Actions

Work Header

Los otros cuentos del conde Lucanor y de Patronio

Chapter Text

Quien escribe estas líneas se toma con seriedad la ardua labor de rescate de ciertos textos que, habiendo formado parte una vez de la heredad de don Juan, hijo del infante don Manuel, quien aportó muchas y provechosas lecciones al mostrar las conversaciones entre un gran señor, el Conde Lucanor y su consejero, llamado Patronio, para mayor gloria de los hijos de Dios en esta tierra, en forma de fábulas muy entretenidas y juiciosas que han hecho delicias de lectores jóvenes y de aquellos que ya no lo son tanto pero que regresan a ellos siempre con una sensación muy parecida a la del regreso al hogar.

Ardua tarea que cuantimás resulta ingrata, pues a través de ejemplos don Juan se dio a la tarea de ilustrar y encaminar a sus hermanos con dulces voces que llevaban el mejor provecho, más no obstante en un momento de debilidad y quizá ateniendo la voz del demonio meridiano, escribió historias que no fueron sancionadas en su tiempo, pues ninguno de nosotros somos inmunes a ello y quien proclamen a grandes voces lo contrario ha de ser un gran mentiroso o ha de gustarle mucho la compañía de tal demonio, pero antes de perderme en devaneos que no aprovechan a esta labor dolorosa que ha caído en manos de este modesto autor y en cuya espalda debe descansar y recaer el peso de esta injuria en el papel.

Esta monstruosidad encarnada en blanco y negro producto es de la necesidad presentar estos folio que encontrados entre alteros de hojas sueltas que poco a poco se hacían polvo en un rincón de una bodega donde estaba acunado el presente adefesio, que gran afronte hace a la honra de tan insigne e ilustre hidalgo, de generosa memoria, pues lo que don Juan hizo de su mano derecha se hace añicos con la mano izquierda que, como Dios manda en la mejor de las obras, no sabe lo que hace la otra. Estas aberrantes letras han de maldecir a quien habiéndolas sacado de su cautiverio las exhibe por el mundo cuando con tanto cuidado su padre las hizo desaparecer, con éxito en algunos casos, puesto que la numeración de los cuentos es discontinua y presenta grandes saltos.

Otrora, estos textos hubieran sido pasto de fuego y condenados al olvido más completo, pero siendo este mundo un mundo distinto de aquel a quien el autor vio, pleno a un tiempo de maravilla y de indolencia; hace tiempo que los hombres superaron sus remilgos en determinadas materias y ondeando como brillante oriflama abstractas ideas de diversidad y tolerancia y sin dejar de enarbolar estandarte la memoria histórica quien pide a gritos la recuperación y el atesoramiento de documentos como los presentes. Las circunstancias de quien escribe mucho difieren de aquellas de don Juan Manuel y por ello se encuentra en obligación de hacerlas llegar al público, pasen entonces los muchos errores cometidos sobre la partera sin desmedrar el mérito del padre de la obra.

Terminado ya el prólogo y, pidiendo misericordia al Dios de los cielos, procédase entonces a la narración de los otros cuentos del Conde Lucanor y de Patronio.