Actions

Work Header

Fly a Little Faster (Traducción)

Chapter Text

No es raro que Stiles Stilinski se despertara en algún sitio extraño, boca abajo en un lugar donde no recuerda haberse ido a dormir.

Él inhala fuertemente un par de veces antes de que pueda identificar atontado el material contra su nariz. Ugh. ¿Su padre de verdad lo ha dejado durmiendo en el salón?

—Eres lo peor —dice Stiles a su padre ausente, tratando de incorporarse. Su cabeza palpita cuando lo hace y gime.

Y entonces recuerda haberse desmayado en el Jeep después de que el estúpido de Derek Hale lo echara de si estúpido loft.

Excepto, que él no se encuentra en su Jeep. Y si su padre lo hubiera encontrado ahí, Stiles seguramente estuviera en el hospital, en una celda o en su propia cama. Pero al no ser ninguna de esas opciones sería alguna nueva ocurrencia del Sheriff Stilinski y sus momentos cabroncetes.

Stiles se frota su cabeza y considera la opción más probable. Se había quedado hablando hasta tarde con Lydia sobre ese estúpido hechizo y se había dormido en la planta baja. Eso sonaba probable. El hechizo sonaba como una idea estudio. No había ninguna razón lógica para que Derek "soy un idiota" Hale le echara de su loft.

Lógica del sueño. Duh.

Stiles se sienta con cautela. Tomar las cosas con calma probablemente era la mejor idea ante golpes en la cabeza. Tiene toda la intención de beber algo, tomar una ducha sin prisas y tomarse un desayuno caliente si el tocino de pavo no es tan horrible como trato de decirle su padre hace un par de días, hasta que vio el reloj.

Faltaban quince minutos para las nueve. Era un reloj digital que mostraba la hora y la temperatura. Stiles solo alcanza a ver Lunes para empezar a entrar en pánico.

—Mierda —dice Stiles. Y luego lo repite un par de veces por si acaso. Él va a llegar tarde al instituto. Perfecto. Él definitivamente no tiene tiempo para una ducha. Huele sus propias axilas experimentalmente, hace una mueca, y decide que posiblemente sea bueno, si se queda a sotavento de Lydia. Definitivamente necesita una ducha, él tiene su neceser en la taquilla del gimnasio, solo tiene que esperar hasta la tercera clase sin que nadie pueda olerlo. Todo estará bien.

Probablemente no tiene tiempo para coger sus cosas arriba. Ya se ha perdido suficientes clases como para que olvidarse un libro o un bolígrafo sea más perjudicial. Tiene suficientes cosas en su taquilla para aguantar  hasta la hora de la comida. Cualquier cosa era mejor que enfrentarse a la ira del Señor Atherton si Stiles llegaba tarde a la clase de matemáticas.

Stiles mira el mostrador donde normalmente sus llaves están, pero no hay ningún llavero. Está ha punto de renunciar a la idea de llegara la clase, cuando logra verlas en un pequeño gancho en la pared donde su madre solía dejar las llaves. Algo se aprieta en su estomago, pero las coge y corre hacia la puerta.

—Adiós, papá —grita Stiles automáticamente, lo que es un habito más que otra cosa.

Él cierra la puerta detrás de él, con llave, gira la cabeza a su Jeep... y se congela.

¿Dónde diablos está su jeep? Oh hombre. Oh hombre. Su padre lo va a matar. La única condición para tener el Jeep era que Stiles había prometido mantenerlo a salvo. Su madre siempre había querido que Stiles tuviera un Jeep. Man tenia a su bebe sano y salvo todo el tiempo, no como el caro y rápido coche del hijo de los Whittemore con el que seguramente iba a acabar.

Los ojos de Stiles pican durante un momento, emocionándose como un acto reflejo. Si su Jeep no estaba fuera, podría estar en el garaje.

Lo que solo podría significar que estuviera estropeado, y Stiles podría seguir estando en problemas con su padre. Ugh. Bueno, eso seria más tarde, en estos momento Stiles llegaba tarde. Corrió hacia el garaje, abrió la puerta, suspirando con alivio.

Unos minutos más tarde, Stiles conducía por la carretera, su bebe reaccionando estupendamente bajo sus manos, como si quisiera compensar el hecho de que todo lo demás hubiera ido mal. Aunque su interior estaba muy limpio, tal vez su padre había echo que lo limpiaran para darle una sorpresa. Eso explicaría porque las llaves se encontraban en el lugar equivocado y su Jeep estuviera en el garaje.

Cuando Stiles llego al instituto, había muchas plazas de aparcamiento vacías, lo cual era raro. Por un momento se pregunta si tal vez se había olvida de algo, tal vez un viaje, pero hay estudiantes entrando, por lo que Stiles sale del Jeep, lo cierra y corre a unirse a ellos.

Quizá aún tenia varios minutos para coger sus cosas y llegar a clase. Stiles piensa que tal vez vaya a conseguirlo, pero por supuesto intenta abrir su taquilla y nada. De nada. Su contraseña no funciona.

—¿Cómo es esto mi vida?—se queja Stiles, sacudiendo la cerradura. ¿Por qué nunca hay un hombre lobo a su alrededor cuando lo necesita, ¿eh? Vuelve a comprobar el numero de su taquilla, en el caso de que hubiera equivocado, pero no— Te odio.

—Estoy bastante seguro de que ella también odia.

Stiles hace un ruido manotea al aire, y luego hace todo lo posible por parecer tranquilo cuando ve quien está hablando con él.

Es una chica. Lo cual es raro. Raramente la gente habla con él y menos se molestan en contestarle. Ella es guapa, pelo ondulado hasta los hombros, ojos oscuros y labios pintados de rojo brillante que le hacen pensar en Erica. Ella lleva una chaqueta de color marrón claro, camisa blanca y pantalones negros que le sientan muy bien, y ella tiene un bonito bolso azul en su brazo. Probablemente Lydia la adoptaría inmediatamente. O la odiaría con la mirada.

Stiles hace un intento de lenguaje coherente, o eso cree, que solo hace que la chica haga una mueca.

—¿Teniendo una pelea con tu taquilla? —le pregunta la chica, mirando a Stiles como si estuviera catalogando su apariencia. Stiles intenta no acobardarse ante ella. Le parece familiar, ahora que lo piensa. Probablemente la habrá visto antes por el campus.

—Creo que ella me engañó —exclama Stiles, al menos su humor no le había dejado, aun cuando la mayor parte de su control corporal era dudoso — Probablemente con algún jugador de lacrosse, conociendo esta escuela.

—Ugh, no me hables de los deportes —suspiro la chica, volviéndose hacia la taquilla de Stiles contemplativamente— Mi tío era un gran jugador de baloncesto hace unos años, y todavía no ha dejado de alardear de ello —Ella suspira, y luego golpea la puerta de la taquilla con su codo. 

La taquilla se abre. La sonrisa de la chica se ensancha, y la cara de Stiles cae.

Todo dentro de su taquilla es de color rosa. Y brillante. Stiles va a matar a Scott hasta la muerte.

—La idea de mi mejor amigo de una broma —suspira Stiles suspira y coge el bolígrafo y la libreta menos desagradable, y en el ultimo momento también su horario, está bastante seguro de que su cerebro está un poco ido— Gracias por la ayuda.

—No hay problema —dice la chica, y se da la vuelta, corriendo por el pasillo. Stiles podría haber mirado su culo. Sólo un poco.

Se gira hacia su taquilla rosa y brillante taquilla, y cierra la puerta, No la bloquea, de todos modos no espera que nadie vaya a robarle nada.

Stiles se desanima por un momento y luego se acuerda de su clase de matemáticas y comienza a moverse.

Entra en la clase cuando se escucha la campana.

Y veinticuatro rostros se vuelven a él en confusión, mirándole desde sus mesas.

—Esta no es mi clase de matemáticas —Stiles dice en voz alta.

—No realmente —el profesor de arte le dice secamente desde la pizarra.

—¡Lo siento! —Stiles se retira de la habitación, cerrando la puerta con cuidado, y se apoya contra la pared, con el ceño fruncido duro. ¿Habían cambiado la clase? Levanta su horario para comprobarlo. Matemáticas, yeah. Señor Atherton, correcto. Clase 212.

Ohhh. Stiles se encuentra en el pasillo incorrecto. Al menos Scott puso su nuevo horario en su taquilla rosa. Otras de sus clases también habían cambiado, pero aun seguía teniendo libre la ultima clase de los miércoles, así que no va a quejarse. 

Bueno. Tal vez no en voz alta, de todos modos.

Definitivamente, definitivamente llega tarde cuando encuentra la clase 212, pero no eso le impide golpear y entrar en la clase.

Pero eso no se parece a su habitual clase de matemáticas. Debido a que Lydia no se encuentra allí. Hay algunas mesas vacías en la parte de atrás, sin embargo. Stiles vacila en el umbral de la puerta y eso es un error, porque la profesora lo coge por el cuello de la camiseta y lo aparta de la puerta, cerrándola con su pie. Ella cuidadosamente coge su horario y suspira.

—¿Por qué administración me sigue mandando nuevos alumnos sin avisarme —la profesora suspira, y le da un empujón Stiles— Vete a un asiento, siéntate, y mantén la cabeza hacia abajo, chico nuevo —ella le pide, empujando de nuevo su horario en sus manos.

Stiles balbucea, pero la profesora le da una mirada, por lo que Stiles tropieza hacia su asiento ruidosamente. Él mira a la profesora con cautela. No había visto muchos profesores de matemáticas, así que no es raro que no la conozca, pero debería haberla visto en algún lado... su sentido de la moda era muy raro. Llevaba un chaqueta gris y unos pantalones de tiro muy alto.

En la mesa de al lado, hay un chico con una cara tan afilada que le recuerda a una comadreja inclinándose hacia él, con los labios en un abierto desprecio— ¡Será mejor que estés callandito, chico nuevo —silbó el chico— Cuanto antes salgas de esta clase, mejor. Si vuelves, tendrás que pagar ¿de acuerdo?

Las cejas de Stiles hacen un intento de ocultarse en su pelo— Lo tengo —susurra Stiles, frunciendo el ceño. Tio, esto es una clase rara. Definitivamente esta en la clase incorrecta, y el va a matar a Scott hasta la muerte.  Realmente lo hará. Stiles está bastante seguro de saber donde ay acónito en la reserva.

Stiles mira con recelo la pizarra. Probablemente seria mandado al despacho de la directora si decía algo, por lo que su mejor opción es mantenerse callado. Si las preguntas son tan fáciles como las que aparecen en la pizarra, tiene una oportunidad; solamente son matemáticas de segundo grado.

El profesor escribe una serie de preguntas y Stiles abre su libreta. 

—Bonita libreta —se burla el chico a su lado. Él es tan desagradable. Stiles se alegra de no haberlo conocido antes, por que es un idiota. Stiles tiene un filtro para la estupidez. Algo parecido al filtro que tiene Scott con Allison, no hace caso a algo que no sea sobre Allison.

Stiles mira a su papel. Es de color rosa, y hay un unicornio impreso en la esquina, rodeado de corazones. —Gracias —murmura Stiles.

—Los de la parte de atrás, ¿tengo que recordarles que es tiempo de silencio? —ladra la profesora desde la pizarra. El ceño de la comadreja se profundiza y el se hunde más en su asiento.

Stiles sonríe en disculpa, esperando no haber metido al otro chico en problemas. y luego su corazón se salta un latido. Durante un momento. 

Porque su mente le está jugando malas pasadas.

Ahora que Stiles lo piensa, la chica que le ayudo con la taquilla, la que tenia la fuerza de un espeluznante hombre lobo, le parecía extrañamente familiar, esos ojos marrones que miraban hacia él...

Stiles da un respingo, sin poder evitarlo y levanta la vista con horror.

Si, la chica le era familiar. Él ya la había visto antes.

La mitad de su cuerpo, de todos modos, Mirando hacia él desde la tumba que Derek Hale había cavado en el porque de su quemada casa.

Laura Hale. Caminando. Viva.

Varias cosas le vienen a la mente a Stiles, amargura y confusión. El Jeep que su madre había comprado para cuando Stiles fuera mayor de edad, el que su padre guardaba en el garaje hasta que Stiles aprobara el carne de conducir. La forma en que las llaves estaban colgando del gancho hasta que Stiles tuviera la edad suficiente para usarlas. La ropa pasada de moda.

El hechizo podría tener efectos secundarios si se hacia incorrectamente.

La evisceración. Despellejamiento. Enfermedades de transmisión sexual.

Viajes en el tiempo.

Debido a que nunca ha desarrollado algún tipo de filtro de buena educación, Stiles se agarra la entrepierna para confirmar la paranoia que está creciendo en él, porque el siguiente efecto secundario de la terrible lista de Cora era la castración, pero Stiles Junior parece estar en perfecto estado. 

Junto a él, el chico-comadreja comienza a pedir ayuda, y Stiles se da cuenta de que se está tocando a si mismo. En público. 

En el pasado.

Jodidos hombres lobo en una bala de acónito. Las paredes giran, y Stiles está bastante seguro de que la profesora le grita o pide ayuda, pero el no puede frenarlo. Su corazón palpita y su cerebro grita lo único que le tiene sentido en momentos de este tipo. 

Escapar. Escapar. Escapar.

Stiles tropieza, apartando a la profesora y vomitando en la papelera. Y tal vez la profesora esté gritando cosas detrás de él, cosas sobre que alguien lo lleve a la enfermería pero Stiles sale a trompicones por la puerta y comienza a correr antes de que alguien pueda detenerlo.

Corre lo más lejos que puede, que no está muy lejos teniendo en cuenta que sus pulmones están quemando, y se tropieza por las escaleras dos veces, en dirección a algún lugar que su mente asocia a un lugar seguro, porque si hay una clase en el gimnasio, estarán en el pasillo o en el campo y cruzando los vestuarios se hunde en el suelo en un montón tembloroso.

Santo infierno. Santo infierno. Stiles está en el pasado. ¿Qué tan lejos en el pasado? Está en el pasado, y Laura está viva, y la última vez que la vio, era solo una parte de ella. Laura, con su poderoso codo y una temible sonrisa y una carcajada épica, y Stiles la ha visto con vida.

Stiles es vagamente consciente del sonido de alguien lloriqueando y que viene de su propia garganta, pero no es capaz de hacer nada. Sus dedos intentan agarrar el suelo de baldosas, luchando por tratar de conseguir aire mientras su cerebro grita. 

No puede respirar. No puede. Su pecho está apretado y no puede respirar, y él va a morir.

En el pasado.

El cerebro de Stiles se ha quedado atascado en un bucle, pero eso es algo típico en sus ataques de pánico. No puede dejar de tener pensamientos negativos una y otra vez, repitiéndose más y más fuerte hasta que le envían a la inconsciencia. Sus piernas tiemblan, enviando fuego a través de su cuerpo. 

Sus ojos están ardiendo, y probablemente esté llorando, y Stiles es bastante seguro de que nunca va a volver a saber lo que es el aire, pero entonces, hay un par de manos tirando de él hasta la posición vertical. Alguien lo está sosteniendo, contra él, manos calientes contra su pecho.

—Necesito que te relajes —dice una voz en su oído. Masculina. Stiles no lo reconoce, pero puede escuchar algo en ella, lo que necesita para agarrarse a ella y él lucha para escucharla. —Sólo relájate, está bien.

Stiles lo intenta. Él lo hace. Pero los pensamientos siguen llegando, muchos y rápido. Morirá en el pasado y su padre nunca lo sabrá, habrá un John Doe en le morgue durante una década y su padre no podrá conectarlo con su hijo desaparecido.

—Vamos. Dame tu nombre —dice la voz.

—Stiles —logra decir Stiles 

—¿Qué es un Stiles?

Stiles resoplo con dificultad.

—Necesito que respires mientras cuento hasta cinco. Respira profundamente. Sabre si no lo haces. Ahora, uno, dos, tres, cuatro, cinco....

Quien lo sostiene ya se ha ocupado con anterioridad de ataques de pánico, porque les enseñan a calmarse y Stiles es menos tembloroso después de unos minutos. El chico lo ayuda a levantarse del suelo.

—Lo siento —dice Stiles— Lo siento. ¿Nunca te ha pasado que todo se desmorona? ¿Cuando nada es como pensabas que era?

Mira el chico que logró calmarlo, y Stiles puede verlo correctamente ahora el mundo no gira. El chico le recuerda Stiles vagamente a Scott, por alguna extraña razón. El pelo corto oscuro, y ojos que Stiles no sabría decir si son verdes o marrones, lleva una camiseta gris, pantalones oscuros, zapatillas Nike y una camisa de cuadros verdes.

Bueno, al menos Stiles puede confiar en él

—Sí —el chico dice, sonriendo con remordimiento, frotando la parte posterior de su cuello tímidamente con una mano. —Sí, se podría decir que sí.

—Bueno, eh. Gracias por su ayuda. Ya me encuentro mejor —Stiles se levanta para irse y salir de allí, pero el chico sonríe, cálido y suave y durante un momento Stiles no recuerda que iba a hacer. Hay algo agradable en la sonrisa de este chico.

—Hagamos novillos juntos —dice el chico. —No tiene sentido que vuelvas a la misma clase de la que escapaste. Un poco de aire fresco te sentara bien —Inclina la cabeza hacia la puerta que conduce al campo de juego de lacrosse.

Bueno, Stiles puede escapar hacia alli como a cualquier otro lugar.

—Cool —dice el chico, y sonríe de nuevo.

En realidad, no hablan mientras se dirigen hacia alli. El chico se desploma en las gradas y protege sus ojos del sol mientras mira a los jugadores. Stiles normalmente comenzaria a hablar, pero el silencio es agradable.

Stiles piensa en escapar, y a donde dirigirse. (Deaton, decide, Alan Deaton podria estar en la ciudad), cuando el chico comienza a hablar.

—Ugh, eres una persona de lacrosse, ¿verdad? —pregunta finalmente el chico.

—Supongo —dice Stiles— Jugué una vez.

—¿En tu anterior instituto?

Stiles hace un sonido evasivo, porque decir si o no seria una mentira, y el ya no sabe mentir sin mentir. Estupidos hombres lobo y su estupida capacidad para detectar mentiras— Sobretodo calente el banquillo —dice Stiles, indicando al bando de madera debajo de las gradas que se parece mucho al que Stiles ha estado usando.

—Yo soy más en el baloncesto —dice el chico.

—Más de grandes bolas, ¿verdad, ¿eh?— pregunta Stiles, resoplando bajo su aliento.

El chico se ríe a carcajadas— Algo por el estilo —Se encoge de hombros— Hace unos años añadieron tambien el lacrosse. Aun asi no creo que vaya a hacerse popular. 

Stiles mantiene su sonrisa hacia el campo por lo que el muchacho no puede verlo— Tal vez te sorprenderias. 

—Tal vez.

El entrenador hace sonar su silbato, llamándolos para el estiramiento. Ese es el momento que Stiles aprovecha para irse. Pero tan pronto como comienza a moverse, el chico se inclina hacia delante y le arrebata a Stiles su horario (su horario robado, oh dios) de sus manos. Stiles ni siquiera se había dado cuenta de que seguía agarrado a él.

—Genial —dice el chico, sonriendo de nuevo— Los dos tenemos Economía. Eso está bien. Yo te llevaré —Stiles debe de estar mostrando su confusión, porque el chico agrega— Tú eres nuevo, ¿no?

—Sí —dice Stiles, porque se siente totalmente perdido. Viajes en el tiempo. Ugh— Cierto.

—Está bien —dice el chiho, y sacude su cabeza en dirección de la escuela— Te la voy a enseñar de la mejor manera.

Stiles sonríe débilmente— Genial.