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Emotichromism

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Emotichromism

Por dont_hate_me01

Resumen

 

Emoticromatismo- la capacidad de proyectar las emociones a través del color de pelo.
Jared es uno de los pocos millones de personas en el mundo que muestran sus emociones de esta manera. Lo hace único, pero se han burlado de él a lo largo de su juventud y la muerte de su madre, lo ha hecho caer en el silencio. Su padre, Jeffrey Dean Morgan, haría cualquier cosa por ver feliz a su hijo otra vez. Incluido hacer un trato con el millonario Jensen Ackles, sin tener en cuenta lo que su hijo quiere o necesita. Por supuesto, como siempre, está el tipo malo que lo vuelve todo del revés- aka Tahmoh Penikett.
Que comience la historia.

 

Capítulo 1

Nueva York - Presente 2017

 

Jeffrey miró por la gran ventana, hacia la piscina. Una sonrisa triste apareció en su rostro. Se dio la vuelta. Sus ojos aterrizaron en una foto enmarcada sobre el escritorio, a su lado y la recogió. "Todavía está de luto, Mona, y no tengo ni idea de que hacer para ayudarlo". Suspiró mientras presionaba la foto contra su pecho.
"Te extraño tanto".
Colocó la foto en su sitio y caminó alrededor del escritorio para tomar asiento. Varios documentos necesitaban su atención, pero hizo todo a un lado. Jeffrey se echó hacia atrás y cerró los ojos.

Wild Coast, Sudáfrica- hace 27 años

"Realmente no deberías teñir tu cabello tanto. Le causarás un daño permanente y también dañaras el medio ambiente ". Él no quiso que sonara como una reprimenda, pero lo había declarado como si fuese un hecho.

La joven se volvió y Jeffrey tragó saliva. Aunque sus ojos se veían secos, estaban llenos de pena. No podía ayudarla pero se acercó a ella. Mantuvo sus movimientos lentos y sonrió cuando ella no se alejó. "Vamos a sentarnos". La llevó de la mano hasta un par de tumbonas que estaban detrás de ellos. Esperó a que ella se sentará primero antes de tomar asiento él mismo. "¿Estás bien?" Preguntó preocupado.

Ella lo miró largo rato. "Menos del 0,06 por ciento de la población mundial tiene la capacidad de mostrar sus emociones de una manera que ningún otro ser vivo es capaz de hacerlo". Ella inclinó la cabeza. "¿Sabes cómo?" Preguntó con voz argentina.

Jeffrey sacudió la cabeza. "No".

Se tocó el cabello y llevó una hebra del mismo hacia delante envolviéndola alrededor de su dedo índice antes de dejarla ir, acomodándola a un lado de su cara.

Él frunció el ceño. No tenía ni idea de lo que quería decir. Jeffrey iba a hablar cuando ella se le adelantó.

"No voy a dañar nunca el medio ambiente con los colores de mi pelo. Nuestro planeta es sagrado, debemos respetarlo. Sin él, no hay vida, sin vida, no hay un nosotros ". Ella alzó los ojos y sostuvo su mirada. Nunca antes había visto ese color. Por primera vez entendió cuando la gente decía que alguien tiene los ojos jade.

Ella siguió hablando mientras él permanecía callado.

"Tres millones y medio de personas". Se encogió de hombros. "No es mucho. De hecho es muy poco". Ella jugó con su pelo. "Por supuesto, es tan raro. La mayoría de la gente no es consciente de ello; de nosotros ". Bajó los ojos. "En el momento en el que se dan cuenta las cosas cambian y no siempre es para mejor.". Suspiró. "Al menos es mejor ahora, no mucho mejor, pero vamos consiguiéndolo". Ella bufó, y aunque eso era algo que una joven nunca debía hacer, lo hizo con estilo. Se sonrojó. "Lo siento, eso ha sido grosero".

"Estás perdonada". Contestó Jeffrey. Él sonrió, mientras que ella rió suavemente.

"Te preocupas por el medio ambiente". Lo dijo con convicción. Parecía que, de momento, no iba a decirle como menos del 0,06 por ciento de la población mundial proyectaba sus emociones.

"Como has dicho, sin tierra no sobreviviremos". Repitió sus palabras mirando a su alrededor. "Hay tantos materiales naturales que podríamos usar. Pero los ignoramos y en lugar de eso nos centramos en cosas como el plástico, que no es degradable. Eso dañara nuestro medio ambiente no sólo a corto plazo sino más específicamente a largo plazo". Se volvió para enfrentarla. "Quiero decir, ¿por qué no usar lo que la naturaleza nos ha dado?". Él alzó la vista hacia el cielo. "Como el sol. Es una fuente de energía pura. Usarlo nos daría electricidad, o el viento. Ambos son perfectos para nuestras necesidades, pero preferimos depender de la energía nuclear para satisfacerlas".

Ella sonrió. "Me gustas". Se puso en pie. "Gracias". Declaró este simple hecho antes de darse la vuelta y alejarse.

"¡Espera!" Gritó Jeffrey. "¿Cuál es tu nombre?" Él corrió hacia ella.

"Mona". Sonrió de nuevo y se metió el cabello detrás de la oreja.

Jeffrey le devolvió la sonrisa. "Soy Jeff".

Mona sacudió la cabeza. "Eres más un Jeffrey que un Jeff". Se volvió, alejándose de nuevo. Sus caderas se movieron suavemente mientras se dirigía a la playa.

Jeffrey sonrió de oreja a oreja y luego frunció el ceño. Su pelo ya no era gris sino de un rosa claro. Parpadeó y cuando volvió a mirar había desaparecido. Durante mucho tiempo estuvo quieto en el mismo sitio, pensando en la chica llamada Mona.

Jeffrey sonrió. Durante días la buscó, sin éxito. Finalmente le contó a su padre lo que había visto y el anciano le explicó el fenómeno que había presenciado. No podía creer que no lo supiera, pero tampoco le importaba. Tenía que encontrarla, tenía que volver a verla. Y lo hizo. Su segundo encuentro duró toda la noche y al final de sus respectivas vacaciones estaban locamente enamorados. Hasta el día en que murió, todavía estaban enamorados.

"Nuestro chico necesita salir de aquí. Necesita encontrarse de nuevo. Pero lo más importante, necesita encontrar el amor". Jeffrey sonrió y buscó el teléfono en su escritorio. Tenía una idea. Era hora de que su hijo volviera a ser feliz y si de paso conseguía un yerno, que era lo que presentía que iba a pasar, entonces todo estaría bien en su vida.

 

***********


Ático Ackles. Washington D.C

 

-¡Eres un auténtico cabrón, Jensen Ackles!

El jarrón voló sobre su cabeza antes de que se rompiera en pedazos. Jensen se enderezó y se encogió de hombros.

-Te lo dije desde el principio, sin ataduras.

-Y ahora me haces a un lado sin pensártelo dos veces.

-No hagas una escena, es inapropiado. -Jensen suspiró y levantó la mano. -Eso ha sido grosero, me disculpo.

La rubia sacudió la cabeza y con mano temblorosa, apartó las lágrimas que le caían de los ojos.

-He sido una estúpida. -cruzó los brazos levantando sus pechos. - Estaba debidamente advertida, pero pensé que podría manejarlo. No eres un cabrón, Jensen, yo soy una tonta.

Agarró sus tacones de aguja y caminó descalza hacia la puerta.

-Me voy. -no miró atrás mientras abría la puerta y salía. Esta se cerró con un suave clic.

Jensen dejó escapar el aliento. "Es mejor así". No tenía ni idea de si quería decir esas palabras para sí mismo o para la mujer que acababa de salir de su vida. Se volvió y caminó hasta el ventanal, que iba desde el suelo hasta el techo, apoyándose en el cristal. Permaneció allí mucho tiempo y solo se volvió cuando su teléfono sonó. Jensen suspiró cuando vio el nombre que destellaba en la pantalla. Por un momento se le cruzó el pensamiento de ignorar la llamada, pero sabía que eso no era aceptable.

-Es demasiado temprano para que estés levantada, Danni. Especialmente un domingo.

-La cagaste de nuevo.

-¿Qué? -Jensen se pasó la mano por la cara. -¿De verdad? ¿Vas a empezar con eso ahora?

Un suave suspiró fue el único sonido que oyó a través del pequeño altavoz.

-Lo siento.

-Yo también. -Jensen miró su reloj. -tengo que irme. Hablamos más tarde.

Danneel se echó a reír. -Te llamaré, porque si tengo que esperar a que me llames tú esperaré mucho. -se aclaró la garganta. -Sabes que puedes hablar conmigo.

-Danni, suenas como Misha. -Jensen sonrió aunque ella no podía verlo. -pero lo sé y lo aprecio. -Su teléfono zumbó. - Tengo otra llamada entrante, te llamo más tarde.

Se lo iba a comer cuando la volviera a ver. Respondió a la segunda llamada.

-Si me llamas para decirme que soy estúpido, entonces puedes dejarlo justo ahí. Lo sé.

-¿Qué? Oh, déjame adivinar, ¿la cagaste otra vez? -Steve Carlson suspiró. -nada nuevo. Pero no, no te estoy llamando para decirte que eres estúpido, eso ya lo sabes. Acabo de hablar con Jim Beaver y tuvimos una charla muy interesante. ¿Quieres ir a desayunar?

-Tengo otra reunión programada en cuarenta minutos, ¿quedamos para almorzar?

Se preguntó qué querría Jim Beaver. El viejo abogado tenía algunos grandes clientes, pero no podía pensar en nada que le interesara hablar con él en ese momento.

-No, no la tienes.

Jensen suspiró. -Sólo porque tu marido esté tumbado junto a ti no significa que no tenga reuniones a las que asistir, Steve.

-No está acostado a mi lado. Está nadando y si se entera que sales sin él te va a matar.

-Y él sólo lo sabrá si te chivas. -Jensen suspiró. -Voy a ir a la cita. Tienen aparcamiento cubierto con buena seguridad. Estaré allí unos treinta minutos y luego regresaré directamente.

Steve gruñó. -Luego ven con nosotros. Voy a empezar con la comida. Y no le diré nada a Chris.

Jensen gimió al oír la voz de Christian de fondo. -"¿Decirme qué?" Él suspiró.

-Estaré en tu casa dentro de una hora. Adiós. -Sacudió la cabeza y sacó la llamada de su mente. Buscó las llaves, las encontró y salió por la puerta.

 

*******

 

Nueva York. Presente 2017

 

-¿Jared? -preguntó Jeffrey mientras salía a la terraza superior y se sentaba junto a su hijo de veinte años. -Te has saltado el desayuno y el almuerzo, ¿no tienes hambre? -pasó un brazo por los hombros del joven y lo dejó allí.

Jared sacudió la cabeza y se apoyó en el hombro de su padre.

-Ojalá supiera cómo ayudarte, hijo. -Jeffrey apretó el hombro de Jared. -Tengo una idea. Pienso que te va venir bien, pero sin presión, ¿entendido?

Una vez más, sólo obtuvo un asentimiento, pero después de seis meses de no escuchar ni una sola palabra de Jared, Jeffrey estaba acostumbrado a este método de comunicación.

-Hace unos meses, me jacté de algunos de tus nuevos bocetos y planes con algunos de mis socios de negocios. Jim también los vio y tu tío estaba muy impresionado. Incluso sacó algunas fotos de ellos. La historia corta es que él los mostró y tienes una oferta de trabajo. -Levantó las manos cuando el humor de Jared cambio a uno de absoluta sospecha. -Sin presión, Jared. Sólo escúchame. -el estado de ánimo de Jared permaneció sin cambios y Jeffrey siguió adelante. -Industrias Ackles tienen un puesto de interno para un arquitecto. Son conscientes de que no has terminado tu licenciatura, pero están dispuestos a tenerte trabajando en su estudio hasta que tengas tu título. También están dispuestos a ayudarte con tus exámenes de licenciatura y contratarte después como arquitecto a tiempo completo. -Jeffrey se aclaró la garganta. -Tienes que alejarte de aquí, Jared. Necesitas empezar a vivir de nuevo, y estar aquí no funciona. Te estás desvaneciendo delante de mis ojos, muchacho, y eso me está matando. No puedo perderte. Eres todo lo que me queda. Por favor, piénsalo. Es todo lo que te pido.

Jared se apartó de su padre y se puso de pie. Se pasó la mano por el pelo apartando los mechones que amenazaban con taparle los ojos. Podía ver que su cabello era naranja y decidió calmarse. Sabía que su padre sólo tenía la mejor intención. Cuando su pelo cambió al habitual gris luto, metió las manos en los bolsillos de los vaqueros y asintió una vez antes de alejarse. Tenía mucho que pensar.

Jeffrey suspiró mientras Jared se alejaba. Él había hecho lo que había podido. El resto dependía de Jared y de lo que Jim podía hacer. Tenía que ayudar a su hijo, era la única manera de que Jared volviera a vivir. Jeffrey sólo podía esperar que Jared no descubriera toda la verdad sobre el puesto de interno. Probablemente su hijo no le perdonaría jamás si descubría lo que Jeffrey había hecho. Se puso de pie y volvió a entrar en la casa. Tenía que hacer más llamadas.

 

*****

 

-¿En serio?

Jensen tomó otro bocado de su ensalada mientras miraba de nuevo el contrato que tenía en la mano. Jim Beaver se lo había enviado a Steve justo antes de que Jensen llegara.

Steve tarareó y tragó saliva antes de responder.

-Si, por décima vez, en serio. -sonrió cuando Jensen puso los ojos en blanco.

-¿Qué piensas de esto? - Jensen miró a Christian. El hombre seguía enfadado porque había ido a una reunión sin que él estuviera presente, pero al menos sólo fulminó a Jensen con la mirada y no lo amenazó con algo violento.

-Digo que hay otro motivo detrás de esa oferta. No aceptes. -Se acercó y cogió un pedazo de pan de ajo.

-¿Qué motivo puede haber? -Jensen frunció el ceño.

-No lo sé, Jensen, pero maldita sea, ¿qué estúpido puede ser pensar que JD Morgan está ofreciendo la mayor parte de su negocio multimillonario con la frágil condición de emplear a su hijo durante un año y un día? Es un duro hombre de negocios y esa oferta no tiene ningún sentido comercial. Ni siquiera tiene sentido común.

Jensen reflexionó sobre las palabras de Christian. -¿Qué sabemos del hijo?

Steve le entregó su tablet a Jensen y le explicó lo que había podido averiguar mientras Jensen miraba las diferentes fotos y artículos sobre el joven.

-Jared Tristan Morgan es el único hijo del multimillonario Jeffrey Dean Morgan y su esposa Mona Padalecki. Acaba de cumplir veinte años y se graduó en la escuela secundaria a los dieciséis. Ese mismo año cambió legalmente su apellido a Padalecki debido a razones personales, una de ellas el hecho de que quería hacerse su propio nombre. Después de su graduación, comenzó su Licenciatura en Arquitectura y está en el último año. Toma nota, es una licenciatura de cinco años y la está haciendo en tres, aunque por lo que sé no se va a graduar a finales de este verano. -Steve suspiró. -Su madre falleció hace seis meses, debido a un cáncer. Desde que se lo diagnosticaron no ha ido a ninguna clase. Se rumorea que lo está pasando sumamente mal.

-Esa es otra razón para no aceptar la oferta. El chico ni siquiera tiene una licenciatura que lo avale. ¿Cómo va a trabajar para ti?

Steve habló antes de que Jensen pudiera.

-Mira esto. -tomó el tablet de Jensen y se lo dio a su marido. -Estos son algunos de los diseños que hizo en los últimos años. Se ha ganado de forma justa cada uno de los elogios por sus diseños y una de las nuevas oficinas satélites de Morgan Inc. fue diseñada por Jared, además de implicarse personalmente en toda la construcción. Es un activo para cualquier empresa y seriamos estúpidos si no lo aceptáramos como aprendiz.

-Y después de un año se va con todos sus diseños y Jensen se queda sin nada.

-No es cierto, bebé. Hay una cláusula muy específica en el contrato que establece que cualquier diseño hecho por Jared sigue siendo propiedad de Ackles Architecture tras su marcha. No podrá reclamar ningún diseño para sí mismo. Jensen tiene que emplearlo como arquitecto y también ayudar con sus exámenes de licenciatura. Si Jared decide no quedarse y trabajar para Jensen, otra cláusula dice que durante cinco años, tras su partido, no puede trabajar ni abrir su propio estudio de arquitectura dentro del estado de Virginia.

Christian se quedó boquiabierto ante esa información.

-¿Y el chico está de acuerdo con eso?

-Se le explicará antes de que comience a trabajar para Jensen.

Jensen miró los diseños junto a Christian. Tenía que aceptar que estaba impresionado.

-¿Por qué yo? ¿Por qué mi compañía?

-No quiero parecer como si te estuviera imitando pero, ¿en serio? Cogiste una empresa de arquitectura tú solo y la convertiste en la principal firma de arquitectura del país, mientras que, a la vez, te convertías en uno de los millonarios más jóvenes. Te das cuenta de que has aparecido en la lista FORBES de millonarios menores de treinta y cinco años, ¿no?

Jensen volvió a rodar los ojos. -Conseguir las acciones para controlar la empresa de Morgan realmente pondría a la compañía en el mapa. -se recostó en la silla. -¿Jim Beaver está disponible para contestar preguntas?

-Está dispuesto a volar y a conocerte en persona. -respondió Steve.

-De acuerdo, hablaré con él.

Jensen volvió a mirar la foto de Jared. Había algo en los ojos del joven que hablaba de vulnerabilidad y Jensen no podía evitar sentirse protector con él. Sonrió al ver el cabello púrpura y se preguntó si era parte de una etapa rebelde o si estaba haciendo algún tipo de declaración. Parecía rato, pero al mismo tiempo le sentaba bien a Jared. Sólo esperaba que cuando llegara a Washington, llevará su color de pelo normal, el que fuera, pero con la coloración de Jared apostaba que era de un marrón chocolate profundo. Algo le revoloteó en el estómago y no pudo evitar tener la esperanza de que el joven viniera a trabajar con él. No podía esperar a conocerlo en persona.

 

*******

 

Jared sacó el bloc de dibujo, un carboncillo en la mano y otro detrás de la oreja. Se concentró en el papel que tenía frente a él y rápidamente empezó a trazar los primeros esbozos de lo que podía ver en su mente. La mayoría de los artistas y arquitectos usaban lápiz para hacer los primeros esbozos. Jared lo odiaba. Él utilizaba carboncillo de principio a fin. Sólo cuando terminaba el primer boceto lo hacía a lápiz y tinta. Sabía cómo utilizar el software disponible, pero prefería trabajar con sus propias manos antes que con el ordenador. Eso fue lo que lo hizo destacar de otros estudiantes. Jared estaba más en contacto con sus creaciones que cualquier otra persona. Las ideas que se le ocurrían cobraban vida en el papel. El hecho de que estuviera en la parte superior de su clase en todos los módulos, tanto los obligatorios como los optativos, lo hizo aún más especial.
Eso había sido sido hasta hacia seis meses, cuando su madre murió. No había vuelto a ir a una sola clase y no le importaba. Se suponía que debía graduarse al final del verano, pero ahora ni siquiera estaba seguro de si quería terminar sus estudios. Le daba la sensación de que no había sido sólo tío Jim el que había tenido mano en la oferta que su padre había compartido con él. Jeffrey Dean Morgan tenía un nombre lo suficientemente importante como para conseguir por su cuenta una oferta como la que le había presentado a Jared. Esa había sido una de las razones por las que se había cambiado legalmente el apellido por el de soltera de su madre justo después de cumplir los dieciséis años. Sus padres consintieron el cambio, ya que para Jared era muy difícil ser visto como una persona independiente al llevar el apellido Morgan. Con un padre multimillonario, no sólo aumentaba significativamente la posibilidad de ser secuestrado, sino que cada logro alcanzado por Jared podría ser cuestionado con comentarios que dirían que el único motivo por el que conseguía tan altos honores era por ser quien era. Ahora él era otro estudiante normal, un poco más anónimo, lo que lo protegía del mundo exterior.

Jared miró el bloc que tenía sobre las rodillas y gimió. Una vez más, la imagen del papel no era lo que quería dibujar. Con una respiración enfadada, arrancó la hoja y la arrugó. Disgustado consigo mismo, la arrojó. Sería inútil como aprendiz si no conseguía centrar su mente. Tal vez debería abandonar, pero entonces, ¿qué haría? Él nunca había podido estar sin hacer nada, aunque si mirabas su comportamiento los últimos seis meses, parecía como si hubiese estado haciendo eso exactamente.
Se inclinó y tomó de nuevo el papel desechado. Lo alisó y miró la cara que había dibujado. Era el rostro de su madre. Aunque estaba dibujado en carboncillo, podía ver los colores en su mente. Su cabello era negro, su piel blanca como el papel, su boca una mueca de dolor. Esa era la imagen atrapada en su mente, la última vez que vio a su madre viva antes de morir. Seis semanas, ese había sido el tiempo que le había llevado al cáncer invadir su cuerpo y llevarse a la persona que más lo había entendido.

"Mamá", la palabra vibró a través de su alma, mientras cerraba los ojos en un intento de evitar el llanto. Ya no era un niño, sino un joven. Ya no podía esconderse detrás de sus lágrimas. Pero era tan difícil. La extrañaba tanto.

Durante lo que pareció una vida entera, Jared permaneció acurrucado mientras trataba de controlar sus emociones. Odiaba ser uno del menos del 0,05 por ciento de la población mundial que mostraba sus emociones a través de su color de pelo.
Cuando era pequeño, le encantaba la forma en que su cabello podía cambiar de color, pero luego, llegaron sus años de adolescencia y todo cambio. El hecho de que eso podría ser utilizado para reconocerlo, le hizo incluso usar pelucas hacía unos años, así como productos para el cabello, que no funcionaban.
Finalmente, había logrado controlar sus emociones y fue tan lejos como para sentirse deliberadamente infeliz, de tal manera que su cabello era negro como el carbón, pero luego encontró la paz , sobre todo a través de su arte y su color de cabello se estableció en un marrón oscuro -un pelo de color normal- y sincronizó su equilibrio con la naturaleza.
Eso fue hasta que su mundo se volvió del revés y desde entonces, él no tenía control sobre sus emociones, ningún control sobre su color de pelo. Era de un gris ceniza para mostrar que estaba de duelo, pero en un instante podía cambiar y todos a su alrededor sabrían como se sentía. Lo odiaba.
Jared se enderezó y se arqueó en silencio, mientras sus músculos se quejaban por su inactividad durante las últimas dos horas. Su padre tenía razón. Tenía que escapar de aquí. Tenía que ir a algún lugar nuevo y empezar de cero. Sólo podría mejorar, nada más podría ir mal, ¿verdad?