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Un Nuevo Tiempo

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¿Qué es esto?

Se preguntaba el más joven, sentía cierta calidez sobre él que despertaba curiosidad. Se sentía ligero como una pluma, tal como si pudiera volar. Ese mismo sentimiento que sentía cuando corría en las pistas, libre como el viento, tan ligero, pero tan tranquilo y en paz; como si hubiera muerto.

Como un ángel que extiende sus alas para alcanzar el cielo.

Estamos en los límites.

Una segunda voz respondió, se oía tranquila pero demandante, le hablo con lentitud al otro chico más joven, que no sabía dónde estaba o que hacía en ese momento. La otra persona, que le hablo, sí sabía dónde estaban, el parecía tener todas las respuestas.

¿Qué paso? Mis amigos…

Su voz murió, sintió terror. Lo último que recordaba es que estaba con sus amigos, en la caravana, cuando hubo un terrible suceso. No recordaba bien, todo se volvió oscuro.

Tus amigos… están bien. Por lo menos ellos viven.

Recibió la contestación, podía ver aquellas palabras formándose en su cabeza. La palabra 'Viven' la vio, la sintió y lo dejo más tranquilo.

¿Y yo?

Pregunto nervioso, sabía la respuesta. Lo último que recordaba, el cómo salvo a uno de sus amigos y luego nada.

Muerto…

Si, lo sabía. Aquella palabra borrosa que estaba viendo, tomo forma: La forma de la muerte. Sin embargo no lloro, tan solo sonrió, sus amigos estaban bien eso es lo importante, ellos de seguro estaban bien, vivos. El era reemplazable después de todo, alguien ocuparía su lugar en el equipo y seguirían adelante, sin ningún problema. Ganarían.

Perdieron.

Fue la palabra que reemplazo a la 'Victoria'. Sus ojos avellanados se abrieron sorprendidos al leer eso, empalideció más y más. No lo podía creer negó con la cabeza una y otra vez, y lloro. No sabía porque lloraba en realidad, pero sentía un horrible presentimiento que le estaba destruyendo por dentro.

No soportaron perder a un amigo, fueron cegados por la venga…

¡CALLATE!

Le interrumpió, no quería ver esa palabra formarse frente a él, porque ya comenzaba hacerlo y su grito solo hizo que cada letra se arremolinara y quedarán desordenadas en aquel espacio.

Fudou debería haber muerto ¿sabes? No, todos ellos, pero por alguna razón tu los salvaste ¿Quién iba imaginarlo, verdad? Los más tranquilos siempre sorprenden al final.

¿De qué estás hablando?

Tu existencia es diferente ¿Cómo? No lo sé, pero pudiste romper el espacio en que ellos trabajaban.

No entiendo.

Lamentablemente ellos eran más fuerte que tu, más listos, y no pudiste salvarte.

¿De qué estás hablando?

Yo tuve que ayudarte.

¿Eh? ¡¿Eso quiere decir…?!

Estás más vivo de lo que imaginas.

Se levanto, quedando de pie en ese lugar, observando al otro con sorpresa. Era un hombre, un adulto al parecer, por su apariencia tan joven parecía no sobrepasar los 20. Poseía además, unos hermosos ojos de color azul cielo, y unos largos mechones negros cayendo sobre sus hombros. Pero, vestía de una manera muy peculiar, parecía una armadura lo que traía, toda la vestimenta era negra con detalles dorados en sus bordes. En ese momento se pregunto si todo esto era un sueño.

- ¿Es un sueño?- el de vestimentas oscuras sonrió.

- No lo es, Kazemaru.- el chico de cabellos turquesas se sorprendió al notar que este sabía su nombre. Ahora que se daba cuenta, su largo cabello estaba suelto y libre, y llevaba lo que parecía ser una túnica blanca larga que tapaba su cuerpo desnudo.

- ¡Mi ropa!- el otro volvió a sonreír, al ver al menor todo sonrojado por su ropa, se veía incomodo ¿Quién no lo estaría? Parecía que llevará un vestido y eso lo hacía ver bastante más femenino de lo que ya parecía, a pesar de ser un hombre.- ¿Por qué? ¿Qué está pasando?- pregunto nervioso, empuñando sus manos sobre aquella túnica blanca

- ¿No lo recuerdas?- Kazemaru parpadeo confundido ¿Qué debía recordar exactamente? Ese día había sido como todos los demás, bueno uno diferente, ya que habían ganado el torneo el día anterior, y ese mismo día, debían partir para volver a Japón. Endo como siempre motivado, entreno por última vez en la cancha del lugar donde se hospedaban, todos se le unieron animados, otros sólo observaban. A la hora del descanso, antes de tomar el vuelo, cada uno se fue por su lado, algunos a arreglar sus cosas, otros a entrenar más, algunos salieron a pasear, sin alejarse demasiado, para ver por última vez la ciudad.

Kazemaru había sido uno de los pocos que había salido. Por lo que no supo de la presencia de aquellos personajes extraños que aparecieron, era un equipo completo de jugadores, no parecían ser malos. Como siempre Endo y Kido fueron a recibirlos y a preguntarles que querían por aquí.

Tan solo un juego amistoso. Eso habían dicho, querían un partido contra ellos, no parecían tener malas intenciones. Hasta preguntaron si tenían tiempo antes de marcharse. A ellos no les importaba el tiempo, si era un partido corto o no, solo querían jugar contra ellos.

Sin embargo no estaba el equipo completo, eso tampoco les importo.

- ¡Claro!- dijo Kazemru observando al mayor dejando aquellos recuerdos de lado.- Faltaban Hiroto, Fubuki, Kogure, Sakuma, Someoka y yo.- El otro chico asintió.- Pero de ellos solo yo volví…

- Tus otros amigos fueron detenidos por personas de ese mismo equipo.- declaro el otro.- No pude hacer nada, intente ayudarlos, pero su poder no me dejaba avanzar.

Hiroto siendo capturado como testigo por los policías, ya que había ocurrido un accidente –donde no hubo heridos fatales- y querían su testimonio. Someoka quedando atrapado en un ascensor. Fubuki se perdió en una calle, sin saber las razones. Sakuma había ido a entrenar al boque, pero no podía encontrar la salida y ni siquiera se había internado tanto. Kogure termino en un parque de niños, quienes no lo dejaban ir para que jugara con ellos, lo elogiaban y a él le gustaba esa atención. Todo parecía ser casualidades, situaciones hasta bastantes tontas, pero les había pasado.

- Fuiste el único que no cayo, te ayude a salir. Pero no lo hice solo, tú también inconscientemente ayudaste a no quedar encerrado en esa ilusión.- le aclaro él. Entonces Kazemaru recordó, había ido a dar una pequeña y corta caminata, encontrándose con un camino cerrado por construcción al regresar, le pareció extraño ya que antes no le había visto. Todos parecían dar media vuelta al ver el cartel y seguir con su camino, pero a él le pareció sospechoso. Sin embargo encontró otro camino, un callejón que le llevo de vuelta a donde se estaban hospedando sus amigos.

- Se dieron cuenta de mi presencia.- declaro el de cabellos oscuros.- Me atacaron y tuve que huir, me persiguieron, no soy tan fuerte como ellos.- parecía haber dolor y vergüenza en sus palabras.

- Yo llegue cuando el partido ya había comenzado.- exclamo Kazemaru recordando cómo sus amigos habían ganado, pero parecían muy cansados.- Tan solo fui a ayudarlos… para mi mala suerte, ni siquiera participe mucho, luego nos tuvimos que ir… pero…- el de cabellos azules tan solo llevo una mano hacia su cabeza, no podía recordar muy bien lo que había sucedido, después de subir a la caravana relámpago para ir al aeropuerto; estaba seguro que Hiroto y los demás no llegaban, Natsumi, Aki y Fuyupe habían ido a buscarlos, mientras ellos se adelantaban. Empezó a llorar, sentía que algo terrible había ocurrido en el trayecto.

- ¡Fudou Cuidado!- recordó un grito, era su voz. Él había gritado, pero las imágenes eran confusas. Recordaba un bosque, recordaba la oscuridad, el frió del agua.

- Esos chicos provocaron que la Caravana chocará, ellos mismos chocaron contra ellos.- le decía el de cabellos negros a Kazemaru, quien abrió los ojos sorprendido. Todo cobraba sentido ahora.- Logre librarme de ellos y pude llegar a tiempo… pero…- cabizbajo apretó su puño con fuerza mientras temblaba. El también recordaba como todos salieron despedidos del bus, cayendo, rodando, algunos lastimándose.- Estaba débil, no pude hacer mucho, logre salvarlos, pero igual salieron gravemente heridos.

- ¿Por qué grite por Fudou?- pregunto Kazemaru, que agarro su cabeza con ambas manos, como tratando de recordar.- ¿Acaso de verdad lo salve?- el otro asintió, sabía que lo salvo, pero no sabía exactamente de qué.

- Tanto Fudou como tú estaban fuera del vehículo, heridos pero conscientes. Sin embargo el vehículo que les impacto, también cayo.- ¡Ahora lo recordaba! Quito a Fudou de allí, y el bus de las mismas dimensiones de la caravana, venía hacia ellos. El adulto continuo hablando.- Fudou parecía el más lastimado, después de todo gasto su energía en aquel partido. Tú lo levantaste, pero era imposible salir los dos de allí, intente detener la caída del bus, pero alguien más parecía no querer que eso pasará. Kazemaru, solo reaccionaste, lo empujaste y recibiste todo el golpe.

- Pero tú dijiste…

- Si, te salve. Pero para ellos estás muerto. Nunca encontraron tu cuerpo.- el menor abrió los ojos aterrorizados ante esas palabras.- El golpe del bus te dejo bastante mal, rodaste cuesta abajo, caíste en un rio y la corriente te llevo. Yo tan solo te saque de ese peligro, te cure y ahora estamos aquí.- dijo simplemente. Kazemaru se horrorizo.- Era la única manera, ellos sospechaban de ti, te hubiesen herido de todas maneras y hubieses muerto de verdad o hubieses acabado de otra manera mucho peor...

- No… ¡No!- grito el menor.- Esto es una pesadilla, despertaré y estaré con ellos, con mis amigos… ¡Tu mientes!- le grito enojado apunto del llanto, sentía ira, frustración.- Déjame despertar… por favor déjame…- le rogo, sus piernas no aguantaron su peso, cayo arrodillado, rogando.

- No es un sueño.- Se acerco hasta el menor, acarició sus largos y suaves cabellos turquesas, mientras sentía como el chico temblaba, lloraba y pedía en silencio despertar. Volver con ellos.- Se que es difícil de creer, pero necesitaba tu ayuda. Estaba buscándote a ti, entre todas esas personas que fallecieron. Tienes un poder inusual…

- No entiendo.- dijo levantando su cabeza para observar aquellos ojos azules, se aferro a las ropas del contrario.

- Te explicaré entonces.- decía sonriente, de entre sus cosas saco un collar, de allí pendía un colgante, de un color rojo como la sangre, tan brillante y de la forma de una gota de agua. Kazemaru lo observo y era como si estuviera mirando otro mundo a través de él.- Mi nombre es Hideki, vengo del futuro.

- ¿Del futuro?- pregunto Kazemaru no muy convencido.

- Es difícil de creer, lo sé.- contesto el mayor, mientras sus recuerdos tomaban forma frente a él.- Del futuro en el que vengo tú sigues vivo, algunos de tus amigos igual. Sin embargo, ocurrirá algo que no esperarán.- Kazemaru vio como el mundo parecía entrar en guerra. Usando el futbol como una manta para ocultar el verdadero objetivo, crear caos y un nuevo orden mundial.- Un enemigo antiguo se levantara, tú y tus amigos lo conocen muy bien, aquel hombre del meteorito, el que te dio ese fragmento en aquella ocasión.

- Pero… si él…- Frente a él se formo la imagen de ese hombre, pero se veía cambiado, más alto, mas fuerte, su peinado y todo en él se veían diferente.

- El poder cambia a las personas.- Frente a él se formaba una guerra, caos, sufrimiento.- Tus amigos han caído uno a uno, quedan pocos de ellos, él y su gripo se han apoderado de todo, gobernando como un dictador. Matando a todo aquel que ose revelarse.- observo al menor, quien miraba con miedo aquellas imágenes de muerte, como su ciudad estaba casi en ruinas, pocos habitantes había, pero parecían estar bien.- Los que obedecen son tratados bien, los que se revelan, como tu amigo Endo: No.

- ¿Qué quieres decir?- Ichirouta estaba todavía confundido.

- En el futuro, tú sigues vivo, en 10 años comenzará su plan de venganza, tomará el control.- le explicaba, mientras una gran sombra los cubría repentinamente: Era la maldad.- Tus amigos no estaban preparados, si ellos hubiesen actuado antes todo estaría bien, pero no pudieron porque nunca se enteraron, algunos murieron.- Así, con esas palabras, las sombras blancas que le rodeaban desaparecieron una a una.- 10 años más pasaron, fuiste capturado.

- ¿Yo?- decía titubeante el de cabellera turquesa.- ¿Por qué?

- Te lo dije, tienes un poder sorprendente, en el futuro, ellos obtuvieron esa información y te controlaron para su beneficio.- dijo este, mientras las sombras blancas se desvanecían completamente quedando una sola en medio de ese caos, pero esta lentamente se fue tiñendo de rojo.- Tus amigos siguen vivos, pocos de ellos. En ese futuro tan desdichado, pocos en el mundo se oponen bajo ese régimen. Mi deber… no, nuestro deber es cambiar esta línea de tiempo.- Kazemaru negó con la cabeza

- Aún si dices eso ¿Yo que puedo hacer?

- Traer la esperanza de nuevo.- contesto automáticamente.- Tus amigos perdieron la fe con el tiempo, en el primer suceso fue porque Ichinose y Kurimatsu murieron.

- ¡¿Eh?!

- Ahora al perderte a ti…

- Pe-pero… no podrías haber hecho algo…

- He hecho este viaje en el tiempo muchas veces ¿Crees que no intente salvar primero a Ichinose y Kurimatsu? Lo hice y no obtuve resultado, solo pude cambiar la historia un poco con el mismo final, hasta que te salve a ti. La historia ha cambiado: 10 años después la mayoría de ellos están vivos y a este tiempo es donde te he traído.- El menor no dijo ni una palaba, solo observo el piso, para notar como las imágenes que salían mágicamente de ese colgante desaparecían. Era mucha información, aún no sabía que pensar. El mayor le miro, sería difícil lo sabía.- Escu…

- Quiero verlos…- exclamo repentinamente Ichirouta, observando al otro muchacho con decisión quien no entendía y estaba sorprendido por aquellas palabras y esa nueva actitud.- ¿Qué paso con mis amigos 10 años después? ¿Puedes mostrarme eso? ¡Por favor!- mirándolo serio, el mayor parpadeo sorprendido ante ese cambio, de verdad le importaban sus amigos más que el mismo.

- Esta bien, pero no voy a mentirte, no todo es color de rosa.- Kazemaru asintió decidido, esperaba estar preparado para verlo todo.- Lamentablemente solo se la localización de Endo, Kido. Midorikawa, Haruna y Goenji. Los demás, tal vez tienen una vida mucho mejor y por eso no sé nada de ellos.- le hablaba mientras veía un reloj en el cual leía unas cosas. El mismo chico golpeo su artefacto.- Diablos el tiempo está cambiando…- decía quitándose el reloj y sacudirlo, parecía molesto.

- ¿Eso es malo?- pregunto nervioso el de cabellos turquesas. El mayor le observo.

- No, en realidad que el tiempo cambie, es una señal que hay altas probabilidades que no ocurrirá nada malo en el futuro.- le dijo sonriente, Kazemaru por algún motivo también se alegro.- oh… vaya…- declaro el mayor sorprendido al ver su reloj.- Este instrumento me muestra las personas relacionadas con mi futuro y que siguen aquí, perdí a Goenji, pero encontré a Hiroto.- exclamo él, eso decepciono un poco a Kazemaru.

- De todas formas quiero verlos a ellos.- el mayor asintió.

- Que así sea.- Instantáneamente un luz blanca cegó a Kazemaru, quien no tuvo tiempo ni de cubrir sus ojos para no quedar ciego por aquella luz, solo cerro lo ojos fuertemente, esperando; y solo los abrió, cuando sintió que el ambiente en el que estaban cambio. Lentamente abrió los ojos esperando no encontrarse con aquella luz, y no lo hizo, estaba en medio de una calle totalmente desierta, corría un poco de viento y todo se veía tan gris.

- Solo veremos a las personas que te mencione es todo.- Esa voz hizo que se sobresaltara.- Perdón, no quería asustarte.- dijo al ver como este pego un salto al escuchar su voz. Kazemaru sentía el frió piso sobre sus pies descalzos, es que llevaba la misma túnica blanca que parecía un vestido.

- ¿Por qué esta todo tan gris?- temía que en esos 10 años todo estuviera peor.

- ah, no te preocupes, es solo una imagen general de la ciudad, sin color, ni nada, generada por el reloj. No quiere decir que la ciudad este así, pero solo veremos en color a las personas que necesitamos ver.- Kazemaru asintió algo confundido.- Y no nos tendremos que mover mucho, el paisaje cambio para la sorpresa de Ichirouta, quien se hizo hacia atrás, casi apegándose a la nueva persona que había conocido, estaban en una calle distinta y frente a ellos una gran mansión.

- Esta es la casa de Kido.- la reconocería donde fuera, además había sido la única mansión que había visitado alguna vez en toda su corta vida.

- Entonces entremos.- el chico chasqueo sus dedos y por fin encontraron algo de color o por lo menos eso pensó Kazemaru, al ver la luz de la luna colarse por la ventana iluminando la habitación oscura. Habían libreros en las paredes, grandes y llenos de libros gruesos y al parecer importantes. Al frente, a un par de metros de ellos, un escritorio y una persona detrás de este, quien se levanto bruscamente.

- ¿Kido?- hablo Kazemaru algo dudoso, ya que ahora su amigo se veía más alto, su cabello era más largo y no llevaba esas extrañas antiparras, o lo que fueran, sobre su rostro. Su mirada rojiza se poso ante ellos, a ambos les recorrió un escalofrió.- ah Kido, soy yo Kazemaru…- hablo el chico y luego recordó las ropas que llevaba, que no eran precisamente un atuendo casual, y se sonrojo casi al instante.- N-no pienses mal por estas ropas…- decía Kazemaru todo sonrojado, abrazándose así mismo, como si así pudiera ocultar aquel 'vestido' blanco que llevaba. Kido camino hasta ellos, no se veía muy feliz.- Yo s-se que… no me has visto, pero…- entonces Kazemaru se quedo callado al notar que Kido no le prestó nada de atención, le ignoro completamente y no solo eso, le había atravesado como si fuera un fantasma. Kido siguió su camino abrió la puerta y fue hasta el pasillo, donde el teléfono sonaba.

- No nos puede ver, ni oír.- le explico el mayor, al ver la cara de incomprensión y miedo que ponía el pequeño chico.

- ¡Habérmelo dicho antes!- grito sonrojado, ya que había pensado que le veía. El otro solo sonrió ante lo infantil que podía ser aquel muchachito, luego le miro cálidamente, parecía nostálgico.- ¿Q-qué pasa?- se puso nervioso ante esa mirada que le regalaba el mayor.

- Nada, sigámoslo.- Ambos fueron hasta el pasillo, donde Kido estaba contestando el teléfono.

- Estoy bien Sakuma.- Kido no parecía estar muy feliz de estar hablando por teléfono, parecía enfadado, hasta aburrido.- Si, estoy comiendo bien. Ya te dije que no haré eso, si eso era todo lo que tenías que decirme…- Kazemaru estaba sorprendido, él sabía muy bien que Sakuma y Kido se llevaban de las mil maravillas ¿Cómo era posible que Kido le estuviera hablando groseramente a Sakuma?

- ¿ves? Todo ha cambiado…

- ¿Por qué…?- pregunto Kazemaru triste por la situación.

- ¿Qué más quieres saber?- Kido seguía enojado, aún hablando por teléfono, por un momento todo se torno silencioso y la sorpresa en la mirada del estratega se hizo presente.- Ella sigue en coma…- respondió Kido en ese instante con la voz apagada, Kazemaru sin comprender observo a su acompañante que venía del futuro en busca de respuestas ¿Quién? ¿Cómo? El mayor tristemente apunto hacia el escritorio, en la habitación en donde habían estado hace solo unos segundos. Kazemaru sin pensarlo fue hasta este, rodeo el escritorio y allí observo, la fotografía de Haruna totalmente gris, junto con Kido, una fotografía de hace 10 años. El de cabello turquesa negó con la cabeza al pensar en quien era la persona que estaba en coma. Escucho como Kido colgaba el teléfono y salía del pasillo.

- ¿Cómo? ¡Kido ¿Cómo es que…?!- grito Kazemaru para darle alcance, pero entonces recordó que ni le podía oír, solo lo siguió lentamente. Kido fue hasta el primer piso, donde su mayordomo parecía esperarlo y decirle que debía ir a una junta importante, algo de empresarios.

- Hace 10 años, que Haruna no despierta.- Kazemaru volteo a ver al viajero de otro tiempo.- Eso es lo que sé, no conozco personalmente a esa chica, solo por fotos, ya que en mi tiempo ella ya no existe. Sigamos, esto no te hace bien…- Kazemaru ya derramaba lágrimas entonces el escenario cambio nuevamente. Estaban frente a un orfanato, al parecer abandonado o fuera de funcionamiento.- A pesar de que el tiempo cambie, siguen juntos.- dijo simplemente, mientras Kazemaru se limpiaba las lágrimas y miraba el lugar, un gran edificio, y como siempre el paisaje se veía gris, excepto por un chico que corría hacia ellos, los ignoraba y entraba.

- ¡¿Ese era Midorikawa?!- pregunto Kazemaru alarmado, el chico de cabellera verde vestía bien, no había duda que debía trabajar, excepto por algo, tenía un par de banditas sobre su cara, Kazemaru pudo notar también que estaba algo cojo y sus manos estaban vendadas. Sin recibir respuestas, lo siguió ágilmente, aunque con ese largo vestido era imposible correr más rápido. Sin embargo no lo perdió de vista y llego hasta él, escuchando a Midorikawa gritando con otro chico de cabellera roja, cuyas ropas estaban arrugadas.

- ¡Deja de hacer esto Kira!- gritaba Midorikawa, parecía rogarle.- No arreglarás nada si sigues con estos negocios, tu padre…

- ¡Cállate!- le grito brusca y fríamente, hasta Kazemaru se sobrecogió del miedo ahí mismo. Vio como un tambaleante pelirrojo se levantaba del piso, claro era alto, más de lo que recordaba, pero eso debido a que habían pasado diez largos años. Pero era un poco más alto que Midorikawa y por lo tanto mucho más fuerte, ya que le dio un puñetazo en toda la cara.- ¡Ya te dije que dejarás de meterte en mi vida!- y se lanzo sobre él para darle más golpes a un indefenso Midorikawa, que sólo se protegía en el suelo. Kazemaru fue hasta él, para detenerlo, no quería ver que dos amigos pelearán, pero nada pudo hacer, era solo un fantasma en ese instante. Se estaba desesperando, pero la imagen cambio súbitamente.

- ¡Espera! ¡¿Qué paso con Midorikawa?!- decía al borde del pánico, de la preocupación por su compañero.

- No te preocupes, sobrevivirá.- palabras que no alentaron mucho a Kazemaru.- Te dije que no todo sería color de rosa.

- Pero ¡no entiendo!… ¿Qué paso con Kiyama?- decía Kazemaru desesperado.- Mi-Midorika…- no pudo terminar sus palabras ya el llanto quería salir de su garganta a gritos, estaba demasiado preocupado. Nunca pensó ver a Hiroto de esa manera, parecía devastado, casi un vagabundo, una persona completamente violenta.

- Kido olvido el futbol y solo trabaja para llenar ese vació en su vida y porque su padre así lo quiere.- explico mientras caminaba, Kazemaru le siguió.- Hiroto termino muy mal, una cosa llevo a la otra, y termino convirtiéndose en un apostador… su hermana está muerta.

- ¡¿Qué?! ¡La entrenadora Hitomiko, no puede ser!- decía desesperado.- Es mentira… mentira…

- Midorikawa ha estado a su lado, quiere ver al Kira Hiroto de antes, pero el mismo Kira parece negarle eso.- caminaban sin rumbo fijo.

- Es horrendo ¿Qué clase de futuro es este?- pregunto cansado, angustiado.

- El futuro que tú debes cambiar. Por eso te traje aquí, estas fueron las razones por la que tus amigos en el futuro ahora están muertos.- parecía un regaño ya que Ichirouta solo pudo abrazarse así mismo.- Deja de llorar, ya llegamos.- Frente a ellos aparecía un paisaje gris. Sin embargo Kazemaru no sabía de quien era esa casa, además de que se veía poco cuidada.- Llegamos justo a tiempo al parecer…- Kazemaru miro hacia la dirección en que miraba Hideki, los ojos avellanados de Kazemaru notaron como una figura adulta venía hasta ellos, cabellos castaños revueltos, no parecía haberse rasurado hace tiempo, ropa algo sucia. El hombre caminaba arrastrando los pies, no parecía tener ganas de nada.- Es Endo.- le hablo el adulto. Kazemaru abrió los ojos sorprendido, no se lo creía ¿Estaba tratando de decir que ese vagabundo era su amigo Endo?

- No puede ser…- al verlo más de cerca pudo confirmarlo, esos ojos que antes mostraban felicidad e inocencia, estaban totalmente apagados, sin ningún brillo o ganas de vivir.- ¿Por qué?- vio como su amigo, ya adulto, entraba a su casa a tropezones.

- La soledad lo volvió así.- lentamente la imagen cambiaba.- Trabaja en un supermercado, pero el dinero lo gasta en licor. La muerte de su esposa le afecto, ya que murió igual como tú, la diferencia es que si encontraron el cuerpo.- Kazemaru escuchaba, aunque parecía perdido en sus pensamientos.

Nuevamente otra habitación, pero esta no era gris, si no totalmente blanca y una cama con mantas blancas cubrían a una persona que estaba durmiendo en el centro de la habitación.- Haruna…- dijo sin energías el chico, acercándose ella, intentado tomar su mano, pero fue en vano. Se rindió.- ¿Qué le paso? ¿Qué les paso a todos?

- Ellos hicieron estragos en este tiempo, por eso no había podido traerte a otro distinto. Así que decidí traerte a este, porque pronto será el torneo internacional y esta vez, tú debes estar ahí para detenerlo, será en ese lugar donde comiencen sus planes.- camino hasta él y puso su mano sobre su hombro.- No todo está perdido, uno de los cambios que han ocurrido es que ella sigue viva.- observo a Haruna.- En mi tiempo, ella debió haber muerto luego del accidente.

- ¿Accidente?

- Del tiempo del cual vengo, en el accidente mueren tres personas Haruna, Fudou y Kurimatsu. El accidente del cual tú has sobrevivido, en el cual tú salvaste a Fudou, a ese me refiero. El solo sacarte de ahí, fue lo suficiente para cambiar el futuro, aún hay esperanzas ya que tu eres la clave.- le dijo bastante confiado, pero Kazemaru no parecía tener la misma confianza ¿Qué podría hacer él?- ¿No ayudarás a tus amigos?- pregunto, provocando que Kazemaru volviera en sí, y notara que la situación era importante, no podía quedarse sin hacer nada, por lo menos debía intentarlo con todas sus fuerzas.

Todo volvió a la normalidad, o eso era lo que parecía, estaban en el primer escenario, aquel extraño ambiente donde las palabras parecían tomar forma real y flotar para ser vistas.- Si aceptas entrar en ese tiempo, entonces, ningún de los dos volverá a su propia época.- Kazemaru le observo sin entender.- Viviremos allí para siempre, ese es mi plan…

Kazemaru tan solo se sorprendió ante esas palabras, entonces solo había un camino que seguir, por otro lado, tenía la oportunidad de hacer su vida de nuevo. Si regresaba al tiempo en donde estaba ¿Podría seguir viviendo sabiendo todo eso? Si él era la clave, volver era completamente erróneo. Si volvía a su propio tiempo, lo buscarían y de seguro no podría hacer nada.

- Espera, ¿Qué hay de ti?- pregunto preocupado.- Tu vienes del futuro ¿no?

- ¿ah?- el mayor sorprendido observo al chico ¿preocuparse por casi un desconocido? ¿Alguien que había conocido hace tan solo unos segundos? En verdad ese chico era muy inocente, pero amable. Los ojos de Kazemaru no mentían, estaba asustado sí, pero la curiosidad y la preocupación parecían ganar terreno en su mente.- Gracias por preocuparte, pero desde un comienzo pensaba hacerlo de esa manera.- Ichirouta lo observo sin comprenderlo, el mayor se veía tranquilo su rostro lo trasmitía, pero no le gustaba esto.- ¡Vamos, no te preocupes Kazemaru! – dijo golpeando su espalda.- Apropósito ¿Puedo llamarte Ichirouta? ¿Cierto? Si vamos a estar juntos en ese tiempo, debemos aparentar algo más.

- ¿Algo… más?- pregunto el menor. El mayor se sonrojo, lo que había dicho sonaba en doble sentido, pero al parecer el menor ni se dio cuenta.

- Debemos aparentar nuevos papeles en ese tiempo, yo no puedo ser yo en ese tiempo, y tú no puedes ser Kazemaru Ichirouta, tus amigos te reconocerían y no es la idea. No es bueno que la existencia de Kazemaru Ichirouta vuelva, y menos aún que todos se enteren.

- ¿Por esa razón no puedo volver a mi tiempo?- pregunto el menor.

- Eso es debido a tu poder.- contesto a su pregunta.- Si vuelves, en algún momento de la historia volverías activar tu poder. Además los ataques a tus amigos no han parado, pero se detuvieron paulatinamente hasta no ser nada diez años después, de seguro porque cambiamos algo del futuro. Lo que has visto son las repercusiones…

- ¿Lo que debo cambiar…?- el mayor asintió.

- Si hubieses estado allí presente, el daño hubiese sido peor. Ellos te hubiesen encontrado más temprano, para alejarte de tus amigos.- le explico él, para luego observarlo. El chico de cabellera turquesa tenía el ceño levemente fruncido, su mirada parecía perdida en la nada, pero en su rostro podía leer perfectamente la responsabilidad que estaba poniendo sobre sus hombros.- Parece que ya has tomado una decisión, Ichirouta…