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Dalliance

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Seunghyun jamás lo imagino, para él todo era simple, porque odiaba involucrarse en dramas y peleas.  Sus relaciones se contaban con una mano fácilmente, porque cuando él aclaraba las cosas, todos huían. El compromiso no era lo suyo, le costaba mucho confiar en las personas, y siempre necesitaba de su espacio. Además de que sentía algo de temor por llegar a ser tan íntimo con alguien más, más allá de lo físico, sentía que mucho de él podía perderse si compartía más de sí. Seunghyun era extraño y difícil de tratar. De esa forma, él mismo se volvió ajeno y cuidadoso con cualquier relación.

Sin embargo, había una gran (y pequeña) excepción.

—Hyuung, no sabes cuánto te deseo… —el mayor jadeo cuando la mano de Jiyong se coló en sus pijamas— te he extrañado mucho —continuó balbuceando a la vez que se pegaba a él y le acariciaba la espalda.

Malditas debilidades, pensó para sí.

Jiyong era algo tan angelical, y diabólico al mismo tiempo, añadió. Dejo de debatir mentalmente y Jiyong pegó sus labios a su cuello, regresándolo más al momento.

El alto fue tomado por sorpresa desde el inicio, había escuchado la puerta abrirse y se había removido confundido de su sueño, solo para enfrentarse al líder tambaleando de lo borracho en su habitación —Ve a dormir, apestas a alcohol —lo alejó un poco, porque esos besos estaban sin duda quemándolo.

Jiyong estaba más cerca del lado diabólico, concluyo para sí mismo.

El de cabellera rosada se rio y se restregó como gato sobre su pecho —Estoy consciente, hyung —lo empujó sobre la cama y Seunghyun se quedó sentado sosteniéndose con sus manos.

Las rodillas de Jiyong cayeron de golpe en la superficie fría, se quejó ligeramente y abrió las piernas del mayor —Jiyong-ah —jadeo en cuanto las agiles manos del menor le bajaron el pijama. El mismo sonrió cuando noto la semi-erección de su hyung, levantó la vista y se mordió el labio, consiguiendo que la sangre del mayor se concentrara más allí abajo. Su lengua jugueteó con la punta y Seunghyun comenzó a perder el control— Mierda —su naturaleza respondió al instante.

Jiyong se motivó todavía más, lo provoco poco a poco y chupó la punta coquetamente, como si fuese una simple paleta de caramelo —Esto te encanta, ¿verdad? —un gruñido le confirmo el asunto, al mismo tiempo que su miembro se ponía más duro.

El alto estiro sus manos hacia atrás y se sostuvo mejor, entregándose a lo que fuera que Jiyong pensaba hacer con su ya obvia erección. Las caricias con ambas manos llegaron, su lengua se paseaba por sus testículos de forma impresionante, como si nunca hubiera perdido la práctica. Cosa que molesto sorpresivamente a Seunghyun, ya que la idea de Jiyong haciéndole eso a alguien más lo abrumó. Sin embargo, esta desapareció en cuanto Jiyong lo tomo por completo —Mhhh —. La felación del menor se volvió más intensa y Seunghyun estaba tan duro que dolía, su mente se había dispersado tanto, que no se había concentrado en lo que sucedía, así que mejor lo separo y lo ayudo a levantarse— Tu turno, princesa.

La ropa del menor desapareció rápidamente, Seunghyun se estiro por lo necesario de su cajón y regreso a la cama, le abrió las piernas y se posiciono en el medio —¿Has estado con alguien más? ¿o debo prepararte bien? —preguntó mientras le acariciaba suavemente los muslos, dejando que sus dedos delinearan las palabras entintadas.

—Con el lubricante será suficiente —Seunghyun lo miró fijamente, dándose cuenta de como evitaba su mirada. Lo ignoró y metió un dedo de golpe en su entrada, Jiyong abrió la boca y un grito silencioso se apodero de él. Era placer, con algo de dolor escondido. Lo ayudo a sentirse cómodo y dejó que el segundo entrará, haciéndolo retorcerse y gemir poco a poco. Jiyong era precioso, desde que lo miro con ese nuevo tono de cabello, el mayor lo había deseado. Sin embargo, no había hecho ningún movimiento, ya que su relación de amigos con derechos había terminado hacía muchos meses. Así que Seunghyun aguantó las ganas de ponerlo en cuatro sobre toda la casa. El tercer dedo entró en juego y Jiyong ya cerraba los ojos concentrándose en la atención, aprovechó eso y los sacó para ser él quien lo llenaba de una vez por todas.

—¡Hyung! —gimió al sentirlo tan rápidamente.

Seunghyun podía ser brusco cuando era necesario, y por ello Jiyong lo adoraba tanto. El mayor se inclinó sobre el delgado cuerpo de Jiyong y lo besó profundamente, lo necesitaba callado, o de lo contrario todos escucharían el escándalo que Jiyong podía desatar —Nos van a escuchar —susurro en su oreja, mordió su lóbulo desnudo y empujo más su cadera, escuchando los jadeos silenciosos—. Así es, que solo yo pueda escucharte, princesa —empujo un par de veces más y lo miro estirar su cuello. Lo ataco a besos y tomo más confianza en sus estocadas, ignorando el sonido vulgar de sus caderas chocando en medio del silencio y la oscuridad.

—Hyung, hyung —lo buscó con las manos y mantuvo su rostro para besarlo una vez más, sus lenguas batallaron un buen rato, hasta que Seunghyun tocó su próstata de un golpe— mierda, allí, hazlo más fuerte —susurro aferrándose ahora a la sabana bajo ellos.

Seunghyun se posicionó mejor y lo penetró con menos cuidado, cosa que lo hizo morder sus labios y arquearse contra su cuerpo. Jiyong era divino, no había otra descripción, el hecho de tenerlo bajo su poder. Escucharlo pedir más, gemir y jadear solo para él, con esa piel brillante por el sudor y ese desastre de cabello rosa sobre la almohada, para Seunghyun eso era la gloria. Golpeó su próstata varias veces más, consiguiendo que un gemido se escapara, terminó olvidándolo y coló su mano en el abdomen del menor, bajando poco a poco para tocar su goteante erección —Córrete para mí, princesa —le pidió con otro susurro mientras le quitaba algunos cabellos de la frente.

El menor no pudo negarse, con las embestidas de Seunghyun y su atención en su miembro, no pudo evitar correrse de forma desastrosa en medio de sus cuerpos. Jadeo y cerró los ojos con fuerza, evitando gritar o algo peor. Su cuerpo se destensó y su esfínter comenzó a apretar de forma deliciosa a Seunghyun, quien de un movimiento más termino dentro del anhelado cuerpo bajo él —Me vuelves loco, hyung —escuchó cuando gruño en las clavículas del menor.

—Tu me vuelves más loco —gruño en sus mejillas mientras le dejaba besitos suaves.

Se tumbó al otro lado de la cama, estaba más que agotado, sin duda cuando se fue a la cama no pensó en que todo eso pasaría. Incluso pensó en que bien podría estar soñando. Kwon Jiyong provocándole sueños húmedos no era algo completamente nuevo para él, incluso podía decir que bien tenía experiencia.

Con él y con otro par de sus roomies.

—Ve a tu habitación —musito cuando sintió que el cuerpo del menor se acurrucaba con el suyo— no querrás que te vean salir de aquí en la mañana.

El menor gruño y se puso boca abajo, manteniéndose con sus codos —No estoy seguro de poder moverme —musito mirándolo.

—Y decías que el lubricante era suficiente…

—Dame un segundo —bajo el rostro, riéndose un poco y se tumbó de nuevo.

—Estarás profundamente dormido en un segundo, vamos, arriba —le palmeó el trasero, ganándose quejas del de cabellera rosada.

Lo miro envolverse en su ropa con poco cuidado y salir cojeando con gracia, se mordió el labio y lo aprecio hasta que la puerta se cerró tras de él. Había perdido la cuenta de cuantas veces lo había visto salir así de su habitación, a medio vestir y más satisfecho que adolorido.

 

A la mañana siguiente, Seunghyun se levantó primero y salió a la cocina por café. Llenó de hielos un vaso y lo sirvió con cuidado, miro de reojo y escuchó que alguien bajaba de las escaleras. Era Youngbae ya listo para salir —¿Tienes agenda para hoy? —su dongsaeng asintió metiéndose en la cocina para preparar té.

Seunghyun eligió un asiento del desayunador y tomo su café con calma —Sobre anoche, era él ¿cierto? —se quedó callado y solo observó las manos de Youngbae poner té en la tetera.

Mordió su labio y murmuro una afirmación.

Youngbae sabía sobre ellos, lo había descubierto una tarde donde Jiyong y Seunghyun creyeron que no había nadie en casa. La impresión del moreno había sido la peor, ya que los había visto en el sofá principal… siendo especifico, había visto a Jiyong montado sobre él. Había sido un desastre. Youngbae se había molestado mucho, y el mayor lo entendía hasta cierto punto, sin embargo, después le pareció exagerado, ya que ambos eran adultos y ambos aclararon que era solo sexo. Y por más que Seunghyun tuviera sentimientos encontrados en ese entonces, aceptó que Jiyong quisiera algo totalmente físico. Es decir, eran amigos desde la infancia, por lo que la confianza que tenían era increíble. La misma había crecido, y con el tiempo juntos, la química sexual de pronto explotó en ambos lados.

Y esos sentimientos que Seunghyun tenía, terminaron por esconderse otra vez, cosa que agradeció cuando Jiyong le puso una pausa a su amistad con beneficios. Seunghyun regresó a lo que era, olvidándose un poco con vino y más personas. Porque al final, él no quería algo sincero y real. Y mientras Jiyong también mantuviera su distancia en cuanto a sentimientos, las cosas estaban aclaradas siempre.

El sonido de las escaleras los interrumpió y Seungri se apareció junto a Jiyong, el de cabello rosa se sentó a su lado y tomo un sorbo de su vaso de café, con la confianza que siempre tenían. Sin embargo, a los ojos de Youngbae, aquel detalle fue obvio.

—Tengo un espacio hoy, ¿vamos al gym entonces? —musito Seungri hacía Jiyong— puedo enseñarte mis nuevas habilidades. No sexuales —aclaró con una sonrisa.

Negó y tomo una de las tazas de té que Youngbae servía —Estoy muerto, me duelen mucho las rodillas, te acompaño luego —cortó como si nada.

Seungri frunció el ceño y se rio un poco —Hyung, ayer me dijiste que tenías mucha energía, ¿cómo puedes estar muerto? —preguntó descuidadamente mientras caminaba a la nevera.

—Pasé mucho rato en el bar con los demás, me cansé —tomó una manzana del frutero y continuó como si nada sucediera.

Seunghyun solo desvió la vista y sacó su móvil —Espera, ¿tuviste suerte anoche? —y entonces Seunghyun se atragantó con su café.

—¡Seungri! —lo reprendió Youngbae.

El maknae solo juntó sus labios como haciendo un puchero —Hyung, de verdad, creo que quien no supera nuestra relación eres tu —comentó serio a Youngbae.

Jiyong soltó una carcajada al ver la expresión de su mejor amigo —Dejemos esto, y Ri, deja de hablar de mis conquistas o las tuyas en la mesa, Mamá Bae se molesta.

El alto terminó por rendirse primero, ya que sabía lo mucho que Youngbae necesitaba regañar a Jiyong —Iré a darme una ducha, los veo más tarde —se alejó y Seungri dijo que haría lo mismo.

Jiyong endureció su expresión y dejo que su cabeza se sostuviera en su mano, haciendo su cabello a un lado y suspirando, Youngbae lo sabía. —¿Cómo...? Olvídalo —era inútil preguntar siquiera.

—¿Otra vez, Ji?

—No sé que me paso anoche, termine metiéndome a su habitación a media madrugada.

Youngbae lo miro desaprobatoriamente —Ustedes dos son increíbles, y tu lo eres el doble, o más.

—Yo solo quería estar con él… no puedo evitarlo. Y así sea solo de esta forma, es algo. Prefiero esto a nada. Sé que yo causé esto, que yo lo forcé, pero… es mi decisión Bae. Me mantendré a su lado así, y quien sabe, con el tiempo puede surgir algo de su parte.

—No lo hizo durante todos estos años, ¿por qué lo haría ahora?

Jiyong lo miro fijamente, sintiendo esa mirada fría, pero llena de preocupación. Su mejor amigo sabía cuando ser crudo, sabía que eso lo ayudaba a pisar la tierra y a dejar de andar fantaseando con su amor no correspondido. El asunto dolía, y Jiyong no quería mostrarle todo a su mejor amigo, necesitaba alejarlo un poco más. Ese amor era cosa suya, era su responsabilidad.

—No lo sé, pero de cualquier forma quiero hacer esto —afirmó para ambos.

 

Cuatro días después, el cabello rosado de Jiyong estaba siendo despeinado por el mayor de los cinco, sus labios estaban saboreando el resto de esencia de Seunghyun. Los lamió un poco más y Seunghyun lo levantó rápidamente, lo tomo de la barbilla y lo beso profundamente. La erección de Jiyong punzó aun más, el alto se agachó de forma ágil y abrió sus pantalones para liberarlo, puso sus labios en la punta y sintió como el cuerpo del menor se tensó —Me queda nada —soltó en un susurro.

Lo tomo con una mano y lo masajeo mientras levantaba la vista —Mejor, no tenemos tiempo —regresó a chuparlo únicamente de la punta, dejando que su mano masturbara la base y sus testículos. Jiyong gimió con poco autocontrol, Seunghyun apresuró sus movimientos y llevó más de la mitad a su boca, esperando que eso lo hiciera terminar, sin embargo, solo ocasiono un gritito de parte del menor. Aceleró los movimientos de su mano y de su lengua, haciendo que su cuerpo ya flaqueara y que sus jadeos casi lo pusieran duro otra vez.

—Hyung, voy a… —susurro antes de correrse contra la pared, se sostuvo de los hombros de Seunghyun y casi sintió que se caería.

—La última vez te dije que podías hacerlo en mi boca —se quejó Seunghyun cuando se levantó y acomodo sus propios pantalones.

Jiyong hizo lo mismo y se mantuvo recargado en la puerta de madera —Lo siento, tal vez quedé traumado por lo que paso esa vez.

El alto rodó los ojos y sacó un par de pañuelos para limpiar la pared —Como sea, si este departamento será mío o no, al menos ya lo marcaste —Jiyong sacudió su cabello y lo empujo cuando iban saliendo de esa habitación.

—Eres un pervertido.

—Y por eso ya tengo ganas de comprar este lugar —murmuro divertido.

Salieron del edificio y regresaron de inmediato a casa junto a los demás, Jiyong se dio un baño y dijo que saldría a un evento y que regresaría tarde. Seunghyun tomo un asiento en el sofá principal y estiro sus pies junto a los del maknae que se estiraba desde la otra orilla. Youngbae y Daesung tomaron botes de helado de la nevera y los dejaron sobre la mesita de noche, ellos se sentaron en la alfombra, viendo directamente a la pantalla. Donde algún drama estaba siendo televisado, como Seunghyun acababa de llegar no entendía nada, saco su teléfono y se mantuvo mirando Instagram con calma.

Seungri tomo un bote de helado y cruzo sus piernas, comió un poco y luego lo paso al frente otra vez, Seunghyun lo observó de reojo, creyó que era su imaginación y regreso a su teléfono. Pero su mirada no mentía, regresó a mirarlo discretamente, notando como jugueteaba con la cuchara entre sus labios y su boca. Se maldijo internamente y bloqueó su teléfono, enfocándose en el frente. Siendo especifico, en la película que ahora salía cuando los chicos cambiaron el canal. Daesung presiono el botón de nuevo, y una película americana les dejo ver a un par de adolescentes comiéndose a besos y casi arrancándose la ropa. Seunghyun sintió sus mejillas enrojecer. No miro a otro lado y Daesung cambió de nuevo de canal, como si nada sucediera. Algo de comida apareció y el par del frente decidió dejarle allí, mientras, en la parte de atrás, el mayor no comprendía que demonios le había pasado.

Seungri tomo helado de nuevo, pero Seunghyun no se percató, hasta que sintió su pie tocar su pierna —Hyung, ¿quieres un poco? —musito antes de dejar la cuchara en sus labios, como si fuese el acto más inocente.

Tan inocente que la idea aterrizo en la entrepierna de Seunghyun.

Negó y lo miro regresar a comer como si nada sucediera —¿Y qué sucedió con el departamento? —preguntó Youngbae cuando la televisión les regalo comerciales.

—Creo que voy a comprarlo —respondió seguro.

—Será el fin de una era —añadió Daesung.

Seunghyun sería el primero en dejar la casa de los cinco, aunque sentía algo de nostalgia, sabía que era un paso que ya todos debían tomar. Cada quien avanzaba en sus vidas, y de cierta forma, a todos les urgía cada vez más la privacidad. Más a los del primer piso, quienes compartían paredes muy delgadas. Además de que Seunghyun anhelaba tener sus pinturas adornando todo ese gran espacio que estaba por comprar. Y según sabía, Youngbae y Daesung serían los siguientes, ya que tenían planeado irse a una zona cercana.

Su teléfono se iluminó, era una notificación de Instagram, la abrió y vio que era un amigo quien lo etiqueto en un par de pinturas en las que estaba interesado. Tomo capturas y regresó a su feed, donde una publicación de Soohyuk resaltó. Jiyong estaba con ellos, lucían animados y al parecer estaban en una mesa llena de más gente, el de cabello rosa sostenía una botella y Soohyuk lo había hecho voltearse para la fotografía. Una sonrisa involuntaria llenó su rostro. Lo notaba divertido en la foto, esperaba que estuviera disfrutando ese tiempo con sus amigos. Y por una parte no esperaba recibirlo a media madrugada, ya que últimamente les costaba mucho más trabajo ser silenciosos. Una razón más para que por fin tuvieran lugares separados.

 

Más de un mes después, Seunghyun estaba a un día de irse a vivir solo, a su departamento ya amueblado y listo para ser habitado. Esa mañana había despedido la habitación junto a Jiyong, quien se había aferrado a que sería silencioso… fallando en gran parte. Seunghyun le había dicho que lo amarraría si era necesario, y la idea solo prendió más al menor. Sonrió al acordarse y salió por fin de su habitación —¿Dónde están todos? —preguntó al salir y encontrarse con Seungri colgando una llamada.

El maknae giró un poco y pudo ver a Seunghyun —Tenían algo pendiente, dijeron que regresaban en menos de una hora, y eso lo dijeron hace media hora. Ya no deben tardar.

El alto asintió y tomo asiento en una silla del desayunador, mirando toda la sala y la cocina, preguntándose cuanto extrañaría pasar sus horas allí. Suspiro y se recargó en la pared —¿Vas a extrañarme, maknae? —preguntó mientras el otro se quitaba su saco negro.

Una camisa blanca de seda le llamo la atención y Seungri sonrió —Supongo que sí.

El menor dejo su teléfono en la mesa y camino hasta la nevera, tomo una botella de cerveza y la dejo a un lado de su teléfono, camino buscando un portavaso a la vez que deshacía un par de botones de su camisa, cosa que mantuvo a Seunghyun muy atento —¿Supones? —comentó cuando el pelinegro se quedó quieto.

—No es como si no te fuera a ver continuamente.

—Podemos vernos en el trabajo, pero hay descansos, descansos que yo ya no pasaré aquí.

—Me las arreglare esos días —respondió levantando los hombros de forma inocente.

Entonces Seunghyun sonrió —¿Cómo? …si es que puedo saber —Seungri le sonrió de vuelta y lo miro fijamente a los ojos, como si estuviera analizando algo con detalle.

Algo que pareció encontrar en ese instante —No, no lo puedes saber —mantuvo esa sonrisa coqueta y se giró hacia el salón, aun frente a él, pero sin mirarlo.

Seunghyun mordió su labio muy discretamente, no sabía que estaba haciendo, pero estaba muy seguro de que Seungri estaba jugando —Dímelo.

El pelinegro negó sonriendo ampliamente antes de dar otro trago a su cerveza —No, hyung.

Se levantó y se metió a la cocina, haciéndolo retroceder un poco, Seungri estaba algo incrédulo cuando lo vio acercarse, sin embargo, Seunghyun se dirigió al fondo de la cocina, tomo un vaso y se sirvió un poco de agua —Dime como te las arreglaras sin mí, ¿crees que es correcto ocultar cosas de tu hyung, Seungri-ah?

—Lo es, porque es un secreto. Y se supone que los secretos tienen que quedarse escondidos —explicó seguro de su respuesta.

Estaba jugando, o estaba siendo serio… Seunghyun no encontraba la verdad, y el asunto comenzaba a molestarlo más —Te diré un secreto si me dices el tuyo.

Seungri leyó la actitud juguetona de su hyung, y el asunto lo tuvo sonriendo más ampliamente —No lo haré, ríndete, no soy como Ji hyung.

—¿Quieres un secreto de Jiyong? Puedo contarte alguno.

—¿Crees que no se secretos de él? Era mi novio, por dios… —casi terminaba su cerveza cuando la dejo de nuevo sobre la mesa, recargándose un poco en ella y mirando aun a Seunghyun.

El alto asintió y cruzo los brazos después de dejar su vaso sobre la encimera. A veces, solo a veces, olvidaba el tiempo tan breve en el que Jiyong y Seungri se enamoraron. Asunto de verano, había concluido cuando los miro terminar tan de pronto —Hay algo que no sabes, estoy seguro.

Lo miro de forma retadora, confiado en que su secreto con Jiyong solo Youngbae lo sabía —¿Tan secreto es? —Seunghyun asintió aceptando esa mirada intensa que el menor le daba. Tan intenso que algo se podía palpar entre ellos, algo que no quería analizar en ese momento—. Sé de qué hablas.

—No lo creo —frunció el ceño.

—Lo sé —afirmó terminando con su bebida.

Entonces Seunghyun comenzó a creerle, porque si Youngbae lo había descubierto… ¿Quién decía que los demás no podrían? Si vivían en la misma casa… —¿Sabes sobre… eso?

—Los escuché alguna noche, bueno, todos los escuchamos alguna noche.

—Seungri… no sucedió mientras ustedes… —intentó aclarar.

            —Lo sé, Jiyong me lo confesó borracho alguna vez, alegó que jamás me había engañado a pesar de que se acostaba contigo. Supongo que desde allí nos volvimos tan transparentes con nuestras vidas, fue como si nada hubiera pasado ese verano.

Seunghyun comprendió, sintiéndose algo asombrado por la actitud de Seungri, lo escuchaba tan maduro y… adulto. Por ese momento, no lo miro como el maknae y el dongsaeng pequeño, lo miro como un hombre —Supongo que me quede sin secreto entonces —musito, cambiando el tema.

—Mejor, hay cosas que siempre deben permanecer como secretos —la puerta se abrió y Seungri fue hasta la entrada para ayudarles con las compras que traían, mientras Seunghyun se quedaba procesando todo lo sucedido en la cocina.

 

Y por más que se negó, una fiesta de inauguración estaba siendo organizada por sus amigos, Seunghyun prácticamente no hizo nada. Pero Jiyong, Youngbae y otros fueron quienes se empeñaron en hacer una reunión al menos, alegando que lo extrañaban y que sería lo mejor ya que estuvo mucho tiempo fuera. Seunghyun había estado fuera debido a la grabación de su película, por lo que no los había visto y tampoco había hecho nada desde que se había mudado al nuevo departamento.

Jiyong había pasado la noche anterior con él, se había quedado a dormir y todo, por más que Seunghyun no quería, al final lo había dejado, porque era tarde y sentía que podía herirlo si lo mandaba a casa a media madrugada. El líder podía ser sensible. Lo que había agradecido fue verlo salir a las 7 de la mañana, porque tenía algún compromiso que cumplir. Seunghyun sintió algo al verlo cuando despertó, un sentimiento que odio y que supo que tenía que hundir más.

Esos sentimientos que tuvo cuando todo empezó.

Esos sentimientos solo se habían escondido, y ahora buscaban salir con la cercanía del causante.

Se metió a la ducha y trató de olvidarse de la noche que había pasado, eligió un atuendo simple y optó por esperar a que todos comenzaran a llegar, sabía que no sería una simple reunión. Y estaba contento con ello, o al menos comenzó a animarse cuando los chicos llegaron. Seungri y Daesung colgaron adornos y Jiyong dejó globos en algunas partes del salón y cocina —¿Ocultaste cuadros? —le preguntó Jiyong.

Asintió con una sonrisa culpable —me metiste miedo anoche con eso de que podrían ponerse salvajes.

—Esa era la idea.

La noche avanzo y su departamento estaba llenándose más, había gente del staff, bailarines, amigos cercanos, otros modelos y artistas. La fiesta se mantuvo privada, entre gente conocida, y eso tenía muy tranquilo a Seunghyun y a los demás. Incluso pudo ver varios de sus dongsaengs bebiendo por allí, todo se sentía amigable y agradable, aunque él bien sentía que quizá se estaba pasando con el vino.

Deshizo otro botón de su camisa floreada y oscura, la agitó y se sintió acalorado, se fue al fondo del pasillo y fue hasta el baño privado de su habitación. Donde obviamente no había nadie. Salvo por Seungri, quien casi le causa un infarto cuando abrió la puerta. El menor estaba vistiendo una simple camisa azul cielo y un ajustado pantalón de vestir, fueron detalles que Seunghyun pudo apreciar mejor. Seungri musitaba una serie de cosas en japonés, cosas que el mayor no entendía y que sin duda no buscaba comprender en ese momento.

—Hyung, lo siento, pero tenía que responder —comentó cuando colgó por fin.

Seunghyun asintió y fue hasta su baño, dejando la puerta abierta, por lo que Seungri podía verlo desde donde estaba de pie —Al menos no te escuché llamarme TOP.

—Oh, lo hice, pero solo una vez —el alto soltó una carcajada— la fiesta esta entretenida, ¿no lo crees?

—Sí, es bastante cómodo estar allí afuera.

Lavó sus manos y dejo que un poco de agua tocara sus mejillas, bajando el calor que tenía —Bueno, debería irme ya.

—¿Me extrañaste? —soltó con su voz ronca mientras miraba al espejo.

—Lo hice —dijo.

—¿Y te las arreglaste con ese secreto mientras no estuve?

Asintió. Seunghyun se recargó en la puerta de su baño y lo miro como la vez pasada, de forma intensa y esforzándose por descubrirlo todo. Seungri no quería perder, el brillo en sus ojos se intensifico y no bajaba la mirada, a pesar de que estuviera mirando a su hyung de esa forma. Para el mayor, Seungri estaba llevando lo que fuera que era eso, muy lejos. Y a él no le gustaba estar lleno de incertidumbre, así que no lo dudo más, si eso era o no, un error, estaba dispuesto a matar de una vez por todas esas dudas.

Deshizo la distancia y se acercó a él, lo tomo del brazo y lo llevó consigo al baño, cerró la puerta y lo pegó a la misma una vez cerrada. Se alejo un paso y noto que la expresión de Seungri se aclaró, y sus mejillas casi delataban una sonrisa —Lo preguntaré una vez más, y quiero una respuesta clara —recargó su cadera en el lavabo y lo miro desde allí—. ¿Cómo te las arreglaste mientras me extrañabas y no podías verme?

El menor relamió sus labios y guardó sus manos en sus bolsillos, ajustando más su pantalón, cosa que casi hacia que Seunghyun bajara la mirada —Me masturbé pensando en ti.

La mirada de Seungri dejo de bromear, y los ojos de Seunghyun tomaron otro brillo, haciendo que cada palabra pegara con fuerza en su autocontrol. Entonces no lo soñaba. Seungri fantaseaba con él. Así como Seunghyun lo hacía por él. Esas miradas no fueron juegos, esas acciones seductoras tampoco lo fueron, Seungri tentaba el terreno con cada detalle. Y como todo un hombre, no hizo nada hasta que no supo que no había interés del otro lado. El que Seunghyun ya le estaba mostrando desde esa vez y desde ese instante.

Y las cosas cambiaron desde ese segundo.

—Muéstrame.

La única respuesta de Seungri fue acercarse a él, lo que puso alerta a Seunghyun, sin embargo, el menor solo lavó sus manos estando rozando con él. Lo miro dar un paso atrás para solo colocar una mano en su mejilla, causándole escalofríos por lo frío que se sentía —Necesitas enfriarte.

Paso sus manos por su cadera y lo pegó contra su cuerpo, haciéndolo reaccionar por fin, sintió su aliento contra su oreja y supo que por fin estaba dominándolo —Tú provocaste esto —soltó con seguridad.

Seungri dejó sus manos sobre su pecho y lo alejo, separándose por completo de él —Yo solo fui honesto, hyung.

Era dominante, Seungri no se dejaría controlar por él, lo sentía y lo veía en ese mismo instante —La honestidad tiene consecuencias —sintió que su entrepierna estaba reaccionando ante el roce anterior y ante la mirada de Seungri, así que se giro y se miro en el espejo, dándole la espalda—. ¿Qué te detiene? —preguntó mientras acomodaba su cabello de forma casual, tratando de controlarse frente al menor.

El pelinegro sonrió ligeramente, como si la respuesta fuera obvia —Jiyong no comparte —musito ya transformando su actitud y mirándolo por el espejo.

Las palabras pegaron con dureza en Seunghyun.

Jiyong… casi lo había olvidado.