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Segunda oportunidad

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Draco está sentado en el alféizar de la ventana de su cuarto. Mañana a esta hora estará en una de las cámaras subterráneas del Ministerio de Magia, donde será juzgado y condenado a Azkaban o a cualquier otro castigo que el Wizengamot considere justo.

Han pasado cuatro semanas desde la Batalla de Hogwarts. Después del horror de la muerte y la guerra, el mundo mágico se ha sumido en los juicios contra los mortífagos supervivientes. La gente pide condenas ejemplares, sangre, muerte, el beso del dementor. La guerra ha acabado, pero está demasiado reciente como para olvidar o como para que las heridas se cierren.

Los Malfoy han pasado estas cuatro semanas encerrados en su mansión, por orden del Wizengamot, a la espera del juicio que los condenará o les dará una segunda oportunidad.

-- ¿Draco?-- dice Narcisa. Ha entrado en la habitación sin que su hijo la oyera. Tiene ojeras y aspecto de cansada, pero sigue tan elegante como siempre--. ¿Estás bien? Casi no has salido de tu habitación en todo este tiempo.

-- ¿Bien? Mañana estaremos los tres en Azkaban o muertos. En mi vida he estado mejor.

-- No seas sarcástico. Todo va a salir bien. Recuerda lo que hablamos: solo tienes que contar la verdad y todo saldrá bien, no has hecho nada por lo que te puedan condenar.

-- ¿Y Padre y tú?

-- Tampoco.

-- Ahora solo falta que se lo crean los del Ministerio.

-- Todo irá bien.

Y esta vez Draco no replica porque sabe que Narcisa lo cree tan poco como él. Todo va a salir mal. Atrás quedaron los días en los que el apellido Malfoy hacía que la gente admirara a la familia. Ya no queda respeto por unas personas que se condenaron a sí mismas al aliarse con el Señor Tenebroso, al creerse superiores a los muggles y sangresucias. Ahora les toca a ellos ser los débiles, los apartados, a los que nadie quiere acercarse ni ayudar. Están completamente solos y solo les queda confiar en que todo salga bien.

El día del juicio llega y pasa como en un trance. Casi sin darse cuenta, uno tras otro, los tres Malfoy consiguen librarse. Cada uno cuenta su historia como han acordado: lo más lacrimógena posible, donde ellos son las víctimas y no los verdugos.

Lucius ya fue condenado a Azkaban hace dos años. Ha pasado un año allí y no poseía varita durante el reinado del terror de Aquel-que-no-debe-ser-nombrado, ¿cómo iba a participar en las actividades mortífagas que tuvieron lugar durante esos dos años? ¿No es castigo suficiente pasar un año en Azkaban por entrar al Departamento de Misterios y un año en compañía de salvajes mortífagos en su propia casa además de Quien-ustedes-saben? El Wizengamot cree que no es justa una nueva condena, aunque sí se le prohíbe usar la magia durante un año, salvo en su propia casa, al fin y al cabo el señor Malfoy ha prometido una importante donación al Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas.

Narcisa ganó la guerra. Mintió a Quién-ustedes-saben sobre Harry Potter, pregúntele si quieren. Fue ella la que salvó al Salvador del mundo mágico. No participó en la Batalla de Hogwarts, no participó en asesinatos o ataques contra muggles o hijos de muggles. ¿Se atreve el Wizengamot a condenar a una madre que solo hizo lo que creía mejor para salvar a su hijo y salvó así a todo el mundo mágico? El Wizengamot no lo hace: Harry Potter ha comentado recientemente en “El Profeta” que Narcisa Malfoy le salvó la vida. Como a su marido, le prohíben el uso de la magia fuera de los muros de su casa durante un año. Eso es todo.

Draco es inocente. Los magos y brujas de la sala lo acusan de intento de asesinato, pero ¿no hubieran hecho ellos lo mismo? ¿No son ellos padres e hijos? ¿Acaso no tienen a seres queridos por los que matarían si alguien los amenazara? Ese es su único delito: intentar salvar a sus padres de una muerte horrible matando a Dumbledore, solo que no llegó a cumplir su misión. Y, puesto que tenía dieciséis años cuando tuvo lugar el crimen, ¿es correcto juzgarlo como a un adulto? ¿Es justo condenar a alguien por los errores cometidos cuando era menor de edad, cuando el miedo y las amenazas lo rodeaban? El Wizengamot no lo cree. Tampoco usará la magia fuera de su casa, pero además volverá a Hogwarts para cursar su octavo año allí, donde deberá demostrar que el Wizengamot no se equivoca al darle una segunda oportunidad.