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All I want for Christmas is you

Chapter Text

 

 

Título: All I want for Christmas is you

Autora: Taolee

Beteo: RoHoshi

Fandom: Supernatural

Pairing: Destiel

Rating: La mayoría PG

Disclaimer: Lo de siempre. Llevo 9 años diciendo lo mismo ¬¬

Warnings: Moñosidad, besitos, fluffy, más fluffy... ese tipo de cosas.

Idea: Pues esto es un reto Navideño que está sacado de aquí. Rohoshi pilló cinco ideas y yo siete. Si hubiéramos tenido tiempo, las habríamos hecho todas posiblemente. El link para su fanfic lo podéis encontrar aquí.

Resumen: Serie de 7 drabbles Navideños que no están conectados unos con otros donde vamos a ver el lado más tierno de los chicos, y cómo Dean y Cas se dejan llevar por el espíritu de la Navidad.

Días de publicación: Del 25 de Diciembre al 31. Para terminar el año como nos merecemos; con mucho amor <3

Nota de la autora: Este año no voy a desear feliz Navidad. Voy a desear salud, amor, paz, trabajo y hogar para todos. Deseo para el 2015 que todos los niños tengan algo para comer, una escuela donde aprender y una familia que los ame. A mis lectores les deseo lo mismo. Este año vamos a encontrar juntos el camino.

 

 

ALL I WANT FOR CHRISTMAS IS YOU

 

 

 

Drabble nº 1: getting out/putting up decorations

 

 

Dean dejó las dos cajas que había encontrado en el sótano sobre una esquina de la mesa de esa enorme sala y las miró. Tenían unos mil años de polvo encima, pero a pesar de eso, en un lateral podía leerse bien claro Adornos Navideños. Sin perder más tiempo abrió las solapas de la primera caja y comenzó a sacar cosas.

Eran adornos muy viejos pero que se conservaban en buen estado. Esferas Navideñas, piñas, flores de pascua y muérdago hechos de tela, guirnaldas, Papa Noel sobre un trineo, varios renos con las astas de terciopelo... Allí había todo lo que pudiera desear.

Con cuidado y, de uno en uno, fue sacando todo lo que encontraba y colocándolo por la habitación. En apenas cinco minutos ese enorme y frío salón pareció otro.

Cuando comenzó con la segunda caja, sopesó qué podría encontrarse allí puesto que ya había colocado casi de todo. Abrió las solapas con cuidado deseando ver lo que había dentro. Fuera lo que fuera, estaba bien protegido por plásticos y papeles de periódico.

Uno a uno y con delicadeza fue deshaciéndose de todo el envoltorio hasta que desenrolló el último. Entonces vio lo que alguien, mucho tiempo atrás, había guardado y protegido con tantísimo esmero.

Metió los brazos dentro de la caja y al sacarlo, lo alejó de él para verlo bien; era una bola musical de nieve con un ángel dentro. Le dio cuerda y la agitó. Luego la sostuvo entre sus manos mientras una melodía suave y navideña llegaba a sus oídos.

Sin poderlo evitar se quedó mirando al ángel fijamente. Llevaba puesto una túnica larga hecha de cristal y plata. Tenía los brazos levantados, sujetando lo que parecía ser una estrella hecha del mismo material que la túnica, mientras unas enormes alas flotaban tras él como si realmente estuviera a punto de echarse a volar.

Los cabellos castaños y los dos puntitos azules que formaban los ojos le hizo recordar a cierto ángel que conocía y que, quisiera o no, echaba terriblemente de menos.

 

Sam y él no solían celebrar la Navidad. Lo habían intentado varias veces y siempre había sido un fracaso. Ese año había decidido otra cosa.

Dejó la figura con cuidado sobre la mesa y se sacó el móvil del bolsillo trasero. Entonces esperó a que terminara de hablar el buzón de voz para dejar su mensaje.

— Cas, soy Dean. Bueno, ya me habrás reconocido la voz, imagino —genial, lo estaba haciendo sencillamente genial. ¿Se podía ser más torpe?—. Había pensado si te apetece venir a celebrar la Navidad con Sam y conmigo —un segundo de silencio mientras pensaba qué más decir—. Sé que me vas a decir que esto de la Navidad es un invento y que los ángeles no hacéis estas cosas, pero ¿sabes? Por una vez en la vida me apetece celebrarlo de veras —confesó—, y me apetece que sea contigo.

No se dio cuenta de que el tiempo transcurría hasta que, al otro lado de la línea, un fastidioso sonido le anunció que el tiempo para dejar su mensaje había finalizado.

Se guardó el teléfono en el mismo sitio y volvió a coger la esfera con el ángel que aún seguía sonando. No pas aron ni treinta segundos cuando una vibración en el bolsillo trasero le hizo llevar la mano hacia allí para responder la llamada.

— ¿Sí?

— Será un placer pasar la Navidad contigo, Dean.