Actions

Work Header

Daño Colateral

Chapter Text

Daño colateral
Es un término utilizado por diversas fuerzas armadas para referirse al daño no intencional o accidental producto de una operación militar. El término comenzó siendo un eufemismo acuñado por el ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, y puede referirse a fuego amigo o al asesinato de civiles y destrucción de sus propiedades.
-----

Nacido en Palo Alto, California; de padre Ruso y madre americana; Alexander Krushnik era el niño que toda familia deseaba tener, hermoso, inteligente, amable. Con una piel clara, rasgos angelicales y cabello negro, su madre lo adoró tan pronto lo tuvo en sus brazos.

Megan Cooper era la clásica chica americana, hermosa de piel apiñonada y ojos cafés, estudiante de Literatura, en la universidad se enamoró perdidamente de un estudiante de postgrado llamado Sergei Krushnik, emigrante ruso y estudiaba ingeniería, él quedó perdidamente enamorado de ella a primera vista.

Megan se enamoró de él por su porte y su amabilidad, la trataba como una dama en un mundo en que las antiguas costumbres eran obsoletas. Su historia de amor fue como un cuento de hadas y su boda, aunque modesta, fue un tributo a Megan, Sergei quería que su futura esposa se sintiera la más amada del planeta.

Cuando supieron que Megan estaba embarazada, la pareja no podía estar más feliz; su vida era perfecta. Megan se había graduado de literatura y Sergei enseñaba en la universidad, habían sido capaces de comprar una pequeña casa cerca del campus, el sueño de un par de jóvenes enamorados.

Pero la vida es curiosa a veces y una mirada puede cambiarlo todo. Sergei había esperado pacientemente a que su primogénito naciera, emocionado por la perspectiva de ese nuevo ser, que sería la prueba tangible del amor por su esposa. Pero en el momento en que entró por la puerta del la habitación donde su esposa e hijo reposaban, todo cambio. La forma en que Megan miraba a Alexander era sublime, un amor incondicional y absoluto, para el testigo común era el más grande acto de amor que el humano puede dar, para Sergei fue traición.

Aún cuando deseaba tanto a ese bebé como su esposa, después de presenciar el vinculo entre su recién nacido y ella supo que a él jamás lo amaría con tanta convicción y entrega, no lo pudo soportar. El amor por su hijo desapareció, dejando sólo un profundo desprecio por el niño con el que compartía los mismos profundos ojos azul cobalto.

Alexander creció siendo un niño hermoso y saludable, su madre se esforzó para que creciera feliz; amándolo como su más precioso tesoro, esperaba compensar lo que su padre le negaba. Ella lo hacía sentirse único, capaz de tocar la luna, pero su padre lo hacía sentirse inferior; para Sergei su hijo era un traidor y como tal un ser sin valor. Para Meg, el comportamiento de su esposo era un misterio, la mirada gélida que le dedicaba a su primogénito le rompían el corazón.

No importaba que el pequeño Alexander fuera un prodigio y que hubiera sacado las más alta puntuación en todo el país, o que sus profesores hubieran descubierto que tenía uno de los coeficientes intelectuales más altos del mundo, para su padre siempre sería menos que una sabandija.

El niño creció tratando desesperadamente de complacer a su padre, de conseguir su reconocimiento; pero nunca lograba llegar a lo que su padre consideraba aceptable. Lo que Meg no sabía era que su amoroso y devoto esposo golpeaba a su hijo cuando ella no estaba, era hábil y nunca dejaba moretones.

Cuando el joven Krushnik consiguió una beca completa para la universidad de Stanford, pensó que por fin tendría una oportunidad de demostrarle a su padre que podía ser importante, le podría demostrar que podía ser el mejor.

Durante los siguientes 4 años, Alexander se dedicó a estudiar con todo lo que tenía, se enfocó en medicina, pero también tomó clases de fisioterapia, historia, antropología, programación, ingeniería, química y psicología. En todas sus clases siempre obtenía notas de excelencia aunque eso le implicaba casi 16 horas de estudio diarias.

Fue en su último año que conoció al profesor Robert Sheppard, un experto en psicología que vio potencial en el futuro Médico; pensaba que podría convencerlo de que aplazara unas materias de matemáticas y agregara otras de psicología, lo que le permitiría terminar ambas carreras, aunque eso atrasaría su graduación un semestre.

Para el futuro médico, la presencia de Sheppard lo impresionó como nunca nadie lo había hecho antes, había buscado tanto la aprobación de su padre, que la aparición de esta figura de autoridad que lo aprobaba y alentaba fue demasiado seductora para el joven que también ocultaba otro secreto.

Alexander había sabido desde muy joven que tenía algo diferente, algo que estuvo negando por toda su adolescencia. Siempre se sintió atraído por otros chicos, pero por suerte estaba demasiado ocupado estudiando como para poder prestar atención a sus hormonas y sus deseos. Con todas sus clases y materias extras tenía poco tiempo para mirar sobre sus libros o tan solo poder compartir un refresco con otros; sus deseos de complacer a su padre lo había alejado del resto de las personas. Además, había pasado toda su infancia tratando de ser el hijo perfecto, admitir que sentía atracción por otros hombres, sólo haría que su padre lo desaprobara aún más, así que prefirió enterrar esa parte de él lo más profundo que pudo, hasta que conoció a Sheppard.

Idolatraba al profesor, disfrutaba sus clases y absorbía cada gota de conocimiento que provenían de él; cuando Sheppard decidió convertirse en su asesor fue uno de los mejores momentos de su vida. No es raro asumir que siguió el consejo del profesor, su horario cambió para poder terminar medicina y psicología al mismo tiempo; y tomaba las asesorías con el profesor como lo mejor de su día, pero entonces como al principio, en un momento todo cambió.

Sergei nunca tomaba, pero el interminable esfuerzo de su hijo por complacerlo lo exasperaba más que nada; todos lo felicitaban por el grandioso hijo que tenía, lo orgulloso que debía de estar por tan dedicado muchacho, el ruso ya no lo soportaba, fue a tomar a un bar, donde pudiera decir lo que quisiera del parasito que había robado su felicidad y su hermosa esposa.

Era poco después de las 3 de la mañana cuando el patriarca de los Krushnik llegó a su casa, Alexander se encontraba en el estudio terminando sus tareas, esta imagen era como una bofetada en el rostro, la imagen del hijo perfecto; eso lo hacía odiarlo aún más, y entonces el infierno se desató. El mayor se acercó a su hijo y lo golpeo con fuerza haciéndolo caer al suelo, un hilillo de sangre empezó a correr por el labio del más joven, confundido solo podía ver a su padre con terror y confusión. Sergei empezó a gritar, diciendo como le había arruinado la vida desde el momento que nació, de cómo le había quitado lo que más amaba en el mundo.

Megan había oído los ruidos y los gritos, se levantó de la cama, bajó las escaleras unicamente para toparse con la escena de su marido sobre su hijo a punto de golpearlo nuevamente. Para ella, esta faceta de su marido era desconocida, sólo conocía al hombre amable y que le prodigaba cariño, amor, protección, una imagen que no concordaba con lo que estaba frente a ella. Ante esa inverosímil estampa, se acercó a su marido tratando de buscar en sus ojos la verdad; puso sus manos sobre su pecho amorosamente, buscando al hombre que amaba y permaneció ahí, pidiendo una explicación en la mirada de su esposo, quien había pasado su brazo amorosamente alrededor de la cintura de su mujer.

A los ojos de su hijo, ella pareció elegir a Sergei; Alexander se levantó, trató de dar un paso hacía su padre pero la mirada de odio lo detuvo, su madre aun permanecía buscando respuestas en el mayor; golpeado y con el corazón roto salió de la casa lo más rápido que pudo alejándose del dolor que le habían causado física y emocionalmente.

El joven Krushnik camino en círculos sin rumbo fijo, estaba tan confundido y su rostro empezaba a inflamarse a causa del golpe. Necesitaba un lugar seguro, entonces recordó al profesor Sheppard, quien siempre estaba ahí para él, ahora lo necesitaba más que nunca.

Tardó casi una hora en llegar a la casa del profesor, en su desesperación entró desactivando el sistema de alarma. Llegó llamando a gritos al profesor, pidiendo su ayuda, buscando su consuelo. El profesor apareció, furioso y consternado; se vio sobrepasado por la sorpresa de encontrar a su mejor alumno parado en medio de su sala, llamándole a gritos y completamente fuera de sí.

Alexander se precipitó hacia él, lo abrazó con fuerza, necesitando desesperadamente ese contacto humano, para Sheppard esto era inapropiado; su natural reacción fue empujar al intruso y pedirle una explicación acerca de su conducta. Alexander estaba aún más confundido, en menos de dos horas había sido rechazado dos veces. Fue muy tarde, para cuando el profesor notó lo particular de la situación, el joven ya había huido de aquel lugar. Para Sheppard descubrir que el núcleo familiar de Alexander no era tan sólido como pensaba fue unas sorpresa enorme, el golpe que el muchacho llevaba en la cara era la verdad a gritos, el catedrático ahora hizo la conexión de pequeños sucesos que aislados no significaban nada. Pero había fallado y ahora un joven emocionalmente inestable corría solo sin rumbo fijo.

Cansado, confundido, adolorido, el chico fue al único lugar que le quedaba como refugio, la universidad. Encontró un rincón donde descansar, estaba exhausto, se quedo dormido bajó un árbol. El destino había tomado un camino curioso esa noche, todo había guiado al muchacho hasta este lugar, pero la vida es engañosa y algo caprichosa, aquí se decidiría el destino final del joven que dormía sin saber el cambio radical que tendría su vida.

 

Un nuevo guardia de seguridad no era un gran suceso en la universidad, pero sería el punto decisivo en una serie de eventos que estaban preparando el camino para una tragedia. El hombre no sabía la importancia de Alexander para la escuela, así que cuando informaron que lo buscaban en el campus, asumió que había cometido algún tipo de falta.

El profesor Sheppard había llamado urgentemente al decano, le había informado que era imperativo encontrar a Alexander, que necesitaba ser atendido inmediatamente de las lesiones en el rostro y someterlo a una evaluación psicológica. La escuela necesitaba proteger su inversión, así que mandó a la seguridad del campus para localizarlo y atenderlo.

Pero la vida tenía preparado otro camino, el guardia inexperto fue quien encontró al joven Krushnik dormido bajo el árbol. Lo despertó con violencia y lo sostuvo con fuerza por el brazo para llevarlo a la oficina del profesor; pero Alexander no sabía que lo querían ayudar, la agresividad del guardia le estaba indicando otra cosa, asustado como estaba, esa agresión lo obligó a huir una vez más.

Las gotas de lluvia empezaron a caer, como si el cielo llorara por el corazón roto del muchacho de ojos azules como el cielo que corría sin rumbo fijo, había perdido todo en su vida en menos de 24 horas. Corrió hasta que sus pulmones no pudieron más y sus piernas ardían por el esfuerzo, terminó cayendo en el suelo, con el corazón a punto de estallar; ahí bajó la lluvia, estaba un niño solo y asustado, que únicamente trataba de encontrar su lugar en el mundo, que quiso conseguir el amor de su padre.

Se levantó del suelo mojado, siguió caminando bajo la lluvia, sin lugar a donde ir; sólo dejó que sus pies decidieran la dirección a tomar. Caminó kilómetros, llegando a un área abandonada de la ciudad en donde los indigentes acostumbraban vivir. Buscó un lugar seco y se sentó a descansar, esperando que eso terminara, que el cansancio lo alejara de esta realidad que le había golpeado la cara.

Estaba empezando a dormirse cuando un grito lo hizo abrir los ojos, un hombre sucio venía hacía él con un palo en la mano, no estaba preparado para un ataque así; un dolor agonizante se esparció en su espalda donde el primer golpe cayó. Siguieron más, su cuerpo se cubrió de moretones, y vio un par de ojos azules viéndolo con odio, justo de la misma manera en que su padre lo había visto apenas unas horas antes. No pudo más, algo se rompió en su interior, la furia surgió desde lo más profundo de su ser, del lugar donde había estado atrapado por años; encadenado por el amor a su madre y padre, pero eso se había perdido, las cadenas se debilitaron y la fiera rompió sus cadenas.

El indigente debió ver ese cambio en los ojos azul cobalto del joven, porque salió huyendo lo más rápido que pudo, pero no podía competir contra alguien más joven y fuerte que él. Lo alcanzó fuera del refugio, bajo una profusa lluvia empezó a golpear al indigente que lo había atacado primero. La golpiza fue brutal, salvaje, no era un hombre el que golpeaba sino un animal herido. El hombre dejó de moverse mucho tiempo antes de que Alexander dejara de golpearlo, la sangre corría librement; la lluvia lavaba el cuerpo del joven casi tan rápido como se salpicaba de sangre en cada golpe.

Todo se detuvo, el joven giró su rostro al cielo dejando que la lluvia lavara la sangre y las lágrimas que había salido profusamente mientras mataba al hombre a sus pies. Un gran suspiro dejó el cuerpo de Alexander, sentía su cuerpo ligero, se sentía en paz. Por primera vez en su vida todo su cuerpo se sentía relajado, el placer que sintió ante este acto de liberación fue como una droga que llegó a cada parte de su cuerpo, se sentía extasiado, todas las preocupaciones y el peso de su vida parecieron desaparecer completamente de su vida.

Cuando salió de su estado de éxtasis algo había cambiado en él, fue su mente lógica la que tomo el control de su cuerpo. Observó con mente lógica la escena ante sus ojos, todo fue con ojo clínico; llevó al indigente a donde dormía, dedujo que no había nadie más cerca de él por el carácter agresivo del fallecido; lo colocó entre sus pertenencia, lo ocultó lo mejor que pudo y luego salió a la lluvia para que cualquier rastro terminara de ser lavada por la naturaleza.

La suerte estuvo de su lado, nadie presencio nada; gracias a la lluvia las pistas fueron borradas por el agua, la lluvia fue la encargada de lavar todo. La soledad de la noche cubría este paraje, y era testigo de la muerte de un chico y su inocencia.

EL teléfono de la oficina del profesor Sheppard sonó al siguiente día, el hombre rubio contestó sin prestar mucha atención al número

—Bueno—

—Profesor, llamo para despedirme—

El hombre prestó toda su atención a la llamada

—Alex, debes regresar— dijo Sheppard preocupado, tenía que hacer que el muchacho regresara para que recibiera la ayuda que necesitaba

—No regresaré, ya no puedo confiar en ti o en nadie, además es demasiado tarde, aprovecharé cada cosa que me enseñaste, adiós Robert—

Fue lo último que Robert Sheppard supo del mejor alumno que había tenido en toda su carrera.

Alexander desapareció de Palo Alto como si nunca hubiera existido, sus padres nunca volvieron a ver a su único hijo. Un año después Megan se separaba de Sergei, nunca le perdono lo que le había hecho esa noche. La felicidad que alguna vez los Krushnik esperaban tener se desvaneció para siempre.

La inteligencia que la naturaleza le dio, ahora servía para sobrevivir, hackeó cajeros, usando ese dinero para pagar moteles y comida; su tiempo de ajuste para su nueva vida fue intenso, su recién adquirida sed de sangre deseaba ser alimentada; aunque planeo sus siguientes asesinatos, aún fueron torpes y descuidados, pero el éxtasis que sintió fue como el agua en el desierto, aunque satisfactorios debía ser más cuidados, debían ser perfectos y el reto debía ser mayor para obtener algo más de emoción.

Su cuarto asesinato fue en si una obra maestra para sus ojos, entonces pensó en las posibilidades; sin dinero, sin un lugar a donde ir, tenía que empezar a planear la manera en seguir sintiendo esa libertad y que no pudieran atraparlo. Se tomó su tiempo escoger a su quinta víctima, alto, rubio de ojos azules; no había notado esa preferencia hasta ese momento, en que su objetivo pasaba caminando frente a él para comprar un café. Era una ironía que tuviera semejanza a los dos hombres que habían jugado un papel muy importante en su vida.

Después de un par de semanas, ya había descubierto sus patrones de conducta y hacerse amigo de un hombre solitario no fue difícil. En unas semanas más conocía todo de ese hombre, entonces llevó a cabo su plan. No hubo errores, no hubo ningún problema, todo simplemente fluyó como estaba planeado, el nombre de Alexander Krushnik desapareció con la muerte de ese hombre, tomó su vida; fue fácil hacer creer a todos que ese hombre solitario decidió irse a otro lugar, y sin casi nadie que lo conociera, usar su identidad no fue difícil.

Por más de tres lustros, vivió vidas prestadas, pasando de una identidad a otra, con todos sus conocimientos, no era difícil convertirse en lo que sus víctimas eran; cuando encontraba a una nueva víctima entonces migraba, en el camino hizo dinero, suficiente si es que se cansaba de esta vida de pretender ser alguien más.

Su última víctima se llamaba Chris Carter, escogió Hawaii para tomarse un muy largo respiro, quería disfrutar de esta nueva vida al máximo, lo que fuera que durara, tal vez para siempre si le encontraba encanto a la isla de Oahu.

Exploraba la red oscura desde su nueva casa, todo criminal sabe que ese lugar es una mina de oro de información y eso es lo que el encontró al explorar. Una mujer, Masha Hesse estaba planeando una venganza contra el hombre que había matado a sus hermanos, la curiosidad lo llevó a decodificar los mensajes que la involucraban, para descubrir que estaba contratando ayuda para su propósito de matar a nada más y nada menos que el comandante de la fuerza Elite de Hawaii; pero al abrir el archivo adjunto con los datos de Steve McGarrett otra cosa llamó su atención, en la fotografía en donde había un primer plano de Steve, se veía la figura de otro hombre en su retaguardia, rubio de ojos azules y estatura baja; Alexander quedó fascinado con esa imagen desenfocada del detective usando una corbata.

Quería verlo de cerca, fue cuando decidió involucrarse, no era como el resto de sus víctimas, aunque rubio, su estatura y complexión era diferente, pero esta cacería no sería suya, no necesitaría dejar su cubierta, sería una buena forma de divertirse sin tener que exponerse, el ofrecimiento de hacerlo sin cobrar, era para asegurarse que no pudieran rastrear ese dinero hacía él.

Seguir el rastro de Masha no fue difícil, manipularla usando la muerte de sus hermanos fue sencillo, en un principio ella quería enterrar vivo a Steve McGarrett, pero sí Alexander quería poner sus manos sobre el rubio debía convencerla de tomar otro rumbo de acción; tomar al rubio para usarlo contra el comandante de 5-0 y su equipo. El planeó la mayor parte del operativo, incluso la hizo contratar al hermano de Ian Wright como pantalla, no quería que pudieran tener ningún rastro suyo, aunque corrigió algunos algoritmos de computadora para que no fallaran durante su plan. Masha estaba extasiada con su pequeño equipo, y el plan que le daría la venganza que quería contra el hombre que mató a sus hermanos, todo fue pensado con cuidado y se llevó meses de preparación.

Todo fue como lo planearon, tomaron al rubio, amenazaron a Steve McGarrett y su equipo; torturaron al policia, dejaron que su sangre corriera, mientras torturaban a sus amigos dejándolos ver como su amigo era víctima de un cuchillo y de palabras hirientes que los obligaron a decir. Jugaron con ellos por horas, por un momento Alexander se frustró ante el final del juego y que no pudiera obtener más del hombre que estaba torturando, pero debía seguir las cosas como se planearon. Resignado ayudo a drogar al policía antes de meterlo a una caja de metal para enterrarlo en algún lugar de Hawaii.

El había escogido el lugar donde habrían de enterrarlo, en un camino en algún lugar de Pali, quería ver donde estaba cada que pasará corriendo por aquel lugar, cosa que hacía todas las mañanas desde que se había mudado a la isla. Ayudó a Vladimir Petrenko, un mercenario contratado por Masha, para enterrar al policía y dejarlo sufrir mientras su compañero lo buscaba desesperadamente. El final del plan y el final del compromiso con Masha Hesse.

Regresó a su casa, tomó un largo baño dispuesto a dormir e ir a su trabajo temprano por la mañana; pero no pudo, el recuerdo del cuerpo del detective de Jersey era demasiado vivido en su mente, no pudo resistirlo y fue a buscarlo. Durante su camino a Pali, pensó claramente lo que haría, si quería convertirlo en una de sus víctimas debía conocerlo bien, el rubio sería un reto más que ninguno otro porque tenía amigos y compañeros, pero tenía el tiempo para conocerlo y hacer un plan que pudiera funcionar.

Acompañado de su perro Kaiser, llegó al mirador de Pali a la misma hora que siempre acostumbraba correr, saludo a otros corredores que conocía después de un año de seguir la misma rutina, se puso los audífonos, acaricio a su perro y empezó a correr como si fuera un día normal. Siguió su ruta acostumbrada, no aceleró su paso, no tomó atajos, corrió como todos los días aun sabiendo que el hombre en el ataúd de metal podría morir asfixiado en cualquier momento.

Cuando llegó al lugar donde habían dejado al policía, tomo una rama, la lanzó hacía el lugar que necesitaba ir, el perro salió tras el pedazo de madera y él hizo lo mismo tras el perro, para cualquiera que viera, era una reacción normal. Se internó en el bosque, cuando estuvo fuera de la vista del sendero, fue directamente a donde la caja estaba. Su perro empezó el trabajo de cavar, lo dejó hacerlo unos minutos sin ayudarlo hasta que notó que algo estaba mal. Se acercó a donde el perro seguía ladrando y cavando, no había gritos, pero podía oír como golpeaban la caja con desesperación.

Alexander se quedó pensando, es cierto que habían dejado al hombre amordazado, pero sus manos estaban libres, entonces ¿por qué no se lo había quitado para poder gritar? Se sentó reflexionando, al perro seguía cavando desesperadamente, partes de la caja empezaban a ser visibles. Los minutos pasaron y los golpes no cesaban ni un momento, pero los gritos no llegaban, para la mente analítica de Alexander esto estaba mal, no debía ser así. Recordaba sus estudios de Psicología, alguien en esa situación gritaría con desesperación por ayuda, pero en algún punto, haría algo para tratar de salir, hacer algo sistemático, como tratar de encontrar una parte por donde salir; pero eso no pasaba aquí, podía oír sonidos de angustia pero los gritos seguían sin llegar y los movimientos eran erráticos. Se cruzó de brazos, que era lo que pasaba con este hombre y entonces lo supo, claustrofobia.

Miró a la caja sabiendo que la claustrofobia había hecho que el detective entrara en un ataque de pánico, era incapaz de pensar coherentemente, por eso no se había quitado la mordaza. Una idea cruzo por su mente, una epifanía, qué podía hacer con un hombre que estaba siendo traumatizado de una manera tan primordial, esa caja estaba afectando la psique del policia en formas que no se podían imaginar. Una persona normal, en las mismas circunstancias, podía perder la razón en cuestión de horas después de haber sido enterrado vivo, ¿qué haría en un claustrofóbico? Ahora tenía la oportunidad de saberlo.

EL hombre de cabello negro sintió como una corriente de electricidad le recorría; placer, anticipación, reto, todas esas palabras se agolparon en su cabeza, de haberlo planeado no habría podido llevarlo a cabo con tanta facilidad. Kaiser ya había logrado desenterrar otra parte de la caja. Empezó a cavar también, pronto había logrado quitar suficiente tierra para poder abrir la caja.

El hombre que salió de la caja estaba completamente fuera de sí, era un animal herido tratando de sobrevivir, Alexander lo abrazó con fuerza, usando todos sus conocimientos para poder calmarlo, tenía que dejar una impronta en el rubio y sólo tenía unos minutos para lograrlo. Cuando el policía se rindió ante el abrazo, Alexander supo que los siguientes minutos serían críticos para asegurarse que su influencia sobre el hombre en sus brazos fuera profunda y duradera. Sabiendo que un trauma psicológico tan profundo deja a la persona vulnerable, aprovechar la situación para influir en la victima, estableciendo un vínculo que sería difícil de romper.

Se tomó su tiempo antes de ir a buscar ayuda, no podía desperdiciar esta oportunidad. Por primera vez en los últimos 20 años experimentaría con una nueva forma de cacería y estaba realmente emocionado de ello. Hacer creer a Steve McGarrett y su equipo que era una buena persona no fue difícil, tanto que logró quedarse al lado del hombre que ahora atraía su atención. Durante los siguientes días siguió sus avances para poder influenciar más profundamente a Danny Williams, aprovechando el trauma provocado dentro de la caja, que hacía que el rubio fuera incapaz de escuchar la voz de Steve sin sentir un ataque de pánico.

Pero entonces, cayó víctima de su propio juego, se enamoró del policía de Nueva Jersey, por primera vez en su vida había encontrado el amor. Sus retorcidas intenciones ahora eran influenciadas por esos nuevos sentimientos, que se habían apoderado del asesino. Necesitaba al rubio a su lado, necesitaba que lo amara y para eso debía alejarlo de Steve McGarrett. Un nuevo plan, un nuevo secuestro, pero esta vez no era para lastimarlo, era para amarlo.

Escogió el lugar perfecto, una casa solitaria, una vista hermosa y todo lo que necesitaba para poder acercarse más al hombre que había robado su corazón. Lo secuestró de nuevo, lo haría su amante y lo convencería para que se quedara con él, pero subestimó al comandante de 5-0. Aunque tenía un plan de escape, no pudo llevarse a su amado Daniel. Herido, enojado y frustrado tuvo que dejar la isla de Oahu para no ser atrapado por 5-0.

Salir de la isla fue un gran problema, con la policía, 5-0 y la naval pendientes de todas las salidas de la isla, tuvo que recurrir a traficantes de esclavos para poder alejarse lo más posible y poder arreglar el gran fallo en donde perdió al detective. Había planeado su nueva vida al lado del rubio, pero subestimo al NAVY SEAL y ahora había perdido.

Se instaló en Praga, dispuesto a recuperar al hombre que amaba, desde un piso solitario cerca del rio Moldava empezó a buscar la manera de hacerlo. Consiguió suficiente equipo electrónico y se puso a trabajar, aún tenía los comandos que se usaron para hackear las cámaras de seguridad del cuartel general de 5-0, en poco tiempo estaba observando en tiempo real todo lo que el equipo hacía y en especial lo que pasaba con el policía. Pronto notó que el rubio estaba pasando un mal momento, sabía que el trauma psicológico por el que había pasado no sería fácil de superar, en especial cuando el detonante de los ataques de pánico era la voz de su mejor amigo y jefe.

Observo con atención y sopesó las posibilidades de secuestrar a Danny de nuevo, llevarlo a su lado y desaparecer, pero tuvo que admitir su derrota, no había forma de llegar a él, Steve McGarrett tal vez no tendría su capacidad intelectual pero era un combatiente y estratega excepcional, y había cubierto cualquier posibilidad haciendo virtualmente imposible acercarse al rubio.

Tuvo que admitir su derrota, no había forma que consiguiera su propósito a menos que tuviera los medios necesarios y eso le iba a tomar tiempo. Debía despedirse de Daniel, pero tenía que hacer algo para dejar en él una huella permanente, asegurarse de que no le olvidaría. Lo pensó por largo tiempo, pero la única manera para que lo logrará era ayudarle a recuperar su relación con Steve, por mucho que lo odiara era su única alternativa.

Empezó a comunicarse con Danny a escondidas del equipo, sabía el efecto calmante que tenía sobre el rubio, lo usó como ventaja para convencerlo de que podría ayudarle a recuperar el vínculo con su mejor amigo. Sabía que ofrecerle algo que le haría recuperar su relación con Steve, era una tentación demasiado grande como para que la pudiera rechazar, para el policía era demasiado importante recuperar lo que perdió con el SEAL como para detenerse a pensar en las consecuencias.

Llamadas a secretas, usando su presencia tranquilizante para conseguir su propósito, y al final logró que Daniel pudiera reparar su vinculo con Steve, al hacerlo afianzo su dominio sobre el detective de Jersey. Alexander se despidió de él, logrando en un último momento que lo aceptara voluntariamente.

Por primera vez en la vida de Alexander, tenía una razón para usar toda su capacidad, una razón que no implicaba complacer a otros o buscar venganza, esta vez era solo por él y para él.

Durante los siguientes dos años, Alexander Krushnik se dedicó a acumular dinero, poder, contactos, expandió su conocimiento, desarrollo al máximo su intelecto, habilidad y cada aspecto de su persona. En esos años, los criminales aprendieron a respetarlo y a temerle. Como hombre de negocios podía hacer dinero con facilidad, dinero limpio o no, no importaba lo multiplicaba igual. Como criminal, traicionarlo representaba una muerte segura, no había lugar para esconderse, porque los encontraría y los exterminaría de una manera lenta y dolorosa.

Su inteligencia excepcional le daba una ventaja sobre grupos terroristas, mafias, sindicatos del crimen, carteles. Por lo que los grupos con los líderes más astutos empezaron a hacer alianzas con él. Lentamente su red se volvió enorme y compleja. Sólo él sabía quiénes y cómo estaba formada. Alexander controlaba cada hilo con precisión matemática, eso hacía que nadie se atrevía a traicionarlo o hacer algo a sus espaldas, si lo hacían corría el riesgo de pagar las consecuencias. Pero ser aliado de un hombre así, significaba conseguir recursos a los que pocos tenían acceso.

Su base de operaciones estaba en algún lugar del mar Báltico, un lugar que sólo él conocía. Sin embargo, tenía locaciones secundarias alrededor del mundo, todas pensadas estratégicamente y preparadas para ser útiles para sus negocios. Había creado una red criminal mucho más grande de lo que nadie hubiera visto antes.

Pero su atención seguía constante sobre Danny Williams, mantener su intrusión en las cámaras de seguridad de 5-0 fue relativamente fácil, hasta que todo el equipo fue comprometido y tuvo que esperar a que todo fuera reparado antes de lograr infiltrarse de nuevo. Durante ese tiempo logró, hackear el micrófono del celular de Danny, eso le permitía oír conversaciones, pero también le hablaba cuando sabía que el policía estaba dormido. Susurraba palabras tranquilizadoras y a veces se atrevía a decirle que lo amaba, para después quedar completamente en silencio.

Fue así como se enteró de material radioactivo perdido en Hawaii, sabía que en su red se corrían rumores sobre un ataque terrorista por un grupo rival, no había información específica y no implicaba a ninguno de sus negocios, así que no le había prestado atención. Pero sí el objetivo era Hawaii, no dejaría que dañaran a su más preciado tesoro.

Metódico, paciente ordenado, sopesó el valor de esa información, aunque le preocupaba el bienestar de su amado, también sabía que esta podría ser una oportunidad para traerlo a su lado. Decidió mantenerse alerta, tanto a lo que oía de 5-0 como a los rumores que corrían por su red, no podía empezar a moverse hasta que tuviera algo sólido que usar.

Observó con atención a 5-0, analizó sus descubrimientos, lo que hicieron para llegar a la bomba que encontraron. No le agrado en lo absoluto que su Daniel hubiera estado en un peligro inminente, le hacía desear alejar al rubio de su peligroso jefe, tal vez era hora de hacerlo.

Los siguientes días mostraron al equipo de 5-0 buscando otra bomba en Hawaii pero, sin ninguna pista contundente. Al matar a los que tenían la primera, perdieron la posibilidad de interrogar sospechosos para encontrar la segunda bomba. Alexander debía proteger a Daniel, pero sacarlo contra su voluntad rompería toda confianza que había conseguido de él. Podría encontrar la bomba y detenerla, pero eso no le ayudaría a traer lo que más quería, así que tomó un riesgo calculado, debía hablar con Daniel y ofrecerle la oportunidad de salvar a su familia y amigos.

Se aseguró de que el policía se encontrara solo en su oficina antes de hablar con él, el rubio respondió sin fijarse en el número

—Williams—

—Hola Daniel, tanto tiempo—