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Stranger Inside

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Ella miraba la interacción entre Stiles y Derek desde el sofá del loft. Ambos estaban de pie al lado de la escalera de caracol riendo de algo, probablemente de un mal chiste de Stiles; un chiste que ella nunca llegaría a entender y que sinceramente no le importaba. Solo observaba aquello porque lleva en Beacon Hills un par de semanas y todavía no se acostumbra a ver a Derek reír. También eran unas semanas en la que se sentía como un extraño cuando se trataba de la relación entre Stiles y Derek. Sabía que ambos se habían vuelto muy unidos y que eran amigos; por más que ha averiguado no sabe cómo sucedió. La última vez que ella había estado en Beacon Hills, la relación entre ambos era cordial pero no cercana. Y ahora parecen los mejores amigos del mundo.

Daba miedo la frecuencia con la que los dos hombres estaban juntos. Incluso cuando no estaban tratando asuntos de la manada no era raro llegar al loft de Derek y ver a Stiles instalado ahí. Ambos concentrados en algún juego o una película en el nuevo televisor que el lobo había comprado. Incluso -por lo que había averiguado- no era raro ver al mismísimo sheriff compartiendo con los dos en un fin de semana donde el hombre no tenía trabajo en la comisaria. Braeden sabe que todo aquello pasa con regularidad. Pero lo que aún no logra entender es el por qué.

Braeden siguió observando al lobo y al humano y no pudo evitar reírse cuando parecía que se acercaban entre ellos. La distancia entre ambos rostros era de tan solo unas cuantas pulgadas. Ya no estaban riendo. En lugar de aquello ambos sonreían tan brillante y feliz que su estómago comenzó a agitarse. Cerró su puño con tanta fuerza que sus uñas se clavaban en las palmas de sus manos. Braeden quería golpear algo. Una cara por ejemplo. Preferiblemente la cara de Stiles. Golpearlo por ocupar el tiempo de Derek. Un tiempo que claramente debería ocupar con ella.

- Hey Braeden, ¿Estas bien?

Dejando sus pensamientos de lado, giró su rostro para ver a Lydia, que se había sentado a su lado. Braeden forzó una sonrisa mientras asentía.

- Estoy bien - mintió - A la espera que el lobo gruñón termine su conversación para que podamos ir a almorzar - añadió, señalando con el pulgar hacia Stiles y Derek.

Lydia le devolvió la sonrisa.

- Ah, sí - bufó divertida -  Separar a esos dos se ha vuelto un desafío últimamente.

Braeden frunció el ceño ante las palabras de la banshee - Sí, de eso me he dado cuenta.

- Tal vez deberías recordarle el almuerzo a Derek - sugirió observando que Braeden no parecía muy contenta.

- Creo que lo haré.

Lydia asintió y se despidió de ella y del resto. La reunión de la manada había terminado ya hace varios minutos. Braeden esperó un momento, reunió la paciencia suficiente y se acercó a los dos hombres.

- Derek, ¿Listo para salir? - le preguntó al lobo, fingiendo una sonrisa mientras cruzaba sus brazos.

Derek dejó de sonreír y la miró confundido.

- ¿Ir a dónde?

- El almuerzo, Derek - dijo divertida - Prometiste llevarme a algún lugar donde sirvan comida de verdad ¿te acuerdas? Estoy llegando a mi límite de comida precocinada.

- Oh, lo siento… se me olvidó - frunció el ceño frotando la parte posterior de su cuello con la mano.

Braeden sonrió suavemente mientras se acercaba al lobo y le daba un beso en la mejilla - Oh… eso no está muy bien - afirmó coqueta - Pero realmente deberíamos ir porque me estoy muriendo de hambre.

- De acuerdo - accedió un tanto malhumorado, desviando la mirada a Stiles, como si estuviera triste por la idea de dejar al castaño solo.

Braeden vio la expresión triste de Derek y se mordió el labio inferior con fuerza para no comentar nada. El lobo era su novio y sin embargo él estaba actuando como si prefiriera pasar el tiempo con ese adolescente que con ella. Sintió su estómago contraerse ante la idea. ‘¿Stiles y Derek siendo grandes amigos?’ Sin saber bien el por qué… esa idea no le gustaba en lo más mínimo.

- Derek, realmente tengo hambre - dijo ordenando implícitamente el marcharse de ahí.

Stiles notó el cambio de humor repentino de Braeden y se echó hacia atrás ligeramente. No conocía mucho a la mujer y no es como si tuviera la intención de hacerlo, pero estaba seguro de que nunca la había visto tan enojada. Una parte de él se preguntaba si era por culpa de Derek o de él. De todas formas no le importaba mucho.

- Sal de aquí Hale, y lleva a tu chica a buscar una comida decente. No querrás que te cambien por alguien mejor - bromeó Stiles, chocando su hombro contra el de Derek. El lobo sonrió en respuesta.

- De qué hablas Stiles, soy un buen partido - dijo lanzándole una mirada altanera al humano.

- Un sobrado, eso es lo que eres.

La sonrisa de Derek se volvió más amplia - Siempre con tus palabras dulces, Stiles - bromeó colocando una mano sobre el hombro de Stiles.

Stiles rodó los ojos.

- Ya vete Hale.

- ¿Por qué no vienes con nosotros? - sugirió Derek de repente. Braeden observó incrédula al lobo.

Stiles sonrió ante la oferta de Derek, pero la mirada que Braeden le dirigía a él era suficiente para hacerle declinar.

- Suena muy tentadora tu oferta Derek, pero voy a tener que rechazarla - dijo mientras se apartaba de ambos - Tengo algunas traducciones que hacer de los libros que Daeton me consiguió. Tal vez puedes traerme algo cuando vuelvas. Y después me ayudas a traducir porque parece que se olvidan que yo no soy su maldita secretaria.

- De acuerdo Stiles. - le sonrió Derek divertido.

- Lo digo en serio Hale. - Dijo Stiles fingiendo enojarse.

- ¡Que si hombre! - gritó mientras comenzaba a caminar.

Stiles observó a Derek dejar el loft con Braeden justo detrás de él. Antes de desaparecer del todo, Braeden volvió su mirada a Stiles y el humano solo frunció el ceño ante la fría mirada de la mercenaria. Ella había estado mirándolo mucho últimamente, sobre todo cuando él estaba cerca de Derek. Era como si estuviera celosa de su amistad con el lobo. Las primeras veces Stiles desestimó aquella idea creyendo que no había manera alguna de que una mujer como Braeden se sintiera celosa de un simple adolescente como él. Incluso si él en secreto tenía sentimientos por Derek no había manera de que Braeden supiera de estos. Él ha hecho todo lo posible para mantener ocultos sus sentimientos, asegurándose de comportarse normalmente cada vez que estaba cerca de Derek y otras personas. Aunque debía reconocer que algunas veces le resultaba casi imposible.

Soltando un leve resoplido pensó en la conducta de Braeden. Si bien era cierto que tenía sentimientos por el lobo, estaba seguro de que este no lo correspondía. ¿Por qué Derek iba a querer a alguien como él cuanto tiene a una mujer hermosa como Braeden en su cama todas las noches? Derek tendría que estar loco… bueno, más loco de lo que por si era.

Alzó sus manos mientras bostezaba y apartaba sus pensamientos sobre Braeden y Derek. Tenía varios libros en diferentes idiomas que no se iban a traducir solos.

 

 


 

 

- ¿Seguro que la comida aquí es buena? - preguntó Braeden mientras miraba el menú entre sus manos. Después de negarse a comer en el local de autoservicio que Derek había sugerido, este llevó a la mujer a un restaurante italiano en su lugar. Sinceramente a Braeden no le importaba mucho el lugar. Solo quería estar un lugar donde pueda pasar un tiempo a solas con el lobo.

- Oh si - Respondió Derek asintiendo con la cabeza - De hecho he estado aquí con Stiles varias veces - añadió.

- ¿Has estado aquí con Stiles?

- Si, también el sheriff se nos ha unido algunas veces. Él ama los espaguetis con albóndigas. Dice que el sabor es casi tan bueno como el de su madre. Estoy de acuerdo - comentó mientras miraba el menú.

- ¿Y cómo lo sabes exactamente? - preguntó Braeden apretando sus dientes.

- Stiles cocina para mí algunas veces. Siempre utiliza recetas familiares de su abuela. Ella vivía en Polonia, hasta que se murió su esposo. Entonces se mudó a Los Ángeles en 1954.

- Wow - dijo sorprendida - ¿Cómo es que sabes tanto sobre la familia de Stiles?

- Bueno… cuando uno habla tanto con su abuela como lo hago yo esas cosas tienden a pegarse - respondió.

- Espera… ¿Su abuela? - Braeden se recostó en su silla mientras procesaba aquella información - Tú realmente tienes conversaciones con la abuela de Stiles… ¿Desde cuándo y con qué frecuencia?

- Hmm… por lo menos dos veces al mes - respondió Derek honestamente, encogiéndose de hombros - La primera vez que hablamos fue por accidente. Stiles resultó herido en un enfrentamiento con un wendigo y lo llevamos al hospital. Su celular sonaba y como solo yo estaba con él en ese momento contesté. Era Marie, su abuela. No sé por qué pero nos llevamos bien y ahora me llama de vez en cuando para asegurarse que estoy bien, eso es todo.

 Braeden soltó una carcajada incrédula.

- Déjame ver si lo entiendo, - dijo - Te llevas bien con la abuela de Stiles y esta te llama solo para qué ¿Para saber si estás bien? increíble.

Derek ignoró su tono de voz y se limitó a asentir con la cabeza.

- A veces también me llama su tío y otras veces sus primas. A ellas les gusta hablar y acaparar el teléfono. Es divertido - sonrió.

Cuanto más hablaba el lobo, más se enfadaba Braeden. El Derek que tenía frente a ella no se parecía en nada al Derek que conoció antes de irse. El Derek de antes era callado y frio. El de ahora era conversador y abierto.

¿Cómo pasó esto?’ - se cuestionó - ‘¿Qué pasó con mi Derek?

- Sabes qué, ya no tengo hambre.

- ¿Estas bien? - le preguntó Derek.

- Me está comenzando a dar un fuerte dolor de cabeza - mintió. Al tener un collar compuesto de cenizas de montañas podía darse el lujo de mentir a un lobo sin ser descubierta.

- Tal vez es porque no hemos pedido nada todavía. Probablemente te sentirás mejor después de comer - sugirió el lobo.

- No Derek. No quiero comer nada.

- De acuerdo. Si estas segura lo mejor es que nos vallamos, pero espérame un momento mientras pido el pollo con pimientos de Stiles. Le hice la promesa de llevarle algo para cuando volviera.

- Está bien, voy a estar en el coche - resopló enojada mientras caminaba. Al mirar hacia atrás vio que Derek no había escuchado lo que dijo. Lo vio demasiado ocupado pidiendo su orden al camarero.

Se sentó en el asiento del copiloto totalmente furiosa. Después de diez minutos, Derek volvió con una bolsa para llevar y una gran sonrisa. Una sonrisa que sabía que no tenía nada que ver con ella.

- Lo siento por la demora - se disculpó mientras se acomodaba tras el volante - Uno de los propietarios del restaurante quería saludar y preguntarme que tal estaba Stiles.

- De seguro ustedes dos se han vuelto muy populares - se burló Braeden con sarcasmo. Reprimiendo la furia que sentía.

- Te sorprenderías - dijo Derek divertido.

- ¿Nos podemos ir ahora?

- Está bien - respondió el lobo. Durante el viaje Derek notó el raro comportamiento de Braeden y se preguntó si debía decir algo, pero al instante decidió no hacerlo. Braeden era una mujer que le gustaba resolver los problemas por sí misma, sin involucrar a nadie. Si algo le molestaba estaba seguro de que tarde o temprano le diría.

Como Braeden ya no vivía con Derek -ambos decidieron ir despacio en su relación y la mercenaria se quedaba en un departamento en el centro de Beacon Hills- el lobo condujo primero al hogar de ella.

Aún molesta por toda la nueva información que Derek le había dado, Braeden estuvo todo el viaje en silencio.

¿Cómo era posible que el hombre con el cual estaba saliendo pareciera que estaba más interesado en ese débil adolescente en vez de ella?

Todavía no puede creer que Derek se mantiene en contacto con la familia de Stiles como si fuera suya. Braeden sabía que se estaba comportando de manera infantil, incluso celosa. Pero es que maldita sea… ¡Derek es de ella! y ella no estaba dispuesta a dejar que nadie se lo llevara. Mucho menos alguien tan antipático y soberbio como Stiles.

Después de dejar un casto beso en los labios de Derek, esperó a que este desapareciera del camino para sacar su móvil. Braeden necesita un consejo y en aquel maldito pueblo solo conocía una sola mujer que fuese lo suficientemente manipuladora para poder ayudarle.

- Hey, soy Braeden - dijo por el móvil - Sé que esto es de la nada pero realmente necesito un poco de ayuda y yo esperaba poder contar contigo (…) ¿Estás segura? (…) Está bien, esta noche a las siete (…) De acuerdo, voy a estar ahí - prometió antes de finalizar la llamada y caminar a su departamento.

 

 


 

 

- Gracias por ayudarme - dijo Braeden al entrar a la casa.

- No te preocupes, ayudaré en lo que pueda.

Braeden sonrió a la mujer frente a ella y la siguió hasta la sala de estar. - Lo sé, pero es que apenas te conozco y podría parecer extraño que venga a ti en busca de consejos sobre relaciones.

Lydia dejó escapar una carcajada divertida - No es nada - le aseguró - Conozco a Derek varios años y puedo asegurarte que sé cómo funciona. En cierta forma me siento alagada de que una mujer como tú recurra a mí.

- Es por eso que vine a hablar contigo. Porque conoces a Derek más tiempo que yo.

- Bueno, soy todo oído.

- Bien, mira… me encanta Derek y yo sé que el siente algo fuerte por mí, a pesar de que no siempre lo expresa, pero sé que lo hace.

- Entonces, ¿Cuál es el problema?

- El problema es que hay alguien que está interfiriendo en nuestra relación y necesito consejos sobre cómo…

- Destruirlo - completó Lydia.

- Iba a decir sacarlo de mi camino, pero sí. Destruirlo también.

- Antes que nada, ¿Por qué sientes que esta persona podría arruinar tu relación con Derek? quiero decir que si tú tienes alguna sospecha o duda real para que te sientas como te sientes.

- Sinceramente, no me gusta la forma en que Derek actúa frente a esta persona. Es como si fuera lo único que piensa. Quiere pasar tiempo con él, hablar con él y…

- ¿Él? - le interrumpió Lydia - ¿Un hombre?

- Si, un hombre. Y te juro que no sé cómo ha pasado esto. Antes de lo de México estábamos mucho mejor que ahora, incluso mientras buscábamos a la loba del desierto era mejor. Y ahora vuelvo y… es como si me cambiaran al Derek que conocía por uno totalmente opuesto. Y no me gusta… no me gusta nada - terminó de quejarse Braeden.

La mirada de Lydia se tornó confusa - Yo tenía la impresión de que la relación entre tú y Derek era… ya sabes… más liberal - comentó.

- No es que seamos novios camino a comprometernos - Braeden suspiró - A los dos nos gusta la privacidad y esas cosas. Pero sé que él siente lo mismo que yo siento por él - afirmó sin dudas.

- Entonces estás diciendo que Derek te quiere lo suficiente para considerar la posibilidad de un futuro contigo, con matrimonio, niños y todas esas cosas ¿Estoy en lo cierto?

- Si - respondió Braeden con total seguridad.

- Entonces solo hay una cosa que puedes hacer… luchar.

- ¿Cómo? - preguntó confundida.

- Braeden, querida - dijo Lydia con voz dulce - Tú eres una mujer joven inteligente y capaz. Todo lo que has conseguido en la vida, cada logro que has logrado ha sido gracias a ti misma. Has peleado con uñas y diente para demostrar lo que vales ¿Cómo Derek va a ignorar esas cualidades? - Lydia se detuvo un momento observando la sonrisa de suficiencia de la mercenaria - Si tú crees que ese hombre está tratando de robarte a Derek lo que tienes que hacer para asegurarte de que el ese lobito sea siempre tuyo… es luchar. Tienes que hacer lo que sea necesario. “En la guerra y en el amor…”

- Todo se vale - completó Braeden con una sonrisa altanera - Creo que entiendo todo lo que quieres decir.

Lydia sonrió - Eso espero. Me agradas Braeden y creo que eres la mujer adecuada para alguien como Derek.

- Gracias Lydia - sonrió felizmente Braeden, frotándose las manos con alegría - Realmente aprecio esto.

- Oh, no es nada querida. Cualquier cosa que pueda hacer para ayudarte con Derek lo voy a hacer, te lo aseguro.

- Una vez más, gracias. - dijo poniéndose de pie. - Creo que va siendo hora de marcharme.

- De acuerdo, pero antes de irte ¿Puedo preguntar quién es esa persona que está tratando de robarte a Derek?

- Es Stiles - dijo el nombre con amargura, su mirada de volvió fría al nombrarlo - Es él el que está enamorado de Derek.

Suspirando, Lydia se encogió de hombros.

- Bueno, no puedo decir que estoy sorprendida. Este último tiempo los dos tienen una relación bastante singular. Pero lo que hay entre tú y Derek es diferente. Yo sé que él va a tomar la decisión correcta.

- Concuerdo contigo. Nos vemos pronto.

- Nos vemos, querida - Lydia se puso de pie y acompañó a Braeden hasta la puerta. Se despidieron con un breve abrazo y la mercenaria salió de la casa.

Una vez sola, Lydia dejó escapar una sonora carcajada.

- Pobre chica. No tiene ninguna oportunidad.

 

 


 

 

La charla con Lydia fue mejor de lo que Braeden esperaba. Con el ánimo por las nubes y con optimismo decidió ir al loft de Derek en lugar de su departamento. Lamentablemente, su felicidad se esfumó cuando ella se detuvo frente al edificio donde vivía el lobo y encontró el camaro apartado junto al jeep azul de Stiles. Bajó de su propio auto para entrar al edificio y subir por el ascensor. Al entrar al lugar vio a los dos hombres sentados en el sofá. Demasiado cerca para su gusto. Ambos se encontraban viendo un partido de Basquetbol y Stiles les gritaba a los jugadores en el televisor.

- Braeden, ¿Qué estás haciendo aquí? - le preguntó Derek, sonriendo cuando giró su cabeza y la vio de pie delante de la puerta.

Braeden se obligó a sonreírle a ambos.

- Pensé en pasar y ver qué estabas haciendo. Ahora veo que estas aquí, con Stiles - respondió.

‘Con Stiles de nuevo’ quiso decir.

- Stiles vino a tomar una cerveza y a entregarme la grabación del partido del lunes que no habíamos podido ver, así que decidimos verlo ahora.

- No, nosotros no decidimos nada Hale - contrarrestó Stiles desviando la mirada del televisor - Me iba a ir pero me has obligado a quedarme.

Derek rodó los ojos.

- Te obligué, claro.

- Me amenázate con matarme de cansancio en el próximo entrenamiento de la manada, me dijiste que si o si tendría correr por todo el bosque con ustedes si no me quedaba. Eso, amigo mío, es obligar - dijo Stiles volviendo su mirada al juego.

- Como sea - murmuró Derek mientras rodaba los ojos una vez más. Observó a Braeden y la vio frunciendo el ceño ligeramente. Como no quería ser grosero pensó que sería mejor ver si ella quería quedarse - ¿Quieres un trozo de pizza? - le ofreció señalando la caja sobre la mesa.

Braeden frunció más el ceño.

- No, gracias - respondió - Bueno, veo que estás ocupado así que volveré a mi departamento y…

- Sí, claro, nos vemos mañana - interrumpió Derek absorto en la televisión.

- Adiós Braeden - se despidió Stiles, sin despegar sus ojos del juego.

- Adiós - gruñó furiosa.

Salió del edificio y camino rápidamente a su auto.

Mientras manejaba se dedicó a pensar en que debía hacer. De alguna forma tenía que sacar a Stiles de la vida de Derek. No sabía cómo, pero no iba a perder contra Stiles… eso nunca.