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Moralidad Azul - Blue Righteousness

Chapter Text

 

 

 

 

 

 

 

-“¿Por qué estamos aquí, Magnus?”- se quejó Ragnor Fell mientras seguía a Magnus Lightwood-Bane por las escaleras hasta la oficina del propietario en su club gay, Kebebasan, Libertad.

-“Porque es víspera de Año Nuevo, y este lugar va a estar sacando chispas conforme nos acerquemos a la medianoche”

-“Ya están bastante ocupados en este momento”- dijo Ragnor, mirando a las cincuenta, o más, personas por el cristal y la débil iluminación de la pista de baile.

-“Sí. Pero apenas son las siete. Se pondrán mucho más ocupados. Sólo quiero investigar algo rápidamente, luego me iré a casa para nuestra fiesta de fin de año”

-“¿Dejaste a Alec a cargo hasta que llegues?”- preguntó Ragnor- “Eso fue un error”

-“No. Él puede manejarlo. Es muy bueno para comandar las tropas”

-“O los muchachos están haciendo todo el trabajo y él está tratando de no dispararle a nadie”

-“Eso, o Isabelle y Clary están allí”- comentó Magnus, tecleando el código de seguridad para que pudiera entrar en la oficina del propietario. Adentro de la oficina, Magnus abrió la computadora y puso su contraseña para echar un vistazo en algunas de las cuentas del bar.

-“Entonces, ¿por qué estamos aquí en realidad?”

-“El bar está acabando con un montón de licor. Quiero asegurarme de que alguien no lo esté robando o vendiéndolo bajo la mesa”

Ragnor asintió- “Le avisaré a Catarina que nos reuniremos en tu casa”

-“Así que sigues con la doctora de los muertos, ¿eh?”

-“Ella es increíble”- suspiró Ragnor, con ojos llenos de cariño- “No tienes idea. Se está poniendo un poco serio”

Una ceja oscura se alzó cuando Magnus miró a su amigo, quien se volvió prácticamente verde cuando pensó en lo serio que se estaban poniendo las cosas con la doctora Catarina Loss- “¿De verdad? ¿Estás pensando en dejar un cepillo de dientes en su apartamento, o en darle la llave del tuyo?”

-“Ambas”- respondió Ragnor.

Magnus sonrió, sacando los videos de seguridad de la barra y los transfirió a las pantallas en la pared sur de la habitación- “Felicitaciones, Ragnor. Me alegro que hayas encontrado a alguien que te haga sentir tan bien”

-“Ella no sólo me hace sentir bien, Magnus. Me hace sentir…

-“Entero”- dijo Magnus- “Ella te hace sentir completo. Como si nunca más estarás solo siempre y cuando ella esté contigo”

-“Sí”- asintió Ragnor.

-“Conozco ese sentimiento”

-“Así es”- dijo Ragnor- “Tú lo sabes”

Magnus revisó los registros del bar mientras Ragnor respondía a algunos correos electrónicos- “Cada semana están pidiendo treinta botellas más de licor fuerte de lo que pedían hace dos meses, pero no eso no se corresponde con las ventas. Creo que alguien está robando en el bar”

-“¿Qué está pasando ahí?”- preguntó Ragnor, señalando una de las pantallas de seguridad.

Magnus miró la pantalla que mostraba la entrada del club, dos jóvenes habían entrado y se detuvieron en la puerta como si no estuvieran seguros de querer estar allí.

-“Tal vez se toparon con el bar equivocado”- dijo Magnus.

Ragnor asintió- “En busca de un lugar caliente para ligar mujeres, y se dieron cuenta de que éste es el lugar equivocado para eso”

Magnus se rió- “Es cierto. Recibimos a chicos en el closet todo el tiempo. Es posible que se queden”- dijo mirando a los dos hombres entrar en el club.

Magnus devolvió su atención a los registros, tomando notas sobre los tipos de licores que se vendían más y los que se ordenaban.

Entonces se desató el infierno.

Al oír gritos desde abajo, la cabeza de Magnus se levantó de golpe para mirar las pantallas de seguridad. Los dos hombres que habían dudado en la puerta tenían rifles de asalto y disparaban alocados contra la multitud.

-“¡Qué carajos!”- exclamó Ragnor poniéndose de pie y corriendo hacia la puerta.

-“¡Ragnor!”- gritó Magnus, levantándose de un salto y corriendo para evitar que su amigo saliera de la oficina- “No podemos ayudarles si vamos allá abajo. También acabaremos muertos. Quédate aquí y llama al 911”

Mientras Magnus miraba a los dos hombres acribillar a los clientes de su club, sacó su teléfono del bolsillo y llamó a su esposo.

-“Hey, amor”- contestó Alec.

-“Alec…”- jadeó Magnus, la adrenalina bombeando le hacía sentir un poco mareado.

-“¿Mags, qué pasa?”

-“Estoy en Kebebasan. Hay dos hombres. Con armas”

-“Aguanta amor. ¿Saben dónde estás?

El teléfono de Magnus dio un pitido cuando murió. Antes de que pudiera decirle a Alec que, no, los tiradores no sabían dónde estaba, o que ni siquiera estaba en el club mismo.

Se iba a enfurecer.

 

 

 

 

 

 

 

 

-“¡¿Magnus?!”- gritó Alec cuando se cortó su llamada con Magnus- “¿Amor?”

-“¿Qué pasa?”- preguntó Isabelle, dejando el vaso que llevaba.

-“Magnus. Está en uno de sus clubes. Ellos están… alguien acaba de entrar con armas. Tengo que irme, Iz”

-“¡Vamos, Jace”- gritó- “Nos desplegamos”

Jace se encontró con Alec en la puerta y le entregó su abrigo- “¿Que ocurre? Hoy no estamos en servicio porque todavía estás de licencia”

-“El club de Magnus está siendo atacado. Él está ahí”

Colocarse el abrigo con el estúpido cabestrillo era en extremo difícil para Alec.

Cinco semanas atrás, Alec había sido apuñalado en el hombro protegiendo a Magnus de un loco hijo de puta con la intención de matar a gente millonaria. Ahora, Alec estaba de licencia médica hasta después de año nuevo porque todavía no recuperaba del todo su rango de movimiento. Sin embargo, estaría maldito si no iba a presentarse en una escena cuando Magnus podría estar en peligro.

Durante el loco viaje en auto a Manhattan, Alec intentó llamar a Magnus docenas de veces, pero su teléfono iba directo al buzón de voz- “Vamos, Magnus”- se encontró rogando. Por favor, que estés bien.

Así puedo castigarte.

Sí. Magnus aún se la debía por toda la mierda que sufrió durante la última investigación. Alec sólo le acumularía esto.

Si tuviera la oportunidad. Tenía que tener la oportunidad.

Alec no quería pensar en lo que podría estar pasándole a Magnus. Lo que ya podría haberle sucedido. Rezó para que pudiera llegar a tiempo de salvarlo de nuevo. Necesitaba estar allí cuando Magnus lo requería. No podía estar solo otra vez. Magnus era una parte profundamente arraigada en su vida, y nunca podría estar sin él de nuevo.

Magnus era demasiado importante para Alec.

Sólo tardaron cuarenta minutos en llegar al club, pero Alec sintió como si hubieran tardado horas.

S.W.A.T llegó antes ahí.

Al ver a Aaron Warwick, el jefe de S.W.A.T., Alec suspiró aliviado. Aarón se reunió con ellos en la barrera- “Déjanos entrar”- ordenó Alec.

Aaron asintió con la cabeza al uniformado que les impedía entrar en el perímetro.

-“Acabo de enterarme de quién era el dueño de este antro, y estaba preocupado por tener que llamarte”

-“Él está aquí”- le espetó Jace.

-“¿Qué?”- dijo Aaron- “No otra vez”

-“¡Señor!”- gritó alguien- “Tenemos un oficial dentro. Ha sometido a los sospechosos”

-“Nos aseguraremos de que este despejado”- dijo Aaron.

-“Necesito estar dentro”- dijo Alec.

-“No”- respondió Aaron- “Todavía estás herido”

-“Se trata de mi esposo, Aaron”

-“Lo sé”- dijo Aaron- “Te entiendo. Es por eso que voy a dejar que tu compañero entre con nosotros. Después de que todo esté despejado, y nos aseguremos de tener a todos los hombres armados sometidos, te dejaré entrar. Hasta entonces, puedes quedarte aquí. No tienes que volver detrás de la barrera, pero necesito tu palabra de que te quedarás aquí”

Rodando los ojos, Alec dijo- “Me quedaré, pero me dejaras entrar al maldito minuto que esté despejado”

-“Prometido, matador”- dijo Aaron, entregándole un equipo antidisturbios a Jace- “Vamos, Herondale”

-“Cuídalo, Jace”- le pidió Alec.

-“Lo haré, amigo”

Alec se quedó atrás y vio a Jace entrar con el equipo S.W.A.T. Él se paró al lado del oficial que manejaba la radio, escuchando al equipo mientras despejaban y describían el club. Los cuerpos. La sangre. Los vidrios rotos. Desde afuera todavía podía oír la música que salía de los altavoces, y no podía imaginar el impresionante escándalo al que estaban entrando.

Alec se sintió enfermo. Necesitaba estar en el club con ellos. Asegurarse de que su esposo no fuera uno de la docena de cadáveres que se habían reportado.

-“¿Qué está pasando?”- le preguntó Alec al radioperador.

-“No están informando”- respondió, luego preguntó- “¿Reporte?”

La radio crepitó y la voz de Aaron llegó a través de ella- “Despejado. Dos sospechosos fueron aprehendidos. Deja entrar a los paramédicos. Unos veinte heridos. Más muertos”

-“¿Puedo enviar al Detective Lightwood-Bane? Él está realmente ansioso. Creo que me ahorcará si no lo hago”

Aaron se rió- “Mándalo. Su esposo no está en la planta. Herondale subió con un par de hombres para revisar la oficina del dueño”

Alec no necesitó oír nada más. Se precipitó al edificio y se detuvo en la puerta. El club, que había visitado varias veces con Magnus, era un baño de sangre. Hombres y mujeres estaban esparcidos por la pista de baile de cristal, las escalinatas alfombradas en rojo, los cojines de terciopelo de los muebles. Aaron estaba llevando a uno de los dos jóvenes que estaban esposados.

Lo aún más sorprendente fue ver al oficial Tiberius Blackthorn entregando a un segundo hombre esposado a una oficial S.W.A.T.

-“¿Ty?”- preguntó Alec.

-“Detective”- dijo, asintiendo a Alec.

No tuvo tiempo de preguntarle a Ty qué hacía en el club con su ropa de calle porque tenía que encontrar a Magnus, aunque sintió curiosidad. Moviéndose detrás del espacio del D.J. Alec apagó la música y luego subió las escaleras de caoba, rodeadas de pavos reales tallados, de dos en dos.

-“¿Jace?”- gritó Alec una vez que llegó al segundo piso.

-“Aquí”- gritó Jace desde la oficina del propietario- “Él está bien”

Alec entró corriendo a la oficina. Al verlo, Magnus se puso de pie y lo abrazó. Alec enterró su rostro en el cuello de Magnus- “¿Estás bien?”- preguntó, pasando su mano buena sobre el cuerpo de Magnus, buscando heridas.

-“Estoy bien. Estuvimos aquí todo el tiempo”

-“¿Estuvieron?”- preguntó Alec, apartándose y mirando a Magnus.

-“Sí, ambos”- por primera vez, Alec se dio cuenta de que Ragnor estaba sentado en una de las sillas de la oficina.

-“¿No estuvieron abajo en lo absoluto?”

-“No cuando sucedió. Estábamos aquí”

-“Jace”- dijo Alec.

-“Estamos a punto de entrevistarlos, ¿cierto?”

Alec asintió con la cabeza- “Técnicamente estoy de servicio ligero. Mientras no haga demasiado, puedo trabajar como el primario por ahora. Le contaré a Luke lo que pasó en la fiesta de esta noche”

Jace asintió con la cabeza- “Hey, Aaron”- le llamó cuando Aaron entró en la oficina- “¿Tienes un par de grabadoras?”

Aaron asintió con la cabeza- “En mi equipo de campo. ¿Ustedes están manejando la investigación?”

-“Por ahora”- dijo Alec- “No podía estar al entrar, así que me encargaré del proceso de investigación. Jace, consigue las grabadoras y luego llama a Cat. A ver si quiere estar dentro”

Jace asintió y siguió a Aaron fuera de la oficina. Alec suspiró y se sentó en el sofá de cuero- “Magnus”- dijo mientras Magnus se le unía en el sofá, frotándole el hombro- “Llamé docenas de veces. ¿Por qué no contestaste? ¿Qué pasó? Todo iba al buzón de voz”

Los ojos verdes con dorado de Magnus se ensancharon- “Bueno… Olvidé cargar mi teléfono y murió”

-“¿Murió?”

-“Cariño–”

-“Vas a conseguirlo tan pronto como pueda mover mi brazo correctamente”

-“Eww”- gimió Ragnor- “No quiero oír hablar de su asqueroso sexo”

-“Entonces salte”- gruñó Magnus- “Alexander, esto no fue mi culpa”

-“¿Ah, no?”- preguntó Alec- “No cargaste tu teléfono. Entonces murió y podrías haber sido herido o estar muriendo y yo sin poder hacer nada para ayudarte. Tampoco sabía si estabas muerto. ¿Tienes idea de lo aterrorizado que estaba?”

-“Sí”- respondió Magnus con facilidad- “Siento ese mismo terror cada vez que te llaman para investigar un caso”

-“Entonces entiendes cómo me sentí sabiendo que podrías haber muerto antes de que pudiera haber hecho algo para ayudarte. Podrías haberte ido

Magnus jaló a Alec contra él- “Eso no pasó cariño. Estoy aquí. Estaba tan a salvo como era posible. Todas mis oficinas tienen las puertas que tu primo instaló. A prueba de balas y bombas. Estaba bien. Asustado, pero bien”

Cuando Jace regresó, Alec se apartó de Magnus- “Discutiremos todo eso más tarde. Jace, hazme un favor y entrevista a Magnus. Si yo lo hago, será un desastre”

-“Lo entiendo”- dijo Magnus mientras Alec se ponía de pie para hablar con Ragnor.

 

 

 

 

 

 

 

 

Alec dejó a Ragnor y Magnus en la oficina porque no quería que bajaran a la escena del crimen. Nunca quiso exponer a Magnus a lo que había sucedido abajo- “Jace, ¿puedes llamar y poner a los sospechosos bajo vigilancia de suicidio. No vamos a estar con ellos esta noche”

-“Por supuesto. Nos vemos en la planta baja”

Alec asintió y bajó las escaleras, pasando junto al cuerpo de una joven tendida sobre ellas, como si hubiera estado subiendo las escaleras.

-“¿Alec?”- preguntó Catarina- “¿Ragnor está ahí arriba?”

-“Si, él está bien. Ve a verlo antes de que empieces”

-“Gracias”- dijo con verdadera gratitud.

-“Tú harías lo mismo por mí”

-“Si, lo haría. Iré a ver a mi hombre, entonces me pondré a trabajar”

-“Gracias, Cat”

Catarina asintió y pasó a su lado subiendo las escaleras para ir con Ragnor.

Al ver a Tiberius Blackthorn justo afuera del edificio, Alec se acercó hacia él.

-“Ty”- lo llamó.

Tiberius miró a Alec- “¿Sí señor?”

-“¿Tú los arrestaste?”

-“Yo les puse las esposas, señor”

-“¿Les leíste sus derechos?”

-“Sí, señor”

-“Entonces eso te convierte en el oficial de arresto. Me aseguraré de que eso esté en el expediente. ¿Me puede dar un informe?”

-“Por supuesto señor. Yo estaba aquí con un… amigo cuando empezó el tiroteo”

-“¿Amigo?”

-“Cita. Es nuestra tercera cita”

-“¿Estás pasando la víspera de Año Nuevo con alguien? Eso es serio, Ty”

Tiberius le dirigió una rara sonrisa- “Sí, señor. Parece que nos estamos dirigiendo a esa dirección”

Alec sonrió- “Continua, ¿qué pasó?”

-“Mi acompañante y yo estábamos sentados en una de las mesas del segundo piso cuando oímos los disparos. Mi acompañante pensó que eran fuegos artificiales, pero yo los reconocí. Disparos de rifle de asalto. Lo aparté de las escaleras y lo escondí en un armario de escobas. En realidad, lo empuje dentro. No está muy contento por eso”

-“Imagino que no. Termina”

-“Tenía mi arma de servicio, así que la desenfundé. Me moví con cuidado hacia abajo y tomé a uno por sorpresa. Lo dejé inconsciente y lo esposé. Al segundo tuve que amenazarlo, tenía mi arma contra su espalda, lo que le sorprendió y le hizo tirar el arma. Fui capaz de esposar al segundo sospechoso y leerle sus derechos primero. Cuando el segundo sospechoso se despertó, también le leí sus derechos.

-“La S.W.A.T. entró momentos después de que terminé de esposar al segundo sospechoso. Ayudé a los S.W.A.T. a asegurar el edificio y luego usted entró”

Alec asintió con la cabeza- “Genial, Ty. Gracias. ¿Quieres acompañarme para hablar con tu acompañante?”

-“Me gustaría eso, señor”

-“Vamos. Hay una sala privada en el piso de arriba, ahí podremos hablar para que no tenga que estar entre tanta muerte”

-“Iré por él, señor”

Alec miró a la gente que había perdido la vida en el club. Era un desperdicio. ¿Esta gente había sido asesinada y para qué? El club de Magnus era un lugar de muerte y destrucción debido a dos hombres cuyos motivos necesitaban ser descubiertos. Alec tenía que saber por qué habían arruinado el club y arrebatado la vida de tantas personas.

-“Hey”- dijo Aaron, dándole una taza de café para llevar –“Necesitarás esto”

-“Si, lo necesitaré”

-“Han contado a los muertos”

-“¿El último conteo?”- preguntó Alec, bebiendo el café.

-“Aquí murieron dieciocho. Tres más en el camino o en el hospital”

Alec suspiró- “Veintiuno”

Aaron asintió con la cabeza- “¿Has trabajado un caso tan grande?”

Alec negó con la cabeza- “No. Y no sé si estoy preparado para algo tan grande”

-“Supongo que es bueno tener amigos en el FBI”

-“Es un hecho real”- dijo Alec cuando Tiberius llegó con su ‘acompañante’.

-“Te enviaré un informe, Alec” -dijo Aaron mientras Alec se alejaba.

-“Suena bien, hombre. Gracias por cuidar lo que es mío”- dijo Alec, realmente agradecido de que alguien estuviera allí para cuidar de Magnus. Volviéndose hacia Tiberius y el hombre rubio que había llegado con él, les pidió- “Vamos, te mostraré el lugar”

Los hombres siguieron a Alec al piso de arriba – pasando por los cuerpos que estaban siendo examinados y colocado en bolsas para cadáveres por el equipo de la morgue – hasta un salón que podía ser reservado para reuniones privadas en el club. Alec se sentó y les indicó a ambos hombres que se sentaran frente a él- “¿Puede darme su nombre para el expediente?”- preguntó Alec al amigo de Tiberius.

-“Kit Rook”- él respondió

Alec asintió y preparo su grabadora prestada- “Detective Lightwood-Bane en entrevista con el Sr. Kit Rook respectiva a los eventos que toman lugar en Kebebasan. Señor Rook, ¿tiene alguna pregunta para mí?”

Kit negó con la cabeza- “No. Bueno… ¿Cuándo podemos irnos?”

-“Eres libre de irte tan pronto como termine de hacerte algunas preguntas”

-“Bien. Siento la necesidad de tener unos momentos a solas con el oficial Blackthorn”

Alec se echó hacia atrás- “Es común querer afirmar que estás vivo con sexo”

-“Estaba pensando que necesito demostrarle lo vivo que estoy”

Tiberius se ruborizó apartando la mirada de Alec y Kit.

-“¿Me dirías a qué hora llegaste aquí?”- preguntó Alec, cambiando de tema.

-“Por supuesto. Llegué primero. Estuve aquí como a las 6:40 pm. Ty siempre está odiosamente a tiempo, y no me gusta llegar tarde, así que me aseguré de estar aquí 20 minutos antes de la hora en que decidimos reunirnos, sabía que él estaría aquí quince minutos antes. Sólo quería mantenerlo en línea”

Ty sonrió tímidamente.

-“¿Recuerdas haber visto entrar a los dos caballeros que comenzaron a disparar?”

-“No. Sólo estaba pensando en besar a Ty. No me daba cuenta de nadie más”

-“¿Qué hiciste cuando comenzó el tiroteo?”

-“No hice nada. Me quedé allí sentado. Pensé que eran fuegos artificiales o aquellas cosas que los niños tiran a los pies de la gente. Sin embargo, Ty me agarró y me sacó de allí. Me dijo que alguien estaba disparando, y me metió en un armario de escobas. Él me besó, demasiado rápido podría agregar, y me dejó allí”- dijo Kit con una mirada de soslayo a Tiberius.

-“¿Cuándo saliste del armario?”

Kit dio una rápida carcajada- “Esa es una pregunta capciosa. Pero, si me preguntas por el armario de las escobas, estuve allí unos cinco o diez minutos después de que Ty me dejó. El regresó por mí”

-“¿Viste u oíste algo más?”

Kit tardó un momento en intentar pensar en ello- “No. Me senté allí en la oscuridad, tratando de no pensar en Ty recibiendo un disparo”

-“Estaba bien”- dijo Tiberius.

-“Te fuiste para enfrentar por tu cuenta a dos hombres armados, Ty. Eso no está bien. Y vas a pagar por ello”

Alec apagó su grabadora. Más tarde terminaría la grabación de una manera más formal, ya que la conversación actual no necesitaba estar en el registro- “El esposo de Alec estaba aquí, y no lo ves actuando como tú”- dijo Tiberius.

Ese es el argumento más equivocado que pudo hacer.

-“Ty, la única razón por la que no tengo a Magnus sobre mis rodillas es porque me duele el hombro”- interrumpió Alec- “Acéptalo. Kit, fue un placer conocerte. Muchas gracias por toda tu ayuda. Estaré en contacto si necesito algo más”

-“Estoy feliz de ayudar. ¿Podemos irnos?”

-“Por supuesto. Por favor. Si necesitan algo, no duden en llamar”

-“Lo haré. Gracias, Detective”- dijo Kit, tomando la mano de Tiberius.

-“Ty”- dijo mientras se levantaban- “Me gustaría un informe formal por la mañana”

-“Por supuesto señor”

-“Lleva a Kit por la parte de atrás. No es necesario que vuelvan a pasar por ese caos”

Alec siguió a los dos hombres afuera de la habitación y fue recibido por Magnus en el rellano- “La fiesta de Nochevieja está en marcha. Isabelle está disfrutando de su oportunidad para finalmente ocuparse de ella”

-“Estoy seguro de que si”- dijo Alec.

-“Sólo tengo algunas cosas más que necesito hacer aquí. Mañana es bastante pronto para entrevistar a los otros testigos. Cat va a estar muy ocupada en los próximos días. No tenemos muchas identificaciones, sin contar declaraciones. Voy a pedirle a Jace que hable con los medios de comunicación esta noche porque técnicamente todavía no estoy de servicio. Lo estaré después de hablar con Luke esta noche, pero a partir de este momento, no estoy técnicamente en servicio”

-“Luke te dará lo que quieras”

-“Sólo quiero llevarte a casa y que estés a salvo”- dijo Alec- “¿Cómo pasó esto? ¿Por qué pasó esto? Esos hombres no son muy mayores, 21 quizás 22. ¿Por qué harían esto?"

-“Nunca sabemos por qué la gente hace las cosas”

-“Tengo este terrible presentimiento en la boca de mi estómago de que esto es más grande que dos jóvenes que sólo querían abrir fuego en un bar. Magnus, siento que esto va a ser enorme”

Magnus tomó su rostro entre sus manos- “En mi experiencia, tu instinto suele tener razón. Por lo tanto, llega al fondo de esto y averigua lo que necesites saber para darle a estas personas justicia. Encuentra justicia para estos pobres hombres y mujeres que sólo querían salir a divertirse en la víspera de Año Nuevo”

Alec asintió con la cabeza- “No dejaré que se salgan con la suya. Lo resolveré. No sólo para las víctimas. También por ti”

-“¿Por mí? ¿Yo no fui herido?”

-“¿No? Este club te encanta. ¿Vas a conservarlo? ¿Lo abrirás otra vez?”

Magnus suspiró- “Todavía no estoy seguro”

-“Esos dos arruinaron este lugar para ti. Estabas aquí y, si hubieras estado llegando o marchándote, podrías estar muerto. Entonces sí. Obtendré justicia por ellos, pero también la conseguiré para ti”

Magnus lo besó suavemente- “Apresúrate. Tenemos una fiesta a la cual llegar”

-“Estoy en ello, amor”- respondió Alec, devolviéndole el beso.

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Magnus siguió a Alec y Jace al vehículo policial. Alec estaba ocupado tecleando en su teléfono, tomando sus notas y escribiendo un informe para que pudiera dar un reporte adecuado a Luke, lo que significaba que tal vez podría permanecer en el caso a pesar de estar de licencia médica.

Abrió la puerta del coche para él y se alejó del auto.

Alec levantó la vista- “Me sentaré en la parte de atrás”

-“¡Y una mierda!”- discutió Magnus- “Tus piernas son más largas, yo puedo sentarme en la parte de atrás”

Jace puso los ojos en blanco- “Lo entiendo. Ambos son amables. Que alguien se meta en la parte de atrás o los dejo a ambos”

Magnus entrecerró sus ojos verdes con dorado- “¿Necesitas más fotos?”

Jace y Magnus tenían una relación turbulenta. Jace se sentía incómodo con saber que Alec tenía relaciones sexuales. A menudo. Magnus adoraba el hecho de que Alec tuviera sexo. A menudo. Los dos chocaban en ese hecho y, por lo general, Magnus ganaba cuando surgía en sus ‘discusiones’. El acto más excesivo que Magnus había hecho, hasta ahora, fue enviarle a Jace imágenes y gifs de pornografía gay.

Pero… Jace se lo había buscado.

Él había llamado ‘trofeo de tipo rico’ a Alec, así que Magnus tuvo que mostrarle lo que hacían los trofeos.

Alec se rió y se metió en el asiento delantero.

-“No, amigo. No quiero fotos. Tuve que conseguirme un teléfono nuevo porque esa mierda que me enviaste tenía un virus”

-“¿Estás seguro de que fue lo que te envié? Porque no creo que puedas decirme que nunca habías visto pornografía en tu teléfono antes. Tal vez tuviste curiosidad”

-“Cállate y entra”

Alec soltó una carajada cuando su marido se metió en el asiento trasero y cerró la puerta detrás de él.

-“¿Estoy atrapado aquí, ahora?”- preguntó Magnus.

-“Uno de nosotros tiene que dejarte salir, sí”- respondió Alec- “No te preocupes, cariño. Te dejaré salir”

-“Si tú lo dices. Todavía estás enojado conmigo”- se quejó Magnus cuando Jace encendió el auto.

-“No estoy enojado contigo”- discrepó Alec.

-“Está enojado por las circunstancias”-dijo Jace, poniendo el sedán en marcha- “Quiero decir, si hubieras cargado tu teléfono, él habría estado hablando contigo durante el camino al club y no se hubiera sentido tan ansioso. Hubiese sabido que estabas a salvo”

Magnus miró a Jace- “Vas a recibir porno bondage durante las próximas veinticuatro horas”

-“¡Maldita sea!”- siseó Jace. Debió haber aprendido a no decirle nada a Magnus cuando estaba molesto, parece que no podía mantener su boca cerrada. ¡Tenía que decir algo!

-“Magnus, no le envíes a Jace porno bondage”

-“Bien”- respondió Magnus- “Sin embargo, espera algo, Jace”

Jace rodó los ojos y entró en el tráfico, dirigiéndose a la casa Lightwood-Bane en Brooklyn para su fiesta de Nochevieja, donde Alec trataría de mantener sus manos en la investigación sobre los asesinatos que tuvieron lugar esa noche en el club de Magnus, Kebebasan. No estaba seguro si le permitirían investigar el caso – que debería estar cerrado por la mañana dado que los dos hombres armados ya estaban bajo custodia – al estar de servicio ligero.

Cuando llegaron a la casa, Alec respiró hondo.

-“Todo estará bien, hombre”- dijo Jace apretando el hombro bueno de Alec- “Él entenderá tu necesidad de hacer esto. Además, los asesinos ya están en la cárcel. Puedes entrevistarlos. Eso está bien mientras estás de trabajo ligero”

Alec asintió y abrió la puerta- “Ya veremos”

Al salir, Alec abrió la puerta de atrás para Magnus. Deslizándose desde la parte trasera del coche, Magnus tocó la mejilla de Alec y susurró- “No te estreses por esto, cariño. Acabo de regalarle a tu departamento mil juegos de mi equipo rediseñado, así que Luke me lo debe”

-“No quiero que despejes el camino para mí, Mags”

-“Lo sé, cariño”- dijo Magnus- “Lo que estoy diciendo es que deberías usar eso. Estás casado con el hombre que diseñó el nuevo equipo, y tú eres quien encontró el defecto en el diseño anterior. El departamento te lo debe. Creo que permitir que permanezcas como primario en esto es una fácil compensación”

Alec sonrió y tomó la mano de Magnus para guiarlo a la casa- “Tienes una mente retorcida, Magnus Lightwood-Bane”

-“Si, la tengo. Y eso que ni siquiera lo pensé demasiado, mi amor. Vamos a entrar. Tenemos que cambiarnos antes de ir a la fiesta.

Alec asintió y abrió la puerta principal para Magnus.

-“¡Papi!”- llamó Max, su hijo de tres años, desde el vestíbulo. Corrió hacia Magnus y se abrazó a sus rodillas.

-“Hey, Arándano. ¿Qué pasa?”- preguntó Magnus, levantando al niño en sus brazos.

Max enterró su cara en el hombro de Magnus- “¿Estás bien, papi?

-“Estoy bien. ¿Por qué?”

-“La tía Izzy nos dijo que estabas en peligro otra vez. No me gusta que estés en peligro. ¿Puedes dejar de hacerlo?”

Alec se rió y se acercó a las escaleras- “Ve a decirle a la tía Izzy que estamos aquí, Max. Papá y yo bajaremos en unos minutos. Sólo tenemos que cambiarnos de ropa”

Max asintió mientras Magnus lo dejaba en el suelo- “De acuerdo, papá”

Max se dirigió a las otras habitaciones, donde sus invitados estaban disfrutando de la reunión. Alec subió las escaleras, seguido por su marido. Subieron en silencio, pero no era incómodo.

En su dormitorio, Magnus ayudó a Alec a quitarse el abrigo- “Te ayudaré a quitarte el cabestrillo y podemos ponerte la camisa antes de que te lo vuelvas a poner”

-“No quiero usarlo”

-“Alec…”

-“Amor, si lo llevo cuando hable con Luke, lo verá como una debilidad. Si no lo uso, me veré más fuerte. Necesito que me vea muy fuerte”

-“Eres la persona más fuerte que he conocido, Alexander”

Alec acarició el oscuro cabello de Magnus- “Lo sé, amor. Pero mis superiores no lo ven así. De hecho, puedo estar un poco en problemas por asumir el control de todo, esta noche”

-“Entonces lidiaremos con ello. Si tus superiores no pueden ver la increíble adición al departamento que eres, entonces no te merecen”

-“No tienes que ponerte tan a la defensiva, amor”- le advirtió Alec- “El departamento sabe que soy buen policía. Ellos van a cuidar de mí. Luke cuidara de mí. No dejará que nadie me use como una especie de chivo expiatorio. Además… tengo un as bajo la manga”

-“¿Cuál es?”

-“Tú”- dijo Alec mientras Magnus abotonaba su camisa de seda- “No quiero usarte para despejar el camino, pero si tengo que hacerlo, les recordaré con quién me casé. El departamento te respeta mucho. Ellos saben lo increíble que eres, y le has dado mucho a la fuerza. A ti no van a decirte no

Magnus negó con la cabeza con una sonrisa y desabrochó los vaqueros de Alec- “Y pensar que no querías usar mi riqueza, ni mi nombre hace un año”

-“No”- dijo Alec mientras se quitaban sus pantalones- “Sólo tu cuerpo”

Soltando una carcajada, Magnus cogió los pantalones azul oscuro que usaría Alec- “Ah, sí. Usaste mi cuerpo”

-“Aún lo hago”

Magnus ayudó a Alec a ponerse los pantalones- “Sí. Cuando no estás herido, usas mi cuerpo al máximo de sus capacidades”

Sonriendo, Alec observó a Magnus abrocharle los pantalones- “Tienes muchas habilidades, amor. Y todos los días le agradezco al ángel por ti”

Los ojos verdes con dorado de Magnus se alzaron para encontrarse con los azules- “Ahora, pasaste de hablar sucio y juguetón a cursi” -gruñó Magnus- “Eres tan hermoso, Alec. ¿Qué hice para merecerte?”

Con una mueca, Alec sujetó el rostro de Magnus con ambas manos- “Nunca tuviste que hacer nada más que ser tú. Te amo tanto que me asusta, Magnus. Nunca podré amar a nadie tanto como a ti. Eres la persona más increíble que conozco, y nunca sabrás cuán agradecido estoy de tenerte”

-“Creo que sí lo sé”- dijo Magnus, sacudiendo la chaqueta azul de Alec- “También estoy agradecido por ti, cariño”

Alec sonrió y se deslizó dolorosamente la chaqueta que hacía juego con los pantalones- “Quizá más tarde, después de que ya no me duela”- dijo Alec, volviéndose hacia Magnus- “Pueda enseñarte cuánto”

Magnus acarició los hombros de Alec y desabrochó el segundo botón de su camisa de seda para exponer un poco más de su pecho- “Quizás. Veamos cómo se siente tu hombro”

-“Podría sólo acostarme allí y dejarte hacer todo el trabajo, amor. ¿Recuerdas en Navidad?”

-“Has estado haciendo eso por un tiempo, querido. Creo que te gusta no tener que esforzarte”

Sonriendo, Alec besó a Magnus- “Me gusta no tener que hacer mucho trabajo”

Magnus nalgueó el atractivo trasero de Alec- “Baja y distrae a la gente mientras me preparo. Iba a ponerme rojo, pero… ya no creo que esta noche me agrade usar ese color”

Alec jaló a Magnus en un abrazo, y apoyó su mejilla en su oscuro cabello. Cerrando los ojos, le dijo- “Lo siento tanto, amor”

Enterrando su rostro contra la clavícula de Alec, Magnus dejó que los acontecimientos lo golpearan. Había sido tan fuerte durante toda la noche, pero ahora sabía que Alec lo tranquilizaría, lo abrazaría mientras se lamentaba.

Las lágrimas cayeron de sus ojos sobre la chaqueta azul. Cuando los brazos de Alec se apretaron a su alrededor, Magnus cerró los ojos y dejó ir todo mientras su esposo lo mantenía a salvo contra su pecho.

Cuando por fin sus lágrimas cesaron, Magnus gimió- “No sabía que necesitaba eso”

Acunando su rostro con la mano buena, Alec le respondió- “Yo si. Tú sientes demasiado, y profundamente. Por supuesto que te sentirías mal por las personas que murieron en tu club. Vas a tener que hacer una declaración a la prensa”

Magnus asintió con la cabeza- “Avísame cuando tengas tu conferencia de prensa, y estaré allí. Se verá mejor si presentamos un frente unido”

-“Ugh”- gimió Alec- “Odio las conferencias de prensa”

-“Sí. Lo sé, cariño”- dijo Magnus, recogiendo un pañuelo de papel de la mesita de noche y secándose las mejillas con delicadeza- “Es un mal necesario. Estoy bien, amor. Estaré abajo en unos minutos. Sólo necesito tranquilizarme”

Alec besó la mejilla de Magnus- “Vas a ser lo único que la gente mire, del mismo modo que eres lo único que veo cuando entras en una habitación”

Eso era cierto. Alec pensó que, después de tanto tiempo juntos, sus sentimientos por Magnus serían más suaves, pero eso no había pasado. Él todavía amaba a Magnus tanto como siempre. Cada vez que lo veía, su corazón latía y su estómago revoloteaba. Se sentía cada vez más enamorado de él. Estaba en un punto que su vida sería cambiada para siempre debido a Magnus.

-“Eres un cursi”- dijo Magnus con una sonrisa llorosa-“Ve abajo. Consigue el permiso de Luke para trabajar en el caso”

-“Te veré en unos minutos”

Al quitarse la camisa, Magnus dijo- “Sí. Ahora vete”

 

 

 

 

 

 

 

 

Alec salió de su dormitorio y se dirigió a la sala de estar.

-“¿Todo bien?”- preguntó Isabelle, interceptándolo en sus altos tacones plateados que coincidían con su vestido de maternidad hasta las rodillas, mostrando su muy embarazado vientre. Isabelle estaba ahora embarazada de seis meses, y Alec de verdad ansiaba conocer a su sobrina.

Alec negó con la cabeza- “Detuvieron a los hombres armados, pero…”

-“¿Cuántos?”

-“¿Estás seguro de que puedes manejar esto, Iz?”

Los ojos oscuros de Isabelle se estrecharon- “Puedo manejar cualquier cosa, hermano”

-“Estás muy embarazada, hermanita”

-“Sí”- dijo Isabelle- “Pero aun así quiero saberlo”

Alec suspiró- “Veintiún muertos, unos veinte heridos. Va a ser un interrogatorio duro”

-“Entonces, ¿vas a trabajar el caso?” preguntó Isabelle, ya sabiendo la respuesta.

Alec asintió con la cabeza- “Siempre y cuando Luke me lo permita”

Los ojos oscuros de Isabelle se movieron hacia atrás de Alec y le dijo- “Aquí tienes tu oportunidad”

Mientras Isabelle se alejaba, Alec se volvió para encontrar a Luke dirigiéndose hacia él.

-“Señor”- lo saludó Alec.

-“Que formal”- dijo Luke- “Estás tramando algo”

-“Si”- aceptó Alec- “Necesito que me apruebes como primario en un caso”

Luke asintió con la cabeza- “¿El tiroteo en el club?”

-“Sí, señor”

-“¿Por qué?”

Alec respiró hondo- “Es personal”

-“Es como arrancarte los dientes, Alec. ¿Por qué? Sólo dímelo todo”

-“Dos hombres armados entraron al club gay de Magnus, Kebebasan, aproximadamente a las siete de la tarde. Dispararon y mataron a dieciocho personas en la escena y otros tres murieron más adelante. Más de veinte resultaron heridos. Señor… Magnus estaba en el club”

Luke se sobresaltó- “¿Él está bien?”

-“Está un poco alterado y muy afligido, pero no está herido físicamente”

-“¿Físicamente?”

Alec asintió- “Está muy afligido porque esto haya sucedido en su lugar. Magnus le tiene un gran amor a ese club, sólo quiere hacer esto bien y mantener a sus clientes a salvo”

-“¿Sabes quiénes son los tiradores?”

-“Aún no tengo nombres, pero ya están bajo custodia. El oficial Tiberius Blackthorn hizo el arresto”

-“¿Entonces quieres investigarlos a ellos, sus motivos e interrogarlos?”

Alec asintió con la cabeza- “Mi instinto me está diciendo que esto es más grande de lo que parece”

-“Bueno. Nada demasiado extenuante, Alec. Aún estás herido. Tienes que cuidarte. Sé que probablemente estás enojado porque Magnus estaba allí, pero necesitas abordar este caso con una perspectiva tan objetiva como lo harías con cualquier otro”

-“No soy nada más que profesional”

Luke asintió con la cabeza- “Comienza tu investigación por la mañana y diviértete esta noche. Quiero que los informes diarios me sean dados en persona. Prepararé una conferencia de prensa”

-“Si, está bien, me gustaría que Magnus estuviera allí. No sólo como propietario del club, sino también como testigo de los crímenes”

Asintiendo con la cabeza, Luke dijo- “Es una buena idea. Estarás con una correa corta, Alec”

-“Entiendo”

-“Avísame cuando decidas entrevistar a los sospechosos. Me gustaría observar”

-“Sí señor”

Luke sonrió- “Ahora que el asunto está concluido, ¿cómo estás?”

-“Estoy bien.”

-“Tu esposo estuvo en un edificio atacado por hombres armados. No estás bien”

Alec respiró hondo- “Estaba aterrado. No podía comunicarme con Magnus y seguía viéndolo muerto o herido”

Luke le dedicó una pequeña sonrisa- “Ve a disfrutar de la fiesta con tu marido. Mañana será lo bastante pronto para lidiar con esto”

Antes de salir, Luke agarró el hombro bueno de Alec- “Eres un excelente policía, Alec. Confío en ti y confío en tu instinto. Sólo llega al fondo de esto”- dijo Luke- “Sé que puedes hacerlo”

Luke se alejó de Alec y saludó a Magnus- “Espero que estés bien, Magnus”

Asintiendo con la cabeza, Magnus estrechó la mano de Luke- “Me siento mucho mejor ahora que estoy en casa. Supongo que lo sabes todo”

Alec se acercó a Magnus – que ahora llevaba una chaqueta de color gris oscuro hasta el muslo, sobre unos pantalones negros, zapatos de silla de montar y una camisa de seda azul medianoche – y pasó un brazo alrededor de su cintura.

-“Si. Serás honesto con Alec y su equipo, ¿verdad?”

-“Como no lo haría con ningún otro policía”

Sonriendo, Luke dijo- “Entonces es algo bueno que haya aceptado su petición para ser el primario en este particular caso”

Magnus sonrió- “Siempre pensé que eras brillante”

-“Gracias, Magnus. Los dejaré solos e iré a buscar a mi esposa. Me gustaría besarla a medianoche, y nos estamos acercando”

Luke los dejó y Magnus se volvió para besar la mandíbula de Alec- “Te dije que te dejaría llevar el caso”

-“Eso es porque tienes mucha fe en mí”

-“Nunca me he equivocado”

Alec se inclinó hacia delante y tomó los labios de Magnus en un ligero beso- “Te amo tanto”- susurró contra la boca de Magnus. La punta de su lengua acarició con rapidez los labios de Magnus, sus dientes se cerraron suavemente en la curva de su labio inferior. Magnus los abrió para él y Alec poseyó su boca con lentos besos, envolviéndolo con sus brazos para sostener a su marido contra él.

-“Siéntete libre de detener eso en cualquier momento”- dijo Jace al lado de ellos.

Magnus se apartó de los besos de Alec- “Porno bondage”

-“¡Vamos, hombre!”

Alec se echó a reír y dio un paso adelante, con su brazo bueno alrededor de la cintura de Magnus- “Podrían tratar de llevarse bien ustedes dos”

-“Esto son ellos llevándose bien”- Clary soltó una risita- “Es bueno ver que estás bien, Magnus”

-“Estoy bien, galletita, sólo un poco sacudido y… enojado de que hirieran y mataran a la gente en mi local”

Clary asintió con la cabeza- “Estás a salvo y puedes ayudar a la gente afectada por esto. Si alguien puede sacar algo positivo de esta situación eres tú”

-“¿Por qué dices eso?”- preguntó Magnus.

-“Porque la gente te respeta. La gente te escucha”- respondió Clary simplemente.

Magnus estaba atónito. No tenía ni idea de qué decir. Nunca había oído hablar de él o sobre él como si alguna vez hubiera marcado la diferencia.

-“¿Luke aprobó tu petición de actuar como primario?”- preguntó Jace.

-“Si lo hizo. Me gustaría interrogarlos en la mañana. ¿Alguna idea de quiénes son?”

Jace negó con la cabeza- “No. No están hablando. Están siendo retenidos bajo los nombres de John Doe A y John Doe B. Se niegan a dar sus nombres”

-“¿Han pedido abogados?”

-“Nop. Ni una palabra de ninguno. Vamos a tener un problema”

Alec asintió con la cabeza.

-“Vamos, Jace”- dijo Clary- “Es casi medianoche. Quiero salir para ver los fuegos artificiales”

Jace asintió- “Hablaremos mañana, hombre”

Alec estuvo de acuerdo- “Te veo en un rato”

Magnus se volvió hacia Alec- “¿Dónde quieres estar cuando comience el nuevo año?”

Los ojos azules de Alec se encontraron con los suyos- “Contigo, amor. Siempre quiero estar contigo”- respondió. Levantando la mirada, Alec vio un rostro que le hizo sonreír- “Vamos, amor”- dijo- “Hay alguien a quien quiero que conozcas”

Magnus siguió a Alec a través de la muchedumbre hasta estar frente a una muchacha joven de cerca de dieciséis años, largo cabello castaño y los ojos ámbar oscuro. Cuando vio a Magnus, sus ojos se abrieron.

-“Magnus”- dijo Alec con una sonrisa- “Ella es Sophia Wood”

Extendiendo una mano, Magnus saludó- “Es un placer conocerte, señorita Wood. He oído hablar mucho de ti. Impresionaste mucho al detective”

-“Yo…” - dijo Sophia. Tragó saliva, respiró hondo y estrechó la mano de Magnus- “Es un honor conocerle, señor Lightwood-Bane”

-“Llámame ‘Magnus’, por favor”- dijo Magnus- “Espero estés divirtiéndote”

-“Sí, señor… Magnus. Me sorprendió mucho recibir tu invitación”

-“Bueno”- dijo Magnus con una sonrisa- “El detective despertó mi interés por ti. Me dijo lo inteligente que eras y lo tranquila que estuviste en una situación terrible, así que tenía que conocer a la chica que había hecho que Alexander Lightwood-Bane le prestara atención”

-“No soy importante”-comenzó Sophia.

-“Permíteme diferir, querida”- dijo Magnus- “Eres articulada y bien organizada. Eres bastante impresionante. He estado contemplando comenzar un programa de pasantías para bachillerato en mi oficina, y me preguntaba si estarías interesada en trabajar conmigo en Empresas Bane. ¿Qué dices, señorita Wood? ¿Es algo que te interesaría?”

Los ojos oscuros de Sophia se ensancharon- “¿Estás bromeando?”

Magnus le sonrió- “De ningún modo”

-“Y-yo… No sé qué decir”

-“Necesitarás permiso de tu madre”

-“Yo… iré a preguntarle ahora. ¡Oh!” -exclamó Sophia y, sin pensar, abrazó a Magnus- “¡Gracias! ¡Muchas gracias!”

Luego se fue a hablar con su madre.

-“Acabas de hacerle el año”- dijo Alec, entregándole una copa de champán.

-“Espero hacerle la vida. Hiciste que le prestara atención, pero con sus notas y extracurriculares, la quiero en Empresas Bane. Ella va a ser una increíble adición a mi oficina”

-“Tú eres un blandito”- dijo Alec, poniendo su copa sobre una mesa a su lado- “No puedo creer que no me haya dado cuenta antes”

Colocando su propia copa sobre la mesa, junto a la de Alec, Magnus respondió- “Me gusta mantenerte controlado”

Y cuando comenzó la cuenta regresiva, Magnus jaló a Alec en sus brazos, hundiendo sus dedos en el cabello oscuro de su esposo.

-“Nunca te esperé, Alexander”

-“Lo sé”- contestó Alec.

-“Nunca podría arrepentirme de tenerte. No importa lo que pase. Siempre agradeceré a todos los ángeles y dioses que seas mío”

-“Puedo entenderlo”- dijo Alec.

-“¡Papi!”- gritó Max corriendo hacia ellos- “¿Todos tenemos que besar a alguien a medianoche?”

Alec se rió- “No, amigo. Pero yo voy a besar a tu papi”

-“Eww”- dijo Rafael a su lado.

 

Tres.

Dos.

Uno.

 

Alec tomó los labios de Magnus en un dulce y suave beso. Uno que expresaba todo el amor y el deseo que sentía. Le mostró a Magnus lo que significaba para él, y lo complacido que estaba por terminar otro año con este hombre y comenzar uno nuevo a su lado.

-“Feliz año nuevo”

Chapter Text

 

Alec se despertó temprano a la mañana siguiente, gimiendo cuando su hombro le recordó que todavía no estaba al cien, y quizás debió hacer sus ejercicios de movimiento antes de acostarse.

-“¿Estás bien?”- preguntó Magnus sentándose.

-“El hombro me duele un poco”- respondió Alec.

-“Debiste hacer tus ejercicios”- dijo Magnus.

-“Sí, sí. Me lo dijiste anoche y tenías razón. Bla, bla, bla”

-“No me salgas con bla, bla, Alexander Lightwood-Bane. Estás lastimado y es culpa tuya porque no me escuchaste. Yo tenía razón y tú te equivocaste. Ahora, has los ejercicios para la movilidad antes de tomar tu ducha. Tienes un gran día por delante”

-“Cállate” dijo Alec suavemente, besando la frente de Magnus.

Cuando salió del dormitorio y entró a la cocina para preparar el café, Alec trabajó en sus ejercicios, estirando su brazo y balanceando su hombro. No quería que Magnus lo viera, así que no llamó la atención al respecto. No quería que tuviera la razón.

De nuevo.

Una vez que el café estuvo listo, Alec entró en el baño.

-“¿Sientes mejor el hombro?”- preguntó Magnus mientras pasaba por el dormitorio.

-“Cállate”- dijo Alec.

-“Lo tomaré como un ”- gruñó Magnus.

Alec negó con la cabeza mientras cerraba la puerta y abrió la llave de la ducha. No podía esperar a que su hombro estuviera al 100%. Magnus necesitaba ser puesto en su lugar.

Después de terminar de bañarse, se cepilló los dientes y pasó un peine por su cabello. Con una toalla envuelta alrededor de su cintura, Alec entró en su habitación para encontrar que Magnus ya había preparado un atuendo para él.

-“¿No me vas a dejar escoger mi propia ropa?”- preguntó Alec.

-“Estás regresando de tu licencia médica, y es la primera vez que serás visto por la prensa. Tienes que lucir tan bien como puedas. Puedo ver que lucirás increíble”

Alec rodó los ojos y desenvolvió la toalla de su cintura.

-“Ahora que, si salieras así…”

-“Eres un pervertido. Y no quieres compartir mi cuerpo con nadie más”

-“Pueden mirar, cariño”- dijo Magnus, pasando una mano sobre su pecho desnudo- “Yo soy el único que te toca”

Alec besó a Magnus profundamente.

Y se le ocurrió una idea.

-“No vas a conseguir nada”- dijo Alec contra sus labios.

-“¿Qué?”- preguntó Magnus, mirándolo- “¿Nada?”

-“No voy a tener sexo contigo ahora mismo. Y realmente no voy a darte la mamada que estaba pensando”

Magnus gimió- “Creo que al menos me he ganado eso”

-“No lo hiciste. Tu castigo ha comenzado”

Alec se alejó y se puso los bóxers.

-“¿Qué?”- preguntó Magnus- “Cuando me castigas, me amarras. Me das sexo rudo. Nunca me lo niegas

Alec sonrió- “Lo sé. Ahora lo estoy haciendo”

Magnus gruñó- “Sabes que no me gusta esperar”

-“Lo harás”

Sentado en la cama, Magnus hizo un puchero.

-“No te preocupes, amor. Conseguirás la ruda y fuerte follada que quieres, pero deberás esperar hasta que lo crea conveniente. Por ahora, sin embargo, estás… ¿castigado? ¿Es esa la palabra?”

Magnus se tiró hacia atrás sobre la cama- “Te odio”

Alec se subió en su regazo, le sujetó el cabello con su mano buena y obligó a Magnus a mirarle- “Me amas. Admítelo”

Magnus guardó silencio.

Alec apretó su mano y tiró del pelo de Magnus- “Admítelo, amor”

Rodando sus ojos de color verde-dorado, Magnus dijo- “Bien. Si te amo”

-“Sé que sí”- dijo Alec, inclinándose para besarlo- “Piensa en lo bueno que será cuando recibas la última etapa de tu castigo”

-“Sí”- dijo Magnus enfurruñado- “Será mejor que valga la pena”

-“¿Ha sido malo alguna vez?”- preguntó Alec.

-“No”- admitió Magnus- “No, contigo siempre ha sido maravilloso”

Alec lo besó con suavidad, mordisqueando su labio inferior y moviendo sus caderas sobre las de Magnus hasta que lo sintió endurecerse contra él.

-“Eres malo. Me vas a dejar así, ¿verdad?”

-“Sabes que lo haré”

-“Eres un provocador”- lo acusó Magnus.

-“Lo soy. Por ahora, de cualquier modo”- convino Alec- “No te preocupes. Tendrás todo lo que quieras en unos días. Mi hombro ya se está sintiendo mejor, amor”

Magnus echó la cabeza hacia atrás para caer sobre la cama- “Voy a morir antes de eso”

Alec se apartó y acomodó su propia erección. Magnus estaba siendo castigado, pero también él- “Creo que puedes sobrevivir a unas pelotas azules, cariño. Vas a estar bien”

-“¿Así?”- preguntó Magnus- “No estoy tan seguro de eso”

Alec se echó a reír mientras se ponía la camisa marrón y empezaba a deslizar los botones en los agujeros- “Has sobrevivido a peores, Mags”

Magnus observó a Alec cerrarse la camisa- “Deja la parte superior desabrochada. Sin corbata”- le dijo- “Sabes que voy a estar enfurruñado por esto, ¿verdad?”

-“Lo sé”- contestó Alec, dejando el primer botón abierto como le pidió Magnus.

Se puso los pantalones cafés y los cerró- “¿La camisa va por dentro?”

-“Sí. Llevaras un chaleco que hace juego con los pantalones”

-“¿Un chaleco? No uso chalecos”

-“Hoy si, cariño. Te vas a ver genial. Créeme”

-“Ugh. Odio la forma en que me vistes”

-“Pero siempre luces increíble. Ese es mi castigo”

Negando con la cabeza, Alec terminó de vestirse. No se sentía tan cómodo como estaría con su suéter y pantalones vaqueros, pero Magnus tenía razón. El traje se veía bien.

Magnus se levantó de la cama y dejó su dormitorio para ir la cocina.

Una vez que Alec se había puesto los zapatos que le había dejado, salió de la habitación para encontrarle con un termo de café listo para él.

-“Estás enojado conmigo, ¿verdad?”

-“No estoy enojado. Estoy frustrado, pero eso es algo que sólo tú puedes arreglar”

-“Hoy no, amor”- dijo Alec, tomando el café- “Pronto”

Magnus suspiró- “Lo sé. Caerás en algún momento porque me deseas tanto como yo a ti”

-“Lo sabes, amor”- dijo Alec besando de nuevo a Magnus- “Dale un beso a los chicos por mí. ¿Vas a salir hoy?”

-“No. Mi oficina no abrirá hasta mañana. Voy a pasar el día aquí con los chicos. Cenaremos cuando llegues a casa”

Alec no pudo evitar desear besar a Magnus de nuevo, así que cedió- “Te amo”- susurró contra la boca de Magnus- “Cada día mucho más”

Magnus sonrió y lo besó de nuevo- “También te amo, querido. Ahora ve a trabajar para que pueda pensar en cómo conseguir que estés dentro de mí cuando vuelvas a casa”

-“Ya lo veremos”- se rio Alec.

-“Envíame un mensaje cuando sepas a qué hora será la conferencia de prensa”- comentó Magnus mientras Alec se ponía su abrigo con rigidez.

-“Lo haré, amor”- contestó Alec.

-“Tómate unos minutos para hacer tus ejercicios de movimiento hoy, cariño”

-“Sí, sí”- dijo Alec, saliendo por la puerta- “Te amo”

-“Lo sé”- respondió Magnus- “¡Ten cuidado!”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jace le había ganado en llegar a las oficinas porque Alec se había detenido en un carrito de la calle para comprar café. Jace estaba sentado en su escritorio, leyendo algo en su computadora con el ceño fruncido.

Colocando una taza de café delante de Jace, Alec preguntó- “¿Qué es?”

-“Nuestros sospechosos todavía no darán sus nombres”- replicó Jace.

-“¿No le han dicho nada a nadie?”- preguntó Alec, sentándose en su escritorio.

Bebiendo su café, Jace dijo- “No. Y no salió nada con sus huellas dactilares. Nunca los han arrestado”

-“Entonces, ¿por qué dos jóvenes, que nunca han tenido problemas, abrirían fuego en un bar?”- se preguntó Alec.

-“No es cualquier bar, amigo”- argumentó Jace- “Un club donde gente con ‘estilo de vida alternativo’ se reúne”

-“¿Crees que eligieron el club por sus clientes? ¿Por su sexualidad?”

Jace asintió con la cabeza- “¿Y si se trata de algo religioso?”

Alec se echó hacia atrás- “Así que un par de fanáticos religiosos golpearon un bar de homosexuales cuyo dueño es un adinerado bisexual que está casado con un poli gay… Puedo verlo”

-“También puedo verlo muy claro, amigo, y no me gusta. Magnus es un dolor en el culo, pero no merece esto”

Inhalando, Alec sorbió su café- “Llama a Detenciones. Voy a reunir un equipo. No creo que mi instinto esté mal aquí”

Los ojos dorados de Jace se encontraron con los suyos- “Yo tampoco, amigo. Creo que estamos en algo grande. Más grande de lo que hemos tratado antes”

Alec hizo una nota para enviar un mensaje a Helen y Mark con un aviso.

-“Prepara el interrogatorio”- pidió Alec.

Luke entró en las oficinas y, viendo a Alec, se acercó a él- “La conferencia de prensa está programada para las dos de la tarde, Detective. Avísale a tu esposo, por favor”

-“Sí señor”

Luke miró a Jace- “¿Estás preparando el interrogatorio?”

-“Sí señor”

Asintiendo con la cabeza, Luke respondió- “Dame unos diez minutos e iré a observar. ¿La oficina del forense ha tenido oportunidad revisar a alguna de las víctimas?”

-“Aún no, señor. Esperamos que todas las víctimas sean identificadas hoy”

-“¿Cuántos has identificado hasta ahora?”

Echando un vistazo a los reportes de los uniformados y médico forense, Alec respondió- “Todos excepto uno. No tenía identificación. Así que la oficina del forense envió sus huellas dactilares y registros dentales para tratar de obtener la identificación”

-“¿Quién va a un bar sin una identificación?”- preguntó Luke.

Alec se encogió de hombros- “Kebebasan sirve comida, señor. Es un club con un restaurante indonesio. Puede que la víctima no haya estado ahí para tomar una copa”

-“¿El cadenero no le pidió identificación?”

-“Empieza a trabajar hasta las nueve, cuando el restaurante cierra”

Luke suspiró- “Así que no había nadie entre los sospechosos y las víctimas. Ellos debían conocer el funcionamiento del club”

-“Estoy de acuerdo. Tuvieron que golpear en un momento en que habría mucha de gente. Tal vez las personas en su cita de fin de año”- dijo Alec, pensando en Tiberius y Kit- “No hubieran podido hacer esto si el cadenero los veía, sus armas habrían levantado sospechas y nunca hubieran logrado entrar. Tiny es un tipo formidable”

-“Consigue algo”- le ordenó Luke- “Creo que mis instintos están empezando a alinearse con los tuyos, Alec, y no me gusta”

-“A mí tampoco, señor”

Luke se marchó mientras Alec hacía anotaciones para la gente que quería en su equipo.

Estaba sobrecargado de Blackthorn.

-“Los sospechosos se dirigen a las salas de interrogatorios C y F”- le dijo Jace.

-“¿La F?”- preguntó Alec- “¿No sigue rota la calefacción?”

-“Sí”- se rió Jace- “Les pedí que pongan ahí al que noqueó Ty, John Doe B. Es el más débil de los dos, y creo que se va a quebrar”

-“Buena idea”- replicó Alec- “Consigue que Ty venga. Me gustaría que estuviera allí cuando vayamos por John Doe A. Él es quien detuvo a ese cabrón, y creo necesitamos restregárselo en la cara”

-“Tener a un par de policías con ‘estilo de vida alternativo’ en la sala y provocarlo”- dijo Jace- “Me gusta lo retorcida que es tu mente, Alexander Lightwood-Bane. Estás aprendiendo de tu esposo”

-“Magnus me enseñó mucho sobre cómo sacar de quicio a la gente. Y hablando de…”- Levantando su teléfono, Alec abrió el perfil de Magnus para enviarle un mensaje.

 

 

‘Hey, amor. La conferencia de prensa es a las 2’ – AL 0828

De acuerdo. Te veré entonces’ – MB 0829

‘¿Qué vas a hacer con los chicos?’ – AL 0830

‘Isabelle los cuidara. Quiere hornear galletas con ellos’ – MB 0831

‘Eso parece una mala idea. Ella es una cocinera horrible’ – AL 0832

‘Si lo es. Entonces, ¿estás perdiendo el tiempo hablando conmigo para que tus sospechosos se pongan nerviosos?’ – MB 0833

‘Si’ – AL 0834

‘Pues deberías hacer que valga la pena y hablarme sucio’ – MB 0835

‘¿Debería?’ – AL 0836

‘Sí. Ha pasado una semana. Necesito algo’ – MB 0838

‘Has estado más tiempo sin sexo’ – AL 0838

‘Sí, pero lo siento como una necesidad… cualquier cosa’ – MB 0839

‘Y lo conseguirás cuando esté listo para dártelo. No antes’ – AL 0840

‘No eres muy amable’ – MB 0841

‘No, pero eso ya lo sabías’ – AL 0842

‘Sí, y te amo de todos modos. De hecho, eso sólo me hace desearte más’ – MB 0844

‘Ese es mi objetivo, amor. Hacer que me desees’ – AL 0845

‘Ni siquiera tienes que intentarlo, cariño. Siempre te deseo’ – MB 0847

‘Justo como yo te deseo’ – AL 0848

‘¿Así que te encargarás de la erección que he tenido toda la semana?’ – MB 0849

‘Veremos cómo me siento después de la conferencia de prensa’ – AL 0850

‘Entonces tendré que asegurarme de dejarte feliz esta tarde’ – MB 0851

‘Normalmente lo haces’ – AL 0852

‘Me estás matando, Alexander’ – MB 0853

‘Entonces estás casi donde te quiero’ – AL 0854

‘¿Casi?’ – MB 0856

‘Sí bebé. Casi’ – AL 0856

‘Voy a morir de frustración, es literal’ – MB 0857

‘Bueno, yo estoy seguro de que estarás bien. Te veré esta tarde. En serio debería volver trabajar. No me pagan por sentarme y coquetear contigo todo el día’ – AL 0859

‘Yo te pagaría por sentarte y coquetear conmigo todo el día’ – MB 0900

‘Sí, amor. Lo sé’ – AL 0901

 

 

Alec guardo el teléfono en su teléfono- “Pongámonos a trabajar”

-“Por supuesto, jefe”- dijo Jace, poniéndose la chaqueta de cuero- “Por cierto. Me gusta el chaleco”- dijo con una risilla.

Negando con la cabeza, Alec caminó junto a Jace hacia la sala de interrogación. Luego sacó su teléfono de nuevo para escribirle a Magnus.

 

 

 

‘Se burló de mi chaleco. Porno bondage’ – AL 0904

‘Por supuesto cariño. Empezaré justo ahora’ – MB 0905

 

 

 

 

 

 

 

 

Alec se sentó frente al joven en la sala F. Era muy joven. Veinte, máximo. Alec pensó que debía ser menor de edad, y probablemente estaba más cerca de los diecisiete. ¿Por qué haría esto? Tenía mucho porque vivir.

Era atractivo, de ojos verdes y cabello castaño claro con rizos sueltos. Su piel lechosa tenía pecas espolvoreadas. Estaba sentado en su silla, temblando en su overol naranja.

Alec colocó su grabadora en la fría mesa de metal entre él y el chico de overol- “Los detectives Alexander Lightwood-Bane y Jace Herondale en entrevista con… John Doe B. Correspondiente a los casos del número H-63174964 al H-63174985. Por favor, indique su nombre para el registro”

El muchacho se sentó en silencio.

Alec miró a Jace, luego de nuevo al chico.

Y quedó sentado allí. En silencio. Nadie habló.

El teléfono de Jace vibró y él lo sacó del bolsillo.

Magnus. Pensó Alec con una sonrisa burlona.

Jace frunció el ceño al abrir el texto de Magnus, luego sus ojos se abrieron enormes y los cerró junto con el mensaje.

Magnus siempre se vengaba.

-“¿Sólo vas a sentarte allí?”- preguntó el chico de repente.

-“Por favor, indique su nombre para el registro”- repitió Alec.

El muchacho lo miró en silencio.

Alec se quedó callado. Podría sentarse ahí todo el día y ser tan terco como este muchacho. Sólo pegúntenle a su esposo.

-“Jack Sternes”- dijo el chico en voz baja, temblando en la fría sala de interrogatorios.

Alec asintió hacia Jace, quien se levantó y salió de la helada habitación para correr en el sistema su nombre y obtener todo lo que pudiera sobre el muchacho.

-“¿Y quién es tu cómplice?”- preguntó Alec.

Jack se quedó en silencio.

Alec lo miró fijamente- “Puedo esperar todo el día, amigo. Tengo dos hijos”

Los ojos verdes del chico se tornaron acalorados- “Tú le arrebataste dos hijos a una pareja normal

Cruzando los brazos sobre su ancho pecho, Alec apoyó la espalda en la silla de metal con una sonrisa de satisfacción- “¿Quién es tu cómplice?”

Sabía que era mejor no ceder a la provocación. El chico obviamente era un homofóbico, eso es algo que confundía a Alec. Él no tenía miedo a los homosexuales, entonces ¿por qué los llamaban homofóbicos? Pensaba que realmente había una mejor palabra para esa gente… imbéciles.

El ceño del muchacho estaba fruncido cuando contestó- “No voy a darte su nombre”

Alec seguía recostado sobre el respaldo de la silla, con los brazos cruzados, mirando a Jack.

Jack tragó saliva y se estremeció, no sólo por el frío.

Miedo.

El muchacho sí tenía frío, pero también le asustaba Alec.

Y debería. Debería tenerle miedo al policía gay cuyo esposo había estado en el club donde este muchacho había disparado. Alec sabía que necesitaba permanecer severo. Necesitaba mostrarle a ese chico que tenía razón al tener miedo del policía frente a él.

-“¿Quién es tu cómplice?”- repitió Alec.

El chico suspiró- “Va a matarme”

-“Nombre”- exigió Alec, con la voz y ojos duros.

Jace tenía razón, este muchacho era el más débil de los dos. Alec apenas lo había interrogado y ya estaba recibiendo lo que quería- “Se llama Kayden Elliot”

Alec sabía que Jace se había movido al cuarto de observación y haría la búsqueda necesaria. Incluso si no se encontraba detrás del cristal de dos vías, Luke estaba allí y haría lo que fuera necesario. Puede que fuera el Capitán, pero siempre sería un policía. Nunca dejas de ser policía.

Alec asintió con la cabeza- “¿Por qué fuiste a Kebebasan anoche?”

Humedeciéndose los labios, Jack respondió- “Para poner fin a las asquerosidades que estaban sucediendo allí”

-“¿Qué asquerosidades?”

-“Los maricones juntándose”

Alec no reaccionó al uso despectivo de la palabra ‘maricón’. Quería golpear a esa pequeña mierda, pero no hizo nada. Tenía un excelente control de sus impulsos.

-“¿Qué quieres decir con ‘juntándose’?”- preguntó Alec, como si el chico no acabara de sacar a relucir su intolerancia.

-“Se juntan allí y follan”

Sí. Porque así es como funcionan los clubs gay. Alec estaba asqueado. Odiaba este tipo de idiotas.

-“¿Por eso le disparaste a los clientes?”

Los ojos del chico brillaron- “Los matamos”- gruñó.

-“No a todos”- replicó Alec- “Casi la mitad de las personas en el club sobrevivieron”

El chico apretó los dientes. Entonces, querían matar a todos. ¿Sabían que Magnus estaba adentro?

-“¿De quién fue la idea?”- preguntó Alec.

-“Acordamos hacerlo”

-“¿Ustedes?” preguntó Alec, sin creer una palabra de ello.

-“Sí”- se jactó Jack- “Queríamos matar a los maricas ahí, y lo hicimos”

Alec se incorporó, con el estómago ardiendo de furia, pero el muchacho no lo sabía. No podía ver que quería arrancarle los ojos y dárselos de comer- “¿Por qué?”

-“¡Porque son abominaciones! ¡ eres una abominación!”

-“¿Yo?”- preguntó Alec inocentemente- “¿Y qué hice?”

-“Tú eres uno de ellos”

-“¿Gay?”- preguntó Alec, obteniendo exactamente lo que necesitaba de este pequeño bastardo.

-“Sí”- gruñó- “Tú eres peor. Te casaste con otro de tu clase. Ni siquiera trataste de ser normal”

Alec negó con la cabeza, una sonrisa burlona en su rostro- “Pájaros del mismo plumaje*”- dijo, contento de burlarse y provocar al muchacho- “¿Por qué elegiste Kebebasan?”

-“Porque es el que no tenía un cadenero”- respondió Jack con facilidad- “No había un cadenero, y ese… ese… fenómeno de Magnus Bane es el dueño”

-“Magnus Lightwood-Bane”- corrigió Alec- “Si vas a llamarlo por su nombre completo, también podrías hacerlo bien. Aunque, quizás necesitarías su segundo nombre, pero… no tiene. No escogió uno cuando llegó aquí”

Podría ser que Alec lo estuviera disfrutando mucho.

El muchacho parecía horrorizado- “Es una abominación, igual que el resto. Lamento que no estuviera adentro”

Los ojos azules de Alec se volvieron fríos y miró al chico- “Oh... si estaba, Jack. Magnus Lightwood-Bane estaba en el club cuando ustedes comenzaron su masacre. Estaba arriba en su oficina. Por eso estoy aquí. Por eso estás tratando conmigo y no con alguien un poco más agradable. Pensamos que estarías más… feliz de tratar con uno de los ‘maricones’ que estarías tan alegre de matar. Ahora, dime, ¿por qué tú y Kayden decidieron disparar en el club?”

-“Teníamos que matar a las abominaciones”

-“¿Quién dice que son abominaciones?”- preguntó Alec rápidamente.

-“La Biblia”- respondió Jack, asustado por la rápida sucesión de las preguntas de Alec.

-“¿Dónde?”

-“¿Qué?”- preguntó Jack, había confusión en sus ojos verdes.

-“¿Dónde dice eso la Biblia?”

-“Uhm…”

-“Asesinaste a veintiún personas, Jack. Has matado a veintiún personas inocentes por esta parte de la Biblia. ¿Dónde dice que los homosexuales son abominaciones?”

La boca de Jack se abrió y cerró como la de un pez fuera del agua- “No lo sé”

-“¿Quién está a cargo de tu organización?”- preguntó Alec de pronto, arriesgándose.

-“¡No lo sé!”- gritó Jack- “Me dijeron a dónde ir. Sólo me dijeron que fuera al club y abriera fuego, así que lo hice. Los maté porque me lo dijeron”

Jack empezó a llorar, pero a Alec le resultaba muy difícil sentir lástima por él- “¿Cómo se llama tu organización?”

-“Justa Furia**”- respondió Jack sin dificultad mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, estremeciéndose en la fría habitación- “Sólo queremos hacer del mundo un lugar mejor. Tenemos que deshacernos de toda lo amoral en la ciudad. Ese club era una guarida de pecado. Tuvimos que destruirlo”

-“Este grupo tiene otro objetivo en mente”

Jack se encontró con sus ojos mientras Alec se levantaba- “No lo sé. No estoy muy arriba dentro de la organización. No sé lo que está planeado”

-“¿Tu compañero?”- preguntó Alec- “¿Kayden sabe dónde van a golpear a continuación?”

-“No lo sé”- sollozó Jack- “No lo sé”

Seguro de que había conseguido todo lo podía del chico, Alec dijo- “Final de la entrevista”

Apagó la grabadora y salió de la sala de entrevistas sin otra palabra para el joven que lloraba patéticamente en la fría sala de entrevistas.

Chapter Text

 

-“No creo que alguna vez hayas estado así de… intenso”- dijo Luke mientras Alec cerraba la puerta de la sala de interrogatorios F.

-“Tengo más motivación que de costumbre”- respondió Alec.

-“Entiendo que es difícil no pensar en esto como personal”

Alec reunió su mirada con la de Luke- “Sí… Estoy... Ellos habrían asesinado a todos en ese club. Habrían matado a Magnus”

-“Sí”- dijo Luke rápidamente- “Lo habrían hecho, pero Magnus tuvo suerte. No estaba allí. No fue herido. Ahora, tú eres el encargado de conseguir justicia para los que si lo fueron”

Alec se dio la vuelta. Necesitaba tiempo para calmarse, no se había dado cuenta que estaba tan alterado. No se había dado cuenta de que estaba tan enfadado por todo esto.

-“Sé que esto te altera, Alec”

Alec asintió con la cabeza. "Sí. Estoy alterado. Estoy encabronado”

-“Ya lo veo”- dijo Luke, sujetando el hombro bueno de Alec- “Úsalo. Usa eso para llegar al fondo de esto. Encuentra al líder de esta Justa Furia. Esto no es el final y debemos detenerlo. ¿Ya te has puesto en contacto con Helen y Mark?”

-“Les he enviado mensajes. Revisare si respondieron”

Luke asintió con la cabeza- “Estoy seguro de que ayudarán”

-“Yo también, señor”- respondió Alec.

Jace entró en la sala de observación acompañado de Helen, Mark, cada uno de ellos llevando un traje de pantalón gris, y Tiberius Blackthorn, en su impecable uniforme.

-“Parece que no tendrás que esperar una respuesta después de todo”- dijo Luke con una sonrisa para los agentes federales.

-“Tengo una idea”- dijo Jace.

Las cejas oscuras de Alec se arquearon- “¿Tú?”

-“Siempre las tengo”- contestó Jace, luego hizo una mueca cuando su teléfono vibró.

Mark lo vio- “¿Qué hiciste esta vez?”

Jace lanzó un vistazo a Luke- “No estoy seguro. Creo que lo enojé diciendo algo estúpido ayer cuando íbamos camino a su casa”

Mark sonrió mientras Helen le preguntaba a Jace- “¿Cuál es tu idea?”

-“Me quedaré fuera de ésta”

-“¿Disculpa?”- preguntó Alec.

-“Escúchame”- pidió Jace.

-“Estoy escuchando, Jace. Habla con rapidez”- dijo Alec.

-“De acuerdo. Entonces ¿por qué dispararon contra Kebebasan?”

-“Porque son imbéciles”- respondió Alec.

Luke se echó a reír- “Lo son, pero lo que él está tratando de decir es que todos ustedes están en una relación del mismo sexo. Jace no. Él no quiere participar en el interrogatorio de Kayden Elliott para poner incómodo al sujeto”

-“Ponerlo a la defensiva de inmediato”- asintió Helen- “Me gusta”

-“Buen trabajo, Jace”- dijo Mark.

Alec miró a su compañero- “Es una buena idea, pero no me gusta hacer esto sin ti”

-“No lo harás”- argumentó Jace- “Estaré en el cuarto de observación con Luke. Puedo enviarles un mensaje cuando vea algo”

Alec asintió- “Entiendo”

-“Así que entra ahí y descubre dónde será el próximo objetivo. Estaré donde más me necesitan”

Alec siempre necesitaría a Jace. Era su mejor amigo. Siempre había estado allí para él y siempre lo haría- “Sigue sin gustarme”- dijo mientras salían de la sala de observación.

-“¿Qué quiso decir con que todos estamos en una relación de mismo sexo?”- preguntó Mark, mirando a Tiberius- “Tú no sales”

Con el rostro sonrojado, Tiberius miró al suelo.

Helen sonrió a su hermanito- “¿Cómo se llama?”- preguntó suavemente.

-“Kit”- respondió Tiberius, sin mirar a los ojos de su hermana.

-“¿Él te gusta?”

Tiberius volvió a asentir, sin mirar a sus hermanos.

Helen tomó la mejilla de su hermano menor y lo obligó a mirarla- “Estoy feliz por ti, Ty. Si te hace feliz, entonces estás haciendo lo correcto”

-“Lo hace”- susurró Tiberius.

Asintiendo, Helen dijo- “Entonces vamos a interrogar al hijo de puta que puso en peligro a tu Kit”

Alec dejó que los Blackthorn entraran a la sala de entrevistas antes que él, quería ser el último en la habitación. Kayden Elliott reconocería a Tiberius como quien lo había detenido. Y por supuesto, lo reconocería a él porque sabía quién era Magnus.

La idea de Jace de llenar la habitación con los cuatro era buena.

No iba a admitirlo.

Kayden no demostró ninguna emoción cuando Helen y Mark entraron en la sala de interrogatorios. Frunció el ceño cuando vio a Tiberius y prácticamente gruñó cuando Alec entró en la habitación y cerró la puerta.

-“No seré interrogado por su tipo”

Sin decir una palabra, Alec colocó su grabadora sobre la mesa al lado de Helen y recitó todos los datos importantes estableciendo la fecha, los números de los casos, el nombre de los cuatro oficiales en la sala y el del sujeto.

-“¿Qué quieres decir con ‘su tipo’?”- preguntó Mark.

Kayden Elliott miró a Mark y respondió- “Maricones. No voy a ser interrogado por un par de abominaciones”

-“¿Qué tal cuatro?”- preguntó Helen de manera agradable.

-“¿Eh?”- preguntó Kayden.

-“Mi novia en realidad no apreciaría que me llames abominación”

-“Y mi novio puede ofenderse de que le hables a nuestro hermano de esa manera”

Los ojos de Kayden pasaron sobre cada uno de los oficiales en la habitación- “No”- gruñó- “No hablaré con ustedes”

Mirando a Helen y Mark, Alec se sentó- “Indica tu nombre para el registro”

Los ojos grises de Kayden se encontraron con los azules de Alec. En ellos, Alec vio el deseo de asesinar. Si se le diera la oportunidad, los mataría a él y todos los demás en la habitación.

-“No voy hablar contigo”- despreció Kayden.

Alec se echó hacia atrás- “En realidad no tienes muchas opciones, ¿verdad? O hablas con uno de los ‘maricas’ o podemos sentarnos aquí sin hacer nada”

Kayden imitó la posición de Alec, cruzando los brazos, con la boca cerrada.

El teléfono de Alec resonó con un mensaje de texto.

 

‘Está inquieto, pero aún es desafiante. Ponlo incómodo’ – JH 1028

 

Guardando el teléfono, Alec preguntó- “Y, Mark, ¿cómo está Kieran?”

Pensó que escuchar sobre dos hombres pondría a Kayden más incómodo que oír hablar de dos mujeres; lo que, según Jace, algunos hombres pensaban que era sexy.

Alec no lo entendía.

-“Él está bien”- respondió Mark, sin vacilar- “Estoy tratando de convencerlo para que se mude a vivir conmigo. Tiene miedo de arruinar nuestra relación”

-“Han estado juntos por… como seis meses, ¿no?”- preguntó Helen.

-“Sí. Tiene miedo de que sea demasiado pronto”

-“Todos queremos a Kieran”- dijo Helen- “Y lo amas”

-“¿Lo amas?”- preguntó Alec- “¿Has dicho la palabra con ‘A’?”

Mark miró a Kayden- “Si”

Kayden se estremeció, su rostro era un gesto de asco.

-“Realmente estoy pensando en pedirle que se case conmigo”

-“Cuidado, Mark”- rio Helen, muy consciente del efecto que su conversación tenía sobre Kayden- “Puedes terminar como Alec”

Alec frunció el ceño- “¿Que tengo de malo?”

-“Estás casado y muy feliz con Magnus”- respondió Helen- “Mark se nutre en el drama. Nunca ha pensado en establecerse antes”

-“Ah…”- empezó Alec- “¿Qué te hizo cambiar de opinión?”

-“El amor de un buen hombre”- respondió Mark y, al cabo de un momento, continuó- “Eso… y el sexo”

Alec rió mientras Kayden se removía incómodo y palidecía.

-“¿Así de bueno?”- preguntó.

-“Oh, sí”- dijo Mark con una sonrisa- “Hay está cosa que hace con su lengua–”

-“¡Suficiente!”- gritó Kayden.

Alec lo miró- “Indica tu nombre para el registro”- le ordenó.

Kayden cerró los labios y siguió fulminándolo con la mirada, permaneciendo en silencio.

-“Sabes”- dijo Alec pensativo, sin dejar de mirar a Kayden- “Magnus no tiene reflejo, así que él puede ir completamente hasta el fondo cuando me da una mamada”

Kayden dio una arcada.

-“Mmm”- respondió Mark y se volvió hacia su hermanito- “¿Nos vas a contar sobre Kit?”

-“No”- respondió Tiberius- “Mi vida sexual no es asunto de nadie más que mío”

-“Así que sí has tenido sexo”- dijo Helen.

-“Yo no dije eso”

-“Pero lo has hecho”- replicó Mark, deseando que Kayden se sintiera tan incómodo como fuera posible.

Tiberius suspiró y cumplió con su papel- “No hemos tenido relaciones sexuales todavía, pero… después de que volvimos a su apartamento anoche, después de que hice los arrestos, nosotros… bueno, digamos que…”- Tiberius se sentía incómodo discutiendo su vida sexual, pero él era un muy buen soldado en esta situación- “Kit descubrió lo bueno que soy con mi lengua”

Mark soltó una carcajada- “Ty, tú perro”

Tiberius miró al suelo. Alec quería tranquilizarle, decirle que lo estaba haciendo bien, que estaba actuando exactamente como querían. Habría mermado la estrategia de la entrevista, pero Alec estaba realmente orgulloso del policía joven.

-“Alec”- dijo Helen- “¿Cómo consiguen tú y Magnus tener tiempo sólo para adulto con sus hijos?”

-“¡Esos no son sus hijos!”

-“Indica tu nombre para el registro”- dijo Alec con obstinación.

Kayden negó con la cabeza.

Vamos a ver cuánto tiempo puedes aguantar.

-“Para responder a tu pregunta, Helen, usamos cada momento que podemos. Normalmente tenemos que ser rápidos. Mantenemos el lubricante cerca. A veces tenemos que usar–”

-“¡Kayden Elliott!”- gritó Kayden de repente- “Me llamo Kayden Elliott”

Apoyándose en su incómoda silla metálica, Alec preguntó- “¿Por qué fue a Kebebasan, señor Elliott?”

Kayden tragó saliva- “Fui a matar tantas abominaciones como pude”

-“¿Por qué?”- preguntó Alec.

-“Esas fueron mis órdenes”- respondió Kayden, como si le hubieran dicho que fuera a recoger un paquete y no asesinar a personas inocentes.

-“¿Quién te dio tus órdenes?”- preguntó Helen.

-“No sé su nombre”

-“¿Que sabes?”

Kayden suspiró- “Mis órdenes vinieron de alguien que se hace llamar Mike. Me di cuenta de que ese no era su verdadero nombre”

-“¿Dónde lo conociste?”

-“Nunca lo conocí. Dejó sus órdenes en un lugar específico”

-“¿Dónde?”- preguntó Mark.

-“Un contenedor de basura en Lex”- respondió Kayden.

Estaba disfrutando de esto. Estaba orgulloso de lo que había hecho.

Alec cerró los ojos.

-“¿Cómo supiste que tenías un mensaje?”- preguntó Alec.

-“Dejarían una marca de tiza en un buzón de la avenida A. Tenía que estar allí antes de que recogieran la basura a las diez”

-“Eso es complicado”- comentó Mark.

-“Son terroristas”- dijo Alec, mirando a Kayden- “¿Que esperabas?”

-“¡Somos el castigo justo!”- gritó Kayden- “¡Estamos salvando a esta ciudad de sus excesos, de sus pecados!”

-“¿Qué pecados?”- preguntó Alec.

-“¡La lujuria! ¡La avaricia! ¡La Pereza! ¡El orgullo! “Los–”

-“Bla, bla, bla”- dijo Alec- “¿Así que tú y tu pequeño amigo dispararon en el club de mi esposo por el pecado?”

-“Los pecadores deben ser castigados”- gruñó Kayden- “Tu esposo es un pecador”

Sonriendo, Alec respondió- “Sí que lo es”

Mark sonrió.

Kayden se puso de pie y gruñó- “Todos serán castigados por su amoralidad. Todos ustedes arderán en el infierno por su asquerosa lujuria y nosotros los enviaremos allí. La Justa Furia ha llegado y somos la espada de Dios. Castigaremos a los pecadores y regresaremos la pureza a esta ciudad impía”

Helen bufó- “Como si hubiese algo de pureza en esta ciudad”

-“¿Cómo harán eso? ¿Traer pureza a la ciudad?”- preguntó Mark.

-“Vamos a exterminarlos. Van a sangrar. Se quemarán”.

Quemar.

-“¿Dónde está su próximo objetivo?”

Los ojos grises de Kayden se volvieron hacia Alec y le dijo con aire satisfecho- “No lo sé”

Estaba diciendo la verdad.

-“¿Quién lo sabría?”- preguntó Alec.

Kayden se burló, sin remordimientos- “Mike”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alec entró en las oficinas, donde Jace y Luke esperaban.

-“Eso fue horrible, amigo”

Alec sonrió- “Fue idea tuya”

-“Lo sé, pero eso no significa que lo disfrutara”

Luke se rió- “Eres un mojigato, Jace. Buen trabajo, muchachos”

-“No obtuvimos nada”- dijo Alec, mientras Julian y Emma entraban en las oficinas.

-“Tienes todo lo que ellos sabían. Helen, Mark. Por favor, consigan lo que puedan sobre este grupo, Justa Furia”

Helen asintió y, al ver a Julián, se estremeció.

Apresurándose a Tiberius, Julián tocó los brazos, el rostro y el cabello de su hermano menor- “¿Estás bien?”

Los ojos verdes como la espuma del mar de Tiberius se apartaron de su hermano, bajando al suelo- “Estoy bien”

-“¿Qué hacías ahí?”- preguntó Julian, sacudiendo a Tiberius.

-“Jules”- lo tranquilizó Emma.

Julián negó con la cabeza, mirando fijamente a su hermano.

-“Julian, él está bien”- dijo Mark.

-“Ty”- dijo Julian, con los ojos llenos del terror que había sentido desde escuchó sobre el tiroteo y que su hermanito había estado allí- “¿Por qué estabas en ese club?”

-“Y–Yo… tenía una cita”

-“¿Una cita?”- preguntó Julian- “Tú no sales”

-“Julian”- dijo Jace- “Ya suéltalo”

 Con un suspiro, Julian lo soltó- “¿Por qué de repente estás saliendo?”

-“Y–yo”- Tiberius comenzó- “Éramos amigos. Somos amigos desde hace mucho”

-“Así que…”- dijo Emma- “Comenzaron a salir”

Tiberius siguió mirando el suelo y asintió.

-“Eso es dulce”- dijo Emma.

-“¿Él está bien?”- preguntó Julian.

Tiberius no miró a Julián cuando asintió- “Lo empujé en un armario”

El miedo de Julián se disolvió y se echó a reír- “Eres un romántico empedernido, Ty”

Sonriendo, Alec se sentó en su escritorio y comenzó a escribir su informe.

 

 

 

 

 

 

 

 

Magnus llegó a la Central unos veinte minutos antes de que comenzara la conferencia de prensa. Se sentó en la esquina del escritorio de Alec, ofreciéndole un café y una barra de granola.

-“Sé que no almorzaste, mi amor. Come esto”

Alec tomó la barrita y el café- “¿Este es tu intento de endulzarme para que te la meta esta noche?”

En su escritorio, Jace cerró los ojos.

-“Lo sabes”- sonrió Magnus.

Bebiendo el café, Alec respondió- “Ya veremos. Estoy esperando un paquete”

-“¿Un paquete?”- preguntó Magnus- “¿Ordenaste algo?”

Alec abrió la barra de granola- “Sí. Pedí algo... para escarmientos

Jace se levantó- “No puedo, chicos. Sólo… no puedo

Después de que él entró a la sala de descanso, Alec y Magnus se rieron.

-“Es tan fácil de sacarlo de quicio”

-“Te encanta hacerlo”- dijo Alec.

-“Si”- respondió Magnus- “Ahora, cuéntame, cariño. ¿Cómo estuvieron tus interrogatorios?”

Él le contó todo, sin dejarse nada. Cuando terminó, Magnus negó con la cabeza- “Entonces dispararon en mi sitio porque trabajan para un grupo religioso”

Alec asintió con la cabeza- “Creemos que atacarán en otro lugar. Sólo necesitamos averiguar dónde será eso”

Magnus observó cómo Alec se encogía. Parecía… consternado- “¿Qué ocurre, querido?”

-“No creo ser capaz de averiguar el próximo objetivo antes de que golpeen. Más gente va a morir y no puedo evitarlo”

Magnus tomó su mano- “Aunque no puedas, cariño, harás tu mejor esfuerzo. Trabajará tanto como sea necesario. Encontrarás a quien está haciendo esto. Obtendrás justicia para los que ya han muerto y para aquellos que todavía podrían amor”

Luke entró en el piso de oficinas desde su oficina- “A la sala de prensa, Alec”- le ordenó.

Respirando hondo, Alec se puso de pie- “Sí, señor”

Magnus pasó una mano por el cabello de Alec- “Estaré contigo todo el tiempo”

-“Ya he dado conferencias de prensa antes”

-“Lo sé, cariño”- dijo Magnus- “Pero ahora estarás dando una conmigo”

-“Lo cual lo convertirá en un circo”

 

 

 

 

 

 

 

Sentado entre Luke y Magnus, Alec intentó calmar sus nervios. Luke les dijo a los medios de comunicación que tenía toda la fe del mundo en sus oficiales, ellos encontrarían a aquellos que estaban asesinando gente inocente en la ciudad, que el equipo estaba formado por detectives, oficiales uniformados, agentes del FBI y consultores civiles. Les dio a conocer que el equipo ya estaba trabajando incansablemente y que dos miembros habían sido arrestados, y que continuarían trabajando hasta que tuvieran a todos los responsables de estos asesinatos.

Luego presentó a Alec como el investigador principal y líder del equipo.

-“Alrededor de las 1930, dos hombres – uno de los cuales es menor de diecisiete años – entraron al club nocturno Kebebasan, propiedad de Magnus Lightwood-Bane, con la intención de asesinar a tantas personas como fuera posible. Estos dos hombres abrieron fuego”- continuó Alec, sin mirar a Magnus- “Murieron veintiún personas y otras veinte resultaron heridas”

-“Mediante el interrogatorio de los dos sujetos, que fueron arrestados por el oficial Tiberius Blackthorn poco después de entrar en el club, el equipo de investigación descubrió que los hombres atacaron a Kebebasan como parte de una organización terrorista que se autodenomina ‘Justa Furia’

Los gritos de los medios eran casi ensordecedores.

-“¡Detective!”

-“¡¿Qué se sabe sobre la organización ?!”

-“¡¿Cuáles son sus motivaciones ?!”

Magnus apretó el muslo de Alec bajo la mesa.

-“Sabemos muy poco”- dijo Alec, sin levantar la voz- “No sabemos mucho acerca de Justa Furia, pero sí entendemos sus motivaciones. Al parecer son un grupo con una base religiosa que quiere deshacerse de lo que ellos piensan es un ‘pecado’ en la ciudad”

-“¿Es por eso que atacaron un club gay?”

-“Sí”- respondió Alec con simpleza.

-“¿Habrá otros objetivos?”

-“Es lo que creemos, sí”- contestó Alec.

-“¿Tu marido era un blanco?”

Alec miró a Magnus, con un rápido movimiento de sus ojos- “El grupo eligió un sitio conveniente”- dijo- “Pero… sí. Eligieron el club porque es propiedad de Magnus”

El caos total.

-“¡Magnus!”

-“¡¿Cómo se siente al ser un blanco de nuevo?!”

-“¡¿Tienes miedo de que vengan por ti?!”

-“¡¿Crees que esto conducirá a una pérdida monetaria?!”

-“¡¿Qué hay de tus hijos?! ¡¿Estás preocupado porque estos fanáticos religiosos se dirijan a uno o ambos?!”

Magnus levantó una mano.

-“No voy a responder preguntas”- dijo con una expresión dura en sus ahumados  ojos verde-dorado mientras miraba a los miembros de la prensa- “Les daré una declaración, así que no se molesten”

Alec quería sonreír. Magnus podía hacer que la gente hiciera lo que él quisiera con muy poco esfuerzo. No iba a darle a los medios lo que querían. Él sólo haría una declaración para las familias y sobrevivientes del tiroteo.

Los medios querían una buena historia, jugosa. Magnus quería dar consuelo a todo el mundo.

Alec tomó su mano bajo la mesa.

-“Veintiún personas murieron en mi club anoche”- comenzó- “Yo estaba en el club cuando sucedió”- Alec apretó el puño.

Más reporteros comenzaron a gritar. Magnus permaneció sentado en silencio, esperando a que los medios se callaran. Cuando finalmente lo hicieron, continuó.

-“Mientras mi asistente, Ragnor Fell, llamó a la policía, me puse en contacto con mi esposo, quien es un increíble policía. Parecería que contamos con muchos increíbles polis trabajando en la ciudad, ya que, en cuarenta y cinco minutos el NYPD tenía la situación bajo control. Los dos tiradores fueron esposados en cuestión de minutos y SWAT entró y se aseguró que el edificio estuviera despejado.

Magnus bajo la mirada a sus dedos entrelazados con los de Alec.

-“Yo… me siento muy apenado por todas las personas que se perdieron en Kebebasan. Abrí el club porque quería un lugar donde las personas pudieran ser ellas mismas, libres. Nunca pensé que esto pasaría, pero voy a tener más cuidado en el futuro. La gente de la ciudad confía en mí, y Empresas Bane se esforzará por hacer nuestras propiedades más seguras para las personas que las usan, sin importar lo que sean”

-“¡Magnus!”

-“¡¿Crees que fue inteligente llamar al Detective Lightwood-Bane, a pesar de que todavía estaba herido después de salvarte la vida?!”

Magnus levantó una mano para pedir silencio.

-“¿Me estás preguntando si fue inteligente llamar a mi esposo?”- preguntó Magnus con voz fuerte- “¿Quieres saber por qué lo llamé?”

-“Sí” -respondió el hombre que había gritado groseramente la pregunta.

Magnus asintió, su boca formando una dura línea- “Llamé al detective Lightwood-Bane porque pensé que iba a morir”

Alec miró hacia abajo y susurró- “Amor, no”

Él sabía que probablemente sería captado por los micrófonos, pero eso no importaba. No quería que Magnus tuviera que lidiar con esto, delante de los medios de comunicación.

Magnus apretó la mano de Alec.

-“Pensé que iba a morir y quería que Alexander supiera lo que estaba pasando. Quería escuchar su voz. Acababa de ver a una docena de personas ser acribilladas y quería el consuelo de escuchar al hombre que amo. Una. Última. Vez”

Chapter Text

 

Alec no dijo nada sobre el caso, ni la rueda de prensa mientras comían con los chicos. O mientras se acurrucaban con sus hijos en el sofá, o cuando los muchachos se fueron a la cama. Ni mientras les daban un beso de buenas noches a cada uno.

 

Pero después…

 

Magnus se dirigió al bar que tenían en el salón y se sirvió una copa de vino- “¿Quieres vino, cariño?”- le preguntó.

Caminando por el salón, Alec le respondió- “No. Y el tuyo puede esperar”

Agarró a Magnus del brazo y lo llevó hasta su dormitorio. Cerrando la puerta, le ordenó- “Quítate la ropa”

El tono de Alec no daba pie a discusiones, así que Magnus desabrochó su camisa de seda color crema y la sacó de sus brillantes pantalones negros. Suponía que finalmente era el momento de su ‘castigo’. Sin duda esperaba que lo fuera. Había esperado mucho tiempo.

Después de quitarse la ropa, Magnus la dobló y la dejó sobre un acojinado sillón color medianoche. Se volvió hacia Alec, quien había sacado un juego de correas negras con peluche por dentro, supone que era para hacerlas más cómodas. Había cuatro, uno para cada extremidad, todas tenían arillos para unirlas a algo, y mantener a Magnus en su lugar.

-“Póntelas”- ordenó Alec y se acercó a su armario.

Magnus hizo lo que le ordenaron. Por lo menos, Alec había visto por su comodidad.

-“De rodillas, con los brazos entre las piernas”- exigió Alec- “Voy a sujetar tus brazos con tus piernas. Usaremos el sistema de colores, como siempre, amor. ¿Entendiste?”

-“Sí” -dijo Magnus.

-“¿Color?”

-“Verde”- respondió Magnus, obedeciendo la orden de Alec, su estómago contrayéndose con excitación y lujuria.

Alec no dijo nada mientras fijaba las correas que tenía en los brazos y las piernas a una más larga que mantendría a Magnus en su lugar.

-“¿Estás bien?”- preguntó Alec.

Magnus sonrió. Alec lo intentaba con tanto empeño, no obstante era muy amable, muy considerado. No le extrañaba que Alec siempre fuera el policía bueno.

Era un gran y sexy blandito.

Alec no dijo nada más mientras agarraba una jaula para penes, acarició a Magnus con una mano de dedos largos, deslizando la jaula sobre la carne erecta y cerrándola.

Magnus gimió.

Alec acarició su bronceada espalda, suavemente, amorosamente.

-“Esto es para recordarte que necesitas comunicarte conmigo. No puedes mentirme, Magnus. No puedes golpearme por detrás así. Y eso fue lo que hiciste. Me tomaste por sorpresa cuando fuiste directo a Luke para exponer tu idea de usarte como carnada. Necesitas aprender a no actuar a mis espaldas por nada

-“Cariño…”

-“Sólo escucharas, Magnus”- le advirtió Alec dándole un nalgada al trasero de Magnus- “No vuelvas jamás a actuar a mis espaldas. Tienes una idea, dímela”

No preguntó si Magnus lo entendía. No estaba pidiendo nada. Le estaba diciendo como eran las cosas a Magnus.

Tal vez Alec si podía ser duro.

La mano de Alec golpeó con fuerza, dándole una dura nalgada en el trasero y dejando en la carne una marca roja en forma de huella. Magnus gritó, inclinándose para alejarse, pero no podía moverse con los brazos atados a sus piernas abiertas. Alec golpeó de nuevo, su palma plana conta el redondeado culo de Magnus.

Acarició cada nalga y Magnus se tensó, sus caderas contrayéndose hacia la mano de Alec.

Gimió y se estremeció. No recordaba haber estado tan duro. Necesitaba algo, algún tipo de fricción.

Alcanzando la mesita de noche, Alec cogió una botella de lubricante. Cubrió dos dedos con el líquido y tanteó el fruncido agujero. Magnus gimió, un sonido gutural que dejó a su polla esforzándose por ser liberada y enterrarse en Magnus. Era un sonido de sumisión.

Alec no dijo nada, bombeando con los dedos, adentro y afuera, mientras Magnus temblaba bajo sus atenciones.

-“Por favor, querido”

Alec añadió un tercer dedo, abriéndolo más mientras trabajaba con sus dígitos. La sensación de los dedos dentro de él hizo que Magnus gritara, y se sometiera aún más a su toque. Alec cogió el juguete que había puesto en la cama y sacó los dedos de Magnus.

Recubrió la superficie tersa del vibrador anal en forma de cuentas. Presionándolo contra Magnus, que gimió cuando Alec empujó el juguete hacia adentro, primero una bola, tras otra.

Tortuosa pulgada a pulgada, Alec deslizó el juguete dentro de Magnus. Pronto, había quedado hasta el fondo en su interior, y Alec presionó el botón para encenderlo. Lo presionó dos veces más para ponerlo a su máximo poder.

Luego se levantó, se puso una bata y salió del dormitorio.

Se dirigió a la cocina y respiro profundamente. Estaba castigando a Magnus, pero descubrió que el castigo también era para él. Estaba adolorido. Necesitaba enterrarse en Magnus, necesitaba sentir a su marido alrededor de él.

Pero no se trataba de eso. Se trataba de enviar un mensaje. Magnus iba a involucrar a Alec en sus planes, no iba a ponerse en peligro sin discutirlo primero con él.

Magnus tenía que entenderlo.

Después de beber un vaso lleno de agua y contestar sus correos electrónicos, Alec regresó al dormitorio.

Magnus era un desastre.

Estaba tendido, atado a la cama con el culo en alto, los hombros y la cabeza apoyados sobre ésta Sus ojos estaban cerrados con fuerza mientras gemía y trataba de ondular sus caderas para obtener fricción. Cualquier fricción. Su pene estaba listo, dolorosamente duro en la jaula, el presemen goteando en un largo hilo de humedad.

-“Te ves hermoso, amor”- dijo Alec desde la puerta.

-“Por favor…”- suplicó Magnus.

Alec se quitó la bata y se metió en la cama, pasando una mano sobre la espalda lisa y acaramelada- “¿Qué has aprendido de esto, amor?”

-“Decir…te…”- jadeó Magnus.

Lo que Alec interpretó como, ‘comunicarme contigo activamente y nunca actuar a tus espaldas de nuevo’.

-“Es correcto”- dijo sacando lenta, muy lentamente, el vibrador del cuerpo de Magnus.

Alec llevó el juguete al baño, dejándolo junto al lavabo para limpiarlo después y comenzó a preparar un baño.

Cuando volvió al dormitorio, Alec recogió el segundo dispositivo que iba a usar para ‘torturar’ a Magnus. Era una varita vibradora que programó en su velocidad más baja y la colocó contra la jaula que encerraba su pene, haciendo que las vibraciones agitaran el metal contra la piel de Magnus.

-“¡Mierda!”- gritó Magnus.

Alec sonrió para sus adentros- “¿Qué debes hacer la próxima vez que tengas una idea que pueda ayudar con mi caso o ponerte en peligro?”

Sin embargo, en ese momento, Magnus estaba más allá del habla. Balbuceó algo que Alec pensó era: ‘Hablar contigo’

-“Así es, amor. Así es”

Sujetando la varita contra la jaula, Alec se movió detrás de Magnus, cubriéndose con un poco de lubricante y luego acercándolo más a él.

Magnus gimió y levantó las caderas lo mejor que pudo, Alec colocó la cabeza de su polla de forma provocadora sobre la fruncida entrada. Magnus contoneó sus caderas con un gemido suplicante. Y siseó cuando la gruesa cabeza de la polla de Alec se deslizaba en él. Alec fue gentil durante esos primeros empujes, ya que Magnus estaba muy sensible por su prolongado tiempo con el vibrador. Mantuvo la varita contra la jaula de Magnus, permitiendo que las vibraciones le dieran las sensaciones que necesitaba para obtener su satisfacción.

Magnus gimió y enterró su rostro en el edredón dorado, sus caderas contrayéndose como si quisiera atraer a Alec más profundo, obtener más fricción.

Alec tomó ese cebo. Con un gruñido, entró de un golpe hasta que estuvo completamente dentro de su esposo.

Sus empujes eran fuertes y rápidos, Magnus gemía al mismo ritmo, sus músculos tensándose contra las correas. Alec sujetó la delgada cadera de Magnus con una mano, la otra sosteniendo la varita contra la jaula aun encerrando su polla.

Las embestidas se fueron volviendo más superficiales mientras perseguía su liberación. Magnus llegó con un grito, chorros de semen salpicando el edredón debajo de él. Alec gimió dando unas estocadas finales y superficiales antes de llenar el palpitante canal de Magnus.

Cuando le quitó la jaula y lo liberó de las correas, Alec levantó en brazos a su esposo saciado y adormilado, llevándolo hasta el baño. Con Magnus todavía en sus brazos, entró en la bañera y se sentó acomodándolo contra su pecho.

Acarició lo brazos de Magnus, le besó la nuca y lo apretó contra él.

-“¿Estás bien?”- preguntó Alec.

Magnus asintió y acarició uno de los brazos que estaban alrededor de su cintura- “Creo que he aprendido la lección”

Alec sonrió contra el cabello oscuro de Magnus- “Espero que sí, amor. Pero… si se te olvida, siempre puedo volvértela a enseñar”

Magnus se apoyó más contra él, acomodándose en los brazos de Alec- “Estoy seguro de que puedes”

 

 

 

 

 

 

 

 

A la mañana siguiente, Alec se levantó ante que el resto de la familia. Estaba preparando café cuando Rafael salió de su habitación.

-“¿Papá?”- preguntó el niño de seis años.

-“¿Si, compañero?”

Rafael se sentó en la barra y observó a su padre sacar un paquete de tocino del refrigerador- “Alguna vez… ¿piensas en el futuro?”

Alec se volvió para mirar a su hijo. El muchacho parecía demasiado joven para estar pensando en el futuro. Apenas iba en el jardín de niños. Pero… Alec lo conocía mejor. Rafael había vivido durante unos años en las calles. Cuando tenía unos tres años, sus padres habían sido asesinados y se había visto obligado a vivir en las calles. Alec lo había encontrado en el sitio de un asesinato, el único testigo del asesinato de un agente de policía.

Magnus y Alec lo habían acogido temporalmente, pero se había convertido en parte de su familia, se había convertido en algo suyo, y no pudieron dejarlo ir.

-“Por lo general lo hago”- respondió Alec- “¿Y tú?”

Rafael asintió con la cabeza- “Mi clase está haciendo un proyecto. Tenemos que decidir qué queremos ser cuando seamos grandes. Vamos a tener un desfile la próxima semana, y mostrarles a las otras clases lo que queremos ser”

Alec sonrió y puso el tocino en la sartén para asarlo.

-“Bueno…”- comenzó Alec- “¿Sabes lo que quieres ser?”

Rafael frunció los labios- “No lo sé”

Alec se apoyó en la barra para mirar directo a los oscuros ojos de Rafael- “Sabes que no tienes que tomar esa decisión ahora mismo y mantenerla por el resto de tu vida, ¿verdad?”

Rafael miró a su padre- “No creo que pueda tomar una decisión ahora”

Alec le revolvió el cabello- “Piensa en ello como un disfraz. Tú puedes ser cualquier cosa”

Rafael bajó la mirada a sus manos juntas en su regazo- “Yo… no quiero que tú o papi sientan que no los amo”

Lo dijo en voz baja, como si lo hubieran arrancado de su garganta sin el permiso de Rafael.

-“¿Por qué pensaríamos eso?”- preguntó Alec, arqueando las cejas.

-“Porque si no quiero ser un hombre de negocios, papá se sentirá herido. Si no elijo ser policía, voy a lastimarte”

Alec tocó la mejilla del niño- “Rafa, ninguno va a sentirse herido si no quieres ser lo mismo que nosotros. Si no quieres trabajar en el mundo de los negocios, y no podría culparte por eso, a papi no le importará. Si no quieres ser policía, tampoco me va a importar. Tú puedes ser un bombero, o un astronauta, o enfermero, o un programador de computadoras, o maestro. Rafa, colega. Puedes ser cualquier cosa que quieras. Papi y yo estamos orgullosos de ti, sin importar lo que quieras ser”

Los hombros de Rafa parecieron perder toda tensión- “¿De verdad?”- preguntó.

-“Por supuesto”- contestó Alec- “Queremos que seas feliz. No nos importa lo que elijas, siempre y cuando te agrade”

-“¿Incluso si quiero ser un hombre de la basura?”- preguntó Rafael.

Alec sonrió- “Incluso si quieres ser un hombre de la basura”

Magnus entró en la cocina y se sirvió una taza de café- “¿Quieres ser un hombre de basura?”- le preguntó a Rafael.

Rafael se rió- “No, papá. Solo estaba usando eso como ejemplo”

Alec sonrió cuando Magnus se acercó a él y le besó la mejilla- “Entonces, ¿qué quieres ser para el desfile de carreras?”

-“¿Puedo disfrazarme como un… soldado?”

Alec miró a Magnus, quien sonrió- “Por supuesto. ¿Es eso lo que quieres ser?”

Rafael asintió con la cabeza.

Magnus se paró derecho- “Bueno. Me encargaré de tu traje. ¿Se me permite hacer algunos… ajustes?”

Rafael soltó una carcajada- “Nada de brillo. Y sin pedrería”

-“Pero, esos uniformes son tan… atroces

-“Papá”- dijo Rafael, aparentemente exasperado- “Sólo el uniforme normal

Alec besó los labios de Magnus y se movió para remover el tocino- “Ya oíste al chico, Mags. Sólo el uniforme normal

Magnus suspiró- “¿Por qué Max siempre está dormido? Ustedes dos siempre se confabulan en mi contra cuando se trata de moda”

-“Papi, sólo somos más s… suto… ¿Cuál es la palabra, papá?”

-“Sutiles. Lo somos”

-“Sí, lo son”- dijo Magnus tomando un profundo trago de su café y mirando los risueños ojos azules de Alec- “Y los quiero a los dos con locura”

Alec sonrió- “Supongo que eso es algo bueno. Ya que nosotros te adoramos”

Chapter Text

 

En su escritorio en el piso de oficinas, Alec leyó el informe de la autopsia sobre cada una de las víctimas de Kebebasan. Tres sobresalían

Habían conseguido la identidad del hombre, muchacho en realidad, que no llevaba una identificación. Su nombre era Garrick Bisset. Tenía dieciséis años. Jodidos dieciséis.

Sus madres habían sido encontradas junto a él, una de ellas cubriéndolo como si hubiera estado tratando de protegerlo; la otra a unos cuantos metros de distancia, se dirigía hacia la puerta, como si los hubiese protegido a ambos.

Apoyándose hacia atrás, Alec luchó contra la rabia y el dolor que sentía.

-“Hey”- dijo Jace, viendo el rostro de Alec- “¿Estás bien?”

Respirando hondo, Alec le habló de los Bisset, sin siquiera intentar ocultar su disgusto e ira. Jace se acercó para sentarse en la esquina de su escritorio y escuchó a su compañero, oyendo la desgarradora tristeza que si trataba de ocultar. Suspiró, extendiendo una mano para apoyarla en su hombro.

-“¿Estás bien?”

Alec asintió, luego cerró los ojos- “Ellos salieron a cenar, Jace. Una familia comiendo en un grandioso restaurante indonesio, ahora todos están muertos. Dieciséis años. Sólo tenía dieciséis años”

Jace asintió con la cabeza- “Si y uno de los cabrones que le quitó la vida apenas es un año mayor. Haremos que esos dos paguen por matar a ese chico y a los otros veinte. Pero tenemos que trabajar para encontrar al resto, porque hasta que no lo hagamos, habrá más”

-“Lo sé”- dijo Alec en voz baja- “Lo sé”

-“Algunas víctimas te golpean más fuerte que otras”

Alec asintió y miró sus manos- “Sí. Yo solo... No entiendo por qué la religión hace que la gente juzgue a los demás”

-“No juzgues si no quieres ser juzgado”- citó Jace- “Vamos hombre. Sabes que esto no es por religión. Se trata de poder. Estos hijos de puta se sienten poderosos al tener la ciudad en alerta y en estado de terror. Muestra a esa familia en la pantalla. Úsala como el rostro de los asesinatos. Ese terror se convertirá en ira, y estos cabrones sufrirán si alguien los encuentra”

Asintiendo de nuevo, Alec respondió- “Tenemos que detener a estas personas. No se les puede permitir hacer daño a nadie más”

-“Sé realista, Alec”- dijo Jace bruscamente- “¿Cuáles son las probabilidades de que encontremos a todos en esta Justa Furia antes de que maten de nuevo?”

Cerrando los ojos, Alec dijo- “De escasas a ninguna. Pero voy a intentarlo”

-“Sé que lo harás, amigo”

Helen y Mark Blackthorn entraron en el piso de oficinas seguidos por dos de sus hermanos, Tiberius y Julian junto con Emma. Al ver a Alec, Emma se acercó a él y dijo en voz baja- “Tenemos un problema”

Le sugirió que la siguiera hasta el cuarto de descanso, cosa que hizo.

-“¿Qué pasa?”- preguntó Alec cuando cerró la puerta detrás de ellos.

-“¿Conoces a mi rata, Rook?”- preguntó.

Alec recordaba al hombre. Les había dado la información de que Rafael estaba en peligro, que quien hubiera asesinado al detective Jordan Kyle de Narcóticos sabía que él pequeño lo había visto.

Asintió- “¿Por qué?”

-“El novio de Ty… su apellido es Rook. Investigue sus antecedentes. Es el hijo de mi comadreja”

Alec frunció el ceño- “¿Que quieres hacer?”

Emma sacó una carpeta de archivos de su portafolio- “Comencé un expediente sobre él”

-“¿Y?”

-“Está limpio. Es escritor independiente. Periodismo, columnas de consejos, historias cortas. Lo que se te ocurra. Nunca ha tenido ni siquiera una infracción. Él es... no es nada parecido a su padre”

-“¿Le has preguntado sobre eso?”

-“Todavía no. Y no le he dicho nada a Ty”

-“¿Crees que sepa que el padre de su novio es conocido como ‘El Estafador’?”

Emma se encogió de hombros- “Tendremos que averiguarlo. Si Rook sabe algo sobre esto, él podría dárnoslo gratis considerando que su hijo estaba en el edificio”

-“Habla con él. Averígualo”

Emma asintió y abrió la puerta de la sala de descanso- “¡Jules!”- gritó ella- “¡Vamos a salir!”

Alec la vio irse, su estómago dio un vuelco cuando miró a Tiberius Blackthorn. Tenía que cubrir todas las bases e investigar a Kit Rook.

Entregando el expediente a Jace, Alec dijo- “Consígueme todo”

Jace miró el archivo y levantó la cabeza de golpe, clavando los ojos en Alec- “¿Qué?”

Alec sólo asintió- “Ty, ¿podemos hablar?”

Tiberius lo miró y asintió con la cabeza- “Sí señor”

-“¿Qué sabes de Kit?”

Las cejas de Tiberius se unieron formando un ceño- “He sido su amigo desde que teníamos catorce años. Sé todo sobre él”

-“¿Qué hay de su familia?”- preguntó Jace.

Tiberius pasó la mirada de uno al otro, entonces el entendimiento apareció en sus ojos verdes como la espuma del mar- “¿Se trata de su padre?”

-“¿Sabes quién es su padre?”- preguntó Alec.

-“Hemos sido amigos desde que teníamos catorce años”- repitió Tiberius- “Sí. Conozco a su padre. A Kit no le gustaba lo que Rook hacía en su apartamento, se largó cuando tenía diecisiete. Trabajó en una librería en el día y en almacenajes durante las noches mientras iba a la universidad. Kit no es como su padre”

-“Nadie está diciendo que lo sea”- le tranquilizó Mark, viendo la creciente ira en Tiberius.- “Aún tenemos que descartar a Kit”

Los ojos de Tiberius se tornaron acalorados- “No vas a interrogarlo”

-“Por supuesto que no”- respondió Helen- “Sólo vamos a hacerle algunas preguntas”

Tiberius frunció el ceño con cólera- “Él no hizo nada”

-“No creemos que lo haya hecho”- dijo Alec- “Sabes cómo es el trabajo, Ty. Sabes que tenemos que cubrir todas las bases”

-“Pero yo que no es parte de esto”

-“Y nosotros también sabemos que no, Ty”- dijo Helen, con voz suave y tranquilizadora- “Sólo estamos haciendo nuestro trabajo”

-“Voy con ustedes”- dijo Tiberius- “No vas a entrevistarlo sin que yo esté ahí”

Alec asintió con la cabeza- “Yo querría lo mismo si fuera Magnus”

-“Bueno”- dijo Tiberius, destilando ira- “Kit es mi Magnus”

Y eso era decir mucho.

 

 

 

 

 

 

 

 

El apartamento de Kit estaba en el cuarto piso de un edificio en SoHo, un edificio sin ascensor en SoHo.

Jace y Mark se lamentaban y se quejaban mientras seguían a Tiberius por las escaleras, mientras Helen y Alec rodaban los ojos y se divertían a su costa.

-“Si se ejercitaran más, no estarían tan cansados después de sólo cuatro tramos de escaleras”- dijo Alec.

-“Y sus traseros no estarían tan flácidos”- comentó Helen.

-“Eso es lo que sucede cuando uno se contenta con una media naranja… y tú eres perezosa”- argumentó Mark.

 Tiberius abrió la puerta en el cuarto piso. No había hablado desde que salieron de la estación. Alec no lo conocía bien, pero sabía que el joven estaba más que furioso. Tratando de ponerse en la posición de Tiberius, Alec lo detuvo fuera del apartamento de Kit.

-“Sé cómo te sientes, Ty”- comenzó Alec.

Con las mejillas rojas de ira, Tiberius respondió- “No tienes idea de cómo me siento”

Irritado, Alec preguntó- “¿No? El hombre que amo ha sido entrevistado por la policía, por , más veces de las que puedo contar. Fue entrevistado sobre esto. Estaba en ese club, Ty. No pude protegerlo como tú protegiste a Kit. Así que... sí. cómo te sientes”

La ira de Tiberius se desvaneció como un helado sobre la acera en julio. Sus hombros se desplomaron y sus ojos se encontraron con los de Alec- “Sólo quiero protegerlo. Yo solo... Quiero cuidarlo”

Alec se calmó- “Lo sé. Nos aseguraremos de cuidarlo”

Tiberius asintió con la cabeza.

-“Sé que me estás confiando alguien valioso para ti. Lo trataré bien”

-“Él no es débil”- lo defendió Tiberius.

-“Nadie piensa eso. Pero es tuyo

-“Lo es”- susurró Tiberius.

-“Terminemos con esto”- dijo Mark, llamando a la puerta.

Momentos más tarde, Kit abrió la puerta, con una dona glaseada en su mano, un pedazo grande había sido mordido y tenía la boca llena. Tragando, Kit los saludó- “Hey”- mirando a Tiberius- “¿Qué sucede, cariño?”

-“Tienen algunas preguntas sobre tu padre”- respondió Tiberius- “No te preocupes, cariño. Estaré aquí todo el tiempo”

Retrocediendo, Kit asintió- “Debería haberlo esperado”

-“No, no deberías”- respondió Tiberius lanzando una dura mirada a sus hermanos.

Kit le acarició el rostro- “Sólo están haciendo su trabajo. Sabía que preguntarían sobre mí en algún momento. Puedo manejarlo”

-“No me iré”- dijo Tiberius, como si estuviera adelantándose a la resistencia de Kit de tenerlo allí mientras era interrogado por los policías.

-“Espero que no, cariño”- dijo Kit- “Puede que te necesite”

En un movimiento que ninguno de ellos había visto jamás, Tiberius tomó la mano de Kit y lo guio hasta el sofá.

Alec cerró la puerta cuando todos entraron. Helen se sentó en una silla frente a Kit y Tiberius, colocó su grabadora en la mesa de café entre ellos. Los ojos verdes de Tiberius siguieron el movimiento- “Esto es una pérdida de tiempo”- dijo.

Kit le dio un leve apretón en la mano- “No. Sólo vamos a sacarlo del camino para que puedan pasar a otra área de investigación”

-“¿Cómo sabes tanto sobre el trabajo policial?”- preguntó Tiberius sin soltarle la mano.

-“Soy escritor. Sé mucho sobre muchas cosas. Investigué toda esta mierda cuando decidiste ir a la Academia. Tenía un flechazo contigo, así que necesitaba saber lo que estabas haciendo”

Tiberius miró al suelo de madera para ocultar el sonrojo que le quemaba las mejillas- “Ojalá hubiera sabido sobre ese flechazo hace mucho tiempo”- respondió en voz baja.

Kit le besó la mejilla- “Al final conseguí lo que siempre había querido”

Helen preguntó- “Sr. Rook, ¿está bien si grabamos esta entrevista?”

-“Sí”- contestó Kit, todavía sosteniendo la mano de Tiberius.

Helen pulsó el botón para comenzar la grabación y recito los datos importantes para el registro, los nombres de los presentes, la fecha y los números de caso.

Luego leyó los derechos de Kit.

Tiberius se puso rígido y Kit pasó una mano por su cabello, lo cual pareció calmarlo ligeramente.

-“¿Entiendes tus derechos?”- preguntó Helen.

-“Sí”- respondió Kit con las dos manos en Tiberius.

-“Estuviste presente durante el tiroteo de Kebebasan en la víspera de Año Nuevo”- dijo Helen.

-“Así es”

-“¿Por qué?”- preguntó ella.

-“Estaba allí en una cita. Mi novio y yo estábamos tomando una copa y discutiendo quedarnos en el restaurante indonesio. Había estado allí unas cuantas veces, y me encanta el ikon bakar, es este increíble pescado asado que está para morirse. Como sea, Ty nunca había probado la comida indonesia antes, yo iba a tratar de convencerlo. Es un poco reacio a probar cosas nuevas”

Helen sonrió- “Está haciendo algo un poco diferente contigo”

-“Oh, vaya que sí”

-“¿Qué pasó después?”- preguntó Helen.

-“Escuché… lo que pensé eran fuegos artificiales. Entonces Ty me agarró y me apartó del borde del balcón. Me metió en un armario y... bueno, él me besó y me dejó allí”

-“¿Qué hiciste después?”

-“Esperé allí. Esperé… lo que se sintió como siglos. Entonces, él estaba de regreso. Estaba allí y a salvo”

Ahora era Kit quien necesitaba aferrarse a Tiberius.

-“¿Estabas asustado?”- preguntó Mark.

-“¿Me estás jodiendo? Por supuesto que me asuste. He estado enamorado de Ty durante años, y él estaba ahí afuera con gente que estaba disparandole a todos los que veían. Por lo que sabía, podría haber sido asesinado”

-“Tu padre es... un menos que respetable hombre de negocios en la ciudad”

-“Es escoria”- dijo Kit- “Mi padre siempre ha sido escoria”

-“¿Por qué dices eso?”

-“Él... siempre estaba buscando el próximo gran éxito, dispuesto a vender cualquier cosa para conseguir dinero”

Los ojos azules de Helen se entrecerraron- “¿Alguna vez intentó venderte?”

-“Lo habría hecho si hubiera tenido la oportunidad. Siempre estaba demasiado borracho o drogado para notar que estaba cerca”

Tiberius deslizó un brazo alrededor de los hombros de Kit, permaneciendo en silencio.

-“¿Tu padre sería parte de lo que pasó en Kebebasan?”- preguntó Mark.

Kit se encogió de hombros- “No lo creo. Nunca ha hecho nada tan malo. Él es de poca monta, siempre ha sido de poca monta. Si encontraras a un traficante con la garganta cortada en un callejón, y le faltara todo, incluyendo sus zapatos, entonces, sí. Yo diría que fue él. Pero... un tiroteo masivo. No creo que él sea así. Pero... No lo he visto en varios años. No desde que me gradué”

Helen asintió con la cabeza- “¿Sabes dónde podríamos encontrarlo?”

Alec miró a Kit. No parecía saber que su padre era una rata para Emma, o que mientras hablaban, ella estaba hablando con él.

Kit negó con la cabeza- “No sé dónde está. Y no me importa”

Helen detuvo la grabación- “Gracias, Kit”

-“Se están volviendo suaves”- dijo Kit- “En realidad, no estabas tratando de romperme ni nada”

-“No había necesidad de eso”- dijo Helen- “Sabemos que no tenías nada que ver en esto, y aunque tu padre lo hiciera, que tampoco lo creemos, no sabes nada al respecto”

-“No, no lo sé. Ahora, vayan y encuentren a los verdaderos asesinos, por favor. Me gustaría volver a salir en algún momento”

-“¿Qué quieres decir?”- preguntó Alec.

Kit miró a Tiberius- “Alguien no me deja salir después de que anochece”

-“Recogiendo su grabadora”- dijo Helen- “Y no está equivocado. No creemos que hayan terminado aquí. Gracias por tu tiempo, Kit”

-“No es nada. Estaba tomando un descanso de mi fantasma gay”

-“¿Ah?”- preguntó Mark, observando las donas en la encimera.

-“Oh”- dijo Kit riendo- “Uno de mis cuentos, en el que estoy trabajando ahora. Mi personaje principal es un fantasma, Seth, quien fue asesinado. Él tiene que ver a sus seres queridos, incluyendo a su novio de culo sexy, llorar y tratar de hacer frente a su muerte”

-“Suena deprimente”- dijo Jace.

-“Sí. Aunque él es muy sarcástico”

Alec sonrió al notar que Tiberius no había soltado a Kit, aunque ambos se habían levantado del sofá.

-“Deberíamos regresar al trabajo”- dijo Alec.

Kit los acompañó hasta la puerta- “¿Te veré más tarde?”- le preguntó a Tiberius en voz baja.

Él se volvió y lo miró, luego sorprendió a todos cuando se inclinó y besó suavemente a Kit- “Sí. Me quedaré aquí esta noche.

Kit le sonrió- “Eso sería agradable”

-“Eso creo. Y... sólo para que lo sepas, yo también te quiero”

Alec bajó por las escaleras mientras escuchaba el jadeo de Kit.

Chapter Text

 

Exhausto después de un día de seguir pistas infructuosas, al igual que el interrogatorio de Kit Rook, Alec entró en la casa de arenisca que compartía con su familia al sonido de risitas agudas. Encontró a Magnus en la sala con los muchachos, rodando por el suelo y haciéndoles cosquillas a ambos.

Max escapó de él e intentó evadir la mano de su padre, pero Magnus fue demasiado rápido y recapturó al niño mientras trataba de salir de su camino. Chillando de alegría, Max trató de soltarse en vano.

Cruzando los brazos, Alec observó a Magnus inmovilizar a Max en el suelo y hacer una pedorreta sobre el estómago desnudo. Max aulló de risa cuando Rafael se abalanzó sobre la espalda de su padre con un grito de guerra. Magnus gruñó y rodó, empujando a Rafael sobre él y sosteniéndolo por encima de su cabeza.

-“¿Creías que podrían escabullirte de mí?”- gruñó Magnus juguetonamente.

Rafael soltó una risita e intentó alcanzar el rostro de su padre sin éxito.

Magnus atrapó a Max con las piernas y lo mantuvo entre ellas mientras el niño luchaba.

Sonriendo, Alec se apoyó contra el umbral de la puerta y observó a su familia revolcarse en el suelo.

Rafael lo vio primero- “¡Papá!”- exclamó- “¡Ayuda!”

-“Oh, no”- contestó Alec- “Tú te lo buscaste”

 -“Él empezó”- dijo Rafael, señalando a Magnus, mientras Max gruñía y trataba de liberarse.

-“Y, por lo que parece, también va a terminarlo”.

Rafael se desplomó en el agarre de Magnus justo cuando Max se rendía.

-“¿Qué se dice?”- preguntó Magnus.

Rafael suspiró dramáticamente- “Por favor, oh, poderoso papi. Suéltanos y nunca más cuestionaremos tu poder”

-“¿Y?”- preguntó Magnus, mirando sus piernas, donde Max seguía atrapado.

-“Y… eres el más guapo y bien vestido de todos los padres, al que defenderemos hasta la muerte”

Magnus le dio un beso a la mejilla de Rafael y lo soltó. Cuando besó la frente de Max y se sentó, ordenó- “Vayan a lavarse las manos para la cena”

Cada uno de los chicos abrazó a Alec y subió corriendo las escaleras de mármol hasta su baño.

Alec observó a Magnus mientras permanecía sentado, con los antebrazos apoyados sobre sus rodillas.

-“¿Estás bien?”- preguntó Alec.

Magnus suspiró- “Me estoy haciendo viejo”

Riendo, Alec se acercó a él y tomó su mano para ayudarlo a levantarse- “Tienes treinta y tres, amor”

-“Sí, y me patean el culo un par de chamacos revoltosos”

Alec abrazó a Magnus y lo atrajo hacia un beso dulce y ligero- “Y vaya culo”- susurró contra los labios de Magnus.

En los labios de Magnus se dibujó una sonrisa de satisfacción- “No lo olvides”

Retrocediendo, Alec dijo- “Ni soñarlo”

-“Ven, cariño. Estoy seguro de que no has comido hoy, ven a cenar”

-“Para tu información, hoy comí una bolsa de papas fritas”

-“Que saludable”- murmuró Magnus con sarcasmo.

-“¿Y qué clase de comida para llevar pediste?”- preguntó Alec en represalia.

Magnus le dio una nalgada en el trasero- “Cállate”

 

 

 

 

 

 

 

 

Esa noche, Alec abrazó a los muchachos un poco más fuerte de lo normal. Cuando los besó de buenas noches, los abrazó un poco más y les dijo que los amaba con más frecuencia.

Después de cerrar la puerta de la habitación de Max, entró en la sala donde Magnus le pasó una cerveza- “Parece que esto te vendría bien”

Agradecido, Alec tomó la cerveza- “Podría ser”

Guiando a Alec hacia el sofá, Magnus se sentó, abrazándolo contra él- “¿Quieres contármelo?”

Con un suspiro, Alec dijo- “Hoy identificamos a todas las víctimas. Una de ellas era un muchacho de dieciséis años que fue asesinado junto con sus madres”

-“Oh, cariño”- dijo Magnus, acercando más a Alec.

Sintiendo a Magnus apoyado contra él, Alec le habló de Garrick Bisset y sus madres, Julie y Erin. Mientras hablaba de la forma en que las madres fueron encontradas protegiendo a su hijo, Magnus le acariciaba el cabello.

Cuando terminó, Magnus le tocó la mejilla- “Vamos a la cama, cariño”

Alec fue con él sin quejas, ni discusiones. Después de la cena, Alec se había puesto una camiseta negra y unos pantalones grises, que Magnus retiró con facilidad y rapidez antes de acomodarlo sobre la enorme cama.

Removiendo su bata, Magnus se movió sobre Alec, deslizando los dedos en el cabello de su esposo y apoderándose de sus labios. Alec gimió, abriendo las piernas, creando un espacio para que Magnus amoldara sus caderas y envolvió los brazos alrededor de su cintura.

El beso de Magnus se volvió feroz, posesivo, como si quisiera devorarle. Alec se debilitó bajo el ataque, aferrándose a él, disfrutando de las sensaciones que Magnus estaba provocando.

-“Quiero estar dentro de ti, mi amor”

Alec se derritió ante esas palabras, apretando los brazos alrededor de Magnus.

Magnus estiró el brazo para coger el lubricante de la mesita de noche, sin dejar de besarle cubrió dos de sus dedos y luego se sentó para acceder a los calientes rincones que descansaban entre los muslos de Alec.

Lentamente, Magnus deslizó con facilidad sus dedos dentro de él. Alec estaba caliente con deseo, con necesidad.

-“Mags, amor”- jadeó cuando Magnus añadió un segundo dedo creando un placer vertiginoso que no dejaba de cautivar a Alec y arrojarlo en una espiral de deseo.

-“Conseguirás lo que quieres pronto, sayangku”- murmuró Magnus mientras rozaba el haz de nervios en su interior, donde el placer se centraba.

Añadió un tercer dedo entrando y saliendo con lentitud, acelerando cada cierto tiempo, más y más rápido, hasta que Alec pensó que gritaría por tanto placer.

Luego se detuvo.

El gemido de disgusto cuando Magnus sacó sus dedos se dirigió directamente a su entrepierna.

-“No te preocupes, cariño. Tendrás más de mí”

-“Quiero todo de ti. Quiero todo ahora

Magnus sonrió y miró la carne erecta y empapada de Alec.

Se inclinó, tomando la erección de Alec en su boca y chupando suavemente, demasiado suave como para causar suficiente fricción. Lento, llevó a Alec más profundo en su garganta, pero él no iba a permitir eso. Le agarró del cabello y lo apartó de su erección, jalándolo para ponerlo encima de él.

-“Ahora, Magnus o voy a girarte y a tomarlo yo mismo.

Magnus sonrió y se alineó con el cuerpo de Alec. Cuando se hundió en su interior, Alec gimió de placer y alivio.

Las manos de Magnus volvieron a su cabello mientras Alec le envolvía la cintura. La sensación era increíble, erigiéndose rápida. Alec se olvidó por un momento de todo lo demás, estaba cegado por el placer inimaginable de Magnus dentro de él, penetrándolo lentamente y con seguridad, golpeando su próstata perfectamente cada vez, su erección atrapada entre ellos, obteniendo la cantidad ideal de fricción.

Alec ardía por sentir su liberación.

-“Shh, cariño. Vendrá. Sólo déjate ir”- lo tranquilizó Magnus contra su boca.

Alec sintió el placer volviéndose más fuerte, concentrándose más que invadiéndolo.

Magnus inclinó la cabeza hacia el cuello de Alec, mordisqueando su carne satinada. Alec apretó sus brazos alrededor de Magnus, balanceando su cuerpo en sincronía con sus calientes y húmedas embestidas.

Magnus aceleró sus movimientos, enterrándose en él de forma apresurada y no tan controlada, mientras perseguía tanto su clímax como el de él.

Alec sintió el líquido preseminal escurriéndose de su miembro mientras Magnus lo llevaba cada vez más alto, y se movió contra cada empuje lo más rápido que podía, incapaz de detenerse, incapaz de sofocar los gemidos de placer y deseo. Estaba desesperado por alcanzar el clímax , desesperado por sentir que Magnus lo llenara.

Magnus soltó su cabello para sostener sus caderas y penetrarle tan rápido y tan fuerte como pudiera, ya no necesitaba hacerle el amor a su marido. Sólo necesitaba que ambos culminaran. Se hundía en él con golpes rápidos, los gemidos y jadeos de Alec resonando en sus oídos.

-“Córrete, tercinta.

Alec gritó mientras eyaculaba entre ellos, su semen acumulándose sobre sus estómagos. Magnus arqueó la espalda mientras continuaba enterrándose en Alec hasta que finalmente el dique se rompió e inundó a Alec con un gruñido de satisfacción.

Tardaron unos diez minutos en recuperar el aliento y poder levantarse para ducharse. Alec sostuvo a Magnus contra su pecho mientras recuperaban juntos el aliento, tratando de bajar de lo alto que acababan de llevar al otro.

-“Eres el único aire que respiro”- le susurró Alec.

Magnus levantó la cabeza y lo miró- “Eres todo mi corazón. Eres mi alma, Alexander. Eres todo para mí. Te amo más que a mi propia vida”

Alec acarició el cabello de Magnus- “Nunca dejaré de amarte, cariño. Me iré a la tumba y tu rostro será lo último que vea. Tu nombre, mi última palabra”

Magnus lo besó profundamente, necesitando sentir a su esposo, a su alma gemela contra él. Nunca dejaría ir a este hombre. Por nada, ni nadie.

Esa era una promesa que tenía intención de cumplir.

Chapter Text

 

Alec bostezó y tomó un sorbo de café mientras se sentaba en la mesa de la sala de conferencias. Jace le dio un codazo desde su asiento, a lado de él.

-“Basta con eso, amigo. Me vas a contagiar, y no es amable”

-“Lo siento”-dijo Alec- “Me pidieron que te diga que mi esposo me dejo exhausto anoche”

-“¡Uf!”- exclamó Jace- “¿Cómo sabía que iba a decir algo sobre tus bostezos?”

-“Magnus sabe muchas cosas, Jace. Él te conoce”

Luke entró en la sala de conferencias seguido por Charlotte Branwell, la Comandante.

-“Café y donas en el gabinete”- dijo Alec, haciendo un gesto- “Proporcionado por Empresas Bane”

-“¿Es un soborno?”- preguntó Charlotte con una sonrisa.

-“Sabe cómo meterse en un… corazón de policía”

Jace fingió una arcada a su lado.

-“Puedo verlo”- contestó Charlotte, su risilla se oía fácilmente bajo sus palabras mientras observaba la incomodidad de Jace.

Helen se levantó- “¿Estamos listos para empezar?”

Mientras todos se sentaban, Helen y Mark se colocaron en la cabecera de la mesa.

-“Revisamos los antecedentes de Justa Furia, estos fueron nuestros hallazgos”- dijo Helen- “No hay mucha información disponible sobre el grupo. Relativamente hablando son un grupo ‘nuevo’ de fanáticos religiosos”

-“Aparecieron por primera vez hace unos años”- continuó Mark- “Habían causado un poco de violencia en la ciudad. Sólo peleas individuales. Se adjudicaron la responsabilidad por el asesinato de Tad Donovan, un hombre de negocios. También por destruir la sede de campaña de un partido liberal cuando nadie estaba dentro. No hubo heridos”

-“¿Usaron explosivos?”- preguntó Alec preocupado.

-“Sí. Ellos afirmaron hacerlo de todos modos”- respondió Mark.

A Alec no lo gusto eso. Si Justa Furia había usado explosivos antes, lo harían de nuevo. Esta vez, sin embargo, no se quedarían satisfechos con hacer daño a una propiedad, sin tener víctimas. Ellos querían sangre. Muerte. Querían miedo. No se trataba de religión, esto era sobre poder.

-“También afirmaron haber manipulado las pastillas anticonceptivas que se compraban en una farmacia de Midtown. Una investigación sobre la supuesta manipulación indicó que tal acto no se había producido”- dijo Mark.

-“¿Cuál fue su motivo para la manipulación?”- preguntó Jace, tomando notas del acto.

Helen leyó la declaración de la organización de una nota en la mesa- “Las mujeres tienen el propósito de procrear. No tienen derecho a impedir que la semilla de un hombre tome raíces. No tienen derecho a decidir qué hacer con sus propios cuerpos. Pertenecen a los hombres. No tienen derechos”

Charlotte insultó.

Alec se volvió rápidamente para mirarla con los ojos muy abiertos. Era como oír a su abuela insultar. Una mujer, que nunca había escuchado decir una mala palabra, acababa de soltar una bomba con ‘C’ en una reunión de equipo.

Las orejas de Alec literalmente le zumbaban.

Jace preguntó- “¿Dónde te deja eso, Helen?”

-“No estoy evitando activamente que la semilla de un hombre tome raíz”- respondió Helen con voz llena de risa- “Simplemente prefiero el recipiente que esta organización dice está destinado a mantener la semilla”

Jace se rió y miró a un oficial uniformado que parecía confundido.

-“Es lesbiana”- le dijo Jace.

-“¡Ah!”- exclamó el uniformado- “Gracias a dios. Estaba pensando en un jardín y quedé muy confundido”

Alec resopló una carcajada.

-“¿Se han responsabilizado de alguna otra cosa?”- preguntó Luke.

-“No. Comparado con otros cultos religiosos, Justa Furia es bastante suave”

-“Eso fue hasta que enviaron dos hombres a Kebebasan para dispararle a cincuenta personas dentro”- dijo Alec.

-“Hasta entonces”- estuvo de acuerdo Helen.

-“¿Tenemos un archivo sobre Tad Donovan?”

Mark colocó una caja delante de Alec- “Pensamos que lo querrías, así que movimos algunos hilos”

-“Gracias”- dijo Alec- “Me gustaría hablar con el escuadrón antibombas sobre los explosivos usados en la sede del partido. Si han utilizado explosivos antes, es probable que recurran a ellos de nuevo. Es probable que los utilicen a mayor escala”

-“Estoy de acuerdo”- dijo Charlotte- “Lo arreglaré. Cualquier cosa que necesites, Alec. La tendrás”

-“Gracias, señora”- replicó Alec.

Emma entró en la sala de conferencias- “Se han puesto en contacto con los medios de comunicación”- dijo.

Simon se movió rápidamente para encender la televisión.

El periodista estaba sentado en una mesa de noticias detrás de un anuncio en rojo que decía: ‘Últimas Noticias’, mirando a la pantalla con sus grises ojos serios.

-“El grupo conocido como Justa Furia quien reclamó la responsabilidad por el ataque a Kebebasan, club y restaurante indonesio propiedad del empresario Magnus Bane, ha enviado un video a KNW New York. Pedimos que cualquiera que vea esto lo haga con precaución porque puede ser inquietante para los espectadores”

El video cambió para mostrar a un hombre usando una máscara negra con un cráneo blanco pintado. Cuando habló, su voz estaba distorsionada, haciendo imposible distinguirla con sólo el video.

-“Simon, si consigues el video, ¿puedes limpiarlo y escuchar su voz?”- preguntó Alec.

Simon asintió- “Necesito el original”

Alec miró a Emma.- “Obtén el video original. Si necesito hacer una llamada a mi papá, lo haré”

-“Hecho”

-“Justa Furia ya no soportará la amoralidad que abunda en toda esta ciudad”- decía el líder- “Hemos comenzado a poner fin a la oleada de lujuria en la amoral agenda gay”

-“¿Agenda? No tengo una agenda”- dijo Mark- “¿Tienes una agenda?”- le preguntó a su hermana.

-“Levantarme. Ducha. Ir al trabajo. Resolver crímenes. Ir a casa. Cenar. Destruir una relación heterosexual normal y feliz. Ir a casa. Hacerle el amor a mi dama. Acostarme. Repetir”- dijo Helen inexpresiva- “No puedo creer que la gente todavía crea esta mierda”

-“Créelo”- dijo Alec.

El líder continuó- “Nuestro ataque contra Kebebasan estaba justificado. Las llamadas ‘víctimas’ merecían lo que recibieron. Esas personas eran una plaga para la sociedad y llevaban a otros al pecado. No nos disculpamos por la pérdida de vidas, ni nos disculparemos por lo que debemos hacer a continuación. Los hombres que han sido arrestados por los cerdos socialistas de la policía son los verdaderos héroes de esta ciudad, y verán justicia. Si no en esta vida, entonces en la siguiente”

-“Esperemos que en ambas”- dijo Jace, frunciendo el ceño ante la pantalla.

-“Cambia tus costumbres, Nueva York. No mostraremos misericordia a aquellos que no pueden molestarse en mostrar remordimiento “

La pantalla se volvió negra y el reportero regresó a la pantalla.

-“Van a atacar de nuevo”- dijo Alec, la sensación de urgencia acumulándose en su estómago.

-“No hubo indicación de cuándo o dónde”- dijo Jace- “Ni una pista. Estamos a ciegas, Alec. No sabemos nada”

Alec se encontró con la mirada dorada de Jace- “No hay nada que podamos hacer para detenerlos, ¿verdad?”

Jace negó con la cabeza- “No. Todo lo que podemos hacer es esperar”

Al final resultó, que no necesitaron esperar mucho tiempo.

A las 1323, en Midtown a unas seis cuadras del edificio de oficinas de Magnus, un centro de Planificación Familiar explotó matando a todo el mundo dentro.

 

 

 

 

 

 

 

 

En el sitio, Alec se acuclilló y miró a un diminuto zapato ensangrentado.

Una pequeña cosita de cuero y tela que hablaba sobre tragedia y miedo. Sobre muerte. Sobre destrucción. Hablaba de una joven vida segada violenta y rápidamente (esperaba que sin dolor).

Mientras Alec miraba el zapato, Jace se agachó a su lado y le tocó la espalda.

-“¿Por qué eligieron este sitio?”- preguntó Alec, incapaz de esconder el dolor en su voz.

-“No hay manifestantes”- replicó Jace- “Helen piensa que quieren evitar herir a las personas que están de acuerdo con ellos”

De pie, Alec respondió- “No hay ningún manifestante porque aquí no realizan abortos. Esta clínica ayuda a las personas con embarazos no planeados a discutir sus opciones. Ellos trabajan en adopciones. Tienen clínicas para violación y terapeutas, chequeos de salud. Tienen un pediatra en el personal, Jace”

Jace miró el zapato y maldijo. Sabía a dónde iba a ir su compañero con esto- “Alec…”

-“No fui lo bastante rápido. Me moví demasiado lento y más gente murió”

-“No es culpa tuya, Alec”- replicó Jace.

-“Puede que yo no haya presionado el botón, pero igual maté a estas personas. Me concentré en Magnus, en los chicos, y estos cabrones atacaron de nuevo. Los dejé matar niños, Jace. Dejé que esto sucediera. ¿Cómo puedo vivir con eso?”

-“No lo hiciste…”

-“¡Lo hice!”- gritó Alec con los ojos llenos de lágrimas- “No trabajé lo suficiente y gente murió”

-“Somos un equipo, Alec. No estás solo”

Alec parpadeó y al bajar la mirada al zapatito quemado y ensangrentado, que habría usado un niño no mayor de tres años, una lágrima se deslizó por debajo de sus pestañas hasta su pálida mejilla.

-“Volvamos al trabajo”- ordenó Alec.

Jace observó cómo su mejor amigo se alejaba hacia los restos del edificio. Sacando su teléfono del bolsillo de su abrigo, Jace envió un mensaje y siguió a su compañero.

 

 

 

 

 

 

 

 

Magnus miraba las noticias sentado en el sofá, con Ragnor a su lado en el sillón de cuero, una mano sobre la boca y el aliento atorado en su garganta.

-“Esto es horrible”- susurró Ragnor, haciendo eco de los pensamientos de Magnus.

Vio a Alec en el lugar y escuchó al periodista discutir los daños. Observó cómo Catarina y el equipo forense entraban en el sitio demolido.

-“Según fuentes”- estaba diciendo la reportera, mientras las cámaras seguían los movimientos de los oficiales. Magnus captó vistazos de Alec dando órdenes- “El grupo que se autodenomina Justa Furia se ha adjudicado la responsabilidad”

-“Diancuk”- susurró Magnus.

-“El grupo religioso ha emitido una declaración”- continuó la periodista, su voz objetiva a pesar de estar hablando sobre una organización terrorista que había atacado a un sitio de Planificación Familiar.

La pantalla cambió de una vista de los policías que trabajaban en el sitio a una pantalla en rojo y negro con letras blancas, la declaración que Justa Furia había enviado a los medios de comunicación. El reportero leyó la declaración tal como apareció en la pantalla.

‘Furia Justa tiene la razón. Hemos destruido un edificio que era hogar del mal. Estas personas mataron a nonatos y merecen cada momento de dolor que sufrieron en este mundo, y el abrasador horror que sufrirán en el Infierno’

Magnus miró fijamente a la televisión mientras el reportero decía- “Se nos está diciendo que el detective Lightwood-Bane, el jefe del equipo de investigación en los crímenes cometidos por Justa Furia, va a hacer una declaración. Los llevaremos en vivo al sitio del bombardeo de Planificación Familiar”

La cámara mostró a Alec solo, frente los escombros del edificio que había albergado a sólo Dios sabe cuánta gente.

-“¡Detective!”- gritó alguien antes de que Alec tuviera oportunidad de hablar.

Alec miró a quien le había llamado.

-“¿Qué tiene que decir a la declaración de Justa Furia”- el periodista entonces procedió a leerle la declaración a Alec.

Magnus observó los ojos de Alec. Había cólera. Ira y rabia. Pero también podía ver el dolor. La desgarradora tristeza.

Cuando el hombre terminó de hablar, Alec respiró hondo- “El Departamento de Policía de Nueva York no condona de ninguna manera las acciones de la organización fanática religiosa que se hace llamar Justa Furia. Utilizaremos todas nuestras fuentes para encontrar a los responsables y llevarlos ante la justicia por las docenas de personas que han muerto en estos ataques”

-“¡No respondió la pregunta!”- gritó alguien.

-“¿Cuál es opinión?”

Alec miró algo a sus pies. Magnus se preguntó qué había allí; fuera lo que fuese, puso una mirada atormentada en los ojos azules de Alec.

-“Mierda”- susurró Magnus.

-“¿Personalmente?”- empezó Alec- “Estoy indignado por los ataques. Estoy muy asqueado por Justa Furia y su agenda. Han asesinado a personas inocentes y lo han justificado diciendo que la gente era amoral, así que no merecían vivir. Este culto no sabe nada de la amoralidad si piensan que una clínica que llevaba a cabo su visita pediátrica semanal es amoral. ¿Qué hicieron los niños de esta clínica tan amoral?”- exigió Alec.

-“Parece que ahora va por todas, ¿verdad?”- dijo Ragnor.

-“Si”- dijo Magnus- “¿No es magnífico?”

-“La organización conocida como Justa Furia ha asesinado a niños pequeños hoy. Mataron a bebés. ¿Cómo es eso correcto? ¿Cómo pueden justificar la matanza de niños cuando claman estar destruyendo un edificio que supuestamente ‘mataba a los nonatos’? ¿Cómo es la vida de un feto más importante que la de un niño que tampoco tuvo una oportunidad porque alguien decidió plantar una bomba y matarlos? ¿Quieres saber cómo me siento?”- preguntó Alec. Estoy enfurecido. Yo mismo siento un poco de justa furia, y puedo garantizar que no descansaré hasta que tenga a cada miembro de este culto en una jaula. Yo mismo cerrare las puertas. Recuerda mis palabras."

Con eso, Alec se alejó de la prensa y regresó a la escena del crimen.

Agitado por la intensidad de Alec, Magnus se levantó y fue por su teléfono para enviarle unas fotos. Tenía un mensaje y cuando lo abrió, su estómago dio un vuelco. Era de Jace y cambió todos sus planes para esa noche.

 

Encuéntranos en la Central. Él lloró. Te necesita – JL 1419

Chapter Text

 

Magnus miró a Sofía cuando ella entró a su despacho.

-“Lo siento, querida”- dijo Magnus- “Me tengo que ir”

-“¿Está todo bien?”- le preguntó Sophia, colocando en su escritorio el archivo que la había mandado a buscar.

-“Alec me necesita”

Sophia asintió- “Ve. Nos ocuparemos de todo aquí”

Magnus sonrió. Se sentía aliviado de haber conseguido conservar a esta chica. Ella era tan eficiente y parecía muy adulta para su edad- “Ragnor, si no estoy de vuelta a las cuatro, quisiera que tú y Sophia lleven a Max a la casa. Llamaré a Andrew, él se reunirá con Rafa”

-“Por supuesto. Ve a cuidar de tu esposo”- le ordenó Ragnor, apagando la televisión- “Cancelaré tus citas de esta tarde y cerraré la oficina. Podemos llevar a Max por un helado”

Magnus besó la cabeza de Sophia- “Me han salvado la vida”

-“Lo sabemos”- dijo Sophia, cogiendo el abrigo de Magnus y sosteniéndolo para que pueda pasarlo por sus hombros- “Vete. Quiero helado y luego disfrutar de tu hijo menor”

Sonriendo, Magnus salió de la oficina y entró al ascensor. Por suerte el viaje fue sin ninguna interrupción de cualquier persona tratando de bajar, y Magnus salió del ascensor en la cochera unos tres minutos más tarde.

Sin embargo, al salir se topó con un hombre que vestía una sucia camisa de franela, pantalones vaqueros rasgados y una chaqueta de mezclilla dos tallas demasiado grandes. Parecía que acabara de salir de un concierto de Nirvana.

-“Discúlpeme”- dijo Magnus educadamente, conteniéndose de limpiarse su chaquetón negro, por si acaso este hombre se volvía contra él.

El hombre desaliñado no dijo nada, simplemente pasó por delante de Magnus y entró en el ascensor.

Sacudiendo su abrigo, Magnus atravesó el estacionamiento subterráneo hasta su sedán negro.

El viaje en coche hasta la Central fue tan molesto como siempre, pero Magnus lo superó y eventualmente aparcó en el estacionamiento de visitantes. Después de que se registró y consiguió su pase de visitante, Magnus se dirigió a Homicidios.

Entrando en el piso de oficinas, Magnus hizo dos observaciones. Uno: Alec no estaba ahí, y dos: Jace estaba paseando de un lado a otro.

-“¿Qué te preocupa tanto?”- preguntó Magnus tratando de calmarse y aligerar el estado de ánimo.

-“Magnus”- dijo Jace, con los hombros literalmente relajándose al ver al esposo de su compañero.

-“Es grave, ¿verdad?”- preguntó Magnus.

-“La única vez que lo he visto tan angustiado fue cuando descubrimos que Max había muerto”- replicó Jace.

-“Se culpa a sí mismo, ¿verdad?”- preguntó Magnus.

-“Sabes cómo es”- dijo Jace, sentándose en su escritorio- “Él se tomas las cosas demasiado en serio. Se culpa demasiado… Y–Yo... No lo entiendo. No puedo ayudarle”

Magnus se sentó en la esquina del escritorio de Jace- “Alec trata de ser el ideal de todos. Se esfuerza tanto por ser lo que todos quieren que sea, trata de hacer felices a todos. Y cuando falla lo siente más intensamente”

-“Él no falló”-gruñó Jace.

-“No”- dijo Magnus- “Pero cree que sí”

-“Odio verlo así”- se quejó Jace.

-“Entonces dime dónde está y cambiaré las cosas”

-“No del modo que siempre lo haces”- replicó Jace- “Por favor. Tenemos trabajo aquí”

-“Tú me enviaste el mensaje, Ricitos. Sabías lo que pasaría.”

-“Él tiene un punto, señor”- comentó uno de los uniformados, Sean Nightraven. No era la idea que Magnus tenía de un policía, considerando el mechón azul en el cabello; pero Luke, quien dirigía un grupo disciplinado, también era muy laxo cuando se trataba del código de vestimenta y, considerando a Emma y Julian, los enamoramientos entre oficiales.

Luego estaba el número de veces que Magnus había tenido sexo en la Central…

-“Tú, callado”- ordenó Jace.

Nightraven sólo sonrió- “Sólo estoy haciendo eco de sus iniciativas, señor. Los métodos de Magnus para cuidar del estado de ánimo del Detective Lightwood-Bane no son ortodoxos, pero si muy efectivos. Así que, si conseguir una mamada en el vestuario lo saca de ese bajón, yo estoy bien con ello”

Jace cerró los ojos mientras Magnus se reía- “¿Entonces está en los vestuarios?”

-“Sí”- gruñó Jace- “Por favor, no me des ningún detalle”

-“No te prometo nada”- respondió Magnus, levantándose y saliendo del piso de oficinas- “Sabes que es como mantenemos nuestra relación”

-“Maldita sea”- susurró Jace mientras Magnus salía a cuidar de su esposo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Encontró Alec sentado en el banco frente a su casillero. Su cabello oscuro estaba todavía húmedo por la ducha y se había cambiado de ropa. Llevaba un par de jeans desgastados y sostenía un feo suéter negro en su regazo.

A Magnus se le había escapado ése

-“Si hubiera sabido que estarías desnudo en algún momento, habría llegado más rápido”- dijo Magnus. Los devastados ojos azules de Alec se alzaron para encontrarse con los suyos, pero permaneció en silencio.

Magnus tomó el suéter de su regazo, lo dejó a un lado y se deslizó en su lugar, poniendo los brazos alrededor del cuello de Alec- “Déjalo ir, amor. Venga sayang, te tengo ahora. Estás a salvo”

Los brazos de Alec lo rodearon con fuerza y enterró el rostro contra su hombro. Magnus le acarició el cabello y no se estremeció cuando la punta de los dedos de Alec se clavó en sus omoplatos.

Tranquilizándolo, Magnus agradeció a todos los dioses, todos los Ángeles, que encontrara a Alexander Lightwood. Este hombre, incluso en su punto más bajo, era el mejor que Magnus había conocido, nunca lo cambiaría.

-“Te tengo, cariño”

-“Es mi culpa”- dijo Alec, su voz amortiguada contra el hombro de Magnus- “Yo dejé que esto suceda”

-“¿Cómo?”- preguntó Magnus, apartándose para mirarlo. Los ojos de Alec estaban húmedos y rojos, tan llenos de pena que Magnus no pudo evitar el deseo de arropar a su detective y llevárselo a casa, donde podía ser cuidado y amado.

-“Ni siquiera has tenido este caso una semana, Alexander”

-“Y si hubiera sido más rápido”- comenzó Alec, lo ojos se le volvieron a llenar de lágrimas, algo que mató a Magnus- “Si hubiera sido más inteligente…”

-“No”- dijo Magnus con firmeza, agarrando el cabello de Alec y tirando hacia atrás bruscamente- “No digas eso nunca”

La inteligencia de Alec era un punto débil. Apenas graduado del bachillerato, Alec se sentía como si fuera estúpido, Magnus odiaba que pensara eso de sí mismo, que otras personas lo pensaran.

Soltó el cabello de Alec, dejando su mano apoyada en éste- “Eres la persona más inteligente que conozco. Eres increíble y hermoso. Te amo más de lo que puedo decir. Las víctimas y sus familias tienen suerte de tenerte”

-“Había niños, Mags. Había niños en el edificio”

Magnus abrazó a Alec contra él- “Todo estará bien, cariño”- le tranquilizó- “Conseguirás justicia para ellos”

Alec enterró su rostro en el pecho de Magnus- “¿Y si no puedo?”

Magnus volvió a tirar de su cabello y obligó a Alec a levantar sus ojos azules- “Escúchame, Alexander Lightwood-Bane. Tú puedes hacer cualquier cosa. Eres la persona más increíble que he conocido. Me enamoré de ti por tu determinación y, cintaku, te preocupas por las víctimas. Tratas de cuidar a todos, pero no puedes ser perfecto. Puedes dar lo mejor, mi Alec, y eso es suficiente. eres suficiente”

Sintiendo que Alec necesitaba más que palabras, Magnus posó con suavidad sus labios contra los de Alec.

Incapaz de evitarlo, Alec envolvió sus brazos firmemente alrededor de Magnus, profundizando el beso. Magnus pasó sus manos sobre la espalda desnuda, aceptando complacido los rudos y necesitados besos.

Cuando Alec empujó los pantalones de Magnus, él le ayudó quitándose la ofensiva ropa. Una vez desnudo de la cintura, Magnus volvió a su regazo, las manos de Alec estuvieron de inmediato sobre su trasero, apretando cada nalga y empujando su cuerpo contra él. Magnus besó sus labios, su lengua invadiendo, llevándolo a nuevas alturas con sólo su boca.

-“No tengo nada”- jadeó Alec desesperadamente contra sus labios.

-“Shh, cariño. No necesitas nada”

Magnus se bajó del regazo de Alec para arrodillarse a sus pies y tomó la dura carne en su boca, profunda y rápidamente.

-“Mierda, Mags”- gruñó Alec, necesitando más.

Y él se lo dio.

Magnus lo llevó hasta el fondo en su garganta, gimiendo alrededor de la carne, dándole más placer con cada movimiento.

Alec gimió, pronunciando el nombre de Magnus, suplicándole, desesperado por el consuelo que ofrecía, que sólo Magnus podía darle.

Apartándose, Magnus volvió a su regazo. Acarició la erección de Alec unas cuantas veces hasta que el presemen se acumuló en la cabeza de su miembro, luego movió la húmeda punta en círculos alrededor de su propia entrada, mojándola lo suficiente como para facilitar el camino de Alec

Hundiéndose, Magnus tomó Alec en su cuerpo, el presemen y la saliva lo lubricaron lo suficiente.

Entonces comenzó a moverse.

Estableció un ritmo brutal, tomando Alec en él una y otra vez, con fuerza, dándole placer, dándole consuelo, hasta que todo se hizo demasiado y Alec estalló gritando el nombre de Magnus y palabras desesperadas de amor y adoración.

Alec posó su frente contra el hombro de Magnus, los brazos alrededor de su esposo, jadeando. Magnus lo sostuvo, sin hablar, justo allí, un sólido recordatorio de que Alec era amado.

Que había alguien allí que siempre lo amaría y cuidaría de él.

Alec rompió el silencio.

-“Lo siento, amor”

-“¿Por qué?”- peguntó Magnus, dejando un beso en la cabeza oscura de Alec.

-“Yo no... No me encargué de ti”

-“Esto no se trataba de mi”- respondió Magnus.

Alec le quitó el abrigo a Magnus- “Vamos a limpiarte”

Cuando terminó de desnudarlo, Alec termino de quitarse sus propios pantalones y zapatos sin apartarlo de su regazo. Levantándolo en brazos, llevó a Magnus a las duchas y mientras que el cálido rocío los envolvía, utilizó su boca para llevar a su esposo hasta el orgasmo.

Sosteniendo a un agotado Magnus, Alec dijo- “Te amo, amor. Nunca dejaré de necesitarte”

Con un brazo alrededor de él, Magnus le susurró- “Eres mi corazón, Alexander”

Alec lo abrazó con más fuerza- “Nunca sabrás lo que haces por mí”

-“Si lo sé”- sostuvo besando la columna de su cuello- “Porque tú haces lo mismo por mí”

Mirando los ojos verde-dorado de Magnus, Alec le creyó.

Él era suficiente.

Incluso si tropezaba y algunas veces lo olvidaba.

Chapter Text

 

A la mañana siguiente, Alec se sentó a la mesa con Magnus, la televisión encendida en las noticias para ver si estaría tratando con un público que condonaba o condenaba a Justa Furia. De cualquier manera, necesitaba estar preparado.

Luke había revelado el número de muertos a los medios de comunicación.

Dieciocho.

Cinco de ellos eran niños.

Niños.

Magnus tomó la mano de Alec, una fuerza sólida para que se aferrara mientras observaba la reciente encuesta que KNW Nueva York había hecho.

-“Como puedes ver, Karen”- decía el locutor, Tom, como una gráfica en pantalla- “Después del tiroteo en Kebebasan, un cierto número de neoyorquinos apoyaron el mensaje de Justa Furia sobre una guerra contra la amoralidad. Alrededor del 38% de los encuestados en los cinco distritos creían que tenían razón. Sin embargo, después del ataque de ayer contra la Clínica de Planificación Familiar, donde cinco niños de entre ocho y tres meses fueron asesinados, ese número ha disminuido significativamente. Sólo el 12% de los encuestados está de acuerdo con el mensaje de Justa Furia

-“Así es, Tom”- dijo Karen mientras la cámara volvía a la pareja- “La noche pasada Manhattan estalló en un clamor público contra el grupo religioso cuya doctrina parece provenir del más extremo Cristianismo e Islam. No menos de 80 diferentes protestas ocurrieron sólo en Manhattan. En el estudio con nosotros está el Dr. Givi Revas del Departamento de Teología de la Universidad de Nueva York para ayudarnos a entender un poco sobre el mensaje de Justa Furia. Buenos días, Doctor”

-“Buenos días”- respondió el hombre. Tenía el cabello y ojos oscuros, su acento de Europa del Este.

-“Ha visto los dos mensajes de Justa Furia. ¿Qué piensas de ellos?”

-“Siento como si sólo fuera un grupo de hombres que quieren causar miedo. Los verdaderos grupos religiosos no toman prestado de tantas doctrinas diferentes. Este grupo se niega a reconocer cualquier religión específica, algo que no es normal para los cultos. De hecho, yo diría que esto en realidad es una organización terrorista en lugar de una religiosa”

-“¿Cuál es la diferencia?”

-“Un grupo religioso elige una afiliación religiosa y, por lo general, no son violentos, aunque existen algunos extremistas que creen en la violencia como un medio para difundir su mensaje. Una organización terrorista no tiene ningún problema con el asesinato para ese fin. En este caso, todos los que no son parte de ellos son un objetivo. Afirman que están atacando a los pecadores. En el caso de Kebebasan, se dirigieron a los que sufrían el pecado de la lujuria, a saber, los homosexuales. En el caso de Planificación Familiar, se dirigían a asesinos, por muy equivocados que estuvieran en su propio asesinato de mujeres y niños en una clínica que no realizaba los abortos que tan idiotamente querían detener”

Alec suspiró- “Voy a tener que ponerle una escolta a ese tipo”

-“Está diciendo lo que todos pensamos”

-“Sí, pero está tratando con terroristas, Mags. Ahora necesitará protección”

Magnus bebió de su café y asintió con la cabeza- “Él me agrada”

-“Probablemente me reuniré con él para tener una mejor percepción de estos hijos de puta”

-“Por supuesto que sí, querido”

El doctor Revas continuó- “Justa Furia también se parece a una organización terrorista en que predican lo que está mal. Los grupos religiosos hacen esto, pero también dan a los seguidores una manera de hacer las cosas bien y así alcanzar su Nirvana. Las religiones nos dicen cómo ser justos, lo que se espera de nosotros. Ellos inculcan miedo, pero no con daño físico, lo hacen con daño al alma”

-“En un comunicado de prensa social, Justa Furia cita Leviticus. ¿Ves esto como una doctrina específica que pueden seguir?”

-“No. Parecen seguir el cristianismo, el islam, el judaísmo. Estas religiones monoteístas son todas ramas en el mismo árbol, por así decirlo. Están usando la Biblia y el Corán para predicar su sentido de la verdad y, como muchos lo hacen, están interpretando estos textos incorrectamente. No me sorprende que estén citando Levítico, un libro hebreo de leyes que se encuentra en el Antiguo Testamento. Esta ley particular dice: ‘Si un hombre también se acuesta con el hombre, como se acuesta con una mujer, ambos han cometido una abominación; ciertamente han de morir. Sobre ellos será sobre su sangre’. Esto automáticamente se ha pensado que significa que dos hombres teniendo relaciones sexuales está mal. Aunque puede ser interpretado de dos maneras, primero, la noción de ‘el hombre’ puede ser vista como el género humano y referirse a múltiples amantes dentro del lecho de su esposa y podría estar condenando el adulterio. Sin embargo, la sección de leyes en la que se encuentra este pasaje trata de leyes de propiedad. Las mujeres en tiempos bíblicos fueron vistas como propiedad. La escritura también puede traducirse de modo que, si un hombre trata a otro hombre libre como a una mujer, a saber, como propiedad, será condenado a muerte”

-“Por supuesto, todo esto proviene del mismo libro que dice que no podemos comer carne de cerdo o mariscos, y a mí me encantan los camarones envueltos en tocino”

Karen y Tom se rieron mientras Magnus apagaba el televisor.

-“Parece que el público está de tu lado, querido”

-“Eso parece”-  estuvo de acuerdo Alec, bebiendo su café- “Eso significa que en realidad podemos hacer algo de trabajo hoy”

-“Lo harás, amor. Lo descubrirás”

Eso era lo que Alec esperaba, pero no continuó la conversación mientras Rafael bajaba las escaleras.

Dejando a un lado su café, Alec abrió los brazos para el pequeño. Rafael no vaciló y se acomodó en el regazo de Alec para los abrazos matutinos. Alec apoyó la mejilla en la cabeza del chico y cerró los ojos.

¿Cómo alguien podría pensar en su familia como un pecado?

¿Cómo podían decir que la forma en que amaba a Magnus estaba equivocada? No se sentía así. Nada en la vida de Alec se había sentido más correcto. Sus sentimientos por Magnus eran lo mejor que le había pasado antes de tener a los chicos. Alec se negaba a creer que, si había un Dios, él o ella castigaría a los seres que había creado por amor.

Eso sólo parecía vengativo y erróneo.

Incluso si su amor por Magnus era incorrecto, a Alec no le importaba.

Con mucho gusto pasaría la eternidad en el infierno por él.

Pero eso podía esperar hasta después de que muriera. En este momento, tenía que desayunar juntos a los chicos.

La vida real era mucho más dulce de la que algunas personas pensaban que debería tener.

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de besar a Magnus y a los chicos, Alec se reunió con Jace en el laboratorio.

-“Hey”- dijo Jace, pasándole una taza de café- “¿Como estuvo tu mañana?”

-“Lo normal. Tomé un café con Magnus, le dimos el desayuno a los niños. Hicimos peguntas de repaso con Rafa, hoy tiene examen de ortografía”

-“Estoy seguro de que le irá bien. Él es un genio”

-“Sí, lo es”- replicó Alec con orgullo- “Esos chicos son increíbles”

-“Lo estás haciendo bien, Alec. los estás criando para ser increíbles. ¿Crees que Rafe sería tan respetuoso e ingenioso si no lo hubieras encontrado?”- preguntó Jace- “¿Crees que Max sería tan feliz y encantador si tú y Magnus no lo hubieran aceptado cuando Simon lo encontró en la puerta? Eres un padre maravilloso, Alec. Y estás haciendo grandes cosas por tus muchachos”

-“Estás muy sentimental esta mañana, Jace”

Suspirando, Jace respondió- “Simplemente... Estoy pensando en pedirle a Clary que se case conmigo”

El rostro de Alec se convirtió en una amplia sonrisa- “¿De verdad?”

-“Sí”- respondió Jace- “Yo... No sé qué hacer. Cómo hacerlo”

-“¿Me lo estás preguntando a ?”- preguntó Alec incrédulo.

-“¡Claro que no! Se lo pediste a Magnus en el desayuno. No tienes nada de romance, colega. Iba a preguntarle a Magnus”

Alec soltó el aliento- “Gracias a todo lo que es sagrado. Es exactamente a quien tienes que acudir”

-“Entonces... si ella dice ‘sí’, ¿serías mi padrino?”

Agarrando el hombro de Jace, Alec respondió- “Sabes que lo haré”

Jace le dio a Alec un fuerte abrazo- “Eres el mejor amigo que he tenido. Te quiero, Alec”

Riendo entre dientes, Alec dijo- “Yo también te quiero, gran cursi. Habla con Magnus sobre cómo proponerte, ya que soy tan poco romántico”

-“Te propusiste en el desayuno”

-“Funcionó para nosotros”

Jace sonrió- “Sí, lo hizo”

En secreto, Alec se preguntó si su propuesta – que había sido planeada para la noche de su cita, pero fue desviada porque Magnus no había estado receptivo… además, Alec fue llamado a trabajar – fue suficiente. Magnus nunca se había quejado, pero Jace tenía razón. Él no era romántico. Era el menos romántico entre ellos.

Respirando, Alec se recordó que él era suficiente, que Magnus lo amaba.

Todavía estaba trabajando en ello. Las inseguridades no se iban a ir de la noche a la mañana.

En el laboratorio, encontraron a Henry Branwell con facilidad, su brillante cabello carmesí era como un faro para que siguieran.

-“¡Ah!”- exclamó Henry al verlos- “Justo te estaba enviando un correo electrónico”

Alec miró la pantalla. Henry seguía usando la dirección de correo electrónico que había sido hackeada hace cuatro años.

Jace sonrió- “Henry, ¿puedo hacer algo por ti?”

-“Por supuesto, detective”- respondió Henry, con una sonrisa tan gentil como el hombre mismo.

Jace cambió la dirección de correo de Alec en la computadora de Henry.

-“¿Qué tienes, Henry?”- preguntó Alec.

“Encontré una huella parcial en un fragmento de la bomba”

-“¿Una huella parcial?”- preguntó Alec, sorprendido y emocionado por la oportunidad.

-“Sí”- respondió Henry- “Lo he enviado para que la cotejen. Lo sabrás al momento que tenga un nombre”

-“Ahora sí lo sabrás”- le dijo Jace en voz baja.

Alec podía besar al hombre- “Henry, creo que te quiero”

-“No dejes que tu marido te oiga decir eso. Y lo que es más importante, no dejes que mi esposa lo haga”.

Alec se rió- “Ni lo soñaría. ¿Qué más encontraste?”

-“Bueno, puedo decir con absoluta sinceridad que quienquiera que haya creado estas bombas es un genio”

-“¿De verdad?”- preguntó Jace.

-“Oh, si. La bomba fue creada usando las piezas de un automóvil y líquidos de limpieza para el hogar, nada resaltaría cuando fueron comprados. Su fabricante de bombas conoce de química”

-“¿Líquidos?”- preguntó Alec.

-“Sí”- respondió Henry con entusiasmo, luego giró su silla hacia delante y abrió un esquema en su computadora- “Yo creé esto después de que obtuve los fragmentos”

-“¿Recreaste una bomba después que explotó? ¿Sólo de los fragmentos?”- preguntó Jace- “¿Y llamas al bombardero un genio?”

-“Sí, bueno”- empezó Henry, avergonzado- “Como pueden ver, he llegado a la conclusión de que dos cámaras estaban programadas para romperse en un momento determinado. Se combinaron y la reacción química provocó una explosión aislada. Debido al tamaño diminuto de estas bombas, tu bombardero necesitaba varias. Son pequeñas, pero considerablemente potentes dado su tamaño. "

-“¿Cuantas dirías que necesitaba?”- preguntó Alec.

-“Cerca de doce. Quizá hasta diecisiete”

-“¿Qué tan grandes son?”

-“Alrededor del tamaño de una taza de 350ml. Habrían pesado alrededor de 400g, poco más. Son muy ligeras. Podrían caber fácilmente en un bolsillo, y no explotarían hasta que los líquidos se combinaran, así que podrían ser llevados por cualquier persona”

-“¿Por lo tanto podrían estar literalmente en cualquier parte?”- preguntó Jace.

-“Sí, Detective”- respondió Henry- “Podría ser”

 

 

 

 

 

 

 

 

Necesitando saber más sobre el bombardero y la Justa Furia, Alec y Jace se dirigieron a la Central para visitar a Jem Carstairs, el psicólogo del personal.

En el camino, Alec hizo una cita y envió un mensaje a Magnus.

 

Hola, cariño. Justo estaba pensando en ti – MB 1028

Entonces debes estar en una reunión – AL 1029

Si. Pero a menudo pienso en ti. ¿Necesitas una distracción? – MB 1030

Un poco – AL 1031

Puedo enviarte fotos. Ya sabes, como las que le envío a Jace – MB 1032

Tendré que pasar. ¿Como va tu día? – AL 1033

Bien... Max estaba roto esta mañana, así que se desquito un poco conmigo – MB 1034

 

Alec se rió. Ellos tenían un código cuando se trataba de sus hijos. Cuando uno de ellos tenía una mala mañana (gimoteos, poco cooperador, irritable), decían que el niño estaba roto. No sucedía a menudo, pero cuando pasaba, podría ser estresante, así que lo trataban con humor.

Como hacían la mayoría de las cosas, eso hacía todo más fácil.

 

Siento escuchar eso. ¿Te ayudó Rafa? – AL 1037

Si. Tenemos suerte de que no se hayan roto el mismo día – MB 1039

Todavía – AL 1040

Gracias por eso – MB 1041

Lo siento cariño. Realmente debo volver a esto. Me están mirando feo porque no presto atención. Es casi como si no fuera el dueño de la compañía – MB 1042

Que te diviertas. Te amo – AL 1043

También te amo– MB 1044

 

En la Central, Alec tomó el ascensor hasta el nivel de Jem, mientras Jace regresaba al piso de oficinas para darle un reporte a Luke.

La recepcionista lo dejó entrar de inmediato- “Está esperándole, Detective”

-“Gracias”- dijo Alec, moviéndose hacia la puerta.

-“Hola, Alec”- dijo Jem, al verlo en la puerta.

-“Tengo algunas preguntas”- dijo Alec- “No te quitaré mucho tiempo”

-“Pensé que las tendrías. Y no te preocupes por mi tiempo”- dijo Jem, poniéndose de pie y se acercó a su cafetera- “Te serviré un poco de café. Pareces agotado. ¿Los sueños te están molestando?”

Suspirando, Alec preguntó- “¿Cómo sabías que estaba teniendo sueños?”

-“Tus ojos están rojos por la falta de sueño. Estás cansado. Háblame de esos sueños”

Incapaz de mirarle a los ojos, Alec dijo- “Veo a las víctimas. A los niños. A un chico de dieciséis años y a sus mamás”

Jem puso una taza de café delante de Alec- “Te estás culpando”

Era una declaración.

Alec asintió, mirando el café.

-“¿Cómo es esto tu culpa?”

Levantando la vista de golpe, Alec gruñó- “Porque no fui lo bastante rápido para detenerlo. No fui lo suficientemente inteligente”

Jem se sentó de nuevo, sus ojos plateados súbitamente acalorados- “Esa es la única estupidez que me has dicho, Alec”

Lo dijo en voz baja, pero parecía un látigo. Jem nunca le había hablado así antes.

-“Nunca digas que no eres lo suficientemente inteligente para esto. Has superado mucho para llegar a donde estás ahora. Has cuidado a todos a tu alrededor y necesitas darte un respiro. Tienes que dejar de intentar ser más de lo que puedes ser”

-“Yo–”

-“Sí. Sólo por un momento, piensa en lo que quieres. No lo que otros quieren”

-“¡Quiero encontrar a estos tipos! Quiero detenerlos antes de que maten a alguien más. Quiero proteger a la gente que amo. Quiero proteger a gente que nunca he conocido”

Jem asintió- “¿Qué más?”

-“Quiero hacer a Magnus y a los chicos felices”

Jem sonrió- “¿Por qué?”

-“Porque eso es todo lo que siempre he querido. Es todo lo que necesitaré para... ser feliz”

Los deseos profesionales eran una cosa. Este deseo personal era algo completamente distinto. Ambos trataban de su necesidad por cuidar a los demás, pero el deseo personal de Alec se centraba en garantizar la felicidad de su familia, mientras que sus necesidades profesionales veían por la seguridad física de todos.

-“¿Qué tienes que hacer para cumplir esos deseos, Alec?”

-“¡No lo sé!”- dijo Alec, su frustración del todo evidente.

-“Ser tú”- contestó Jem, su voz era tan tranquila como siempre- “Todo lo que has tenido que hacer es ser tú”

-“No es por eso que estoy aquí, Jem”

Sonriendo suavemente, Jem respondió- “Sí. Lo sé. Pero es lo que necesitabas. Ahora,”- se sentó en su escritorio- “Has tus preguntas”

-“Necesitamos saber más sobre el bombardero”

Jem asintió- “Por supuesto. Ya te he enviado un informe sobre la psique de un bombardero, pero ahora puedo discutirlo contigo”

Alec asintió con la cabeza.

Jem tomó un sorbo de su café.

-“Es muy probable que estés tratando con un hombre blanco de 30 a 50 años, que no necesariamente esté de acuerdo con el grupo en su conjunto. Su objetivo es crear la bomba y destruir. No piensa en la gente que está siendo asesinada. Sólo ve su creación y la necesidad de hacer su trabajo. Por esta razón, es poco probable que haga una amenaza. No quiere atraer la atención sobre sí mismo, ni sobre sus creaciones. Él quiere, en algunos casos, incluso necesita que las bombas exploten”

-“Así que la clínica de Planificación Familiar no tuvo ninguna oportunidad”

-“Ninguna. Es probable que haya elegido un objetivo más grande y más atractivo para el siguiente. Uno que, en el caso de que explote, causará más publicidad, probablemente más indignación. La clínica era una práctica en comparación con la ubicación que es probable sea su obra maestra”

-“¿De qué tipo de sitio estamos hablando aquí?”- preguntó Alec.

-“Estará buscando un lugar que represente los pecados de Justa Furia, pero también las necesidades del bombardero de tener un objetivo importante”

Alec juró- “Así que, literalmente, en cualquier lugar”

-“Sí”- aceptó Jem- “Literalmente cualquier lugar”

Suspirando, Alec se puso de pie y bajó la mirada al café que ni siquiera se dio cuenta en que momento lo bebió.

-“Lamento no tener más que ofrecerte, Alec”

Alec asintió con la cabeza- “Lo sé. Gracias por lo que pudiste darme”

-“Tan pronto como lo encuentres, podré decirte más”

-“Gracias, Jem. De verdad, por... todo”

Mientras Alec se dirigía a la división de Homicidios, su necesidad de encontrar a estas personas aumentó.

Especialmente cuando su teléfono sonó al entrar en su piso de oficinas.

La pantalla mostraba que llamaba Magnus. Pero Magnus enviaba mensajes de texto. Él nunca llamaba.

-“¿Mags? ¿Amor, qué pasa?”

Al escuchar la urgencia en la voz de Alec, Jace se acercó a su compañero, sus ojos dorados llenos de duda y preocupación.

-“Hola cariño. ¿Vendrías al edificio de Midtown?”- preguntó Magnus con voz tranquila y serena- “Tuvimos un pequeño problema”

-“¿Problema?”- preguntó Alec cuando su teléfono de escritorio sonó y Jace se acercó a éste para responder.

-“Sí”- respondió Magnus.

-“Es la centralita”- le dijo Jace a Alec.

-“Magnus. Dime qué pasó”- ordenó Alec- “Ahora”

El tono de Alec no daba pie a ninguna discusión.

-“Nos han señalado como blanco, cariño. Pusieron bombas en todo mi edificio”

Chapter Text

 

Max Lightwood-Bane estaba roto. Se había levantado con el pie izquierdo esa mañana y había armado todo el alboroto que podía un niño de tres años, y estaba logrando que Magnus perdiera su muy controlado temperamento.

Rafael, gracias al ángel por Rafa, intervino cuando vio que estaba cerca de su límite.

Vestido en su uniforme escolar (blazer negro, pantalones color caqui, camisa blanca y corbata negra), Rafael se agachó para mirar a su hermanito, que estaba tumbado boca abajo sobre la alfombra del estudio.

-“¿Qué pasa, Maxie?”- preguntó suavemente.

Max gruñó.

-“¿Quieres que te ayude a elegir tu ropa?”

Max gruñó de nuevo. Sin embargo, ese sonido pareció más afirmativo que el primero.

Rafael pareció entender el ininteligible lenguaje de las cavernas que Max estaba hablando, porque se levantó.

-“Entonces, vamos. Puedes usar tu camiseta de Deadpool”

Rafael extendió la mano.

Para sorpresa de Magnus, Max la tomó y se puso de pie, siguiendo a Rafael como si fuera una oveja y su hermano un pastor.

Los niños eran difíciles.

Suspirando, Magnus entró en la habitación que compartía con Alec. Esa mañana tendría una reunión con El Laberinto Espiral, la sección de investigación y desarrollo de Empresas Bane, por lo que tenía que verse (un tanto) profesional.

Después de darle el efecto ahumado a sus ojos y delinearlos en negro, Magnus decidió usar su camisa plateada, pantalones negros y su corbata de seda roja. Chaqueta en mano esperó a que los muchachos bajaran de la habitación de Max.

Ellos se reunieron con él en la sala de estar.

Max estaba usando su camisa de Deadpool, unos vaqueros y su blazer azul y gris.

-“También quería usar un uniforme”

Sonriendo, Magnus recogió los abrigos de los chicos- “Pronto estarás en el mismo grado, Arándano, y lo odiarás”

Cuando los chicos estuvieron abrigados, Magnus los llevó hasta la cochera y entraron al automóvil. Aunque vivían en Brooklyn, toda la familia Lightwood-Bane trabajaba en Manhattan, así que Rafael también asistía a la escuela allí.

Magnus odiaba luchar con el tráfico todas las mañanas para llegar al trabajo, pero amaba tanto Brooklyn. Era su tipo de lugar y su tipo de gente. También a Alec parecía encantarle vivir allí, y los chicos estaban felices, así que nunca habían visto ninguna razón para mudarse a Manhattan.

Aun así, odiaba el tráfico.

Alec, quien recién había aprendido a conducir después de haber vivido toda su vida en la ciudad de Nueva York, rara vez lo hacía, prefiriendo tomar el metro. Magnus odiaba no poder ver el cielo.

Supuso que se debía a sus experiencias de la infancia. Después de casi morir cuando su padrastro trató de ahogarlo en el arroyo de su granja en Indonesia, tendía a evitar los lugares oscuros, el subsuelo y el agua más profunda que su bañera siempre que podía.

Después de una hora en el tráfico, Magnus finalmente llegó a la prestigiosa escuela primaria de Rafael, donde los esperaba el guardaespaldas de los chicos.

-“Buenos días, Andrew”- saludó Magnus mientras dejaba salir a Rafael del auto.

-“Buen día”- respondió Andrew- “Espero que todo esté bien en casa”

-“Las cosas están bien. Max estaba roto”

Sonriendo, Andrew miró por la ventana a Max, quien pataleaba desde su silla para auto mientras cantaba a todo pulmón ahora que lo habían dejado solo en el vehículo- “Parece que ya está arreglado”

-“Sí. Rafa es el mecánico regular de Max”

Andrew se rió y miró a Rafael- “¿Estás listo, amigo?”

Rafael asintió y abrazó a Magnus- “Te quiero, papá”

-“Yo también te quiero. Buena suerte con tu examen de ortografía. Pórtate bien”

Rafael le dedicó una sonrisa tímida y se alejó con Andrew.

Al verlo marchar, Magnus sonrió. No había pasado mucho tiempo desde que él y Alec habían acogido a un niño asustadizo que se escondía tras las puertas y se negaba a hablar.

Subiéndose detrás del volante, Magnus regresó al tráfico abandonado para llegar a su oficina.

Habría sido más rápido caminar.

Después de treinta minutos más (¡estaban solo ocho cuadras!), Magnus estacionó en su lugar del estacionamiento subterráneo y se apresuró al ascensor para dejar a Max en la guardería ubicada dos pisos debajo del suyo.

Después de darle a Max un beso de despedida, Magnus llegó a la antesala de su oficina, donde Sophia estaba sentada frente a su escritorio con una computadora portátil, y Ragnor hablaba por teléfono, la agenda de Magnus abierta y garabateando algo que probablemente él no entendería.

-“Hola”- le saludó Sophia.

-“Buenos días. ¿Alguna vez vas a la escuela?”

-“Todo es en línea, Magnus”- le recordó Sophia. Sabía que había escuchado eso antes, pero de alguna manera lo había olvidado.

-“Estudias desde casa ahora”- dijo Magnus, bastante seguro de que estaba en lo correcto (aunque no estaba cien por ciento seguro).

-“Sí. Desde que mi papá…”

Magnus pasó una mano sobre la oscura cabeza de Sophia- “No lo pienses, querida. Vamos a trabajar antes de que Ragnor nos encuentre algo que hacer”

Sophia sonrió y se puso de pie- “Sí señor”

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratando de contener un bostezo, Magnus estaba sentado a la cabeza de la mesa de conferencias, a su lado se encontraba Tessa Gray, una de sus amigas más queridas y la única en El Laberinto Espiral en la que realmente confiaba, haciendo garabatos mientras fingía tomar notas en su bloc.

Por lo general, le interesaban las reuniones con hombres y mujeres del Laberinto, pero en este caso no. Debido a que era su centro de investigación y desarrollo, solían hablar sobre las innovaciones que estaban haciendo, el progreso en algunos de sus proyectos, y todos los nuevos artilugios que se estaban inventando. Esta no era una de esas reuniones. Esta era una reunión de presupuesto. Una aburrida reunión de presupuesto.

Magnus odiaba las reuniones aburridas. Y lo que era peor, odiaba las aburridas reuniones presupuestarias.

Así que fue una bienvenida distracción cuando Alec le envió un mensaje de texto.

Entendiendo que Alec necesitaba una distracción de su final del día (es decir, el hecho de que los niños habían sido asesinados por un bombardero el día anterior), Magnus descuidó la discusión de las ganancias proyectadas y las probables pérdidas debido al nuevo equipo para el NYPD, y se puso a hablar con su esposo sobre nada.

Eso, por desgracia, duro poco.

-“Señor Bane”- dijo uno de los estirados contadores. Magnus los llamaba a todos Herbert- “¿Lo estamos aburriendo?”

-“Si”- comenzó Magnus.

Tessa resopló a su lado.

-“Quiero decir… esto era importante”

-“Tan importante que no quiere escuchar sobre los 2.5 millones de dólares que Empresas Bane va a perder debido a su ‘proyecto’ con este equipo de protección que le está donando al departamento de policía”

.

Pero no dijo lo que estaba pensando.

-“Mira, Herbert–”

-“Mi nombre es Marcus”

-“Está bien”- dijo Magnus, enviando un rápido 'También, te amo' a Alec’- “Marcus. Pareces haber olvidado quién dirige esta compañía. No tengo una junta de directores para complacer. Y tú tampoco”

Magnus se puso de pie y se tomó el tiempo para abrocharse la chaqueta negra.

-“Quería que ese equipo fuera lo mejor que hay, el mejor disponible. Tú departamento recortó los gastos para reducir costos debido a tu análisis de costo/pérdida, el cual me importa una mierda. Lo que sí me importa es que cuando el equipo fue puesto en el campo, falló

-“Señor Bane”- comenzó Marcus.

Pero Magnus tenía una espina clavada- “No Marcus. Tu departamento redujo los costos de un proyecto que ordené específicamente no escatimará en gastos. Su obsesiva necesidad de ahorrar dinero casi me costó algo más valioso que esta compañía. ¡Tu reducción de costos casi mató a mi esposo!”

-“Magnus”- dijo Tessa, poniéndose de pie- “Cálmate, cariño. Yo misma he hecho el trabajo sobre el nuevo equipo y es excelente. No hemos reparado en gastos para este equipo y ya lo están usando en el departamento. Hemos hecho exactamente lo que tenía que hacerse para que funcione, y, aunque nada es perfecto, este equipo casi lo es. Es lo que querías”

Sin embargo, eso no hizo nada para contentar a Magnus.

-“Esta reunión presupuestaria es más para tu beneficio, Marcus”- dijo Magnus, negándose a regresar a su asiento- “¿Pensaste que me sentiría avergonzado? ¿Que me sentiría mal por haber ‘tirado’ dinero en este proyecto, como dices?”- él no estaba retrocediendo. Se negaba a hacerlo cuando este hombre y su codicia casi habían causado que Alec muera. Magnus casi había perdido al amor de su vida por causa del dinero- “Ese equipo fue creado para proteger lo más precioso de mi vida. El proyecto Po en El Laberinto Espiral es el más importante para mí. Mientras estamos en el tema del dinero y el equipo que quería crear, Tessa, ¿dices que el equipo está en el campo?”

-“Si. Fue implementado la semana pasada. El equipo táctico que respondió en Kebebasan fue el primero en usarlo. Es casi impenetrable. El NYPD fue el primero en recibirlo”

-“Gracias. Hazme un favor”- dijo Magnus- “Dile a Herbert aquí cuáles son nuestras ventas proyectadas para este nuevo equipo”

-“Por supuesto”

Tessa tomó un control remoto y una pantalla cambio de su protector con coloridas líneas giratorias a un gráfico- “Como puede ver en esta imagen, las ventas van a aumentar exponencialmente. Conforme se vayan dando a conocer las experiencias del NYPD con el equipo, creemos que eventualmente se pagará por sí mismo. Marcus”- dijo ella, caminando alrededor de la mesa- “Según mis cálculos, Empresas Bane puede seguir suministrando al NYPD del equipo protector de forma gratuita durante los próximos veinte años y aún esperar una ganancia bruta de más de 28 millones de dólares por trimestre en ventas de los chalecos, sólo en el mercado estadounidense”

Marcus balbuceó.

-“Quería proteger a mi esposo, Marcus, eso es cierto. Quería, no, necesitaba mantener seguro a Alexander. Pero soy un hombre de negocios. También estaba pensando en el potencial mercado de dicho negocio”

Magnus regresó a su asiento- “Soy el dueño de esta compañía, Marcus. Voy a cuidarla, y a mis empleados. Pero amo a mi esposo más allá de todo. Nunca me cuestiones cuando se trata del futuro de cualquiera de los dos”

Por fortuna, Ragnor eligió ese momento para entrar a la sala de conferencias. Se acercó a Magnus al frente de la mesa con pasos rápidos. Inclinándose, susurró- “Tenemos un problema”

Magnus miró a los demás - “Por favor, discúlpenme”- dijo, poniéndose de pie y siguiendo a Ragnor hacia la antesala.

Sophia estaba allí, sus manos le temblaban.

-“¿Qué sucede?”- preguntó Magnus, tocando su hombro- “¿Qué ha pasado?”

-“Sophia encontró lo que creemos es una bomba en tu oficina”

-“¿Qué?”- exigió Magnus.

-“Se me cayó una pluma y rodó bajo tu escritorio, había una… cosa pegada ahí”

-“Hemos llamado a seguridad. Han comenzado a evacuar el edificio y llamaran a la policía”

-“Tenemos que irnos”- dijo Sophia, temblando un poco.

-“Ve, Sophia. Baja y llama a tu madre para avisarle que estás bien”- le ordenó Magnus. Entonces, miró a Ragnor- “¿Y Max?”

-“Él y los otros niños de la guardería fueron los primeros en ser evacuados. Ya está abajo”

Magnus asintió, luchando por mantener la calma- “Ve a la planta baja. Asegúrate de que mi Arándano esté a salvo. ¿Puedes llamar a Andrew y decirle lo que está pasando? Él necesita asegurarse de que Rafa también esté a salvo”

Ragnor asintió- “No te demores, Magnus. Sal de aquí y llama a tu esposo”

-“Por supuesto”- respondió Magnus, volviendo a la sala de conferencias- “Lamento tener que decir esto”- dijo Magnus a la gente en la mesa- “Pero tenemos una emergencia y necesitamos evacuar el edificio”

-“¿Qué tipo de emergencia?”- preguntó uno de los ejecutivos.

Magnus tuvo que respirar profundamente para calmarse- “Te lo explicaremos después de que el edificio haya sido evacuado. Salgan tranquila y rápidamente del edificio”

-“Señor”- lo saludó Angela Devereux, jefa del equipo de seguridad- “Este es el último piso para ser desalojado”

-“¿Mi hijo está bien?”

-“Si lo está”- respondió Devereux- “Yo misma me encargué de la guardería y ya están afuera. Estaba un poco asustado y confundido, pero es de esperarse”

Asintiendo con la cabeza, Magnus pasó junto a ella- “Sal lo antes posible. No te quedes aquí”

Una vez que Magnus estuvo en la planta baja, llamó a Alec y al salir del edificio le indicaron un perímetro que había sido construido para mantener a salvo a la gente del edificio. Sophia estaba al frente de la multitud con Max, quien estaba llorando, en su cadera. Cuando Max vio a Magnus gritó por su padre y él se acercó para tomarlo en sus brazos mientras Alec respondía su teléfono.

-“¿Mags?”- sonaba tenso, casi temeroso. Magnus rara vez lo llamaba, así que no le extrañaba- “¿Amor, qué pasa?”

Magnus respiró hondo- “Hola cariño. ¿Vendrías al edificio de Midtown? Tuvimos un pequeño problema”

-“¿Problema?”- exigió Alec.

-“Sí”

Magnus escuchó a Jace decir- “Es la centralita

Entonces, Alec había recibido la llamada sobre las posibles bombas.

-“Magnus. Dime qué pasó. Ahora”

Sabiendo que no debía mentirle a su esposo sobre algo tan importante, Magnus respondió- “Nos han señalado como blanco, cariño. Pusieron bombas en todo mi edificio”

-“¡Jace!”- Alec llamó- “Salimos ahora. Nightraven, Ty, ¡vamos!”

-“Eres tan autoritario, amor”

-“¿Estás bien?”- preguntó Alec- “¿Max está bien?”

-“Los dos estamos bien, cariño. El edificio ha sido evacuado y el equipo de seguridad está haciendo las búsquedas finales. Andrew ha sido informado, por lo que cuidará a Rafa”

A través del altavoz de su teléfono, Magnus oyó que las puertas del coche se cerraban y el motor arrancó.

-“Realmente estás afuera del edificio. Júramelo”

-“Estoy en la calle con Sophia y Max. Lo juro”

Alec suspiró- “Lo siento, amor”

-“Está bien. Estas preocupado, te entiendo. Estaré aquí cuando llegues”

-“Te encontraré”- prometió Alec. Y colgaron

Alec siempre cumplía sus promesas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Magnus sostenía a Max contra su cadera cuando el vehículo policial de Jace chirrió hasta detenerse. Alec salió del sedán gris metálico, sus ojos azules enfocados cuando encontraron a Magnus y camino por el pavimento a grandes zancadas.

-“No cerraste la puerta, ni nada”-  se quejó Jace, cerrando la portezuela de Alec.

Alec le enseño el dedo medio por encima del hombro, y siguió su camino hacia Magnus.

-“Alexander, yo–”

Magnus no pudo terminar. Alec no lo dejó. Jaló a Magnus y Max hasta tenerlos en sus brazos y enterró su rostro en el hueco del cuello de Magnus.

-“Gracias a Dios”- susurró- “Gracias a Dios que ambos están a salvo”

Max besó la mejilla de Alec- “Estamos bien, papá”

Alec levantó la cabeza y acunó la mejilla del chico- “Ya lo veo, amiguito”- miró a Magnus, acariciando su cabello. Magnus vio una lágrima deslizarse por la mejilla de su marido.

-“Estamos bien, cariño. Estamos justo aquí”

Alec asintió y respiró hondo- “Lo sé. . . Lo sé”

Incapaz de evitarlo, Alec lo besó en un largo y aceptado beso, sin preocuparse por los medios, la multitud o los policías que los miraban.

Magnus estaba a salvo. Max estaba a salvo. Alec podría, por el momento, respirar de nuevo.

Chapter Text

 

Alec mantuvo a Magnus y Max contra él, necesitando su peso, sentirlos. Su terror lo había impulsado a llegar aquí y obligó a Jace a conducir vertiginosamente, abriéndose paso a través del tráfico hasta que llegaron. Ese mismo terror se había evaporado tan pronto como había tomado a su esposo e hijo entre sus brazos.

Aunque sabía que Magnus estaba a salvo, que él y Max ya no estaban en el edificio, Alec no pudo evitar el aterrador pánico al darse cuenta de que Justa Furia había atacado a su familia.

-“Cariño”- dijo Magnus- “Estamos bien. Ve y has tu trabajo”

Alec besó a Magnus en la frente- “Te amo”

-“Yo también te amo. Voy a ver cómo está Rafael”

-“Gracias bebé”

-“Por supuesto, sayang

A regañadientes, Alec se alejó de ellos para reunirse con el equipo, Jace lo estaba esperando en la puerta. Al entrar, Jace le entregó un chaleco, era uno de los que Magnus había diseñado y donado al departamento. Éste era más fuerte que el modelo anterior. Había salido muy rápido poco después de que Alec fuera apuñalado, por lo que Magnus debió haber estado en pie de guerra para que se terminaran.

Alec preguntó mientras se lo colocaba- “¿El escuadrón de bombas?”

-“Adentro. Nightraven y Ty están supervisando a los uniformados y trabajando en las entrevistas preliminares”

-“Tendrán que interrogar a Magnus, Ragnor y Sophia”

-“Ellos se encargarán de tu familia”- dijo Jace cuando llegaron Helen y Mark.

Alec solo asintió.

Helen tomó un chaleco de Jace- “¿Ya tenemos un número?”

-“Aún no. Vamos a entrar”- respondió Jace.

-“¿Magnus está bien?”- pregunto Mark- “¿Maxie?”

-“Están detrás de la barrera. Están un poco agitados, pero bien”

Alec entró en el edificio, al que había entrado cientos de veces antes, y se fijó de inmediato en los ojos de la líder del escuadrón de bombas, Teniente Amaranda Simms. Su largo cabello rubio estaba recogido en una larga cola que se balanceaba tras ella mientras se acercaba.

-“Herondale. Lightwood”

-“Hola, Amaranda”- la saludó Alex.

-“Entonces, es el edificio de tu esposo…”

-“Sí. Él estaba aquí, al igual que mi hijo”

Amarada asintió- “Bueno, hemos localizado alrededor de ochenta–”

-“¡¿Ochenta ?!”- exigió Alec.

-“Sí. El grupo religioso estaba buscando demoler este edificio y matar a todos dentro. Mis hombres han terminado de desactivarlas, el trabajo de Henry realmente nos ayudó. Hizo un esquema que ha facilitado mucho este proceso”

-“¿Alguna idea de cuándo explotarían?”

Amaranda negó con la cabeza- “No tienen temporizador. Podría ser ahora o podría ser la próxima semana”

-“Probablemente más cerca a lo primero”

El teléfono de Alec sonó y lo sacó del bolsillo. Al ver que era Jem, respondió de inmediato- “Lightwood”

-“¿Alec? ¿Estás en el edificio de Empresas Bane?”

Alec nunca había escuchado a Jem sonar así antes.

Estaba asustado.

-“Sí, aquí estoy. ¿Por qué?"

-“Tessa…”

Entonces entendió, Tessa debió haber estado aquí adentro y Jem no podía contactarla.

 -“No te preocupes. Ella no está en el edificio, está afuera. A salvo. Me aseguraré de que te llame”

-“Gracias, Alec. Lamento haberte molestado”

-“Estuve en tu posición hace unos veinte minutos. Está bien”

-“Te dejaré volver al trabajo”

Alec colgó, dándose cuenta de que Jem estaba enamorado de Tessa.

 

Dile a Tessa que llame a Jem. Él está preocupado – AL 1153

 Lo haré, cariño – MB 1154

 

-“Entonces, hemos seguido nuestro rastreo piso por piso. Ahora están trabajando en el último. Nos ha quedado tiempo suficiente ahora que encontramos la mayoría”

-“Trabajaron rápido”- comentó Jace.

-“Así es, no vamos a permitir que estos cabrones consigan otro”

La sonrisa de Alec se desdibujo cuando la puerta del vestíbulo se abrió y entró Magnus.

-“¿Qué demonios crees que estás haciendo?”- siseó Alec acercándose a Magnus- “Vuelve ahí afuera”

-“No”- respondió Magnus, quitándose su costoso abrigo y poniéndose uno de los chalecos.

-“¿Disculpa?”- le exigió Alex- “No puedes estar aquí”

-“Soy dueño del edificio, amor. Creo que descubrirás que sí puedo”

-“Te arrestaré si tengo que hacerlo, Magnus”- gruñó Alec- “Ahora regresa tu culo con nuestro hijo”

-“Magnífico culo”- corrigió Magnus.

-“¡Magnus!”

-“Oigan, chicos”- interrumpió Jace- “Este no es el lugar”

Alec nunca había estado tan enojado en su vida- “¿Por qué estás aquí?”

Intentó calmarse, pero estaba teniendo problemas. Magnus debería saber que tenerlo en un edificio que podría explotar lo estaba matando.

-“Nos actúes como si no estuvieras contento de verme”

-“Cariño, no puedo tenerte aquí”

Magnus se acercó a él y acunó su mejilla- “Yo tampoco puedo”

Alec suspiró- “Mags”- suplicó.

-“No me pidas que te deje”

-“Vas a pagar por esto más tarde. Lo sabes, ¿verdad?”

-“Por supuesto, cariño”

-“En serio. No voy a ser amable”

-“Asqueroso”- susurró Jace.

La radio de Alec crepitó con la voz de un miembro del escuadrón de bombas que estaba arriba.

-“¡Los químicos se están mezclando!”- gritó.

-“¡Salgan de ahí!”- ordenó Amaranda.

-“¿Todas las bombas de aquí están desactivadas?”- demandó saber Alec.

Amaranda asintió- “Sólo había unas cuantas en las escaleras”

 Alec agarró el brazo de Magnus y lo jaló pasando el ascensor hacia la puerta.

 

Entonces, el infierno se desató.

 

El escuadrón de bombas aparentemente no había detectado una bomba colocada en el pozo del ascensor. La explosión fue ensordecedora, arrojando al aire polvo, escombros y cemento, dejando que la gravedad hiciera el resto.

Alec se movió rápidamente, el miedo y la necesidad de proteger lo impulsaron hacia adelante. Agarrando a Magnus, empujó a su marido contra su cuerpo y lo tacleó al suelo. Aterrizaron sobre la entrada de mármol, Alec usó su cuerpo para proteger a Magnus de los escombros que caían manteniendo su cabeza resguardada mientras las rocas y metales retorcidos llovían sobre ellos, unos pocos golpeando la espalda de Alec.

Cuando todo acabo, Alec lo miró en busca de heridas, Magnus le dio un leve empujón en el pecho. Con un gruñido, Alec se apartó, la sangre saliendo de una herida obtenida por el metal volando

Sacando un pañuelo, Magnus lo presionó contra el sangrado- “¿Por qué hiciste eso, idiota valiente?”

Respirando fuerte, Alec preguntó- “¿Se supone debemos pretender que no te protegería de una explosión?”

-“Sabes que no espero eso de ti”

-“Lo sé. Yo lo espero de mí”- respondió Alec, aferrando la mandíbula de Magnus- “¿Estás bien, amor?”

Mirando fijamente a la sangre empapando el pañuelo, Magnus respondió- “¿Estás preguntando si yo estoy bien? Maldita sea, Alec”

-“Suficiente, Mags”- lo reprendió Alec- “Jace, ¿hay alguien herido?”

-“Solo un golpe en la cabeza en el piso de arriba”- respondió Jace- “Tu oficina es una pérdida total, Magnus. La bomba estaba debajo del sofá”

-“¿Cómo entraron?”- pregunto Magnus- “No puedo imaginar a nadie que conozca deseando hacer esto”

-“No te preocupes, amor. Llegaremos al fondo de esto”

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando Alec finalmente consiguió llevar a Magnus y Max a casa, solo quería relajarse y mantener a su familia cerca.

Rafael se encontró con ellos en la puerta, abrazando a Alec y Magnus. Tomó a Max en sus brazos, sujetando fuerte a su hermano pequeño.

-“¿Estás bien, Maxie?”- preguntó.

Max asintió contra Rafael- “Nos vacuaron y luego papi y papá entraron. Ellos no volaron”

Rafael acarició el cabello de Max- “¿Tú los cuidaste?”

-“Sí”- respondió Max- “Habrían estado perdidos sin mí”

Rafael sonrió- “Estoy seguro que si”- dijo revolviendo el cabello de Max- “Vamos a comer”

Cuando Magnus se fue con los niños, Andrew se acercó a Alec- “Si quieres puedo quedarme un poco más”

Alec le sonrió- “Estamos bien. Me encargaré de esto. Gracias, Andrew. Gracias por cuidar a mi familia”

-“Adoro a tus muchachos. Moriría por ellos”

-“Casi lo hiciste una vez”

Una noche mientras protegía a los niños un hombre que los quería muertos le había disparado a Andrew. Un hombre al que Alec, de hecho, tuvo que matar.

Andrew asintió- “Y lo haría de nuevo”

“Somos muy afortunados de haberte encontrado”- dijo Alec.

Andrew se colocó su abrigo y con una sonrisa le respondió- “Le diré a Will lo que has dicho. Tal vez me dé un aumento”

Riendo, Alec respondió- “Te lo has ganado por todo lo que te hemos hecho pasar”

-“Sí”- respondió Andrew- “Me lo gané”

Alec estrechó la mano del hombre- “Nos vemos mañana”

Asintiendo, Andrew se acercó a la puerta- “Cuídalos, Alec. Son muy valiosos”

Habló como un hombre con experiencia.

-“Lo sé, Andrew”

-“Eres un buen hombre, Alec. Tú los protegerás”

Con ese voto de confianza, Andrew salió de la casa.

Alec camino por su hogar y entró a la cocina, donde Magnus estaba preparando la cena.

-“¿Se marchó Andrew, todo bien?”

Alec asintió y tomó los platos que Magnus había servido para los chicos. Permaneció en silencio mientras los ponía sobre la mesa. Rafael pareció comprender su necesidad de consuelo y tocó la mano de Alec, una presencia cálida y amorosa.

-“Estás callado, cariño. ¿Sigues enojado conmigo?”

Suspirando, Alec dijo- “Estoy furioso contigo, Magnus. No quiero discutir esto delante de los chicos”

-“No voy a disculparme por haber entrado en ese edificio contigo”

-“Sé que no lo harás. No voy a gritarte. No voy a explotar de rabia o… no sé, atacarte por eso. Hiciste exactamente lo que yo hubiera hecho. También habría entrado por ti”

-“Si amor. Lo hubieras hecho”

-“Así que sí. Estoy enojado, pero no me desquitaré contigo. Sin embargo, te diré que si alguna vez vuelves a hacerme una mierda como esa”- le advirtió Alec, apuntándolo con el dedo- “Te arrestaré. Te meteré en una celda tan rápido que tu cabeza dará vueltas”

Magnus decidió que sería estúpido discutir por lo que respondió- “Por supuesto, Alexander”

Alec asintió, aceptando la respuesta de Magnus.

Conociendo a su esposo, sabía que estaba mintiendo. Sabía que Magnus, en algún momento, se pondría en peligro de nuevo y Alec iba a protegerlo.

Siempre protegería lo que amaba.

-“Cariño”- dijo Magnus- “¿Por qué no vienes a sentarte y cenamos?”

Magnus le puso un plato junto al suyo y frente a los chicos. Alec se sentó frente a Rafael y comieron la lasaña que Magnus había recogido del restaurante italiano en la manzana.

Para mantener la mente de todos alejada de los acontecimientos del día, Alec le preguntó a Rafael sobre lo que había hecho en la escuela y lo que había aprendido ese día. Él estaba más que feliz de hablar sobre ello.

Y Alec estaba feliz de escucharle.

Después de la cena, la familia se acurrucó en el sofá mientras veían algún absurdo programa para niños con muchos colores y canciones.

Alec abrazaba a Max con fuerza, oliendo su cabello, deleitándose con la sensación de su hijo hermosa y gloriosamente vivo.

Alguien había intentado llevarse a su esposo y su hijo. Un grupo terrorista los había atacado. Intentaron matar a todos en un edificio de cuarenta pisos.

Manteniendo a Magnus y Rafael a su lado, Alec prometió encontrar a estas personas, a cada uno de ellos. Cuando los encontrara, se aseguraría de que nunca volvieran a ver la luz del día.

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de que Alec acostó a los niños, se reunió con Magnus en la sala de estar, donde estaba bebiendo una copa de vino, de pie en medio de la habitación y viendo la televisión.

-“El detective Lightwood-Bane no pudo ser contactado para hacer comentarios, pero las fuentes informan que hubo más de ochenta bombas colocadas alrededor del edificio de Empresas Bane en Midtown. El escuadrón de bombas del NYPD pudo desactivar todas, a excepción de dos”- dijo el presentador en el escritorio de noticias mientras las imágenes del edificio de Magnus aparecían en pantalla.

-“Nos complace informar que no hubo muertes en esta explosión y solo lesiones leves. Uno de los oficiales que resultó herido fue el detective Lightwood-Bane”

Alec apagó la TV- “Alguien en mi equipo estuvo bastante hablador con la prensa”

Magnus bebió un sorbo de vino- “Así parece”

Al ver a Magnus poner su vaso en la mesa de café, Alec aprovechó su oportunidad.

Acorraló a Magnus, agarrando la camisa negra que se había puesto cuando terminaron de cenar, y lo medio guio, medio empujó hacia el dormitorio.

Magnus lo miró, yendo dócilmente a donde él quería. Cuando Alec besó sus labios, le correspondió con salvaje entusiasmo, sus brazos rodeándole.

Mientras Alec lo besaba, se dio cuenta que Magnus había tenido tanto miedo como él.

Alec, que no era ajeno a tomar a Magnus con rudeza, pero nunca había sentido esta cruda urgencia antes. Lo empujó a la cama y rápidamente se unió a él, besándolo de nuevo. Pasó sus dedos por el cabello oscuro mientras arrasaba con su boca.

Sentándose, Alec se quitó el suéter, para luego desvestir a Magnus, sacándole los pantalones y los bóxers a su esposo. Cuando estuvo desnudo, volvió a besarlo.

-“Por favor, cariño”- gimió Magnus.

Alec pasó una mano por el suave muslo- “A su tiempo, amor”- dijo deseando amar y complacer a este hombre.

Alec tomó el miembro de Magnus en su mano y lo acarició lentamente, deteniéndose en la punta que goteaba. Las pestañas de Magnus revolotearon y gimió por la caricia.

Sin demorarse mucho tiempo en su erección, Alec rasgó la camisa que llevaba para revelar el cuerpo de Magnus. Volteándolo sobre su estómago, lo manipuló hasta que lo tuvo a cuatro patas.

-“Me encanta cuando te pones exigente, cariño”

-“Entonces te va a encantar esto”

Magnus gritó cuando sintió su lengua enterrarse dentro de él, jadeó y se estremeció de deseo, su erección dolorosamente dura y chorreando.

Inclinándose hacia adelante, con la mejilla sobre la almohada, Magnus llevó sus manos hacia atrás y se mantuvo abierto para Alec, quien se lo concedió y duplicó sus esfuerzos para hacerle retorcerse de placer.

Funcionó. Magnus se empujó hacia atrás, contra Alec, rogando por más. Sin apartar la boca de su esposo, Alec pudo tomar el lubricante de la mesita de noche, donde lo habían dejado después de usarlo esa mañana. De nuevo, sin quitar la boca, exprimió unas gotas en su erección.

Cuando finalmente se alejó, Magnus gimió por la pérdida.

-“Tranquilo, amor”- lo calmó Alec, amaba cuando Magnus llegaba a este punto, así de necesitado.

-“Por favor, Alec. Mi Alec”

Inclinándose, Alec dejó un beso en la columna de Magnus. Él adoraba a este hombre y todo sobre él.

Incluso su necesidad de entrometerse en el trabajo de Alec.

Sin perder tiempo, Alec entró en Magnus con un rudo movimiento.

Gimiendo, Magnus se tiró hacia atrás contra él, tomando más de él, empujándose para estar más cerca de Alec, forzándolo a golpear el haz de nervios en su interior con cada embestida.

Alec lo sujetó de la cintura y retirándose, se estrelló contra Magnus de nuevo.

Magnus casi gritó de placer y lujuria, agarrándose a la almohada como si su vida dependiera de ello, Alec lo tomaba tan fuerte como él quería. La sensación era increíble, desarrollándose rápidamente y amó cada minuto.

Los dedos de Alec se clavaron en las costillas de Magnus- “Tócate, córrete conmigo”

Magnus hizo lo que le pidió

Deslizó una mano bajo el pecho de Magnus y lo obligó a levantarse, la espalda contra su pecho- “Quiero ver que te corras por mí”- le murmuró Alec al oído.

Alec mordisqueó el cuello de Magnus, deleitándose en la sensación de su cuerpo contra él, a su alrededor.

El movimiento de sus caderas se volvió más frenético, menos controlado, Magnus se dio cuenta de que estaba cerca.

Y no podía esperar para sentir el orgasmo de Alec. Magnus se corrió pronunciando su nombre un ronco grito a tiempo que lo inundaba.

Cayeron sobre sus costados, incapaces de moverse por unos momentos.

Después que los latidos del corazón de Alec finalmente disminuyeron, preguntó- “¿Quieres tomar un baño?”

-“No puedo”- respondió Magnus- “Estoy muerto”

-“Si estás muerto, no puedo volverte a follar”- dijo Alec.

-“Ah…”- dijo Magnus, con una respiración profunda- “Entonces creo que tendré que tomar un baño para poder hacer esto de nuevo”

Alec sonrió y besó la mejilla de Magnus- “Oh, vamos a hacerlo de nuevo”

Los ojos de Magnus se encontraron con los de Alec- “Te amo, Alexander. Siempre lo haré”

-“No más de lo que yo te amo, amor”- dijo Alec y lo besó de nuevo- “Nunca dejaré de hacerlo”

Chapter Text

 

Jace ya estaba en su escritorio cuando Alec ingresó al piso de oficinas. Dejo frente a él un café que le había traído, y se sentó en su propio escritorio abriendo un informe del laboratorio.

-“¿Cómo estás?”- preguntó Emma, apoyada en el escritorio de Alec.

-“Estoy bien”- respondió Alec.

-“¿Magnus y tú discutieron las cosas?”- continuó ella, casi inconsciente de cómo realmente estaba Alec en este momento- “Helen me dijo que las cosas parecían bastante tensas entre ustedes”

-“Lo arreglamos”- le dijo Alec.

-“Eww”- dijo Jace con un estremecimiento- “Sé cómo resuelven las cosas por lo general”

-“Y anoche no fue diferente”- respondió Alec- “Estoy seguro de que Magnus estaría más que dispuesto a contarte cada detalle”

-“¡No, gracias!”

Riendo, Alec regresó al informe del laboratorio. Al leerlo, se sentó derecho- “Trae tu abrigo, Jace. Tenemos un nombre”

“¿Un nombre?”- preguntó Jace- “¿Ya?”

-“Henry trabajó tiempo extra después de enterarse sobre el edificio de Magnus”- respondió Alec- “Él obtuvo un nombre. Así que nosotros también. Emma, Julian, necesito que realicen las entrevistas de seguimiento con las personas que Nightraven y Ty señalaron. Les estoy reenviando sus informes”

Poniéndose de pie, Alec se puso su abrigo- “Vayan a la casa y hablen con Magnus. Él necesita ser entrevistado… No fue interrogado anoche”

-“Por supuesto”- dijo Julian- “Nos haremos cargo de eso”

Asintiendo, Alec salió del piso de oficias y subió al ascensor que Jace mantenía abierto para él.

-“¿Nombre?”- le preguntó Jace.

-“Ramsey Stringer”- respondió.

De inmediato, Jace comenzó a buscar los antecedentes, mientras que Alec llamaba a Robert Lightwood.

-“Alexander”- respondió Robert- “Ni siquiera son las ocho y media. ¿Hay alguna razón para que me llames tan temprano?”

-“Sí. Tenemos la identificación de la huella parcial encontrada en los fragmentos del ataque a Planificación Familiar”

-“¿Nombre?”- preguntó Robert.

-“Ramsey Stringer”- respondió Alec.

-“¿Tienes una dirección?”

Jace parecía saber lo que necesitaba y le mostró una dirección. Alec se la dictó a su padre.

-“Bien. Tendré una orden para ti pronto. ¿Estás organizando una operación?”

-“Por ahora no. Necesitamos hablar con él rápida y silenciosamente para que nos pueda dar al resto de Justa Furia. Tenemos que atraparlo antes de que se enteren de esto”

-“¿Él los entregará?”- preguntó Robert.

-“Si sabe lo que le conviene”

Robert guardó silencio por un momento- “No tengo dudas de que puedes hacerlo sin recurrir a las amenazas. Pero… este hombre intentó matar a mi nieto y a tu esposo. Haz lo que necesites para obtener una confesión y más nombres. Quiero tenerlos a todos ".

-“Cuenta con eso, papá”- dijo Alec y colgó

Cuando entraban al vehículo policial de Jace, Alec preguntó- “Entonces, ¿qué encontraste?”

Jace le pasó su teléfono a Alec- “No lo he leído todo. Dime con qué estamos tratando aquí”

-“Por supuesto, quieres que te lo lea. No soy tu perra, ¿sabes?”

-“No lo eres”- estuvo de acuerdo Jace- “Pero oí que eras la de Magnus”

-“Entonces Magnus no te ha contado toda la verdad porque anoche…”

-“¡Suficiente! Nop. Nop. ¡No quiero saber!”

Riendo, Alec miró el teléfono y leyó los datos para Jace.

-“Treinta y ocho. 60kg. 1.80. Marrón y marrón. Un par de cargos por embriaguez, desorden y vandalismo. Ninguna orden actual pendiente”

-“Todavía”- dijo Jace.

Alec asintió- “Sin violencia”

Jace respondió- “La mayoría de los bombarderos no participan activamente en la violencia. Prefieren hacerlo de forma remota”

Alec entendía. Eso no significaba que no quisiera golpear al cabrón en la cara por amenazar a su familia.

-“¿Estás bien?”- preguntó Jace.

-“Sí”- respondió Alec- “Sólo estoy listo para acabar con este tipo. Intentó matar a Max y Magnus”

-“Si lo hizo. Amenazó a tu familia, pero tienes que mantener la calma. No puedes permitir que nada se interponga en el camino de encontrar justicia para los que han muerto. No puedes dejar que esto te altere, en lo que respecta a este tipo. Sin embargo, tranquilamente puedes imaginar golpearlo apenas lo veas”

Alec tragó saliva- “Cuando lo tenga, necesitaré que manejes el arresto”

Jace asintió- “¿Estás demasiado cerca?”

-“Sí”- respondió Alec, su furia burbujeaba justo debajo de la superficie- “No puedo… mi hijo estaba en ese edificio, Jace. ¿Y si esas bombas no hubieran sido encontradas? ¿Dónde estaría ahora? ¿Que haría?"

-“Aguantaría, al igual que haces todo. Tú haces todo por tu familia. No pienses en lo que pudo haber pasado, piensa en lo si paso. Magnus y Max están a salvo en casa. Están bien. Están vivos y bien. Has encontrado a la persona que creó las bombas, ahora vas a arrestarlo. Encontrarás al resto de este grupo, vas a tenerlos a todos y acabarás con esto"

Alec deseaba tener la fe de Jace- “No puedo hacerlo solo”

-“No lo harás. Nunca estarás solo. Siempre me tendrás a mí. ¿A dónde vayas, yo también iré? ¿Te acuerdas?”

Alec sonrió- “Lo recuerdo. Gracias”

-“No hay problema”- respondió Jace- “Nos haremos cargo de esto. Estos tipos no van a tomar otra vida. Su reinado de terror ha terminado”

Aparcaron en un sitio a una cuadra del apartamento de Stringer, Alec respiró hondo, necesitaba un momento antes de salir del auto, necesitaba estar calmado.

Su teléfono sonó cuando sus talones golpearon la acera.

-“¿Sí, papá?”

-“Su orden está lista”

-“Gracias”- dijo Alec- “¿Arresto o cateo?”

-“Cateo”- respondió Robert- “El juez Mickes no cree que una impresión parcial en el fragmento de una bomba fuera suficiente para arrestarlo. Si encuentras algo para demostrar que está involucrado, puedes arrestarlo. Pero en este punto, necesitas pruebas para actuar según tus deseos, Alec”

-“Entendido. ¿Viene en camino?”

-“Si”- respondió Robert- “La dirección no está lejos. Está en camino con el mensajero”

-“Bueno. Lo esperaré antes de seguir con esto. Gracias, papá”

-“Por supuesto. Avísame si necesitas algo más. Me tomaré la mañana libre para ir a ver a tu esposo y mis nietos”

-“Magnus está en casa. No mandará a Rafael a la escuela por el resto de la semana. Su primer día de regreso después de las vacaciones, y nuestra familia está amenazada. La escuela aparentemente entendió nuestra decisión de mantenerlo en casa”

-“Me alegro de poder verlos a los dos. Buena suerte, Alexander”

-“Gracias Papa. Disfruta tu tiempo con los niños”

 

 

 

 

 

 

 

 

Magnus abrió la puerta para Julian y Emma cuando vio que sus visitantes eran agentes de policía. No se había vestido para el día porque él y los chicos iban a pasar el rato en la casa. Aunque, por supuesto, nunca podría ser visto en pijama, por lo que usaba un par de vaqueros negros y una sudadera de capucha negra, un collar de plata con un dije le colgaba en el cuello. Sus ojos estaban delineados en negro y llevaba una sombra carbón.

Puede que no haya ido al trabajo, pero no era un bárbaro.

-“Emma. Julian. ¿Cómo están?”- saludó Magnus.

-“Estamos bien”- respondió Emma- “¿Podemos entrar?”

-“Por supuesto, adelante”- Magnus dio un paso atrás y les permitió el acceso. Cuando entraron, cerró la puerta- “¿De qué se trata?”

Emma fue la que respondió- “No fuiste entrevistado ayer”

-“No”

-“Tenemos que hacerlo. Necesitamos cubrir nuestras bases”

Un horrible pensamiento entró en la mente de Magnus- “¿Soy sospechoso?”

No otra vez.

-“¡No!”- gritó Emma- “¡Nadie en ningún sitio piensa eso! Solo tenemos que entrevistarte”

-“Es un procedimiento, Alec nos ordenó especialmente hablar contigo”

Magnus asintió cuando Max y Rafael entraron a la sala de estar- “Chicos, vayan a jugar al cuarto de juegos. Les avisaré cuándo puedan salir”

Rafael tomó la mano de Max- “¿Estás bien, papá?”

-“Estoy bien. Emma y Julian solo necesitan hablar conmigo sobre lo que sucedió ayer”

-“¿Por qué no voy con ustedes y me pueden mostrar sus juguetes?”- dijo Julian.

-“¡Deberías venir!”- exclamó Max- “¡Puedes ver todas mis cosas nuevas!”

Max soltó la mano de Rafael y tomó la de Julian, guiándolo hacia las escaleras de mármol- “Papá me dio una…”

Magnus escuchó la voz de su hijo apagarse mientras conducía a Julian fuera de la habitación y hacia la sala de juegos.

Los ojos oscuros de Rafael observaron a Magnus- “¿Puedo quedarme aquí contigo?”

Lo preguntó con tanta necesidad, que Magnus no pudo obligarse a decirle ‘no’, por lo que miró a Emma.- “¿Está bien si se queda conmigo?”

Emma miró a Rafael, quien parecía haberse encogido, tratando de esconderse de ella.

-“Por supuesto, puedes quedarte. Te puedes sentar con tu papá mientras le hago algunas preguntas”

-“¿Te ofrezco algo, Emma? ¿Café? ¿Té?”

-“Me encantaría un café. Alec nos envió bastante rápido”

Magnus le sirvió una taza- “Ahora”-, dijo, entregándosela- “¿Vas a decirme de qué se trata todo esto?”

-“Exactamente lo que dije”- respondió Emma, aceptando el café en un platito- “Alec quería que seas entrevistado por nosotros”

-“Fácilmente pudo haber enviado un par de uniformados”

-“Como si Alec alguna vez hiciera eso”- se burló Emma, bebiendo su café- “No confiaría en nadie que no conozca. Pudo haber enviado a Ty o Nightraven, o a ambos, ya que se están acercando mucho, pero ya los tenía afuera del edificio ejecutando la parte de los uniformados de esta operación. Están interrogando a personas en el área, tratando de encontrar testigos. Alec quería que nosotros hablemos contigo”

Suspirando, Magnus dijo- “¿Qué necesitas saber?”

-“Estamos tratando de descubrir cómo colocaron las bombas. Alguien puso ochenta explosivos en tu edificio, estaban listos para estallar al mediodía cuando tú y Max estarían en la oficina.

Magnus se estremeció, y Rafael se sentó en su regazo, tocando su hombro para calmarlo.

-“Sí. Almuerzo con Max todos los días en mi oficina. Puedes apostar que no continuaré haciendo eso”

Emma asintió- “Pero tenemos que descubrir cómo y cuándo se colocaron las bombas”

Magnus contuvo el aliento- “¿Qué necesita saber?”

Emma miró su tableta- “¿Qué hiciste ese día? Comienza desde el principio”

-“Desperté aquí. Alexander estaba en la cama conmigo. Antes de levantar a los niños para la escuela y la guardería, nosotros…”- Magnus miró a Rafael, luego continuó- “Tuvimos… tiempo de adultos”

Emma sonrió y asintió- “Continua”

-“Cuando nos levantamos, tomamos un café juntos. Alexander se fue a trabajar temprano, como la mayoría de las mañanas cuando tiene un caso caliente. Ayer por la mañana no fue diferente, se fue antes de las siete. Mandé a Max y Rafael a desayunar alrededor de la misma hora, tal vez un poco después. Max estaba roto”

-“¿Roto?”- preguntó Emma.

-“Estaba de mal humor. No quería levantarse”- dijo Rafael.

Emma sonrió- “Prosigue”

-“Después de vestir a los niños y a mí mismo, los llevé a su destino. Rafa fue a la escuela con Andrew Cadmium, su guardaespaldas. Max vino conmigo a la guardería que está en mi edificio”

-“¿Qué hiciste después?”

-“Trabajé en mi oficina hasta aproximadamente las diez en punto. Tuve que responder algunos correos electrónicos y apagar algunos incendios”

-“¿Qué pasó a las diez en punto?”- preguntó Emma.

-“Tuve una reunión de presupuesto con El Laberinto Espiral, mi empresa de investigación y desarrollo. Fue aburrido, odiaba estar allí. Sophia y Ragnor me sacaron de la reunión para decirme sobre las bombas y tuve que enfrentarme al hecho de que Sophia, una chica de dieciséis años que trabaja para mí, las encontró”

-“¿Y que?”

-“Evacuamos el edificio y esperé a Alexander, a quien llamé”

Emma asintió- “¿Algo llamó tu atención?”

-“No. Fue un día normal”

-“¿El día anterior a eso? ¿El día del bombardeo en Planificación Familiar?

Magnus miró a Rafael- “Ese día me fui temprano para ver a Alexander”

Sabiendo cómo Magnus había visto a Alec, Emma permaneció en silencio- “¿Pasó algo extraño ese día?”

Pensando en eso, Magnus respondió- “En realidad, si. Cuando estaba saliendo, me encontré con un tipo raro”

Interesada, Emma preguntó- “¿Puedes describirlo?”

Magnus lo hizo, incluyendo el sucio atuendo del hombre. Emma sacó su teléfono y sacó una foto- “¿Este es el hombre?”

Magnus miró a un hombre moreno en una foto policial- “Sí. Ese es”

Emma asintió- “Este es el tipo al que Alec y Jace han ido a arrestar. Sus huellas dactilares han sido encontradas en las bombas. Él es el terrorista. Quiero decir, creemos que lo es. Aún no tenemos muchas pruebas, pero Alec las obtendrá”

Magnus suspiró- “Él estaba en mi edificio. Lo dejé pasar”

-“No podrías saberlo”

-“No importa. Mi hijo estaba en el edificio ese día y podría haber…”

-“No lo hizo”- lo tranquilizó Emma- “Max está bien. Rafa está bien. estás bien. Alec arrestará a este tipo y nosotros vamos a encontrar al resto”

El teléfono de Emma sonó.

-“¿Carstairs?”- respondió ella.

Miró a Magnus y luego dijo- “¿Él está bien?”

Magnus puso a Rafael en el suelo- “Ve a la habitación con Max”

-“Pero–”

-“Rafael, por favor. No discutas”

Los ojos oscuros de Rafael se dirigieron con rapidez hacia Emma- “Está bien. No me mientas cuando lo descubras”

-“Nunca te he mentido. Nunca lo haré”

Asintiendo con la cabeza, Rafael subió las escaleras de mármol. Magnus le devolvió la mirada a Emma, quien colgó su teléfono.

-“Dilo”

-“Alec está en el hospital con nuestro sospechoso”

-“¿Qué pasó?”

-“El tipo peleó con Alec. Él tuvo una hemorragia nasal, pero está bien. Principalmente furioso. Jace cree que Alec se aprovechó del tipo y le dejó lanzar el primer golpe. Cuando fue golpeado, él lo derribó y lo lastimó. Jace cree que le rompió la muñeca”

-“Alexander tiene un poco de mal genio”

-“Sí. Bueno, yo diría que se lo ganó”

Magnus estaba de acuerdo- “¿Necesitas algo más de mí?”

-“No. Ya terminé contigo. Haré que Alec te llame”

-“Por supuesto. Y dile, frente a Jace, que la violencia que ha demostrado me ha dejado favorablemente ansioso

Riendo, Emma puso su teléfono en el bolsillo de su chaqueta de cuero- “Eso haré”

Magnus vio a los detectives salir y cerró la puerta detrás de ellos, contento que eso haya terminado. Tenían al terrorista bajo custodia. Iban a terminar esto. Alec obtendría la justicia que necesitaba para las víctimas.

Cuando Alec estaba feliz, Magnus también lo estaba

Solo necesitaban terminar con todo esto.

Chapter Text

Alec bostezó mientras tomaba un trago del horrible café del hospital. Jace se sentó a su lado en la sala de espera, mientras que un médico y una enfermera le enyesaban la muñeca a Stringer. Alec sostenía un paquete de hielo contra su nariz, le dolía como una mierda, pero había valido la pena escuchar gritar a ese hijo de puta.

-“Podrías haberlo derribado sin romperle el brazo”- dijo Jace.

-“No, no podía”- respondió Alec tranquilo- “Él me golpeó primero”

-“Sí”- estuvo de acuerdo Jace- “Pero podrías haberlo hecho sin permitírselo”

Alec y Jace habían recibido la orden del mensajero, tal como Robert había prometido, Alec había firmado y, a propósito, se dirigió hacia el edificio de apartamentos de Stringer. Pulsó el botón para que supiera que alguien estaba allí para ‘visitarlo’. La seguridad en este edificio era bastante mala, pero ellos aún necesitaban algo para entrar.

-“Adelante”- una voz ronca había dicho a través de la estática del altavoz.

La puerta había zumbado cuando Stringer ignoró a los de seguridad, Alec se apresuró a abrir la puerta antes de que el idiota se diera cuenta de que la había abierto para un par de policías.

Jace había entrado después de Alec y negó con la cabeza- “Parece que está esperando a alguien”

Alec sólo había asentido, su rostro una máscara de enojo y decisión.

-“¿Crees que estaba esperando a alguien de Justa Furia?”

-“No”- había dicho Alec- “Probablemente esté esperando pizza o chino. Él no es miembro del grupo. Ellos no vendrían aquí”

-“Entonces, ¿él no es lo suficientemente bueno para ellos?”

-“No. Está muy por debajo de ellos, ni siquiera se fijan en él. Ellos lo matarían ahora mismo si no lo necesitaran. Así es como funcionan los grupos como este”

-“De acuerdo”- había dicho Jace, y viendo que el ascensor estaba roto, gimió- “Escaleras”

Alec sonrió y abrió la puerta de las escaleras. Ramsey Stringer vivía en el sexto piso y, para cuando llegaron allí Jace había estado jadeando.

-“¿Estás bien?”- preguntó Alec- “Suenas igual a mi aspiradora cuando se le atora una moneda”

-“Cállate, perra”- gimió Jace.

Alec se rió y abrió la puerta del sexto piso- “¿Tengo que recordarte que no soy tu perra?”

-“Dios. Por favor no lo hagas”

Cuando llegaron a la puerta de Stringer, Alec golpeó, no la aporreó como hubiera querido. La puerta se abrió, el aroma abrumador de cerveza y mariguana salió por ella.

Sosteniendo su placa, Alec había preguntado- “¿Sr. Stringer? ¿Ramsey Stringer?”

Stringer había mirado de la insignia de Alec hasta la de Jace, sus ojos, que habían estado desenfocados y salpicados de sangre, se movieron de uno al otro. Rápidamente había intentado cerrar la puerta.

Pero Jace y Alec fueron más rápidos.

Jace había metido su pie entre la puerta y el umbral, y Alec la había abierto.

-“Tenemos una orden de registro e incautación, Sr. Stringer”- le había informado con calma cuando la puerta se abrió de golpe y entró al apartamento- “Si intenta detenernos, lo arrestaremos por obstrucción a la justicia”

-“¡Llamaré a mi abogado!”- había gritado Stringer.

-“Es libre de hacerlo”- había respondido Alec fríamente mientras sus ojos azules brillaban.

Jace se había comenzado a mover por el apartamento empezando la búsqueda- “Señor Stringer”- había dicho Alec- “Por favor, díganos dónde estaba el 3 de enero”

-“¿A qué hora?”- preguntó Stringer.

-“Todo el día”- había respondido Alec. Habían llegado a la conclusión de que las bombas habían sido colocadas el día anterior al bombardeo y Jem había llegado a la conclusión de que el terrorista tendría que participar en la colocación de los explosivos.

-“Yo… uh…”- Stringer miró a Jace- “¡Oye! ¡No toques eso!”

-“Señor Stringer”- había dicho Alec- “Por favor cálmese. Él solo está haciendo su trabajo. ¿Su paradero?”

Stringer había seguido mirando a Jace- “Estaba trabajando”

-“¿Dónde?”- había exigido Alec.

Los ojos inyectados en sangre de Stringer se habían vuelto hacia Alec- “En sitios. Ahora, ¿puedo llamar a mi abogado?”

-“Por supuesto”- había respondido Alec amablemente- “Dígale a su abogado que va a estar en Central, ya que lo estoy arrestando por obstrucción a la justicia”

Mientras Alec sacaba sus esposas, Stringer había discutido- “¡No estoy obstruyendo nada!”

-“Te niegas a responder mis preguntas, deberías llamar a ese abogado”

-“¡No!”- había gritado Stringer y se movió para golpearlo, y correr

Alec no creía que Stringer esperara que su puño conectara, porque había dejado de intentar correr y había mirado a Alec con los ojos muy abiertos.

-“Eso fue un error”- había dicho Jace, un silbido en voz baja.

Mientras se limpiaba la sangre de la cara, Alec había dicho- “Ramsey Stringer, estás bajo arresto por obstrucción a la justicia y agredir a un oficial”

Después de haberle golpeado exitosamente, Stringer había intentado hacerlo nuevamente. Aunque Alec había sido demasiado rápido para él.

Sujetando la muñeca de Stringer, Alec había dado un fuerte empujón hacia arriba, escuchando el repugnante crujido cuando se rompió. Al oír el grito de Stringer, Alec lo había soltado y esposado, leyéndole sus derechos.

Jace había llamado a una ambulancia y un equipo de limpieza para completar la búsqueda.

Después de llegar al hospital, Stringer había sido llevado a la sala de valoraciones mientras que Alec fue atendido en la sala de espera. Ahora, estaba sentado junto a Jace, esperando a que el doctor terminara con su prisionero.

-“Sé que no necesitaba hacerlo”- dijo Alec, respondiendo a Jace- “Pero fue satisfactorio”

-“Va a demandarte”- dijo Jace.

-“Déjalo”- contestó Alec, aún con la bolsa de hielo en la nariz.

-“Lo dice el hombre casado con un multimillonario”- se burló Jace.

-“Sí”- sonrió Alec- “Lo estoy, pero no lo siento”

-“¿No sientes romperle la muñeca a Stringer o casarte con Magnus?”

-“Técnicamente, ninguno de los dos”

Jace sonrió- “Me alegra oírlo. No te preocupes, hombre, tienes mi apoyo”

-“Lo sé”- respondió Alec- “Siempre lo haces”

Aline Penhallow, la novia de Helen Blackthorn, y amiga de Jace y Alec, salió de la sala ocho y se sentó junto a Alec. Ella movió la bolsa de hielo y revisó su nariz- “No está rota”- le dijo.

-“Es un alivio”

-“Le hiciste una buena”- dijo Aline- “Él está bastante herido”

-“¿Cuándo puede irse?”

-“Está listo. El médico acaba de firmar sus documentos de alta,  es todo tuyo, detective”

Alec la besó en la mejilla- “Eres increíble”

-“Lo sé. Dile eso a mi novia. Tal vez ella vendrá a verme esta noche”

-“Pídele que se mude”- ordenó Alec- “Sabes que quieres vivir con ella”

-“Quiero, pero ella no está lista para eso, Alec. Es una mujer increíble y la amo con todo lo que tengo, pero todavía no está lista para llegar a ese punto”

-“Te das cuenta de que Mark y Kieran ya están viviendo juntos”

-“Si. Pero Helen todavía no está lista. Ella está llegando a eso, pero tomará un poco más de tiempo. Puedo esperar”

-“Ella no es la única mujer buena aquí”- dijo Jace- “Simplemente tomaremos a nuestro prisionero y nos iremos”

 

 

 

 

 

 

 

 

De vuelta en la Central, Alec escribió su informe y luego se lo dio a Luke.

-“¿Le rompiste la muñeca?”- preguntó Luke, sus oscuras cejas alzadas en su rostro color chocolate.

-“Si”- admitió Alec sin pedir disculpas.

Luke asintió- “¿Fue necesaria la fuerza?”

-“¿Estrictamente?”- comenzó a decir Alec- “No. No, fue estrictamente necesaria”

-“¿Fue satisfactorio?”- preguntó Luke.

-“Lo fue, señor”

Sonriendo, Luke dijo- “Muy bien. Estoy seguro de que has inventado esto de tal manera que parezca necesario. Me ocuparé de ti si alguien olfatea esto”

-“Gracias, Luke”

-“Cuando quieras. ¿Vas a interrogarlo hoy?”

-“Sí. Él está esperando en una sala de interrogatorio”

-“¿Lo estás haciendo sudar”- preguntó Luke.

-“Digamos que, el efecto de sus pastillas para el dolor probablemente ya se está pasando”

Luke sonrió- “Obtén nombres, Alec”

-“Lo haré, señor”

Al salir de la oficina de Luke, Alec llamó a Jace, pero se sorprendió al encontrar a Magnus sentado en su escritorio, mirando la pantalla de su teléfono.

-“¡Hey! Pensé que te quedarías en casa hoy”

-“Me quedé en casa hasta hace unos veinte minutos, cuando les pedí a Andrew, Sophia y  Ragnor que se quedaran con los niños para poder venir”

-“¿Por qué?”- preguntó Alec.

-“Porque me necesitas”

-“Estoy bien”- argumentó Alec, mientras Magnus se ponía de pie y tocaba su nariz hinchada.

-“Mhmm”- dijo Magnus cuando Alec se estremeció- “Eso veo”

-“Oye, estaré bien. He tenido peores”

-“Si cariño. Ya lo sé. Pero esto no es bueno. ¿Le has lastimado mucho?”

Alec asintió.

-“Y tengo entendido que podrías haberlo arrestado sin romperle la muñeca”

-“Podría haberlo hecho”- aceptó Alec, sin disculparse por sus acciones.

Magnus sonrió- “Te adoro. No te preocupes por las repercusiones de este hombre”

-“No estaba preocupado por eso”- respondió Alec.

Magnus besó la frente de Alec- “Es tan difícil no tomarte ahora mismo contra tu escritorio”

-“¡Que asco, muchachos!”- exclamó Jace- “Estoy aquí

-“Sí, Ricitos, ya te vi”- dijo Magnus- “¿Necesitas más fotos?”

Jace gimió- “No. Estoy bien”

-“Vamos, Jace. Creo que ya se ha cocinado el tiempo suficiente”

Jace se puso de pie.

-“Entraremos con fuerza. Ambos, nada de policía bueno”- dijo Alec mientras Jace y Magnus lo seguían a la sala de interrogatorio. En la puerta de la sala de observación, Alec besó a Magnus rápidamente.

-“Estaré aquí” le dijo Magnus- “Voy a estar justo aquí, cariño”

-“Te voy a necesitar”- le dijo Alec- “Amor…”

-“Lo sé, mi amor”- interrumpió Magnus- “Lo sé. Estoy aquí”

Asintiendo, Alec abrió la puerta. Jace entró primero y los ojos azules de Alec se encontraron una última vez con los de color verde-dorado de Magnus.

Con un suspiro, Alec entró en la sala y puso una grabadora de voz sobre la mesa. Después de establecer el registro y releer sus derechos a Ramsey Stringer, preguntó- “¿Comprende estos derechos como se los he leído?”

El abogado de Stringer se sentó a su lado y respondió por él- “Los entiende”

-“Necesitamos escuchar eso de él”- dijo Jace ásperamente.

-“Entiendo”- dijo Stringer.

Alec asintió.

-“¿Por qué hiciste las bombas que volaron la clínica de planificación familiar?”- preguntó Alec.

Stringer se cruzó de brazos y mantuvo la boca cerrada- “Mi cliente no admite haber creado las bombas que destruyeron Planificación Familiar”

-“Por supuesto, que no. Eso no cambia el hecho de estuviera en posesión de los elementos para crear esas bombas, y un esquema para armarlas. Quizás puedas explicar eso”

-“No es ilegal tener productos químicos y piezas de automóvil”- respondió el abogado, un hombre joven y entusiasta.

-“No. Pero el esquema se ve bastante mal”- dijo Jace.

-“Eso no era para ninguna bomba” dijo Stringer.

-“Sabemos que si”- respondió Jace- “Nuestros técnicos de laboratorio la recrearon hacia atrás. Recrearon tu plano y coincide exactamente. Sabemos que creaste las bombas”

-“¿Por qué los colocaste en el edificio de Empresas Bane?”- preguntó Alec.

-“No lo hice”

-“Entonces, ¿por qué estabas allí el 3 de enero?”- demandó Alec.

-“No estaba ahí”

-“Te vieron”- dijo Jace- “Te vieron allí. Fuiste captado por una cámara entrando a la oficina de Magnus Lightwood-Bane después de que su recepcionista y asistente se habían marchado. Tus huellas digitales están en varias de las bombas colocadas alrededor del edificio. Ahora, ¿por qué estabas allí?”

-“Mi cliente no tiene que responder eso”- dijo el abogado.

-“Oh, sí que tiene. Si decides no contestar estas preguntas”- dijo Alec- “No te ofrecerán ningún trato. Pasarás el resto de tu vida entre la población general en una prisión de máxima seguridad. Y te van a amar. Un hombre tan pequeño como tú”

-“Luego está el hecho de que mataste niños. Te lastimarán… mucho”

-“No te creo”

Asintiendo, Alec se levantó- “Jace. Has que los oficiales Nightraven y Blackthorn lleven al prisionero a las tumbas. Llamaré al fiscal y le haré saber que no ha cooperado. Todo lo que queríamos era los nombres de las personas en Justa Furia, Stringer. Ya sabemos que eres un asesino. Que mataste a niños y personas inocentes en la clínica de Planificación Familiar. Que habrías matado a más niños y personas inocentes en el edificio de Empresas Bane”

-“¿Es por eso que lastimaste a mi cliente?”-  preguntó el abogado- “Porque él amenazó a tu boleto de comida”

-“Lastimé a tu cliente porque se resistió a ser arrestado. El hecho de que intentara matar a mi esposo e hijo no tuvo nada que ver con que le rompiera la muñeca. Eso fue parte del trabajo”

-“Deberías saber”- dijo el abogado- “Que ya hemos comenzado los procedimientos para demandarlo por uso de fuerza indebida”

Alec se encogió de hombros- “Como sea. Stringer, dame un nombre”

Stringer negó con la cabeza.

-“Jace. Llama a los oficiales”

-“¡No! ¡No volveré allí! Estoy herido. Dame algunas pastillas para el dolor”

-“Eso no depende de nosotros”- dijo Alec- “Tienes que esperar a que la enfermera que practica en nuestra enfermería te los dé. Pero ella está en su hora de almuerzo”

-“Ella ya ha terminado por hoy. Su hija iba a la guardería en el edificio de Empresas Bane”- dijo Jace, mirando a Stringer- “Buena suerte para obtener cualquier medicamento para el dolor de su parte, o de cualquier persona que trabaje con ella”

-“No puedes hacer eso”

-“No estamos haciendo nada. Podríamos hablar bien de ti… si nos das nombres”- dijo Alec.

Stringer comenzó a temblar- “No sabes cómo son estas personas, hombre. Son extraños”

-“Tú los ayudaste”

-“Ellos pagaron muy bien”

-“Nombres. ¿Dónde están?”

-“No sé dónde están ahora. Pero sé dónde van a estar. Todos ellos. Esta noche”

Alec sintió la energía y el propósito dispararse a través de su cuerpo- “¿Dónde?”- exigió, sentado frente a Stringer.

Chapter Text

 

Después de más de una hora de interrogatorio, Alec salió de la sala, le había sacado a Stringer todo lo que tenía para darle. Decidido, cruzó el pasillo, pasando junto la sala de observación, donde Magnus y Luke estaban de pie.

-“Eres una bestia, amigo”- dijo Jace mientras ingresaban al piso de oficinas

-“Me gusta pensar eso”- comentó Magnus, entrando en el piso detrás de ellos.

-“Eww”- gimió Jace- “Tenías que llevarlo allí, ¿verdad?”

-“Ya sabes cómo funciona nuestra relación, Ricitos. Sabes cómo es esto”

Alec ignoró a los dos- “Julian, Emma, Nightraven, Ty. Tenemos un operativo. Reunión informativa en la sala de conferencias en quince”

-“Me encanta cuando te pones autoritario”- dijo Magnus con una sonrisa- “Me da escalofríos”

-“Ugh”- dijo Jace con un trago audible- “Eres tan fácil”

-“Sabes que es verdad”- respondió Magnus.

-“Repito. Eww”

-“Basta, ustedes dos”- les ordenó Alec- “Pueden discutir después de que tengamos a estos hijos de puta en las celdas”

Magnus rió disimuladamente- “¿Entonces me vas a permitir ser parte de tu operativo?”

Alec se giró hacia Magnus, mirándolo- “Si digo ‘no’, me endulzarás el oído y me obligarás a aceptarte, así que puedo dejar que te sientes en la camioneta con Simon".

-“Soy dueño de una parte del edificio en el que vas a entrar”

-“¿En serio?”- preguntó Alec.

-“Si”

-“Ves. Sabía que por algo te mantenía cerca”

-“Sí. Es porque cuando uso mi lengua en tu–”

-“¡Alto! ¡Oh, querido Dios del cielo!”- exclamó Jace.

Emma se sentó en el escritorio de Jace- “Yo podría aguantar escuchar más”

Julian negó con la cabeza y tomó un archivo- “La reunión, muchachos”

-“Llamaré a Simon”- dijo Jace, moviéndose a su escritorio y empujando a Emma- “Tú apestas”

-“Sólo estás celoso de que no puedas ser tan fabuloso”

-“Sí. Porque me encanta escuchar sobre mi compañero en la cama”

-“¿Qué?”- preguntó Emma- “Sabes que me encanta escuchar de mi compañero en la cama”

-“Eso es porque estás allí con él”

Emma rió disimuladamente- “Lo estoy. Y es… majestuoso”

-“Tú no tienes sexo. No tienes sexo”

-“Si tú lo dices”- se burló Julian dejándolos.

Magnus rió disimuladamente cuando Luke negó con la cabeza y se alejó de sus hombres y su conversación sobre sexo- “¿Hay algo que necesites que lleve, cariño?”

Asintiendo con la cabeza, Alec tomó una caja- “¿Te importaría traer la otra?”- preguntó.

-“Por supuesto, mi amor”- respondió Magnus, levantando la segunda caja.

-“Estás detrás de algo, ¿verdad?”

-“Claro que no. ¿Usaría dulzura para conseguir que hagas algo por mí?”- preguntó Magnus, siguiendo a Alec hasta la sala de conferencias.

-“Demonios, sí lo harías. Es más probable que uses sexo, pero harías lo que sea necesario para obtener lo que quieres. Ahora, ¿qué es lo que quieres?

Magnus suspiró- “Ahora quiero sexo”

-“Eso no tienes que pedirlo, amor. ¿De qué se trata?"

-“Me gustaría mover mi negocio”

Solo en la sala de conferencias con Magnus, Alec puso la caja sobre la mesa- “¿Quieres mudarte?”

-“No. Quiero quedarme en nuestra casa, pero quiero mudar las oficinas”

-“¿Cuánto tiempo has estado pensando en esto?”

Magnus colocó la caja junto a la de Alec- “Alrededor de dos días”

“¿Desde las bombas?”

-“Sí”

Alec asintió- “Iba a pedirte que no vuelvas a salir de casa nunca”

-“No ibas a hacerlo”

-“Oh, claro que sí. Te habría dado todas las mamadas que quisieras para hacer que eso ocurra”

Magnus sonrió- “Hmm. Eso sería un montón de mamadas”

-“Y hubiera valido la pena”

Con una sonrisa, Magnus deslizó sus brazos alrededor de la cintura de Alec- “No tienes que ofrecerme mamadas a cambio de eso, cariño. Tengo un pequeño edificio a unas ocho cuadras de nuestra casa. Voy a mover la rama de Empresas Bane ahí”

-“¿De qué tan pequeño estamos hablando aquí?”

-“Alrededor de cinco pisos”

Alec asintió- “Me gustaría que estuvieras en un lugar más pequeño, con más seguridad. No dejes que esto vuelva a pasar, cariño. No podría soportarlo. No podría… No podría perderte, Mags. Por favor–”

Magnus besó los labios de Alec para silenciarlo. Después de unos momentos, el tiempo suficiente para que Alec se calmara, Magnus dio un paso atrás.

-“No dejaré que me pase nada. Sé lo importante que soy para ti porque eso es lo que significas para mí. Eres vital para mí, cariño. Nunca dejaría que nada te lastime. Incluso si eso significa tener que protegerme más”

Alec besó a Magnus otra vez- “¿Lo prometes?”

-“Por supuesto. Me ocuparé de todo. Voy a arreglar el edificio para mis oficinas. Será agradable estar de vuelta en Brooklyn todo el tiempo. Odio viajar a Manhattan. Es tiempo de que el Gran Brujo de Brooklyn vuelva a Brooklyn”

 

 

 

 

 

 

 

 

En la sala de conferencias que había sido reservada por Justa Furia, y de la que Magnus era dueño, Alec se agachó junto a Jace, tratando de decidir el mejor momento para actuar.

Magnus les había conseguido un plano del edificio, y habían planeado la operación. Él se había quedado en la camioneta de vigilancia, el cuartel general de la operación, mientras que Alec, Jace, Nightraven, Ty y Emma estaban en la antesala de una gran sala de reuniones, que por lo general se usaba para conferencias y talleres. Julian y sus hermanos, Helen, Mark, Livia y Dru estaban en las salidas, con algunos otros, para evitar que escapara cualquiera de los miembros presentes.

El plan era simple.

Alec y el Equipo 1 asaltarían la sala de conferencias, mientras que el Equipo 2 protegería las salidas e impediría que alguien se fuera. Magnus y Simon vigilaban las salidas y todo lo que estaba sucediendo, ellos le dirían si se realizaban llamadas desde el edificio. Habían interceptado las cámaras de vigilancia (era algo bueno estar casado con el dueño, ya que tenía algunas conexiones serias) y le avisarían si algo cambiaba.

Stringer les había dado nombres, incluyendo el de un prominente empresario que realizaba negocios con Magnus, policías, abogados, personas del cine y de iglesias, incluso jueces. Este grupo estaba loco y era peligroso.

Eran más peligrosos porque el grupo estaba lleno de personas que estaban totalmente convencidas de que sus acciones expulsaban la inmoralidad, en lugar de sólo ser una plataforma para que los hombres en el poder mataran.

Stringer le había dicho a Alec que su líder religioso era un hombre llamado Wesley Thorpe. Él era el líder de una iglesia evangélica, y uno de esos tipos que predicaban sobre el fuego del infierno y la Biblia por televisión. Alec pensaba que esos tipos sólo gritaban y sudaban mucho, realmente no los veía como gente de la iglesia. Sólo… bueno, idiotas.

Y tenía razón.

La entrevista con Stringer también le había dado el nombre de Parker Beckett. Robert Lightwood había estado particularmente enojado por ello, porque Beckett había sido el Fiscal de Distrito anterior. Él fue uno de los hombres que había ayudado a elegir los sitios que atacaron. Un hombre que su padre había respetado, un hombre que había cenado en casa cuando Alec era un niño, había elegido el club de Magnus, la clínica de Planificación, y el edificio donde habían estado su esposo y su hijo. Un hombre que había conocido a Alec de niño había puesto en peligro a su familia.

Había tres policías que iban a ser arrestados. El oficial Clinton Pierce, Sargento Lamar Waterman y el Teniente Erik Bird, todos de diferentes precintos, ello iban a ser esposados y ponerlos en las tumbas de la Central porque violaron la ley. Rompieron sus juramentos.

Los otros oficiales que participaban en este caso eran los más enojados por eso.

Lo que más le molestaba a Alec eran las personas que se habían dejado engañar por esto. La gente que realmente creía que esto era una buena idea y que matar personas acabaría con la inmoralidad en la ciudad.

Las personas a las que habían matado no habían sido inmorales en absoluto. Estos hijos de puta habían matado a niños.

Habían tratado de matar a su hijo. Su esposo.

Así que… sí. Esto era personal.

La voz de Simon lo sacó de sus pensamientos.

-“Están comenzando la reunión”- le dijo a Alec a través de su auricular- “Es como si fuera algo normal. Están revisando las decisiones tomadas durante la última”

-“¿Qué están diciendo?”- preguntó Jace.

-“Están hablando de los ataques exitosos contra Kebebasan y Planificación Familiar. Creo que es Beckett, Alec”

Cerrando los ojos, Alec respiró profundamente- “¿Qué más?”

-“Todavía está hablando sobre la mierda de esos dos ataques. Aparentemente, han eliminado a más de cincuenta. De acuerdo con este tipo. Cincuenta pecadores están en el infierno por ellos. Esa es una cita”

-“Cuarenta y ocho”- dijo Alec- “El recuento de cadáveres ascendió a cuarenta y ocho. Seis de ellos eran niños”

-“Sí. Lo sé”

-“Cariño”- la voz de Magnus le llegó por la oreja- “Pasaron a hablar sobre el edificio de Midtown”

Fue dicho gentilmente como si Alec hubiera necesitado eso para calmarse. Después de un largo momento para controlarse, preguntó- “¿Qué están diciendo?”

Simon se hizo cargo, con su profunda voz suave- “Están diciendo que fue un intento fallido, pero quieren volver a intentarlo. Han puesto un alfiler en la destrucción del orgullo y la codicia”

Simon se detuvo.

Algo andaba mal.

Preparándose, Alec preguntó- “¿Qué más?”

-“Alguien acaba de preguntar si los niños de la guardería estaban destinados a estar allí, si se suponía que iban a morir”- respondió Magnus.

-“¿Y?”- demandó Jace.

-“El líder de la sesión simplemente les dijo que, . Ellos intencionalmente estaban matando a los niños. Uno de ello es la abominación adoptada por un codicioso marica y un…”- Magnus hizo una pausa- “No quiero repetir lo que ese hombre acaba de llamarte, cariño”

-“No importa. Continua”- dijo Alec. Vería la grabación más tarde. Lo descubriría, pero dudaba que fuera peor de lo que le hubieran llamado antes.

-“Quiere destruirnos a nosotros porque somos un símbolo de la agenda amoral de la ciudad”

-“¿Nosotros?”- preguntó Jace, sus ojos ámbar se encontraron con los azules de Alec.

-“Los Lightwood-Bane”- respondió Simon- “Es como si este hijo de puta tuviera una venganza personal contra ustedes”

-“Magnus, llama a Andrew y verifica que los chicos estén bien”- ordenó Alec.

-“Claro amor”

Alec miró a Jace- “¿Estás listo?”

Jace sacó su arma de la funda y asintió- “Hagámoslo”

Extendiendo la mano, Alec giró el pomo de la puerta de la sala donde estaba reunida Justa Furia, donde un hombre para el que su padre había trabajado amenazaba a su familia una y otra vez. Alec estaba manteniendo activamente su propia furia bajo la superficie, pero estaba a punto de ebullición, un fuego lento que amenazaba con estallar.

Sacando su propia arma, Alec asintió con la cabeza una vez a Jace; luego miró a Nightraven y Ty, que estaban listos en la segunda puerta de la habitación, y les hizo un gesto para que avanzaran.

Ambas puertas se abrieron y se aporrearon en la habitación.

-“NYPD”- gritó Alec sobre los jadeos y gritos de sorpresa- “Todos de rodillas con las manos en alto. ¡Ahora!”

Algunos obedecieron de inmediato. Otros necesitaron más persuasión. O amenazas.

Al menos pensaron que Alec los estaba amenazando. No lo hacía. Con mucho gusto patearía las rodillas a cualquiera de esos imbéciles. Cuando todo el grupo, unos veinticinco, tal vez treinta, estuvieron en el suelo, Alec se movió hacia el hombre detrás del podio.

Parker Beckett estaba más viejo que la última vez que lo había visto. Por supuesto, Alec había tenido dieciséis años. Él estaba de rodillas, mirando a Alec con maldad y odio en sus ojos grises.

-“¿Crees que has ganado?”- preguntó Beckett.

Alec esposó sin cuidado una de sus muñecas y luego tiró bruscamente de ella hasta detrás de la espalda de Beckett. Cuando completó el proceso de esposarlo, le leyó sus derechos.

-“No has ganado, maricón. No has ganado. Habrá otros que terminaran este trabajo. Morirás. El chino de mierda de tu amante morirá. Tus bastardos no deseados morirán. Me reiré cuando eso ocurra. Espero que seas el último en morir, así sabrás que he ganado, que yo hice que suceda. Empecé esto para que abominaciones como tú no pudieran violar nuestra ciudad y salirse con la suya”

Con sus oscuras cejas fruncidas, Alec levantó a Beckett y lo condujo fuera de la sala de conferencias hasta la camioneta que SWAT había traído para llevarse a todos los prisioneros.

Más policías vinieron a ayudar con todos los arrestos.

-“No se olviden de leerles a todos sus derechos. Ni uno sólo de estos imbéciles se librará por un tecnicismo, porque alguno de ustedes no hizo bien su trabajo”- dijo Alec.

Se encontró con un coro de ‘¡Sí, señor!’, y todos continuaron haciendo su trabajo.

Sin decirle una palabra a Beckett, Alec lo empujó a la camioneta negra, donde un oficial uniformado se hizo cargo. Nightraven y Ty trajeron más prisioneros y los subieron.

-“¿Estás bien, jefe?”- preguntó Nightraven.

Alec asintió.

-“Hey, no se sienta mal, señor”- dijo él - “Esto es algo bueno. Estas personas son corruptas, están equivocados y son estúpidos. Está haciendo lo correcto al detenerlos. Todos merecen estar en prisión por lo que han hecho”

Alec asintió de nuevo.

-“Si necesita una razón, señor, sólo piense en los niños que mataron”

Alec miró directo a los ojos de Nightraven- “Lo hago. Cada día. También pienso en mis hijos, que acaban de ser amenazados. Mi esposo que también ha sido amenazado Y que veré a cada uno de estos imbéciles en una jaula. Juro por todos los ángeles que lo haré”

-“Es bueno saberlo, señor”

Alec sonrió- “Volvamos a trabajar”

Arrestaron a treinta y dos personas esa noche. Algunos por razones religiosas. Algunos simplemente deseaban involucrarse en el asesinato. Finalmente regresaron a la Central poco después de las 2:00 am, y Alec dio por terminada la noche, ya escribiría sus informes al día siguiente, entrevistaría a los prisioneros también al día siguiente. Se encargaría de todo al día siguiente.

Mientras regresaba a casa con Magnus, estiro la mano y tomó la de su esposo.

Magnus la sostuvo y miró a Alec, cuya cabeza se apoyaba cansadamente en el asiento.

-“Gracias por estar ahí para mí”

-“Siempre voy a estar ahí para ti, cariño”

-“Lo sé. Por eso es una sorpresa”

-“¿Es sorprendente que alguien esté allí para ti?”

Alec sonrió- “Si. Es sorprendente que alguien tan increíble y maravilloso como tú esté allí para mí. Es sorprendente que te hayas quedado, dada la frecuencia con la que te he puesto en peligro. Es sorprendente que pueda amar a alguien tanto como a ti”

Tomando la mano de Alec, Magnus la llevó hasta sus labios y dejó un beso tierno contra sus nudillos- “Eso no debería ser una sorpresa. Soy muy fácil de amar”

-“Lo eres. Nunca pensé que yo lo fuera. Así que… estoy sorprendido de que puedas amarme”

-“Nunca dejes que eso te sorprenda, cariño. Eres el hombre más increíble y fascinante que he conocido. Y no cambiaría ni a ti, ni a nuestra vida por nada en éste o en el otro mundo. Te adoro”

-“Sé que lo haces, Mags”

Magnus presionó otro beso contra la mano de Alec y los llevó a casa a través del tráfico casi inexistente.

Casa.

Eso sonaba muy bien para Alec.

Casa.

Donde era amado y aquellos a quienes amaba estaban a salvo.

Casa.

Donde estaba su corazón. Donde su corazón estaba cálido y protegido. Donde su familia podría prosperar. Donde él quería estar.

Chapter Text

Tres días después de que su operativo terminó con el reinado de Justa Furia, Alec se despertó con un cuerpo duro y cálido rodeándolo, a la comodidad y felicidad absoluta.

Alec había pasado los últimos tres días entrevistando a los miembros de Justa Furia y derribando a los que quedaban. Él había encontrado más. Habían arrestado a un total de 44 personas y ahora los llevarían uno por uno ante la justicia. No todos pasarían toda una vida en prisión por estar involucrados, pero todos serían castigados. Y… personalmente vigilaría a esos cabrones. Todos los que estuvieron involucrados en tratar de lastimar a las personas que Alec amaba estarían en su lista hasta el día de su muerte.

Alec, después de fichar a la última persona en el grupo, había llegado a casa tarde y agotado. Se había acostado junto a Magnus, quien ya estaba dormido, y él, en lugar de alejarse su cuerpo frío, se había envuelto a su alrededor, usando su propio cuerpo desnudo para calentarlo. Alec se había quedado dormido al compás del sonido de su corazón y sus suaves ronquidos.

Mientras despertaba en la comodidad de sus brazos, Alec suspiró, deseando que el sueño lo llevara nuevamente. Su agotamiento todavía estaba muy presente, y podría dormir un poco más… o café.

Mmmm… Café.

-“¿Por qué te estás despertando?”- gruñó Magnus, jalándolo más cerca.

-“No sé”- respondió Alec- “Sólo desperté”

-“Entonces, vuelve a dormir”- ordenó Magnus, enterrando su rostro en el hombro de Alec.

-“Necesito café”- Alec se volvió y pasó su brazo alrededor de Magnus.

-“Entonces, consíguelo, idiota perezoso”

Riendo, Alec puso a Magnus boca arriba- “Te mostraré quien es un idiota perezoso”

Alec se apoderó de los labios de Magnus, demostrándole exactamente lo que significaba para él. Usando sus labios, lengua y dientes, Alec adoró el cuerpo Magnus.

Sus labios.

Su cara.

Su cuello.

Su pecho.

Su abdomen

Su virilidad

Alec pasó una gran cantidad de tiempo adorando esa parte en particular.

Cuando lo tuvo reducido a un desastre retorciéndose y jadeante, Alec se acercó a la mesita de noche y sacó el lubricante del cajón. Apretando un poco en su mano, acarició la carne hinchada de Magnus hasta que estuvo completamente húmeda, una gota del presemen deslizándose desde la punta.

Al dejarse caer sobre ésta, Magnus se quedó sin aliento.

-“Alec, tú no–”

-“No necesitaba hacerlo. Quería sentirte del todo”- dijo Alec, comenzando a moverse a lo largo de Magnus hasta que estuvo adentro.

Cuando Alec estuvo completamente sentado, gimió inclinándose para besar a Magnus- “Te sientes tan bien, bebé. Tan perfecto dentro de mí”

Suspirando, Magnus se apoderó de las caderas de Alec- “No tan bien como te sientes a mi alrededor, cariño”

Jadeó cuando Magnus lo agarró más fuerte y lo llevó hacia él, empujándose más profundo. Alec se esforzaba por enfrentar cada impulso, llevándolo a ambos a nuevas alturas.

-“Mags”- gimió Alec girando las caderas- “Amor. Sí”

Magnus se apresuró a voltear a Alec sobre su espalda y besar sus labios mientras se empujaba con fuerza, el extremo de su erección estrellándose contundente contra la próstata de Alec.

Alec gritó y envolvió sus piernas alrededor de su cintura, dándole un mejor ángulo para explotar este momento.

Sujetando el cabello de Alec con ambas manos, Magnus lo jaló hasta que los azules se encontraron con el verde-dorado. Sus caderas perdieron toda delicadeza y besando a Alec, comenzó a deslizarse dentro y fuera, jadeando cuando el borde de la entrada de Alec se contrajo sobre la cabeza de su miembro.

-“Mags. Mags, voy a correrme”

-“Si, cariño. Hazlo”

Alec se corrió gritando el nombre de Magnus.

Todavía sosteniendo las hebras color ébano, Magnus siguió follando a Alec a través de su orgasmo, gimiendo las paredes internas de Alec se apretaron a su alrededor.

-“Eres tan hermoso, Alexander, cariño. Te amo tanto”

-“Te amo”- gimió Alec, agarrando sus hombros empapados de sudor- “Córrete dentro mí Te amo. Te necesito. Por favor”

Con el rostro enterrado en la larga columna de su cuello, Magnus obedeció, inundando el palpitante canal con un jadeo satisfecho y un profundo estremecimiento. Al derrumbarse contra él, Magnus gimió.

Alec pasó una mano sobre la espalda de Magnus mientras lo abrazaba con fuerza.

-“Eres la mejor parte de mí”- susurró Magnus contra su oído.

-“Entonces estamos en la misma página”- respondió Alec, besando la garganta de Magnus- “Te amo tanto que nunca me recuperaré. Nunca amor. Me has arruinado por el resto de mi vida. Nada, ni nadie se comparará contigo nunca”

-“Deja de hablarme dulcemente”- dijo Magnus, mirándolo- “Puede que nunca salgas de esta cama si lo sigues haciendo”

-“Ni hablar, cariño. Tenemos que levantarnos, hoy es lo de Jace”

-“Mierda”- gimió Magnus- “Tenía que planearlo para hoy”

-“Va a ser hermoso”- argumentó Alec- “Lo harás perfecto para ellos”

Magnus frunció las cejas- “¿Qué pasa?”

Suspirando, Alec dijo- “Lamento no ser más romántico”

Magnus dejó un beso en la frente de Alec- “No lo eres, pero no te quisiera de otra manera. Eres maravilloso, Alec. Nunca te cambiaría. Por nada”

-“Mi propuesta fue en el desayuno”- argumentó Alec.

-“Sí, eso hiciste”- dijo Magnus con una sonrisa- “Y fue exactamente lo que necesitaba. Obtuve lo que quería y necesitaba cuando te propusiste, Alexander. Tu propuesta fue perfecta”

Alec resopló de burla.

-“Me pediste que me casara contigo. Me pediste que pasara toda mi vida contigo. Preparaste el desayuno para mí y me lo pediste con nuestros hijos allí, nos convertiste en una verdadera familia, cariño. Entonces sí. Puede que no haya sido de lo más romántico, pero fue perfecto”

-“Yo sólo”- comenzó Alec- “Quiero que tengas todo lo que deseas, todo lo que necesitas”

Besando a Alec, Magnus respondió- “Mientras te tenga a ti, ya tengo todo”

 

 

 

 

 

 

 

 

-“Entonces”- comenzó Clary- “¿Por qué estamos en el parque con tanto frío?”

-“¿Disfrutarías el día que Magnus ha planeado para nosotros?”- insistió Jocelyn.

-“Pero…”- Clary pasó su mirada por Magnus y cada uno de los chicos- “¿Por qué estamos celebrando su día de adopción hoy? ¿No adoptaron a Max en el otoño?”

-“Sí”- respondió Magnus- “Pero nuestra familia no estuvo completa hasta que recibimos a Rafael. Eso fue en el invierno”

-“Así que, estamos realizando una búsqueda del tesoro en el frío”- preguntó Clary.

-“¡Vamos, tía Clary!”- gritó Max, agarrando su mano- “Tenemos la siguiente pista”

-“El Estanque la Tortuga”- dijo Rafael- “¡Tenemos que ir al estanque de la tortuga!”

-“Bizcochito, deja de quejarte y completa la cacería para que podamos regresar a la casa y disfrutar del almuerzo y pastel que tenemos”

Clary negó con la cabeza y tomó las manos de Max y Rafael, dirigiéndose con ellos al estanque.

-“Las cosas van bien”- dijo Jocelyn, tomando el brazo de Magnus.

-“Sí. Estarían mejor si tu hija fuera un poco menos perspicaz”

-“Sí”- estuvo de acuerdo Jocelyn- “Si ella fuera más confiada, podríamos hacer esto. Realmente quiero un poco de ese pastel”

Magnus rió disimuladamente y la llevó al Estanque de la Tortuga.

Cuando llegaron, Max y Rafael se separaron de Clary y corrieron hacia Alec, quien estaba sentado en uno de los bancos junto al estanque- “Hey, chicos”- dijo con una sonrisa cuando lo alcanzaron y abrazó a cada uno de ellos.

-“Papá”- dijo Max.- “Estamos haciendo una búsqueda del tesoro”

-“¿Una búsqueda del tesoro?”- preguntó Alec- “No me digas”

Magnus sonrió al llegar a su marido.

-“Bueno”- dijo Alec- “Ya que estás en una búsqueda del tesoro, entonces puedo darles esto”- les tendió un sobre.

-“¡Sí!”- gritó Max agarrándolo.

-“¿Por qué no se lo das a la tía Clary?”- preguntó Alec- “Ella puede ayudarte a resolverlo”

-“¡Está bien!”- dijo Max con una sonrisa y corrió hacia Clary. Rafael siguió a su hermano pequeño cuando Magnus se acercó él.

Tomando las manos de Magnus, Alec las frotó entre las suyas enguantadas, en un intento por calentarlas- “¿Cómo va?”

-“Ella se queja y tiene frio”

-“¿No es eso lo que estabas buscando?”

-“Es exactamente lo que queríamos. Se siente miserable”

-“¿Eso es romántico?” preguntó Alec- “De repente, estoy feliz de haber sido yo quien te pidió te casaras conmigo”

-“No habría hecho algo así por ti, cariño”- dijo Magnus- “Habría hecho algo muy parecido a lo que hiciste. Hubiera sido íntimo y simple. Lo hiciste perfecto”

-“Parecía bastante simple”

-“Lo fue, cariño. Era exactamente lo que necesitaba. Era exactamente lo que necesitábamos

Alec tendió su mano para que Magnus la tomara- “Esta es la última etapa, ¿verdad?”

Magnus asintió tomándola y entrelazando sus dedos- “Él está esperando al final de esto”

-“¡Papi! ¡Papá!”- gritó Max- “¡La tía Clary lo descubrió! ¡Tenemos que ir a la estatua de Alicia!”

Alec se rió- “Esa es su favorita”

Magnus asintió- “Eso es lo que dijo Jace, así que ahí es donde terminamos. Ahí es donde él lo hará”

Siguieron a Clary por el parque, Magnus se inclinó y besó a su marido- “¿Te sientes un poco mejor, cariño?”

-“Si crees que mi propuesta, bueno la segunda que planeé, fue lo suficientemente buena, entonces lo fue. Me amas. Sabías en lo que te estabas metiendo cuando decidiste vivir y establecerte conmigo, así que no te puedes retractar”

-“Nunca me querría retractar. Te adoro y no deseo que alguna vez sientas no quiero lo que tenemos. ¿Por qué piensas eso?”

-“No lo pienso, amor. Sólo… a veces me pregunto porque tú… bueno… eres tan glamoroso, Mags. Todos lo saben. Sé que hay muchas personas que piensan que somos demasiado diferentes. Que soy… inferior a ti de alguna manera”

Magnus tiró de él para detenerlo- “Nadie que conozca podrías decir eso sobre ti, Alexander. Has hecho mucho por mí, por mis hijos. Casi has muerto por nosotros. Nadie que te ame, nadie que nos conozca pensaría que soy demasiado bueno para ti. Especialmente yo. Nunca podría pensar eso. Yo sé la verdad."

-“Nunca pensé que tú lo hicieras”

-“Una pequeña parte de ti lo pensó, cariño. Una pequeña parte de ti piensa que algún día, me preguntaré cómo hubiera sido mi vida si no me hubiera casado contigo. Si no me hubiera establecido contigo”- dijo Magnus- “Te diré exactamente cómo sería mi vida. Todavía estaría en mi loft, no tendría al peligro en cada esquina todo el tiempo, no lidiaría con policías todos los días de mi vida”

-“Parece que tu vida sería buena”- dijo Alec inexpresivo.

-“Si, eso parece. Pero, ¿sabes qué más no tendría?”

-“¿Qué?”

Magnus señaló a Max y Rafael guiando a Clary hasta la estatua- “No tendría dos niños hermosos y felices. No tendría una familia Yo no… tendría amor. Tenía amigos, Alexander, pero no lo que tengo ahora. Una familia que significa todo para mí. Te tengo a ti. Tengo a mis hijos. Mi vida es perfecta a pesar del peligro”

Alec lo detuvo- “ eres perfecto”

-“Eso espero”- respondió Magnus, besándolo- “Porque no te escaparas de mí. Te amo demasiado para dejarte ir”

-“No me iría de todos modos”

Encontraron a Clary y Jace junto a la estatua de la fiesta del té del Sombrerero Loco- “Por favor, dime que eres la última pista. Me estoy congelando”

Jace le sonrió- “Sí. Soy el final del camino”

Clary le sonrió- “¿Dónde está nuestra pista?”- preguntó ella.

La mano de Jace se deslizó en el bolsillo de su abrigo. Sin embargo, en lugar de un sobre, sacó un estuche y se arrodilló ante Clary.

-“¿Jace?”

-“Clary”- comenzó Jace- “Cuando te conocí, supe que quería pasar el resto de mi vida amándote. Sabía que quería ser todo para ti. Yo te quería. Quería hacerte feliz, ser fuerte para ti, protegerte y amarte. Ahora, después de más de una década juntos, creo que es hora de llevar las cosas al siguiente nivel. Realmente no hemos hablado sobre matrimonio, pero sé lo que quiero. Y es a ti. Quiero estar contigo por el resto de mi vida. Hacer una vida contigo. Quiero tener hijos contigo Quiero… presentar declaraciones conjuntas de impuestos contigo”

Alec rió disimuladamente.

-“Clary, te amo. ¿Te casarías conmigo?”

Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras Clary miraba el anillo en la caja. Abrumada, incapaz de hablar, Clary asintió, con un sollozo atrapado en su garganta.

Jace se levantó y la tomó en sus brazos, besándola sonoramente ante los vítores de todos los que estaban allí. Alec deslizó un brazo alrededor de la cintura de Magnus mientras miraban a la pareja recién comprometida besarse en el frío.

La mano de Magnus se deslizó sobre la espalda de Alec- “Llevemos a estos muchachos a casa. Tengo pastel”

Alec le besó la mejilla- “Ves, amor. Eres absolutamente perfecto”

-“No soy perfecto, cariño. Sólo perfecto para ti

Alec sonrió- “Ves. Perfecto”

Magnus tomó la mano de Alec y en la otra tomó la de Max, mientras que Alec sujetaba la de Rafael. Con los demás siguiéndolos, se fueron a casa para celebrar el comienzo de la vida de Jace y Clary juntos.

Por los nuevos comienzos.