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Honey Lips: cinamon rolls

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Portada Honey Lips parte 1

 

CAPITULO 1

INTRODUCCION

~ This is what you get  ~

 

‘Frio…se siente frio’ piensa, y su cuerpo tiembla, no puede detenerse. Quiere mover sus manos,  pero no puede.

Siente alguien tocarle el rostro, no es él mismo, eso es seguro ¿Por qué no puede moverse?

‘Tengo frio’ quiere gritar, sus parpados intentan abrirse en un enorme esfuerzo. Solo sombras, y una de ellas le llama, alguien sabe su nombre.

Esas manos siguen moviendo su cabeza, acariciando su rostro ‘Sherlock?’ escucha. Intenta responder que sí, que es el, que está bien, solo cansado y que tiene frio; pero no puede hablar, no puede pensar bien.  Intenta analizar su alrededor, lo que siente, lo que huele, lo que recuerda. Victor… Victor dijo que estaría bien, que todo estaría bien

‘Estarás bien, todo estará bien’ susurros en su oído. No, eso dijo él y no es así. La oscuridad llega de pronto cuando siente su cuerpo ser levantado.

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Un sábado cualquiera de Octubre, el día era gris, aburrido y frio. Salió de casa sin avisar por la puerta de atrás. Nadie realmente prestaba atención a lo que hacía desde hace un año que sus padres murieron. Quizás su hermano, que en silencio le observaba y cada cuando preguntaba donde había estado. Como si necesitara hacerlo. Estaba seguro que lo sabía, así como seguro sabría que ya estaba caminando por la calle para encontrarse con Victor.

Un motel, un lugar alejado. Allí nadie lo sabría, y todo estaría bien, ambos estarían bien, cuidaría de él. El tremor ya había comenzado desde temprano y necesitaba con urgencia su dosis. ‘Asi será mucho más placentero’ le asegura. Su primera vez seria fantástica, aunque no sabia como podria ser asi.  El sexo no era algo que le llamara la atención, era solo una necesidad física. Pero Victor le había asegurado que era porque no lo había hecho aún.

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Movimiento brusco, brincos y velocidad. Iba en un vehículo, eso no había duda. Escucha sirenas, el olor, voces apuradas. ‘Ambulancia’ piensa y comienza a entender ‘Oh…no’ de inmediato hila las ideas, su mente un poco más clara y más nubosa a la vez ‘No quiero morir, asi no’

Una mano le toma la suya, y por fin puede mover un poco sus dedos. Los gritos y exigencias, ese tono demandante solo puede ser una persona ‘Mycroft’ su mente piensa e intenta pronunciar, pero su boca no se mueve. ‘Quedate conmigo, ¿Escuchas? ¡Quédate!’ y por primera vez en mucho tiempo, piensa obedecer.

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Besos con sabor a un horrible cigarro mentolado, presurosos, con dientes chocando y sin emoción. ‘Necesitas practica’ le decía cada vez. Pero sentía que no era eso lo que faltaba. El único beso recibido fue ese verano, el primero y único por parte de Ben, otro chico del campamento. Su cuerpo había respondido de inmediato y sus bocas parecían embonar plácidamente. Pero con Victor los besos eran una mezcla de prisa y hambre, que querían tomar lo que pudieran de él.

A pesar de las señales, seguía intentando. ¿Qué podía saber un chico de 16 años? Victor pronto tendría 20, él era ya un hombre. Siempre quiso estar con un hombre.

Después de un par de meses, donde las enseñanzas variaban entre besos, caricias sobre la ropa y fumar a escondidas un porro, un día le mostro algo más ‘Fuerte y delirante’. No podía decir que no. No cuando nadie le hablaba en la escuela, en cuanto a chicos se refiere.

Las chicas nunca faltaban a su alrededor, parecía un imán de todas ellas. Pero ninguna tendría esa suerte. Su mejor amiga era por supuesto una chica, Irene. Era una relación con mutuo acuerdo, me ayudas y te ayudo. Él era su pareja de baile en los concursos y ayudaba en el taller de danza. Ella era su cubierta para cuando escapaba, su novia ante reuniones familiares, la cubierta perfecta frente a tios curiosos. La única excepción era Mycroft, su hermano parecía saberlo todo.  

Esa noche, la noche en que Victor le pidió algo más, tampoco podía decir que no. Y menos si involucraba obtener por fin su dosis. No le importaba que el mismo la hubiera pagado. De hecho, el pagada casi todo. Debió notar también esa señal.

Todo estaba listo, su salida de casa si lo notaban, estaba cubierta por Irene. Ella diría que estuvo con él ‘Aun así no me gusta ese Victor’ ella lo sabía, sí que sabia y no la escuchó ‘Se aprovechará de ti Sherly, tiene esa mirada…’

No la escuchó, su voz aun resonando en su mente ‘No confíes en el’ pero ya era tarde. Su camiseta en el suelo de ese sucio motel, tirado en la cama, las manos de Victor estrujaban cada rincón, quitándole el pantalón.  Solo en boxers, temblando, le pide mostrando su brazo, no podía hacerlo de otra manera. Entonces observa como prepara todo, como la aguja atraviesa su vena, como su cuerpo responde ‘Una mezcla especial para la ocasión’ la placida sensación de calma para su cerebro. Las manos de Victor regresan a su tarea ‘Vamos… ¿recuerdas ayer?’ quiso animarle al verle dudar. Ayer quiso mostrarle como hacer sexo oral, pero no pudo pasar de usar su lengua. No podía hacerlo. ‘Mira, te mostrare esta vez…’ era lo último que recordaba. Una boca tomándole, un gemido, su corazón acelerado, su mente se había bloqueado.

Victor se detuvo al verle inerte, ‘Coopera un poco demonios’ pero no recibía respuesta ‘¡Estúpido chico!’ le traería problemas y ya tenía bastantes Tomo sus cosas en rápido movimiento, revisa la cartera de Sherly, manda textos y llama a alguien. Pero nunca a emergencias.

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Con una mirada, un suspiro, una media sonrisa y una mano acariciando su rostro, supo que estaría mejor. Su hermano no era muy adepto a expresar sus sentimientos, asi que habían optado por hablar con miradas y gestos.

Esperó a que saliera de la habitación para dejar rodar sus lágrimas, que no eran de tristeza, eran de impotencia, coraje, una rabia por dejarse engañar.

Y sobre todo, porque él lo sabía, se dio cuenta desde el primer día. Victor solo quería usarle, pero ignoró toda señal. Rabia, sentía rabia por el mismo, por tener miedo a estar solo, por el miedo a que nadie más le quisiera por como es. Pero había tenido suerte ¿cierto? No había muerto, y Victor no había completado sus bajos instintos. Por lo menos el desmayarse en ese momento, quito todo deseo de su supuesto amigo.

Ahora solo quedaba lidiar con el resto del mundo. Un psicólogo le ha visitado, y planes se han hecho para su estancia en un centro de rehabilitación. No importaron sus reclamos con Mycroft, estaba decidido. ‘No más dinero, debes estar limpio, deberás trabajar, vigilare tus notas en la escuela’

Gruñe y maldice, pero solo puede culparse a sí mismo. Suspirando, sube al auto que le espera cuando le dan de alta. No, él quiere seguir en Baker Street, no regresará a esa fría casa. Después de unos gritos, se encierra en su habitación hasta que Mycroft le deja. Bien, si eso quería, eso tendría, pero primero era ir a rehabilitación. Al día siguiente, a primera hora del dia, ya se encontraba en aquel lugar.

No duró mucho, se las había arreglado para salir de allí lo antes posible. Podía ser un niño modelo si se lo proponía, y crear un caos deduciendo a los doctores. Estaba de regreso en Baker para antes de Navidad.

El periodo de fiestas lo paso en casa de sus padres, que parecía un inmenso mausoleo desde que no estaban. Ahora en las fiestas, invitados, familia que no recordaba, todo parecía como antes, excepto que sin sus padres. Irene le anima ‘No vine para estar con cara larga’ le lleva alrededor para molestar a los invitados con comentarios ofensivos y simular besuquearse frente a todos. ‘Algun dia lo harás de buena gana’ se burla cuando Sherly la aleja. ‘Te quiero pero no asi’ responde con un sonrisa, llevándola a bailar en la pista que gracias al cielo Mycroft mando poner.

Se hundió hasta al fondo, y esto es lo que había obtenido. Pero para Sherlock Holmes, era solo un reto. Haria lo posible. Saldría de esto.