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Free Fall

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El instituto de Beacon Hills, es un lugar hostil para cualquier recién llegado, los pasillos rebozan de adolescentes hormonados en pleno desarrollo, algunos aman aquel lugar de enseñanza, otros lo detestan a más no poder, unos cuantos solo van para pasar el rato y ligar o estar en contacto con sus amistades. Como en cualquier otro lugar la diversificación social es un aspecto clave para sobrellevar los días en el colegio.

Básicamente los más populares encabezan la pirámide social, seguidamente los lambiscones y en el fondo del esquema se encuentran los "indeseables". El grupo de los populares es liderado por Derek Hale, el capitán del equipo de lacrosse / playboy / sex symbol / el chico más deseado del instituto pero también el más temido debido a su falta de expresiones faciales lo que le da un aspecto de agresividad perpetua. A esto se sumaban otras joyas como Jackson Whittemore, Isaac Lahey y Theo Reaken... idiotas a tiempo completo y un par de chicas como Allison Argent y Lydia Martin, quienes suelen pasearse por los pasillos con la frente en alto y lanzando miradas de desprecio a aquellos que ellas consideraban que no estaban a su nivel.

Stiles Stilinski era parte del exclusivo grupo de los indeseables, era el prototipo de adolescente americano... no, no era el típico adolescente buenorro amante del lacrosse y capitán del equipo local, el que tiene millón amigos y muchas chicas disponibles a la hora que quisiera... no. Él era más bien el "otro" prototipo de adolescente americano, el típico chico flacucho, nerd, perdedor y con poca vida social... por no decir inexistente, en pocas palabras un friki, al menos de acuerdo a las reglas del instituto.

Según él la palabra friki era como un título que ostentaba con orgullo, no le importaba que muchas veces se lo dijeran a modo de insulto... al fin y al cabo y a pesar de aquella marca social, tenía un pequeño grupo de amigos con los que pasaba el tiempo. Sus amigos eran geniales (e igual de invisibles que Stiles para el resto del mundo) y siempre entendían sus referencias de videojuegos o películas, no los cambiaría por nada.

Por eso le extrañó de sobremanera que el jueves durante la hora de almuerzo, Allison Argent se acercara a su mesa con una enigmática sonrisa en su rostro.

–Hola... tú debes ser Stiles–miró a todos los chicos sentados en la mesa, pero su mirada se centró en la figura del castaño lleno de lunares.

Al castaño casi se le atora la comida en la garganta y con mucha razón, pues no todos los días una de las chichas más populares no solo del instituto sino de todo Beacon Hills se tomaba el tiempo de hablar con los marginados.

–Mm... hh ... Hola–dijo con un poco de vergüenza sin atreverse a ver a la chica a la cara.

–Como sabrás, este viernes habrá una fiesta en la casa de Lydia Martin–dijo en un tono demasiado amigable para su gusto. –Normalmente no invitamos a cualquiera, pero alguien nos pidió que te extendamos el honor...- recorrió la mesa con la mirada y prosiguió –puedes ir con alguien... tu–dijo señalando con el dedo a Scott al momento que la cara de este se iluminaba con una atontada sonrisa.

La cara de Stiles se torció en una mueca ya que no estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones, un poco atontado aún solo pudo asentir con la cabeza. Allison les regaló una sonrisa condescendiente a los presentes y se giró para volver a su mesa. Stiles intercambió una mirada divertida con Scott hasta que la chica se alejó lo suficiente como para oírlos.

–No me lo puedo creer–le dijo su amigo en un susurro al mismo tiempo que le propinaba un codazo en el costado con una inmensa sonrisa –no... me... lo... puedo...creer- volvió a decir, esta vez arrastrando cada palabra.

– ¿Y a ustedes qué mosco les pico?–preguntó Malia mientras tomaba asiento con su almuerzo al momento que Kira imitaba su movimiento.

Los chicos compartieron el relato de lo sucedido con mucha emoción mientras las chicas almorzaban, no está demás decir que a ellas les pareció sospechosa tanta hospitalidad, especialmente conociendo la relación de Jackson con Stiles y Scott quienes lo consideraban algo así como su archirequetecontra enemigo teniendo en cuenta que este no desperdiciaba la oportunidad de burlarse especialmente del castaño debido a su poca constitución muscular. Los chicos decidieron obviar esos detalles y entre risas y anécdotas peculiares sopesaron lo que restaba de la hora de almuerzo y de instituto.

 

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Del otro lado del comedor Allison regresaba a su mesa con una expresión de regocijo, se sentó al lado de su amiga Lydia quien discutía con Jackson por lo bajo.

–Listo, Theo–dijo guiñándole un ojo y dedicándole una sonrisa divertida

– ¿No crees que estas actuando de forma exagerada e infantil?–dijo Lydia ganándose un regaño de su novio.

Theo respondió encogiéndose de hombros y riendo por lo bajo pues hacía unos meses Stiles lo había humillado en público al burlarse de su inteligencia a viva voz en clase de química, alentado por su amigo Scott McCall... hasta sus amigos le habían molestado durante las semanas siguientes, por lo que no perdió el tiempo y empezó a fraguar un plan para vengarse y darle una cucharada de su propia medicina al castaño.

No le tomó mucho tiempo encontrar el rabo de paja de Stiles, solo tuvo que fijarse en su mirada durante las clases con el entrenador Finstock, aunque debido a su torpeza pasaba la mayoría de la clase en la banca mirando de forma atenta al resto del grupo entrenar... tal vez de forma demasiado atenta. Al principio no le prestó atención, pero luego de un par de días empezó a atar cabos, pues las disimuladas miradas hacia el equipo no solo se limitaban a la cancha, en varias ocasiones le pillo mirando de reojo a los chicos mientras se duchaban y su imaginación se iluminó con un millar de bombillas brillantes, ahora que sabía el cómo solo necesitaba el dónde y para su suerte Lydia estaba por celebrar su cumpleaños 18, al parecer el destino le favorecía.

–Stilinski se lo merece–dijo en un tono poco amigable Jackson –el mocoso se cree muy valiente al insultar a uno de nosotros.

Jackson era buen amigo de Theo, por lo que este le contó su plan solamente a él, quien encantadamente le ofreció su ayuda, ya que el castaño le sacaba de quicio con su torpeza, sarcasmo e indirectas las cuales casi siempre iban dirigidas al rubio.

–Se los advierto–dijo Lydia con dureza luego señalo con el dedo a Jackson –Es mi fiesta, no voy a dejar que la arruines. Además Stiles no te ha hecho nada.... Últimamente, es un chico agradable.

Jackson se limitó a alzar las manos en señal de paz mientras cambiaba de tema y al discutir los resultados del último partido de lacrosse con el equipo rival junto con Danny, Ethan y un ensimismado Derek con la mirada fija en su almuerzo.

Derek por su parte, se había mantenido al margen de la conversación un poco preocupado por el bienestar del castaño ya que conocía muy bien a Theo y a Jackson y sabía de lo que eran capaces especialmente si se metían con su ego. A pesar de que su exterior reflejaba aparente hostilidad, él no era una persona violenta, de hecho se preocupaba por sus amigos, los más cercanos y casi siempre evitaba tratar mal a los estudiantes de cursos menores, porque sabía lo que es estar solo y ser el centro de las burlas.

Conocía de primera mano el daño que causaba ese tipo de acciones y no quería ser el causante del sufrimiento de un inocente. Pese a esto en ocasiones olvidaba ese detalle y maltrataba a uno que otro chico y está de más decir que en por azares del destino en cierta ocasión se había desquitado con el pobre Stiles, aún recordaba la expresión de temor en su rostro mientras que en sus ojos se formaban presagios de lágrimas.

Volvió a la realidad no sin recordarle a sus amigos que el chico era el hijo del sheriff por lo que hacerle algo podría joderles la vida durante un buen tiempo, esperando que reconsideraran sus artimañas aunque sinceramente lo dudaba.

 

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El resto del día transcurrió sin novedades, el sonido del timbre anunciaba el fin de su prisión diaria, lo que muchos estudiantes agradecían con toda el alma. El grupo de los frikis caminaba alegremente hablando de asuntos demasiado extraños para el resto de los estudiantes hasta que llegaron al estacionamiento. Stiles divisó a lo lejos al grupo de Hale mientras estos intercambiaban miradas complices, de repente sintió una extraña sensación... observó alrededor y su mirada se encontró con la de Theo Reaken quien de dedicó una sonrisa un poco tétrica, lo que le ocasionó un escalofrío que recorrió su cuerpo.

Se dirigió a su jeep un poco sonrojado luego de despedirse de sus amigos, mientras conducía de regreso a casa no pudo evitar recordar la enigmática sonrisa de Theo, pues el tipo era un idiota de clase mundial... si un idiota, pero un idiota buenorro. Nunca lo reconocería en voz alta, ni siquiera a Scott pero Theo era un chico muy sexy al igual que todo su grupo. Nunca supo en que momento su gusto por las chicas empezó a flaquear, recordaba haber estado colado hasta los huesos por la pelirroja más inalcanzable de todo el pueblo durante años... pero eso había cambiado meses atrás cuando se encontró a si mismo observando a sus compañeros duchándose luego de la clase de Finstock.

No se atrevía a decírselo a nadie debido al temor a ser tachado de enfermo y perder a sus amigos, ni loco se lo diría a su padre... aunque al ser su padre se esperaría que lo aceptase sin importar su condición, prefería no arriesgarse. Intentaba decirse a si mismo que era una fase, algo común por la que pasan todos los adolescentes y pronto volvería a la normalidad... si, eso debía ser.

Al llegar a casa lo primero que hizo fue almorzar, de camino a la cocina encontró una nota de su padre diciéndole que no llegaría a casa hasta el día siguiente. Esa era una de las "ventajas" de ser el hijo del sheriff, tener la casa para él solo durante días enteros... aunque no sabía por qué se emocionaba, no era como si tuviera pareja y pudiera aprovechar esas oportunidades.

Prosiguió un poco cabizbajo, luego de almorzar dedico unas horas a terminar los deberes más urgentes puesto que siempre lo dejaba todo para última hora. Al finalizar decidió jugar un par de horas en línea, amaba matar orcos, brujas y druidas oscuros y sacar de casillas a los jugadores burlándose de sus habilidades... le hacía sentir como el Derek Hale de los frikis solo que sin el escultural cuerpo ni aquella cara de pocos amigos... aunque no le importaría tener aquellas espesas cejas.

No supo cuántas horas pasaron hasta que el sonido de su celular lo sacó de su mundo de fantasía, era Scott. Su latino amigo llamaba para informarle que su madre le había dado permiso para ir a la fiesta y compartir su emoción.

Al colgar notó que el cielo había oscurecido, se estiró en la silla con un poco de esfuerzo. Luego de cenar, se dio una ducha para calmar su cuerpo para después tratar de dormir.

Una vez tumbado en su cama su mente hiperactiva se encendió como árbol de navidad y empezó un monólogo acerca de cosas que sólo él entendería, luego de repasar los sucesos del día llegó a la conclusión de que si, era un perdedor... nunca había sobresalido entre el resto, tenía pocos amigos, casi no salía de su casa y prefería desvelarse una noche de sábado jugando al WOW en lugar de ir de fiesta en fiesta en busca de un ligue pasajero. Siempre había sido invisible hasta ese día, tal vez su suerte estaba cambiando y luego del viernes tendría un poco más de amigos y podría salir y tener una vida adolescente normal... si, eso es lo que pasaría. Aún no entendía quién le habría pedido a Allison que lo invitase a la fiesta, pero lo agradecía, en el fondo de su mente esperaba que Lydia fuera esa persona, esperaba que por fin luego de años de desplantes se hubiera fijado en su existencia.

Al mismo tiempo se sentía raro ya que su interés en Lydia se había reducido a una simple amistad... quizás ser amigo de Lydia le ayudaría a hacerse amigo de los chicos del equipo y quién sabe, estaba consciente de que no era el mejor ejemplar ni el más apetecible para alguien del calibre de los populares, pero la esperanza es lo último que muere. Tal vez podría acercarse a Theo... si definitivamente, el viernes su vida cambiaría para siempre y eso lo tenía emocionado, todo cambiaría.

Aunque no del modo que él esperaba....