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Are We Out Of The Woods?

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Are We Out Of The Woods?

Era otro día por la mañana en Beacon Hills, un día normal. Al menos eso era lo que se dejaba entre ver; pues el pueblo de California era de todo menos normal en los días, ya que tenía un aura oscura por lo sobrenatural. Especialmente cuando aún había villanos a los alrededores. Los Dread Doctors y Theo Reaken junto con su manada de quimeras.

Sí, los días en Beacon Hills no pueden tranquilos como cualquier otro lugar. Era prácticamente imposible tener un día normal. Aunque era un bonito día soleado.

En el hospital de Beacon Hills, un joven de piel pálida y cabello castaño oscuro se encontraba sentado sobre una silla al lado de una cama. Stiles nunca había dejado a su padre, John Stilinski, quien se encontraba acostado en la cama recuperándose de las heridas que le había hecho el impostor de Theo, desde que lo había llevado al hospital hace 4 días.

Stiles aún recuerda la expresión de Melissa McCall cuando lo vio entrar por la puerta principal llevando casi arrastrando a su padre. La cara de la mujer estaba completamente asombrada, se le veía miedo y algo de culpa. Pero Stiles no sabía la razón de lo último. Poco después lo llevaron a una habitación, donde él se encargó de poner a su padre en la bata típica de los hospitales, Melissa conectando al hombre a múltiples máquinas y vendando con sumo cuidado el cuello del hombre.

El joven no podía quitarse el miedo al ver a su padre en la cama. No sabría lo que haría si perdiera su padre, no sabría a quién acudir si lo más trágico lograba suceder. De repente, todos los recuerdos de hace muchos años llegaron a su mente. Recuerdos de cuando había visto morir a su madre. Claudia Stilinski. Y sin embargo, sabía que la situación con su madre y su padre era diferente. Su madre había muerto por una enfermedad a la cual no había cura, y su padre estaba en un estado crítico porque permitió que un demente se involucrara mucho en sus vidas. Debió haber sido más persistente y convencer de que Theo no era alguien de confianza. Todo era su culpa.

—Stiles.– El joven en cuestión escuchó que su padre decía su nombre, por lo que alzó su mirada para verlo fijamente.

—¿Qué ocurre, papá? ¿Quieres algo? ¿Algo te molesta? Le hablaré a Melissa.– Stiles dijo apresuradamente, no dejando al hombre mal herido siquiera responder alguna de sus preguntas. El joven simplemente quería que su padre se encontrara bien.

—Stiles, tranquilo, no me ocurre nada.– John, como pudo, se sentó sobre la cama, mirando a los ojos a su hijo. —Quería saber en realidad cómo estabas tú. Después de todo lo ocurrido con Scott y Theo.– Sin importar el estado de salud en el que se encontrara, John siempre se preocuparía por su hijo, aun cuando sabía que el joven podía cuidarse solo. Aunque últimamente era difícil de creerlo.

—¿Quién? ¿Yo? Bien, todo bien. Las cosas han estado difíciles con Scott y nadie ha visto a Theo desde que descubrimos su malvado plan y que trabaja con los Dread Doctors. Y tampoco hemos visto a Lydia. Pero bien, estoy bien. No es nada que no podamos manejar.– Stiles le contó a su padre con confianza, pero la verdad es que no sabía cómo arreglar su amistad de su mejor amigo.

Pero vamos, Scott McCall se había comportado como un idiota con él, todo por un chico desconocido a quien prefirió darle el beneficio de la duda. Y mira dónde acabó eso. Nadie le hace caso a Stiles Stilinski. “Te lo dije, Scotty.” Stiles se permitió burlarse en sus pensamientos.

—¿Entonces los Dread Doctors están usando a Theo?– John le preguntó a su hijo con cara fruncida, aún recordaba el evento de hace un par de noches donde el joven lo atacó, dejándolo en su estado actual.

Stiles pareció pensar en la respuesta que le daría. —Creo que al principio era así, pero cuando lo enfrenté parecía más estar por su cuenta que con esos lunáticos. Probablemente tenía sus malvados propósitos desde el principio y los Dread Doctors simplemente le dieron una forma más rápida de conseguirlo.–

El hombre arrugó el entrecejo, pensando. —Me parece que es alguien como Peter Hale. Alguien que está obsesionado por conseguir poder.– John exteriorizó sus pensamientos. —Dijiste que Theo era una quimera, ¿no es así?– Le preguntó a Stiles.

—Por lo que recuerdo haber visto, sí.– Le respondió.

John en ese momento cerró sus ojos y dejó escapar un suspiro, relajando sus tensos hombros. Volvió abrir sus ojos verdes y miró a los ojos color miel de su hijo. —No puedo detenerte.– Le dijo.

Stiles estaba confundido por lo que su padre dijo, así que decidió preguntar. —¿A qué te refieres, papá?–

—No puedo detenerte de que sigas involucrándote en esto y poner aún en más riesgo tu vida.– Le respondió.

Stiles le sonrió ligeramente. —No puedo evitarlo, soy quien se le ocurren los mejores planes.– Le informó sin parecer egocéntrico, aunque quizá alimentaba un poco su ego. —Pero más que eso, Beacon Hills me necesita. Podré ser sólo un delgado y poco musculoso humano, pero eso jamás me ha detenido, ¿verdad?–

John sonrió con orgullo. —No, eso jamás te ha detenido. Por eso estoy orgulloso de ser tu padre.– Stiles se levantó de su asiento y abrazó cuidadosamente a su padre, temiendo que le produciría dolor o provocar que sus heridas se volvieran a abrir. —Deberías de ir a casa a descansar unas horas. Has estado todas tus horas libres conmigo aquí en esta habitación.– John le apretó los hombros a su hijo. —Y sé que no te gustan los hospitales desde lo que le sucedió a tu mamá.–

—Pero no quiero dejarte solo. ¿Y si…?– Stiles empezó a discutir, no quería dejar solo a su padre, no le importaba siquiera lo cansado que su cuerpo se sentía.

—Stiles, soy un adulto. Puedo valerme por mí mismo.– Le dijo a su hijo. —Además, si necesito algo, puedo llamar a Melissa.–

Stiles suspiró y asintió. —De acuerdo. Pero después de descansar unas horas regresaré.– Stiles empezó a dirigirse a la puerta para irse a su casa, aunque no antes de escuchar a su padre murmurar “No me sorprendería.” al cerrar la puerta. Pero por una vez en su vida, decidió ser egoísta y darse el tiempo que merecía; así que no volvería ese día.

El joven se dirigió al estacionamiento del hospital para ir hasta su camioneta. Al llegar y ver que no estaba, miedo empezó a inundarlo, pero no tardó mucho al recordar que no había venido al hospital en su Jeep. “Cierto, ya no tengo auto.” Pensó con pesar. Tendría que tomar un taxi o irse caminando. Optó por lo segundo.

El hospital de Beacon Hills estaba retirado desde su casa, aproximadamente a 4 kilómetros, pero no le importaba del todo. Necesitaba un poco de tiempo para despejar su mente de todos los eventos ocurridos recientemente. “¿Cuál sería el próximo movimiento de Theo? ¿Sería pronto? ¿Y qué hay de los Dread Doctors? ¿Cómo estará Scott?” Stiles agitó su cabeza ante esa última pregunta surgida.

Aún no perdonaba del todo a su mejor amigo. Stiles siempre había confiado en Scott, y cuando le pidió a Scott que confiara en él, no lo hizo. Que mal amigo era, en serio. O un amigo muy idiota. O ambos.

Agitando su cabeza para sacarse esos malos pensamientos, Stiles decidió mirar al cielo, perdiéndose en las nubes mientras seguía caminando de regreso a casa. Al menos aún tenía un día más de paz… ¿Verdad?


Ya era de noche cuando Derek Hale había regresado a Beacon Hills. Había regresado por voluntad propia, con la intención de ayudar a la manada McCall con el nuevo enemigo, aunque no sabía nada acerca de la situación, que amenazaba a su lugar natal. Regresar al pueblo siempre le traía malos recuerdos al joven hombre lobo de 24 años. Pero era entendible.

Una mujer psicópata había quemado viva a casi toda su familia, su tío Peter había matado a su hermana mayor Laura, e incluso él había matado a su tío Peter… Aunque haya revivido con la ayuda de Lydia; pero su tío siempre estuvo obsesionado con ser un Alfa, por lo que lo tuvieron que encerrar en Eichen House, al menos eso le había dicho Stiles.

Sólo le quedaba su hermana menor Cora, a la cual había dejado en México y le dio el dinero suficiente para irse al lugar que quisiera para volver a iniciar con su vida; con la promesa de que siempre estarían en contacto. Quería estar cerca de su hermana, pero sabía que lo más sano y mejor para ella, es que estuviera lo más apartado de él. Era parte de su castigo por todo el mal que hizo.

Derek condujo por las calles poco transitadas de Beacon Hills, dirigiéndose a su antiguo apartamento mientras estaba perdido en sus pensamientos, cosa que no hacía a menudo por las pesadillas que había tenido los últimos meses. El volverse un hombre lobo evolucionado le hizo cambiar su naturaleza, hizo que pensara con mucho más detalle las cosas que hacía e incrementó mucho sus sentidos… Pero algo más había hecho. Pues desde el primer día que dejó México y no volvió a Beacon Hills, empezó a tener pesadillas, las cuales no había tenido desde hace más de dos años.

Las pesadillas iniciaban como un dulce sueño, se veía a sí mismo riendo, abrazando a una sombra sin rostro dentro de una casa bonita, una casa que sentía como hogar. En sus sueños Derek estaba feliz, se permitía ser feliz como cuando su familia estaba viva. Pero es ahí donde la pesadilla iniciaba. Pues de repente, fuego empezaba a arder por la casa, consumiendo todo su contenido, tomando consigo a la sombra que lo hacía feliz. Así eran sus pesadillas todas las noches, y no tenía idea de quién era la sombra. Sólo recordaba de ella su cálida risa. Una risa que le parecía extrañamente familiar.

El hombre de ojos verdes estaba tan perdido en sus pensamientos, que no se dio cuenta que no había conducido en dirección de su apartamento, había llegado a la casa de los Stilinski. “Que extraño. Me pregunto por qué habré llegado hasta aquí.” Derek se dijo a sí mismo en sus pensamientos, pues hasta donde él sabía, la evolución no traía consigo la habilidad de presentir la muerte como una banshee.

Sin saber por qué, Derek se bajó de su Toyota y se dirigió hacia donde se veía la ventana de la habitación del adolescente. Con un fuerte impulso de sus piernas, logró elevarse lo suficiente como para que sus manos agarraran el borde de la ventana, usando su fuerza en los brazos para entrar en la habitación de Stiles.

Al estar parado en el medio de la habitación, Derek no sabía la razón de estar ahí, especialmente porque Stiles estaba dormido, lo cual le parecía extraño considerando que el adolescente se quedaba despierto hasta altas horas de la noche y eran tan sólo las 9p.m.

A Derek nunca le había llamado la atención de ver a alguien mientras dormía, pero por una extraña razón se encontraba haciendo eso con Stiles. Veía cómo su pecho subía y bajaba suavemente al ritmo de su respiración, cómo de su boca entreabierta salía un fino hilo de saliva que mojaba su almohada. Stiles estaba acostado en el medio de su cama como sus brazos y piernas en direcciones raras, pero de alguna manera se veía cómodo y a la vez muy cansado.

El hombre lobo también se permitió oler la habitación, la cual estaba impregnada del aroma Stiles. Podía oler ansiedad, miedo, furia, dolor, tristeza y sangre. Todo proviniendo del cuerpo del adolescente. Derek se desconcertó al oler que la sangre era de Stiles, así que se acercó en silencio a su cama para ver si estaba herido, pero se detuvo rápidamente al ver que el adolescente se movía. Con su sensible oído, Derek escuchó el ritmo cardiaco de Stiles. El joven estaba despertando. El hombre lobo se asustó al momento, luego reaccionó y pensó que sería mejor irse sin ser visto. Aunque ya era muy tarde.

—¿Derek?– La voz somnolienta de Stiles se escuchó en el silencio de la habitación.

El hombre de ojos verdes no tenía más opciones, más que quedarse y hablar. —Sí Stiles, soy yo.– Respondió con su voz calmada, aunque estaba algo nervioso. “¿Por qué estoy nervioso? Sólo es Stiles.” Se dijo a sí mismo.

Frotándose los ojos, Stiles miró más claramente en la oscuridad y veo que en efecto era Derek Hale quien estaba en su habitación. En la noche. Cuando estaba completamente solo. —¿Qué haces aquí en mi habitación?– Le preguntó con precaución, no quería ser tan grosero con el hombre a quien no había visto en más de medio año.

¿Qué hago en su habitación?” Derek se dijo mentalmente. —Estoy aquí para… Protegerte.– El hombre lobo respondió, aunque la última palabra la dijo en tono de pregunta.

Stiles suspiró desde su cama, inquietando un poco a Derek. “¿Sabrá que estoy mintiendo? Aunque claro, mi excusa no fue la más convincente.” El adolescente pasó sus manos por su cara y miró al hombre mayor a los ojos. —Mi papá te contactó, ¿verdad?– Le preguntó, haciendo que Derek le enarcara una ceja en confusión. —Te contó todo lo que ha ocurrido y te contacto para que me protegieras, ¿no es así?– Le volvió a preguntar, esta vez un poco molesto.

No sabiendo qué decir, Derek respondió con lo primero que se le ocurrió. —Sí, tu papá me contrató para que te protegiera de los malos.– ¿De dónde rayos se le había ocurrido tal respuesta?

Fue ese momento que Stiles decidió levantarse de la cama, poniéndosele de frente al hombre lobo. —Escucha Derek, sé que mi papá está muy preocupado por mí últimamente, pero puedo cuidarme solo. No necesito de una niñera.– Stiles le dijo con molestia, odiando la idea de que pensaran de que era débil.

Derek se lo tomó como una ofensa, por lo que sus ojos verdes brillaron de color azul por un instante, pero logró calmarse. —No soy tu niñera. Estoy aquí también para ayudar a detener al enemigo. Y me pagan por mantenerte a salvo.– Se encogió de hombros para demostrar que no le importaba pasar tiempo con él, pero la verdad no encontraba una mejor forma de decir que se había metido en su habitación por la noche sin una buena razón.

Stiles estudió a Derek por un minuto bajo una mirada crítica, luego concluyó que el hombre no tenía otra intención más. Así que le creyó. —Está bien, te creo.– Le dijo.

Derek arqueó una de sus cejas. —No creí que fuera necesario hacer que me creyeras. Ni tampoco el decirte mi trabajo de protegerte para eso.– El hombre lobo le dijo con su cara vacía de expresiones, aunque la verdad lo estaba ofendido. Un poco. Pues, ¿qué creía que estaba haciendo en su habitación?

—Lo siento, he estado siendo muy inseguro últimamente.– Stiles le dijo a Derek antes de sentarse en el borde de su cama.

El hombre lobo decidió quedarse de pie. —¿Por qué?– Lo preguntó tranquilamente, dándole la opción al adolescente de no responderle si no quería.

Stiles suspiró. —Por todo lo que ha pasado desde que iniciamos nuestro último año en Beacon Hill High School.– Y entonces le contó a Derek todo lo ocurrido y lo que sabían hasta hora, trató de contenerse cuando habló de cómo había matado a Donovan, cómo Scott lo había visto cuando se enteró… Cómo ve a su padre casi morir desangrado. Pero Derek nunca dijo nada, sabía que estas cuestiones era mejor sacarlo todo antes de que hiciera más daño, especialmente con la Oscuridad que aún rodeaba su corazón. Una vez terminó de contarlo todo, Stiles se limpió una lágrima que estaba en el medio de su mejilla derecha. —Pero no importa qué tan mal estemos, la prioridad es salvar a las personas de Beacon Hills, ¿verdad?–

Derek tardó un poco en darse cuenta que le estaba hablando. —Sí Stiles, lo importante es salvar a las personas de Beacon Hills.– Le respondió y luego se sentó a su lado derecho en la cama. —Podemos hacerlo, hemos pasado por cosas igual de peores.– Por impulso, colocó su brazo alrededor de los hombros de Stiles. Esa noche no hacía tanto frío como de costumbre, por lo cual no llevaba puesta su chaqueta de piel y había optado por usar una Henley color gris.

—Extrañaba tu piel morena.– Stiles dijo sin pensarlo, colocando su mano derecha sobre el brazo izquierdo de Derek; con el cual lo envolvía en un medio abrazo. —Tu piel es cálida. Justamente como la recuerdo cuando te tuve que golpear en la cara.– Stiles quitó su mano del brazo de Derek cuando por fin se dio cuenta de lo que hacía. —Lo siento, no sé lo que me pasó.– Le dijo bastante apenado, sonrojándose un poco y esperando que el hombre mayor no lo notara.

Derek notó el ligero sonrojo de Stiles, pero no dijo nada. —Descuida, no pasa nada.– Después de ello, se levantó y se dirigió a la ventana de la habitación.

—¿Adónde vas?– Stiles le preguntó cuando vio que Derek sacaba una de sus piernas por la ventana.

El hombre lobo se detuvo un momento. —Necesito hacer unas cosas antes de iniciar oficialmente mi trabajo como tu… Guardaespaldas.– Le respondió, luego sacó su otra pierna por la ventana, quedando sentado sobre el borde de ésta.

—Derek.– Lo llamo antes de que pudiera saltar por la ventana, deteniéndolo. El hombre lobo giró su cabeza para mirar al adolescente. —Es bueno tenerte de regreso.– Le dijo.

Derek le sonrió. —Es bueno estar de regreso.– Y saltó por la ventana.

El hombre de ojos verdes regresó a su camioneta, con una sonrisa plasmada en su rostro. Sacó su celular del portavasos del vehículo y marcó un número que nunca antes había usado. —Sheriff, soy Derek. Derek Hale.– El hombre lobo dijo cuando le respondieron. —Necesito un favor. Uno muy grande.– Derek miró hacia la ventana por la cual acababa de saltar, observando cómo Stiles la cerraba y desaparecía en la oscuridad de su habitación. —Necesito que le digas a Stiles que me contrataste como su guardaespaldas.–