser envuelto por la seda más fina. Era casi hipnótico la forma en como los clientes podían quedar atentos en el escenario.

In your mind could you ever be really close to me?

I can tell the way you smile, if I feel that I could be certain

Se escucharon algunos murmullos, pero no les afectaron en absoluto. No cuando estaban tan profundo en su mundo, la sinfonía era lo único existente y terminarla sin errores era su misión.

Then I would say the things, I want to say tonight

But till I can see that you'd really care for me

Las palabras venían a su mente casi de forma automática, como si la hubiesen programado para cantar esta canción desde que nació. No había nadie que la detuviera, solo personas escuchando atentamente cada sílaba que salía de su boca. Pero de entre tantos rostros desconocidos, adultos, jóvenes, ancianos, ella se pregunta:

"¿Quién de aquí realmente es capaz de escuchar mi verdadera sinfonía?"

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El día había ido mejor de lo que esperaba. Quizá demasiado bien para su gusto.

¿Distraer a los transeúntes lo suficiente para tomar sus carteras?, demasiado fácil.

¿Ir a comer a los locales disfrazada para evitar ser descubierta?, pan comido.

¿Intentar robarle a un hombre que era a su vez parte de una pandilla?, perfecto.

¿Ser golpeada por sus compañeros hasta caer al piso?, hoy su suerte estaba de racha.

Logró defenderse del primero a punta de mordidas y cortes con sus garras, pero fue fácilmente arrinconada por sus otros tres compañeros, donde aprovecharon para golpearla para devolverle el favor.

Una vez que todos los hombres se habían ido, dejándo a Mharak sola, magullada y hecha un ovillo en lo profundo de un callejón, se tomó un momento para regañarse mentalmente por lo increíblemente estúpida que había sido por intentar algo así, y agradeció que no llegara a mayores. Levantarse fue un desafío que logró por poco. Aspiró lentamente y se enderezó como pudo. Uno de esos malditos la había pateado en su costado izquierdo y otro casi le rompe la pierna, pero fuera de eso, no parecía que tuviera algo fuera de lugar más allá de unos moretones y rasguños.

Buscó a tientas la bolsa que ocultó detrás de unos contenedores, al menos todavía tenía algunos bocadillos de una pastelería cercana y le daría otros días sin problemas

No era buena idea dormir allí, cualquier otro híbrido o peor aún, un policía podría encontrarla. Con la bolsa siendo ajustada, saltó sobre unas cajas y de allí trepó hasta uno de los techos. Ya tenía suficientes años de práctica escalando este tipo de lugares. Al recomponerse alzó la vista arriba, Yaman podía tener muchas cosas, y una de las mejores fue su cielo estrellado, que brillaba más que todas las luces artificiales de la ciudad.

A pesar de tener una bella vista, la música estridente de un club cercano le haría imposible conciliar el sueño, así que continuó caminando entre los tejados en búsqueda de otro lugar más cómodo.

Música electrónica, pop, rock, eran todos los sonidos que podía percibir, y tener oídos extra sensibles no hizo nada para detener el comienzo de un dolor de cabeza. Estaba replanteándose seriamente dirigirse al primer parque que encontrara hasta que, en un momento de lucidez, se mantuvo enfocada en una melodía en especial.

I will dream that someday you'll be really close to me

No era como las demás, nada de sonidos fuertes y brutos que hacían que el piso temblara; este en cambio era tan suave que era casi imperceptible de entre todos los locales de la ciudad.

I can tell the way you smile if I feel that I could be certain

Se movió con más cautela, asegurándose de no perder ningún detalle de esa música. Terminó encima de un gran bar, cuyo letrero con el nombre "The blue Saks" fue adornado de unas figuras a neón de un saxofón y un piano. "Supongo que aquí solo tocarán jazz o algo así…bueno, no está tan mal, supongo" Pensó para sus adentros, luego intentó acercarse más, pero parecía que quien fuera que cantara estaba lejos de su campo visual, incluso si intentaba ver a través de las pequeñas ventanas de lado. De cualquier manera, aun podría escucharla, sea quien sea.

Then I would say the things I want to say tonight

But till I can see that you'd really care for me

I'll keep trying to hide the way I feel inside…

Usando su bolsa como almohada improvisada, se recostó sin gracia ni sutileza y solo disfrutó del ritmo, intentando tararearlo "…tan lindo". La voz era tan preciosa y delicada que era incapaz de ignorarla, y en su lugar se relajó, dejándose llevar hasta que inevitablemente el cansancio de la pelea anterior se hizo presente y, antes de quedarse dormida, se cuestionó:

"¿De quién es esa voz que canta esta bella canción?"