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Problemas de Bebes

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La Situación

 (…) lo mejor llega cuando menos te lo esperas”

—Anónimo


 

Leonardo al entrar en casa nunca espero que la bienvenida fueran todos esos sonidos que llegaron a sus sentidos en un primer momento.

— ¡Donatello has algo maldita sea!

— ¡No se qué hacer!

Las voces histéricas de sus hermanos que venían desde el laboratorio lo alertaron en un primer momento. Las bolsas que April le había dado de las compras fueron soltadas y apresuradamente agarro sus espadas pensando en la amenaza que podría haberse infiltrado  en su propia casa.

Se abalanzo en dirección al laboratorio sin esperar nada más. Pero paró en seco al escuchar un sonido que no debería estar allí entre los gritos de sus hermanos menores.

Un llanto.

Un llanto de bebe.

— ¡Mierda comenzó de nuevo! ¡Toma has algo!

— ¡No me lo quieras dar!

La tortuga de azul por fin salió de su shock inicial y termino de ir a la habitación de todo el caos. Sus espadas cayeron de sus manos al momento en que llego a la entrada del lugar y vislumbro el panorama.

Los tres ocupantes de la habitación giraron al escuchar el sonido. Y se quedaron quietos al ver a su hermano mayor allí con un rostro claro con sorpresa e incredulidad mirando lo que Raphael estaba sosteniendo en sus manos.

Un bebe.

Un bebe tortuga, como ellos habían sido una vez.

El de ojos azules no tuvo tiempo en abrir la boca y exigir respuestas pues Raphael al verlo se abalanzo como si estuviera escapando del mismísimo Shedder.

— ¡Leo ayúdame por favor!

La forma en que el hermano de rojo lo miro y las palabras desesperadas que salieron de sus labios fueron suficientes para que el de azul se olvidara inmediatamente de las preguntas que tenía en la punta de la lengua.

El pequeño bebe que antes tenía el de rojo paso al de azul que lo acogió es sus brazos y comenzó a mecerlo suavemente y empezó a tararear la canción que solía cantarle a Mikey cuando tenía pesadillas o miedo. 

No sabía qué hacer con un bebe, pero era su deber como el mayor tratar de calmarlo, al ver que sus hermanos no serian capaces de hacerlo.

Fueron segundos o minutos no estuvo seguro el de azul pero el llanto se fue calmando de a poco y de pronto se encontró mirando a unos ojos oscuros que le devolvían la mirada con la inocencia que un bebe solo podría lograr.

Pero no todo era normal sino que las características de la pequeña tortuga que sostenía le eran familiares, ahora que tenía tiempo de observar al bebe mientras este lo miraba atentamente, el color de piel oscuro y esos ojos...

Su voz sonó con incredulidad en el silencio a su alrededor.

— ¿Spike?

Y fue allí cuando comenzó la travesía.


Fin de Escrito 1