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¡Atrapalos a Todos! /Sterek

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Hoy es el día, por el cual todo adolescente espera con ansias, esa sensación de aventura que te invade te hace recorrer el mundo, toda esta emoción en el cuerpo más mi hiperactividad me impidió dormir, pero no me es de importancia total con Chatt, mi pequeño, mono, adorable y curioso chatot parlante, no me podría aburrir ya que somos contados por la misma tajada, según dice mi padre el sheriff de la isla mayor de Beacon Hills.
Beacon Hills, es el nombre de un conjunto de islas que sirve de punto de conexión entre las regiones de Kalos y Jotho, la cual sirve de abastecimiento a los ferrys que hacen tal travesía. Debido a esto, Beacon es un puerto emergente y diversos personajes han venido a instalarse. Un claro ejemplo somos los Stilinki, oriundos de la lejana Región Kanto que por el traslado de mi padre terminamos aquí, otros como el Profesor Deaton que vino a investigar los ecosistemas únicos del archipiélago.
Y estaba allí discutiendo con Chatt sobre que pelicula de Star Wars era mejor cuando mi padre aparece ya vestido para ir a trabajar.
- Venga Stiles – bufó al verme aun en pijama –vas a llegar tarde a tu gran día, no sabrás en cuanto tiempo más te volverás a duchar, ¿emocionado no? –esto último lo dice algo incómodo
Sabía que mi padre le iba a costar dejarme emprender el viaje, no debe ser muy fácil ver como tu único hijo inicie su viaje cuando solo somos nosotros desde que se falleció mamá. Pero el trataba de poner su mejor cara.
- Espabila y dúchate, mientras tanto yo preparo el desayuno, no olvides tu ticket de embarque o sino no tomaras el ferry –y fue escaleras abajo.
- Venga Chatt a remojarnos –me levante de un salto mientras Chatt repetía lo mal oloroso que era.
- Trasero sucio, trasero sucio –repetía Chatt volando por la habitación.
- Ven pajarraco del demonio, que no me duchara en 4 días no quiere decir que –inhalo profundamente bajo mi axila. –mejor me callo.

Luego de ducharme y alistar lo esencial en mi mochila, coger mi sudadera roja y darle una cepillada a Chatt bajamos a la primera planta para desayunar. Padre había cocinado Bacon con huevos y tostadas, lo mire inquisidoramente pero lo deje por esta vez, ya que no podía enojarme antes de marcharme, debería ir a la comisaria antes y encargar a Parrish su dieta.
Comimos en silencio, mientras Chatt comía sus Galletas de Baya Perasi de manera poco digna de un ave.
- Hijo quiero que te cuides, recuerda llamar todos los días en donde están.
- Si papá, lo tendré en cuenta te avisaré de vez en cuando.
- Y si decides volver antes no importa solo me llamas y te mando el ticket de vuelta.
- Ya, pero eso será pasado un buen tiempo, que igual me gustaría volver con algunas medallas de gymnasio de las regiones que hallan.
- A que lo haces para impresionar a esa chica pelirroja, ¿Linda?
- Se llama Lydia –dije sonrojándose –ademas no es solo ella, sino para hacerme más fuerte, quiero conocer a la Campeona de Kalos.
- Ya –dice pensante –pues apura que aun debes ir a buscar a Scott en el Centro Pokemon e ir con el Profesor Deaton.
- Que sí –miré la hora -¡Demonios! Ya se me hace tarde –tomé de un trago el jugo de baya Zidra y partí a coger mi mochila. Una vez en el umbral de la puerta la voz de mi padre me detiene.
- Espera hijo, tengo algo que darte –dice algo nervioso acercándose con una caja la cual abre mostrando una pokebola que creía que ya no existía.
Era la Love Ball de mi madre, allí estaba Leia, la Gardevoir de mi madre, lo miré extrañado, ya que al morir mi madre, mi padre decidió dejar a sus pokemons con otros dueños pero no pudo dejar ir a Leía el pokemon que acompañó a mi madre en su travesía.
- Papa, dónde la habías dejado? Nunca me dijiste que estaba aquí –pregunté ansioso mientras que Chatt sobre mi hombro miraba expectante.
- Ha estado al cuidado de la Enfermera Melisa todo este tiempo, yo bueno Leia al enterarse de tu viaje a insistido en acompañarte –Dijo nervioso.
- Ya pero debías decirme que la tenías, es lo único que tengo de mi madre.
- Pero te daban ataques de pánico al verlos hijo, por eso tuve que dar en adopción a los pokemons de tu madre –dijo tocando mi hombro libre –perdóname Stiles.
- Si papa lo siento, yo… -lo abracé fuerte, mientras que Chatt se unía al abrazo a su manera, desplegando sus alas.
- Tu madre querría que la tuvieras –noto que solloza y me abraza más fuerte –tómala y ve a buscar a Scott.
Deshace el abrazo y me muestra la caja donde está la poke ball, la tomo y noto como Leia me mira sonriente desde esta.
- La cuidare bien, nos vemos –tome el pomo de la puerta y partí corriendo al centro pokemon.
La isla Mayor de Beacon Hills era un poblado de aproximadamente 400 personas a pesar de que es bastante pequeña cuenta con lo esencial; un Centro Pokemon, una Estación de Policía, el centro de investigación del Profesor Deaton, el puerto y varias tiendas que traían los productos de ambas regiones ya nombradas, además de nuestra propia Mansión quemada que pertenecía a la Familia Hale los cuales no se encontraban ya aquí, los sobrevivientes se habían mudado a otra región.
Estaba corriendo cuando noto a las afuera del Centro Pokemon a Scott siendo peinado por su madre, la enfermera que atiende el local.
- ¡Hey Bro! –grito al detenerme frente a ellos –hola tia Melissa.
- Hola Stiles, hola Chatt –Saluda Melissa sacando una Pokegalleta de su delantal.
- Melissa es amor, Chatt ama Melissa –farfulla mi interesada ave.
- Como os voy a extrañar, cuida de Scott, ya sabes que es algo voluble.
- ¡Mama! –dice Scott avergonzado, haciendo pucheros –sabes que ya estoy grande.
- Si pero aun duermes con tu franela de Máximo. –dice peinándolo una vez mas –así que la lave y está guardada en tu bolso.
- Máximo es la ostia, es un campeón muy fuerte –dice tratando de justificarse. Bueno donde esta Lillipup? –mirando a ambos lados.
- Tu perro está meando ese hidrante –dice Stiles apuntando atrás de Scott –debiste ponerle un mote, uno genial y sorprendente y no su nombre poke –se cruza de brazos mientras ve como Scott va en dirección de su pokemon y lo recoge en su pokebola.
- Bueno mamá, nos retiramos ya –dice Scott guardando su pokebola en su cinturón. –vamos que se nos hace tarde, ¡Stiles!
- ¡Voy! –grita viendo como su amigo se va alejando –Adiós Tía Melissa –dice mientras la abraza.
- Cuídense y por favor avisen a mis hermanas por donde están.
- Si, nos vemos –dice emprendiendo camino alejándose rápidamente.
El par aún tenía que ir al Centro de Investigación del Profesor Deaton para la entrega del pokemon starter que andaba ofreciendo a todos los jóvenes que comienzan su travesía. El edificio era enorme y por supuesto no eramos los únicos en ir. Una vez que llegaron al frontis del edificio, la puerta principal se abre, dando paso a tres chicos que salían caminando como si fueran sacados de una revista de pasarela.
Allí se encontraban Allison, Lydia y Jackson, iban charlando animadamente con pokebolas en mano y una pequeña Tablet en la mano de la pelirroja.
- Miren quien esta aquí –refunfuña el rubio al notar la presencia de los chicos –el dúo inútil.
- Ja, el burro hablando de orejas –se mofa Stiles
- Jackson es un burro, un burro idiota –grita Chatt mofándose.
- Calla a ese pajarraco o te juro que lo desplumo.
- Pero si Chatt solo dice lo que siente –Stiles acaricia a la pequeña ave que se hace la indefensa –mira como es un pan de Dios.
- Sí sí, lo que sea, tú y tu plumero con alas son del diablos –dice lanzando ponzoña como si tuviera y se cruza de brazos tratando de cambiar el tema, Jackson nunca pierde –llegas tarde al reparto de pokemon de seguro a ustedes les toca uno tan inútiles como sus dueños, vamos chicas, el ferry nos espera.
Y así ganaba Jackson cuando no le superaba la “idiotez” de los siameses “Sciles” aunque sea solo Stiles hablando y Scott con solo su presencia. Se fueron encaminando hacia el puerto que no quedaba muy lejos de allí.
Stiles inhaló profundamente y levantó la mano libre para tratar de conversar con Lydia, pero esta como siempre le vió como si no existiera, concentrada totalmente en la pokedex que tenía en su poder. En cambio Allison los saludo en voz baja, Stiles vio la estúpida cara que ponía Scott por un “nos vemos chicos” ni siquiera fue una dedicatoria, estúpido Scott idiota.
Stiles esperó a que su amigo volviera en si para poder entrar juntos al edificio, una vez con Scott recompuesto entraron, allí estaba el Profesor Deaton examinando unas piedras bastante peculiares, Stiles juraría que no eran piedras evolutivas, ya que sus aspectos eran diferentes, pero no pudo observar mas ya que al notar su presencia el profesor las ocultó dentro su cajón.
- Chicos, habéis llegado tarde, ya pensaba que no viajarían hoy. –dice el profesor tomando nota en su computador.
- Scott, ya sabe como es –responde el castaño –es tan lerdo cuando se lo propone.
- ¡Hey! –el moreno le pegó un codazo en las costillas al chico –tu te pasaste esta vez con la hora, no me vengas a tirarme el balón a mi.
- No Scott, calla, niño malo –juguetea Stiles.
- No entiendo como te soporto –suspira el moreno dándose por vencido, sabe que nunca le a ganado una discusión a su hermano.
- Porque me amas, pero no quiero que el sexo casual destruya nuestra hermandad, seria como incesto y eso es asqueroso.

El Profesor Deaton a veces se cuestionaba el hecho de ser profesor Pokemon, realmente poco le gustaba relacionarse con críos y esta era la razón, dos chicos discutiendo tonterías que poco y nada le incumbían, los adolescentes se pierden en su mundo muy fácilmente, como el par en su sala de investigación. Se tocó la frente pidiendo paciencia, de todos modos no los volvería a ver en un largo tiempo.
- Chicos –dijo levantándose y caminando a aun escritorio donde extrajo unas pokebolas –aquí chicos tenéis a los pokemon inicio, como saben ya como rol de Profesor es mi deber introducirlos en lo que es el mundo pokemon, por lo que a pesar de que tenéis a un pokemon ya en su poder –señalando a Chatt que se encontraba tarareando una canción de un grupo de J-pop) y el Lillipup herido que adoptaste Scott –señala la pokebola en el cinturón de Scott –pero ahora les explico lo básico, convivimos desde el inicio de la humanidad con estos seres, algunos como los suyos decidieron convivir con nosotros otros tantos en estado salvaje, descubrirán a lo largo de vuestro viaje un sin fin de ecosistemas con pokemones únicos, regiones en que se dan culto a algunos pokemon, Legendarios como se les llaman, cada uno vera que hace en su viaje, pero tengo una petición para uno de ustedes ya que van juntos de viaje, ¿o no? –ambos chicos y Chatt asienten –pues quiero que reúnan unos datos por mí, pero antes escojan quien se unirá a su viaje.

Ambos chicos se acercan al mostrador viendo con grandes ojos a los diferentes pokemones que yacían expectantes en su pokebolas, Stiles inmediatamente vio a su objetivo: un pequeño Cindaquil que se balanceaba de espalda, mientras que Scott divagaba entre uno y otro hasta que se decantó por Tepig, el cerdito de Fuego el cual estaba durmiendo a pierna suelta.
- ¿Así que pokemones tipo fuego? –trato de no sorprenderse Deaton rellenando una planilla. –generalmente son más difíciles de entrenar, pero vale el esfuerzo ahora para Stiles tengo algo que darte –se dirige hacia un estante donde recoje una pequeña caja.
- ¿Qué es? De repente todos deciden darme algo el día de hoy –Stiles pone una mueca de asombro –dime que son papas rizadas sazonadas de Lavalcada* -sonrió al imaginárselas.
- No Stiles, no es comestible –dijo tratando de no poner los ojos en blanco –es una pokedex.
- Pokedex? Como la Tablet que cargaba Lidia? –entro en la conversación Scott.
- Ese es el modelo estándar, se lo di ya que tiene potencial como investigadora, esta en cambio es un prototipo creado por tu madre Stiles.
Esta pokedex era un tanto diferente, poseía forma de un brazalete del cual se observaba una pequeña pantalla. Poseía un pequeño hueco donde podría caber algo.
Stiles estaba expectante, todo lo que habían encontrando de su madre era la Love Ball de su madre, del campamento que tenía montado en las ruinas Beacon, solo se encontró la love ball de su madre, el cuerpo de su madre y los otros pokemones en su poder habían desaparecido, y el lugar estaba completamente destruido, Leia se encontraba bastante malherida como si se hubiera enfrentado a alguien realmente fuerte. Hasta el día de hoy nadie había podido averiguar que había pasado realmente.
Stiles caminó despacio viendo el aparato con atención el fruto de la investigación de su madre, con inquietud tomó el brazalete se lo colocó en brazo derecho, este se ajustó a la medida del brazo, expectante Stiles apretó el botón que sobresalía del aparato. De pronto la pequeña pantalla se prendió dando paso a una proyección holográfica, era el inicio de búsqueda.
- Stiles, vamos anda pruébalo con Chatt –replica Deaton ansioso –debido a que tiene un registro de huellas no he podido analizarlo con profundidad.
- Esta bien, no debe ser muy difícil –miro Stiles con extrañeza el brazal –Chatt párate sobre la mesa.
Stiles apunto su brazalete a Chatt, tratando de que haga algo cuando de pronto la pantalla de color rojo se vuelve verde.
“Chattot, el pokemon corchea, esta ave parlanchina puede imitar el lenguaje humano. Si se juntan varios, todos aprenden las mismas palabras. Este espécimen en particular es Chatt, el Chattot de Stiles que le regale en su cumpleaños n°6”
La voz que salia de la pokedex era la de su madre, Stiles se sintió frágil, no esperaba que aquel aparato tendría como voz a su madre, eran demasiadas emociones por hoy, pero aquel brazal le serviría para construir su propio “bestiario” pokemon.
- Sabemos que tienen muchas interrogantes, sobre todo tu Stiles –Deaton se sentaba en su silla –pero su Ferry sale en 10 minutos y ya deberían estar a bordo –se giró mirando a su mesa de trabajo –y yo tengo trabajo que hacer, así que apresuren su marcha, que os vaya bien.
El tan misterioso profesor como siempre, Scott tironeó la sudadera de Stiles, sacándolo de su trance, ambos salieron corriendo en dirección del puerto, mientras Chatt sobrevolaba el pueblo.
Llegaron jadeantes donde estaba acoplado el ferry, un empleado les dió un sermón sobre la puntualidad mientras recibía sus tickets de entrada, una vez dentro, subieron rápidamente a cubierta dándole un último vistazo al pueblo. La brisa marina golpeaba suavemente la cara del castaño mientras que el Scott se entretenía observando una bandada de Pidgeot y pidgey sobrevolando la isla.
Poco a poco el ferry empezó a moverse, los chicos no evitaron sentir añoranza, a pesar de que tenían un gran entusiasmo de conocer más allá de la isla que los vio crecer, una aventura siempre era algo que daba un poco de incertidumbre.
Stiles y Scott escucharon sus nombres, eran sus padres, que gritaban y agitaban sus manos, aunque poco a poco se le entendían menos, Stiles no dudo en subirse a la baranda y agitar los brazos despidiéndose.
Poco a poco la isla se fue haciendo más pequeña, la embarcación fue avanzando rápidamente por las otras islas dirijiendose a su próximo destino. Stiles notó como su amigo tenía una expresión bastante enferma, y no paraba de tambalearse.
- Lo que faltaba, Scott mareado –refunfuño molestando a su amigo –deberías ir al camarote a dormir un poco en 2 días llegamos a nuestro destino –dijo colocando su mano en el hombro de Scott.
Este al sentir el peso no pudo evitar dar una arcada por lo que corrió rápidamente al piso inferior, “pobre Scott” pensó Stiles mientras veía las diferentes islas que pasaban.
De pronto noto la conocida isla quemada, apodada asi debido que allí se encontraba la antigua mansión Hale que sucumbió a un extraño siniestro, los sobrevivientes una vez recuperado de las perdidas habían decidió abandonar el archipiélago, por lo que se encontraba abandonada. Pero gracias a su vista Stiles noto como en el pequeño puerto yacía un yate pequeño y con lo que parecía un chico con una chaqueta de cuero.
No pudo notar más debido a los saltos de los seadra* que daban piruetas sobre el aire y una vez acabado ya el ferry estaba lo bastante lejos de la isla.
Continuara…
Glosario
Pueblo Lavalcada: un pueblo Asentado en las faldas de un volcán, en la región de Hoenn son famosos por sus galletas y ahora en este fanfic se han expandidos a las papas rizadas.
*Seadra: pokemon hipocampo que habita en los mares, algunos son bastantes amistosos aunque sus púas suelen tener veneno para paralizar a sus enemigos.