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Psychic Megan

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"HERMANA"

 

Una vez mas esa imagen aparece en mi mente: Eramos mi hermana Phoebe y yo. Ambas sentadas bajo la sombra del único árbol que crece en el cerro que domina el paisaje de la ciudad. Sólo atinaba a observar su rostro el cual estaba dirigido hacia la ruidosa ciudad. Mientras la miro, una vez mas puedo sentir esa angustia en mi ser. La misma que sentí cuando ella me comunicó que finalmente se marcharía a ese viaje en busca de ese extraño tesoro. El tesoro que siempre ella ve en sus sueños.

 

La miro fijamente y le pregunto como tantas otras veces lo hice:

- “¿Por qué sigues creyendo en esa visión?”-

 

Phoebe mira hacia la gris ciudad:

- “Es la única solución para que las gente deje de señalarnos... a ti y a mi”.-

 

En ese momento se pone de pie. Su sonrisa desaparece y clava su mirada hacia la ciudad con una expresión de ira. Súbitamente la brisa que nos envolvía se transforma en un fuerte viento que pareciese contagiado con el sentimiento nacido en ella:

- “Imbéciles” – murmura – “No nos ven con buenos ojos. Somos unas extrañas para ellos porque tenemos habilidades que el común no posee. Por eso nos rechazan. Pues bien. Si tanto nos temen, entonces ¡Yo les daré una auténtica razón cuando ese tesoro esté en mis manos!”-

 

Su frase final estaba cargada con una inusual cólera. Verla tan exaltada era algo muy extraño para mi. El viento ahora silba en mis oidos. Siento miedo, ¡Mucho miedo!

- “¡Pero yo no quiero dejarte!“– le grito – “¡Llévame contigo, hermana!”-

 

Al escucharme, vuelve su rostro hacia mi y recupera su sonrisa:

- “No llores, mi pequeña colorina. Guárda las lágrimas para lo que vayas a enfrentar en el futuro. Yo estaré bien y, algún día, volveré por ti para no separarnos jamás.”-

 

De pronto siento una fuerza invisible que toma control de mi cuerpo dejándome inmóvil. A la vez que una extraña aura luminosa aparece y rodea el cuerpo de mi hermana haciendola levitar del suelo y la aleja de mi presencia en medio de aquella ventolera:

- “¡No me dejes por favor! ¡Llévame contigo!”-

 

Pero siempre es lo mismo. Es como si yo no existiera más para ella. Ella continúa alejándose más. De pronto una neblina desciende de los cielos cubriéndolo todo. Mi hermana se sumerge en esa oscura neblina. En eso, la neblina se vuelve más densa al punto de empezar a adquirir forma. La neblina se metamorfosea. Ahora no es una neblina sino que ¡Es una sombra oscura que asemeja a un ser con rostro demoníaco! Sin embargo, Phoebe sigue acercándose a él. ¡Es como si estuviera poseída por esa aura maligna!

 

La desesperación que me invade es tal que siento como mi cuerpo adquiere un vigor tan poderoso que logra vencer a esa fuerza que me mantenía prisionera, y grito con todas mi energía:

- "¡HERMANA! ¡NO TE LE ACERQUES!"-

 

Con mi cuerpo por fin libre de ataduras, corro hacia ella. De pronto la tierra bajo mis pies tiembla con gran estruendo y ante mi se abre el terreno generándose un precipicio obligando a detenerme. Siempre es lo mismo. Algo siempre impide poder alcanzarla.

 

En ese mismo instante un haz de luz surge de la tierra envolviendo a mi hermana atrapandola. Ahora ese demonio sonríe, como si estuviese deseoso de poseerla. Con mucha dificultad mi hermana vuelve su rostro y me mira. ¡Se ve aterrada! Trata de hablarme, pero algo se lo impide.

Desde lejos observo cómo ese demonio lanza una estruendosa carcajada.

- "¡NO TE LA LLEVES! ¡DEJALA LIBRE!"-

 

En eso, el demonio clava su mirada en mi y en mis oídos siento su voz:

- "YA ES MÍA. ¿QUIERES TAMBIÉN UNÍRTENOS?"-

 

- "¡¡HERMANAAA!!"

Grito con todas mis fuerzas mientras ella es absorbida por esa luz y aquel demonio sigue inundando con su risa todo en lugar.

 

La neblina empieza a inundar todo el espacio hasta que finalmente todo a mi alrededor se vuelve brumoso. La luz que, a lo lejos, envolvía a mi hermana lentamente se apaga quedándome finalmente sumida en la oscuridad. La tierra bajo mis pies desaparece quedando mi cuerpo flotando en medio de las sombras. Mi mente también se adormece. ¿Por qué en esta pesadilla nunca puedo salvarla? ¿Por qué?

 

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EPISODIO 1

"SUEÑO / QUIMERA"

 

Enero de 20XX

Ciudad Estado de Tenth City.

Apartamento n° 323, propiedad de la Policía Metropolitana.

 

Es de madrugada. El silencio rodea los edificios del condominio perteneciente al personal de Orden de la ciudad. Un silencio que es ocasionalmente roto por el murmullo de las hojas de los árboles cercanos que se mecen por la suave brisa nocturna. De súbito un haz luminoso sale por la ventana de uno de los apartamentos seguido de un fuerte grito. La luz ilumina gran parte del condominio rompiendo el manto de penumbras de aquel lugar. Lentamente su intensidad decrece hasta que finalmente desaparece. Podría haberse tratado de un cortocircuito cualquiera (la explicación mas fácil y sencilla), o de un ser que súbitamente expulsa aura de su cuerpo (la respuesta menos probable y mas rebuscada).

 

En el interior de aquel apartamento, en un dormitorio, una joven estaba sentada ante un escritorio. Es una chica de tez blanca, mejillas sonrosadas y un poco pecosas, con una cabellera lisa y larga hasta sus caderas de color rojizo, ojos azules. Viste solo un camisón ligero largo pero que permite exhibir sus largas piernas. Sobre la mesa se encuentra un diario de vida con una página a medio escribir. La joven respira fuertemente y su mirada está clavada en la ventana. Làgrimas corren por sus mejillas. Su cuerpo tiembla completamente y sus manos las mantiene fuertemente empuñadas. De sus labios sólo se escucha y repite una palabra:

- Hermana... hermana... hermana...-

 

De pronto desde el exterior se siente como el viento impacta con fuerza la ventana del dormitorio. La joven reacciona ante el ruido haciendo que su mirada vuelva a la normalidad, su cuerpo deje de temblar, y que su respiración se tranquilice.

- ¡Cielos! Otra vez ese mismo sueño. Debí quedarme dormida sobre el escritorio.-

 

La joven pasa la mano sobre sus mejillas secándose las lágrimas.

- No entiendo por qué siempre tengo esa pesadilla. Más aún, se vuelve reiterada cuando se acerca esta fecha. No hay noche que este sueño no se presente de una u otra forma.-

 

Su mirada recorre la habitación como si tratara de volver a ubicarse en el lugar donde estaba antes de despertar de aquella pesadilla. Aparta su mano del rostro y la posa sobre el diario de vida que tiene abierto sobre su pupitre. Toma el diario y lo cierra.

- En un día como hoy, 4 de enero, mi hermana mayor Phoebe Akaibara se marchó de mi lado. Hoy se cumplen cinco años de su viaje, y desapareció sin dejar rastro alguno de su paradero.-

 

La joven fija su mirada en una fotografía que está al pie de la lámpara.


- Y todo por ir en búsqueda de un tesoro. Un tesoro imaginario, una quimera por donde se lo vea. ¿Y para qué? Para que la gente nos deje de mirar como unas extrañas. Sí, unas raras.-

 

En la fotografía aparecen dos chicas: la chica menor es la joven del cabello largo rojizo. La otra de ellas, la mayor, tiene sus manos apoyadas en los hombros de la chica menor. Ambas posan sonrientes. La joven observa la fotografía, específicamente el retrato de la chica mayor.

- Formamos parte de un pequeño tipo distinto al común de las personas. Se rumorea que uno de cada diez millones de personas nacen con ciertas habilidades como mi hermana y yo. Por supuesto, Internet puede ser un mar de conocimientos y de rumores muchos de ellos sin fundamento. Por eso ya no busco más información en los foros. Cuando se enteran de nuestras habilidades, nos ven como peste. ¿será para tanto? A simple vista, no. Por ejemplo, mi hermana Phoebe tenía todos los atributos que todo hombre busca y que toda mujer desearía tener: Era alta, un cuerpo escultural bien proporcionado, pelo largo liso color castaño casi rojizo. Su piel era pálida, su rostro estaba adornado con mejillas sonrosadas limpio de toda mácula. Un par de ojos azul oscuros y de mirada penetrante. Su carácter era fuerte y decidido, muy ordenada y disciplinada. Era de carácter serio con el resto de las personas pero conmigo, demostraba su cariño y ternura. Ella era así conmigo y debíamos ser así de unidas ya que nuestros padres ya no estaban en este mundo. La orfandad hace esa transformación entre los hermanos. Mi hermana era casi perfecta. Sin embargo tenía "esa" habilidad.-

 

La joven ahora voltea su mirada hacia su derecha fijándola en una pequeña caja musical que estaba sobre un velador. La cajita estaba adornada en su parte superior por una figura de un ángel de porcelana blanco que tenía sus manos juntas.

-Esa habilidad era un defecto para el resto de la gente. Así toda virtud se anulaba. ¿qué le encuentran de malo a esta capacidad nuestra?-

 

Lentamente alza su mano izquierda sin despegar la mirada de la caja musical.

- Es una habilidad que tan sólo trata de la transformación de la energía generada por nuestra alma, también llamada mente, en una energía de tipo quinética que actúa en los cuerpos y sustancias físicas. Es decir...-

 

En ese momento los ojos de la joven pierden su brillo natural, sus pupilas se contraen hasta prácticamente quedar casi cerradas. Al mismo tiempo, la cajita musical empieza a temblar hasta que, suavemente, empieza a elevarse por los aires y se acerca hacia donde está la joven con la mano alzada y la mirada fija en el objeto.

 

La cajita llega ante la joven hasta que desciende en la superficie del escritorio. La chica la mira fijamente.

- Somos "PSÍQUICAS". Podemos mover cosas, quemar objetos, y alterar el estado de las sustancias como el agua.-

 

La joven hace un pequeño gesto con sus ojos y la cajita musical empieza a tocar una melodía de tinte melancólico que cubre con sus notas el ambiente del dormitorio.

- ¿La gente debe temer a esto? No. Sin embargo he sabido de casos aislados en que seres como yo han utilizado su "habilidad" para dañar a otras personas. Bueno... no son tan aislados. Comparado con los robos diarios, nosotros somos portada de noticiarios cuando un hecho extraño nos involucra.-

 

Cierra sus ojos por un instante. Al volver a abrirlos éstos han recuperado el brillo y la apariencia normal de sus pupilas.

- No sé porqué existen seres como yo que atacan a la gente, pero por su causa nos han maljuzgado en los últimos 10 años.-

 

Vuelve ahora su mirada hacia la cajita musical.

- Aaah... esta música me tranquiliza. Phoebe siempre le gustaba oirla cuando se sentía estresada.-

 

Toma un lápiz del escritorio, abre nuevamente el diario de vida y en la siguente hoja de sus escritos empieza a dibujar el boceto de un cáliz.

 

- En fin. Es por eso que mi hermana partió a ese viaje persiguiendo una quimerica visión revelada en sus sueños. Con ese tesoro en sus manos buscaría que la gente normal dejara de señalarnos como seres inestables peligrosos para la sociedad. ¡La idea en si es una quimera! Como si eso fuera posible de cambiar.-

 

Esboza una sonrisa con una mirada que muestra determinación.

- Ahora es mi turno de actuar. Mi misión es encontrarla a ella sea como sea. Y si la encuentro debo despertarla de ese sueño que la ha hechizado para que vuelva a ser la persona de antes.-

 

Ahora observa el boceto de cáliz dibujado en su diario.

- Los años de espera y preparación han terminado. Phoebe... No necesitamos esa cosa para ser felices juntas. Te lo aseguro.-

 

La joven alza el lápiz interrumpiendo el dibujo del boceto. Su mirada no se aparta del caliz dibujado. El viento en el exterior sigue golpeando con relativa fuerza el vidrio del balcón del apartamento.

 

Ella es Megan Akaibara, una joven de larga cabellera rojiza, de 18 años recién cumplidos. Su meta, antes de realizar su proyecto de vida, es encontrar a su hermana mayor extraviada.

 

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Escuela Preparatoria "Sagesse".

 

Un instituto encargado de la preparación de los alumnos para los estudios superiores ya sea en universidades, institutos profesionales, o fuerzas armadas y de seguridad. El director de este centro de estudios es el filántropo de origen francés Dr. Benoit Clement quien predica una politica de puertas abiertas para todo tipo de personas, de cualquier condición social, orientación sexual, o si se trata de personas con habilidad psíquica. En este último punto el director ha sido ampliamente criticado por la opinión pública de Tenth City por el problema de incidentes que han alterado la seguridad pública y en donde justamente han estado involucrados seres con habilidades psíquicas. No obstante, no existe una opinión unánime del gobierno de la Ciudad Estado en contra de las ideas del director Clement por tanto la Preparatoria ha podido funcionar mas o menos en forma normal. Si bien los problemas desde fuera del instituto se han podido sortear, en su interior la mayoria de los alumnos se siente incómodo con la presencia de jovenes psíquicos, a pesar que el número de ellos sólo se reduce a tres alumnas.

 

Megan es una de ellas.

 

La joven vestida con su uniforme de preparatoria hace acceso al establecimiento a pie sin mirar a alguen en particular. Los otros alumnos, disimuladamente o no, se hacen a un lado evitándo interponerse en su camino. Si bien Megan no cruza miradas con el resto, no puede evitar escuchar las murmuraciones que emiten.

- "Esos tipos extraños que salen en las noticias pueden aparecer para raptarla a ella y, de paso, matarnos a todos". "La superior Akaibara egresa esta semana de acá", "¡Ojalá se marche de una buena vez! ¡Imagina si esos extraños sucesos ocurriesen acá algún día!". "No entiendo por qué el director Clement le permitió seguir sus estudios". "Esperemos a que se adelante... no me gusta estar muy cerca de ella".-

 

Megan continúa con su caminata.

- Son todos unos necios – murmura – Me da lo mismo lo que piensen. La escuela pronto llegará a su final, y será tiempo para preparar los últimos detalles de mi viaje para dejar todo esto atrás.-

 

Mientras tanto, desde uno de los edificios cercanos un trio de chicos de primaria miran asomados desde un balcón del cuarto piso hacia la rama de un árbol contiguo en donde un avioncito de papel está atrapado entre las hojas.

- ¡Ooops! El avión aterrizó sobre esa rama del árbol. Pista equivocada.- una niña habla en tono de fastidio.

- ¡La culpa es toda tuya, Leo!- otra niña mira desconsolada hacia afuera.

- ¡Pero si sólo te lo lancé como tu me lo pediste!- habla el niño inculpado.

 

Una de las niñas hace ademán de retirarse.

- Tanto escándalo. ¡Hagamos otro!-

- ¿Y de donde sacamos papel si los salones los cierran durante los recreos?- la niña dueña del avión no deja de mirarlo.

 

El jovencito no lo piensa dos veces y se encarama sobre la varanda del balcón.

- Bueno... como fui el responsable lo sacaré de ahi por tí.-

- ¿En serio lo harás?- la niña lo mira esperanzada, aunque luego su rostro se torna con una expresión temerosa – Pero, ¿no será peligroso? ¡Es demasiado alto desde aquí!-

 

El chico se siente con confianza y afirmándose con una de sus manos en el borde del balcón, extiende la otra hacia la rama del árbol donde está el juguete.

- Tranquila. Tengo brazos largos. Sólo vigila a que nadie venga.-

 

Entre tanto, cerca de aquel árbol, Megan camina por un sendero rodeada por otras dos compañeras de clases. No es que en realidad sean compañeras ya que el rostro de fastidio de la joven es evidente.

- ¿Y bien? ¿Que te tal si vienes a mi fiesta después de graduarnos? - habla una de sus "compañeras" - Podrías exhibirnos algunos de los trucos que sólo gente como tú sabe hacer.-

 

Megan sólo atina a aguantar el sarcasmo. Acelera el paso. Las otras dos chicas se dan cuenta de la incomodidad de la joven y la siguen a sus espaldas con sonrisas de burla dibujadas en sus rostros.

- ¡Oye espéranos, Akaibara! - en tono socarrón – Sólo era una broma. ¿Tienes que ser siempre tan sensible?-

 

La chicas rien a las espaldas de Megan, quien sigue su rápida caminata hacia la entrada del edificio que estaba a un costado del árbol.

 

El niño que intentaba rescatar el avioncito del árbol casi ya logra su objetivo.

- ¡Así! ¡S-sólo un poco mas!-

Finalmente su mano logra tocarlo. Su rostro denota victoria.

- ¡¡Ya lo tengo!!-

 

¡Súbitamente el niño resbala en su pie de apoyo sobre el borde del balcón, no logra sostenerse con su mano en el muro del balcón y se precipita pisos abajo!

- ¡¡A-AUXILIOOO!!-

- ¡¡NOOO!!- grita desesperada su compañera.

 

Megan siente los gritos de terror de los niños. ¡Rápidamente alza su mirada y ve como el niño prácticamente ya estaba casi encima de ella precipitándose a gran velocidad!

 

Las compañeras de Megan y otros alumnos quedan congelados gritando de impresión... En cambio la joven alza rápidamente su mano en dirección al niño, y sin perder la calma, se concentra y murmura:

- Detente... detente... ¡Detente!-

 

Una tenue aura rodea la mano de la joven. Esa misma aura rodea por completo al niño el cual súbitamente frena su caída quedando suspendido a pocos centímetros del suelo.

 

El chico, sorprendido, se ve flotando en los aires. Alza su mirada y ve a Megan con los ojos cerrados y con su mano dirigida hacia él.

- Ya no caigo...- mira a Megan- ¿Fue... fue usted?-

 

Desciende hasta que posa sus pies en la tierra. Megan vuelve a abrir sus ojos y en ese momento el avioncito de papel cae ante ella quien rápidamente lo ataja con su mano. Se acerca al niño.

- Que descuidado eres, chico – le esboza una sonrisa – sé mas precavido la próxima vez porque no creo que vuelva a estar en este sitio para salvarte de tus osadías.-

 

Megan le entrega el avioncto a Leo quien la mira sonrojado.

 

- Primera vez que veo tan de cerca el poder de un psíquico... Y jamas pensé que la vería en acción a usted. ¡Gracias, Superiora!-

 

El niño toma el avión de papel y se retira al interior del edificio.

 

Megan lo ve irse. No puede evitar esbozar una sonrisa de satisfacción. Pero rápidamente su rostro vuelve a expresar incomodidad ya que sus dos compañeras y otro muchacho que se une al grupo empiezan a increparla.

- ¿Estás loca, Akaibara? ¡Sabes bien que aquí no debes utilizar tus poderes! - le increpa una de ellas - ¡Idiota! ¿Que pasaría si vienen esos psíquicos dementes? ¡No sólo te raptarían! ¡También podrían dañarnos a nosotros los normales!- le espeta el muchachón.

 

Megan los mira de reojo, molesta.

- ¡Pero, que necios! ¿Qué hubiese sido de ese niño si yo no intervengo?-

 

Los tres jóvenes rodean a Megan.

- ¡Obvio que se habría roto el brazo! ¡Pero eso es fácil de recuperar!-

 

Megan los encara.

- ¡¿Acaso son de otro mundo?! ¡Ese chico se hubiese quebrado el cuello con esa caida...!-

 

El muchacho le agarra el hombro a la joven.

- ¡La única que no es de este mundo eres tú, Akaibara! ¡No vamos a arriesgar nuestra seguridad por la travesura de un mocoso y tus aires de heroína!-

 

El muchacho empieza a apretar el hombro a Megan. Pero la joven lejos de intimidarse le clava su mirada cargada de fastidio.

- Y tu debes sentirte un héroe encarando a una chica que en tu opinión representa un peligro para ti y el resto de estas estúpidas egoistas que piensan en ellas mas que en los demás que realmente pueden estar corriendo peligro. Felicitaciones.-

 

El tipo enrojece de ira. Agarra fuertemente del hombro a Megan y empuña su otra mano alzándola con clara intención de agredir. Megan lo sigue mirando seria.

- Psíquica hija de puta... - murmura el muchacho.

 

- Vamos. ¿Que esperas? Sabes que no utilizo mi poder para defenderme de quienes me agreden. Hazte popular.- Megan, sin inmutarse no le quita la mirada sobre el agresor.

 

En ese instante a lo lejos tras el grupo de jovenes, una chica de mediana estatura se les acerca con paso cansino a pies descalzos sobre el pasto del patio, vistiendo el traje correspondiente al grupo de Artes Marciales del instituto. Su pelo es castaño oscuro, liso, un tanto erizado, corto por sobre los hombros. De piel trigueña. Se detiene tras las espaldas de Megan. Los que rodeaban a Megan la miran un tanto sorprendidos al no darse cuenta de su presencia desde un principio y se alejan unos pasos. El joven agresor suelta del hombro a Megan.

 

Sin mirarlos directamente la recién llegada esboza un burlesca sonrisa.

 

Alza su mano derecha con los dedos pulgar, medio e indice juntos. En la punta de los dedos una pequeña flama surge y baila saltando de un lado a otro, y sin emitir ruido alguno con su voz, sólo modula con sus labios una frase corta pero muy entendible para sus oponentes:

- A-lé-jen-se de e-lla, hi-jos de...-

 

Hace chasquear los dedos de su mano alzada. La pequeña flama salta veloz a los pies de los tres jóvenes y surge de ella una fuerte llamarada que los envuelve en sus brasas.

 

Megan tomada por sorpresa retrocede unos pasos.

- ¿Fuego?-

 

Los tres muchachos cubren sus rostros gritando de terror. La llamarada solo dura unos segundos hasta que se extingue tan rápido como se generó, el tiempo suficiente como para dejarlos con el pelo y ropas semichamuscadas y alguna que otra quemadura simple en la piel. Los tres salen huyendo despavoridos del lugar no sin antes gritarle a Megan y a la otra chica.

- ¡Sólo te salvaste porque apareció esa neurótica de Hikaze! ¡Váyanse de este lugar de una buena vez! ¡No las queremos mas acá, maldición!-

 

Megan los ve alejarse. Toma aire y exhala. Baja su mirada que denota un poco de pesadumbre.

- Paciencia.- murmura – Ya falta poco.-

 

De pronto la otra chica que estaba tras ella posa con fuerza su mano sobre el hombro derecho de Megan y se lo aprieta fuertemente.

- ¡Oye, cambia esa careta Meg! - la forma de expresarse es un tanto brusca pero con tinte jovial y despreocupado – Mira con la tontera con que se topan mis bellos ojitos al salir de mi club. ¡Mi mejor amiga rodeada por tres idiotas! ¿Que tal si piensas mejor tu lema de "no utilizar nuestras habilidades"? Ellos te seguirán jodiendo al verte en esa postura – vuelve a apretar el hombro de Megan con mas confianza – y yo te joderé mas aún.-

 

Megan la mira de reojo con una sonrisa forzada, aguantando el apretón.

- ¡AUCH!... ¡Ancy!... Sabes bien que no necesito de protección para esos casos. Lo sabes...- Megan la mira con cierto fastidio, forzando una sonrisa – Entonces lo que les hiciste recien fue...-

 

Ancy Hikaze, de 17 años, cursando el mismo grupo de Megan, se siente descubierta. Mira a Megan con una sonrisa burlona por un instante... hasta que rompe en carcajadas.

 

- ¡Oh bueno! ¡Hace tiempo que quería desquitarme de esos tres en particular! ¡Siempre nos están fastidiando en el curso! ¡Ademas estaba un poquito aburrida en el club! ¡Tu sabes, nadie le gusta hacer de esparring conmigo! ¡Ja, ja, ja, ja!-

 

– Ancy... No debemos exhibir nuestras habilidades ante los demás sin motivo... Menos en formas agresivas.-

 

Ancy empuña su mano izquierda y la alza frente a su rostro. Mira a Megan, sonriente.

- ¡Hey! ¡Tranquila Meg! ¡No te pongas tan grave! Es solo que tener casi 18 años de acumular toda esta mierda en mi interior, necesito liberar un poco de carga de vez en cuando. ¡Y te digo, en serio, que no aguanto ver como pasan esos cabrones por encima tuyo cada vez que se les antoje! - la mira con determinación - ¡Eres mi mejor amiga desde la primaria! Y recuerda que también he de cumplir mi promesa de acompañarte en la búsqueda de tu hermana Phoebe.-

 

Megan cierra los ojos con una sonrisa resignada.

- No mezcles lo que ocurrió ahora con mi misión. No estás obligada a cumplir esa promesa autoimpuesta porque es mi asunto personal.-

 

Ancy le toma ambas manos a Megan y la mira con falsa seriedad.

- Y yo te repito: Tus asuntos siempre serán los míos. Asi que tendrás que seguir aguantando mis locuras por un laaargo tiempo.-

 

Ancy resopla por su nariz, con una seriedad tal en su cara que Megan no logra contener la risa y raudamente abraza con uno de sus brazos a su compañera y se la lleva al edificio. Ancy se da cuenta de la batalla ganada y reclina su cabeza sobre el hombro de Megan.

- A pesar de todo... ¿me perdonas por darles su merecido a esos tipejos, Meg?-

- Ancy, no tienes remedio.- le sonríe .

 

Finalmente ambas ingresan al edificio en dirección a su aula de clases.

 

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Salón de Clases.

Tercer Grado, Grupo A.

 

Los alumnos conversan animados dentro del aula. Los cursos de último año no tienen clases ya que están encargados de los preparativos de su graduación. En un sector de la sala y aisladas del resto, Megan y Ancy conversan en sus puestos de trabajo.

 

- ¿Ese no es uno de los libros que leía tu hermana: "El Grial y otros Tesoros"?-

 

Ancy esta sentada en su pupitre ubicado al lado izquierdo del puesto de Megan, y observa como su amiga hojea las páginas de un libro de tapas gastadas. Megan lo observa pensativa con la mejilla apoyada en su mano.

 

- Así es. Es uno de varios que Phoebe guardaba en su closet.-

- Pero, ¿Ese "libraco" no es solo un relato fantasioso?- Ancy observa curiosa las páginas que Megan hojea lentamente – Supongo que tu hermana buscó información desde una fuente mas confiable para largarse a esa aventura, ¿no?-

- Si. Lo sé Ann –

 

"Ann" es la forma familiar que usa Megan para hablar con su amiga, tal como Ancy la llama por su nombre corto "Meg".

- Trato de buscar en esos libros de Phoebe alguna explicación a esa obseción que se apoderó de ella, y este libro es uno de varios con el mismo tema: un tesoro custodiado por guardianes milenarios oculto en un lugar secreto para los hombres.-

 

Ancy la mira entusiasmada.

- ¿Y no crees que ese sueño que tuvo Phoebe tenga algo de premonitorio? ¿Que en verdad era una visión que le hizo un llamado importante? Ella era firme en sus ideas. Yo admiraba eso en ella además de lo fuerte que era tanto fisicamente como por su poder psíquico. De no ser por ella no me habría metido de lleno en practicar las artes marciales. Por lo mismo creo que ella debió haber visto algo tan convincente en sus sueños que no dudo en partir.-

 

Megan detiene su hojeo en una página donde sale dibujado un personaje del medioevo sosteniendo un cáliz dorado.

- Cierto. Ella defendía con firmeza sus ideas y posturas ante los demás. No era de esas personas que pensaban algo de manera liviana.-

 

Ancy apoya su rostro entre sus manos.

- Que sorpresa será si la encontramos y junto con ella a ese tesoro jamas imaginado por los idiotas. ¡Compartiríamos la fama! ¡Todos estarían atentos a las fabulosas chicas psíquicas que hallaron al más oculto de los tesoros!- le brillan sus ojos – ¡Sólo piénsalo por un instante, Meg!-

 

Megan le sonríe y cierra el libro.

- Y hablando de personas "livianas" de mente... Prefiero no imaginar una situación como la descrita. Tu mismo acabas de tratar de "idiotas" a la gente. ¿Quieres que te adoren los mismos que te apuntan con la punta del dedo?-

 

Ancy empuña sus manos, con los ojos aun brillantes.

- Cuando seamos famosas me adorarán y me besarán completa hasta las puntas de los dedos de mis pies – ahora su mirada se torna pícara y burlesca – Eso sonó como si fuera media pervertida pero, tratándose de quienes fueron tus enemigos, me resulta en un sentimiento de placer. ¡Je, je, je! Y todo será gracias al sueño de tu hermana.-

 

Megan reclina un poco su rostro, cierra los ojos y se sonríe a sí misma.

 

- No importa como lo veas Ann. Es un mal sueño... y, a pesar de ello, fue consecuente en no ceder y seguir adelante para lograr su objetivo... Ella era asi.-

 

Como un flashback, en la mente de la joven aparece un recuerdo: en el aeropuerto se ve a ella misma de trece años abrazando a su hermana mayor Phoebe en el momento de despedirse ambas. Phoebe apoya ahora su mano sobre la mejilla de Megan quien a su vez se la toma con su mano.

- Meg, cuando encuentre ese tesoro vendré a buscarte y serás la primera en verlo y tocarlo. Y sabes que cuando prometo algo, lo cumplo "colorina".-

- Solo quiero que te cuides mucho y que regreses pronto.- La niña la mira tratando de contener las lágrimas.

 

Megan ve alejarse a su hermana quien entra a la zona de embarque. Phoebe se voltea a mirarla y hace un gesto con su mano alzada y su pulgar arriba.

- No creo que pueda escribirte tan seguido, asi que ¡Espera mi retorno o cualquier noticia mía, Megan!-

 

El recuerdo lentamente se desvanece a medida que Phoebe se aleja hacia la puerta de embarque.

 

Megan permanece con los brazos apoyados sobre su pupitre y su cabeza reclinada.

- "Espera mi retorno", fueron sus últimas palabras que me dijo en el aeropuerto. Cinco años han pasado y todavía sigo esperándola. Ahora yo seré quien vaya a su encuentro. ¿Lograré ser valiente y decidida como ella para alcanzar mi meta? ¿Podré ser como ella? ¿Podré...? ¿Podré...? ¿Podré... ...?-

 

Lentamente empieza a reclinarse sobre su escritorio, repitiendo una y otra vez esa pregunta. Ancy al verla asi deja a un lado su actitud liviana. Presurosa le toma de los brazos y le habla fuerte.

- ¡¡REACCIONA, MEG!! ¡¡No me gusta verte asi!!-

 

La joven reacciona. Voltea su rostro hacia Ancy que la mira con preocupación.

- ¿Ah?- sorprendida se lleva su mano al rostro y se seca una lágrima - Lo-lo siento. - trata de sonreir a Ancy – Todos los años cuando se acerca la fecha en que ella se marchó me vuelvo algo debil y tonta...-

- ¡Tú no puedes derrumbarte con esos recuerdos! - Ancy le replica en tono preocupado y decidido – Lo que ocurrió ya es pasado Meg, y no tiene mas remedio. ¡Rayos, anímate!-

 

Megan se enjuga sus ojos. Mira ahora a su amiga con un rostro mas alegre.

- No te preocupes. Este año será el último en que me veas con estas depresiones.-

- ¡Asi se habla!- Ancy, mas aliviada - ¿Ves que me necesitas a tu lado en esta aventura? ¿Que sería de mi amiga si yo no estoy para darle su remezón?-

- Lo sé. Gracias Ann.- Megan le toma su mano - Te quiero mucho.-

 

Al escuchar aquello, Ancy acerca su rostro a Megan hasta casi tocarse una con la otra y con tono pícaro

- ¿Me quieres tanto como para que por fin te rindas y me aceptes, mas que como tu eterna amiga y guardiana, como tu...-

Megan le sonrie fastidiada y apoya la punta de su dedo indice en la punta de la nariz de su osada amiga y le aleja el rostro de ella.

- Si Kasy se entera de tus jueguitos Ann, te metería su pistola por entre las piernas.-

 

Ancy vuelve a su puesto, cruza sus brazos y la mira con fastidio.

- La culpa es tuya Meg por no definirte si buscarás novio o definitivamente te pasarás a la vereda del frente. Hasta por eso me preocupo por ti. Y no le tengo miedo a Kasy, solo mucho respeto... - y murmura – y mucha envidia porque esa te conoce desde la punta de la cabeza hasta los pies. ¿Que no habrá experimentado contigo haciendo que cosa vaya uno a saber?-

 

Megan la mira con una sonrisa mezcla de fastidio y comprensión.

 

En ese instante aparece ante las chicas el muchachón que intentó agredir a Megan y que fue posteriormente chamuscado por Ancy.

- ¡Oigan ustedes, par de "frikis"! El director Clement las llama para que vayan a su despacho.-

 

Megan lo mira seria.

- Gracias por avisarnos...-

 

- Guárdate las gracias. De vos quiero deberte nada.-

 

Ancy lentamente se levanta de su asiento con una sonrisa cargada de fastidio.

- Veo que quieres que te convierta en un zancochón de cerdo, ¿ah?-

 

Megan se da cuenta que sus compañeros de curso miran atentos la situación asi que toma la mano de Ancy y le hace un gesto para que se detenga.

- Yaaa... No lo escuches. Mejor vamos donde el director.-

 

La chica se detiene en sus intenciones pero no le quita la mirada desafiante al joven. El muchacho le sonríe burlesco, da media vuelta y se retira sin no antes terminar con su mensaje.

- Ah. También dijo que traigan a Yukimizu, la psíquica con aires de boba del curso vecino.-

 

Ancy al escuchar ese nombre se vuelve pálida, pierde su espiritu combativo, y cae pesadamente sobre el asiento de su puesto.

- ¡Viejo de mierda! - sonrie malhumorada – Insiste que el grupo de psíquicas seamos las tres: tu, yo... y esa pesada...-

- Oye. Desde un principio que el grupo de psíquicas de este colegio somos las tres. ¡No dramatices Ann!-

 

Megan le sonrie. Ya animada, se pone de pie. Ancy de malas ganas tambien se incorpora.

- Ella debe estar en su clase de natación. Asi que, ¡Vamos para allá!-

- ¿Vamos? ¿Y por qué rayos debo acompañarte Meg? Mejor las espero en la oficina del viejo...-

 

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Piscina Olímpica - Sector de Deportes y Recreación.

 

Megan y Ancy llegan al sitio donde se ubica la piscina olimpica de instituto. Observan como la mayor parte de un curso solo se limita a mirar como una sola alumna nada en las aguas.

 

Megan se acerca a una chica del grupo. Ancy trata de esconderse tras las espaldas de su amiga.

- Ésta es la clase de natación del Tercero de preparatoria, Grupo C. ¿Estará Yukimizu con ustedes?-

 

La alumna en traje de baño la mira con cierta desconfianza. Otros jovenes las miran con rostros fastidiados.

- ¡Lo que faltaba! ¡Más raras!-

 

La joven se acerca a Megan.

- Vienes por la "sirena psíquica"?-

- ¿Sirena?... emmh...- Megan simula sorpresa – ah... entonces ella está acá.-

- ¡Pues claro que está! Por algo todo el curso no desea meterse a la piscina. Con ella ahí, cualquier accidente nos podría suceder.-

 

Megan mira hacia las aguas de la piscina. Puede ver a una persona nadando a tan asombrosa velocidad que se forma espuma y grandes ondas en el agua. Al llegar al final de la piscina logra cambiar su trayecto casi en 90 grados sin desacelerar. Los alumnos a pesar de su molestia, no dejan de observar con cierto asombro las maniobras de la nadadora.

 

La joven que habla con Megan le da la espalda y cruza los brazos mirando hacia la piscina.

- No entiendo para qué asiste a clases con nosotros si es una psíquica que domina el agua a su antojo. ¡Nada mejor que un pescado y...!-

- ¿Querrás decir "mejor que un pez"?- Megan le corta la frase y le sonríe con sorna.-

 

La joven en traje de baño la mira de reojo fastidiada, y empieza a alejarse de ella.

- Y ustedes ¿Que esperan? ¡Díganle que salga del agua, ahora!-

 

Megan se acerca al borde de la piscina.

- ¡Hola Karin!-

 

La nadadora desacelera su nado y llega a la orilla de la piscina. Asoma su cabeza y torso y deja escapar una presurosa respiración. Parte de su pelo le cubre los ojos a pesar que lo tiene tomado en una "ponytail".

 

Megan le sonríe.

 

- ¿Acaso has quebrado tu récord de nadar a toda velocidad a la vez de aguantar la respiración?-

- Ahhhh... hola Meg.- la aludida toma un poco mas de aire. Mira un reloj pulsera a prueba de agua con cronómetro – 11 minutos, dos mas que la semana pasada y habria sido mas de no ser por ti. Sabes que jamás rechazo un llamado tuyo.-

 

Megan junta sus palmas de manos en postura de disculpa.

- Puedo compensarte: Hemos venido en exclusiva para llevarte con el director Clement para una nueva reunión de coordinación respecto a nuestro viaje a Europa.-

- Que agradable noticia. Gracias Megan. - trata de hacer a un lado el pelo mojado de sus ojos – emmmh... tu has dicho "¿hemos venido?"-

 

Megan hace un gesto afirmativo pícaro.

- Sip. Y esa es la segunda parte de mi acto compensatorio.-

 

Rápidamente se hace a un lado dejando al descubierto a Ancy que se ocultaba tras ella.

A la nadadora se le ilumina el rostro de alegría.

- ¡Mi gran amiga Ann, está aquí?!-

 

 

Ancy palidece. Empuña sus manos nerviosa.

- ¡Que no le digas que estoy acá!-

 

- ¡¡ANCY!! ¡¡WIIIIII...!!-

La chica de la piscina da un grito de felicidad y se hunde en el agua.

 

- ¡Esto es lo que necesitaba! - Megan mira de reojo a Ancy - ¡La jovialidad y alegría de esta chica para salir de mi depresión!-

 

- ¡Megan! ¡Eres una cabronaza...!-

Sin pensarlo más, Ancy se dispone a huir del sitio. Pero, en ese momento, una explosión ocurre en la superficie de la piscina, y en medio del agua pulverizada por los aires una figura humana vuela por los cielos hasta que cae de pie delante de Ancy cortándole el paso. La chica no logra frenar a tiempo y choca con la nadadora.

- ¡¡Mierd...!!-

 

El rostro de la prófuga queda metido entre los pechos mojados de la nadadora quien, lejos de inmutarse le abraza suavemente rodeándole la cabeza de Ancy estrechándola aún mas entre sus senos. Con voz alegre y muy suave le habla.

- Mi querida Ancy. ¿Por qué me evitas nuevamente? No te he visto en toda la última semana. Por fin has venido a pagar nuestra apuesta, ¿no?-

 

La nadadora, Karin Yukimizu, 17 años, de último grado de preparatoria pero en una grupo curso distinto a las otras dos jóvenes, es una chica espigada, mas alta que Megan y, sobretodo, que Ancy (su rostro lo tiene metido entre las tetas de la joven), delgada, de tez pálida, ojos azules, un largo cabello de tono azulado hasta el nivel de las caderas tomado en una ponytail trenzada. Viste un ajustado traje de baño azul marino de una pieza que por obra y gracia del agua resalta toda su femeneidad.

 

Megan da media vuelta disponiéndose a retirarse.

- Ya estámos las tres.- sonrisa burlona - ¿Nos vamos?-

 

Ancy logra sacar su rostro de entre los pechos de Karin. Y mira a Megan con rostro frenético.

- ¡Judas! ¡No me vas a dejar atrás con esta...!-

 

Ancy hace ademán de arrancarse, pero Karin logra sujetarla de una mano, y como resorte Ancy vuelve a quedar con el rostro en frente de los mojados pechos de la otra chica.

- Y dime ahora "Ancy-amigui" – con rostro pícaro – ¿Que pasó con la apuesta que hicimos en las duchas del instituto de quién de nosotras dos las tiene mas grandes al tenerlas mucho tiempo en el agua fría? ¿No me digas que por eso me has evitado todos estos días? Por miedo a que...-

 

- ¡¡Quién dijo miedo, "burbuja"!! - Ancy empuña las manos mirando a Karin, desafiante. - ¡Cuando quieras estoy lista para que...!-

Ancy mira de reojo los senos de Karin, sonrojándose completamente.

- Mierda... - sonrojada -

- Si te incomoda este lugar podemos ir a los vestidores - pícara, en voz baja - que ahora están desocupados, para que nos desnudemos y midamos nuestros bustos.-

- Si, si, si. OK.- resignada – Terminemos con esto de una vez y vamos a los vestidores a desnudarnos y... - de pronto, Ancy para en seco su frase - ¡HEY! ¿Porqué debemos "desnudarnos" para sólo medirnos las tetas y...-

 

En eso Ancy se fija en el rostro de Karin quien la mira pícaramente con una sonrisa de la cual le escurre una sutil baba. Ancy se da cuenta del juego y su rostro se torna completamente rojo. Retrocede un paso.

- ¡¡Po-po-por eso es que no la aguanto tener cerca a esta tarada!! - Ancy, roja de verguenza y saliéndole vapor por la cabeza -¡Le gusta insinuárseme mas de la cuenta!-

 

Megan las mira, sonriendo.

- Ancy. Este viaje puede ser largo y con complicaciones. Para ello necesitamos también de un apoyo en lo que es raciocinio antes de una toma de decisiones, y Karin encaja perfectamente en este puzzle de tres chicas que somos nosotras. Además, es una de nosotras: una psíquica acuaquinética.-

 

Karin hace un gesto afirmativo a Megan.

- Yo solo quiero ser un real aporte al equipo. Y junto con Ancy lo haremos bien.-

 

Karin le da golpecitos al hombro de Ancy que la mira fastidiada.

- ¿Y ahora por qué te haces la modosita y educada? - murmura.

 

Luego toma el sujetador de su pelo trenzado y se lo saca dejándolo suelto y libre.

- Necesito demostrar mis habilidades y conocimientos. Y como ustedes son las únicas que me aprecian en este lugar les daré lo mejor de mi para cumplir con el desafío de mi amiga Megan y que, ahora, también es el mío. Es mi deuda de gratitud por su amistad.-

 

Ancy la mira de reojo

- ¿Deuda?... mmmh... - fastidiada - pues yo no entiendo: si Meg y yo la salvamos ¿Por qué tiene esa estúpida fijación sólo en mi?-

 

A la mente de Ancy le viene el recuerdo de como hace tres años atrás, Megan y ella encontraron a Karin acorralada y siendo maltratada por tres hombres a punta de empujones y golpes de puño. Ciertos grupos actúan en conjunto para hacer redadas a personas sospechosas de ser psíquicos. En esa ocasión Ancy se lanzó sin pensarlo sobre el grupo de abusadores y a punta de golpes, patadas y llamaradas (por supuesto) los expulsó del lugar.

 

Mientras que Megan se quedó al lado de la joven tratando de tranquilizarla y consolarla, pero Karin solo tenía mirada para la chica que recién había zurrado a esos abusivos. Ancy voltea a mirar a la chica rescatada.

- Oye pava. ¿Te encuentras... bien?-

Ancy se corta entera al toparse frente a frente a Karin quien la mira con unos tremedos ojos azules brillantes cargados al máximo de admiración... y otros sentimientos e ideas raras.

 

Karin se acerca donde está su bolso con sus objetos personales. Toma un par de gafas que están al lado de dicho bolso y se las coloca. Son lentes para la miopía que padece la joven. Luego vuelve a abrazar a Ancy y con voz alegre se dirige a Megan:

- Fuerza bruta y cerebro. ¡Seguimos a la líder!-

 

Ancy la mira resignada e incómoda.

- ¿Quién es la bruta...?-

 

Megan solo atina a mirarlas con una sonrisa un tanto resignada, pero en el fondo se siente en familia con estas chicas que han compartido los mismos sinsabores de la vida por ser psíquicas como ella.

 

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Oficina del director Benoit Clement.

Segundo subsuelo. Instituto "Sagesse".

 

Las tres chicas en uniforme escolar están ante la puerta del despacho del director.

 

Megan se adelanta y toca la puerta.

- Doctor Clement. Estamos aqui las tres presentes.- no hay respuesta - ¿Doctor Clement?-

 

- Miren. – Karin se fija que la entrada está sin seguro accionado – La puerta está entreabierta. Deberíamos esperar a que...-

 

Pero Ancy le da un fuerte empujón a la puerta que se abre de par en par.

- Viejo descuidado. ¡Entremos chicas!-

 

La oficina permanece tenuemente iluminada por la escaza luz incidental proveniente de un tragaluz que pasa por la gruesa cortina de la ventana. Se pueden observar ciertas figuras esotéricas sobre los estantes donde hay libros de arqueología y pseudociencias, máscaras ceremoniales de los cinco continentes, y sobre el escritorio principal se puede ver un cráneo humano flotando en formalina encerrado en un recipiente esférico de vidrio.

 

Ancy observa un tanto incómoda el lugar.

- Se los dije chicas: al viejo se le secó el cerebro. ¡Mira que trasladar su oficina a los pisos subterraneos y adornarlo con todas estas tonteras!-

 

- No digas eso Ann.- Megan mira atenta – El Doctor es un respetado arqueólogo. Además es un experto en parapsicología; razón para que nos admitiese en su instituto. Y sumado a todo que es un gran filántropo.-

- Alguna razón habrá tenido para sacar todos los tesoros que ha recolectado en su vida.- Karin mira curiosa – Los ha colocado en su despacho: máscaras, figuras como el dios Anubis, ¡Vaya! Esa calavera reducida de jíbaros. Este es su paraíso custodiado por esos "ángeles".-

 

Ancy se pone manos en la cintura avanzando hacia el interior del despacho.

- ¿Paraíso? ¡Que cursi, Karin!-

 

La chica mira un tanto temerosa los raros objetos. Mira la calavera con un gesto de asco. Cierra los ojos, sacude su cabeza, se gira hacia sus compañeras, y les habla con un tono de falsa valentía.

- E-este viejo simplemente terminó de volverse chiflado con tanta tontera acumulada en sus viajes. ¡Qué viajes?! Todas estas cosas las encuentras en esas tiendas importadoras chinas...-

 

Ancy se queda dando la espalda a una gruesa cortina púrpura mientras continúa con su discurso. De pronto tras la cortina surge la sombra de una mano que lentamente se aproxima al hombro derecho de la chica.

 

Megan y Karin se dan cuenta de aquello quedando con la respiración en un hilo. Karin intenta hacerle un gesto de advertencia a Ancy.

- Ahí... atrás de ti... - con tremendos ojos.

 

- ¿Ah? - Ancy la mira extrañada – Que te pasa "burbuja"?-

 

¡De pronto la misteriosa mano se posa con fuerza sobre el hombro de Ancy apretándoselo!

 

En ese mismo instante una sombra mas grande aparece tras las espaldas de la chica de la cual se dejan ver unos grandes y brillantes ojos.

 

Ancy palidece, se le desencaja el rostro, y se le agrandan los ojos. Lentamente se gira hacia su derecha y queda frente a frente con el espectro de ojos brillantes quíen le acerca su rostro a la cara de la pálida muchacha y surge de él una voz ronca y profunda:

- ANCYYYYY... - y con voz potente - ¡¡CHERIÈ!!-

 

¡Ancy pone los ojos blancos, traga saliva y pega un potente grito en la cara misma del extraño ser!

- ¡¡¡KYAAAAAAAAAAH!!!-

 

Megan y Karin, atras toda asustada, observan al recién aparecido quien sale a la tenue luz del lugar dejando ver su real apariencia.

- ¡Doctor!- Megan, fastidiada - ¿Que manera es esa de recibirnos?-

- ¡Este es un siniestro paraíso! - Karin, con las manos empuñadas tapándose la boca, y con tremendos ojos - ¡Y en este lugar él se siente su dios! ¡Estoy a punto de darle la razón a Ancy!-

 

El espectro no era mas que el director Benoit Clement, un caballero de 75 años, alto, pelo blanco como la nieve un tanto chascón, de cejas y bigotes bien poblados también blancos, y grandes lentes que cubren sus gastados ojos grises. Viste con una camisa beige adornado con una humita café en el cuello y pantalones grises sujetados con tirantes.

Con rostro culpable se dirige a las chicas y les habla con un claro acento francés.

- Ou, ou, ou... Lo siento "mademoiselles". No era mi intención darles ese gran susto. Sólo quería ver si sus habilidades especiales se les escapaban de vuestro control ante una situación de extremo pavor. Por eso es que adorné este lugar con mis tenebrosos objetos esotéricos para ver si caían en la sugestión.-

 

El caballero se acerca lentamente a las jóvenes. Karin recobra el ánimo.

- ¡Ay, doctor! Cualquier persona sabe que esos objetos son solo reliquias y tesoros que no provocan daño alguno.-

 

- Y veo que sus mentes son bastante equilibradas. - el anciano se detiene delante de Megan – Al menos dos de ustedes tres no se asustaron.

 

- ¿Dos? - pregunta Karin, extrañada.

 

El profesor inclina su mirada hacia la falda de Megan. Karin le sigue su mirada y se fija en un gran bulto que tiembra bajo la falda escolar de Megan quien se mantiene inmóvil con los ojos cerrados y sus manos empuñadas.

 

La voz quejumbrosa de Ancy se deja oir bajo la falda.

- ¡Viejo tarado! ¡Nos utiliza como bichas de laboratorio! Al menos aqui no le veré... ¡¡Su arrugada cara de #%&&#$% !!-

 

Ancy escondida bajo la falda de Megan lentamente abre sus ojos viendo todo oscuro a su alrededor.

- ¿Aún no corren las cortinas? - En eso su vista se fija en una pequeña figurita semifosforescente delante de ella - ¿Y que es esto? ¡Un pollito! - posa su dedo en la figura y empieza a acariciarlo. Sonríe infantilmente. - Es de tela.-

 

Megan abre sus ojos sorprendida y se sonroja entera.

- O-oye ¿De casualidad no te recuerda a algo que hicimos el otro día?-

 

Ancy sigue jugueteando con la figurita tocándola.

- ¡Oh si! ¡Es igualito a los pollitos que adornaban los cuadros del juego de lencería que te sugerí comprar el otro día! ¡Te veías divina! ¡Lindo pollito, tan suavecito... y calentito! ¡Pío! ¡Pío! ¡Pío!...-

Por cada pío que decía, el dedo presionaba mas fuerte sobre la figura, y mas fuerte, y mas fuerte, y mas...

 

¡Megan con el rostro mas rojo que un tomate lanza un fuerte coscorrón sobre el bulto bajo su falda!

 

Ancy sale bajo la falda de la joven sobándose adolorida su cabeza, recién dándose cuenta en donde realmente estaba escondida. Megan agacha su cabeza hacia el rostro de Ancy que la mira con sonrisa nerviosa.

- Meggy, ¿Me escuchaste decir que te veías divina con esa lencería? ¿no?-

- ¡¿Divina, ah?!- Megan sonríe forzadamente.

 

Ancy nerviosa trata de arreglar la situación.

- O-oye. Creo que esa parte se te vería mejor si te pintaras ese lunar de nacimiento que tienes al lado de... de... donde mi dedito estuvo jugueteando y...-

 

Megan la agarra de los hombros y acerca su rostro al de su desatinada amiga.

- ¡Tienes que ser tan explícita?! ¡Si les dices donde tengo esa marca, olvidaré ahora mismo mi premisa de no usar mis habilidades en forma agresiva! ¡Tal como me lo sugeriste!-

 

Karin las mira un tanto celosa.

 

- Ancy ¿Me podrías acompañar a esa tienda para elegir unos parecidos?-

- ¡¡CALLATE!!- Ancy la mira, fastidiada.

 

El doctor las mira meditativo.

- Una mente débil fácilmente puede caer en una sugestión de este tipo, a la vez que puede ser una medida indirecta de estrechez de inteligencia. Asi que...-

 

Ancy se separa de las chicas, encara al profesor con el puño alzado, mirada desquiciada, y sonrisa asesina.

- ¡¡Termine con sus conclusiones doctor y le juro que lo enviaré con otro doctor... pero de esos que arreglan huesos rotos!!-

- Su reacción indica que usted misma completó mi análisis, cheriè.- El profesor la mira con una sonrisa.

- ¿Ah? ¡Que yo, qué?!-

 

El profesor se aproxima a su escritorio. Se sienta. Con un interruptor adherido al su escritorio enciende las luces de la habitación. Luego, abre un cajón del que extrae una especie de agenda forrada en sus tapas con un cuero de color café oscuro del que se notan manchas provocadas por exposición directa al fuego, cerrada con un broche de cuero.

- Bueno jóvenes. El motivo de la reunión no era precisamente observar su reacción ante una situación extrema que pudiera presentarse en vuestro viaje. Aunque...-

 

El profesor se fija en Ancy quien baja su mirada avergonzada, mientras Karin le da golpecitos de ánimo en su espalda, y Megan la mira de reojo con fastidio.

- Lo de mademoiselle Ancy y todo su comportamiento posterior a la prueba irá en algún apéndice de alguna publicación futura de mis trabajos acerca de "Conductas desviadas de psíquicos en situaciones complejas.-

- O sea, "Ancy-amigui" es rara ¿no, doctor?- Karin sigue dándole golpecitos a Ancy, quien ya no reacciona ante nada manteniendo la mirada gacha, y emitiendo vapor de su cabeza.

 

El profesor toma entre sus manos el cuadenillo de cuero que sacó de su cajón.

- La razón de esta reunión es para anunciarles que nos ha llegado desde Europa un objeto vital para las pretensiones de mademoiselle Megan.-

 

Megan reacciona, y mira atenta al profesor.

- ¿De que se trata doctor Clement? - en eso su mirada se fija en el cuadernillo que sostiene entre sus manos el anciano – ¿Es acaso ese escrito?-

 

El señor Clement mira el cuadernillo.

- Mi sobrino, que es un sacerdote de una pequeña parroquia a los pies de un poblado cercano a la frontera entre Francia e italia, y también es un aqueólogo como yo, ha encontrado esta bitácora en medio de los escombros y cenizas de un pequeño villorio vecino abandonado.-

 

Deposita la bitácora en el escritorio. Megan avanza unos pasos sin quitar su vista del objeto.

- Así es, mademoiselle. Esta es la "bitácora de trayecto" que perteneció a vuestra hermana y mi ex-alumna Phoebe. La letra de la primera página es inconfundible.-

 

Al escuchar aquello, Megan detiene su paso y queda frente al escritorio de director Clement mirando la bitácora del mesón.

 

Sus amigas tras ella observan curiosas.

- Entonces ¿por eso decidió finalmente financiar nuestro viaje, doctor? - Karin, entusiasmada - ¡Megan! ¡Sin duda ese manuscrito contiene información valiosa del paradero de tu hermana!-

- Si. Como no. - Ancy mira con cierto desánimo el librito – No es mas que un chamuscado diario de vida. Con suerte habrán hojas sanas con algo que se pueda leer. ¿Como puede estar tan seguro de lo que esta diciendo, viejo?-

 

Mientras las chicas comentan entre si, Megan mira absorta el cuadernillo. Lentamente extiende su brazo y acerca su mano hacia el. Ya casi está apunto de tocarlo cuando en el interior de su mente siente un estremecimiento y ante sus ojos puede ver una fugaz aura que rodea al libro y que roza la punta de sus dedos con su luz. Megan aparta rápidamente su mano, a la vez que el aura de la bitácora inmediatamente desaparece.

 

- Es cierto.- murmura.

 

Ancy y Karin dejan de hablar entre ellas y se fijan en Megan. La joven se voltea hacia ellas con una mirada muy seria.

 

- Es cierto chicas. - ahora en voz alta – Esto perteneció a mi hermana... puedo sentirlo. En verdad puedo sentirlo.-

 

Las chicas miran preocupadas a Megan quien vuelve su mirada nuevamente hacia la bitácora.

- Phoebe... - murmura.

 

El profesor solo se limita a observarla atentamente mientras que el silencio por un largo instante se apodera de todo el lugar.-