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Terreno no descubierto

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Spock no disfrutaba romper su rutina diaria.

Casi cada aspecto de su día estaba minuciosamente planeado, su tiempo dividido balanceadamente entre estudiar, meditar y hacer recados rudimentarios para su padre. Aunque su sentido de curiosidad no era limitada, él prefería leer sobre las nuevas cosas antes que experimentarlas directamente. No estaba en la naturaleza de Spock el salir del planeta, mucho menos participar en lo que sería considerado un inútil vuelo en transbordador. Tales actividades le quitaban tiempo de sus estudios.

Esta era la excusa que el usaba cada vez que Sybok lo acosaba para salir en tales aventuras. Aunque los vulcanos no mentían, tanto él como su hermano podían ver la retorcida verdad en esa afirmación; Spock nunca necesito ninguna ayuda académica para hacerlo. Él siempre estaba más adelantado de lo que sus tutores esperaban, lo que en cambio hizo que Sybok lo empujara incluso más lejos para evitar su trabajo.

A veces, Sybok parecía alguien completamente opuesto a Spock, constantemente diciéndole que necesitaba dejar las ataduras del palacio y explorar para obtener nuevas experiencias. Los argumentos de Sybok nunca eran lógicamente sensatos, así que Spock fácilmente podía superarlos. Su hermano favorecía las antiguas formas de expresar las emociones en lugar de controlarlas, lo que lo hacía ver como un peculiar y futuro gobernante de la Casa de Surak.

Tal vez ese era el por qué Spock─ que era mucho más joven de Sybok─ sentía la necesidad de comportarse más apropiadamente que su hermano.

Sybok había llegado a aceptar ese aspecto de él y normalmente no empujaba a Spock a hacer lo que no le gustara. Él sabía de las limitaciones de Spock, tanto como Spock sabía las de Sybok. No obstante ellos eran hijos del mismo padre, habían nacido de distintas mujeres, y era claro que sus diferencias iban más allá que la simple biología. Aun así, habían sido criados juntos por las mismas criadas en el mismo palacio, y vivían con mutuo respeto.

Y mientras Sybok era conocido por mantener ese respeto, nunca lo detuvo al momento de probar la paciencia de Spock.

─¡Pequeño!─ Sybok llama desde el pasillo. Spock puede oír sus pesadas pisadas acercándose al estudio, y decide no alzar la mirada de sus escritos al momento que la puerta se desliza abriéndose. ─Ajá. Te he encontrado.─

─No me estaba escondiendo, ─ Spock le dice secamente. Sybok hace un sonido como un resoplido, y se adentra más en el estudio.

─Lo haces detrás de los manuscritos. Te escondes de tu pueblo.─

Ante esto, Spock levanta la vista y le dirige una mirada irritada. Una esquina de los labios de Sybok se levanta.─ Ellos no desean que yo este ante sus ojos.─ Spock le responde.

Spock sabe demasiado bien el tabú que rodea su existencia. Ciertamente, su sangre desciende de una linaje real, pero el hecho de que su  madre hubiera sido una sirviente lo ha manchado desde siempre ante los ojos de la sociedad Vulcana. Es el hijo bastardo de una antigua línea de gobernantes, solo presente porque Sybok insistía a su padre que quería un acompañante fraternal con quien ir de caza.

Pero Spock no va de caza.

─Muy pronto tendrán que acostumbrarse a ti,─Sybok señala, apoyándose contra el borde del escritorio.─¡Te estas acercando a la hora de tu coronación! Un joven gobernante coronado de la Casa de Surak por el que todo Vulcano sentirá adoración.─

Spock arquea una ceja y finalmente baja su lápiz.─ Claramente me estas confundiendo por tu otro hermano.─

─No tengo otro hermano.─

─Entonces tienes una pobre concepción de mi personalidad.─

Sybok se ríe una vez, el estrepitoso sonido llena el aire en el pequeño cuarto. Así era cómo usualmente ocurría: Sybok portándose ruidoso y escandaloso, Spock portándose silencioso y cauto. Spock era muy consciente de que cada uno de sus movimientos eran cuidadosamente observados por aquellos quienes creían que no deberían ser parte de la casa real, especialmente ahora que estaba al borde de sus años de adolescencia.

Pero Sybok siempre había tenido un punto de vista refrescante, y a pesar de que sus métodos a menudo eran inconstitucionales cuando se relacionaban con los deseos de su padre, hacía del cuidar de Spock una prioridad. Hablaba con Spock como si fuera una persona. No como una ocurrencia de la sociedad. Su vínculo era fuerte, algo de lo que Spock había estado agradecido en más de una ocasión.

Sybok pone su mano sobre el hombro de Spock y dice con nostalgia,─ Que gran y benevolente líder serás, hermanito.─

Spock frunce el ceño.─¿Te estas olvidando acaso que tú eres el primogénito? Dudo que yo sea capaz de tener la habilidad para gobernar.─

Lo que Spock no dice es que él no quiere gobernar. Al menos, no en Vulcano. Si pudiera, le gustaría ser capaz de viajar a diferentes galaxias, en funciones de tipo diplomáticas como las de su padre, pero más como un investigador, catalogando las diversas culturas y ciencias de los mundos. Sin embargo, la probabilidad de que eso pasara era demasiado remota, como eran muy pocas las veces en que era permitido salir debido a su edad y su empañada herencia.

Pero el no necesitaba irse. Él estaba seguro en la lógica de ello. Su sueño era solo eso, un sueño, y era un desperdicio de su tiempo  el pasar innecesarios momentos pensando en aquello.

─Padre está en una misión diplomática,─Sybok le dice, abruptamente cambiando el tema.─ Regresará dentro de unos pocos ciclos solares.─

Spock levanta una ceja. –Estoy al tanto de esto. No soy ingenuo.─

─Entonces hagamos un viaje al siguiente sistema solar,─Sybok dice, sus ojos brillando ante la idea.─No tomaría mucho tiempo. Padre no tendría que saberlo, y te metería un poco de lo que hay en el mundo en esa cabeza tuya.─

Spock lo contempla, debatiendo si lo que dice es serio o no. Cuando concluye que la emoción de Sybok es ciertamente genuina, frunce el ceño. ─¿Estas sugiriendo que robemos una nave?─

Sybok mira al techo, casi molesto. –Todas las naves pertenecen a la Casa de Surak. No estamos robando si pertenecen a nuestra familia.─

Spock quiere señalar que es posiblemente el décimo escenario en el que Sybok intenta que el salga del planeta de tal manera, todos los cuales fueron un fracaso.

─Sé que crees que tales excursiones son ilógicas.─ Sybock continua como si leyera sus pensamientos,─pero considera como tienes aun que tener una experiencia fuera del planeta que no esté directamente relacionada a intenciones diplomáticas. ¿No hay una parte de ti que desea explorar la galaxia y hacer descubrimientos por ti mismo? ¿Dónde está ese lado tuyo, hermano?─

Spock hace una mueca. Sabe que Sybok está jalando las cuerdas adecuadas para provocar una respuesta en él. De todas formas, Spock está al tanto de su lugar y está listo para decir que no a Sybok cuando su hermano añade, ─Esta podría ser tu última oportunidad de explorar sin los ojos del concejo observándote.─

Estaba en lo correcto, Spock reconoce. Y tal vez hay un pequeño momento de debilidad en su lógica, o el finalmente ha sucumbido a la misma locura emocional que su hermano, pero Spock lo considera aún más.

Luego, acepta.

**********

Comandar una nave es sorprendentemente tan fácil como Sybok dice que sería. En otra realidad, Spock puede pretender que tiene la autoridad para ser un miembro de alto rango en una nave parecida. No necesariamente un capitán, pero algo cercano. Spock sacude su cabeza para deshacerse rápidamente de otro pensamiento que sería ilógico. Y nunca se convertiría en algo más que una fantasía.

La nave a la que Sybok lo lleva es una pequeña con solo dos cubiertas: una para el cargamento, la otra para un manojo de pasajeros. Está marcada como una nave científica. Spock levanta una ceja mirando a su hermano ante su elección, pero no lo cuestiona.

─Para ti y tus estudios,─Sybok lo molesta, subiéndose a la cima de la cubierta de la nave y acomodándose en el asiento del piloto. Spock casi complace a Sybok rodando los ojos, pero es capaz de sofocar la emoción antes de que sea capaz de surgir.

Sybok despega la nave, y Spock siente el impulso de la gravedad cambiando en la parte baja de su estómago. La incomoda sensación es dejada atrás por la vista de su planeta, encogiéndose y volviéndose un pequeño punto en la vasta oscuridad del espacio.

Una vez que escapan de la gravedad de Vulcano, Sybok empieza a forcejear con la computadora.─¿Por dónde te gustaría aventurarte, hermano?¿El Cuadrante Beta?─

Spock lo mira de forma desconfiada.─Sabes muy bien  que ese es el centro del territorio Romulano.─ Se detiene, y entonces dice,─Si intentas comenzar una guerra intergaláctica, deseo no tener parte en esto. Regrésame inmediatamente.─

─No estoy empezando una guerra,─ Sybok murmura, dándose la vuelta hacia la computadora.─Eres demasiado indeciso. Tal como Padre.─

─Soy lógico,─ Spock le responde rápidamente.─ Tu no ves a través de todas tus decisiones.─

Sybok lo ignora y pulsa coordenadas que Spock no alcanza a ver. Los motores de la nave zumban y comienza a acelerar constantemente a velocidad warp. Spock quiere preguntar dónde están yendo, pero una vez más es sorprendido por la vista de las estrellas justo afuera de la nave.

Viajan por unos minutos en silencio. Spock mira de reojo a la computadora, notando finalmente las coordenadas por primera vez, y siente una pizca de ansiedad.

─Sybok,─dice Spock, manteniendo su voz firme,─esta área de la galaxia no está explorada.─

─Entonces deberemos ser los primeros en descubrirla,─ Sybok dice tranquilo. –Puedes tener un planeta llamado igual que tú, pequeño.─

Spock sabe que Sybok está al tanto de que no es así cómo los tratados entre planetas funcionan, pero Sybok está probando su paciencia. Spock mantiene sus escudos mentales altos, determinado a no dejar que su hermano tenga la satisfacción de producir una emoción en él.

─Estas siendo—Spock comienza a decir ilógico, pero la idea se esfuma cuando observa afuera de la ventana. Se están acercando a un planeta de un color que Spock nunca había visto antes. Sybok parece darse cuenta de su interés, y pilotea la nave más cerca.

El planeta es un poco más pequeño que Vulcano, y tiene una luna atrapada en su gravedad. Es de color verde y blanco, pero la superficie está llena con espacios de color azul en lo cual Spock solo puede asumir es agua. Luce tan distinto al naranja oscuro y los rojos del paisaje del desierto Vulcano.

Es…hermoso.

─¿No quisieras que fuera así todo el tiempo, Spock?─Sybok pregunta suavemente.─Explorar y descubrir nuevos mundos por tu cuenta en lugar de estar escondido detrás de tus textos.─

Si, Spock piensa inmediatamente. Pero no tiene tiempo de responder antes de que su nave de repente se mueva a un costado, la fuerza del impacto arrojándolos a ambos fuera de sus asientos.

Ambos se levantan rápidamente, pero otra explosión causa que la nave se mueva y Spock se cae nuevamente. Escucha a Sybok maldecir de manera muy colorida lo suficiente para hacer que las orejas de su padre sangren.

Rihansu,─ Sybok dice casi escupiendo. Spock se levanta y mira con los ojos bien abiertos a una nave de guerra Romulana  que lentamente empezaba a brillar en frente de ellos.

La sangre de Spock se hela. Puede escuchar a Sybok trabajando rápidamente en el panel de control, pero está muy temeroso como para apartar la vista de la nave.

─¿Crees que nos siguieron?─pregunta Spock.

Sybok niega con la cabeza, levantando los escudos de la nave.─No hubieran sido tan temerarios. Debieron haber estado estacionados al borde de este cuadrante encubiertos y estaban esperando por una de nuestras naves.─

Las naves de guerra abren fuego de nuevo, y los escudos de la nave se mantienen, pero Spock puede decir que ya han sido dañadas de manera muy considerable. También está consciente de que de todas las naves que Sybok pudo haber robado, él tomó una nave de ciencias, la cual tenía muy poca energía para protegerse y atacar.

Sybok sisea amargado, ─Esta nave no estaba diseñada para enfrentar un conflicto.─ Chispas empiezan a cubrir la maquinaria fallida de abajo, y Sybok se da la vuelta para mirarlo.─Spock, no sé si ellos están al tanto de que somos los hijos de Sarek, pero si es así y capturan nuestra nave, no podemos ser capturados juntos.─

Le toma un segundo para entender las palabras de Sybok. Spock siente un nuevo escalofrió recorriendo su interior. ─¿Qué?─

─Debemos separarnos,─ Sybok dice casi calmado. Su cara esta diferente, su expresión y tono de voz más serios de lo que Spock alguna vez había visto en su relajado hermano.

─Yo─ ─Spock mueve su cabeza en estado de shock.─No te dejaré.─

─Si los Romulanos nos capturan, ¿Qué pasaría con nuestra cultura? Podrían usarnos para provocar una  guerra.─

Spock siente como si su mente está poniéndose lenta y todo lo demás está pasando muy, muy rápido.─No puedo pilotear una nave.─Señala.

Sybok se para, jalando a Spock temblorosamente también.─No tienes que hacerlo. Cada transbordador está conectado con el sistema del piloto automático que te llevará de nuevo a Vulcano.─Sybok mas o menos lo empuja por la escalera al nivel más bajo, donde hay un pequeño transbordador explorador apachurrado en la pequeña cubierta.

De repente, la situación en la que están se hace más real, y Spock siente su palpitar incrementarse diez veces más.

─¿Qué hay de tí?─ pregunta alarmado.─Tu también debes escapar. Los escudos de esta nave no aguantarán.─

Como respondiendo a lo dicho, la nave tiembla una vez más. Spock puede oír una alerta sonando desde el sistema computarizado arriba de ellos. Sybok no responde inmediatamente, agarrando a Spock por su brazo y moviéndolo hacia el transbordador.

─Los alejaré de ti,─Sybok le dice, aun manteniendo su fresca confianza a pesar del obvio pánico de Spock.─Esta nave tiene muy poco armamento, pero es veloz. Puedo desmaniobrarlos y girar de regreso al espacio Vulcano. Para eso, tú ya habrás aterrizado.─

Spock solo puede mirar a su hermano con incredulidad. A pesar de todo, Sybok le ofrece una sonrisa calmada. –Estare bien, hemano. Nos veremos de nuevo.─

Spock pierde su voz y solo puede asentir. Sybok le ofrece una mano y Spock presiona sus dedos juntos. Una ola de confort y calma lo baña por su vínculo, y Spock solo puede deleitarse en ella solo por un segundo  antes de que Sybock se aleje. Sybok cierra la puerta del transbordador, luego se va apurado hacia la escalera y desaparece.

Spock apenas puede arreglárselas para encender el motor del transbordador antes de que se deprenda de la nave. La terminal de la computadora se pone en línea con un pequeño sonido el cual se pierde por el zumbido del corazón de Spock cerca de sus oídos. Apreta en las configuraciones para programar el piloto automático, pero en lugar de que la nave se aleje despegando, tiene la extraña sensación de estar cayendo.

Es entonces que se da cuenta que se había acercado demasiado cerca al verdeazulado planeta, y el transbordador fue atrapado en su gravedad. Una de las últimas cosas que Spock ve antes de que la nave empiece a acercarse hacia el mundo de abajo es la nave de ciencias alejándose a velocidad warp, la nave de guerra Romulana siguiéndola de cerca.

****

Jim Kirk se despierta al sentir la casa temblando. Un sonido como una bomba explotando acompaña el suceso, y Jim salta de la cama, inmediatamente en estado de alerta.

La pelea había finalizado, pero eso no significaba que la guerra había terminado. La gente de Riverside era del tipo paranoico,  de los que peleaban primero y hacían preguntas después, y Jim no era una excepción.

Yendo rápido por las escaleras, Jim agarra la escopeta que esta por la chimenea y se dirige hacia la puerta. Normalmente no se molestaría en siquiera tocar el arma, pero ha estado solo en casa por unos cuantos días y Frank esta quién sabe dónde, así que Jim supone que es mejor prevenir que lamentar.

No que Jim haya disparado un arma antes; es más bien una utilería en la casa. Pertenecía a su papá, y su mamá la mantuvo cerca porque podía utilizarla para asustar a los vándalos del vecindario cuando Jim o Frank no estaban.

Cautelosamente mirando por la puerta del frente, Jim gira a la derecha y a la izquierda antes de poner un pie fuera del pórtico, sosteniendo el arma frente a él. No ve nada que parezca fuera de lo ordinario. Pero entonces el olor a metal quemándose y humo se siente cerca de su nariz e instantáneamente lo hace querer vomitar. Sale del pórtico y gira alrededor del otro lado del patio, y ve la destellante luz roja con humo levantándose en el campo vecino.

─Mierda,─murmura, una nueva sensación de pánico apoderándose de él. Comunistas o no, fuego en un maizal es definitivamente peor que cualquier tipo de bomba que intentaran dejar. Jim no pierde nada de tiempo mientras corre de regreso a la casa, dejando el arma y agarrando el extintor de la cocina antes de regresar de nuevo afuera.

Siguiendo el rastro de humo en el campo, Jim se detiene a medida que rápidamente se da cuenta que este no era un satélite. El pedazo de metal lucía diferente a cualquier cosa que Jim hubiera visto antes. Era pequeño y rojo, y con una forma triangular prismática rara en lugar de un círculo. El frente estaba completamente aplastado, humo saliendo poco a poco de esa área

Jim se acerca y levanta la boquilla del extinguidor, porque satélite extraño o no , fuego seguía siendo fuego y solo sería cuestión de tiempo antes de que se avivara más. Escucha un raro golpe, pero lo ignora y rocía el frente hasta que deja de humear. El sonido del golpe resuena nuevamente, y no es sino hasta que Jim nota una mano agarrando un lado de un hueco en los restos de la nave que lo entiende.

No era un satélite. Era una nave espacial.

─¡Carajo!─Jim grita, saltando hacia atrás y dejando caer el extinguidor. Había una nave espacial justo en frente de él. Una verdadera, y auténtica nave del espacio exterior.

Y algo estaba trepando fuera de ella.

Confundido, Jim se da cuenta de que probablemente debería escapar y llamar a la policía o al FBI o hacer algo más que solo quedarse mirando y parándose tontamente, pero no puede apartar la mirada mientras una extraña criatura cuidadosamente se desenreda a sí mismo de los restos. Tiene dos brazos, dos piernas, y un físico generalmente humano. Pero incluso en la oscuridad, Jim puede afirmar que su torso es un poco más largo y su piel es un poco más pálida para que parezca exactamente como la humana.

─Jesucristo,─Jim murmura. A medio salir de los restos, la cosa se detiene, y de repente inclina su cabeza hacia arriba con fuerza, sus ojos negros encontrándose con los de Jim.

Jim siente cada hebra de su cuerpo pararse y su mente se acelera. ¿Debería correr ahora?¿Debería intentar pelear con ella? Todavía la mitad estaba en la nave, así que Jim probablemente podía tener una buena ventaja antes de que ella saliera y lo atrapara. Pero si eso tenía algún tipo de velocidad super alienígena, probablemente atraparía a Jim antes de que pudiera llegar al teléfono─ o al arma. Debería haber traído el arma. ¿Por qué no había traído el arma?

Pero en lugar de hacer algún movimiento para atacar, los ojos de la criatura se ponen en blanco y cae completamente fuera de la nave, desplomándose cara abajo hacia el piso.

Jim cuenta hasta tres muy lentamente antes de ir con prisa hacia allá

Arrodillándose al lado de la criatura, Jim trata de tocarla, luego duda. Tal vez así era como atraía a su presa antes de atacar. Pretendiendo ser benevolente pero en realidad preparándose para saltar a la acción. Pero esta criatura acababa de sobrevivir el maldito choque de su nave, y Jim probablemente también se hubiera desmayado si estuviera en esa situación.

Tomando aire y esperando lo mejor, Jim gentilmente empuja su hombro, haciendo rodar a la criatura de espaldas. A esta cercanía, Jim puede decir que hay algo oscuro saliendo de su costado, y con un presentimiento se da cuenta de que debe ser sangre.

Sangre alienígena.

Haciendo la precaución a un lado, Jim se agacha más y envuelve el brazo del alien alrededor de sus hombros, usando su otra mano para sujetarlo por su cintura. Esta era probablemente la idea más estúpida que alguna vez había tenido, pero si esta cosa esta lastimada no puede solo quedarse sin hacer nada y dejarlo morir.

La criatura pesa más de lo que Jim anticipaba, así que más o menos arrastra a la cosa por el campo y de vuelta a su casa. Después de trasladarlo hasta el pórtico y por la puerta del frente, Jim está sudando. No hay manera de que pueda cargar esta cosa por las escaleras, y probablemente ni siquiera debería ponerlo en un dormitorio si estaba sangrando. No tiene ni idea si este tipo de sangre podría salir de las ropas, y muchos menos de los cobertores.

En lugar de eso, lo arrastra hacia el baño, y lo deja en la bañera con lo último de sus energías.

Jim respira agitadamente, colapsando en el retrete. Pasa sus dedos por su cabello, pero se da cuenta de que tiene sangre en sus manos. Dando la vuelta hacia la luz del baño con su codo, Jim nota que la sangre es verde oscura. Su piel le cosquillea mientras rápidamente talla la sangre de sus manos, mirando como el agua se torna de un matiz olivo  antes de desaparecer en el desagüe.

Dándose la vuelta hacia el alien, Jim puede verlo mucho mejor ahora que hay luz. Tiene el cabello negro, cortado en forma de tazón. Sus ropas eran plomas y negras, contrastando vívidamente contra su pálida piel ante la luz artificial.

La parte del cerebro de Jim que no está en pánico le dice que las ropas de la criatura se parecen vagamente a las de un Jedi.

Jim niega con la cabeza. Sip, estaba definitivamente histérico. Debía ir a sentarse.

Pero esta lastimado, Jim se recuerda a sí mismo, y probablemente debería dedicarse a parar el sangrado. Sin saber realmente nada sobre como para heridas de desangramiento más que por lo que ha visto en la tv, Jim va a su armario en el pasillo y encuentra una vieja y un poco destrozada toalla. Regresa al baño y envuelve la toalla alrededor de la muy delgada cintura de la criatura, jalando fuerte y amarrándola. La criatura suelta un pequeño suspiro, y Jim salta atrás en caso de que haya despertado, pero se relaja cuando ve que seguía inconsciente.

Esto era…extraño.

Esto era tan, tan extraño. ¿Cómo iba a explicarle esto a su madre? ¿Qué pasaría si Frank llegara a casa y encontrara a esta cosa en su bañera? Probablemente perdería la cabeza.

La mente de Jim empieza a dar vueltas y vueltas, su ansiedad sube y baja, hasta que finalmente colapsa en el sofá, completamente exhausto. Sin tener la energía para caminar hacia arriba, cierra sus ojos, y se deja caer dormido. Después puede lidiar con todo una vez que salga el sol.

*****

Cuando la luz empieza a aparecer por la ventana de la sala, Jim lentamente empieza a despertar. Esta confundido sobre el porqué esta recostado en el sofá. Después por segunda vez en doce horas, salta, alerta de repente.

Anoche─ no, esta mañana─ una nave alienígena chocó en el campo al lado de su casa. Y un alien estaba dentro. Y estaba vivo. Y estaba en la bañera.

Jim se levanta rápido del sofá, y corre al baño. ¿Había sido un sueño? Mueve la puerta para abrirla y se encuentra con la imagen de un inconsciente alien aún amontonado en su bañera. Nop, no era un sueño. Esta inseguro si debería sentirse aliviado o temeroso por esto.

Jim suspira. Él necesitaba café antes de poder hacer algo más. Dándose la vuelta y dirigiéndose a la cocina, se mantiene ocupado con la cafetera antes de darse cuenta de algo.

No tiene idea de lo que a esta “cosa” le gusta comer. O incluso si come algo.

Mordiéndose los labios, Jim se mueve al refrigerador. No estaba tan lleno como probablemente debería estarlo, pero de nuevo otra vez, nunca estaba lleno. Frank literalmente nunca estaba en casa excepto por uno o dos días a veces, y su mamá estaba en Montana ayudando a algunos científicos con un proyecto de ingeniería para los que había sido comisionada, así que Jim había tenido que auto sustentarse por todo el verano. Cambiaba las cosas, sin embargo, cuando tenía un visitante de otro planeta al que necesitaba alimentar.

Pero tal vez Jim ¿pueda solo preguntar que le gusta comer? ¿Hablaría español? Tal vez tenía algún tipo de traductor que pudiera hacer fácil para ambos el comunicarse. O, talvez no podía hablar y se comunicaba mediante clicks, como un delfín.

Pero, ¿y si no comía comida física?¿Y si quería comerlo a él, o a una vaca, o algo?

Jim cierra la puerta del refrigerador. Realmente necesitaba café.

La cafetera termina de hacer el café y se sirve una taza, finalmente sintiéndose despierto después del primer sorbo.

Bien. Alien herido en su bañera. ¿Qué demonios se suponía que hiciera ahora?

Como todos los Americanos hacen cuando se encuentran con un punto muerto, Jim recurre a la web mundial. Se siente muy estúpido googleando Que hacer cuando un alien aterriza en tu patio, pero está seguro que el internet ha visto preguntas más raras. Encuentra este sitio que no se ve totalmente loco, y lee el artículo.

La página de internet le dice las cosas que él ya sabe: no asustarlo, ser amistoso, tratar de no darle una mala impresión de la Tierra. Jim se sienta en la silla y una ola de nerviosismo lo cubre.

Él es la primera cosa con la que este alien tendrá contacto directo aquí en la Tierra. Él podía solo por su cuenta dar una impresión positiva o negativa por toda la raza humana. Era mucho pedir para alguien de diecisiete años, eso es más que seguro.

Jim pasa un poco más de tiempo en la computadora, pero es, más que todo, un desperdicio. Estas personas proponen teorías hipotéticas sobre aliens y lo que harían, pero Jim está en realidad en una. No iba a ver una guía para esto, lo cual hace que la presión de hacer algo correcto sea más dominante.

Notando que un par de horas han pasado, Jim decide que probablemente es una buena idea revisar como esta su invitado. Arrastrando sus pies de vuelta al baño, Jim encuentra al alien inconsciente. ¿O tal vez se había muerto?

La ansiedad cosquillea su piel. Pasó todo este tiempo intentando descifrar  que haría con él cuando estaba vivo, que no había considerado siquiera la posibilidad de que pudiera haber muerto. Mientras más miraba al alien, mas tieso y medio muerto parecía. Jim se arrodilló al lado de la tina y tocó el pecho de la “cosa”.

No hay latido.

La boca de Jim se seca, pero en lugar de entrar en pánico inmediatamente intenta encontrar un punto de pulso en el cuello de la criatura. Su piel esta fría─ lo que no parece ser una buena señal.─pero efectivamente Jim encuentra un latiente pulso. Es más rápido y superficial de como el que sería uno humano, pero eso podría deberse al hecho de no ser “parte de la Tierra”.

Al estar tan cerca, Jim puede ver el suave subir y bajar del pecho dela criatura. Definitivamente vivo. Es entonces que Jim nota las orejas del alien; se curvean hacia arriba en una punta. Sus cejas son puntiagudas también, inclinadas hacia arriba  en lo que hace ver el rostro de la criatura  con un constante estado de desaprobación.

Y tal vez Jim está cansado aun, pero piensa que es algo lindo.

Porque la curiosidad de Jim nunca está satisfecha, alcanza y abre uno de los parpados del alien. Esta sorprendido de ver lo que parece ser una membrana púrpura en lugar de los ojos negros que Jim recuerda. Probablemente es un segundo parpado o algo como lo que los gatos tienen─ o al menos eso es lo que se dice a si mismo.

Está a punto de volver a moverse cuando el segundo párpado del alien se abre. Jim se mueve rápidamente a un costado, observando un extraterrestre a la cara por segunda vez.

****

Le toma a Spock un momento para que sus ojos puedan enfocarse. Predice que había sido tomado por la flota Romulana, probablemente capturado y usado para pedir rescate y empezar una guerra abierta con su propia gente. En lugar de eso, cuando abre los ojos, No fue recibido por instrumentos de tortura, sino más bien por algo más.

Una criatura de una raza que Spock nunca había visto antes estaba apoyándose sobre él. Sus ojos son de un tono asombroso, mirando a Spock con amplio desconcierto. Spock lo observa igual, confundido hasta que de pronto se acuerda.

Su transbordador se había estrellado en la superficie de este planeta. La criatura actualmente contemplándolo debe ser la que lo rescató. Y Sybok había regresado a Vulcano, o había perecido en el ataque Romulano.

Sybok. Necesitaba encontrar a Sybok. Si bien esta criatura no lo había atacado, Spock no estaba seguro si albergaría motivos hostiles. Este estaba clasificado  como un planeta primitivo, demasiado joven para experimentar la inteligencia intergaláctica. La criatura mirándolo bien podría ser considerada salvaje.

Spock mira abajo. Parecía estar en una extraña tina que era vagamente similar a los baños de piedra en Vulcano. Pone sus manos en ambos lados del objeto, y se mueve para sentarse.

Dos cosas pasan al mismo tiempo: la criatura que lo observaba se pone en acción, hablándole en un lenguaje que Spock no entendía, moviendo sus extremidades alrededor precipitadamente; y un dolor, quemante como fuego, se hizo presente al costado de Spock. Siseando, Spock mira hacia el área para encontrar el área de sus batas chamuscadas y envueltas en una nueva especie de tela la cual era blanca pero rápidamente se teñía de verde.

El ser delante de él pone su mano sobre el hombro de Spock y gentilmente pide que Spock regrese  a la bañera. Spock apreta los dientes, determinado a no mostrar dolor a lo que muy bien podría ser un apresador. La criatura continua hablando, parloteando silabas que marean a Spock.

─No tengo traductor,─ Spock le dice, su voz roca por el dolor.─No entiendo tu idioma.─

El ser se paraliza e inmediatamente vuelve a moverse, arrodillándose al lado de la bañera y luciendo ansiosa. Spock aprovecha esta oportunidad para observar su apariencia física, y está impresionado de encontrarla vagamente Vulcanoide.

Sus ojos todavía sorprendían a Spock al ser tan raros, porque ellos tenían una tonalidad de iris que nunca pensó podría existir. Ellos eran azules, como el agua, pero más suave que cualquier matiz del líquido que Spock haya visto. Su cabello tenía un color extraño también, amarillento y ondulado. La piel de la criatura era bronceada, casi como la de un Klingon, pero no tanto. Sus  orejas eran redondeadas en lugar de doblarse en punta, y su frente era plana y suave.

Entonces, no era un Romulano.

Spock notó que mientras él estaba contemplándolo, este ser a su lado lo estaba contemplando también. Spock no estaba seguro si debería sentirse confortado o temeroso.

Toma un fuerte respiro e inmediatamente se arrepiente, el dolor ardiendo al extremo en su costado. Un ruido de agonía escapa de sus labios mientras sus manos se posan sobre la herida. Puede sentir la necesidad de su cuerpo de entrar en un trance curativo, pero ¿estaría seguro de hacerlo? Este era terreno no descubierto, y una mala decisión podría llevarlo a su muerte.

La criatura se para de repente, sus movimientos inconstantes y saltarines. Sale de la habitación como un torbellino, aun ruidoso diciendo algo en ese dialecto mientras camina.

Esto, decide Spock, tendrá que bastar. Sus ojos vuelven a cerrarse, y deja que el trance lo reclame.

*****

Cuando Jim regresa medio minuto después con un vaso de agua en sus manos, el alien ha caído  de nuevo inconsciente. O tal vez ¿se había muerto de veras esta vez? Ansiosamente, Jim presiona sus dedos contra su cuello y encuentra su pulso. Nop, seguía vivo.

Jim pone el vaso en el mostrador, llenado una vez más con curiosidad. Esa cosa─no, no era una cosa realmente, lucía demasiado como una persona para ser considerado cosa –le había hablado. El idioma sonaba difícil y lleno de vocales e inflexiones, ninguna con las cuales Jim estaba remotamente familiarizado.

Jim estrujo su nariz. ¿Debería referirse al alien cómo eso? Seguramente tenía un género. Los aliens tenían género, ¿verdad?¿No sería eso necesario para la reproducción? Jim inclinó su cabeza y le dio otra mirada a la criatura. Parecía tener más rasgos masculinos, con una quijada bien marcada y cejas gruesas. Jim solo pudo adivinar que su asunción de que el alien fuera un chico era correcta. Tendría que preguntar después.

Hablando de preguntar. ¿Cómo podría comunicarse con una criatura que no era de este mundo?¿Tal vez incluso ni siquiera de esta galaxia? Eso no sería fácil.

Jim suspiró, luego miró la toalla que había envuelto alrededor de la cintura del alien. Probablemente debería cambiarla para mantener la herida limpia. Además, para salvar la toalla antes de que pusiera muy verde para volver a ser lavada. ¿La sangre alienígena podía lavarse?¿Reaccionaría al agua y ardería en llamas o algo así?

Negando con la cabeza, Jim se tomó el trabajo de remover cuidadosamente la toalla para no perturbar al durmiente ser. Remplazó la cubierta con un nueva toalla, y decidió que probablemente debería empezar a lavar las cosas tan pronto como le fuera posible para que las manchas no se quedaran. Todavía estaba usando la ropa de la noche anterior la cual tenía la sangre verde y seca del alien en su camisa, así que definitivamente tenía que hacerse una lavada.

Afortunadamente, la sangre sale con el agua. Jim solo piensa que es un poco raro ver el agua del lavamanos de la cocina tornarse verde (estaba demasiado temeroso como para poner las toallas y la camisa en la lavadora en caso de que la sangre afectara el agua de alguna manera). Pero una vez que había colgado todo sobre algunas sillas para que se secaran, se siente satisfecho por haber manejado bien la crisis.

Jim pasa el resto de su día con una sensación de nerviosismo. Sigue esperando que el alien se despierte y lo ataque o algo así, lo cual sabe que es imposible porque está demasiado herido como para incluso sentarse. Pero el alien se mantiene inconsciente por el resto del día, lo cual solo se añade al nerviosismo de Jim sobre su bienestar.

Para distraerse a sí mismo, acomoda la casa lo mejor que puede, esperando que se vea más presentable para una criatura no familiarizada con la Tierra.

Para el final del día, Jim está exhausto de nuevo. Va a revisar al alien una vez más. Todavía inconsciente. ¿Debería ir arriba para descansar en su habitación? ¿Y si despertara antes que Jim y tratara de incendiar la casa? No que pensara que eso podría pasar en realidad, pero aún era una posibilidad.

Decide que dormir en la sala será lo más seguro para él. Esta vez, Jim agarra su almohada y una manta de su cuarto que está arriba antes de acomodarse en el sofá para pasar la noche.

Pasa la noche soñando con las estrellas y con las criaturas que se esconden más allá de ellas.